El futuro del trabajo sexual: un ensayo fotográfico  

 

 

30 de abril de 2018

 

https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2018/may/01/the-future-of-sex-work-a-photo-essay?CMP=Share_AndroidApp_Facebook

 

 

En 1995, Nueva Gales del Sur (Australia) se convirtió en uno de los primeros lugares en el mundo en despenalizar el trabajo sexual. Con el telón de fondo de la epidemia de sida y una recomendación para combatir la corrupción policial de una comisión real de investigación del servicio policial del Estado, las trabajadoras sexuales lograron hacer presión ante el gobierno para conseguir el cambio.

El modelo de NSW se cita a menudo como un ejemplo de mejor práctica, es decir, regulación basada en la evidencia. El Estado tiene un estimado de 10.000 trabajadoras sexuales y muchas de ellas están activas a nivel mundial en campañas de reforma legal, derechos humanos y prevención del VIH.

Pero veintitrés años después de la despenalización, ¿cuánto ha cambiado para las trabajadoras sexuales y qué depara el futuro?

The Guardian habló con seis trabajadoras sexuales sobre sus experiencias personales y la naturaleza diversa del trabajo que hacen.

Jules Kim

 Jules Kim

Directora ejecutiva de Scarlet Alliance: el principal grupo de defensa dirigido por trabajadoras sexuales

Todavía hay mucha confusión sobre la diferencia entre legalización y despenalización. Cuando el trabajo sexual es despenalizado, eso significa que ya no está en el código penal. Obviamente, estamos sujetas a leyes penales al igual que todos los demás. Es solo que nuestro trabajo en sí no es visto como un delito. Cuando está legalizado todavía hay disposiciones que regulan el trabajo sexual en el código penal. Esencialmente, muchas de las cosas en torno al trabajo sexual (burdeles, clientes, etc.) se vuelven ilegales a fin de obstaculizar el trabajo. Estas regulaciones estigmatizadoras y obstructivas no ayudan sino que obstaculizan los derechos y la seguridad de las trabajadoras sexuales.

Cuando el trabajo sexual se despenaliza, se lo considera como cualquier otro negocio. Se convierte en sujeto de las leyes de salud y seguridad en el trabajo, la legislación de derechos industriales, las regulaciones municipales y así sucesivamente. Muchas agencias internacionales, como Amnistía Internacional y las Naciones Unidas, se han unido a nosotras en los últimos años para pedir la despenalización total de nuestro trabajo, nuestros lugares de trabajo y nuestros clientes.

Muchos fusionan la trata de personas con el trabajo sexual. Esto viene de la idea previa que las personas tienen de que el trabajo sexual es inherentemente explotador. No digo que la trata de personas no exista, pero ciertamente no es la experiencia dominante para la gran mayoría de las trabajadoras sexuales migrantes. Lamentablemente, las políticas contra la trata han sido utilizadas para perseguir y criminalizar a las trabajadoras sexuales migrantes a nivel nacional y mundial.

Rachel Wotton

 

Rachel Wotton

El trabajo sexual de Wotton con personas con discapacidad fue examinado en el documental de 2011 Scarlet Road

Me hice conocida por mi trabajo sexual y por mi defensa de clientes con discapacidad. Durante más de veinte años, he desarrollado muchos métodos y técnicas que me permiten trabajar dentro de su capacidad física. La única condición es que el cliente tiene que tratarme con dignidad y respeto.

Adapto mis servicios a las necesidades de cada individuo. Por ejemplo, si un cliente tuvo un accidente cerebrovascular y el lado izquierdo de su cuerpo se ve afectado, entonces necesito saberlo. Entonces puedo sentarme del otro lado y pueden tocarme con su brazo derecho. Ciertos clientes vienen a perder su virginidad. Otros quieren aprender sobre posiciones y actividades sexuales. Algunos quieren saber qué es lo que su cuerpo puede o no puede hacer después de un accidente o lesión.

Cofundé la organización caritativa Touching Base para crear programas de capacitación para otras trabajadoras sexuales y para conectarlas con personas con discapacidades. Nos enfocamos en las barreras que estas dos comunidades marginadas experimentan, así como en sus preocupaciones tales como acceso, discriminación y asuntos legales.

El mayor desafío a menudo es organizar la cita, especialmente si dependen de la ayuda de familiares, amigos o personal de apoyo. Es dificil. Imagina que le pides a tu madre que haga una visita a una trabajadora sexual. Es un privilegio que nos elijan para compartir sus esperanzas, miedos y sueños. Confían en que podemos proporcionarles un espacio seguro.

Tilly Lawless

 

Tilly Lawless

Las trabajadoras sexuales no son siempre víctimas pasivas. No son siempre esclavas del patriarcado. No son personas que necesitan ser salvadas o que se tomen decisiones por ellas. Trabajo, principalmente, con una comunidad de mujeres y me encanta el apoyo que proviene de eso. Encuentro que ello reafirma la vida. Me defino como feminista. Pero tengo una relación tensa con el feminismo convencional. Silencian a las trabajadoras sexuales al negarse a reconocer nuestro trabajo y nuestra autonomía. Y, al hacerlo, han cometido un gran acto de violencia contra nosotras.

En el oeste, los movimientos #MeToo y Time’s Up han iniciado un debate sobre la seguridad de las mujeres a nivel mundial y, una vez más, las trabajadoras sexuales quedan fuera de la discusión. Cuando hablamos de violencia contra las mujeres, debemos hablar sobre la violencia contra las trabajadoras sexuales.

A menudo, si una trabajadora sexual es violada o robada, no puede recurrir a acciones legales, ya que no será tomada en serio o incluso puede ser detenida. En lugar de tener que demostrar constantemente nuestra humanidad o justificar nuestra profesión, deberíamos ser consultadas e incluidas en las discusiones en general sobre nuestro trabajo, el acoso sexual y el feminismo.

Ryan James

 

Ryan James

Solía ​​trabajar para un banco de inversión. Sentí que mi vida se escapaba trabajando catorce horas al día para que una empresa se quedara con las ganancias. Estaba buscando un cambio así que renuncié. Estaba haciendo un poco de entrenamiento personal y comencé a hacer trabajo sexual además, y luego porno. Y después de un año comencé a trabajar como escort a tiempo completo. Los aspectos negativos que experimenté en el trabajo sexual fueron directamente comparables a los aspectos negativos que experimenté en otros trabajos. Todavía hay estigma como escort masculino, pero es menor que el que las mujeres reciben de la sociedad. Cuando estaba en la industria financiera trabajé muchas horas para obtener una pequeña recompensa. Básicamente eres un engranaje en la máquina y, si no estás funcionando a la altura de las expectativas, no te tratan bien, incluso si las demandas no son razonables. Pero el trabajo sexual me permite decidir mis horas de trabajo, viajar con frecuencia y ser mi propio jefe.

Muchos no se dan cuenta de que el trabajo puede ser mucho más que sólo sexo. Tuve una cliente que había sido víctima de abusos y no había tenido ningún contacto sexual durante diez años. Decidió que la forma más segura de hacerlo era con un escort. Sabía que sería un espacio seguro y que ella podría tener el control; deteniéndose en cualquier momento sin problemas. Que alguien viniera a verme y depositara esa confianza en mí, me pareció conmovedor.

 

Chantell

 

Chantell

Trabajadora de servicio a la comunidad, Sex Workers Outreach Project

Cuando les dije a mi mamá y a mi papá que me mudaba a Sydney, lo primero que dijeron fue: “Aléjate de Kings Cross “. Me reí y pensé: “Podría ir y echarle un vistazo”. El área de Kings Cross de Sydney era el principal barrio rojo de la ciudad. Era vivo y emocionante, lleno de cosas buenas y lleno de cosas malas.

Comencé a hacer trabajo sexual en 1984. Tenía una situación de “estigma”, al ser una mujer transgénero, usuaria de drogas y trabajadora sexual. La epidemia de SIDA había afectado a Sydney y las trabajadoras sexuales estaban siendo todas etiquetadas como “portadoras”. Esto nos hizo muy difícil conseguir trabajo en nuestra profesión de elección. Era un mundo muy diferente entonces.

La forma en que éramos tratadas era horrible y no podíamos hacer nada al respecto porque éramos trabajadoras sexuales sin derechos. Los clientes se aprovechaban de nosotras, forzándonos a hacer con ellos cosas sexuales y no pagándonos, sabiendo muy bien que no podríamos buscar indemnización o justicia por parte de los jueces. La policía nos quitaba todo nuestro dinero, nos sacaba de la ciudad y nos ordenaba que volviéramos a casa. Los crímenes cometidos contra todas las trabajadoras sexuales callejeras fueron horribles y los principales perpetradores fueron policías.

 

De vez en cuando, mientras trabajaba como trabajadora sexual callejera, los muchachos se acercaban a mí, sin darse cuenta de que era transgénero. Una noche, un cliente me recogió y, por supuesto, supuse que él sabía que yo era una transexual porque me recogió en el área de trabajo trans en la calle. Fuimos a su habitación de hotel y comencé a desvestirme, cuando de repente deslizó su mano por mis bragas. Estaba tan sorprendido con lo que sintió que me dio un empujón y salí volando de la cama y me golpeé contra la pared. Cuando recuperó la compostura, dijo: “¡Joder! No tenía ni idea. ¡Quédate con el dinero y vete!”. En la actualidad siempre estoy abierta a la idea de ser trans y, debido a eso, he asumido la plena propiedad de lo que es legítimamente mío como una orgullosa mujer trans.

He tenido algunas novias trans que han sido golpeadas por serlo, encontrándose en situaciones similares. Me di cuenta en una etapa temprana de mi transición para convertirme en la mujer que soy hoy en día que podría haber sido peor. Pude haber sido la mujer transgénero que fue golpeada en el suelo o asesinada por un chiflado transfóbico que decidió culpar a una persona trans de todas sus inseguridades.

