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Publicado el 24 dic. 2017

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Hacia un sindicato de trabajadoras sexuales en el Reino Unido

 

 

womenstrikeuk18

28 de junio de 2018

ESTRATEGIA FEMINISTA

 

https://womenstrike.org.uk/2018/06/28/womens-strike-industrial-and-political-strategy-for-the-sex-industry/

 

Sindicalización de las trabajadoras en la industria del sexo [+] Despenalización del trabajo sexual [+] Educación feminista sobre el sexo, la violencia y el poder [=] El horizonte feminista rojo

 

Lo que sigue es un esquema de la estrategia industrial actual de la Asamblea de Huelga de Mujeres para la industria del sexo; el establecimiento de una campaña nacional en el Reino Unido para exigir y conseguir la despenalización del trabajo sexual; y la educación feminista que se necesita sobre el sexo, la violencia y los derechos de las trabajadoras.

 

Sindicalización de trabajadoras en la industria del sexo

A partir de junio de 2018, la Asamblea de la Huelga de Mujeres del Reino Unido está coordinando una campaña de sindicalización de las trabajadoras en toda la industria del sexo del Reino Unido con el sindicato de base, United Voices of the World. Nos organizaremos tanto con inmigrantes irregulares como con trabajadoras con un estatus migratorio seguro. Debido a la forma en que las leyes y normas actuales criminalizan muchos aspectos del trabajo sexual, la campaña de sindicalización comenzará con un enfoque en la organización de strippers y bailarinas en clubes y pubs. Al trabajar juntas, defendernos unas a otras y hacer oír nuestras voces, podemos mejorar nuestras condiciones de trabajo. Los sindicatos ofrecen a las trabajadoras la capacidad de negociar colectivamente sobre las reglas y condiciones del lugar de trabajo, tanto con los jefes como con los consejos locales. Los sindicatos son la única forma en que podremos lograr que nuestros jefes y clientes nos traten con la dignidad y el respeto que nos merecemos. También son la única forma en que podremos poner fin a cosas como tarifas exorbitantes por alojamiento, cambios arbitrarios en estructuras de comisiones, multas por llegar tarde o tener que cancelar un turno, listas negras y acoso sexual por parte de gerentes o porteros. Aunque la primera fase de la campaña de sindicalización se centrará en organizar a las trabajadoras en clubes y bares, todas las trabajadoras de la industria del sexo (excepto aquellas que tienen la capacidad de contratar y despedir a trabajadoras sexuales) son alentadas y bienvenidas a unirse al sindicato. ¿Por qué? Porque al comenzar con las trabajadoras más visibles y legales de la industria del entretenimiento para adultos, podremos obtener la experiencia, las habilidades y la fortaleza necesarias para luego pasar a organizar a las trabajadoras que trabajan en burdeles, agencias de escorts, en Internet y en la calle.

Queremos sindicalizar la industria del sexo porque queremos construir el poder colectivo. No estamos interesadas ​​en juzgar qué tipo de trabajo hacen las personas. Reconocemos que muchas mujeres, hombres y personas trans tienen una amplia gama de experiencias en la industria del sexo: buena, mala y fea. Respetamos las elecciones o las circunstancias de las personas sobre continuar trabajando en la industria del sexo o salir de la industria. El motivo por el que queremos sindicalizar la industria del sexo proviene directamente de nuestras experiencias como trabajadoras. El sindicato será dirigido por las trabajadoras no porque pensemos que ser una “stripper” o una “trabajadora sexual” sea una identidad fija, sino porque aquellas que han experimentado las condiciones materiales de la industria están en la mejor posición para saber cómo cambiar eso. El sindicato brinda un espacio para que las trabajadoras negocien con los patronos, desarrollen habilidades de negociación y aumenten nuestra confianza para organizarnos en el trabajo y cambiar la industria en interés de las trabajadoras.

 

¿Qué tiene que ver la despenalización del trabajo sexual y los cambios en las normas del SEV?

Las leyes actuales que regulan lo que las trabajadoras podemos y no podemos hacer con nuestros cuerpos y los continuos esfuerzos para criminalizar nuestros lugares de trabajo hacen que sea difícil, a veces casi imposible, que las trabajadoras nos organicemos y sindiquemos. Una de las principales razones es que no se nos considera trabajadoras. En el mejor de los casos, estamos clasificadas como trabajadoras por cuenta propia (y, como tales, tenemos muy pocos derechos laborales), pero la mayoría de las veces somos tratadas como víctimas que necesitan ser rescatadas y salvadas. Durante la última década, los gobiernos nacionales y las autoridades locales han utilizado las preocupaciones sobre la trata de personas en la industria del sexo como una tapadera para crear un ambiente hostil para las inmigrantes en la industria del sexo. Las redadas en locales, el cierre de clubes, los arrestos y las deportaciones no han servido prácticamente para abordar los casos de trabajo forzado en la industria del sexo. En cambio, los patronos ahora tienen aún más poder y las trabajadoras migrantes se han visto obligadas a permanecer más clandestinamente y en trabajos sexuales más peligrosos y precarios. Es importante recordar que al igual que en otras industrias donde los migrantes constituyen una gran parte de la fuerza de trabajo, cuando las trabajadoras nos ponemos en pie juntas, nos negamos a ser divididas por la “raza” y nos sindicalizamos, somos capaces de enfrentarnos a la injusticia y la explotación. Sin embargo, debido a la criminalización actual de la industria del sexo, solo la sindicalización nos permitirá llegar tan lejos.

Al mismo tiempo que aumentamos nuestra confianza y poder en el trabajo (que es otra manera de explicar qué es un sindicato) también tenemos que llevar a cabo una campaña pública que exija la despenalización completa del trabajo sexual y cambios en las reglamentaciones sobre lugares de entretenimiento sexual. . Necesitamos un sindicato en el trabajo y tenemos que cambiar la legislación nacional que afecta nuestro trabajo. Lo que queremos es la eliminación de todas las leyes que penalizan la organización, venta o compra de sexo para todas las secciones y sectores de la industria y para cualquier actividad sexual consensual. Lo que no queremos son leyes especiales o morales que clasifiquen el trabajo sexual y contribuyan a estigmatizar a las trabajadoras sexuales señalando nuestro trabajo como inadecuado y haciéndonos más vulnerables al abuso por parte de policías, funcionarios de inmigración y miembros del público relegándonos a zonas periféricas.

