Nueva York: Fiscal desestimará 1.000+ órdenes de arresto relacionadas con la prostitución

El fiscal del condado de Kings, Eric González lleva años apoyando la despenalización del trabajo sexual, o incluso su total legalización en algunas circunstancias.

 

Por TELEMUNDO 47

29 de enero de 2021

Fiscal desestimará 1,000+ órdenes de arresto relacionadas con la prostitución

 

El fiscal del condado de Kings, Eric González.

 

Lo que debes saber

  • La oficina del fiscal de distrito de Brooklyn ha desestimado o pronto desestimará más de 1.000 órdenes de arresto relacionadas con la prostitución de los últimos 50 años, y está pidiendo a los legisladores que eliminen otras 25.000 condenas.
  • El fiscal del condado de Kings, Eric González, anunció la medida el viernes por la mañana, diciendo que su oficina ya no procesaba los delitos en cuestión (prostitución y merodeo con fines de prostitución) y que las órdenes «socavan la seguridad pública» al llevar a la gente a la clandestinidad.
  • González lleva años apoyando la despenalización del trabajo sexual, o incluso su total legalización en algunas circunstancias.

 

NUEVA YORK — La oficina del fiscal de distrito de Brooklyn ha desestimado o pronto desestimará más de 1.000 órdenes de arresto relacionadas con la prostitución de los últimos 50 años, y está pidiendo a los legisladores que eliminen otras 25.000 condenas.

El fiscal del condado de Kings, Eric González, anunció la medida el viernes por la mañana, diciendo que su oficina ya no procesaba los delitos en cuestión (prostitución y merodeo con fines de prostitución) y que las órdenes «socavan la seguridad pública» al llevar a la gente a la clandestinidad.

González también pidió a los legisladores estatales que aprueben una ley que elimine las más de 25.000 condenas por esos dos delitos en Brooklyn que se remontan a 1975.

“Anular estas órdenes de arresto y desestimar estos casos es consistente con mi opinión de que aquellos que participan en estas actividades deben recibir asistencia, no ser procesados ​​penalmente”, dijo González en un comunicado.

Su oficina dijo que 262 órdenes de arresto que datan de 2012 fueron anuladas esta semana, y otras 850 órdenes de arresto, que cubren el período de 1970 a 2011, serán anuladas pronto.

González lleva años apoyando la despenalización del trabajo sexual, o incluso su total legalización en algunas circunstancias.

 

Eugenio Zaffaroni defendió la legalización de la prostitución: “Prohibiendo estás agravando todo”

Eugenio Zaffaroni* se mostró a favor de la legalización de la prostitución tras el asesinato de Enzo Aguirre, un joven correntino de 23 años, hallado muerto en un hotel porteño.

 

Radio Mitre Política

17 de noviembre de 2020

Eugenio Zaffaroni defendió la legalización de la prostitución: “Prohibiendo estás agravando todo”

 

Eugenio Zaffaroni defendió la legalización de la prostitución: “Prohibiendo estás agravando todo”.

 

Enzo Aguirre, de 23 años, fue hallado asfixiado en un hotel del barrio porteño de Retiro. El joven ejercía la prostitución y al encontrar su cuerpo mostraba signos de utilización de precintos y una media en la boca. A raíz de esto, Eugenio Zaffaroni apoyó la legalización de la prostitución.

“Creo que es indispensable reconocer que existe el trabajo sexual. Frente a cualquier problema social conflictivo hay dos caminos: creer que se puede eliminar de forma ilusoria o entender que no se puede eliminar, y hacer una reducción de daños”, aseguró el exjuez de la Corte Suprema de Justicia.

A su vez agregó: “Prohibiendo la prostitución estás agravando todo y generando un Estado cafishio que propicia la explotación”.

Zaffaroni insistió: “Ponés a las personas en manos de cafishios, estás favoreciendo la explotación, y generando todo un problema mucho más grande como la corrupción, generando un Estado cafishio, que justamente vive de la corrupción, la explotación, en vez de pagarle a sus funcionarios”.

En declaraciones radiales, el exjuez calificó este asesinato como “un crimen de odio”: “Puede que sea un robo, pero es claro que es un crimen de odio también. Esto tiene importancia para calificarlo a la opinión pública, que entiendan que esto no es sólo en contra de este muchacho, sino contra toda una categoría social, contra todo lo que no sea una sexualidad convencional”, explicó.

Las hipótesis apuntan a que el joven correntino fue asfixiado por personas con las que previamente había concretado una cita sexual y que luego estos quisieron robarle.

 


*

Eugenio Raúl Zaffaroni (Argentina)

Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Nombrado Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2015 para el periodo 2016-2022, y comenzó sus funciones el 1° de enero de 2016.

Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina (2003-2014), se desempeñó en la judicatura durante más de dos décadas.

Diputado de la Ciudad de Buenos Aires y Presidente de Bloque del «Frepaso» (1997-2000), Presidente de la Comisión de Redacción de la Convención Constituyente (1996) y Vicepresidente tercero de la Comisión de Redacción de la Asamblea Nacional Constituyente.

Fungió como Director General del Instituto Latinoamericano de Prevención del Delito de las Naciones Unidas (ILANUD) y como Procurador General de Justicia de la provincia de San Luis. Asimismo, se desempeñó como Interventor del Instituto Nacional de Lucha contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.

Entre sus obras más recientes se encuentran Criminology and Criminal Policy Movements (Estados Unidos: University Press of America, 2013); La Pachamama y el humano (Argentina: Colihue, 2011) y Derecho Penal. Parte General (Argentina: Ediar, 2000).

Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad Nacional del Litoral y abogado por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, ambas instituciones argentinas. Ha recibido Doctorados Honoris Causa en 31 universidades latinoamericanas.

Nació en Buenos Aires, Argentina, el 7 de enero de 1940.

https://www.corteidh.or.cr/sitios/compos14/zaffaroni.html

“La despenalización, la eliminación de las sanciones penales por comprar y vender sexo, han de ser clave para proteger a las trabajadoras sexuales”

 

 

Cómo combatir la explotación sexual

Por Francisco Javier Amérigo

30 de septiembre de 2020

https://www.levante-emv.com/opinion/2020/09/30/combatir-explotacion-sexual-14226177.html

 

Asunto éste que se encuentra ahora en la agenda del gobierno. Como muchos gobiernos de todo el mundo que imponen medidas drásticas para frenar la propagación de la covid-19, las trabajadoras sexuales se han visto empujadas al borde de la desesperación financiera. Debido a que el trabajo sexual no está reconocido como una profesión “legítima”, los trabajadores sexuales no han podido acceder a los programas de ayuda del gobierno en países donde el trabajo sexual está criminalizado. Sin apoyo económico y social, las trabajadoras sexuales se están escapando de las grietas del sistema.

Al impulsar el trabajo sexual más clandestinamente, la pandemia de covid-19 ha incrementado en violencia, acoso y abuso hacia las trabajadoras sexuales.

Y la realidad es la que es. Miles de profesionales del sexo no tienen otra opción que seguir trabajando, poniendo en riesgo su salud y su vida para mantenerse a sí mismos y a sus familias. Impulsados ​​por la necesidad económica, es más probable que los trabajadores sexuales accedan a reunirse con clientes con los que no se sientan cómodos o negocien medidas de seguridad, como el uso de condones. Los trabajadores sexuales también han informado que es más probable que los clientes regateen los precios o presionen para que los servicios se realicen sin condones desde que se adoptaron las medidas covid-19 en sus países.

Para muchos es aún un tema tabú pero la sociedad debe enfrentar sus problemas. Y para mí, creo que ser abolicionista de la prostitución es como serlo del hambre en el mundo, de la trata de personas y del consumo de drogas. Teóricamente se sigue luchando para su erradicación absoluta, ya sea por las vías jurídicas como asistenciales, pero el trabajo en campo y el tiempo nos enseña el concepto de reducción del daño. Es decir, que se sea abolicionista o no (como en la trata de personas, que es ilegal en todo el mundo y es el negocio, históricamente, más lucrativo que existe), hay que seguir interviniendo en la mejora de calidad de vida de estas personas que les ha tocado estar en el lado del horror.

En el tema del consumo de droga se ve muy claro (otro negocio archiproductivo, ilegal en casi todo el mundo, e imparable). Ya lejos están esas campañas de los 90 que promovían el consumo cero. Ahora se interviene en si consumes, hazlo de forma responsable para tu salud.

Independientemente de que desde un punto de vista moral e ideológico me parece detestable la prostitución de mujeres, jóvenes y niños, ésta, muy posiblemente, no va a dejar de existir por ilegalizarla, como la trata de personas, el tráfico de drogas. Debemos entender cómo funciona el ser humano en toda su dimensión para poder ayudar a los que más allá de las luchas ideológicas (que hay que seguir batallando por ellas, siempre. Los grandes hitos de la una sociedad que avanza tienen que ver con ello), su vida real es el infierno (y como nosotros, solo tienen una).

Las trabajadoras sexuales también son cada vez  más estigmatizadas por sus comunidades, quienes las perciben como vectores de la propagación de la covid-19. En particular los que son transgénero o migrantes, son vulnerables a  la vigilancia excesiva y las medidas punitivas  vinculadas a la aplicación de las regulaciones covid-19. La pandemia también ha creado un umbral más alto para que las trabajadoras sexuales denuncien los abusos, lo que crea un clima de impunidad y exacerba el riesgo de violencia. Esto está pasando y no lo vemos ni mucho menos, denunciamos.