Durante los veintitrés años de despenalización, he sido testigo de un gran progreso positivo con las trabajadoras sexuales trans callejeras. En aquel entonces, no nos veían ni como hombres ni como mujeres, simplemente como frikis que eran “vectores de enfermedades”. Hoy es importante para mí que la gente sepa quién soy yo realmente.

Lucie Bee

 

Lucie Bee

Me encantan los cómics; Soy una gran jugadora, me gustan las cosas nerd geek. A muchos de mis clientes les gustan las mismas cosas que a mí. Como comunidad, los nerds no hemos sido invitados a espacios sexuales. La cultura de los geek y los jugadores siempre ha sido un refugio para mí, pero tradicionalmente han sido espacios dominados por los hombres. O al menos, comercializado de esa manera. Las personas que conozco solo quieren sentirse seguras, atractivas, importantes y sexuales.

Tengo chicos que solo quieren sentarse con una chica y jugar videojuegos durante una hora y luego follar. Eso es genial porque son tipos a los que les gusta todo, desde los videojuegos hasta los comics y los juegos de mesa. Antes sentían que solo podían hablar con sus amigos y ahora pueden hablar conmigo y sentirse cómodos y darse cuenta de que, sí, las mujeres también están en estas cosas. Me tomo mi trabajo en serio.

Al ser a la vez trabajadora sexual y ávida jugadora, he sido invitada a hablar en conferencias de la industria sobre la importancia del consentimiento sexual en los juegos de ordenador.

Sé que después de este trabajo entrar en otra industria podría ser difícil. Hay mucho estigma y la gente dice: “Tendrás muchas lagunas en [tu] currículum”. Bueno, no pretendo tener vacíos en mi currículum. He creado una marca, me he forjado un nombre, he trabajado muchísimo en muchos lugares diferentes. Y sigo diversificándome según el nombre que hice para mí.

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Asociación Diversidad Sexual Milagro (DISEMI): nueva organización de trabajadoras sexuales en Ecuador

 

Por Global Network of Sex Works Projects (NSWP)

 

24 de abril de 2018

 

http://www.nswp.org/featured/asociacion-diversidad-sexual-milagro-disemi

 

 

Ecuador se encuentra en el noroeste de América del Sur, limita con Colombia al norte, Perú al este y al sur, y el Océano Pacífico al oeste. Ecuador también incluye las Islas Galápagos en el Pacífico, a unos 1.000 kilómetros (620 millas) al oeste del continente. San Francisco de Milagro es una ciudad ubicada en una provincia costera llamada Guayas.

Asociacion Diversidad Sexual Milagro es una organización dirigida por trabajadoras sexuales en Milagro, cuyo trabajo se centró en hablar en contra de la violencia, abogar por servicios de salud para su comunidad y empoderar a las trabajadoras sexuales, tanto cis como trans, para que se den cuenta de sus derechos.

La corresponsal regional de NSWP habló con DISEMI sobre su trabajo.

¿En qué países y / o regiones se enfoca la organización?

En la ciudad de Milagro, Ecuador.

¿Cuál es la historia de la organización? ¿Cómo y por qué se formó?

La organización fue fundada por nuestra presidenta, Katerin Mejía, usando su propia perspectiva.

La marginación, violencia y discriminación que vivió por ser una mujer trans y trabajadora sexual, le dio coraje para hablar, y en 2012 celebró su primer encuentro con la población LGBTI y trabajadoras sexuales, y fue elegida presidenta de DISEMI. En ese punto, ya se había estado empoderando a sí misma y aprendiendo sobre el activismo de los derechos humanos.

La junta se formó con personas responsables elegidas entre las asistentes a la reunión. El objetivo de la reunión fue elegir portavoces que lucharan por nuestros derechos humanos. Diez personas solicitaron la convocatoria, y después de la votación, hubo 5 miembros elegidos para la junta.

En la ciudad de Milagro hay una alta tasa de discriminación cuando no formas parte del modo de vida corriente, y no estás desempeñando el papel que el patriarcado necesita que desempeñes.

Desde el día en que se fundó la organización, el primer objetivo fue formarse como una entidad legal, y tardó 5 años en obtenerlo finalmente. Nos tomó todo ese tiempo porque antes de este proceso no teníamos conocimiento de cómo comportarnos en esas áreas. También ponen algunos obstáculos en las oficinas de los ministerios; pero recibimos consejos, nos adherimos a las leyes y, finalmente, logramos nuestro objetivo deseado. Hoy estamos legalmente constituidas y podemos obtener el apoyo de diferentes socios y participar en más espacios para lograr más en nuestro trabajo en beneficio de nuestra comunidad.

Durante esos 5 años trabajamos como voluntarias en varios proyectos y con autofinanciación. Ahora tenemos el nombre legal de “Asociación Diversidad Sexual Milagro DISEMI” desde el 17 de agosto de 2017. Esta es la primera organización dedicada a la protección de los derechos humanos de grupos vulnerables dirigida por un consejo LGBTI en la ciudad de Milagro.

¿Cuáles son las áreas prioritarias en las que trabaja la organización?

Abogamos por el acceso universal a los servicios de salud, incluida la atención primaria de salud, el VIH y los servicios de salud sexual y reproductiva. Hablamos sobre la violencia contra las trabajadoras sexuales, incluida la violencia de la policía, las instituciones, los clientes y las parejas íntimas, al tiempo que cuestionamos el mito de que el trabajo sexual es intrínsecamente violencia de género. Nos oponemos a los abusos contra los derechos humanos, incluida la programación coercitiva, las pruebas obligatorias, las redadas y la rehabilitación forzosa.

Abogamos por el empoderamiento económico y la inclusión social de las trabajadoras sexuales como trabajadoras sexuales, y trabajamos para mejorar la conciencia y erradicar la discriminación sobre la base de la orientación sexual.

Facilitamos la capacitación y los talleres, por ejemplo, sobre empoderamiento y liderazgo. Con autofinanciación, realizamos talleres para empoderar y brindar capacidades a nuevos líderes. Con esto nos aseguramos de capacitar constantemente a personas más valientes y animosas para que actúen como portavoces de forma que finalmente puedan tener influencia para detener la violación de nuestros derechos. Estas portavoces nos ayudan a ser más visibles y, al mismo tiempo, a divulgar evidencias precisas que disminuyen el estigma e informan a la sociedad en general. También realizamos talleres sobre diálogos sobre VIH / SIDA para promover el sexo seguro y el conocimiento sobre el VIH. También realizamos talleres de derechos humanos con énfasis en la población trans que son trabajadoras sexuales.

Con todas estas actividades priorizamos temas específicos y acciones en torno a:

  • Empoderamiento en cuestiones de derechos humanos
  • Creación de líderes
  • Salud sexual
  • Acompañamiento legal a compañeras que han sufrido o sufren algún tipo de discriminación o violencia.
  • Protestas a favor de los derechos humanos
  • Intervención social
  • Micro emprendimiento.

 Si la organización brinda servicios a trabajadoras sexuales, ¿qué tipo de servicios? 

  • Salud sexual
  • Entrega de condones y lubricantes
  • Trabajo de igual a igual

Si la organización hace trabajo político, ¿de qué tipo? 

No hacemos trabajo político, pero trabajamos en la construcción de una política pública que defienda los derechos humanos de las personas LGBTI.

¿Cómo se incluyen significativamente las trabajadoras sexuales en la organización?

Nuestra junta está compuesta principalmente por mujeres trans que realizan trabajo sexual dentro y fuera de la ciudad e incluso del país, porque la organización fue creada para garantizar nuestros derechos. También incluimos a la población LGBTI, ya que se encuentran entre las poblaciones más vulnerables de nuestro país.

Algunas miembros de nuestra organización trabajan en Europa, pero allí no tienen que hacer frente a tanta discriminación como nosotras en nuestro país.

Somos 5 miembros de la junta y 25 que están asociadas con nuestro grupo.

¿Cuáles fueron los principales eventos o desafíos en los que ha trabajado esta organización en el pasado? P.ej. oponerse o hacer campaña por una ley; organización de un evento …?

El acompañamiento legal definitivamente ha sido uno de los mayores desafíos en nuestra ciudad. Seguimos siendo la única organización que denuncia públicamente casos específicos de discriminación. Durante 2017 hubo 5 denuncias legales por violación de derechos, 2 de ellas culminaron en mutuo acuerdo, y para el resto no ha habido ningún pronunciamiento de sanción por parte de las autoridades. Sin embargo, continuamos trabajando en esos casos.

Vivir aquí siendo una mujer trans, joven, trabajadora sexual y vecina de barrio pobre definitivamente hace que las personas te clasifiquen como si fueras una persona de clase inferior; como si no mereciéramos los derechos. Estas violaciones de nuestros derechos nos impulsan a seguir trabajando todos los días para lograr el “buen vivir”, concepto sobre el cual la Constitución ecuatoriana habla tanto. A elevar nuestras voces en una sociedad que nos margina, nos excluye y nos discrimina por ser trabajadoras sexuales y por tener una identidad de género u orientación sexual diferente.

En la ciudad de Milagro tenemos muchos desafíos, especialmente después de que un grupo de mujeres trans decidiera hacer el trabajo sexual en las calles. Desde entonces, hemos luchado contra el hostigamiento, la persecución y las burlas de las autoridades, que en lugar de protegernos, nos discriminan y dejan que otros lo hagan también.

Para dar a conocer nuestro trabajo, tenemos una gran apertura con la prensa; pero la mayor barrera que tenemos es el gobierno local. Intentan constantemente hacernos invisibles y no están abiertos para darnos facilidades para seguir trabajando. El patriarcado que sobrevive en Milagro hace que cada día sea una lucha para dar importancia a la igualdad y la equidad que merecemos en nuestra ciudad. Esto en sí mismo es difícil, pero lo es aún más en nuestro caso, ya que no tenemos financiamiento y todas nuestras actividades son autogestionadas. Todos los días luchamos con este monopolio que permite que se violen nuestros derechos.