La razón por la que debemos hacer ambas cosas al mismo tiempo es asegurarnos de que la despenalización beneficie a las trabajadoras y no solo a los patronos. Necesitamos normativas que nos ayuden a obtener los derechos laborales (pago por enfermedad, pensiones, horarios regulados) y se enfoquen en aumentar nuestra seguridad en el trabajo. La despenalización sin sindicalización significaría que las trabajadoras soportarían toda la fuerza del mercado.

 

¿No son las feministas parte del problema?

La Huelga de Mujeres no es un evento de un día que coincide con el Día Internacional de la Mujer cada año; no es una campaña de activistas o un proyecto de mujeres. En el Reino Unido y en todo el mundo asistimos a un movimiento emergente internacional de mujeres que está experimentando y luchando por un futuro feminista. Durante demasiado tiempo, una visión reaccionaria y conservadora de los derechos de las mujeres ha dominado el feminismo, especialmente en relación con la cuestión del trabajo sexual y los derechos de las trabajadoras sexuales. Muchas feministas han estado más que felices de permitir que la policía y los funcionarios de inmigración hagan su trabajo sucio al tratar de “abolir” la industria del sexo. Al mismo tiempo, las feministas corporativas y las llamadas “radicales” han tenido muy poco que decir sobre los cambios en los beneficios de la seguridad social, la introducción de contratos de hora cero y la crisis de la vivienda, lo que ha asegurado un flujo constante de personas buscando trabajo en la industria del sexo. Cuando hablamos sobre el horizonte feminista rojo estamos dibujando el tipo de futuro feminista que queremos y, lo más importante, cómo llegamos allí. El horizonte feminista rojo exige que tengamos una opinión plena y definitiva sobre el significado de nuestras vidas, sobre cómo trabajamos y sobre lo que se hace a nuestros cuerpos y con ellos.

Al avanzar hacia un horizonte feminista rojo, continuamos el trabajo de nuestras madres y abuelas feministas desestabilizando las ideas sobre la feminidad. Rehusamos ser divididas en mujeres buenas y malas. No estamos interesadas ​​en reproducir una versión del feminismo que solo haga visibles a algunas mujeres, es decir, a aquellas que son blancas, de clase media, cisgénero y heterosexuales. Tampoco hay nada estable, inherente o natural acerca de ser mujer. Como Chandra Mohanty argumentó con tanta fuerza hace 35 años, la relación entre “Mujer” como construcción cultural e ideológica y “mujeres” que son sujetos materiales reales de nuestras historias colectivas es una de las preguntas centrales sobre las que el feminismo busca actuar. Tenemos que enfrentar las ideas reaccionarias y patriarcales de lo que significa ser una mujer hoy. Ideas como que somos “naturalmente” cariñosas, que todas queremos ser madres, que la mayoría de las veces pedimos sexo y el resto del tiempo necesitamos protección. Al mismo tiempo, nuestra organización debe reevaluar el trabajo de cuidado y el trabajo emocional, apoyar a las personas que tienen hijos y combatir las formas estructurales y sistémicas de violencia y explotación que perjudican a tantas mujeres. Al organizarnos como trabajadoras en la industria del sexo, usando nuestra creatividad y valor para transformar las condiciones de nuestro trabajo y también cambiar la legislación nacional, la Asamblea de Huelga de Mujeres está haciendo un esfuerzo concertado para involucrarse en la discusión pública sobre sexo, violencia y poder y para movernos hacia el horizonte rojo.

 

Trabajando juntas

United Voices of the World (UVW) es un sindicato dirigido por las trabajadoras, en el que las bailarines y strippers organizarán sus propias campañas, con el apoyo y la solidaridad de la membresía en general. Dirigiremos nuestras propias luchas no porque pensemos que ser una “stripper” o una “trabajadora sexual” sea una identidad fija, sino porque aquellas que han experimentado las condiciones de trabajo en la industria están mejor ubicadas para saber cómo cambiarlo. El sindicato brinda protección legal, asesoramiento, capacitación y educación, representación laboral y judicial y, principalmente, un espacio de organización de poder colectivo para que las trabajadoras negociemos con los patronos, desarrollemos habilidades de negociación y aumentemos nuestra confianza para organizarnos en el trabajo y cambiar la industria en función de los intereses de las trabajadoras.

 

Únete al sindicato en línea en www.uvw.org.uk

Pérez acusa al PSC de “confundir intencionadamente trata y trabajo sexual”

 

REDACCIÓN

26 de junio de 2018

http://www.lavanguardia.com/politica/20180626/45424051286/perez-acusa-al-psc-de-confundir-intencionadamente-trata-y-trabajo-sexual.html

 

Barcelona, 26 jun (EFE).- La concejala de Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona, Laura Pérez, ha acusado al grupo del PSC de confundir “intencionadamente la trata y el trabajo sexual” en la proposición que presentarán en el pleno para impulsar y aprobar una ordenanza contra la prostitución y la explotación sexual en Barcelona.

Ante el anuncio de esta iniciativa, Pérez ha sostenido que la trata “es una forma de explotación” mientras que el trabajo sexual “es una ocupación igual de digna que las otras que desgraciadamente no cuenta con los derechos que requeriría”.

En la presentación de la iniciativa a los medios, el presidente del grupo del PSC, Jaume Collboni, ha reprochado a la alcaldesa Ada Colau que se haya manifestado partidaria de tratar la prostitución como profesión porque, en su opinión, es “estar a favor de una actividad económica que usa el cuerpo de la mujer como un mero objeto sexual de consumo” y consolida de forma legal una forma de dominación.

Collboni ha defendido que “sin demanda no habría oferta” y por ello ha pedido “incrementar las sanciones a los clientes porque son los que generan todo este círculo de explotación sexual”.

