El triste estado de la investigación académica sobre la trata sexual

Por Daniel Pryor

 

19 de julio de 2017

 

https://www.adamsmith.org/blog/the-sorry-state-of-sex-trafficking-research

 

El mes pasado, tuvo lugar en Irlanda del Norte el primer juicio a un acusado de pagar por servicios sexuales (delito equiparado a crímenes violentos). Después de haber adoptado el «modelo nórdico» de penalización de la compra de sexo en junio de 2015, Irlanda del Norte parece haber inspirado a los políticos del Partido Nacional Escocés para abogar por un enfoque similar en Escocia. El debate sobre la legislación referida al trabajo sexual también se agudiza en el resto del Reino Unido, donde se están logrando progresos marginales en algunas áreas.

La investigación sobre el impacto de las diferentes formas de legislación sobre el trabajo sexual y la trata sexual es un área fascinante, pero muy problemática. La prevalencia de la trata sexual y su relación con diferentes regímenes legales relacionados con el trabajo sexual es uno de los principales campos de batalla para aquellos que buscan la reforma, y ​​es difícil encontrar evidencia confiable sobre este tema tan emotivo.

Un nuevo artículo (1) publicado en línea la semana pasada por el sociólogo Ronald Weitzer —que escribió un excelente artículo (2) sobre la política del trabajo sexual y el tráfico sexual en 2011— da una nueva perspectiva del lamentable estado de la literatura académica sobre estos temas. En primer lugar en su lista de agravios está la falta de fiabilidad de los datos que se utilizan a menudo:

Utilizando información sobre 161 países de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Cho et al. (2013) y Jakobsson y Kotsadam (2013) intentaron determinar si las leyes nacionales de prostitución estaban relacionadas con la prevalencia de la trata de personas. Sin embargo, la ONUDD había advertido de que no se utilizaran sus cifras ni para una nación ni para un estudio comparativo transnacional, ya que “el informe no proporciona información sobre el número real de víctimas” (ONUDD 2006, pp. 37, 44-45). El aviso de la ONUDD se basaba en que las definiciones de trata varían de unos países a otros (algunos de los cuales amalgaman trata, paso ilegal de personas e inmigración irregular); la generalizada falta de transparencia en la recopilación de datos y la presentación de informes; y la dependencia de diferentes fuentes en los 161 países (medios de comunicación, institutos de investigación, agencias gubernamentales, ONGs, OIs). Para algunos países, sólo una de estas fuentes estaba disponible. Los autores reconocen que “los datos subyacentes pueden ser de mala calidad” y son “limitados e insatisfactorios de muchas maneras” (Jakobsson y Kotsadam, 1993, p.93) y que es “difícil, quizás imposible, encontrar pruebas sólidas” de una relación entre la trata y cualquier otro fenómeno (Cho et al., 2013, p.70). No obstante, tratan el informe de la ONUDD como una fuente de datos y extraen conclusiones profundas sobre la relación entre la trata de personas y las leyes nacionales de prostitución, concluyendo que la trata de personas es más frecuente en los países con prostitución legal que en los países donde la prostitución está penalizada.

Datos defectuosos son sólo la punta del iceberg. En el caso de los dos estudios citados anteriormente, el enfoque de los autores para el diseño del estudio también deja mucho que desear:

Se utiliza un diseño de sección transversal (en un solo punto de tiempo) para medir algo que debe examinarse longitudinalmente: la cantidad de trata antes y después de la legalización. Este último enfoque requeriría cifras de referencia fiables para comparar con cifras recientes fiables, ninguna de las cuales existe.

Los autores usan estimaciones agregadas de la trata nacional (que combinan trata laboral, trata sexual y otros tipos de trata) en su intento de evaluar si la prostitución legal marca una diferencia. Esto significa que existe una gran discrepancia entre las cifras de trata y las leyes de prostitución: al evaluar si las leyes de prostitución están relacionadas con la incidencia de la trata, se deben usar solamente cifras sobre la trata sexual, no las cifras totales para todos los tipos de trata. 

Es muy posible que las naciones donde algún tipo de prostitución es legal puedan tener mejores mecanismos para detectar la trata sexual, una variable que falta en ambos estudios.

Un estudio posterior de Cho (2016) utilizando una fuente de datos diferente contiene otro error garrafal. “Utiliza información sobre el nivel de protección de las víctimas de trata de personas (en general) en los países, para correlacionarla con el hecho de que la prostitución esté o no permitida en un país”. ¿La justificación para este truco?

Sin citar ninguna fuente, Cho afirma que “la prostitución está estrechamente ligada a la trata de personas, porque la trata sexual con fines de prostitución es la forma más común de trata de personas y constituye la mayor parte de las víctimas de trata” (Cho 2016, pp. ). Esta afirmación es contradicha por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Según la OIT, “la explotación sexual comercial forzada representa el 11% de todos los casos” de trabajo forzado en todo el mundo (OIT 2005, p.12), y el Departamento de Estado declara que “la mayor parte de la trata de personas en el mundo toma la forma de trata laboral “(USDS 2010, págs. 8-9).

Todos estos problemas son endémicos en el campo de la investigación sobre la trata sexual. El trabajo de Weitzer podría no ser más que un interesante ejercicio académico sobre los peligros del uso de datos de baja calidad y pobre metodología de investigación, si no fuera por el hecho de que las leyes que se promulgan sobre la base de los dos estudios anteriores están haciendo daño a las mujeres marginadas:

… estos dos estudios fueron adoptados por políticos y legisladores en varios países y sirvieron para justificar nuevas leyes de criminalización.

Weitzer también ofrece algunas reflexiones sobre cómo el estado actual de la investigación y el debate público basado en la misma puede persistir sin que se le haga una crítica significativa:

Es fácil hacer afirmaciones generales y desenfadadas sobre la trata y la prostitución cuando 1) faltan datos sólidos, 2) los medios de comunicación se limitan a recapitular afirmaciones “oficiales” sin cuestionarlas o verificarlas, 3) los expertos que cuestionan las afirmaciones oficiales son ignorados o denunciados, y 4) las participantes en el comercio sexual son altamente estigmatizadas y marginadas. Este patrón desafortunado puede verse tanto en las naciones prohibicionistas (por ejemplo, Suecia) como en las naciones que tienen que hacer frente a la oposición a sus actuales leyes [comparativamente] liberales (por ejemplo, Alemania y los Países Bajos).

Estoy seguro de que los lectores de este blog miran todos los titulares de los medios sensacionalistas con un ojo crítico. Sin embargo, cuando se trata de historias alarmistas sobre la epidemia de trata sexual y los acompañantes llamamientos a implantar el “modelo nórdico”, se debe tener precaución adicional.

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1.- https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-319-55973-5_4

https://books.google.es/books?id=Y9ksDwAAQBAJ&pg=PA47&dq=Legal+Prostitution+Systems+in+Europe+weitzer&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjTjeX0ksrVAhWrCcAKHTYcDtMQ6AEIJjAA#v=onepage&q=Legal%20Prostitution%20Systems%20in%20Europe%20weitzer&f=false

2.- http://scholarlycommons.law.northwestern.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=7413&context=jclc

 

 

 

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La ley de Alemania pone en peligro a las trabajadoras sexuales

Por un grupo diverso de trabajadoras sexuales activistas con sede en Berlín

8 julio 2016

Https://www.opendemocracy.net/beyondslavery/diverse-group-of-berlin-based-sex-worker-activists/german-law-endangers-sex-workers

La “ley de protección a las prostitutas”, aprobada el 7 de julio de 2016 por el parlamento alemán, es un enorme retroceso para los derechos de las trabajadoras del sexo.

 

Photo by Hydra. All Rights Reserved.

El 7 de julio es un día triste en la historia de los derechos de las trabajadoras sexuales en Alemania. El gobierno aprobó la ProstSchG (ley de protección de prostitutas) en el Bundestag alemán.

Somos trabajadoras del sexo de una variedad de lugares de trabajo y de ambientes. Entre nosotras hay profesionales del sexo en las calles y los burdeles, practicantes tántricas, escorts independientes, trabajadoras del BDSM y muchas más, afiliadas o no a uno o más de los grupos de derechos de las trabajadoras sexuales existentes.