¿Cuáles serán los mayores desafíos para la organización en el futuro?

La situación del trabajo sexual es difícil y complicada en Ecuador, tanto legal como socialmente.

Nos atacan a diario, la ley casi no nos protege, las campañas de socialización o concienciación no se llevan a cabo, nuestro trabajo está criminalizado y a menudo enfrentamos la violencia.

Debemos continuar trabajando en un ambiente hostil, específicamente ahora después de la campaña “Con mis hijos no te metas”. Este movimiento ultraconservador nació en Perú en 2016 y se reprodujo en muchos países de América Latina como reacción a las políticas públicas que introdujeron una perspectiva de género en la educación y otras áreas del aparato estatal. La campaña creó el concepto de “ideología de género” y dice que es parte de una conspiración para “homosexualizar” los países y causar inestabilidad en el núcleo familiar. Esto ha tenido un efecto de arrastre en las trabajadoras sexuales de la región.

Hoy nos enfocamos en trabajar y presentar la primera ordenanza municipal a favor de la diversidad y el trabajo sexual. Este es un gran desafío al que nos enfrentamos como organización. 

¿Tiene la organización un mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales? ¿Qué hay para las personas fuera del movimiento?

El mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales es que juntas somos más fuertes. Aumentemos nuestro trabajo para hacerlo visible y mostrar que el trabajo sexual es trabajo. Y si alguien intenta violar nuestros derechos, preparémonos con las herramientas y el conocimiento necesarios para hacer cumplir las leyes de nuestros países. Si las leyes locales no nos favorecen, abracemos los derechos humanos internacionales y trabajemos para promover nuevas leyes locales.

Empoderarnos y encontrar fuerza en nuestro liderazgo es la única manera de ser libres en nuestro propio trabajo. Protejamos nuestro trabajo, erradiquemos todo tipo de violencia y discriminación usando nuestro aprendizaje y la fuerza de nuestra unión.

Mientras más nos apoyemos, más lograremos una buena vida. Avancemos con amor y respeto por un mundo con igualdad y equidad.

El mensaje para las personas que no conocen el movimiento del trabajo sexual y para la sociedad en general es que el trabajo sexual es trabajo, al igual que otras formas de trabajo. Hacerlo requiere esfuerzo y capacidad. La discriminación y la violencia no significan que el trabajo sexual vaya a ser eliminado, sino que será violado, lo que significa que las trabajadoras sexuales continuaremos siendo violadas, y que nuestras vidas correrán peligro, cuando todo lo que estamos haciendo es trabajar.

La sociedad debe respetar las decisiones de las personas. Una parte fundamental de la buena vida es el amor y lo que se puede ofrecer a la gente, sin juzgarlos ni señalarlos para el juicio por el trabajo que hacen.

 

Sitio web: https://www.facebook.com/Asociacion-Diversidad-Sexual-Milagro-disemi-151146692129292/

Correo electrónico de contacto: diversidadsexualmilagro@gmail.com

Balance de dos años de penalización de clientes en Francia

 

 

¿Qué piensan las trabajadoras sexuales de la ley de prostitución? 

Encuesta sobre el impacto de la ley de 13 de abril de 2016 contra el “sistema prostituyente”

 

12 de abril de 2018

 

 

AUTORES
Hélène Le Bail, encargada de investigación Sciences Po-CERI, CNRS.
Calogero Giametta, investigador para el proyecto europeo ERC “Sexual Humanitarianism: Migration,
Sex Workand Trafficking”. Kingston University et Aix Marseille Université.

 

http://www.sexworkeurope.org/news/news-region/medecins-du-monde-publish-two-years-evaluation-report-law-penalising-clients-france

 

El objetivo principal de este estudio es evaluar el impacto de la ley n ° 2016-444 (aprobada por el parlamento de Francia el 13 deAbril de 2016 con el objetivo de reforzar la lucha contra el sistema de prostitución y apoyar a las prostitutas) en las condiciones de vida y de trabajo de las trabajadoras sexuales. Este es un estudio cualitativo centrado en los puntos de vista de las trabajadoras sexuales que están siendo directamente afectadas por la ley. Para los fines de este análisis, se realizaron entrevistas con 70 trabajadoras sexuales (se consultó a otras 38 trabajadoras sexuales a través de grupos focales y talleres). Se realizaron otras 24 entrevistas y grupos focales con grupos de trabajadoras sexuales u otras organizaciones que trabajan con trabajadoras sexuales en toda Francia. Dos investigadores (en ciencias políticas y sociología) supervisaron el estudio y analizaron los resultados en estrecha colaboración con 11 organizaciones activistas. Junto a este estudio cualitativo, también se realizó una encuesta cuantitativa entre enero y febrero de 2018 en la que participaron 583 trabajadoras sexuales, los resultados de cuya encuesta fueron integrados en este informe.

En Francia, antes de la penalización de los clientes de las trabajadoras sexuales en 2016, las trabajadoras sexuales fueron blanco directo de la penalización por captación pública, penalización que había sido reforzada por la Ley de Seguridad Nacional (LSI) de 2003. La legislación aprobada en 2016, inspirada en el marco legal sueco, buscaba el fin de la prostitución penalizando a los clientes en lugar de a las trabajadoras sexuales. Sin embargo, a pesar del objetivo declarado de la ley de proteger a las trabajadoras sexuales, la mayoría de las trabajadoras sexuales que entrevistamos revelan que la penalización de los clientes ha sido en la práctica más perjudicial para ellas mismas que las leyes anteriores contra la captación. La gran mayoría de las entrevistadas informaron de que tienen mucho menos control sobre sus condiciones de trabajo, ya que el número de clientes ha disminuido desde que entró en vigencia la nueva ley. Las consecuencias se notaron incluso antes de la aplicación de la nueva ley, debido a la mediatización de este asunto durante los debates parlamentarios. Por estas razones, las entrevistadas se oponían casi unánimemente a la penalización de los clientes.

Este estudio reveló una clara discrepancia entre la política nacional de “protección” de las trabajadoras sexualesy las políticas locales que continúan enfocándose en la represión de las trabajadoras sexuales. A nivel local, con el objetivo de mantener el orden público, las ordenanzas municipales y los controles de identidad rutinarios dirigidos a las trabajadoras sexuales significan que todavía son más frecuentemente penalizadas que sus clientes. Aunque algunas entrevistadas indicaron que tienen buenas relaciones con la policía, la mayoría de las veces la policía no es vista como una fuente de protección. Las trabajadoras sexuales a menudo nos contaban acerca de episodios de intimidación por parte de la policía, que incluían presiones para denunciar clientes y, si no estaban documentadas, amenazas de deportación si no obedecían.

Aunque la mayoría de las trabajadoras sexuales han continuado su actividad desde la promulgación de la nueva ley, sus condiciones de trabajo se han deteriorado severamente. En contraste con las afirmaciones de que la nueva ley, al disminuir la demanda (clientes), también disminuiría la oferta (trabajadoras sexuales) entrevistas realizadas con las organizaciones muestran que no ha disminuido el número de trabajadoras sexuales. La ley ha tenido un efecto perjudicial en las condiciones de seguridad y de salud y en la vida en general de las trabajadoras sexuales. La ley ha tenido un impacto negativo en su autonomía como trabajadoras, en los riesgos que pueden estar dispuestas a aceptar, y en el estigma social y las dificultades financieras. Casi todas las trabajadoras sexuales y todas las organizaciones entrevistadas han notado un cambio en la relación de poder entre las trabajadoras sexuales y sus clientes, ya que los clientes se sienten con más derecho a imponer sus condiciones (es decir,prácticas sexuales desprotegidas, precios reducidos, falta de voluntad de pago, etc.), viéndose a sí mismos como los que asumen el riesgo con respecto a la ley. Ha llevado a un empobrecimiento creciente, especialmente entre las personas que ya viven en condiciones precarias, es decir, las inmigrantes indocumentadas que trabajan en la calle. El 62.9% de las encuestadas en nuestra encuesta cuantitativa dijo que su calidad de vida general se ha deteriorado desde abril de 2016 y el 78.2% dijo que sus ganancias han disminuido. En general, la ley ha impulsado a las trabajadoras sexuales a operar en condiciones de mayor riesgo, con implicaciones peligrosas para su salud. Muchas entrevistas destacaron una disminución preocupante en el uso del condón y un aumento en las dificultades para continuar el tratamiento para las personas VIH positivas. El estrés creado por el empeoramiento de las condiciones de trabajo causa diversos problemas de salud psicosomáticos por el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, depresión y pensamientos suicidas. Los resultados de la encuesta cualitativa también revelan que han aumentado los casos de violencia de todo tipo: insultos en la calle, violencia física, violencia sexual, hurto y robo a mano armada en el lugar de trabajo. Empobrecimiento, aumento de los riesgos para la salud y mayor exposición a la violencia forman un círculo vicioso.

Además de la penalización de los clientes, la ley de 2016 también incluyó la creación de un “programa de salida” que proporcionaría a las trabajadoras sexuales elegibles acceso a ayuda financiera, un permiso de residencia temporal de seis meses (que se puede renovar un máximo de tres veces) y el apoyo de una organización acreditada para acceder a vivienda y empleo. A pesar de que el apoyo brindado por el programa de salida está globalmente en línea con las necesidades de las trabajadoras sexuales que desean cambiar de actividad, las organizaciones y las trabajadoras sexuales son sumamente críticas con respecto a la implementación del programa de salida. El criterio para acceder al programa de salida y las limitaciones del soporte proporcionado (por ejemplo, dificultad de acceso a la vivienda, obstáculos para solicitar un permiso de residencia, ayuda financiera insuficiente) disuaden a la mayoría de las personas de hacer la solicitud y, en particular, a aquellas que están más necesitadas de apoyo. La crítica al programa de salida también se deriva de las tergiversaciones de la industria del sexo que produce. Dado que el apoyo se otorga solo a las personas que aceptan dejar de hacer el trabajo sexual, esto puede ser visto como una violación básica de su dignidad humana y una condición irreal, por razones financieras, para la mayoría de las trabajadoras sexuales. Además, las trabajadoras sexuales están obligadas a renunciar a una actividad que no es en sí misma ilegal. Este es un problema tanto legal como ético que comparten los trabajadores sociales que apoyan a las trabajadoras sexuales a lo largo de los procedimientos administrativos mientras solicitan un programa de salida.