Como reacción, Pérez ha reprochado a los socialistas que digan “defender el derecho de las mujeres que ejercen la prostitución” y para ello propongan “la persecución de sus clientes, que el movimiento de trabajadoras sexuales ha denunciado cientos de veces como una práctica con impacto directo en su precariedad y clandestinidad”.

Laura Pérez ha subrayado que el Ayuntamiento “ha demostrado desde el primer día que lucharía contra el tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual y ha puesto todas las herramientas a su alcance para hacerlo”.

“Nosotros defendemos que en nuestra ciudad no se persiga a las personas que ejercen el trabajo sexual, no se las estigmatice, no se haga ver que las vamos a salvar de nada”, ha asegurado la concejala de Feminismos que ha insistido en que seguirán “trabajando para garantizar el ejercicio del trabajo sexual en las mejores condiciones posibles”. EFE

 

Estados Unidos: Cumbre nacional de trabajadoras sexuales culmina con un manifiesto llamando a la despenalización de la prostitución

 

 

Por STEPHEN LIMONES

 

25 de junio de 2018

 

https://frontpageconfidential.com/sex-workers-summit-prostitution-decriminalization/

 

La directora ejecutiva de Sacramento SWOP Kristen DiAngelo (izquierda) con Cris Sardina, directora de Desiree Alliance.

 

 

Amenazadas por el cierre de Backpage y la nueva legislación federal contra la prostitución, las trabajadoras sexuales se reunieron en Los Angeles para defender su seguridad y su medio de vida. 

 

Más de dos docenas de trabajadoras sexuales y defensoras de los derechos de las trabajadoras sexuales de todo el país se reunieron en Los Ángeles del 23 al 24 de junio en las oficinas de la ACLU de California Surpara llevar a cabo una sesión estratégica destinada a abordar la nueva legislación federal que ha atacado a su industria. Las participantes de la cumbre concluyeron la reunión de dos días acordando una declaración de independencia para el comercio sexual, que esperan que las guíe a ellas y a sus aliadas mientras luchan por la supervivencia.

Siguiendo el modelo de la respuesta de los hombres homosexuales a la epidemia del SIDA a principios de los años ochenta, el documento, titulado “Principios nacionales contra la penalización de las trabajadoras sexuales”, exige “autonomía y autodeterminación” para los adultos que trabajan de forma consensuada en el comercio sexual. También condena a los “abolicionistas” de la prostitución y a los de la llamada industria del rescate que intentan erradicar todas las transacciones sexuales comerciales.

Rechazando la “intervención punitiva”, la declaración reafirma la dignidad y la humanidad de las personas que practican sexo comercial e insiste en que las trabajadoras sexuales tengan el poder de liderar todas y cada una de las decisiones que les conciernen. Delinea los “derechos de las trabajadoras sexuales”, incluida la libertad de trabajar como lo deseen, “sin una regulación onerosa que sea irrespetuosa con nuestra libre voluntad y nuestra autonomía”.

La “regulación onerosa” prevaleció en la mente de la mayoría de las asistentes: la reciente aprobación por el Congreso de la Ley de Lucha contra la Trata sexual en Internet (FOSTA), también conocida como FOSTA / SESTA, que prohíbe la promoción de la prostitución en línea al estipular sanciones severas para cualquier sitio web que “facilite” o permita la publicidad del trabajo sexual. Firmada el 11 de abril por el presidente Donald Trump, la medida es parte de una campaña federal en curso que ha resultado en miedo generalizado, autocensura y el cierre de foros en línea y otros sitios web.

La sensación de emergencia aumentó cuando el FBI intervino el 6 de abril el gigante de las listas de Internet Backpage.com, junto con las detenciones por cargos de felonía federal de siete ejecutivos (en activo y retirados) y copropietarios del sitio web. (Nota del editor: Entre los detenidos estaban los copropietarios del sitio, los veteranos periodistas Jim Larkin y Michael Lacey. En 2017, Lacey y Larkin fundaron Front Page Confidential para cubrir cuestiones relacionadas con la Primera Enmienda y la libertad de expresión).

El mensaje del gobierno federal era escalofriante: de ahí en adelante, incluso los dueños de negocios que habían operado estrictamente dentro de la letra de la ley serían tratados como delincuentes comunes. (Para que no haya confusión, FOSTA/SESTA incluye una cláusula de retroactividad que se insertó contra las objeciones del personal del Departamento de Justicia de los EE. UU., que calificaron el lenguaje como “inconstitucional”).

Cris Sardina, directora de Desiree Alliance, un colectivo sin fines de lucro que defiende los derechos de las trabajadoras sexuales, escuchó el mensaje alto y claro.

Sardina organizó la cumbre del fin de semana después de anunciar que la conferencia bienal de su grupo, programada para 2019, no se llevaría a cabo debido al temor de que los agentes federales, en aplicación de la ley FOSTA / SESTA, pudieran ir a por las asistentes.

En la reciente conferencia de derechos de las trabajadoras sexuales en L.A .: (desde la izquierda) la erudita en sexualidad y comercio sexual Mzilikazi Koné; la autora y activista Ceyenne Doroshow; la escort y blogger Maggie McNeill; la defensora de la industria del sexo Melissa Sontag Broudo (foto de Stephen Lemons)

Sardina dijo a Front Page Confidential que la nueva legislación y el decomiso de Backpage “tenían mucho que ver” con la cancelación de la conferencia de 2019, que según ella normalmente atrae a cientos de trabajadoras sexuales y activistas de todo el mundo. Hizo los arreglos para que la sesión de estrategia, de mucha menor envergadura, de Los Ángeles se reagrupara y acordara un plan para seguir adelante.

Uno de los objetivos de la cumbre fue desarrollar una declaración basada en los “Principios de Denver”, un manifiesto revolucionario y empoderante creado en junio de 1983 por cinco activistas de los derechos de los homosexuales que habían sido diagnosticados como VIH-positivos. Utilizando apenas 300 palabras, se declararon “personas con SIDA”, rechazaron la etiqueta de “víctima” y exigieron sus derechos como pacientes y activistas.