Como profesionales del sexo y expertas en nuestro trabajo, condiciones y vidas, hemos sido inflexibles desde el principio: la nueva ley es muy peligrosa para aquellas a las que se supone que va a “proteger”, es decir, nosotras mismas.

Juntas tratamos de luchar contra la futura ley alemana y sus implicaciones. He aquí por qué: a pesar de las severas advertencias de grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional, Deutsche Aidshilfe, Hydra, la organización profesional nacional de profesionales del sexo, y muchos más expertos, la nueva ley hará obligatorio el registro obligatorio de las trabajadoras sexuales en todo el país.

La ley pretende luchar contra la trata de personas. Pero en lugar de ayudar a las víctimas de este crimen, eleva la estigmatización de las trabajadoras sexuales a un nuevo nivel. El registro forzado a través del asesoramiento obligatorio incluye la evaluación del estado mental por una autoridad estatal e implica que las trabajadoras sexuales (casi exclusivamente referidas como mujeres) son percibidas como seres irresponsables, mentalmente incapaces. Nos oponemos a esta opinión discriminatoria y reclamamos nuestra autonomía para tomar decisiones bien informadas sobre nuestras elecciones de vida y nuestra sexualidad. Somos adultas y nos dedicamos al trabajo sexual consensuado.

“¿Es mentalmente capaz de entender lo que el trabajo sexual le hace a usted?”

Nuestro carnet personal de prostituta será un documento emitido por el Estado incluyendo nuestra foto; nuestra profesión (que es “prostituta”, ya que la palabra “trabajadora sexual” es un poco demasiado moderna para el Estado alemán), nuestro verdadero nombre y dirección, y nos identificará como profesionales del sexo aprobadas por el Estado. Para conseguirlo, nos veremos forzadas a visitar un organismo estatal y a recibir asesoramiento. La autoridad gubernamental que tendrá que tratar con nosotras todavía no se ha revelado, pero lo más probable es que sea la policía o el Ordnungsamt (orden público) los que se encargarán de juzgar si somos lo suficientemente estables mentalmente como para asumir la profesión. Lo estáis leyendo bien: un funcionario decidirá en una charla obligatoria si tienes el cerebro suficientemente amueblado para ser una trabajadora del sexo.

Genial.

No olvidemos también esto: sólo se podrá obtener el carnet de puta si se tiene un permiso de trabajo oficial. Esto excluye por completo a las inmigrantes, las solicitantes de asilo y muchas personas de los otros grupos más vulnerables de la sociedad que participan conscientemente en el trabajo sexual para sobrevivir. No tienes permiso de trabajo, no tienes carnet de puta. Si te pillan haciendo trabajo sexual con el fin de sostenerte a tí misma y a tu familia, serás deportada, muy probablemente a un país en el que el trabajo sexual siga siendo criminalizado y judicializado.

Una vez trabajadora sexual, siempre trabajadora sexual. Nuestro estigma ignorado

Genial, imaginad que conseguimos un carnet de puta. Ahora ya estamos oficialmente registradas como prostitutas en una base de datos del Estado. Todos sabemos que las bases de datos protegidas por el Estado que contienen información confidencial nunca se filtran, ni se piratean, ni se usan mal. Bueno, en realidad, sí que lo son.

Todas nos sentimos muy seguras ahora que hay una gran oportunidad de que, por ahora y por siempre, se nos descubra como trabajadoras sexuales. Esperemos que nunca planeemos trabajar en otro campo profesional, adoptar niños, convertirnos en políticos, viajar libremente o reservar alojamiento en unas vacaciones.

Obligar a las trabajadoras del sexo independientes a volverse dependientes

Pretendiendo “salvar” a las trabajadoras sexuales precarias, la nueva ley suprimirá activamente pequeños lugares de trabajo auto-organizados obligando a los propietarios de burdeles a obtener permiso para sus establecimientos. Tan útil como sería asegurarse sencillamente de que los burdeles cumplieran con los estándares básicos de la industria como la higiene o la seguridad de sus trabajadores, esta parte de la ley también hará imposible que las trabajadoras sexuales auto-organizadas trabajen juntas en equipos de dos o tres en pequeños lugares. Las trabajadoras que decidan compartir un pequeño espacio de trabajo serán consideradas como burdeles. Bajo la nueva ley, las trabajadoras sexuales en interiores tendrán sólo tres opciones:

Una, el trabajo en nuestras propias casas, ya sean alquiladas o en propiedad, e invitar a los clientes a nuestros dormitorios privados, lo que nos volverá potencialmente más vulnerables a los clientes abusivos, la violencia y las redadas policiales.

Dos, solicitar una habitación en un burdel regulado y certificado. Es fácil predecir que sólo unos cuantos burdeles podrán obtener la certificación necesaria por parte de las autoridades estatales. Esto conducirá a una escasez artificial de lugares de trabajo legales. Pensemos un momento en la oferta, la demanda, la explotación laboral y quién será el eslabón más vulnerable de esta cadena capitalista. Probablemente no serán los grandes propietarios de burdeles, sino más bien las trabajadoras. Estaremos atrapadas entre las prácticas de explotación de los grandes burdeles y la ilegalidad, donde nos arriesgamos al abuso y al chantaje de terceros.

 

De hecho, la tercera opción, seguramente la menos deseada, será trabajar ilegalmente. Compartir un piso con una colega para garantizar la independencia y la seguridad estará prohibido, a menos que se obtenga una licencia para poseer un burdel. Lástima que esta decisión será muy costosa y por lo tanto increíblemente difícil de lograr. Las leyes alemanas de regulación de edificios no son fáciles de manejar, pensad tan solo en el papeleo. Sólo las trabajadoras sexuales más capacitadas, pudientes y con conocimientos legales podrán obtener permiso.

 

Aquellas de nosotras que sean más vulnerables, pobres y precarias, aquellas que no tengan permiso de trabajo legal y aquellas que no pasen la prueba mental por falta de alfabetización y habilidades de lenguaje se quedarán en gran parte sin otra opción que terminar en la ilegalidad..

 

La nueva ley probablemente también empujará a muchas de nosotras a trabajar en condiciones inseguras e incluso a ofrecer servicios sin protección. Los clientes que buscan servicios desprotegidos o inhumanamente baratos probablemente buscarán trabajadoras sexuales precarias ilegalizadas en lugar de ir a burdeles legales enormes y controlados.

 

Como trabajadoras sexuales y expertas en nuestro trabajo, condiciones y vidas, hemos sido inflexibles desde el principio: la nueva ley es muy peligrosa para aquellas de nosotras que se supone que serán “protegidas” por esta misma ley y sus creadores. Si nos hubieran escuchado, esta ley nunca habría sido aprobada. Pero seguramente no se pide a los que se quiere proteger qué tipo de protección necesitan. Seguramente, los legisladores y los políticos de partido lo saben mejor. Bueno, en realidad, no.

Abolicionistas incitan al odio en Alemania

 

Luca Stevenson

Hola a todos,

Los abolicionistas en Alemania han creado un mapa de google maps con direcciones de las trabajadoras del sexo, los prostíbulos etc de todo el país que está siendo constantemente actualizada y ampliada.

Incluso se enorgullecen de anunciar que el mapa contiene direcciones privadas de las trabajadoras del sexo, que solo son dados por teléfono.
¡Esto es muy peligroso para nosotros!

Así que por favor ayúdenos a hacer desaparecer este mapa haciendo lo siguiente:

1. Abra el mapa en google,

2. Haga clic en el signo de interrogación en la esquina inferior derecha

3. Informe el mapa como ” contenido inapropiado ” seleccionando ” este mapa contiene información privada ” o ” este mapa contiene contenido que promueve el odio ”

Gracias a todos por leer y ayudar.

Enlace al mapa:

https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=105Uz9VLB…………….

Alemania

 

Nota: el mapa ha sido retirado de Google a las pocas horas de difundirse este mensaje.

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Comunicado de APROSEX

Os habéis pasado

Publicado 17 mayo, 2016 | Por Secretaria

http://www.aprosex.org/os-habeis-pasado/

Estos días nos llegó la noticia del último despropósito del sector abolicionista alemán que consistía en publicar en la web las direcciones privadas de cientos de trabajadoras sexuales de ese país sin su consentimiento.