La creación de comités que se supone que supervisan la implementación del programa de salida en cada región administrativa ha sido muy lenta desde abril de 2016. Estos comités, presididos por prefectos locales e incluyendo representantes de los servicios del gobierno local, deben validar cada solicitud al programa de salida. Dos años después de la promulgación de la ley, estos comités todavía no existen en muchas áreas. Las organizaciones que deseen apoyar a las solicitantes al programa de salida deben primero solicitar la certificación antes de que puedan presentar las solicitudes. Tanto las trabajadoras sexuales como las organizaciones entrevistadas expresaron un gran escepticismo con respecto a la utilidad de estos comités, que poseen un conocimiento y comprensión del trabajo sexual limitado, y con respecto a la efectividad de los programas de salida, ya que temen ser sometidas a formas intensificadas de control social. Las trabajadoras sexuales también expresaron temores sobre el uso de los datos personales recopilados por las autoridades públicas sobre ellas y el riesgo de una mayor estigmatización de la mayoría de las trabajadoras sexuales que no desean postularse para el programa de salida.

Dos años después de la nueva legislación, el aspecto represivo de la ley, la penalización de clientes, ha tenido el mayor impacto en la vida de las trabajadoras sexuales, reforzando su marginación, aumentando la violencia y el estigma, y ​​exponiéndolas a mayores riesgos para su salud. Mientras que la parte de la ley destinada a proteger a las trabajadoras sexuales y ayudarlas a cambiar de actividad no es efectiva, afecta a un número muy limitado de personas y corre el riesgo de reforzar el estigma para la mayoría de las trabajadoras sexuales que no desean o no pueden cambiar su actividad .

París, abril de 2018

 

1 – La terminología utilizada para definir a las personas que participan en el trabajo sexual / la prostitución está sujeta a mucho debate. En este informe elegimos emplear el término “trabajadora sexual”. Este término se refiere a todas las personas que participan en intercambios económico-sexuales ya sean esas transacciones económicas explícitas (beneficios sexuales por dinero) o implícitas (servicios sexuales a cambio de protección, vivienda, productos psicoactivos,asistencia a la migración …), e independientemente de sus condiciones de trabajo.

 

 

DESDE LA APROBACIÓN DE LA LEY DEL 13 DE ABRIL DE 2016… 

88% de las trabajadoras sexuales se han opuesto a la penalización de clientes

63% de las trabajadoras sexuales han experimentado un deterioro de sus condiciones de vida.

—La ley empuja a las trabajadoras sexuales a ejercer en los lugares más aislados o a través de internet y las obliga a trabajar más tiempo para mantener su nivel de vida.

—Las trabajadoras sexuales deben enfrentarse a más situaciones de estrés con un impacto negativo sobre su salud física y psicológica.

78% de las trabajadoras sexuales se han tenido que enfrentar a una reducción de sus ingresos.

— La ley genera un empobrecimiento de las personas, sobre todo de las que están ya en una situación de precariedad, en particular las mujeres inmigrantes que trabajan en la calle.

—La disminución del número de clientes y la mayor competencia entre las trabajadoras sexuales a llevado a una reducción de las tarifas.

42% de las trabajadoras sexuales están más expuestas a las violencias desde la aprobación de la ley.

—Para permanecer ocultas, la negociación con el cliente se efectúa de manera más sucinta, reduciéndose la capacidad de selección.

—Las trabajadoras sexuales se ven obligadas a aceptar clientes que no habrían aceptado antes, arriesgándose a mayor exposición a las violencias.

38% de las trabajadoras sexuales encuentran más dificultades para imponer el uso del preservativo.

—La disminución del número de clientes ha aumentado el poder de estos a la hora de nogociar prácticas sexuales de riesgo.

—La disminución del tiempo de negociación dificulta la capacidad de las trabajadoras sexuales de imponer sus condiciones a los clientes.

70% de las trabajadoras sexuales constatan que sus relaciones con la policía no han mejorado o han empeorado.

—Detenciones municipales y operaciones de controles de identidad hacen que las trabajadoras sexuales sigan siendo penalizadas o detenidas con más frecuencia que los clientes.

—La desconfianza hacia la policía dificulta el acdeso a los derechos, sobre todo para las personas víctimas de violencia.

39% tan solo de las trabajadoras sexuales conocen la existencia del recorrido de salida de la prostitución, y entre ellas, sólo el 26% tienen intención de presentar la solicitud.

—Si una mayoría de personas experimentan el deseo de cambiar de actividad, el dispositivo de “recorrido de salida” no responde a las necesidades de la mayor parte de las personas.

—La condicionalidad del acceso al recorrido de salida impide acceder al mismo a muchas personas.

—La puesta en marcha del recorrido de salida y los criterios de selección son muy variables según los departamentos, creando una desigualdad territorial.

 

(Porcentajes de las 583 personas que han participado en la encuesta cuantitativa.)

 

 

 

Después de FOSTA: muchos de los sistemas e institutos que se supone que nos protegen a las trabajadoras sexuales han sido enviados a erradicarnos

 

 

 

7 de abril de 2018

 

http://coyoteri.org/wp/after-fosta-many-of-the-systems-and-institutes-the-are-supposed-to-protect-us-are-sent-to-erase-u/

 

“Que el que esté libre de pecado entre vosotros sea el primero en tirarle una piedra”.

 

“El Congreso está tratando de acabar con las trabajadoras sexuales y desconectarlas de sus servicios comunitarios y de apoyo vital”.

 

por Bella Robinson, directora ejecutiva de Coyote RI (Call off Your Old Tired Ethics)

 

6 de abril de 2018

 

FOSTA (Fight Online Sex Trafficking Act) es una guerra contra las mujeres pobres. Este crimen de odio está siendo patrocinado por el Congreso con el dinero del contribuyente. El Congreso acaba de mostrar su verdadera cara y aprobar Fosta muestra que no se preocupa por las trabajadoras sexuales y mucho menos las víctimas de la trata sexual.

Es importante que las personas involucradas en la industria del sexo sepan cómo conectarse a la COMUNIDAD. Aquí hay una lista de algunas de las mejores organizaciones de EE.UU. que se esforzarán para ayudar a las personas involucradas en la industria del sexo que estén en crisis.

SWOP USA tiene una línea de apoyo. Soy una de las voluntarias que ayudan a responder la línea de ayuda. Desde que FOSTA (Ley de Lucha contra la Trata Sexual) fue aprobada, la línea de soporte recibe más llamadas que nunca. SWOP USA SUPPORT LINE 877-776-2004

Quiero que nuestra comunidad sea consciente de que los cierres de nuestro ESPACIO DE LIBRE EXPRESIÓN en línea afectarán primero a las trabajadoras sexuales más marginadas y pobres. Muchas de ellas viven en hoteles y no podrán tener ingresos dentro de uno o dos días. Muchas de estas mujeres tienen hijos o son jóvenes LGBT que no pueden acceder a un refugio u otros servicios del Estado. Las trabajadoras indocumentadas que ya están siendo cazadas por nuestro gobierno no podrán alquilar una vivienda ni pagar alimentos.

FOSTA abrirá un nuevo caldo de cultivo para los depredadores y aquellos que buscan explotarnos. Muchos de ellos llevarán insignias de policía y otros tratarán de hacerse pasar por clientes. La violencia y la explotación implosionarán. Miles y miles de trabajadoras sexuales y sus familias quedarán sin hogar, y las trabajadoras no tendrán otra opción que trabajar en las calles.

La violencia doméstica y las violaciones aumentarán. Los niños perderán a sus madres y serán separarados de sus hermanos, y serán arrojados al descompuesto sistema DCYF que abrirá un hogar de acogida aún más grande como antesala de la cárcel. La enfermedad aumentará, más mujeres pobres quedarán embarazadas debido a la guerra del gobierno contra los derechos reproductivos de las mujeres.

Mientras tanto, no oirás que el CONGRESO mencione la desigualdad económica o la falta de viviendas asequibles en todas las ciudades de Estados Unidos. O la falta de empleos que paguen un salario digno; porque el salario mínimo ya no cubre el costo de la vivienda, incluso en los barrios más pobres. Tampoco mencionarán que la mayoría de las ciudades no han aceptado las solicitudes de vivienda en décadas y mientras nos han cobrado impuestos a muerte, casi se han deshecho de todos los servicios públicos, alegando que son ¿programas de subsidio?. El Tío Sam es el mayor proxeneta de todos, y quiere controlar los cuerpos de las mujeres.

La estafa de la lucha contra la trata ha cerrado el círculo. El Congreso ha cometido un crimen de odio contra las trabajadoras sexuales. Quieren que las trabajadoras sexuales mueran. No hay viviendas para gente pobre, hay muy pocos proveedores de salud mental que sean competentes para atender a las personas involucradas en la industria del sexo. Nuestra investigación basada en la comunidad muestra que los proveedores de servicios traumatizaron a las personas en la industria del sexo y trataron de avergonzar a la gente a muerte.

Entonces, es mejor que comencemos a prepararnos para el daño colateral que ha surgido después de FOSTA.