“Estos cinco muchachos se juntaron y recuperaron su voz. Treinta años después, todavía siguen usando los “Principios de Denver”, recordó Sardina a sus colegas en un momento de la reunión.

Las participantes pasaron el segundo día del evento redactando su propia declaración de principios, dividiéndose en grupos más pequeños para analizar una versión inicial, escrita a mano por la escort y autora Maggie McNeill, cuyo venerable blog, The Honest Courtesan, ofrece una erudita y, a veces, mordaz defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales. Solo las trabajadoras sexuales, en activo o retiradas, pudieron emitir un juicio sobre el texto del documento, que pasó por varios borradores antes de llegar a su forma final.

El debate sobre la redacción fue apasionado. La escritora y activista con sede en Nueva York Ceyenne Doroshow, fundadora y directora de Gays y Lesbianas Viviendo en una Sociedad Transgénero (G.L.I.T.S.), fue una de las que abogó por un rechazo total de la jerga empleada por los miembros de la “industria del rescate”, cuyo principio guía es que todo el trabajo sexual es, por definición, no consensual.

“Prefiero estar tirada en la calle que tenerles [a ellos] controlando nuestra narrativa”, dijo Doroshow.

Tanto Sardina como McNeill enfatizaron la necesidad de evitar el lenguaje detallado y académico. Kristen DiAngelo, fundadora y directora ejecutiva de la Delegación de Sacramento del Sex Workers Outreach Project, estuvo de acuerdo y dijo que la respuesta que quieren de sus compañeras trabajadoras sexuales no es confusión, sino “que digan que sí con la cabeza”.

Sardina se refirió al documento resultante como “histórico” y declaró que la cumbre fue un éxito.

“Somos voces nacionales, y nos hemos reunido con la misión colectiva de presentar una declaración de cómo se va a interactuar con nosotras”, dijo Sardina. “Y eso se logró hoy”.

* * *

El primer día de la cumbre estuvo menos orientado a los objetivos, dando lugar, en cambio, a una amplia discusión sobre cómo las trabajadoras sexuales deberían responder a FOSTA / SESTA y a quienes impulsan la agenda abolicionista.

Con respecto a las posibilidades de acción legal, Rainey Reitman, directora de activismo de la Electronic Frontier Foundation (EFF), sin fines de lucro, informó al grupo de que su organización, que defiende las libertades civiles en el ámbito digital, está contemplando una demanda para desafiar la constitucionalidad de FOSTA / SESTA. Sin embargo, no llegó a proporcionar detalles, y explicó que EFF no quiere revelar su estrategia legal.

Dos empleados de ACLU hablaron sobre el mismo tema: Adrián Martínez, un defensor de políticas y compromiso con la comunidad LGBT, y Amanda Goad, una abogada senior.

Martínez dijo que la ACLU de California Sur ha pasado el año 2018 “forjando coaliciones” y “escuchando”, en preparación para una campaña pública. Reconoció que estaba personalmente comprometido con la causa de los derechos de las trabajadoras sexuales y que se va a realizar una campaña pública.

Goad admitió que le han “preguntado un millón de veces” si la ACLU desafiaría a FOSTA / SESTA. Dijo que hubo “muchas conversaciones” sobre el tema en las oficinas del grupo en Nueva York y Washington, DC. Más allá de eso, sin embargo, fue evasiva, diciendo que la ACLU está en “modo de escucha”, sin intención de actuar antes de trabajar para discernir “dónde está la comunidad y cuáles son las prioridades”.

Norma Jean Almodóvar, pionera en el campo de la defensa de las trabajadoras sexuales, cuyo libro de 1994 Cop to Call Girl expuso la corrupción endémica en el Departamento de Policía de Los Ángeles (foto de Stephen Lemons)

Públicamente, las asistentes agradecieron tener acceso a las oficinas de ACLU durante dos días. Pero en privado, algunas expresaron su decepción por que el grupo no esté haciendo más para ayudarlas, citando la oposición de baja intensidad que hizo la organización a FOSTA / SESTA a principios de año.

Además de cuestiones legales, el primer día de la cumbre incluyó presentaciones de varias asistentes y mucha “tormenta de ideas”.

Norma Jean Almoldovar, una antigua defensora de los derechos de las trabajadoras sexuales, repasó algunos de los números inexactos en los que se basa la industria del rescate para amalgamar la trata sexual con el sexo comercial entre adultos que consienten. (Esto último es lo que se conoce como prostitución. Lo primero es definido por la ley federal como algo que ocurre cuando “un acto sexual comercial es inducido por la fuerza, el fraude o la coacción, o [cuando] la persona inducida a realizar tal acto no ha alcanzado los dieciocho años de edad.”)

Almodóvar, que ha catalogado los datos en el sitio web policeprostitutionandpolitics.com, señaló que solo hubo 1.007 casos reportados de trata sexual en los Estados Unidos en 2016 según las estadísticas del FBI, un hecho que socava las afirmaciones de que la trata sexual está arrasando la nación.

“¿Dónde están las cientos y miles de víctimas de trata sexual?”, se preguntó, aludiendo a las cifras falsas que los alarmistas suelen citar.

Más tarde ese mismo día, DiAngelo hizo una presentación apasionada que visualizó la estrategia futura del grupo, extraída de las discusiones con activistas en otros ámbitos, incluyendo una que ayudó a organizar las manifestaciones de Occupy Wall Street a principios de la década.

DiAngelo describió un ataque múltiple que incluyó el uso de iniciativas electorales para poner la despenalización en manos de los votantes de todo el país.

Las trabajadoras sexuales han estado a la defensiva durante demasiado tiempo, afirmó. Ha llegado el momento de tomar prestada la táctica del enemigo: las organizaciones sin fines de lucro que se dedican a destruir el comercio sexual consensuado entre adultos y arruinar a aquellas cuyo sustento depende de él.

“Tenemos que hacerles a ellos lo que ellos nos están haciendo a nosotras”, dijo con rabia. “Necesitamos dar la vuelta a este jodido guión”.