¿De verdad piensan que con estas acciones van a proteger a las mujeres como tanto proclaman? ¿Cómo coño se entiende eso?

Nosotras NO le damos nuestra dirección privada a todo el mundo, lo hacemos cuando el cliente ya ha pasado ciertos filtros que nosotras mismas establecemos, pero vosotras, lo habéis hecho sin nuestro permiso y saltándose todos los filtros que nosotras establecemos. Entre ellos no comparten nuestras direcciones privadas, porque, al contrario de lo que ustedes han hecho, nos suelen cuidar mucho, pésele a quien le pese.

Habéis puesto a cientos de trabajadoras sexuales en peligro real, irónicamente en ese peligro del que “queréis salvarnos” ¿En qué cabeza cabe? No puedo concebir que una mujer ponga en peligro a posta a otra y se diga feminista.

Decís que respetais las leyes, pero con tal de mantener vuestro statu quo, las habéis quebrantado, para vosotras todo vale, nos habéis llamado proxenetas, nos habéis llamado depósitos de semen y nos habéis puesto en grave peligro y no lo vamos a tolerar más.

Las caretas se han caído, espero que el movimiento feminista tome nota de esta acción y se den cuenta de la clase de gentuza que sois, que en mi opinión no sois mas que aliadas del patriarcado.

 

Nueva Ley de Prostitución en Alemania: una ley especial impracticable y discriminatoria.

 

14 de abril de 2016

 

https://researchprojectgermany.wordpress.com/2016/04/14/prostschg-an-impractical-and-discriminatory-special-law-statement-by-voice4sexworkers/

 

 

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Foto: Parodia del registro de prostitutas en una protesta de trabajadoras sexuales en Berlín © 2016 Friederike Strack. All Rights Reserved.

 

 

En el día de hoy, la ministra de Salud de Rhin Norte-Westfalia, Barbara Steffens, y la presidenta de la Mesa Redonda sobre la Prostitución de Rhin Norte-Westfalia, Claudia Zimmermann-Schwartz, dieron una conferencia de prensa acerca de la planeada Ley de Protección de Prostitutas, de la que dijeron que llevará aún más a las trabajadoras sexuales a la ilegalidad, en lugar de protegerlas. Como parte del comunicado de prensa, se presentaron las declaraciones de dos trabajadoras sexuales que participaron en la Mesa Redonda. Lo que sigue es la declaración ampliada de una de ellas, traducida del original en alemán publicado por Voice4Sexworkers. Hacer clic, por favor, aquí para ver el comunicado de prensa emitido por el Ministerio de Salud, Igualdad, Servicios Sociales y Personas Mayores en Rhin Norte-Westfalia. Este recurso está en alemán.

 

Declaración de Melanie, participante en la Mesa Redonda sobre Prostitución

Soy madre soltera de dos hijos y he estado trabajando como trabajadora sexual durante los pasados diez años. Nunca he conseguido ganarme totalmente la vida con el trabajo sexual, pero no quise volver a recibir ayuda social o vivienda protegida. Por esta razón, los ingresos adicionales provenientes del trabajo sexual han sido siempre bien recibidos y me han permitido proporcionar a mis niños vidas normales libres de exclusiòn social.

El principio más importante —y esto es exactamente en lo que no se basa el proyecto de ley sobre nosotras— es que la prostitución tiene que ser despenalizada antes de ponerse a regularla. Esto significa que el trabajo sexual no debe ser regido por el código penal. El año pasado, Amnistía Internacional llegó a la misma conclusión tras llevar a cabo durante dos años un amplio estudio en el que entrevistaron a trabajadoras sexuales, en particular en los países en los que el trabajo sexual está intensamente regulado o incluso prohibido. Un informe de la ONU de 2012, basado en la investigación llevada a cabo en 48 países, encontró también que los sistemas de licencias o registros demostraban ser ineficaces o beneficiaban solo a un pequeño número de trabajadoras sexuales. En las jurisdicciones que han introducido estos sistemas, la vasta mayoría de las trabajadoras sexuales operaba fuera de ellos. Comparaciones con países como Alemania revelaron que las situaciones de trabajo y de vida de las trabajadoras sexuales mejoran cuando el trabajo sexual es legalizado. Pero los resultados más positivos se han conseguido en Nueva Zelanda, donde el paso final hacia la despenalización se dio hace casi 13 años.

Los autores de esta Ley de Protección de Prostitutas no han tenido el mismo valor. Bajo guisa de querer protegernos, han redactado una ley que está totalmente “orientada a la salida” pero no menciona nada acerca de cómo ganarse la vida o recibir prestaciones para subsistir. Las prestaciones de bienestar social Hartz IV son insuficientes incluso ahora, y es precisamente por esta razón por lo que muchas de nosotras decidimos dedicarnos al trabajo sexual. Si se estuviera realmente interesado en ayudarnos, se requerirían otras alternativas y formas de asistencia práctica en vez de engatusarnos con una cobertura básica mínima. Sobre todo, en áreas urbanas en las que la tasa de desempleo es elevada, esta cobertura básica mínima no permite unas perspectivas de futuro sostenibles.

En lugar del presente plan de dilapidar una cifra inicial de 76,2 millones de euros seguidos por 85 millones de euros anuales en este monstruo burocrático, estos fondos podrían ser usados para proyectos con más sentido, tales como centros de orientación, organizaciones de autoayuda, pagos temporales, y apoyo a medidas de cualificación que permitan una reorientación ocupacional. Un fondo de ayuda social para trabajadoras sexuales sería también una bendición, ya que un porcentaje considerable de nosotras no puede ni siquiera permitirse la mínima contribución que nos proporcione aseguramiento sanitario.

En lugar de ofrecernos la asistencia que hemos sugerido una y otra vez, la nueva ley nos impondría obstáculos insuperables. Nuestra encuesta entre trabajadoras sexuales de diciembre de 2015 ha mostrado también lo que de verdad desean y necesitan: protección eficaz frente a la discriminación, protección contra el despido de un trabajo principal por practicar trabajo sexual de forma accesoria, protección contra los alquileres extorsionadores, más centros de orientación (particularmente del tipo de los que no se limitan a ofrecer ayuda sobre cómo salir, sino también sobre cómo entrar de forma segura en el trabajo sexual), y mejor protección de su anonimato, en especial cuando tratan con las autoridades. La nueva ley no proporciona nada de esto y en cambio sí mucho de exactamente lo contrario, ya que incluso llega tan lejos como cancelar la Ley Fundamental. Si esta nueva ley llega a aplicarse, la policía estaría autorizada a entrar en cualquier domicilio particular sin orden judicial. Una simple alegación de que se estaba practicando prostitución en un apartamento determinado bastaría como justificación.

 

Registro

En nuestra encuesta, alrededor de una tercera parte de las que respondieron dijeron que ya habían tenido experiencias negativas con las autoridades. Una proporción similar dijeron que nunca se habían revelado ante las autoridades por miedo o vergüenza. Juntas, representan más de la mitad de las que respondieron. Tener que explicarse y proporcionar detalles íntimos a un extraño, solo lograría exacerbar esta tendencia.

Además, es incomprensible por qué debería ser necesario proporcionar todos nuestros lugares de trabajo o tener que registrarse de nuevo para trabajar en otras ciudades u otros estados. Estas medidas están pensadas solo para permitir a las autoridades crear perfiles de movimiento que darían mucha información pero no contribuirían en nada a nuestra protección.

Licencia

En lugar de ayudar a las personas que practican trabajo sexual a autoorganizarse y crear lugares de trabajo individual, la situación de empleo de las proveedoras independientes de servicios sexuales empeoraría. No es solo que la ley en su forma actual daría efectivamente a los grandes operadores poderes de supervisión sobre las trabajadoras sexuales, ya que los operadores tendrían que recoger sus detalles de registro, duración de la estancia y otras especificaciones para presentarlos a las autoridades, sino que la ley reforzaría también la posición general de esos operadores haciendo virtualmente imposible para las trabajadoras sexuales trabajar solas o con colegas en pisos. Como resultado de ello, se verían empujadas en manos de los mismos operadores que son como granos en el culo de tantos políticos municipales: solo por su vista, desde luego, no por sus impuestos. Esta ley pretende protegernos de la heteronomía (1) pero ocasionaría exactamente lo contrario: privaría a la mayoría de nosotras de la oportunidad de trabajar de forma autodeterminada e independiente.