Y no tiene por qué ser así. En Nueva Zelanda, por ejemplo, el primer país en despenalizar el trabajo sexual en el mundo, las trabajadoras sexuales pudieron acceder al subsidio salarial de emergencia del gobierno en cuestión de días, al igual que todos los demás trabajadores del país cuyos ingresos habían caído debido a la pandemia. Además, el personal del gobierno trabajó en estrecha colaboración con las organizaciones de trabajadores sexuales para garantizar que los trabajadores sexuales tuvieran acceso a programas de apoyo social y para definir pautas para regresar al trabajo de manera segura después de que se aliviara el cierre.

La despenalización, la eliminación de las sanciones penales por comprar y vender sexo, han de ser clave para proteger a las trabajadoras sexuales del abuso y la explotación. También es un paso crucial para mejorar la salud de los trabajadores sexuales, sus familias y sus comunidades. Esto es especialmente cierto durante una pandemia mundial.

La pandemia de covid-19 demuestra cuán urgente es que los gobiernos reconozcan esta realidad y brinden servicios básicos y protección. Y es que, por algún lugar debemos empezar a caminar.

 

Un error parlamentario despenaliza temporalmente la prostitución en Letonia

Letonia, donde la prostitución es legal solo en determinadas condiciones, la ha despenalizado por un desacuerdo político que propició la entrada en vigor por error de nuevas normas sobre penas administrativas sin que se incluyeran las que afectaban a ciertas formas de venta de servicios sexuales.

 

República/EFE

6 de julio de 2020

Un error parlamentario legaliza temporalmente la prostitución en Letonia

 

Maris Zarins, portavoz del Ministerio de Interior, explicó a Efe que el nuevo código de sanciones administrativas que entró en vigor el 1 de julio sustituyó a otro precedente que limitaba explícitamente ese tipo de servicios.

El nuevo código solo establece penas para violaciones de leyes generales en varios ámbitos, pero en la tramitación legislativa del nuevo proyecto de ley de regulación de la prostitución se produjo un error que ha tenido como consecuencia la despenalización completa.

El antiguo código establecía que los servicios sexuales podían ofrecerse por parte de adultos desde su propio domicilio, siempre que este estuviera al menos a cien metros de un lugar de culto o una escuela, y con límites a la publicidad y sujeto al veto de los residentes en el mismo edificio.

Tampoco se permitía que varias trabajadoras sexuales se unieran para operar en un prostíbulo.

Desde el pasado febrero el Gobierno no se ha podido poner de acuerdo sobre una ley que regule en general ese tipo de servicios, tanto para castigar a clientes de prostitutas como a trabajadoras sexuales, y sobre si se debía crear un programa para ayudar al abandono de la prostitución.

El resultado habría sido la aprobación de una ley cuya violación habría incluido penas que finalmente no fue presentada al parlamento, que actualmente está en período de vacaciones.

El primer ministro letón, Krisjanis Karins, ha pedido ahora a los partidos de la coalición que redacten un proyecto de ley viable antes del 13 de julio.

Las leyes contra el uso de menores en la prostitución, así como contra los servicios sexuales como instrumento de tráfico de personas siguen estando en vigor.

Portavoces policiales citados en medios locales mencionaron que la prostitución callejera continúa generando problemas en ciudades grandes como Riga y que el año pasado se practicaron 67 detenciones por violación de las leyes vigentes.

La secretaria parlamentaria del Ministerio del Interior, Signe Bole, declaró a medios locales que no se espera que la suspensión temporal de las penas vaya a traducirse en que se vaya a ver «a numerosas personas» recurriendo a servicios de prostitución.

Reconoció no obstante que la violación de las restricciones vigentes anteriormente seguirá estando en contra de la ley pero que hasta que la nueva legislación que repare el error esté en vigor no habrá posibilidad de imponer penas.

 

Suecia: la otra redada contra la prostitución

El país escandinavo fue pionero en criminalizar al cliente y ahora quiere endurecer los castigos

 

Apretando las tuercas. La policía de Estocolmo detuvo esta semana a 28 personas por haber pagado por servicios sexuales, entre ellos (abajo) el célebre actor Paolo Roberto. Las autoridades suecas quieren agravar las penas a los clientes de prostitución (JOHAN NILSSON / AFP)

 

Núria Vila | Malmö

24 de mayo de 2020

https://www.lavanguardia.com/recontra/20200524/481362204664/otra-redada-prostitucion-suecia.html

 

Una redada de la policía de Estocolmo contra la prostitución hace una semana acabó con 28 detenidos. No eran prostitutas, sino clientes. Como establece la ley sueca, el delito no lo comete quien cobra por tener relaciones sexuales, sino quien paga por ellas. La redada habría pasado desapercibida en otras condiciones, pero resultó que uno de los detenidos era Paolo Roberto. Exboxeador profesional, actor sueco de origen italiano, Roberto es toda una celebridad, es uno de los presentadores estrella del país que tal vez recuerden porque se interpretaba a sí mismo en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina , segunda entrega de la saga Millenium , de Stieg Larsson. La policía no reveló su nombre, fue él mismo quien lo admitió en una entrevista a TV4, cadena en la que trabajaba como presentador de un reality y de la que ha sido despedido.

La detención y la confesión de un famoso como Roberto –que hasta tiene una línea de pizzas y otros productos italianos con su nombre– ha propiciado un debate social y político alrededor de la prostitución, hasta el punto de que tanto el Gobierno como varios partidos de la oposición han anunciado su intención de modificar la ley para endurecer los castigos. Suecia fue el primer país del mundo en criminalizar a los clientes y no a las prostitutas cuando en 1999 aprobó la ley que prohíbe la compra de servicios sexuales y que considera víctimas a las personas que venden su cuerpo por necesidad. Una ley que luego ha servido de ejemplo para países como Noruega, Irlanda y Francia.


La detención de Paolo Roberto, exboxeador y actor, ha reabierto el debate sobre si hay que endurecer las penas


Actualmente, la legislación sueca prevé multas o una pena de prisión de hasta un año, pero el Gobierno (coalición de socialdemócratas y verdes) está preparando una propuesta para eliminar las sanciones económicas y que el único castigo previsto sea el de cárcel, según han avanzado los ministros Morgan Johansson (Justicia) y Åsa Lindhagen (Igualdad de Género) en un artículo del diario Aftonbladet . “Esto no solo supondrá sanciones más severas, sino que actuará como elemento disuasorio”, afirman, argumentando que la información sobre la persona condenada estará disponible para más autoridades y durante más tiempo que en el caso de una multa. En otoño del 2019, el Parlamento sueco ya debatió esta cuestión, pero todos los partidos, salvo el Partido de Izquierdas, votaron en contra. Ahora, según la cadena SVT, al menos cinco de las ocho formaciones con representación parlamentaria estarían a favor de endurecer las penas.

Además, el Ejecutivo sueco quiere volver a intentar modificar la ley para castigar también a quienes contraten servicios sexuales en el extranjero, algo que ya propuso en la anterior legislatura pero que entonces no prosperó. Según el último sondeo sobre hábitos sexuales, el 9% de los hombres suecos afirmaron haber pagado por sexo y, de éstos, el 80% lo había hecho en el extranjero. “Todo el que compra sexo en el extranjero contribuye al tráfico humano”, sostienen los ministros, que añaden que “el tráfico sexual es una forma de comercio de esclavos que ha de acabar”.

Además de la ley que prohíbe la contratación de servicios sexuales, en el 2018 Suecia implementó la conocida como ley de consentimiento, que tipifica como delito cualquier relación sexual que no cuente con el beneplácito de alguna de las personas implicadas. Según esta legislación, pues, una persona que pague por sexo puede ser condenada también por violación si la persona que vende su cuerpo está obligada a hacerlo. Este aspecto es el que ahora la Fiscalía está analizando en el caso de Paolo Roberto, justamente por sus propias palabras en la entrevista de televisión. El actor admitió que se sentía sucio por haber pagado a una prostituta y añadió: “Estás comprando el cuerpo de otra mujer, probablemente alguien que se ha visto obligado a hacerlo, porque no es que ella esté allí porque sea muy agradable”. Dar por hecho que la prostituta estaba siendo obligada a tener sexo con él le puede comportar una pena mucho mayor que una simple multa. Pero él no será el único. Los 28 hombres detenidos en el centro de la capital es una cifra considerable teniendo en cuenta que, durante el 2019 unos 50 hombres de la región de la capital fueron condenados por contratar servicios sexuales. Además de las detenciones, la policía ofreció apoyo y asistencia a las 40 personas, mujeres y hombres, que ejercían la prostitución. De estos, cinco eran menores. “Está claro que la prostitución es un gran problema cuando hemos detenido a casi 30 hombres en tan poco tiempo”, dijo el jefe de policía de Estocolmo, Anders Olofsson. “Esto es solo la punta del iceberg”.

 

Juego de herramientas de activismo: El impacto real del modelo sueco sobre las trabajadoras sexuales

Enviado por NSWP el 29 de julio de 2016

https://www.nswp.org/es/resource/kit-de-herramientas-de-abogac-el-impacto-real-del-modelo-sueco-sobre-las-personas-que

 

Descarga este recurso

El Impacto Real del Modelo Sueco sobre las Personas que Ejercen el Trabajo Sexual, NSWP – 2015.pdf

  1. Comprendiendo el abolicionismo de Suecia y los modos de silenciamiento de las voces opositoras, NSWP – 2015.pdf
  2. Las consecuencias de la ley de compra de sexo, NSWP – 2015.pdf
  3. Prestación de servicios, NSWP – 2015.pdf
  4. impacto de otras leyes y políticas, NSWP – 2015.pdf
  5. Derecho al trabajo, NSWP – 2015.pdf
  6. Derecho a la salud, NSWP – 2015.pdf
  7. la interferencia arbitraria en la familia, NSWP – 2015.pdf
  8. El trabajo sexual y la violencia, NSWP – 2015.pdf

 

Este juego de herramientas de activismo es una colección de ocho hojas informativas y herramientas de activismo sobre el dañino modelo sueco basadas en la evidencia. Puede ser utilizado para cuestionar la promoción generalizada de este enfoque jurídico y político en detrimento de la regulación del trabajo sexual.