Los asistentes se reúnen para una foto de grupo después de la cumbre de trabajadoras sexuales del 22 al 23 de junio en Los Ángeles (foto de Stephen Lemons)

Principios nacionales contra la penalización de las trabajadoras sexuales (Estados Unidos)

 

(Manifiesto aprobado en la reciente cumbre nacional de trabajadoras sexuales de Estados Unidos)

 

23 de junio de 2018

 

Ofrecemos estos principios a nuestro movimiento como una plantilla de trabajo para una plataforma nacional.

  1. Declaración general: Abogamos por personas afectadas por problemas laborales, estigma social y penalización, y condenamos cualquier intento de restringir nuestra autonomía y autodeterminación.
  1. Recomendaciones para todas las personas:
  1. Apóyanos en nuestra lucha por la justicia y los derechos humanos y contra aquellos que nos nieguen la igualdad de acceso a servicios o derechos a causa de nuestro trabajo.
  2. Respétanos como las expertas en nuestras vidas sin asumir que somos defectuosas de alguna manera.
  3. No queremos intervención punitiva.

 

  1. Recomendaciones para las trabajadoras sexuales:
  1. Insistimos en el liderazgo de las trabajadoras sexuales en todos los niveles de toma de decisiones sobre normativas relacionadas con el trabajo sexual.
  2. Nos reservamos el derecho de mantener nosotras mismas nuestra propia salud.
  3. Exigimos el derecho a hablar, a acceder a todos los canales de comunicación pública, a elegir a quienes hablan por nosotras y a que los medios, los funcionarios públicos y otros tales como autoridades nos reconozcan como las autoridades en nuestra propia experiencia.

 

  1. Derechos de las trabajadoras sexuales:
  1. Hacer nuestras propias elecciones sexuales y de relaciones sin que otros invaliden nuestro consentimiento.
  2. Acceder a los servicios sociales, médicos y de justicia sin ningún tipo de discriminación incluyendo, entre otros, género, sexualidad, raza, estado de ciudadanía o la forma en que elegimos trabajar.
  3. Respeto a nuestras decisiones y a nuestra autonomía corporal, incluido el derecho a rechazar servicios.
  4. Ser libres de trabajar de la manera que corresponda a nuestra propia decisión sin ninguna regulación onerosa que sea irrespetuosa con nuestra libre voluntad y nuestra autonomía.

 

https://frontpageconfidential.com/wp-content/uploads/2018/06/National-Sex-Worker-Anti-Criminalization-Principles-2018.pdf

 

“Apoyaría a una prostituta en política, tiene que haber putas en las instituciones”

El langreano Jesús Rodríguez, militante de Podemos, defiende legalizar el trabajo sexual: “Debemos visibilizar la realidad sin trampantojos”

 

Por Carmen M. Basteiro

Langreo

24 de junio de 2018

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https://www.lne.es/cuencas/2018/06/24/apoyaria-prostituta-politica-instituciones/2308105.html

 

El langreano Jesús Rodríguez Sendarrubias

En plena explosión de protestas contra la libertad provisional para “la Manada”, en pleno y necesario auge del empoderamiento de la mujer, aparece en escena el langreano Jesús Rodríguez Sendarrubias. Un hombre que tiene un objetivo:poner rostro a los clientes de la prostitución -un 20% de los españoles aseguran haber sido clientes, según un informe de la Delegación del Gobierno-, normalizar este servicio y conseguir su legalización. Lo hace con nombre, apellidos y foto a color. Militante de Podemos, tiene el mote de “putero de izquierdas”. No le ofende. Reconoce que no es feminista y que “esa etiqueta” no define a la izquierda. Cada afirmación suya, parece la pieza de un discurso bien ensayado: “Apoyaría una candidatura encabezada por una trabajadora del sexo, tiene que haber putas en las instituciones”.

Falta poco más de un mes para que Sendarrubias, trabajador en un centro telefónico de atención al cliente, cumpla 32 años. Atrás queda aquel día, a los quince, cuando un amigo le dijo que fueran a un prostíbulo. Aquella noche, temblaba de nervios. Ahora, defiende seguro que su declaración pública es “un acto de sinceridad para abrir un espacio de reflexión necesario”. “En una sociedad moderna y avanzada, tenemos que quitarnos la venda de los ojos y asumir que la prostitución es un fenómeno cotidiano y social”. Y, añade, “quienes estamos comprometidos con el progreso social y con la izquierda, debemos visibilizar la realidad sin trampantojos”.

– ¿Nunca se pregunta por qué esas mujeres ofrecen servicios sexuales?

-¿Me pregunta de forma velada por la trata?

 Le pregunto por la trata, y no de forma velada.

“De la trata no sé nada, salvo que consiste en un delito cuyos responsables deben ser perseguidos por la justicia y castigados con todo el peso de la ley”, replica, para añadir que él habla de “prostitución libre y voluntaria”. Y su tono se vuelve aún más tajante: “Decir, como dicen algunos sectores abolicionistas o feministas radicales, que el 90 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución en España lo hacen coaccionadas u obligadas por un tercero es falso de toda falsedad”. Esta afirmación “supone un insulto para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”.

Jesús Rodríguez hace referencia al informe de Evaluación del Grupo de Expertos sobre la Lucha Contra la Trata de Seres Humanos (GRETA), encargado por el Parlamento Europeo: “Los resultados indican que apenas el dos por ciento de las trabajadoras del sexo son víctimas de trata”. Aún así, reconoce que es un problema grave: “Apuesto por una prostitución legal, que reconozca y respete los derechos de las trabajadoras sexuales y ayude a combatirla”.

Un primer paso para lograrlo, asegura, es “olvidarse de las etiquetas que han creado los sectores feministas radicales”. A la prostituta, afirma, “la han etiquetado como una mujer victimizada, perdida o con la capacidad de decisión anulada”. A los consumidores de sus servicios, “se nos tilda de bestias, machistas, o personas sin escrúpulos”.

Una imagen, defiende, que no es su realidad. Jesús Rodríguez Sendarrubias tiene dos hijos, está divorciado. “No quiero tener pareja. Tengo compañeras sexuales, no tengo problemas para relacionarme con las mujeres, de vez en cuando contrato un servicio sexual porque es una opción más para desarrollar mi sexualidad”.