Los autores de la ley también promueven el “cuento del laissez faire” de los negocios de prostitución no sometidos a estrictas regulaciones y de la pobre polícia no teniendo forma de controlar nada. Nada se aparta más de la realidad. Por el contrario, es un intento de ganar la aprobación del público para el proyecto de ley en lugar de explicarle por qué habría que ahorcar 85 millones de euros anuales en medidas que no ayudarán a las trabajadoras sexuales o a aquellos ayuntamientos que ya están cortos de fondos.

 

Estigma

El proyecto de ley carece de forma consistente del principio de imparcialidad. Es descaradamente evidente que los autores fueron incapaces de descartar el estigma unido al trabajo sexual, contra el que (dicho sea de paso) nunca se ha dado ningún paso desde que la actual ley de prostitución entró en vigor.

En cambio, las medidas planeadas bajo la Ley de Protección de Prostitutas agravan e intensifican el auténtico estigma que las trabajadoras sexuales de todo el mundo citan consitentemente como el principal obstáculo en su vida diaria. La redacción del proyecto de ley y las afirmaciones hechas en la fundamentación de la ley exacerban los prejuicios y clichés preexistentes. Si el trabajo sexual es mencionado al mismo nivel que las actividades criminales o las explotaciones sexuales, se está inculcando esa imagen en la cabeza de la gente.

Los que desprecian a las pocas trabajadoras sexuales que se atreven a ponerse en pie en defensa de sus derechos llamándolas “privilegiadas” deberían más bien ser conscientes de su propia complicidad con la estigmatización del trabajo sexual. En vez de proyectar leyes que recortarán las opciones a todas las trabajadoras sexuales, el objetivo debería ser aumentar las opciones que tengan a su disposición. Las que se verían más afectadas por esta ley son las mismas personas que ya tienen demasiadas pocas opciones de entrada, es decir, inmigrantes y personas trans, y que a menudo se ven sometidas a múltiples discriminaciones en el día a día.

 

Conclusión

Mi participación en la “Mesa Redonda sobre prostitución de Rhin Norte-Westfalia” ha sido la primera vez que he tenido la experiencia de que la gente hable conmigo. Habitualmente, la gente solo habla de mí, incuso en mi presencia. La Mesa Redonda ha probado que es enteramente posible sentarse con las expertas de hecho —nosotras(¡)— y encontrar soluciones. Si no se habla con las trabajadoras sexuales, se termina con el mismo resultado que representa la Ley de Protección de Prostitutas: una ley especial impracticable y discriminatoria, que nos excluye de la participación en términos de igualdad en la vida económica y nos vuelve socialmente vulnerables.

 

 

(1) heteronomía.

  1. f. Fil. Condición de la voluntad que se rige por imperativos que están fuera de ella misma.

 

La autoperpetuación de las fantasías de “acabar con la demanda”

Por Desmond Ravenstone

7 de abril de 2016

http://ravenstonesreflections.blogspot.com.es/2016/04/the-self-perpetuation-of-end-demand.html

 

Francia se acaba de unir a la lista de países que han adoptado el así llamado enfoque de “acabar con la demanda” en su lucha coantra la prostitución, penalizando a los clientes de las trabajadoras sexuales en una vana esperanza de que una caída mantenida en la demanda lleve a la eventual erradicación de la “trata de blancas”. Olvida que Suecia, que fue la primera en adoptar este enfoque en 1999, no ha observado ningún descenso mensurable ni en la oferta ni en la demanda. Olvida que este enfoque solo puede ser llevado a la práctica mediante una vigilancia altamente intrusiva y el acoso tanto a las trabajadoras sexuales como a los clientes. Olvidan que todo esto está siendo propagado por ideólogos extremistas que urden una investigación espúrea basada en sus escabrosas fantasías en lugar de basarse en datos empíricos reales.

 
Imaginemos una gran nación insular, gobernada por una federación de cinco Estados. En ella crece una planta —llamémosla “Gudstoff”— que, cuando su fruto es consumido, produce un estado temporal y moderado de euforia y relajación. Algunos ciudadanos están abiertamente preocupados por esta planta, y extienden mitos acerca de que es adictiva y produce brotes psicóticos. Los científicos legítimos no ven que haga daño si se consume con moderación, y quizás hasta tenga algunos efectos beneficiosos. Pero, como todos los políticos, los líderes de todas las regiones deciden que la venta, compra, posesión y consumo de Gudstoff serán faltas castigadas con multas.

Eventualmente, se produce una división entre los partidos políticos. Uno dirigido o influenciado por ideólogos anti-Gudstoff, que presionan para que estas faltas sean elevadas a la consideración de delitos, junto con procedimientos encaminados a su erradicación. El otro, tras prestar atención a los resultados de la investigación empírica, está a favor de la legalización de Gudstoff y su consecuente aporte recaudatorio, junto con medidas de educación encaminadas a evitar potenciales abusos. En tres de las regiones gana el partido “anti”, que instituye sus estrictas medidas, mientras que las otras dos se convierten en Estados “legales”.

Cualquiera con un conocimiento básico de economía vería que, dado que la oferta de Gudstoff se vuelve menos accesible en los Estados “anti”, los que buscan Gudstoff viajarán sencillamente al otro lado de la frontera para obtenerla en los Estados “legales”. El resultado es un aparente aumento de la demanda en los países “legales”, lo que es recibido con aullidos de “ya os lo dijimos” por aquellos que piensan que Gudstoff es veneno. He dicho deliberadamente “un aparente aumento” porque, de hecho, se trata meramente de un desplazamiento del sitio donde tiene lugar la demanda, basado en las acciones locales para restringir el comercio. La demanda total en toda la isla no ha cambiado. Pero, esto no importa a los “antis”, ellos ven que las ventas de Gudstoff se disparan en los Estados “legales” y se dan prisa en echar la culpa a la legalización.

Esto es exactamente lo que hemos visto en Europa cuando Suecia y Noruega adoptaron medidas contra las trabajadoras sexuales y sus clientes (y no nos equivoquemos, su objetivo son las trabajadoras sexuales), y con Francia cometiendo ahora el mismo error, veremos ahora seguir la misma tendencia cuando más clientes del trabajo sexual de Francia y Escandinavia viajen a los Estados “legales” como Alemania y Holanda. Y ¿si los militantes “antis” siguen su marcha y convencen a más países para que adopten este enfoque? Hacer más difícil comprar o vender algo no hace que desaparezca, solo lleva a cambios en la estrategia.

Es hora de que aquellos preocupados por los daños ligados a la prostitución cambien sus estrategias, antes de que causen aún más daños. Estos daños, si no ligados directamente a la penalización de alguna forma, son exacerbados por ésta. Esto ha sido notado por una amplia gama de grupos que apuestan por la despenalización, desde el movimiento pro derechos de las trabajadoras sexuales hasta la Organización Mundial de la Salud y la Alianza Global contra la Trata de Mujeres. La despenalización no es en sí misma la solución completa, pero abre las puertas a auténticas soluciones. Y si queremos soluciones auténticas, es hora de que prestemos oído tanto a la evidencia empírica como a la experiencia de las mismas trabajadoras sexuales; no a prohibicionistas equivocados.

En pie de guerra contra la nueva ley de prostitución alemana

Asociaciones y prostitutas en contra de la nueva norma, que entrará en vigor en 2017, porque solo busca «tener a toda la industria bajo control»

 

José-Pablo Jofré, Berlín – 01/03/2016
http://www.abc.es/sociedad/abci-guerra-contra-nueva-ley-prostitucion-alemana-201603012212_noticia.html

 

A mediados de 2017 entrará en vigor en Alemania una nueva ley sobre la prostitución con el objetivo de proteger a las trabajadoras del sector. El proyecto de ley diseñado por conservadores y socialdemócratas de la coalición de Gobierno ha puesto, sin embargo, en pie de guerra a prostitutas y asociaciones ya que no se trata de una ley de protección, sino de una de «control».