Los primeros cuatro artículos documentan el impacto del modelo sueco en la vida de las trabajadoras sexuales en Suecia. Los últimos cuatro documentos ponen de manifiesto cómo la penalización viola los derechos humanos de las trabajadoras sexuales.

También está disponible una Guía Comunitaria.

Documento # 1 El enfoque abolicionista de Suecia, y modos de silenciar a la oposición

  • ¿Cómo se entiende el trabajo sexual en Suecia?
  • ¿Todo el mundo está de acuerdo con este enfoque dominante sueco?
  • ¿Han socavado estas voces el consenso de Suecia sobre el trabajo sexual?

El primer documento analiza los puntos de vista generalizantes sobre las trabajadoras sexuales y el trabajo sexual que se utilizan para justificar el modelo sueco. El documento también explora cómo se excluyen las voces de las trabajadoras sexuales del debate en Suecia e internacionalmente: herramientas que son referidas como los ‘modos de silenciar’.

Documento # 2 Consecuencias de la Ley de Compra de Sexo: trabajo sexual de calle y niveles de trabajo sexual

  • ¿Ha habido consecuencias negativas de la penalización de compra de sexo?
  • ¿Han disminuído los niveles de trabajo sexual en Suecia?

El segundo documento analiza los resultados directos de la ley. Se explica que la ley no disminuye los niveles de trabajo sexual, y ha tenido un impacto negativo en la seguridad, la salud y el bienestar de las trabajadoras sexuales.

Documento # 3 Consecuencias de los dicursos justificantes del modelo sueco sobre la provisión de servicios

  • ¿Qué es reducción de daños y por qué se necesita?
  • Si la reducción de daños es imprescindible, ¿hay oposición a la reducción de daños?

El tercer documento se centra en los resultados indirectos de la ley. Los puntos de vista que justifican la ley han afectado a las perspectivas de los proveedores de servicios (en particular, trabajadores sociales). Estas perspectivas han tenido consecuencias en la prestación de servicios y la reducción de daños para las trabajadoras sexuales.

Documento # 4 Consecuencias de otras leyes y normativas – El peligro de ver el modelo sueco en el vacío

  • ¿El modelo sueco protege a las trabajadoras sexuales del acoso patrocinado por el Estado?
  • Otras leyes y normativas aparte de la ley de compra de sexo

El cuarto documento se centra en las leyes y normativas que no forman parte del modelo sueco en sí mismo. En él se describe cómo éstas son utilizadas por el Estado sueco y la policía para desestabilizar directamente la vida de las trabajadoras sexuales en Suecia.

Documento # 5 Derecho al trabajo y otros derechos humanos relacionados con el trabajo

  • Estándares internacionales
  • Regímenes legales nacionalesy derechos relacionados con el trabajo de las trabajadoras sexuales

El quinto documento se centra en las protecciones de derechos humanos relacionadas con el trabajo que tienen todas las personas. Se analiza cómo la penalización y otros factores socavan la capacidad de las trabajadoras sexuales de beneficiarse de estas protecciones. También se incluyen algunas recomendaciones para una mejor práctica.

Documento # 6 Trabajo sexual y derecho a la salud

  • Estándares internacionales relacionados con el derecho a la salud
  • La realidad de los derechos de salud para las trabajadoras sexuales
  • Servicios dirigidos por las propias trabajadoras sexuales como la mejor práctica

El sexto documento describe el derecho humano a la salud que todas las personas tienen. Se analizan las dificultades a las que tienen que enfrentarse las trabajadoras sexuales para hacer realidad su derecho a la salud, y hace recomendaciones para mejorar el derecho a la salud de las trabajadoras sexuales.

Documento # 7 Trabajo sexual y la interferencia arbitraria en las familias

  • Leyes y estándares internacionaes de derechos humanos

El séptimo documento describe las leyes de derechos humanos relacionadas con los derechos parentales. En él se destacan los estándares pertinentes a los derechos de las trabajadoras sexuales como madres. En segundo lugar, se explica las formas en las que se violan estos derechos. También se sugieren algunos remedios para estas violaciónes

Documento # 8 Trabajo sexual y violencia: obligaciones del Estado

  • Las trabajadoras sexuales se enfrentan a muchas formas de violencia y difamación
  • Estándares internacionales sobre la protección de las mujeres contra la violencia
  • Reparación en los tribunales y otras respuestas estatales

El asesinato de Petite Jasmine en Suecia —un terrible resultado del estigma y el abuso relacionado causados por el modelo sueco— impulsó la producción de esta serie de documentos sobre el trabajo sexual y los derechos humanos, incluido el derecho de las trabajadoras sexuales a ser protegidas de la violencia. Este documento pone de relieve que, cuando hay penalización del trabajo sexual —incluyendo la penalización de las terceras partes, tales como los   clientes— la violencia contra las trabajadoras sexuales aumenta de hecho. Este documento explica que la violencia contra las trabajadoras sexuales y el abuso relacionado son una violación de los derechos humanos fundamentales y sugiere algunas maneras de utilizar las normas de derechos humanos para hacer frente a este abuso generalizado.

 

Puedes descargar este recurso como un PDF de 75 páginas o descargar los artículos individuales.

 

Logros y retos del movimiento global por los derechos de las trabajadoras sexuales

Por Annalee Lepp y Borislav Gerasimov

Septiembre de 2019

https://www.antitraffickingreview.org/index.php/atrjournal/issue/view/20

Cita sugerida: A Lepp y B Gerasimov, ‘Editorial: Gains and Challenges in the Global Movement for Sex Workers ‘Rights’ ‘, Anti-Trafficking Review, número 12, 2019, pp. 1-13, http://www.antitraffickingreview.org

 

En las últimas dos décadas, ha habido un creciente cuerpo de excelente literatura académica y comunitaria sobre las vidas, el trabajo y los esfuerzos de organización de las trabajadoras sexuales, y sobre los efectos nocivos de los discursos, las leyes y las normativas contra la trata de personas en diversas comunidades de trabajadoras sexuales. Es importante destacar que una parte importante de este trabajo ha sido producida por trabajadoras sexuales y organizaciones de trabajadoras sexuales.1 Cuando decidimos dedicar este Número Especial de Anti-Trafficking Review al tema del trabajo sexual, reconocimos esta realidad. Sin embargo, también pensamos que, dado que los discursos, las leyes y las normativas que afectan directamente a las trabajadoras sexuales a nivel mundial están cambiando continuamente, la producción de nuevas investigaciones basadas en evidencia y perspectivas críticas es constantemente necesaria.

Las trabajadoras sexuales se organizan para el cambio

Si bien la historia del activismo de las trabajadoras sexuales se remonta al menos al siglo XIX y principios del XX, la mayor parte de la literatura se centra en el surgimiento y crecimiento del movimiento global de derechos de las trabajadoras sexuales a partir de los años setenta y ochenta.2 Desde entonces, las trabajadoras sexuales (mujeres, hombres, personas trans y no binarias) se han organizado para exigir el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo; desafiar el estigma, la discriminación y todas las formas de violencia, incluída la que proviene de la policía; mejorar las condiciones de trabajo; presionar por los derechos humanos, sociales y laborales plenos; hacer activismo por la despenalización del trabajo sexual; y proporcionar soporte y servicios gestionados entre compañeras. Muchas organizaciones de trabajadoras sexuales también organizan y apoyan a las trabajadoras sexuales migrantes en un esfuerzo por abordar los desafíos específicos que enfrentan, tales como el racismo y la xenofobia, la precariedad debido a su estado migratorio, la falta de acceso a la salud y otros servicios, la vulnerabilidad a la explotación y la violencia, y el riesgo de detención y deportación.

Desde la década de 1990, las trabajadoras sexuales y las organizaciones de trabajadoras sexuales también han tenido que lidiar con el surgimiento, la expansión y el fortalecimiento de la “industria antitrata” global con sus fuertes agendas de lucha contra el trabajo sexual, justicia penal y control de fronteras.3 Las organizaciones de trabajadoras sexuales en España, Tailandia e India, por ejemplo, señalaron en un reciente informe de la Alianza Global contra la Trata de Mujeres que la trata era “un asunto que se introdujo [o de hecho se impuso] desde fuera de la propia industria del sexo, impulsado por una agenda moralista, que las organizaciones se han sentido obligadas a comprender para contrarrestar los efectos nocivos de la fusión conceptual de trata y trabajo sexual ». 4 En muchos países, las leyes, las normativas y las intervenciones contra la trata han apuntado a las trabajadoras sexuales con impactos altamente perjudiciales. Esto ha tomado la forma de una mayor vigilancia policial de la industria del sexo, redadas en establecimientos de trabajo sexual, confinación forzada en centros de rehabilitación, detenciones y enjuiciamientos de trabajadoras sexuales como tratantes y deportaciones de trabajadoras sexuales migrantes, todo lo cual socava e ignora la autonomía de las trabajadoras sexuales así como sus demandas legítimas de mejores condiciones de trabajo y derechos humanos, sociales y laborales.5 Además, el papel crucial de las organizaciones de trabajadoras sexuales en la promoción de los derechos, la seguridad y la protección de las trabajadoras sexuales y en el abordaje de las condiciones de trabajo en la industria del sexo en gran medida no ha sido reconocido por los legisladores nacionales e internacionales, los donantes y algunas organizaciones no gubernamentales. Las ideologías, suposiciones y agendas que alimentan la industria antitrata también han resultado en la exclusión y el silenciamiento de las trabajadoras sexuales y las organizaciones de trabajadoras sexuales cuando se trata del desarrollo de legislación y normativas que afectan directamente sus vidas y su trabajo. En los últimos diez años, esta tendencia ciertamente ha sido evidente en países donde los gobiernos han promulgado leyes que penalizan la compra de servicios sexuales en nombre de la igualdad de género, la protección de las mujeres vulnerables y la prevención de la trata con fines de explotación sexual.