En este momento, me gustaría recordar al público que Coyote RI no le enseña a nadie a hacer el trabajo sexual. No facilitamos ni promovemos el trabajo de nadie, ni pedimos donaciones a trabajadoras sexuales. Simplemente estamos abogando por la salud y la seguridad de las personas involucradas en la industria del sexo y proporcionamos a nuestra comunidad todo el apoyo que podemos.

Muchas organizaciones de defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales realizarán concentraciones en todo el país en el Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales, también conocido como el Día Internacional de las Putas, el 2 de junio de 2018.

Las organizaciones de justicia social de Coyote RI y Rhode Islands organizarán una Concentración por la Reforma de la Justicia Penal el 2 de junio de 2018 (detalles sobre el evento próximamente).

Ha aparecido este sitio web ofreciendo una recompensa de $ 25.000 a cada una de las primeras 10 trabajadoras sexuales que presenten pruebas de que un congresista que votó a favor de SESTA es / fue cliente suyo. Estoy luchando por la #whorenation con la esperanza de que puedan desenmascarar a suficientes legisladores para obligar a estos hipócritas a renunciar a su escaño. Drenemos la ciénaga y exijamos que sus sustitutos comiencen a gastar nuestros impuestos en servicios públicos.

 

HOJA DE RECOMENDACIONES

Si deseáis acceder a algunos de estos sitios, deberéis usar un navegador VPN (red muy privada) como TOR. Intentaremos actualizar esta lista con la mayor frecuencia posible.

Nueva actualización de la lista 7 de abril, 2018 PM EST

Actualizada del 4 de abril de 2018-04-08

https://www.eroticmonkey.com/

https://www.locanto.com/Personals/P/

http://www.usasexguide.info/

https://www.theeroticreview.com/   Only allows access from a VPN

https://www.bestgfe.com/     Only allows you to click agree and access from a US browser

http://sipsap.com/

https://www.slixa.com/

https://preferred411.com/

https://liveescortreviews.com/

http://www.eros.com/

http://www.bigdoggie.net/

http://onebackpage.com/

http://backpage.ly/

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https://adultsearch.com/

https://www.69butterfly.com/

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Down

 

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Check It: los homosexuales negros devuelven el golpe

TELEVISIÓN

Documental en Movistar

Por DARÍO PRIETO

26 MAR. 2018

http://www.elmundo.es/television/2018/03/26/5ab54d8f468aeb735a8b45c4.html

 

‘Check It’ está dirigido por Dana Flor y Toby Oppenheimer y producido por Steve Buscemi. MOVISTAR+

 

La vida no es fácil para la población negra de Washington D.C. La capital de EEUU tiene una de las mayores proporciones de afroamericanos de todo el país. Pero el racismo y la pobreza han creado una situación de desigualdad en la que florecen las pandillas y bandas criminales. Entre sus víctimas preferidas están los gays y transexuales, hasta el punto de que en los alrededores de la Casa Blanca se da el mayor porcentaje de ataques al colectivo LGBT de EEUU.

Hartos de la violencia, un día los homosexuales afroamericanos se organizaron, formaron su propia banda y empezaron a devolver los golpes. Se hicieron llamar Check It y su lucha por la dignidad ha inspirado un documental realizado por Dana Flor y Toby Oppenheimer que está disponible en España a través de Movistar+.

Producido, entre otros, por Steve Buscemi, y con el apoyo del controvertido Louis C.K.Check It cuenta la triple discriminación que viven los miembros de la pandilla: por negros, por pobres y por homosexuales. Rechazados por sus familias y por el resto de la sociedad, la prostitución es la única opción para sobrevivir.

MOVISTAR+

Estas terribles circunstancias han hecho que tanto el rodaje de este trabajo como su financiación se convirtiesen en una odisea. “Nuestra película aborda muchos temas controvertidos, pero ésa es la clave”, explican Flor y Oppenheimer. “Como cineastas, nuestro primer instinto es entretener, hacer un trabajo convincente. Pero, al hacerlo, queremos descubrir y presentar puntos de vista alternativos. Eso significa a veces arrojar luz sobre temas difíciles, a veces incómodos. Creemos que el poder del cine es enorme y que puede plantear problemas que cambian la vida. Puede educar, inspirar el diálogo y ser un catalizador para el cambio“.

Los cineastas señalan que “la verdadera aceptación de las personas homosexuales y transgénero, especialmente las de color, todavía tiene un largo camino por recorrer”. Así, “puede haber nuevas legislaciones y programas de televisión muy populares, pero las estadísticas cuentan la verdadera historia. La mitad de los jóvenes sin hogar son LGBT. El 86% de los jóvenes LGBT son acosados en la escuela y el 42% viven en un ambiente hostil donde no son aceptados”.

Más que orgullo

Según Flor y Oppenheimer, “los problemas a los que se enfrentan los chicos de Check It y otros casos similares son urgentes. En su caso, defender lo que son es más que una cuestión de orgullo gay: es poner en riesgo sus vidas“.

Su situación se ve agravada por el hecho de que, “en muchos casos, en la comunidad afroamericana se ha condenado enormemente la homosexualidad, forzando a muchos a meterse más adentro en el armario”. La prostitución se ha convertido en habitual y los índices de infección por VIH tocan techo en Washington.

Lo que está en juego, añaden los directores, “es importante y algunos de los principales temas centrales de la película son oportunos y relevantes”. Por eso, “Check It trata de las consecuencias invisibles e indescifrables de la desigualdad racial, de género y de clase en este país, el campo de juego desigual y muchas veces implacable en el que nacen tantos estadounidenses, donde la esperanza es un rumor y la posibilidad de cambiar la dinámica existente son pocas y distantes”.

MOVISTAR+

En ese sentido, el actual clima político de EEUU “hace que la vida de Check It y de personas como ellos sean mucho peores y más peligrosas”. Flor y Oppenheimer advierten: “El racismo, la homofobia, la misoginia, la xenofobia y el clima general de intolerancia que promueve la administración Trump dificultan a todos los estadounidenses y, en el fondo, a personas de todo el mundo. El único aspecto positivo de este fenómeno es que también nos ha inspirado a muchos de nosotros a organizarnos y luchar”.

Porque, lejos del dramatismo, Check It es un colorido canto a la vida y la diferencia. “Esperamos que después de ver la película la gente pueda simpatizar con una subcultura que probablemente no sabían que existía. Y esperamos que nuestra ayude a crear la voluntad de cambiar la forma en que tratamos a Check It y a los chicos como ellos. Su lucha se da no sólo en una pequeña pandilla en una ciudad, sino en todo el mundo“.

Además, los realizadores dicen estar “muy contentos de ver que los propios componentes de Check It viven cambios radicales: están creando su propio negocio y vendiendo su ropa en línea, y no sus cuerpos en la calle”, en definitiva, “cosas positivas que necesitan y merecen apoyo y recursos”.

El fenómeno no acaba en Washington: «Esperamos crear y llevar el modeloCheck It a otras ciudades en todo el país con sus tiendas y negocios”, disponibles en la web checkitenterprises.com.

 

La misma tasa de VIH que en África subsahariana

La comunidad afroamericana no se ha demostrado especialmente abierta con lo homosexualidad, tal y como revela este trabajo documental. Esa situación ha creado “una emergencia de salud pública con estadísticas asombrosas: los hombres homosexuales negros menores de 30 años tienen ahora tasas de VIH iguales a las del África subsahariana y están infectados un 75% más que sus homólogos blancos”. En concreto, “Washington D.C. tiene la tasa más alta de VIH en el país, por lo que es el epicentro de la crisis del sida en EEUU. Los chicos de Check It encarnan este desastre. Muchos consideran la prostitución como su única opción: saben poco sobre sexo seguro y muchos son seropositivos”.

 

Trailer oficial

 

Lo que debemos al oculto e innovador activismo de las trabajadoras sexuales

 

Sin trabajadoras sexuales, nuestro panorama activista tendría un aspecto totalmente diferente, pero no esperéis leer acerca de su contribución en los libros de historia.

 

Por Leonie Roderick

8 de marzo de 2017

https://broadly.vice.com/en_us/article/8x4gmx/what-we-owe-to-the-hidden-groundbreaking-activism-of-sex-workers?utm_campaign=sharebutton

Trabajadoras sexuales en una manifestación por la legalización del trabajo sexual en Roma, Italia. Foto de Marco Ravagli / Barcroft Media a través de Getty Images

 

No existen cifras oficiales sobre el número de trabajadoras sexuales que existen en el mundo, siendo las estimaciones de aproximadamente entre 13,8 y 30 millones de personas. Pero su labor ha sido bien documentada a lo largo de las épocas, pasando por todas las clases y las sociedades, desde los burdeles legales durante el Imperio Romano hasta las oirans (cortesanas) japonesas. Es imposible imaginar un mundo sin trabajadoras sexuales.

Y —a pesar de la exclusión social— las mujeres corrientes tienen mucho que agradecer a las trabajadoras sexuales. Históricamente, las trabajadoras sexuales han estado muy involucradas en el activismo y han trabajado duro para promover los derechos de las mujeres y los derechos de los trabajadores, tanto dentro como fuera de la industria del trabajo sexual.

No leeréis nada en los libros de historia sobre las aportaciones de las trabajadoras sexuales a los derechos de las mujeres. La mayoría de sus esfuerzos han sido ridiculizados en el mejor de los casos e ignorados en el peor. La trabajadora sexual y activista Juno Mac, de la Sex Worker Open University y el Colectivo Inglés de Prostitutas, explica lo que se podría haber perdido sin la ayuda de las trabajadoras sexuales.

BROADLY: Hola Juno, gracias por hablar con nosotros. ¿Qué aspecto tendría para ti un mundo sin trabajadoras sexuales? 

Juno Mac: Para mí, no hay dudas sobre el significativo progreso político logrado en la sociedad gracias a las inestimables contribuciones hechas por las trabajadoras sexuales a lo largo de la historia. La mayoría de las veces, esto no ha sido reconocido.