 
Bajo esta premisa, el miércoles se realizará en Hamburgo un congreso («Sexarbeits-Kongress») que discutirá el proyecto criticado por sindicatos, ONGs y académicos, así como por la Diakonie, la organización caritativa de la iglesia evangélica de Alemania.

 
La nueva norma propone una registro obligatorio de las prostitutas y el uso del preservativo

 
A fines de marzo el proyecto deberá ser aprobado en el gabinete ministerial y enviado al Parlamento, donde la coalición gobernante tiene mayoría. Entre los críticos –que la llaman «Ley de control»– se habla que tal normativa provocará el desplazamiento de las prostitutas y su marginación, quizás la única excepción es la obligatoriedad en el uso del preservativo, que según las asociaciones es difícil controlar. Otro de los controles previstos es el aumento de restricciones para los operadores de burdeles, así como una revisión sanitaria y el registro obligatorio de las prostitutas.

 
El escepticismo ante la nueva ley lo demuestra Undine de Rivière que regenta un centro de BDSM en uno de los barrios rojos más conocidos de Alemania en el distrito de St. George de Hamburgo: «La ley es una gran maquinaria legal para desplazar el trabajo sexual y tener a toda la industria bajo control», comenta De Rivière a la agencia DPA agregando que «no se trata de una ley de protección a las prostitutas, sino que una de control de la prostitución».

 
Según Gudrun Greb del centro de asesoramiento «Ragazza», «la prostitución es un problema para las autoridades, cuando se trata de su visibilidad» y recuerda que «el 70% de las prostitutas son migrantes». Para Greb, la nueva ley con sus controles echará por tierra la confianza entre prostitutas y asociación lograda tras años de trabajo.

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Prostitutas protestan en Alemania contra ley que les obligará a registrarse
03/03/2016

 

http://eldia.es/agencias/8571177-ALEMANIA-PROSTITUCI-N-Prostitutas-protestan-Alemania-ley-obligara-registrarse
Berlín, EFE Un grupo de prostitutas se manifestó hoy en la ciudad alemana de Hamburgo con un simbólico “carné de puta” contra un nuevo proyecto de ley del Gobierno que obligaría a las profesionales del sexo a registrarse y recibir asesoramiento.

 
Con este carné las prostitutas pretenden ilustrar lo que significaría para ellas verse en un futuro obligadas a portar consigo un documento de su registro como trabajadoras del sexo, explicó Friederike Strack, del centro de asesoramiento berlinés Hydra.

 
La protesta tuvo lugar de forma paralela al congreso organizado en la ciudad para analizar la futura regulación y las posibles consecuencias de su entrada en vigor, en el que participan desde ayer más de 200 expertos y prostitutas.

 
“El registro forzado fue abolido en 1927 por presión de los movimientos feministas”, subraya el simbólico carné, en el que se recuerda que la inscripción sólo conduce a la estigmatización y obliga a las prostitutas a divulgar de manera no deseada su profesión.

 
El proyecto de ley, que será debatido por el Consejo de Ministros previsiblemente a finales de mes, establece que las prostitutas deberán registrarse cada dos años ante las autoridades y en el caso de las jóvenes de entre 18 y 21 años, cada año.

 
Una vez al año deberán además acudir a las instituciones sanitarias para recibir asesoramiento, a lo que se sumará la obligación a utilizar preservativos y la prohibición de ofrecer tarifas planas para sus servicios.
Los gerentes de prostíbulos necesitarán en un futuro un permiso para operar y deberán someterse a un control de antecedentes penales con el fin de evitar que el negocio caiga en manos de traficantes de personas.

 
En estos momentos la prostitución está regulada en Alemania por una ley aprobada en 2002 por la entonces coalición de gobierno entre socialdemócratas y verdes que reconoció a las trabajadoras del sexo derechos laborales y cobertura social como prestadoras de un servicio.
A pesar de ello, no hay cifras oficiales sobre este sector y diversos estudios estiman que en el país trabajan entre 200.000 y 400.000 prostitutas, la mayoría extranjeras.

 
El proyecto es un acuerdo de conservadores y socialdemócratas en el Gobierno de la canciller, Angela Merkel, que defienden la necesidad de mejorar la situación de estas mujeres ante el riesgo de explotación, violencia y enfermedades.

 

 

 

Alemania: la Gran Coalición acuerda una ley contra las prostitutas

Doña Carmen e.V.

Asociación en favor de los derechos sociales y políticos de las prostitutas

 

COMUNICADO DE PRENSA – La Gran Coalición acordó la vigilancia total y la incapacitación de las trabajadoras sexuales de interior

 
Publicado el 02 de febrero 2016

 
http://www.donacarmen.de/pressemitteilung-grosse-koalition-einig-totalueberwachung-und-entmuendigung-von-sexarbeiterinnen/

 

El acuerdo de hoy de la gran coalición de CDU / CSU y SPD en una llamada “Ley de Protección de las prostitutas” canceló todos los pasos previos hacia el reconocimiento legal de la prostitución y los destruyó de un plumazo.

Consejo de salud obligatorio, registro obligatorio y por tanto salida obligatoria a la luz pública, restricción de la libertad de trabajo por la limitación local / regional del trabajo sexual por ley, estigmatización por documento de identificación de puta, incapacitación través de la coerción del condón, control patriarcal de las mujeres a través de los operadores de los sitios de prostitución – todo lo cual significa una completa privación de derechos para las trabajadoras sexuales. Es exactamente lo contrario de “protección”.

El elemento central de esta “reforma”, la introducción de un “requisito de licencias para centros de prostitución”, va acompañada de una inspección del operador a través de las “autoridades de la Policía Nacional”. La obligación de los propietarios de burdeles de enviar los datos personales de las profesionales del sexo asegura el flujo permanente de información a la policía y a las autoridades administrativas. El colmo es que en cualquier momento, sin motivo alguno, puede haber controles policiales en todos los “lugares donde se investigue la prostitución”. El derecho a la inviolabilidad del domicilio queda anulado para las profesionales del sexo.

La Ley de Protección de las prostitutas legaliza el control policial de todo el sector de la prostitución, cosa que no ocurría desde los tiempos del Kaiser.

 
Las operaciones previstas por el estado de vigilancia impuesto por los partidos conservador y socialista (CDU / CSU y SPD) son presentadas como una bendición, pero mostrarán ser una maldición para todas las trabajadoras sexuales de interior. Basta con que tan solo dos (!) trabajadoras sexuales trabajen juntas para que tengan que hacer una “solicitud de licencia” con más de treinta obligaciones como “operador de interior” y más de veinte compromisos para las trabajadoras sexuales. Quien se preocupa de fijar jugosas multas de hasta cinco cifras en euros para obligar a que se cumpla la ley demuestra claramente que no está convencido de los supuestos efectos beneficiosos de la ley en sí misma.

 
Una consecuencia inevitable de la ley será un descenso a la ilegalidad. El correspondiente descenso de los niveles de higiene, el aumento del peligro personal y la inaccesibilidad a los servicios de ayuda social serán de la exclusiva responsabilidad de la señora Schwesig, del partido socialista (SPD), y del gobierno federal. Hablar de un fortalecimiento de los derechos y de la protección de las trabajadoras sexuales de interior es puro cinismo.

 
Doña Carmen e.V. pide a todos los miembros del Parlamento que se nieguen a aprobar una ley tan profundamente misógina, una ley que pisotea la legítima demanda de igualdad de trato legal para la prostitución y los derechos fundamentales de todas las mujeres.

 
En el caso de que la ley sea aprobada por el Bundestag, Doña Carmen presentará contra ella un recurso de inconstitucionalidad.

 

¡FUERA LA LEY DE PROTECCIÓN DE PROSTITUTAS!