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Hace veinte años, en 1999, Suecia se convirtió en el primer país del mundo en penalizar la compra —pero no la venta— de servicios sexuales, combinando esto con medidas para apoyar a las trabajadoras sexuales que quisieran salir de la industria del sexo.7 Basada en una conceptualización ideológica de la prostitución como violencia contra las mujeres y un obstáculo para la igualdad de género, esta penalización se introdujo inicialmente con el objetivo de reducir la prostitución al enfocarse en la demanda por parte de los hombres de servicios sexuales comerciales. Sin embargo, con la adopción del Protocolo de la ONU contra la trata de personas en 2000,8 y la inserción en el último momento del art. 9 (5) que exhorta a los Estados a «desalentar la demanda que fomenta todas las formas de explotación de personas, especialmente mujeres y niñas, que conduce a la trata», 9 el modelo sueco ha sido promovido desde entonces como una forma de prevenir la trata en la industria del sexo. A pesar de la falta de evidencia concluyente de que el modelo haya logrado reducir el trabajo sexual o prevenir la trata en Suecia, 10 ha sido empaquetado como un mecanismo para promover la igualdad de género, proteger a las mujeres vulnerables y prevenir la trata en la industria del sexo. Como resultado, se han adoptado prohibiciones de compra de sexo en Noruega e Islandia (2009), Canadá (2014), Irlanda del Norte (2015), Francia (2016), la República de Irlanda (2017) e Israel (2018).

Al mismo tiempo y durante el mismo período, ha habido una creciente evidencia de que el modelo sueco exacerba el estigma contra las trabajadoras sexuales, las obliga a implicarse en actividades más peligrosas, y aumenta el riesgo de VIH e ITS y la violencia de los clientes y la policía. Esta evidencia a menudo ha sido acompañada por el apoyo a la despenalización del trabajo sexual y proviene de académicos, 11 agencias de la ONU, 12 organizaciones de derechos humanos, 13 profesionales médicos, 14 organizaciones LGBTI +, 15 organizaciones contra la trata, 16 y, por supuesto, las propias trabajadoras sexuales.17 Esto hace plantear una pregunta: entonces, ¿por qué es que con un apoyo tan fuerte e incluso abrumador a la despenalización del trabajo sexual, respaldado por una extensa investigación basada en evidencia, cada vez más gobiernos están adoptando el modelo sueco? Si bien esta pregunta requiere un examen mucho más profundo de lo que permite el espacio de este Editorial, proponemos que es parte de una tendencia global más amplia hacia el conservadurismo social, la dependencia excesiva de respuestas punitivas para abordar los «problemas» sociales y morales que sirven para reforzar las agendas conservadoras de quienes detentan el poder político, 18 y lo que se ha denominado posverdad y su intensificación, donde «los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y las creencias personales» .19

Los números anteriores de la Anti-Trafficking Review han documentado las imágenes y narrativas simplistas utilizadas para describir a las mujeres migrantes y tratadas en la industria del sexo, y la falta de evidencia que está detrás de muchas leyes e intervenciones contra la trata. En 2016, Andrijasevic y Mai señalaron que “la imagen estereotípica de la víctima es la de una mujer joven, inocente y extranjera engañada para ejercer la prostitución en el extranjero. Es maltratada y mantenida bajo vigilancia continua para que su única esperanza sea el rescate policial.”20 En 2017, Harkins observó que “la evidencia no ha sido priorizada dentro del sector antitrata”.21 El uso de imágenes e historias de víctimas altamente emotivas y la falta (o desprecio) de evidencia que se alinea con la definición misma de posverdad caracterizan los procesos que condujeron a la introducción del modelo sueco en varios países en los últimos años.

(…)

Lo que la investigación ha demostrado es que la introducción de la prohibición de la compra de sexo en todos estos países (así como la legislación contra la trata de personas en general) fue posible en gran medida mediante la forja de alianzas poderosas entre los partidos conservadores gobernantes, los grupos religiosos y las feministas prohibicionistas de la prostitución y carcelarias que se basan en concepciones del trabajo sexual y la trata con un elevado sesgo de género y racializadas.31 A pesar de este ataque coordinado contra los derechos de las trabajadoras sexuales, del rechazo de una extensa investigación académica y comunitaria sobre las vidas y el trabajo de las trabajadoras sexuales, y de la exclusión del punto de vista de las trabajadoras sexuales en el ámbito del desarrollo de leyes en un entorno de posverdad, el movimiento global por los derechos de las trabajadoras sexuales continúa creciendo y se está haciendo oír.

Este Número Especial

Los artículos incluidos en este número especial examinan una variedad de temas relacionados con el trabajo sexual. Estos incluyen exploraciones de la organización de trabajadoras sexuales y formas de resistencia creativa en varios países de Asia, África, Europa y América. Si bien varios autores destacan los logros del movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales histórica y / o contemporáneamente, también identifican algunos de los desafíos actuales, muchos de los cuales emanan de la implementación de leyes de prostitución y lucha contra la trata equivocadas y punitivas, así como de la reacción generalizada contra leyes basadas en los derechos humanos y en la evidencia. Varios de los autores son trabajadoras sexuales en activo o retiradas, mientras que otros son académicos afiliados a instituciones académicas. Todos apoyan y defienden los derechos de las trabajadoras sexuales y la despenalización del trabajo sexual.

El primer conjunto de artículos se centra en la organización de las trabajadoras sexuales. Ya sea en Toronto, Bogotá, Manila o Ciudad del Cabo, las trabajadoras sexuales de todo el mundo se están organizando para contar sus propias historias, reclamar sus derechos humanos, sociales y laborales, resistir el estigma y las leyes y normativas punitivas, y proporcionar apoyo mutuo entre compañeras.

(…)

Conclusión

En conjunto, los artículos de este Número Especial contribuyen al cuerpo cada vez mayor de literatura académica y comunitaria sobre trabajo sexual, organización de trabajadoras sexuales y el impacto de las leyes y normativas represivas de la prostitución y antitrata en las comunidades de trabajadoras sexuales. Ante la evidencia creciente e incontrovertible, todos los artículos apuntan a la conclusión de que, al igual que los donantes a los que Nadia van der Linde desafía, ya nadie puede reclamar «neutralidad» en el tema de los derechos de las trabajadoras sexuales. En particular, dada la diversidad interseccional de las trabajadoras sexuales —en términos de antecedentes de género, sexualidad, raciales, étnicos y de clase, estatus migratorio, etc.— y las diferentes condiciones laborales en las que trabajan las trabajadoras sexuales, es imperativo que se cultiven y forjen más alianzas cruzadas entre diversos movimientos. En otras palabras, a la luz de las múltiples y complejas dimensiones sociales y laborales que deben abordarse, es necesario que las organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres, de las personas LGBTI +, de los trabajadores formales e informales, de los migrantes y de las personas víctimas de trata, así como los movimientos que trabajan por la justicia social, económica y racial, se unan a la lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales y la despenalización del trabajo sexual.

 


Annalee Lepp es profesora asociada en el Departamento de Estudios de Género de la Universidad de Victoria, Canadá. Es miembro fundador de la Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW) —Canadá, que se estableció en 1996, y es miembro de la Junta Directiva de GAATW. Desde 1997, ha participado en varios proyectos de investigación en colaboración que examinan las leyes y prácticas estatales canadienses en relación con la trata de personas y los movimientos transfronterizos irregulares, así como el impacto de las leyes contra la trata en los derechos de las trabajadoras sexuales en Canadá. Correo electrónico: alepp@uvic.ca.

Borislav Gerasimov es Oficial de Comunicaciones y Activismo de la Alianza Global contra la Trata de Mujeres y editor de la Anti-Trafficking Review. Es licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Sofía St Kliment Ohridski, Bulgaria, y anteriormente trabajó en Animus Association, Bulgaria y La Strada International, Países Bajos. También ha participado en el trabajo de ONG que apoyan a jóvenes romaníes, personas LGBTI, personas que viven con VIH / SIDA y trabajadoras sexuales en Bulgaria y los Países Bajos. Correo electrónico: borislav@gaatw.org.

Loola Pérez: «No hay correlación entre ver porno y violar o ser machista, eso es populista»

Presenta ‘Maldita feminista. Hacia un nuevo paradigma sobre la igualdad de sexos’, un ensayo comprometido pero crítico con el «victimismo» y la «demagogia» del movimiento.