Otra vez las etiquetas cuando le preguntan si su postura no “choca” entre sus compañeros de Podemos. “No me considero feminista, soy de izquierdas con convicciones de izquierdas. Las etiquetas no sirven para matizar mis posiciones, me opongo a que la izquierda asuma un feminismo de corte radical, abolicionista y andrófobo”.

Dicen que el amor ha desatado grandes guerras. Casi al final de la conversación, Sendarrubias reconoce que comprendió la realidad de la prostitución durante su matrimonio con una trabajadora sexual. Duró cinco años y tuvieron un hijo.

 ¿Y fue difícil?

-Le garantizo que se puede perfectamente ser compañero sentimental de una mujer prostituta. Sólo hay que amar, comprender y constituirse en un firme aliado de sus derechos laborales, sindicales y civiles.

 

Por qué tenemos una nueva política sobre el trabajo sexual LGBTI

 

Evelyne Paradis, Directora Ejecutiva de ILGA-Europa (1)

19 de junio de 2018

https://www.ilga-europe.org/blog/why-we-have-new-policy-lgbti-sex-work

 

“Edúcate a ti mismo”. Esa es una de las primeras cosas que se recomienda a cualquier persona que quiera involucrarse en el activismo.

Antes de zambullirse en actividades de organización o planear estrategias de defensa, es esencial comprender las experiencias y escuchar las voces de las comunidades con las que se está cooperando. Y esta sabiduría es tan crucial para quienes son activistas experimentados como para nuevos aliados. Algunas veces, nosotros en el movimiento LGBTI debemos seguir nuestros propios consejos.

Cuando me senté a escribir este blog sobre la nueva política de ILGA-Europa sobre trabajadoras/es sexuales LGBTI, encontré una vieja libreta de 2013. Este fue el año del primer taller sobre trabajadoras/es sexuales LGBTI en la Conferencia anual ILGA-Europa en Zagreb. Me recordó que había bastante inquietud sobre abrir el tema para la discusión. ¿Cómo reaccionarían nuestras organizaciones miembro? ¿Habría muchas discusiones acaloradas?

Para nuestra gran sorpresa, la reacción de la mayoría de las personas que asistieron a este taller fue de interés genuino: las personas del movimiento querían saber más sobre las experiencias vividas de las/os trabajadoras/es sexuales LGBTI, y especialmente querían saber qué se podía hacer para garantizar que sus voces. fueran escuchadas.

Desde entonces, los talleres organizados con trabajadoras/es sexuales LGBTI todos los años en las conferencias ILGA-Europa han sido espacios constructivos, atractivos y empoderadores. Y sin embargo… el nerviosismo en torno a que ILGA-Europa asumiera el tema del trabajo sexual persistió. Así que, como organización, emprendimos un viaje para educarnos a nosotros mismos.

En primer lugar, necesitábamos aprender. (Esto incluyó investigar qué instrumentos de derechos humanos existentes protegían los derechos de las personas que ejercen el trabajo sexual y aprender de ONGs de derechos humanos como Amnistía Internacional que ya adoptaron posiciones políticas sobre los derechos humanos de las/os trabajadoras/es sexuales). También queríamos comprometernos (aumentar nuestra cooperación con activistas trabajadoras/es sexuales LGBTI para asegurarnos de entender mejor sus experiencias y permitir una mayor participación en los eventos de ILGA-Europa). Sobre todo, trabajamos en crear espacios donde se oyeran las voces de las/os trabajadoras/es sexuales LGBTI, de forma que nuestra política refleje las propias demandas de las/os trabajadoras/es sexuales.

En resumen, este no es el “Día 1” de la participación de ILGA-Europa en el tema. Pero esperamos que esta política nos lleve al próximo paso en nuestro pensamiento y nuestro debate, que incluye:

  • ¿Cómo podemos ser aliados fuertes al pedir la despenalización del trabajo sexual – dónde existen posibles alianzas para facilitar y fortalecer? ¿Dónde podemos contribuir a crear conciencia entre los políticos y otras ONG?
  • ¿Cómo podemos facilitar una mayor inclusión de las/os trabajadoras/es sexuales y activistas LGBTI dentro de las comunidades y organizaciones LGBTI?
  • ¿Cómo podemos asumir colectivamente desigualdades estructurales más grandes, incluyendo mirar más seriamente las desigualdades socioeconómicas dentro de las comunidades LGBTI?

Ahora, puedo decirles que el principal éxito de este proceso de aprendizaje de cinco años es que tenemos una sólida polítca organizacional sobre los derechos humanos de las/os trabajadoras/es sexuales LGBTI. Por supuesto, eso es algo extremadamente positivo, ¡sin duda!

Pero, si me preguntan, la parte más importante de este camino hacia la adopción de esta política es la siguiente: tuvimos que enfrentar algunas realidades incómodas sobre el movimiento LGBTI.

Debimos comenzar reconociendo las dinámicas de poder que sí juegan un papel en la inquietud sobre abordar explícitamente el tema de las/os trabajadoras/es sexuales LGBTI. Tuvimos que mencionar el hecho de que las prioridades políticas de la mayoría de las organizaciones reflejan las necesidades de los grupos más privilegiados dentro de las comunidades, y que, como resultado, las necesidades de las/os trabajadoras/es sexuales raramente figuran en los primeros lugares de la agenda política del movimiento. Tuvimos que empezar a ser honestos al reconocer que, en nuestros intentos de llegar a la “corriente principal”, a menudo descartamos cuestiones que se consideran controvertidas y que podrían complicar la construcción de nuestras alianzas con otros grupos.

También se nos ha recordado lo fácil que es eliminar partes importantes de nuestra historia al dejar de lado el papel crucial de las trabajadoras sexuales, por ejemplo en Stonewall. Y el movimiento LGBTI no puede permitirse volverse complaciente con nuestra propia historia compartida; como dijo una vez la poetisa Maya Angelou (que escribió francamente sobre sus propias experiencias como trabajadora sexual): cuanto más conoces de tu historia, más te liberas.