La política hacia la prostitución y la desintegración de la Unión Europea

Greggor-Mattson-e1453125364531 Por Greggor Mattson

 
Oberlin College

 
18 de enero de 2016

 

http://policytrajectories.asa-comparative-historical.org/2016/01/prostitution-policy-and-the-unraveling-of-the-european-union/

 

 

¿Se está desarmando el proyecto europeo?, gritaban titulares de prensa recientes al cronificarse la crisis europea de refugiados. Los observadores atentos de la Unión Europea (UE) pueden haber perdido la memoria por la fatiga de la crisis, porque el proyecto europeo ha estado desarmándose al menos desde el desastroso fracaso en 2005 de la Constitución Europea.

 
Pero antes de eso, la política hacia la prostitución ya había dejado al desnudo las diferencias entre las políticas estatales, la gobernanza supranacional y las culturas nacionales. Entre 1998 y 2004, once parlamentos de los por entonces quince países de la UE debatieron si regular la prostitución a nivel nacional, algo que había sido regulado de facto, hasta entonces, por los ayuntamientos. Estas reformas incidieron en dos direcciones diferentes, sin embargo, dejando a la vista profundas divisiones en el seno del proyecto europeo, como quedó demostrado por los cuatro primeros países que adoptaron nuevos estándares nacionales. Holanda y Alemania legalizaron el “trabajo sexual” desde una perspectiva laboral, imponiendo estándares de seguridad en el trabajo para remediar la explotación en un trabajo peligroso. Suecia y Finlandia, por su parte, intentaron abolir la prostitución apartándola de la esfera pública para proteger la igualdad de género.

 
Estas diferencias fueron sorprendentemente diferentes entre países que, desde una perspectiva norteamericana, parecen llamativamente similares: democracias pluripartidistas del norte de Europa con poblaciones seculares, fuertes estados sociales y fuertes protecciones de los derechos humanos. Aunque la soluciones reglamentarias fueron claramente diferentes, respondieron a similares realidades y, paradójicamente, tuvieron efectos similares. La caída del “telón de acero” liberó oleadas de migración a través de Europa y las prostitutas de los países no miembros de la UE dominaron el mercado del sexo en los cuatro países. Dado que estas prostitutas inmigrantes no podían optar a ningún beneficio social como consecuencia de esas reformas, su destino era la “repatriación” bajo el abolicionismo y la “deportación” allí donde el trabajo sexual fue legalizado. Aunque las reformas de la prostitución se justificaron en base a preocupaciones locales, llegaron pisando los talones a los planes de la UE para armonizar la justicia penal y las políticas de bienestar social. La prostituta, un potente símbolo de criminalidad y vulnerabilidad, galvanizó a los Estados miembros para reforzar sus normas nacionales antes de verse obligados a cumplir con compromisos de la UE no bienvenidos por ellos.

 
Mi argumento es que los conflictos europeos a propósito de la prostitución dejaron a la vista ideologías culturales implícitas relativas al bienestar social y la ciudadanía. Estas ideologías preestablecidas enmarcaron el problema de la prostitución de formas muy diferentes: como una crisis de igualdad de género en Suecia y Finlandia, y como una falta de derechos laborales en Alemania y Holanda. Esto se corresponde con las bien documentadas diferencias entre los Estados de bienestar socialdemócratas nórdicos y los así llamados Estados de bienestar corporativistas de Alemania y Holanda. Los estudiosos del Estado de bienestar están acostumbrados a pensar acerca en tres “mundos” de enfoques políticos (liberal, conservador y socialdemócrata) pero raramente articulan las relaciones entre las prestaciones económicas y la cultura nacional.

 
Los Estados de bienestar también institucionalizan el sentido común nacional acerca de lo que es una buena vida, es lo que yo argumento; sentido que es particularmente potente en relación a los roles de género adecuados o las vidas sexuales. Más que paquetes de políticas sociales con efectos económicos, los Estados de bienestar enmarcan los problemas sociales y estampan sus marcas nacionales en las políticas culturales y los movimientos sociales feministas. El debate acerca de la prostitución de cada una de las naciones fue coherente con un repertorio cultural general integrado en las políticas sociales y las expectativas ciudadanas, formando las herramientas culturales mediante las que los ciudadanos se hicieron una idea de las amenazas que requerían soluciones por parte del Estado.

 
Las reformas de la prostitución fueron métodos mediante los que los gobiernos aprehendieron a las mujeres que estaban “sueltas” en el sentido de que carecían de conexiones formales o claras con los beneficios del Estado, los mercados de trabajo nacionales o las protecciones de derechos humanos internacionales. En mi libro, muestro cómo la ansiedad por la globalización creó sus propias realidades y consecuencias políticas, incluso cuando las causas prácticas fueron los procesos voluntarios de la unificación europea y las diferentes políticas de los antiguos aliados. Los miedos a la globalización y a la transferencia de soberanía a la UE crearon un contexto en el que los parlamentos nacionales se reafirmaron a sí mismos imponiendo estándares nacionales para proteger a las mujeres vulnerables. Reforzaron por tanto sus Estados ante presiones ostensiblemente globales, incluso a costa de socavar su proyecto europeo colectivo. La prostitución, pues, saboteó la expansión de la UE a la “dimensión social” de la política social, las leyes de asilo, y las leyes penales. La ansiedad ante amenazas exteriores a las naciones individuales se articuló con el desencanto con la UE, saboteando su objetivo de elaborar una estrategia contra la trata coherente.

 
La política hacia la prostitución sigue siendo una mina que tiene también el potencial de socavar el Mercado Común que está en el núcleo de la UE. Un grupo de expertos concluyó que el conflicto acerca de la prostitución podría justificar sanciones comerciales por parte de un Estado del euro contra otro.

 
El riesgo de compartimentalizar el mercado interno podría justificar el uso de un artículo para imponer sanciones comerciales contra un Estado miembro en una situación tal… este ejemplo no es una pura fantasía, dados los enfoques cada vez más diferentes adoptados por los Estados miembros respecto a la prostitución. (Red europea de expertos independientes en Derechos fundamentales 2003, 14-15).

 
Lo que el informe no hizo fue señalar que la causa del problema fue precisamente dilucidar qué derechos fundamentales tenían prioridad . Reconocer que los derechos laborales de las trabajadoras sexuales en Holanda y Alemania entraban en conflicto claramente con el reconocimiento por parte de los países nórdicos de la prostitución como una violación de los derechos humanos de las mujeres.

 
Mientras que muchos observadores echaron la culpa de la crisis de deuda griega a una demasiado escasa integración política, la política hacia la prostitución ha expuesto ya la falta de integración a nivel de conceptos: de vulnerabilidad, ciudadanía y bienestar social. Estas diferencias se hicieron patentes durante la crisis de los refugiados del año pasado. Si Europa no pudo ofrecer una ayuda coordinada a un puñado de víctimas de trata en épocas de prosperidad, no es sorprendente que se paralice en épocas de austeridad ante millones de víctimas menos simpáticas.

 
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Greggor Mattson es Profesor asociado de Sociología en el Oberlin College, donde imparte cursos de sexualidad, cultura, ciudades y ley. Es el autor de The Cultural Politics of European Prostitution Reform: Governing Loose Women (Palgrave 2016). Bloguea en greggormattson.com y twitea en @greggormattson.

Alemania proyecta una nueva ley de prostitución que perjudicaría a las trabajadoras sexuales

Publicado el 3 de diciembre de 2015

 
http://www.thelocal.de/20151203/changing-prostitution-law-would-only-harm-sex-workers

 

Las iniciativas a favor de reformar la controvertida ley de prostitución de Alemania están basadas en una mala información y no tienen en cuenta los intereses de las trabajadoras sexuales, argumenta la experta Sonja Dolinsek

 
La semana pasada, tras dos años de negociaciones, el Ministerio Federal Alemán para las familias, la tercera edad, las mujeres y la juventud hizo público su segundo borrador de una nueva ley de prostitución.

 
Desde las elecciones de 2013 ha estado sobre el tapete una reforma, al estar de acuerdo la coalición gobernante en que la prostitución debería ser reformada, en parte para proteger mejor a las víctimas de trata de personas.

 
Pero hasta ahora no ha habido consenso acerca de qué ha cambiado exactamente desde que la ley fue actualizada por última vez en 2002, y cómo responder a ese cambio.

 

¿Por qué debería ser cambiada la ley?