Las contribuciones de las trabajadoras sexuales se remontan a las hetairas (cortesanas) de la antigua Grecia que buscaban promover la educación de las mujeres; a la activista y poeta estadounidense Maya Angelou, quien abiertamente escribió sobre sus experiencias como trabajadora sexual. El activismo moderno de las trabajadoras sexuales comenzó casi al mismo tiempo que el ascenso de los movimientos feministas y otros movimientos de justicia social en los años setenta. Las amas de casa también deben agradecer su progreso a las trabajadoras sexuales. El activismo del Colectivo Inglés de Prostitutas fue una parte esencial de la campaña “Salarios para el trabajo doméstico”. Fue lanzada en Italia en 1972 para crear conciencia sobre cómo el trabajo doméstico y el cuidado de los niños son la base de todo el trabajo industrial y que a las mujeres se les debe pagar en consecuencia. También quería llamar la atención sobre la legitimidad y el valor del trabajo emocional de las mujeres en general, incluidas las trabajadoras sexuales.

¿Qué más hubiera sido diferente sin las trabajadoras sexuales? 

Las trabajadoras sexuales también han estado a la vanguardia de la salud pública y fueron increíblemente activas en la lucha contra el VIH y el SIDA. El Proyecto de Educación de Prostitutas de California fue fundado en 1984 para investigar el SIDA en las mujeres y proporcionar educación y preservativos. Cuando se celebró la Conferencia Internacional sobre el SIDA en EE. UU. en 2012, se organizó un evento paralelo completo en la India para que muchas trabajadoras sexuales activas en el activismo contra el SIDA —a las que se prohibió entrar en los EE. UU. debido a las restricciones de viaje impuestas por el gobierno a trabajadoras sexuales y usuarios de drogas— pudieran asistir.

¿Cómo se relaciona esto con el entorno político actual en el que se encuentran las trabajadoras sexuales?

En lo que respecta a los movimientos activistas en la actualidad, hay un gran conflicto interno sobre si las trabajadoras sexuales son bienvenidas o no en la mesa. Grandes partes del movimiento feminista dominante todavía nos rehuyen o trabajan activamente en contra de nuestros llamamientos a la despenalización. Incluso el movimiento LGBTQ duda si incluirnos. A pesar de que los disturbios de Stonewall fueron desendadenados por Sylvia Rivera, una trabajadora sexual trans, la organización de Stonewall aún no ha presentado una política de despenalización. Esto está sucediendo en un clima de creciente penalización contra las trabajadoras sexuales queer.

Pero, como siempre, perseveramos, y en todo el mundo las trabajadoras sexuales están luchando contra su propia penalización. Estamos firmemente integradas en otros movimientos, tejiendo nuestra defensa a través de la resistencia al complejo industrial penitenciario, en oposición a la violencia de la policía y a las fronteras, en la lucha contra la austeridad o la lucha por la despenalización de las drogas. Como puedes ver, lucharemos por muchas otras causas además de la nuestra.


Una manifestante en una manifestación por los derechos de las trabajadoras sexuales en Minneapolis. Foto del usuario de Flickr Fibonacci Blue

 

¿Qué pasaría si las mujeres involucradas en el trabajo sexual organizaran una huelga o se negaran a ir a trabajar por un tiempo? ¿Cuáles serían las implicaciones sociales?

Por el momento, si las trabajadoras sexuales nos pusiéramos en huelga, todas seríamos más pobres: no tenemos apoyo sindical ni una caja de resistencia. Los piquetes son una forma muy pública de presionar a los patronos y solo son accesibles para aquellos que no están penalizados. No podemos pedir cuentas a nuestros jefes hasta que podamos salir de las sombras.

Entonces, para descubrir cómo sería un mundo sin prostitución, o qué movimiento huelguístico se podría hacer para crear una industria sexual drásticamente cambiada, primero tendríamos que despenalizarla. Esto también cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud, ONUSIDA, el Lancet Medical Journal, las Fundaciones de la Open Society , el Observatorio de Derechos Humanos y Amnistía Internacional.

Una iglesia de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) exige la despenalización del trabajo sexual

 

“Jesús fue el primero en despenalizar el trabajo sexual”, dice la pancarta colocada en la iglesia.

 

El reverendo Alan Storey y miembros de Asijiki izan una pancarta que dice: “Jesús fue en primero en despenalizar el trabajo sexual” en la Iglesia Central Metodista en la Plaza Greenmarket. Foto: Aidan Jones ·

 

Por Aidan Jones

 

1 de marzo de 2018

 

https://www.groundup.org.za/article/cape-town-church-calls-decriminalisation-sex-work/

 

El reverendo Alan Storey de la Misión Metodista Central, junto con miembros de la Coalición Asijiki para la Despenalización del Trabajo Sexual, izó el jueves una pancarta sobre el campanario de la iglesia en apoyo de la despenalización del trabajo sexual.

La pancarta, que decía “Jesús fue el primero en despenalizar el trabajo sexual”, forma parte de la Teología de la Pancarta Amarilla de la iglesia.

Según el Grupo de Trabajo de Educación y Defensa de Trabajadoras Sexuales (SWEAT), esta es la primera vez que una institución religiosa sudafricana hace una declaración pública en apoyo de la despenalización del trabajo sexual en Sudáfrica.

“Lo que ha hecho la penalización del trabajo sexual es hacer que un grupo vulnerable de personas sea aún más vulnerable”, dijo Storey. “Las consecuencias involuntarias de penalizar el trabajo sexual son horribles”.

Explicó que la penalización del trabajo sexual impide que las trabajadoras sexuales insistan en prácticas de sexo seguro con los clientes. “Esto hace que las trabajadoras sexuales sean más vulnerables a las enfermedades de transmisión sexual”.

Storey dijo quea ello además se suma al estigma social y “casi valida su condición de parias sociales”. Dijo que esto puede dificultar el acceso de las trabajadoras sexuales a los servicios de salud y a la policía.

“Hablando en nombre de todas las trabajadoras sexuales en Sudáfrica, estamos muy felices de tener pastores que reconocen a las trabajadoras sexuales como seres humanos”, dijo Pamela Chakuvinga, asistente del coordinador nacional del movimiento nacional de trabajadoras sexuales Sisonke.

Chakuvinga dijo que hay líderes religiosos en Ciudad del Cabo que piensan que es malo hacer trabajo sexual. “Dicen que el trabajo sexual es algo demoníaco … Rezan para que las trabajadoras sexuales dejen el trabajo sexual”.

Constance Nothando Mathe, coordinadora de Asijiki dijo: “Me gustaría hacer hincapié a los pastores en que no es su deber juzgar. Solo Dios puede hacer eso. Están allí para predicar la palabra de Dios “.

“La iglesia es un espacio para juzgar, por lo que las personas no deberían juzgar a las trabajadoras sexuales”, dijo Mathe.

Storey admitió que “muy a menudo es la comunidad religiosa más que cualquier otra comunidad, y específicamente la iglesia cristiana, la que promueve la penalización [del trabajo sexual]”. 

Resolución de la ANC para despenalizar el trabajo sexual

En su 54ª conferencia electiva en diciembre de 2017, la Conferencia Nacional Africana (ANC) resolvió despenalizar el trabajo sexual.

Como resultado de la resolución, la bancada multipartidaria del Parlamento organizará una cumbre sobre trabajo sexual el 5 de marzo de 2018. En la cumbre, se debatirán las recomendaciones del informe de la Comisión de la Reforma Laboral Sudafricana (SALRC) sobre “Prostitución adulta”.

Asijiki ha preparado un resumen de este informe, que está disponible aquí.

Lesego Tlhwale, responsable de medios en SWEAT, dijo que Asijiki, Sisonke y SWEAT estarían entre los que se presentarán en la cumbre. “Ellos [South African Law Reform Commission (SALRC)] están recomendando la penalización continua y la penalización parcial, pero no la despenalización”, dijo Tlhwale. Dijo que SWEAT impugnaría esas recomendaciones.

Día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales – 3 de marzo de 2018 – PROYECTO DE LEY DE DERECHOS DE LA TRABAJADORA SEXUAL

 

 coyotewebadmin

28 de febrero de 2018

http://coyoteri.org/wp/international-sex-worker-rights-day-march-3rd-2018/

 

Día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales

Historia: La historia de este día se remonta al 2001 cuando más de 25.000 trabajadoras sexuales se reunieron en India para un festival a pesar de los esfuerzos de grupos prohibicionistas que intentaron evitar que ocurriera al presionar al gobierno para que revocara su permiso. El evento fue organizado por el Comité Durbar Mahila Samanwaya, un grupo basado en Calcuta que tiene más de 50.000 miembros trabajadoras sexuales y por miembros de sus comunidades. Los grupos de trabajadoras sexuales de todo el mundo celebraron posteriormente el 3 de marzo como un evento internacional anual, como el Día internacional por los derechos de las trabajadoras sexuales.

El 3 de marzo de 2018 Coyote RI y las trabajadoras sexuales de todo el mundo piden la despenalización de “todos los aspectos de la prostitución de adultos que sea resultado de decisiones individuales”. Coyote RI también afirma que se debe garantizar a las trabajadoras sexuales “todos los derechos humanos y las libertades civiles”. incluyendo la libertad de expresión, viajes, inmigración, trabajo, matrimonio y maternidad, y el derecho a seguro de desempleo, seguro de salud y vivienda. Además, Coyote RI aboga por la protección de los “estándares de trabajo”, incluida la abolición de las leyes que imponen cualquier zonificación sistemática de la prostitución, y pide que las trabajadoras sexuales tengan la libertad de elegir su lugar de trabajo y residencia, y “brinden sus servicios bajo condiciones que estén absolutamente determinadas por ellas mismas y nadie más “. Coyote RI también exige que las trabajadoras sexuales paguen impuestos regulares” sobre la misma base que otros contratistas y empleados independientes “y que reciban los mismos beneficios por sus impuestos.”