Así que, mientras ILGA-Europa publica nuestra nueva posición política sobre las/os trabajadoras/es sexuales LGBTI, quiero daros las gracias de todo corazón a todas las/os activistas trabajadoras/es sexuales LGBTI que nos siguieron presionando a lo largo de los años. Gracias por hacer preguntas difíciles y desafiar los privilegios profundamente arraigados. Gracias por vuestra paciencia y vuestra disposición a compartir vuestras historias. Gracias por el valor de poneros de pie en una gran sala de activistas LGBTI para recordarnos que no estaba bien que algunos dentro de las comunidades LGBTI en Europa sigan siendo criminalizados.

Nuestra prioridad sigue siendo apoyar el movimiento LGBTI y las partes más desfavorecidas del mismo y garantizar que se eliminen todas las barreras que conducen a la exclusión social. Hemos aprendido mucho como organización en los últimos cinco años, y esperamos continuar haciéndolo juntos.


1.- En España, son miembros de ILGA-Europe las siguientes organizaciones:

 

Rábago, al rescate de la concejala que apoya la prostitución

La periodista Isabel Rábago./ Fuente: Telecinco

La considera un servicio ideal para los “discapacitados” y “la gente fea”

D.A.

Vie, 15 Jun 2018

https://www.elplural.com/politica/2018/06/15/rabago-concejala-prostitucion

 

Nota previa de la Citi: He asistido estos días al vomitivo espectáculo de la jauría de hipócritas de todos los pelajes lanzándose como fieras sedientas de sangre sobre esta mujer, Rosa, madre de un hijo discapacitado, que se ha limitado a decir lo que todo el mundo piensa y lo que garantiza la ley (¡sí, garantiza la ley, porque la prostitución no es delito en España, hipócritas!). La de Isabel Rábago es la primera voz que oigo salir en defensa de Rosa, y desde aquí mi reconocimiento a su valentía. El Estante de la Citi también apoya sin reservas a Rosa Ganso: el Estante es Rosa Ganso.

 

Esta semana, una concejala del Partido Popular de Pinto se convertía en noticia tras considerar que no se pueda prohibir la prostitución ya que en realidad es una especie de servicio para los “discapacitados” y para “la gente fea”.

Esta es la defensa de “los puteros” que realizó Rosa Ganso, concejala del Partido Popular en la localidad madrileña de Pinto, en medio de un pleno ante la atenta mirada de la oposición y con compañeros, incluso, tapándose la cara para ocultar sus risas.

Su defensa

“¿Usted sabe la situación de esos puteros, la situación familiar que pueden tener?”, preguntaba la popular en el pleno.

“Es que hay personas con discapacidad que tienen que utilizar estos servicios porque no les queda otro remedio”,proseguía la edil del PP para añadir que las “personas que han nacido feos y no tienen posibilidad de utilizar estos servicios”.

Criticas
Como era de esperar, sus palabras fueron muy criticadas. Tanto es así que el Gobierno de Pinto ha promovido una moción de reprobación contra la edil. De forma paralela, ha recibido las criticas de activistas que como Cristina Almeida alzaron su voz contra lo ocurrido. “Medio país somos feos y vamos a tener que ser puteros porque lo diga ella”, afirmó Almeida.

Rabago al rescate
Ante tanta crítica, Isabel Rábago, el flamante fichaje del Partido Popular de Madrid para el departamento de comunicación, ha salido en su defensa.

“Lamentable y vergonzosa, la sangría que se ha hecho con la concejala de Pinto. Lo fácil es manipular, opinar sobre un corte editado. Lo complicado es conocer la durísima historia que hay detrás de una mujer que sólo, ha pronunciado una desafortunada frase”, ha afirmado la periodista, objeto de burla por su pasado televisivo.

Isabel Rábago@RABAGOISABEL

Lamentable y vergonzosa, la sangría que se ha hecho con la concejala de Pinto. Lo fácil es manipular, opinar sobre un corte editado. Lo complicado es conocer la durísima historia que hay detrás de una mujer que sólo, ha pronunciado una desafortunada frase. Gracias @EspejoPublico

Espejo Público

@EspejoPublico

Isabel Díaz Ayuso, portavoz del PP de Madrid defiende la integridad y la nobleza de su compañera:”Rosa es una persona muy querida en su municipio, no se la debe apartar de la política por esta metedura de pata” http://atres.red/ukgua1 

16:00 – 15 jun. 2018

 

Condecoran a la prostituta que dejó de ser maestra: «El trabajo sexual no es una violación»

 

La neozelandesa Catherine Healy recibe el título de Dama de Honor de Isabel II por su lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales

 

Por Antonio Corbillón

Viernes, 8 junio 2018

http://www.ideal.es/sociedad/condecoran-prostituta-maestra-20180608003450-ntvo.html

 

«Todavía sigo pensando que vamos a ser arrestadas al amanecer, sin reconocimiento. Nunca pensé que este día llegaría». De las redadas policiales en los prostíbulos de Wellington (Nueva Zelanda) a recibir el título de Dama de Honor en la Orden del Mérito de la reina Isabel II de Inglaterra. Tres décadas para resumir la lucha de la extrabajadora sexual Catherine Healy para situar a las mujeres del país oceánico como referencia mundial en la conquista de derechos de este colectivo.

Llegó al negocio por curiosidad. También por dinero. Healy (1956) creció en la bahía neozelandesa de Eastbourne junto a sus liberales padres y sus tres hermanos. Se hizo maestra de educación infantil en la capital del país, Wellington, y durante nueve años fue una maestra que nunca había usado tacón ni lápiz de labios. Su mayor vicio confesable era dejar temblando su tarjeta de crédito durante sus viajes por el extranjero en las largas vacaciones escolares.

Curiosa e inquieta, un día de principios de los años 80 conoció a una prostituta que le contó su historia. Cumplía todos los tópicos del ramo: desprotegida, acostumbrada a ser maltratada, siempre al albur del cliente que le tocara en suerte. Además, eran los años en los que el VIH convirtió el trabajo sexual en una ocupación de alto riesgo si no se tomaban medidas profilácticas.