 

Por Lorena G. Maldonado 

8 de febrero de 2020

https://www.elespanol.com/cultura/20200208/loola-perez-no-correlacion-violar-machista-populista/465704422_0.html

 

Loola Pérez

 

Loola Pérez (Molina de Segura, 1991) es graduada en Filosofía y trabaja como integradora social y sexóloga educativa -además, estudia Psicología, dirige y coordina proyectos sobre mujeres jóvenes de su región y forma parte del equipo de AngelBlau España, una asociación para la prevención del abuso sexual infantil-. Ahora presenta Maldita feminista. Hacia un nuevo paradigma sobre la igualdad de sexos (Seix Barral), un ensayo minucioso que apoya el movimiento feminista sin dejar de cuestionarlo cuando estima necesario, fundamentalmente en los tentáculos de lo que Pérez considera «victimismo» y «demagogia».

Arranca disparando desde la primera línea: «Dios está muerto y el feminismo de la corrección política ha ocupado su sitio. Inspira a la obediencia y a seguir al rebaño. No hay ni rastro de maestros. La élite intelectual ha vuelto a su cueva». Directa al pecho. «Tengo veintiocho años, mi palabra es dura y me estorba cualquier paternalismo», continúa. «Para algunos puedo resultar conservadora porque entre mis objetivos no está abolir el matrimonio, acabar con las conexiones familiares y cerrar los peep shows. Contrariamente, para otros debo encarnar una visión progresista porque creo en la despenalización del aborto, aborrezco el trumpismo y no me genera ningún conflicto moral la adopción homoparental. Habrá quien me sitúe entre grises. Ahí me siento más cómoda, impura, maldita».

Ella misma reconoce que habla de la violación que sufrió «como si contara lo que tomé anoche para cenar» y eso hará que «a ojos del feminismo» pueda ser vista como una «mala superviviente». Se declara «comprometida políticamente» con el feminismo y ya avisa, nadie la envía, pero se maneja como un pez en el agua representando a las malditas feministas. Charlamos con Loola sobre ciencia, sororidad, lesbianismo político, violencia de género, cosificación femenina, porno y prostitución -estos últimos, algunos de los debates más espinosos y candentes del feminismo actual-. Conózcanla.

¿Qué tiene que recordar el feminismo moderno de los dictados de la ciencia?

Una de las principales cosas es volver a las ciencias de la naturaleza. Creo que todo lo que está fomentando el feminismo es la teoría del constructivismo social y las historias posmodernas, pero eso deja fuera nuestra herencia biológica. No significa que volvamos a un determinismo biológico ni que lo veamos todo desde el prisma de la biología, sino que reconozcamos las cosas aceptadas por la ciencia y lidiemos entre la corriente biológica y la cultural. Quizá hay que integrar. Necesitamos una mirada más integradora de lo que significa ser hombre y ser mujer.

En el libro dices que no crees en la sororidad, que te parece un mito romántico. Es interesante. 

Sí: buá, esto es muy polémico, no creer en la sororidad, no creer en la hermandad entre mujeres.

“Pacto de género”, lo llamas.

Sí. No puede ser una hermandad porque sí, basándose en la característica exclusiva de ser mujer. Tú cuando estás de acuerdo con una persona, estás de acuerdo también con unos principios, con unos valores, con una forma de hacer las cosas. Esa sororidad es como… un elemento donde se llega a excusar todo lo que hace una mujer. No tiene sentido estar a favor de todo lo que hace alguien por el hecho de ser mujer. La mayor muestra de sororidad es no tratarnos entre mujeres como seres perfectos.

En esta lucha de corrientes biológica-cultural, el concepto “sororidad” choca con un concepto biológico que es la “intrasexual competition”, es decir, la rivalidad entre personas del mismo sexo por seducir al otro. ¿Qué opinión te merece esto, cómo lo conjugamos?

En ciencia da para mucha chicha. Yo voy a muchos centros educativos y veo mucho la competencia femenina. También la encuentro en la moda, en los certámenes de belleza, es algo que está ahí. El otro día leí un estudio que decía que las mujeres que se percibían menos atractivas eran las más críticas con las que consideran más guapas. Ahí se veía bien esa competencia. Pensar que las mujeres tenemos que ser sóricas, completamente buenas entre nosotras… nos quita esa capacidad que tenemos como seres humanos de tener malicia. Al final este concepto de sororidad es muy monjil y nos lleva al estereotipo de virgen maría: mujer buena, mujer entregada… pero desde un punto de vista feminista. Nos llevamos los ídolos religiosos a un dogma feminista. Es como ponerte una venda en los ojos.

Bueno, el extremo opuesto a esa competencia salvaje es el lesbianismo político.

El lesbianismo político podríamos decir que es una de las propuestas que viene de una conjunción entre el feminismo radical y el feminismo cultural: cada vez cuesta más diferenciarlos, la verdad. Ese lesbianismo es una propuesta totalmente idealista porque conlleva que tú tengas que vivir tu sexualidad, para estar protegida, y para tener reconocimiento dentro de una militancia. Para tener ese reconocimiento y acceder a un sistema de protección feminista, tienes que abandonar tu personalidad, abandonar tu identidad y renunciar a tus verdaderos deseos. Es asfixiante y es una forma de control de nuestra sexualidad. Hemos pasado de la norma de los años 40-50 de esa heterosexualidad obligatoria (si eras homosexual te enfrentabas a tratamientos invasivos de electroshock) a una sexualidad que para que sea políticamente correcta dentro de la militancia feminista.

¿Por qué hay hombres que matan a su pareja o expareja? ¿Cuál es la razón profunda?

Podemos hablar de una pluralidad de causas en cuanto a las motivaciones. Esta quizá es una de las cuestiones que no estamos sabiendo gestionar dentro de las políticas públicas, porque tenemos una ley de Violencia de Género que es una ley sumamente pionera y yo creo que es muy importante que esté pero también creo importante la evaluación de la ley, algo que no se está haciendo. Tenemos una cifra de víctimas donde no hay un cambio significativo, no hay un progreso. Es una ley que se está aplicando en algo puramente ideológico, que es ir a una única causa cuando quizá encontramos muchos factores motivacionales.

Yo sí creo que hay hombres que matan a sus parejas por el hecho de ser mujeres y porque sienten desprecio hacia lo que significa ser mujer, pero también pienso que hay otros factores que tienen que ver con los rasgos de personalidad de ese agresor, que tienen que ver con el entorno social de ese agresor y que son muy importantes a tener en cuenta tanto en la prevención como en la posterior reinserción y reeducación de ese delincuente.

Dices que sí crees que hay hombres que matan a sus mujeres porque son mujeres, pero, ¿qué hay de la otra parte? ¿Las matan también por el hecho de que ellos son hombres? Porque estos factores de los que hablas (rasgos de personalidad, entorno social, etc) también pueden darse en mujeres, pero, sin embargo, ellas no matan a sus parejas o exparejas, o lo hacen en una gran minoría.

Sí, creo que es un factor importante. A lo mejor estamos muy focalizados en que el factor de riesgo es ser mujer y no estamos mirando que el factor de prevención es trabajar la emocionalidad o la no exclusión de esos hombres. En la estrategia de salud mental se ha introducido la educación emocional, es muy importante y hablo de eso en el libro. Pero, ¿cómo la hacemos? Si la hacemos como estamos haciendo la prevención de la violencia de género en las aulas, lo llevamos jodido. Las charlas de violencia de género: una charla son 50 minutos en un horario lectivo. ¿A eso lo puedes llamar prevención? ¿Estás trabajando cambios actitudinales? ¿Estás trabajando el contexto de esas personas; estás trabajando en la resolución de conflictos y en cómo poner límites? No es lo mismo una charla de sensibilización a hablar de prevención, que conlleva otra profundidad donde es fundamental la profesionalidad. Estamos en la enseñanza del eslógan.

Crees que hay intrusismo.

Muchísimo intrusismo. La violencia de género es un delito y para trabajar contra él no puedes tener una titulación cualquiera.

Sabes que Vox quiere derogar la ley de Violencia de Género porque piensa que es discriminatoria para los hombres. ¿Qué piensas de esto?

Creo que antes de proponer una derogación, habrá que hacer una evaluación. Eso es puro populismo que viene a alimentar las posiciones más radicales y más insensibles.

¿Qué concepto tienes de “cosificación”? ¿Estás de acuerdo con que se ceba con las mujeres?

Bueno, es un concepto muy marxista.

En el libro dices que el feminismo no puede estar al servicio del marxismo.

Eso es. Esa cosificación de “el cuerpo de las mujeres como mercancía”. Bueno: ahora mismo, tal y como las mujeres hemos alcanzado mayor poder en las sociedades, también hemos desarrollado una mayor conciencia sobre nuestro poder sexual, y creo que llegamos en cierto sentido a dinamitar un interés social por mercantilizar nuestro cuerpo. La exposición o la exhibición de nuestro poder sexual también es una forma de decirle a ese otro lado que nos quiere cosificar “no, no, aquí mando yo, esto lo gestiono yo”.

¿Pero no crees que ese tipo de exposiciones sirven a la clásica demanda masculina? ¿Qué tipo de subversión hay ahí si al final estamos de acuerdo en que tú quieres verme los pechos y yo te los enseño? Simplificando muchísimo. ¿Qué desafío hay ahí: si la mujer acaba entregando lo que el hombre quería de ella?