 

PROYECTO DE LEY DE DERECHOS DE LA TRABAJADORA SEXUAL

 

Leyes

  • Despenalizar todos los aspectos de la prostitución de adultos que sea resultado de una decisión individual.
  • Despenalizar la prostitución y las terceras partes.
  • Hacer cumplir las leyes penales contra el fraude, la coacción, la violencia, el abuso         sexual infantil, el trabajo infantil, la violación y el racismo en todas partes y por encima de las fronteras nacionales, ya sea que estén o no en el contexto de la prostitución.
  • Erradicar las leyes que puedan ser interpretadas para negar la libertad de asociación o la libertad de viajar.
  • Las trabajadoras sexuales tienen derecho a una vida privada. 

Derechos humanos

  • Garantizar a las trabajadoras sexuales todos los derechos humanos y las libertades civiles, incluida la libertad de expresión, de viajar, inmigración, trabajo, matrimonio y maternidad, y el derecho al seguro de desempleo, seguro médico y vivienda.
  • Conceder asilo a cualquier persona a quien se le nieguen los derechos humanos sobre la base de un “delito de estatus”, ya sea prostitución u homosexualidad.

Condiciones de trabajo 

  • No debería existir ninguna ley que implique una zonificación sistemática de la prostitución. Las trabajadoras sexuales deberían tener la libertad de elegir su lugar de trabajo y residencia. Es esencial que las trabajadoras sexuales puedan brindar sus servicios bajo las condiciones que ellas mismas y nadie más determinen de manera absoluta.
  • Debería haber un comité dirigido por trabajadoras sexuales para garantizar la protección de los derechos de las trabajadoras sexuales y al que las trabajadoras sexuales pudieran dirigir sus quejas. Este comité debería estar compuesto por trabajadoras sexuales y otros profesionales, como abogados y aliados.
  • No debería haber ninguna ley que discrimine a las trabajadoras sexuales que se asocien y trabajen colectivamente para adquirir un alto grado de seguridad personal.

Salud

  • Todas las mujeres y todos los hombres deberían ser educados para que practiquen la detección periódica de infecciones de transmisión sexual. Como los controles de salud se han usado históricamente para controlar y estigmatizar a las personas que ejercen el trabajo sexual, y dado que las trabajadoras sexuales adultas son incluso más conscientes de la salud sexual que otras personas, las verificaciones obligatorias para las trabajadoras sexuales son inaceptables a menos que sean obligatorias para todas las personas sexualmente activas.

Servicios

  • Se deben financiar servicios de empleo, asesoramiento, legales y de vivienda para los menores escapados de casa a fin de evitar que los menores participen en actividades sexuales de supervivencia y para promover el bienestar y las oportunidades del menor.
  • Las trabajadoras sexuales deben tener los mismos beneficios sociales que todos los demás ciudadanos de acuerdo con las diferentes regulaciones existentes en diferentes países.
  • Los refugios y servicios para trabajadoras sexuales en activo y los programas de recalificación para trabajadoras sexuales que deseen abandonar esa vida deben ser financiados y administrados por organizaciones lideradas por trabajadoras sexuales. 

Impuestos

  • No se deben imponer impuestos especiales a las trabajadoras sexuales ni a sus negocios.
  • Las trabajadoras sexuales deben pagar impuestos regulares sobre la misma base que otros contratistas y empleados independientes y deben recibir los mismos beneficios.

Opinión pública

  • Apoyar programas educativos para cambiar las actitudes sociales que estigmatizan y discriminan a las trabajadoras sexuales y a las ex trabajadoras sexuales de cualquier raza, sexo o nacionalidad.
  • Desarrollar programas educativos que ayuden al público a comprender que el cliente desempeña un papel crucial en el fenómeno de la prostitución, papel que generalmente se ignora. El cliente, al igual que la trabajadora sexual, no debería, sin embargo, ser penalizado o condenado sobre una base moral.
  • Somos solidarias con las trabajadoras de la industria del sexo.

Organización

  • Las organizaciones dirigidas por trabajadoras sexuales deben recibir apoyo para una mayor implementación de lo anterior.

 

En honor al Día Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales, Coyote RI organizará un día de autocuidado el domingo 4 de marzo de 2018 a partir de las 11 a. M. Contacte a bella@coyoteri.org para detalles

 

El infierno de las actrices porno: la precariedad y la discriminación pasan factura en el cine erótico

La muerte casi consecutiva de cinco actrices porno ha puesto en el punto de mira las condiciones sociales y laborales en las que viven las estrellas del cine para adultos

 

Bernardo Álvarez-Villar


13/02/2018

 

http://www.abc.es/play/cine/noticias/abci-infierno-actrices-porno-precariedad-y-discriminacion-pasan-factura-cine-erotico-201802130147_noticia.html

 

No han sido fáciles los últimos meses para el mundo del porno. Pese a ser una industria que mueve anualmente casi 100.000 millones de dólares (según la web de finanzas estadounidense Business Pundit, la pornografía es la sexta industria que más dinero mueve a nivel global), no es un sector que suela acaparar la atención de los medios. Sin embargo, la muerte casi consecutiva de cinco actrices por sobredosis, suicidio o en circunstancias no aclaradas ha puesto sobre el tapete la opacidad en la que se mueve un género que alimenta las fantasías más secretas de cientos de millones de consumidores (diariamente se registran en la red 68 millones de búsquedas relacionadas con la pornografía).

El 9 de noviembre fallecía mientras dormía en casa de su madre Shyla Stylez por causas que no han salido a la luz. Pocos días después, el 5 de diciembre, se conocía un caso mucho más dramático. La actriz canadiense August Ames, de solo 23 años y con 270 películas rodadas en su haber, se suicidó tras el acoso y las presiones recibidas por haberse negado a participar en un rodaje junto a un actor de cine porno gay.

Otro suicidio golpeó al sector diez días más tarde: Yuri Luz fue encontrada muerta en su apartamento de Los Ángeles rodeada de pastillas. El 7 de enero la jovencísima Olivia Nova, de 20 años y que apenas llevaba unos meses trabajando en el mundo del porno, apareció muerta en su casa de Las Vegas en circunstancias no esclarecidas. La última en sumarse a esta fatídica lista fue Olivia Lua, que el 22 de enero falleció en un centro de desintoxicación de Hollywood sin que trascendiese ninguna explicación sobre las causas de su muerte.

La oleada de fallecimientos ha servido para renovar el interés mediático por las condiciones vitales y laborales de los trabajadores del porno, y también para volver a poner en circulación algunos de los mitos y prejuicios más extendidos sobre el mundo del cine erótico. La precarización del sector, la falta de garantías sanitarias, la nula cobertura legal y la voracidad de un negocio que se deshace rápidamente de sus actores (y, sobre todo, de sus actrices) para renovarlos por carne joven y fresca hacen del cine erótico algo muy parecido a una profesión de riesgo.

Una profesión anómala

A cualquier se le ocurrirían decenas de razones para justificar por qué ser performer porno no es una profesión como otra cualquiera, y una de las más relevantes es que se cuenta entre los escasísimos trabajos en los que las mujeres, por regla general, cobran más que los hombres. No obstante, las carreras de ellos suelen ser más estables y prolongadas que las de las chicas. Los casos de actrices capaces de consolidar una carrera durante años son excepcionales; la inmensa mayoría de ellas apenas aguanta unos meses en el sector antes de convertirse en desechos que se reemplazan con las cientos de jóvenes aspirantes que llaman a la puerta de las productoras en busca de dinero fácil.

Y desde luego que es fácil hacer dinero en el mundo del porno para una recién llegada, pero en qué condiciones ya es otro cantar. Como muchas otras actividades económicas, el cine porno también ha sufrido la llegada de un tsunami digital que ha trastocado las estructuras tradicionales de la industria. Los largometrajes y la venta de DVD han dado paso a una producción más centrada en el rodaje de escenas sueltas, una mutación que ha contribuido a precarizar aún más el trabajo en el porno.

En España, el sueldo que se paga por participar en una escena oscila entre los 200 y los 800 euros que se pagan en negro en la inmensa mayoría de los casos. Los performers viven con la incertidumbre de no saber cuándo serán llamados para rodar una escena y sin una fuente estable de ingresos. Al no tratarse de una profesión legalmente regulada, los actores carecen de cualquier tipo de amparo jurídico para establecer un convenio que establezca un salario mínimo, regule las condiciones laborales y garantice unos mínimos sanitarios exigibles.

Y es que más allá de la inseguridad laboral es preocupante la falta de controles higiénicos y garantías sanitarias en los rodajes de cine adulto. Por ejemplo, en España no existe ninguna ley como las vigentes en Francia o en algunos estados de EE.UU que obliga a las productoras porno a usar preservativo en sus escenas. Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) son una de las grandes preocupaciones de los performers, que además tienen que pagar de su propio bolsillo (entre 60 y 80 euros) las pruebas de ETS que deben hacerse mensualmente.

Pero eso no es lo más grave. Amarna Miller, tal vez la actriz porno española más conocida a nivel internacional, admitió en un artículo en su blog que «no hay forma de comprobar que las pruebas no están falsificadas». Esto se lo corrobora a ABC Ismael López Fauste, un periodista que trabajó durante varios años para la industria del porno y ahora investiga los abusos y las corruptelas del sector: «Existen los análisis de sangre fraudulentos».

López Fauste recopiló a finales de 2017 sus pesquisas sobre el mundo del porno en el libro «Escúpelo. Crónicas en negro del porno en España», que colgó en Internet para descarga gratuita. Al poco tiempo se vio obligado a retirarlo de la red por las amenazas y las presiones que recibió. «Hay una trama terrible por aquí que todavía no ha visto la luz» asegura Fauste, que sostiene que la industria pornográfica está estrechamente relacionada con la prostitución y la trata de blancas.