 

«El trabajo sexual no es una violación. Es la indignidad de la ley lo que te hace sentirte violada» «Esto demuestra la aceptación de esta industria. Las prostitutas somos parte de la sociedad»

 

Catherine se sintió horrorizada por el testimonio de aquella mujer. «Pensé que tenía que rescatarla, pero nunca olvidaré la vehemencia con que me dijo que no tenía derecho a imponerle mi opinión», recordó la nueva Dama de Honor de la Reina Isabel en una entrevista en el diario ‘National’ de su país hace varios años.

Healy quiso probar de dónde salía aquella convicción. Una noche salió con ella y se llevó a su casa a uno de sus clientes. Pensó que el trabajo de prostituta no era para ella. Poco después (1986) respondió a una oferta de trabajo como recepcionista en un salón de masajes. Le pareció que le ayudaría a completar su salario de 400 dólares neozelandeses semanales (unos 240 euros) como maestra.

 

Invisible y juzgada

Al poco ya estaba recibiendo clientes y decidió tomarse un año sabático como maestra. Al final de ese periodo tenía claro que no volvería a las aulas. Recién cumplidos los treinta años, aquel ambiente le parecía «extraordinariamente glamuroso, con mujeres muy educadas y vestidos extravagantes».

Aunque no le era ajena la sordidez de un mundo todavía no tolerado y prohibido por las leyes. Mujeres y clientes metidos en pequeños garitos clandestinos de las calles Willis y Boulcott Street de Wellington, bebiendo y fumando hasta altas horas de la madrugada. Un gran contraste con sus recatadas reuniones de docentes escolares. Catherine reconocía que «la yuxtaposición de vidas tan diferentes fue dura». Pero el trabajo tenía una ventaja evidente. Ganaba unos 2.000 dólares semanales, cinco veces más que en el colegio.

Más que las condiciones en que se desenvolvía o el rechazo de su madre, desde el principio le preocupó su invisibilidad. La ley neozelandesa establecía que no era ilegal pagar por sexo pero era punible solicitarlo (y ofrecerlo, claro). Varias veces fue arrestada y acabó en un juzgado. Nunca la condenaron.

«El trabajo sexual no es una violación. Es la indignidad de la ley lo que te hace sentirte violada». Bajo esta máxima, Catherine creó en 1989 el Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda (NZPC, en inglés). «Éramos nueve y empezamos a reunirnos para conversar en mi apartamento. Sólo queríamos ser tratadas como personas. Cambiar actitudes y cambiar la ley», recuerda estos días en la prensa de su país, donde ya era una celebridad social.

Su trabajo dio frutos enormes. En 2003 todas las miradas la buscaron en la tribuna de invitados del Parlamento de Nueva Zelanda cuando se votó por unanimidad la ley que despenalizaba la prostitución. En paralelo ,y financiado por las arcas públicas, la NZPC ofrece hoy a estas profesionales clínicas gratuitas de salud sexual y programas para prevenir enfermedades.

La Coordinadora Nacional del Colectivo de Prostitutas que preside Catherine es ahora una respetada organización con cinco sedes, 12 empleados a tiempo completo e innumerables voluntarios. «Esto demuestra la aceptación de esta industria. Somos parte de la sociedad, no vivimos aparte de ella», defiende hoy su creadora.

Catherine Healy recibe consultas de colectivos de todo el mundo que buscan repetir su modelo. Su nombre aparece en varias fundaciones y hasta ha sido oradora en la Cámara de los Comunes del Reino Unido. Rompió a llorar cuando le notificaron su distinción. «Siempre digo que espero ser arrestada al amanecer, no recibir este tipo de honores», afirma con una media sonrisa.

Desde 1902, la Orden del Mérito es una distinción del Reino Unido y la Commonwealth concedida por la Casa Real.

Recompensa por servicios extraordinarios. Entre los distinguidos hay mayoría de militares, científicos, artistas o literatos. En Gran Bretaña es competencia de la soberana; en Nueva Zelanda y otros países de la Commonwealth, la potestad es del Gobierno.

En Gran Bretaña la recibieron Winston Churchill, Nelson Mandela, el escultor Henry Moore, Teresa de Calcuta… En Nueva Zelanda se le concedió a la cantante de ópera Malvina Major en 2012.

 

Nuestro sexo, una herramienta de trabajo: ¡acabar con el estigma!

 

Campaña de Stella, organización canadiense “por y para las trabajadoras sexuales”.

http://chezstella.org/

 6 de junio de 2018

 

Por los derechos de las trabajadoras sexuales, el derecho a la salud y a la seguridad.

Nuestro cuerpo, en tanto que trabajadoras sexuales, y la manera como lo utilizamos en nuestro trabajo son a menudo mal comprendidos: algunas personas respetan y veneran nuestros cuerpos, mientras que otras nos denigran y nos reducen a la utilización de nuestros órganos genitales. Incluso si nuestros órganos genitales no son más que unas más de las numerosas herramientas de trabajo que utilizamos en el contexto del trabajo sexual, esta estigmatización lleva al control social y a la criminalización de nuestro trabajo y de nuestras vidas. Eso conduce igualmente a la discriminación de las trabajadoras sexuales a la hora de acceder a los servicios de salud, públicos, jurídicos y sociales, comprometiendo nuestra salud y nuestra seguridad. Las trabajadoras sexuales somos algo más que nuestras herramientas de trabajo y tenemos mucho que enseñar a la sociedad acerca de nuestros derechos humanos. ¿Cómo vas a contribuir a mejorar las condiciones de trabajo y de vida de las trabajadoras sexuales? Hay que acabar con el estigma. #briserlestigma

 

Saca tus leyes de mis bragas

 

No hay sitio para el Estado en las bragas de la nación

 

Acabar con la transfobia

Mi cuerpo es trans, mis derechos son humanos

La ley es un vector de enfermedad, no mi cuerpo

Trabajo colectivo

Mi trabajo requiere habilidad

Abrir mis piernas no debe ser un crimen

Trabajo ético feminista

Mi coño no discrimina, ¿por qué tú sí?

Mi sexo, mi consentimiento