 
Los investigadores están de acuerdo en que la ley de 2002, generalmente descrita como de “legalización de la prostitución” y culpada de ser responsable de un aumento de la trata de personas, nunca ha sido plenamente aplicada.

 
Pero eso no ha impedido que políticos y medios hayan culpado del supuesto estado catastrófico de las trabajadoras sexuales en Alemania a esos tres artículos, usando la ley para marcarse unos puntos fáciles ante el público.

 
Pocos en Alemania o en el extranjero cuestionaron la idea de que la ley había conducido a una explosión de la trata de personas en Alemania y dejado a muchas trabajadoras sexuales “desprotegidas”.

 
La idea de que la trata había aumentado fue aireada incluso en la reciente campaña para impedir que Amnistía Internacional adoptase una posición en defensa de la despenalización del trabajo sexual.

 
Pero nadie se molestó en comprobar si era cierta la afirmación de que había aumentado la trata.

 
Si lo hubieran hecho, habrían encontrado que el trabajo sexual había sido legal desde mucho antes de 2002, y que la trata de personas ha estado en la actualidad descendiendo de forma constante según las estadísticas oficiales de la Oficina Criminal Federal (Bundeskriminalamt).

 
En la actualidad, cada año son reconocidas oficialmente como víctimas de trata con fines de explotación sexual unas 600 personas (557 en 2014), lo que supone una caída del 43 por ciento desde el pico de 2004, cuando fueron identificadas 972 víctimas de trata de personas.

 
Una campaña concertada contra el trabajo sexual legal

 
Entonces, si la trata no es el flagelo que se quiere hacer ver, ¿qué está detrás de esa presión por la reforma?

 
El impulso ha venido en verdad de la percepción de un aumento de negocios de sexo y de trabajadoras sexuales inmigrantes procedentes de Rumania y Bulgaria.

 
Pero sobre todo ha sido debido a una campaña concertada para retroceder a la ley de 2002 y restringir la legalidad del trabajo sexual.
Hace dos años, justo tras las elecciones, una campaña antiprostitución lanzada por la empresaria de medios de comunicación Alice Schwarzer denunció la supuesta ineficacia de la ley de 2002, alegando un aumento de la trata sexual. Llamó a Alemania “el burdel de Europa”.

 
Veterana feminista de izquierdas, Schwarzer se ha alineado desde hace tiempo con la línea dura de ley y orden de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Social Cristiana (CSU) en el tema de la prostitución.
Estuvo de acuerdo con sus demandas de que las trabajadoras sexuales fueran sometidas a exámenes médicos obligatorios y obligadas a registrarse en la policía, así como con que la policía ejerciera una vigilancia general sobre las trabajadoras sexuales y los negocios de sexo.

 
Al mismo tiempo, ignoró que políticos de la CSU estaban implicados como inversores en la construcción de un burdel en la ciudad bávara de Dachau. Para ellos, eso era solo “un negocio como cualquier otro”.

 

 

La protección mediante coacción está ligada al fracaso

 
Mientras que los exámenes médicos obligatorios —una medida que hoy es considerada una violación de derechos humanos— están descartados, no lo está el establecimiento de lo que los activistas llaman una “base de datos de putas” nacional.

 
Antes de registrarse, las trabajadoras sexuales (pero no los clientes) necesitarían someterse a consejo de salud obligatorio, en el que se les entregarían folletos con sus derechos y obligaciones. Una de las obligaciones mencionadas explícitamente es pagar impuestos.

 
Tanto el registro como el consejo obligatorio han sido ampliamente criticados por ONGs tales como el Consejo de Mujeres Alemanas y la Asociación Alemana de Mujeres Abogadas, pero también por ONGs con un trasfondo religioso, tales como Diakonie.

 
Todas ellas se oponen a la introducción de medidas obligatorias que se cree que estigmatizarían a las trabajadoras sexuales.

 
La introducción de capas adicionales de burocracia empeoraría también la falta de confianza que muchas trabajadoras sexuales tienen hacia las autoridades. Esto es especialmente cierto para las trabajadoras sexuales inmigrantes procedentes de países en los que prospera la violencia y la corrupción policiales.

 
Pero la idea del registro obligatorio sigue adelante: el objetivo es impedir que se registren aquellas que hayan sido empujadas al trabajo sexual por la fuerza o por las circunstancias.

 
Esto significa que las mujeres que venden sexo para sobrevivir serían empujadas a trabajar ilegalmente si se negaran a registrarse, corriendo el riesgo de recibir multas de hasta 1.000 euros, además de sufrir la pobreza que las llevó al trabajo sexual.

 
Esto es evidente a partir de las tasas de prostitución en los EE.UU., por ejemplo, país en el que el trabajo sexual sigue siendo ilegal en la mayor parte del territorio.

 
Más aún, la nueva ley muestra una asombrosa ingenuidad al sugerir que un burócrata podría reconocer a una víctima de trata en el entorno estéril de una oficina.

 
Los estudios demuestran que incluso oficiales de policía y trabajadores sociales experimentados encuentran difícil reconocer la trata. La confianza hacia las autoridades es esencial para que salga a la luz. Pero esta confianza quedaría destruida por un registro obligatorio bajo amenaza de una multa.

 
Y ¿qué pasa si los policías deciden que alguien puede ser víctima de trata una vez que ya ha sido registrada como trabajadora sexual?

 
Es muy probable que probar este estatus a la policía sería mucho más difícil; después de todo, el Estado habría declarado que esa persona estaba haciendo trabajo sexual “voluntariamente” al permitirla registrarse al principio.

 
No es difícil imaginar a las autoridades desestimando las reclamaciones de las trabajadoras sexuales haciendo referencia a su “DNI de puta”: la prueba de que el trabajo sexual es “voluntario”.

 

Los derechos de las trabajadoras sexuales no importan

 
Los críticos se han basado en la Constitución y la ley de derechos humanos para oponerse a lo que llaman el “DNI de puta”. Pero el gobierno de Alemania está dispuesto a esquivar tales derechos.

 
Ya ha abolido el derecho de las trabajadoras sexuales a la “inviolabilidad del domicilio”, esencialmente permitiendo a la policía entrar en sus apartamentos cuando desee.

 
La mera sospecha de que se practica trabajo sexual sería suficiente para entrar en los pisos, poniendo así en riesgo a cualquiera, especialmente mujeres, con una vida sexual activa y múltiples parejas, a ser víctima de tales redadas, no como ocurre ahora, cuando todo trabajo sexual es legal.
En tiempos de crecientes ataques a la autodeterminación sexual de las mujeres, es fácil imaginar a vecinos machistas denunciando a una de esas mujeres como “puta” sin registrar.

 
Esta crítica es mal recibida y desoída por los partidos gobernantes, que insisten en que quieren proteger a las mujeres, a pesar de que se les haga ver los fallos de su propuesta de ley.

 
En comentario oficial del borrador de la ley, han admitido que las trabajadoras sexuales podrían no someterse a ella y, sencillamente, no registrarse. En ese caso, la ley habría fracasado.

 

Putofobia contra las trabajadoras sexuales

 
A pesar de los obvios puntos débiles de la ley propuesta, los críticos y en particular las organizaciones de defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales, tales como la recién fundada BesD, Federación de servicios sexuales y eróticos, están siendo atacados como “el lobby de la prostitución”.

 
Los activistas antiprostitución han tenido mucho éxito a la hora de desacreditar públicamente a cualquiera que critique los llamamientos a abolir la prostitución o a endurecer el control de las trabajadoras sexuales.

 
En lugar de preguntar a las trabajadoras sexuales que tienen buenas condiciones de trabajo cómo podría hacer cualquiera que trabaje en la industria del sexo para estar como ellas, las trabajadoras sexuales más afortunadas están siendo desacreditadas como “privilegiadas”, como si tal “privilegio” no fuera algo que se merece cualquier persona que venda sexo.

 
Y mientras las trabajadoras sexuales son atacadas como “lobbystas de la prostitución”, los políticos de la CSU y, de forma más general, los hombres propietarios de burdeles, casi nunca son criticados por los medios. El sesgo anti trabajadoras sexuales de los medios sigue ahí.

 
No hay que extrañarse de que la ley planeada refleje lo que las trabajadoras sexuales llaman “putofobia”: el odio, el desprecio y el asco que muchos todavía sienten hacia las trabajadoras sexuales.