Sí y no. No es lo mismo que tú exhibas algo cuando no tienes el poder que cuando eres tú quien gestiona ese poder, porque creo que pasas de la posición sumamente de objeto (estética) a una posición donde tú tienes el poder y tú tienes la ética. Yo me exhibo pero yo te digo cuándo, por qué, de qué forma, y si me puedes ver o si me puedes tocar. Quizá no podemos cambiar de forma radical la cultura pero expresiones de ese tipo nos ayudan a dinamitarla. Lo hemos visto en la Super Bowl con Jennifer López y Shakira. Dos mujeres latinas sumamente sensuales, sumamente sexuales, pero que a la vez son radicalmente talentosas. Puedes pensar: ¿habrán llegado ahí por su físico o por su talento? Yo pienso que han llegado ahí sobre todo por su talento, pero que han sabido explotar su físico. No desde la visión de “con mi físico vendo”, sino “no soy solamente un físico”.

Loola Pérez

¿Qué opinión te merece entonces la tesis de Ana de Miguel en su libro Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección? El debate que resucita cada año en Nochevieja, con el vestido de Pedroche, por ejemplo. ¿Hasta qué punto somos libres para elegir lo que supuestamente elegimos porque queremos; sin ceder a un condicionamiento económico que dirige nuestra vida mientras lo vendemos como “empoderamiento”?

Las tesis de Ana de Miguel no son tesis que me gusten ni que discursivamente pueda valorar porque no considero que tengan un rigor académico; están basadas, en cierto sentido, en la opinología y en una especie de moral personal. Partiendo de ahí: esa libre elección es muy difícil en un mundo donde tenemos diferentes intereses, motivaciones, estructuras sociales, económicas… pero, claro, ¿qué pasa? ¿Ella sí que elige porque lleva cierta moral y los demás, que no practicamos la suya, significa que no elegimos? A lo mejor elegimos aquello que no le gusta. Pero tenemos la libertad de elegir aquello que no le gusta a otras personas, en eso consiste uno de los pilares básicos del feminismo: que las mujeres no somos clones, que somos plurales en intereses, necesidades e historias personales y vitales.

Pensar que por no practicar una moral no eres feminista o estás alienada o estás cosificada creo que es sumamente peligroso, además, teniendo en cuenta que el liberalismo clásico fue una de las filosofías fundamentales para el desarrollo del feminismo en la Ilustración. Desde Mary Wollstonecraft a Stuart Mill. El feminismo viene de un concepto de libertad que defiende la libertad de expresión, defiende el progreso de las democracias, defiende la pluralidad, el derecho de las mujeres a la educación pero también el derecho a disentir y a que respeten mi espacio privado, y a lo mejor en mi espacio privado está lo que yo hago con mi cuerpo. Creo que todo esto acaba en cierto dogmatismo y en un uso del feminismo como ideología culpabilizadora.

Lo que siempre me resulta sospechoso en este tipo de cosas es la demanda. Es decir, puramente masculina. ¿Por qué siempre el capital sexual que se vende es el de la mujer? ¿Por qué es nuestro cuerpo el que cotiza y el de ellos no, o no tanto?

Creo que ahora en una sociedad cada vez más globalizada y en la que el capitalismo ha venido a influenciar los medios de comunicación, los planes directivos de las empresas, etc, los cuerpos de hombres y mujeres están usados en publicidad, explotados en ese sentido. Quizá en las mujeres es mucho más evidente en el caso de la prostitución pero no en el caso de la pornografía, porque mira el porno gay, es sumamente abrumador, pero nadie pone el foco ahí. No sé hasta qué punto esas demandas vienen por la inhibición sexual que han tenido las mujeres históricamente, porque las mujeres, a lo largo de la historia, no hemos podido expresar nuestro deseo sexual y no hemos tenido en nuestras manos el capital para tener servicio sexual o para tener el conocimiento sobre nuestra sexualidad. No sé hasta qué punto relacionar esas dos variables.

¿Qué buenas razones hay para defender el porno?

¡Tengo un montón! (Ríe). Permite la exploración en la sexualidad de las mujeres de una forma segura, nos permite diferenciar lo que es la fantasía del deseo (la fantasía está en tu cabeza pero el deseo va hacia lo que ya seguro quieres hacer; hay fantasías que uno no quiere llevar al plano real). También defiendo el porno porque sacia la curiosidad, sobre todo de las mujeres más inexpertas, y aumenta la creatividad dentro de las parejas (cuando se ha llegado a cierta rutina sexual), y, además, representa a las mujeres desde algo que les ha sido negado desde siempre, que es su poder sexual explícito. Las mujeres a día de hoy aún se sienten culpables por desear, por ser promiscuas, por tener sexo sin compromiso. La pornografía abre un abanico que es mucho más positivo que negativo para las personas adultas. Otra cosa es: cómo crear mejores contenidos.

A simple vista: te metes a buscar porno y simplemente los títulos de los vídeos ya son degradantes y humillantes para la mujer. ¡Incluso antes de acceder al contenido! “Puta, guarra, zorra, tragaleche, madurita no sé qué”. ¿Qué tipo de invitación hace a una mujer feminista ese título? ¿Cómo vamos a ser complacientes con ese tipo de trato?

Yo creo que la sinopsis del porno, aparte de que mucha son denigrantes, son poco creativas. Es todo como un dos tres, un dos tres, y llega a empobrecer. Está esa parte de crear una industria… no más moral ni más fina, pero sí quizá más consciente de los deseos de las mujeres, porque a lo mejor a ti te puede apetecer un día donde te llamen puta, pero mañana quieres que te llamen princesa. En ese sentido creo que tiene que haber un porno mucho más consciente de las fantasías femeninas… Sí es interesante la pluralidad de cuerpos que se ve en la pornografía. Hemos pasado de este porno de los años noventa muy neumático a un porno cada vez más amateur, de chicas menos operadas, más naturales: cuerpos más mayores, más jóvenes, más delgados, más gruesos, etc. Ha habido una democratización de los cuerpos, pero claro, luego están esas sinopsis y esos contenidos… entiendo lo que dices.

Hay algo preocupante de cierto sector del feminismo moderno y es que ha juzgado nuestros deseos sucios. Lo que decías de “hoy quiero que me llamen puta, mañana princesa, mañana nada”. Lo que sea. Bien: pero parece que si te gusta que te llamen “puta”, es que tu deseo responde a una oscura maquinaria y estás sometida y tienes que deconstruirte y tienes que intentar que no te guste que te llamen “puta”.

Bua… esto… ese feminismo hegemónico del que hablo en el libro se ha centrado exclusivamente en los pánicos y se ha centrado en la visión culpabilizadora de los deseos de las mujeres, y no ha sabido entender que las mujeres tienen una variedad de deseos y que son libres de disfrutar su sexualidad incluso desde un punto de vista políticamente incorrecto. Parece que las mujeres tenemos que ser santas y puras incluso en la cama, incluso cuando tenemos fantasías sexuales. Al feminismo, en ese sentido, le falta mucha sexología, y le falta mucho saber de cuestiones que vayan más allá de lo panfletario: le falta conocimiento sobre los deseos reales de las mujeres. Una mujer que desea que la llamen puta o disfruta de ciertas situaciones donde ella representa en esa fantasía un deseo irrefrenable para un hombre puede ser absolutamente empoderador.

Y ella puede sentirse totalmente satisfecha con su vida sexual, y quizá lo que le hace sentir insatisfecha o culpable es esa presión social de que sus fantasías son “poco feministas”. Porque, ¿qué es una fantasía sexual feminista? Es como ese calificativo que se pone y te suena “buá, fantasía feminista”. Vale, qué, pero está vacío de contenido. Porque al final lo que esconde es la prescripción de un código moral sobre tu sexualidad, y eso es sumamente peligroso, porque la sexualidad es el ámbito de la creatividad y algo no es malo para ti a menos que dificulte tu respuesta sexual, ponga tu vida en peligro o a menos que sea una amenaza de un otro hacia ti.

¿Crees que “el porno crea Manadas” o “el porno crea violadores”?

No hay una correlación entre ver porno o cometer una violación o un abuso.

En este caso estamos hablando de delitos, pero, ¿hay correlación entre ver porno y ser machista o ser misógino o tratar de forma degradante a la mujer?

Tampoco lo creo. No. No existe esta correlación. La mayoría de las personas saben diferenciar lo que es la fantasía de lo que es la realidad. Lo que sí necesitan es construir una vida sexual mucho más creativa más allá de los estereotipos de la pornografía. Habrá personas que necesiten el porno para estimularse con su pareja, como te decía antes, y otras personas necesitarán apagar el porno y reencontrarse con su cuerpo. Las dos direcciones. Este eslógan de “porno crea Manadas” es un eslogan populista, alarmante y que bebe de la psicosis. En cierto sentido, ojo, porque guarda cierta relación con las demandas que provienen de grupos ultraconservadores, y tú dices: ¿hasta qué punto los extremos se tocan? ¿Cómo te pueden vender esto como transgresor si es conservador y busca un sentido de pureza sexual? Al final no puedes ver porno ni fantasear con nadie más, tienes que conformarte con una pareja, y, además, una pareja estable, seria, que sea el padre o la madre de tus hijos.

Razones para defender la prostitución.

Yo no hablaría tanto de razones para defender la prostitución como de “razones para atender las demandas de las trabajadoras sexuales”. Personalmente (y esto lo comparto creo con muchas compañeras feministas) lo que más nos preocupa es la censura del sujeto político, tanto por parte partidos conservadores como progresistas. Porque esa censura actúa como una cortina de humo y se dejan entonces de abordar las necesidades de las personas que se dedican a la prostitución: desde aquellas necesidades dirigidas a mejorar las condiciones de trabajo a aquellas que se focalizan en alternativas laborales para quienes no desean seguir ejerciendo. Se pone el foco en el pánico y lo moral en lugar de en los derechos y demandas de esas personas.