Pero más duradero que la clamidia, la gonorrea y el sífilis es el estigma que pesa sobre los actores y muy especialmente sobre las actrices porno. En 2010 vio la luz «After porn ends», un documental en el que varias exactrices porno cuentan cómo transcurrieron sus vidas tras abandonar el cine erótico. La conclusión que se destila del documental es unánime: no merece la pena hacerse actriz porno. La discriminación, la imposibilidad para acceder a determinados sectores profesionales (como el educativo, por ejemplo) y la exposición de la imagen propia en Internet hacen que no salga rentable convertirse en estrella del porno por unos meses, unos años a lo sumo.

 

CÁDIZ “La prostitución en pisos es más dura que en los clubes”

  • Mujer Gades alerta de la invisibilidad y especial vulnerabilidad de las que la ejercen en la ciudad
  • También de la violencia de los nuevos clientes

Por M. Cádiz

 

11 Febrero, 2018

http://www.diariodecadiz.es/cadiz/prostitucion-pisos-dura-clubes_0_1217578561.html

 

Verónica y Gema, Concha y Belén, llaman a más teléfonos de contactos y visitan todas las semanas más clubes de alterne que el mayor de los adictos al sexo de pago. Su trabajo empieza así, bicheando en la red y en los periódicos, localizando a mujeres en situación de prostitución en la Bahía de Cádiz, en la Costa Noroeste, en Jerez y en la Janda. Rechazan la palabra prostituta y, por supuesto, cualquier otro sinónimo más denigrante. También contactan con ellas en Cádiz capital, donde el quizá mal llamado oficio más antiguo del mundo se ejerce de manera soterrada, casi invisible, en pisos clandestinos, muchas veces en peores circunstancias que en los locales de las luces rojas de las carreteras. En oscuros pisos donde nadie garantiza nada, ni siquiera la integridad física de las mujeres. A manos de quienes los regentan, a cambio de la mitad de sus ingresos y de un alquiler de hasta 50 euros al día. A manos de clientes cada vez más jóvenes, hartos de ver barbaridades en internet -en la abierta, pero también en la profunda-, convencidos de que si pagan tienen derecho a lo que sea y ya.

La educadora Concha de la Vega, las trabajadoras sociales Verónica Benítez y Gema Herrero, la integradora social Belén Castillo y la alumna de Trabajo Social en prácticas Marta Castro, coordinadas por Ana Gómez, componen el equipo del Centro Social Polivalente Mujer Gades, un proyecto nacido a finales de los años 80 para la acogida y promoción de mujeres en situación de exclusión social. A finales de año recibieron el Premio Jesús Gargallo, instaurado en memoria del concejal de IU y sindicalista de CCOO.

“Para nosotras es un orgullo y nos llena de satisfacción que se nos reconozca por parte del Ayuntamiento la labor que venimos haciendo desde hace más de 27 años. Ha sido por una parte de nuestro trabajo, el taller de sensibilización, mediante el que pretendemos que la sociedad se entere de la situación en la que están muchísimas mujeres a las que se les están vulnerando sus derechos y a quienes no se les reconocen sus derechos como personas”, explica Ana Gómez.

Sin embargo, la labor de Mujer Gades va mucho más allá. En el primer contacto ofrecen material de prevención de enfermedades de transmisión sexual y lubricantes -gracias a un convenio con la Consejería de Salud- y la posibilidad de hacerse gratuitamente la prueba del VIH. Son, de alguna manera, el gancho. A estas les siguen gestiones de regularización administrativa, de alojamiento, acciones de formación, de orientación e inserción mediante prácticas en empresas. Todo es confidencial y sin coste alguno para ellas.

Durante el año pasado, Mujer Gades atendió a un total de 406 mujeres en situación de exclusión social. Y si en el arranque del programa a principios de los 90, la mayor parte de ellas eran españolas, hoy no llegan al 16%. 341 de ellas vivían en un contexto de prostitución, de las cuáles sólo un 8% eran nacionales. Un claro síntoma de que en estos casos la prostitución va ligada a la inmigración en condiciones precarias y, en algunas ocasiones, a la trata de personas, recuerdan las componentes del equipo. La mayoría de ellas son de nacionalidad dominicana (81) y rumana (80), seguidas de colombianas (35), españolas (27), marroquíes (13), ecuatorianas (7), paraguayas (4), cubanas (4), nigerianas (3) y de otras nacionalidades (9). La mayoría, también, tienen hijos y su única misión es mandarles dinero a su país, si no los tienen con ellas.

Sus edades van entre los 18 años y los más de 60. Aunque las menores siempre confiesan al menos 18 años. Si no facilitan ningún tipo de documentación o la que presentan está falsificada, es complicada la comprobación, reconocen las trabajadoras sociales. La solicitud de la tarjeta sanitaria suele ser una buena oportunidad de saber si lo son o no.

El centro depende de la Congregación de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, que desde su creación, tiene como misión la acogida y promoción de mujeres atrapadas en el mundo de la prostitución. Las oblatas trabajaban en Cádiz desde los años 70. Acogían a chicas que venían de otros países para ayudarlas a su formación y colocarlas en el servicio doméstico. El último contingente fue de ecuatorianas, allá por el año 1999 o 2000. En principio, el proyecto nace de la mano de Cáritas, pero después, pasa a depender exclusivamente de la congregación, que tiene proyectos en Italia, Portugal, España y varios países de Sudamérica y el Norte de América.

Actualmente, Mujer Gades se financia con subvenciones de administraciones públicas estatales, autonómicas o locales, pero también de fundaciones privadas y gracias a personas colaboradoras. “A veces las subvenciones no llegan a tiempo o ha habido años en que no han salido las convocatorias -reconoce Ana Gómez-. Pero la congregación siempre está ahí y permite que esto tenga continuidad”. Del Ayuntamiento de Cádiz, el centro recibe subvención tanto por la línea de Bienestar Social y Mayor como por la línea de Mujer.

El proyecto nació para dar respuesta a mujeres que se encontraban en situación precaria en barrios marginales del centro de la ciudad: San Juan, El Pópulo, Santa María, La Viña, “donde había muchos prostíbulos y mujeres con necesidades sin cubrir”, cuenta Ana Gómez. Con la recuperación urbanística de esos barrios se cerraron los locales “y las mujeres se invisibilizaron a aún más. Tuvieron que seguir ejerciendo en pisos”, añade Concha. En los 80, la mayoría ejercían la prostitución y eran víctimas de la droga, que arrasó la juventud de barrios enteros. El panorama era el que pintaba la falta de formación y de acceso al mercado laboral y el ser miembros de familias desestructuradas.

Ana Gómez recalca que aunque la misión de las hermanas oblatas es trabajar por y para las mujeres en situación de prostitución o víctimas de trata con fines de explotación sexual, “atendemos a otras mujeres en otras situaciones de exclusión para prevenir que también caigan en la prostitución”.

“En Cádiz no se ven a estas mujeres. Y contra lo que pueda parecer, eso es algo muy negativo. Están muy invisibilizadas y cuesta más trabajo contactar con ellas y no se les pueden ofrecer los recursos de los que pueden beneficiarse. Y se vulneran todavía más sus derechos porque están haciendo con ellas lo que les da la gana”, comentan Verónica y Belén.

Las trabajadoras de Mujer Gades celebran que por fin haya calado su petición de que desaparezcan de los periódicos los anuncios de contactos y relax. “No debemos olvidar que la prostitución es una forma de la violencia machista y que detrás de esos anuncios hay mucho sufrimiento”, dice Ana. “Todos tenemos una responsabilidad”, remata Concha, para quien lo más simportante del proyecto es “la acogida, que se vean acompañadas o asistidas en todo lo que necesiten, la sonrisa, en definitiva”.

Sobre el debate de si hay mujeres que ejercen o no voluntariamente y el derecho a hacerlo, todas lo tienen muy claro. : ” Pocas están ahí porque quieren. Puede que algunas no tengan personas detrás que se lleven el fruto de su trabajo. Pero son las circunstancias las que las han llevado a ejercer la prostitución y aquí lo que hacemos es darles una alternativa real a las que de manera voluntaria quieren dejar de ejercerla. Luego están obligadas, porque no han tenido ninguna otra alternativa de vida. Porque o vinieron tratadas o llegaron sin formación, sin experiencia, sin idiomas, sin una documentación administrativa regular, con la idea de querer cambiar la situación de su familia en su país”.

Todas son partidarias de poner el foco, más que en la motivación de la mujer, en la del cliente. De ahí que centren gran parte de sus esfuerzos en los programas de sensibilización desde la perspectiva de género, “de manera que la sociedad entienda lo que es la realidad de la prostitución y de la existencia de altos niveles de trata de personas y de víctimas de explotación sexual”.

 

Victoria, atrapada en la red de la trata de personas

Victoria es el nombre ficticio de una de las usuarias de Mujer Gades. “Sus recuerdos están marcados por las vejaciones, las amenazas y palizas de un maltratador que la conquistó con la promesa de un viaje con el que también comenzó su calvario”, relatan las trabajadoras sociales del centro. “Primero le robó la inocencia, después el pasaporte y siempre, la dignidad. A miles de kilómetros de su hogar, y a fuerza de golpes, fue obligada a prostituirse, secuestrándola en clubes de carretera bajo la amenaza continua de muerte”. “Embarazada de su verdugo, abortó en una de tantas palizas. ‘¿Por qué yo?’, se preguntaba ella, que sólo había cometido el error de enamorase de la persona equivocada”. Victoria ha podido sobrevivir gracias a los valores que le inculcó su familia y a la esperanza de poder escaparse”. En Mujer Gades aprendió a ser libre, a valorarse como mujer y a renacer como persona. Victoria es su nombre ficticio y el sentido que tiene ahora su vida.