 

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Sonja Dolinsek es una investigadora de la Universidad de Erfurt que trabaja en políticas de trabajo sexual y lucha contra la trata. Está en esta dirección de Twitter: https://mobile.twitter.com/sonjdol

ESTIGMA

 

Estigma

http://harlotsparlour.com/2015/10/27/stigma/

 
El estigma daña a la trabajadora sexual individual y determina también la forma en que todas las trabajadoras sexuales son juzgadas por la sociedad. El estigma niega a las trabajadoras sexuales cualquier identidad individual reduciéndolas a caricaturas en la literatura y retratándolas en los medios populistas como criminales o pervertidas. El estigma justifica el odio a sí misma de la trabajadora sexual y determina leyes que la penalizan a ella y al trabajo sexual, legitimando el prejuicio y la injusticia, e infunden en la trabajadora sexual un sentimiento de inutilidad y alienación.

 

La verdad es que el trabajo sexual no es nocivo, no hace daño a nadie y no mata a nadie, y cualquier daño asociado al trabajo sexual es casi exclusivamente el resultado del estigma. Cuando las trabajadoras sexuales activistas argumentan a favor de la despenalización deben justificar ese argumento, no solo en términos de derechos laborales sino también como el primer paso para terminar con el daño que el estigma causa a las trabajadoras sexuales y también a la sociedad en términos mucho más amplios ya que el estigma determina no solo la opinión sobre el trabajo sexual, sino también cómo la sociedad entiende la diversidad y la experiencia sexuales humanas.

 
Cuando leo las historias de aquellas que se presentan como supervivientes del trabajo sexual y/o mujeres prostituídas (raramente hombres), reconozco y empatizo no con sus afirmaciones de que el trabajo sexual (que es el trabajo físico de tener sexo) ha causado daño, sino con la raramente reconocida verdad de que es el estigma el que realmente les ha hecho daño, a menudo dejando profundas cicatrices emocionales. Si, algunas personas también cuentan historias de chulos y clientes violentos, pero ya que la mayor parte de las que reclaman el estatus de superviviente están trabajando con organizaciones cuya intención es cargar de emoción el debate acerca de las trabajadoras sexuales a fin de criminalizar aún más el trabajo sexual, una no puede evitar un cierto escepticismo hacia alguna de esas afirmaciones. Eso no quiere decir que la violencia no exista en el trabajo sexual, sino más bien que no existen pruebas sustanciadas de que sea endémica o de que la violencia sea especialmente específica del trabajo sexual. Reconozco sin embargo que todas las trabajadoras sexuales, independientemente del lado de la valla en que se encuentren respecto a la penalización o despenalización e independientemente del género o de la orientación sexual, sufren los efectos del estigma y que los efectos del estigma pueden tener implicaciones a largo plazo.

 
El papel de la trabajadora sexual es ser una facilitadora de placer. Reconozco que el trabajo es mucho más complejo y más matizado que esto, pero esencialmente, ese es nuestro trabajo. Dar placer es por lo que se paga a una trabajadora sexual. Por lo que no son pagadas las trabajadoras sexuales es por el dolor mental que supone llevar una vida vivida (con demasiada frecuencia) en secreto, por el miedo constante de ser descubierta, juzgada y condenada por tener sexo con extraños a cambio de un pago. El daño psicológico, que es el castigo emocional que las inflige la sociedad por recibir un pago a cambio de sexo, por tener sexo sin ninguna pretensión de auténtica emoción o atracción, es muy real y algo que deben aguantar y aprender a sobrellevar o sufrir convirtiéndose en víctimas del mismo.

 

El trabajo sexual es trabajo y como cualquier trabajo tiene agobios, decepciones y tensiones a diario, así como emociones y placeres. La naturaleza humana nos condiciona a todos nosotros como animales sociales que gustan de compartir y recibir apoyo y elogios en igual medida. Compartir alivia el estrés; sin embargo, la vergüenza que nuestra sociedad prescribe como lo que se merece la trabajadora sexual, junto al requisito legal de trabajar en aislamiento, hace que demasiado a menudo la trabajadora sexual no pueda acceder a los necesarios mecanismos de apoyo. Encontrar amigas entre las compañeras trabajadoras sexuales no es siempre fácil en un mercado competitivo y encontrar personas entre los amigos corrientes y la familia a las que se pueda confiar la verdad acerca de cómo haces para ganar tu dinero, es a menudo incluso más difícil. Aunque existe apoyo en forma de proyectos, el miedo a decir demasiado, a ser oficialmente reconocida, registrada, incluso en un proyecto de apoyo, es una perspectiva aterradora para muchas trabajadoras sexuales, incluso en aquellos países que ofrecen alguna forma de legalización. Tomad por ejemplo Alemania: en Alemania muchas trabajadoras sexuales temen registrarse en cualquier formulario burocrático, aunque sea para conseguir apoyo, por miedo a que el trabajo sexual o el estigma de haber sido una vez trabajadora sexual pueda seguirlas si algún día dejan la industria, se casan, tienen hijos, o hacen una carrera al margen de su profesión de elección. El estigma es, por tanto, el mejor amigo de los enemigos del trabajo sexual, el mejor amigo de la industria del rescate. El estigma impide a muchas trabajadoras sexuales hablar positivamente de su trabajo, fuerza al trabajo sexual a existir en un mundo de sombras y permite que las trabajadoras sexuales sean fácilmente caricaturizadas como víctimas por sus enemigos.

 
El estigma lleva a demasiadas trabajadoras sexuales a considerarse a sí mismas como indignas y menos humanas que el resto de la sociedad por vender sexo, lo que explica por qué tantas “así llamadas supervivientes” son animadas por la lucrativa industria del rescate a representar su trabajo como una sucesión de violaciones. En la mayor parte de los casos nunca fue así, pero debido a que la sociedad juzga el intercambio de sexo por dinero como inmoral, incluso si se hace de mutuo acuerdo, la trabajadora sexual es juzgada como una vergüenza, una puta sin autoestima, indigna y sin valor en la sociedad moderna. En efecto, a la superviviente se le da por tanto la alternativa de aceptar su propia deficiencia moral o agarrarse a un chivo expiatorio que se le ofrece diciendo que el proceso de vender sexo se le había impuesto a la fuerza y por tanto había sido una sucesión de agresiones sexuales que la habían convertido en víctima de su propia ocupación. Culpar al trabajo sexual se convierte en la excusa sobre la que depositar sus aprendidas, enseñadas, internalizadas culpa y vergüenza.

 
El estigma es la razón por la que es tan importante la despenalización del trabajo sexual. La despenalización no bastará para terminar con el estigma pero empezará a permitir a las trabajadoras sexuales organizar auténticos mecanismos de apoyo dirigidos por ellas mismas. La despenalización permitirá al trabajo sexual recuperar su lugar en una sociedad en la que lo positivo del trabajo sexual sea reconocido y donde la ley apoye a las trabajadoras sexuales en lugar de obligarlas a trabajar en el aislamiento y el secreto. Eliminando el lazo entre criminalidad y trabajo sexual, la sociedad puede evolucionar hacia una comprensión del trabajo sexual y de la conducta sexual humana que no se forme exclusivamente en un contexto de moralismo religioso y legal que entiende la conducta sexual de una persona como un juicio sobre el valor de esa persona. Quizás es esta la auténtica razón por la que los moralistas presentes en los medios y en la política prefieren escuchar la propaganda anti trabajo sexual en lugar de las verdades de las trabajadoras sexuales, refiriéndose al trabajo sexual como la mercantilización de la persona de la trabajadora sexual, como si fuera un objeto para ser vendido y usado, cuando de hecho la verdad es que mercantilizando el sexo y la trabajadora sexual, el trabajo sexual constituye un reflejo realista y más empático de la verdad de la conducta sexual humana. Es esta verdad lo que los moralistas no pueden aceptar.

 
El estigma es el auténtico enemigo que encierra a las trabajadoras sexuales en una cárcel sin barrotes, una cárcel a menudo construida por ellas mismas, y eso no lo sufren sólo las trabajadoras sociales sino toda la sociedad.