Es cierto que se celebran muchas charlas o conferencias sobre la prostitución donde no hay siquiera una prostituta para contar su visión.

Sí. Tampoco es necesario que sí o sí tenga que haber una prostituta en esos debates, o una abolicionista, pero justamente lo que llama la atención es que hay una tendencia muy grande a censurar las voces de las trabajadoras sexuales y a censurar sus demandas. Incluso, cuando alzan su voz, la estrategia que se sigue por parte del abolicionismo, es la difamación. “Están dirigidas por el lobby proxeneta”, “en realidad son unas privilegiadas”… es una negación continua hasta el punto de que se usa la mentira. No obstante, sí de verdad interesase proteger a las trabajadoras sexuales de los abusos, habría un mejor clima para entenderlas. Evitar que se expresen no solo las condena a la exclusión sino que asimismo tampoco repercute de forma positiva en las víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual. Conviene diferenciar entre dos categorías: víctimas de trata y trabajadoras sexuales. Si prescindimos de la distinción de esta realidad, mal vamos.

Loola Pérez

¿Una prostituta puede ser feminista?

Por supuesto.

¿Cómo se puede ser prostituta sin servir a la dominación masculina? ¿Crees que hay cosas que no se deberían comprar ni vender sin que pierdan su sentido (por ejemplo, la amistad; cuando entra el dinero pierde su sentido originario; o el sexo)? ¿Tiene sentido el sexo sin deseo, sólo con consentimiento?

Creo que el feminismo está muy obsesionado con el sexo. En ese sentido está más obsesionado que la Iglesia, en este punto. Y está muy bien que exista ese interés, ¿eh? Pero hay que profundizar en argumentos, en los deseos de las personas y en qué piensan los hombres de todo esto. Muchas de nosotras no sólo nos relacionamos con mujeres en la cama, sino que nos relacionamos con otros hombres. A veces con hombres y mujeres, todos a la vez. Sería interesante amplificar esos debates y trascender la visión de los peligros y los pánicos sexuales. Tenemos una visión muy pura del sexo pero no la tenemos de los cuidados: en los cuidados sí puede intervenir el dinero, pero en el sexo, si no hay una justificación romántica o un deseo recíproco parece que no vale. ¡Y ojo una cosa es el deseo y otra el consentimiento! Consentimiento debe existir siempre, pero más interesante es el matiz del consenso. Las prostitutas no solo consienten sino que consensuan qué practicas van a hacer o cuáles no, el uso obligatorio del preservativo, el lugar… Vamos, que tienen capacidad de agencia.

Entonces, según tu tesis, en una sociedad donde estuviéramos realmente emancipadas, ¿nosotras seríamos puteras? Si, como dices, nuestro problema ha sido la inhibición o la falta de capital… Me cuesta imaginarlo.

No lo creo (risas). Aquí hay dos cosas muy importantes: hombres y mujeres, generalmente (luego hay mucha diferencia entre grupos), no somos psicológicamente iguales (y esto no tiene por qué estar reñido con el hecho de que merecemos los mismos derechos y oportunidades). Tampoco tenemos las mismas motivaciones e intereses. Podemos encontrar a mujeres que tengan mayor interés para el romanticismo y hombres con mayor interés para la sexualidad, pero eso no significa que en el grupo de hombres y en el grupo de las mujeres queramos todos lo mismo. Tan artificial es comprar sexo como comprar amor a través de los cuidados, la compasión o la pena… ¿cómo decirte?… Es ciertamente artificial, falso, pero la mentira en el amor y en el sexo puede ser reconfortante para muchas personas y también tedioso para quien lo lleva a cabo.

¿En qué oficio se canjearía eso?

Pues por ejemplo: ¿cuánta gente ejerce cuidados, no le gusta lo que está haciendo y tiene que poner una sonrisa? Cuidando niños, por ejemplo. Y a día de hoy ya hay mujeres que compran servicios sexuales, pero para ellas seguramente sea más importante la compañía… Quizá son más discretas que muchos otros hombres, que presumen de consumir prostitución como si fuera una especie de competición entre su grupo de pares.

Ir al teatro. Parece una coña, pero no: las citas.

Sí. Prefieren eso que a lo mejor acostarse con una persona, pero muchos hombres cuando están en prostitución, muchas compañeras trabajadoras sexuales me cuentan que acaban funcionando como psicólogas. Que cuando consumen prostitución es una forma que tienen de salvar su matrimonio.

¿No crees que si la prostitución se regula vamos a legitimar una estructura donde el hombre siempre va a ser más poderoso que nosotras porque puede pagar por nuestro cuerpo, y no al revés?

No lo creo. Yo creo que los hombres están cambiando mucho en ese sentido y que para que cambien las cosas es muy importante darles derechos y reconocimientos a las trabajadoras sexuales. Cuando éstas no tienen derechos, sí que se motiva la desprotección ante los abusos… ¿A quién acudes a pedir ayuda cuando si eres puta o bien te ven como una delincuente o como una eterna víctima?

Supongo que estás en contra de perseguir al putero, como decía el PSOE, a fin de que eso sea un mecanismo para minimizar el drama de la trata.

Más que en contra de perseguir al putero, estoy en contra de que se hagan políticas contra el trabajo sexual sin contar con sus verdaderas protagonistas. Ellas reivindican que perseguir al cliente les acaba perjudicando a ellas, porque tienen que hacer el servicio a escondidas, más rápido, con mayor presión, sin poder a lo mejor negociar el uso del preservativo… y eso sí me parece interesante, cuidar sus condiciones y que sean lo menos peligrosas posible.

¿Es compatible el feminismo con la teoría queer? ¿Qué hacemos con las TERF?

La teoría queer al fin y al cabo es una teoría que ya empieza a tener peso de corriente en el feminismo. Viene a ampliar, a transgredir, a subvertir… creo que el feminismo queer vive de experiencias puramente individuales, sobre todo para las personas trans que están reivindicando su identidad como personas trans desde un sustrato puramente biológico, porque cada vez hay más evidencias científicas a este respecto.

¿En qué sentido?

Hay una área del cerebro concreta, la denominada BSTc, que parece elemental en el comportamiento sexual y que es similar entre mujeres cis y mujeres trans, y entre hombres cis y hombres trans. Ya tenemos ahí algo para empezar a entender el fenómeno de la transexualidad. También el sexólogo Milton Diamond tiene trabajos muy interesantes sobre la influencia genética de la transexualidad. Ser trans no es que tú te disfraces, no es que no te apetezca ser hombre o mujer. Ser trans es una identidad y debe ser reconocida, respetada y tener garantías legales cuando se sufre discriminación. Es decir, como cualquier otra persona que sea cisgénero… A menos que estemos tratando con personas sumamente intolerantes, no creo que sea difícil de entender. Y creo que el feminismo no debería usar la bandera de la ignorancia y la intolerancia con respecto a esto como ya hace hoy la ultraderecha. Hay comparaciones que son odiosas, pero es más terrible negar la intolerancia que se puede llegar a respirar dentro del movimiento contra las personas trans. Es una verdadera lástima.

 

Colombia: silencioso liderazgo mundial en prostitución

Por Mauricio Rubio

6 de febrero de 2020

https://www.elespectador.com/opinion/silencioso-liderazgo-mundial-en-prostitucion-columna-903034

 

Los sesgos y manipulación de la realidad son tan comunes en Colombia que inventariarlos sería imposible. Un silencio protuberante es la magnitud y naturaleza del sexo pago.

A pesar de la evidencia periodística y testimonial en contra, el feminismo internacional impuso la fábula de que toda la prostitución es forzada. Para sostener esa visión, no hay reparo en impedir que se observe, discuta y diagnostique el fenómeno. El mito se manufacturó en despachos de académicas y burócratas internacionales que, probablemente sin haber hablado nunca con una prostituta, se empeñan en dizque rescatarlas del yugo patriarcal. En realidad las desprecian e ignoran. Bajo presión feminista, la Universidad de la Coruña vetó una jornada sobre trabajo sexual por “ser del lobby proxeneta para captar jóvenes y educar a nuevos puteros”. Acusaciones del mismo calibre son comunes contra funcionarias de la Alcaldía de Bogotá que diseñan y ejecutan programas a favor de las prostitutas. Por presión abolicionista, la Complutense de Madrid eliminó el curso «Introducción a la teoría del porno».

Silenciar un fenómeno complejo por desafiar ideologías, imaginando que así cambiará o encajará en dogmas y doctrinas, es característico de los idealismos que progresivamente cooptaron el debate y la política pública. Pensar con el deseo es la norma en las áreas manipuladas por activismos tan candorosos como autoritarios. Paradójicamente, cuentan con el respaldo de célebres intelectuales y artistas que dejaron de ser libertarios y críticos para convertirse en cajas de resonancia de visiones utópicas, siempre reaccionarias.

En su novela Plateforme, publicada en 2001, el novelista Michel Houellebecq señala el turismo sexual como motor de la prostitución mundial. De vacaciones en Asia, un funcionario francés conoce a una compatriota dueña de una agencia de viajes. Al regresar a París organizan un nuevo paquete turístico para las aventuras sexuales de los viejos verdes europeos. Deciden que Tailandia será el mejor destino, por su exótica naturaleza y la accesibilidad de sus mujeres.

La fórmula Houellebecq es llamativa: occidentales ricos y maduros, con vidas de pareja desdichadas, buscan jóvenes donde el amor y la sexualidad permanecen intactos. Dinero con miseria sexual en sociedades desarrolladas contra pobreza material pero riqueza amorosa en lugares exóticos. La solución es obvia. “Cientos de millones de occidentales tienen todo lo que quieren, pero no encuentran satisfacción sexual. Del otro lado hay varios miles de millones de mujeres que mueren de hambre, que se mueren jóvenes, que viven en condiciones insalubres, y que no tienen nada más que vender sino sus cuerpos y su sexualidad intacta”. Las posibilidades del novelesco mercado son infinitas: “más que la informática, más que la biotecnología, más que la industria y los medios; no existe un sector económico que se le pueda comparar”. Las transferencias económicas del centro a la periferia son monumentales.

Años antes de la publicación de Plateforme, el premio Nobel de Economía Amartya Sen llamaba la atención sobre enormes desequilibrios demográficos en el Asia. Calculaba un faltante de cerca de 100 millones de mujeres, particularmente crítico en la China y la India, por los sesgos contra las niñas en nutrición y cuidados médicos. Una década después, el mismo Sen anotaba que mientras en la India la situación había mejorado, en la China se había agravado por la política del hijo único y la posibilidad de abortar al saber el sexo del bebé.

Como históricamente los booms de prostitución han ocurrido bajo agudos superávits masculinos —guerras, cercanía de cuarteles o colonización de frontera— busqué contrastar la hipótesis implícita en las observaciones de Sen. La información disponible sobre incidencia de la prostitución en varios países el mundo, una encuesta en línea realizada por Durex, fabricante de preservativos, confirmó las sospechas. El grueso de la demanda mundial por servicios sexuales es local y se encuentra allá donde Houellebeck daba por descontado lo contrario, un exceso de oferta. Vietnam lidera la lista con un 34% de hombres que reportan haber pagado alguna vez por tener sexo. En Europa, plagada de viejos verdes, la cifra apenas alcanza el 7%.

En la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del 2015 se le hizo a los colombianos la misma pregunta de Durex. Los resultados muestran que en nuestro país hay aún más clientes de la prostitución que en Vietnam, casi el doble que en Asia y cinco veces los de Europa. ¿Como se satisface la demanda del país líder global del sexo pago? Lamentablemente, feministas abusivas, sexistas y poco curiosas se apropiaron del mejor instrumento de medición de la situación de las mujeres colombianas para solo preguntarles si alguna vez habían sido forzadas a vender sexo: la prostitución voluntaria no les interesa, no permiten conocer su magnitud, ni su perfil por edades o regiones, ni los factores que distinguen a quienes la ejercen, ni los riesgos que enfrentan. Sólo el oscurantismo satisface su soberbia.

 

REFERENCIAS

Houellebecq, Michel (2001). Plateforme. Paris : Flammarion

Pérez, Loola (2019) “El veto a las putas, una historia de dogmatismo y cobardía”. El ConfidencialSep13

Rubio, Mauricio (2009).  Viejos Verdes y Ramas Peladas. Una Mirada Global a la Prostitución. Bogotá: Universidad Externado de Colombia

______________ (2018). «Los clientes de la prostitución en Colombia Análisis con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2015». Academia.edu

______________ (2018) “Separados, viudos y solterones”. El EspectadorMarzo 21

Sen, Amartya (1990). “More Than 100 Million Women Are Missing ”. The New York Review of Books. Vol 37, Nº 20

Sen Amartya (2003). “Missing women   revisited”. BMJ. Vol 327 pp 1927 1928

 

Sin despenalización, no hay derechos laborales: la anulación de los estatutos de OTRAS

 

Prostitución jurídicamente voluntaria

 

Ahora, para la Audiencia Nacional, el trabajo sexual por cuenta ajena ya no es actividad económica lícita al margen de enfoques morales. La razón del cambio no es técnico-jurídica. Es el feminismo.

 

JOSÉ MARÍA MENA

Barcelona 

16 de diciembre de 2019

 

https://elpais.com/ccaa/2019/12/15/catalunya/1576427284_384509.html?prod=REGCRART&o=cerrado&event=fa&event_log=fa&event_log=fa

 

La prostitución por cuenta ajena, o sea, como trabajo para unas y como negocio para otros, es un tema de profunda relevancia social, cultural y ética. Su tratamiento legal ha seguido el curso de nuestra historia, con sus vaivenes y ambigüedades. En el franquismo, la criminalización legal del negocio de la prostitución convivió con etapas de condena ético-religiosa, tolerancia práctica y un relativo control sanitario oficial. Con el primer código penal de la democracia, en 1995, cesó la criminalización legal, excepto supuestos de coacción, engaño o abuso de situación de necesidad, es decir, de explotación. Esos supuestos eran tan imprecisos que su aplicación práctica por los jueces era problemática.

Para evitar esas imprecisiones se reformó el Código en 1999, 2003 y 2015. Esta última reforma se justificaba porque en la práctica era imposible la persecución penal de los explotadores “dadas las exigencias del Tribunal Supremo”. La Sala Penal del Supremo solo condenaba a los empleadores cuando las mujeres eran obligadas a prostituirse mediante actos concretos y materiales de coacción, engaño, violencia o sometimiento. Y así seguimos, a pesar de tantas reformas, entre las imprecisiones de las leyes y las ambigüedades y contradicciones de los más altos tribunales.

Criterio similar al de la justicia penal era el de la justicia laboral. Según la Sala de lo Social del Supremo, si las condiciones de trabajo no conculcan los derechos de los trabajadores, esa relación laboral puede ser considerada como una actividad económica lícita, “que no puede solventarse con enfoques morales o concepciones ético-sociológicas”. La Sala de lo Social de la Audiencia Nacional ya había admitido en 2003 la constitución de una asociación de empresarios de prostíbulos, que se autodefinían como establecimientos hosteleros cuyo público serían personas ajenas al establecimiento, y que en él ejercerían el alterne o la prostitución por cuenta propia. Concluía esa Sala que la prostitución es una actividad lícita mientras no esté prohibida por el Código Penal, porque “la frontera no la fija el carácter altruista o remuneratorio del intercambio sexual, sino la libertad con que el mismo se presta”.

En 2013 un tribunal penal de Barcelona condenó a los explotadores de unos de esos hoteles-prostíbulo, describiendo cuidadosamente la intensidad de la situación de sometimiento de las mujeres prostituidas. Los condenados recurrieron ante la Sala Penal del Supremo, que les absolvió. Dijo que las mujeres que se prostituían en esos hoteles acudían al club “de forma jurídicamente voluntaria”, aunque posiblemente lo hacían movidas por condicionantes socioeconómicos que las hacía especialmente vulnerables. Esta vulnerabilidad era la base del sometimiento laboral, pero eso, según parece, para el Supremo no era explotación. El Supremo parecía asumir el discurso de los empresarios prostibularios, los cuales bajo la apariencia de simples negocios de hostelería, atribuían a sus empleadas prostitutas apariencia de trabajadoras autónomas que acudían al local “de forma jurídicamente voluntaria”.

En 2018 la Dirección General de Trabajo admitió la constitución de la Organización de Trabajadoras Sexuales valorando que esa organización cumplía los requisitos exigidos por la ley de libertad sindical. La ministra de Trabajo mostró airadamente su rechazo feminista. “Me han metido un gol por la escuadra”, dijo. Y aceptó la dimisión de la Directora General. Dos entidades feministas y la Fiscalía impugnaron la decisión de la Dirección General ante la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional, razonando que la prostitución por cuenta ajena no es una actividad laboral porque en todo caso, necesariamente, es una explotación, no es un trabajo sino una esclavitud. Ahora la Audiencia Nacional da la razón a las entidades feministas y a la Fiscalía y anula (1) la decisión de la Dirección General de Trabajo. Arguye que la actividad empresarial cuyo objeto sea la oferta de servicios sexuales prestados por terceras personas contratadas al efecto es una actividad ilícita, porque así lo establece la legalidad internacional (2) a la que se adhirió España. El cambio de criterio es radical. La Audiencia Nacional lo justifica afirmando que antes había admitido la condición laboral de las trabajadoras sexuales atendiendo a su actividad laboral de alterne, diferente de la prostitución. Pero esa excusa no es cierta. No ha cambiado la ley penal ni el laxo criterio de la Sala Penal del Supremo, Sin embargo, ahora, para la Sala Social, el trabajo sexual por cuenta ajena ya no es actividad económica lícita al margen de enfoques morales. La razón del cambio no es técnico-jurídica. Es una fuerza ética y social histórica imparable llamada feminismo.

 


Anotaciones de la Citi

1.- http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Audiencia-Nacional/Noticias-Judiciales/La-Audiencia-Nacional-declara-la-nulidad-de-los-Estatutos-del-Sindicato-de-Trabajadoras-Sexuales–OTRAS-

Consulta la sentencia íntegra:

http://www.poderjudicial.es/search/openDocument/454dea8be780ba89

2.- “El modelo abolicionista rige en España desde 1961 (salvo el período 1995-2003) tras la adhesión al Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, firmado en el seno de Naciones Unidas, en Lake Success (Nueva York) el 2 de diciembre de 1949. Es a este mismo Convenio al que se remitió la Audiencia Nacional para deslegitimar los estatutos del sindicato OTRAS.”

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2019/03/26/adios-abolicionismo-hola-prohibicionismo/

La adhesión a este Convenio se materializa en el art. 187 del Código Penal.

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2019/03/08/que-significa-en-espana-despenalizacion-total-del-trabajo-sexual/