¿Así que no quieres creer a Amnistía Internacional? Pues mira esto

 

Publicado el 29 de mayo de 2016 por Wendy Lyon

 

https://feministire.com/2016/05/29/so-you-dont-want-to-take-amnestys-word-for-it-okay/

 

CN: cosas que podrías encontrar en Google buscando porno masculino cishetero de baja calidad

 

La semana pasada, Amnistía Internacional publicó finalmente su posición política completa sobre el trabajo sexual. La reacción de las feministas anti trabajo sexual ha sido la predecible: un montón de vitriolo, velas en forma de pene y difamaciones de proxenetismo, pero poco o ningún compromiso con los argumentos reales de Amnistía. El informe de 101 páginas sobre las investigaciones de Amnistía en Noruega (1) ha sido casi totalmente ignorado, aparte de algunas sugerencias de que Amnistía está demasiado comprometida para que su investigación sea fiable.

Bueno, gran noticia, defensoras del “modelo nórdico” : ya no hace falta 29994638que creáis a Amnistía. Porque el super policía sueco Simon Haggstrom —al que conoceréis por sus frecuentes visitas a otros países (2) para hacer proselitismo de la prohibición de compra de sexo— ha publicado ahora sus memorias (3). Sólo en sueco, por desgracia, pero es por eso que Dios creó el Traductor de Google. Éstos son algunos de sus puntos de vista sobre cómo la ley realmente funciona en la práctica. Vamos a abordarlos temáticamente, ¿de acuerdo?

Sobre si la ley está “funcionando” para acabar con la demanda

 

“Al cabo de todos estos años, solo hay una cosa que sigue sorprendiéndome y es que la la gente permite que siga adelante este comercio. Año tras año las mujeres son transportadas dentro y fuera de Suecia. Aquí están una temporada vendiendo y luego se van al siguiente país. En política hablamos de la trata de seres humanos como un tema prioritario… pero el número de personas que trabajan con problemas concretos es extremadamente bajo en la mayor parte de las ciudades de Suecia; casi no hay nadie. Esto me entristece, porque soy dolorosamente consciente de que la mayoría de las víctimas que han sido arrastradas a esto nunca irán a una comisaría de policía y… nunca veremos fin a este comercio de esclavas.

” Pero lo que más me provoca siguen siendo los compradores. Hay cientos de ellos… ¿Recordáis lo que pasó el año pasado con esa chica de 15 años que puso un anuncio de sexo en internet y recibió 600 respuestas en 48 horas? De todos los cientos de anuncios que aparecen solo podemos investigar unos pocos cada semana. La pregunta que nos tenemos que hacer todos los días es: ¿cuál de todas esas personas necesita más recibir una visita del Grupo de Prostitución? De una cosa estoy seguro en todos los casos. Los del Grupo de Prostitución no estaremos nunca sin nada que hacer. Y nunca pensaremos que estamos de sobra.”


Sobre el “efecto normativo” de la ley sobre los jóvenes suecos

 

“Cuando yo empecé en la lucha contra la prostitución el comprador de sexo típico era un hombre mayor sueco. Año tras año su nombre solía ser algo así como Sven, Gustav Anders, Ulf, His o Ingemar, y tenía 45 años o más. Pero algo pasó hace unos tres años, en 2013. Los compradores de sexo que deteníamos eran cada vez más jóvenes, y así ha seguido siendo. Hoy detenemos a hombres de entre 18 y 25 años —a veces más jóvenes aún— casi todas las semanas. Desde mi perspectiva en primera línea, puedo atestiguar que la edad del comprador medio de sexo se ha reducido en un período relativamente corto.”


Sobre si las prostitutas siguen siendo molestadas por la policía

 

—No necesito a la policía. Márchense.

—No podemos. Hemos arrestado a un total de seis hombres que han estado contigo.

—No hago nada ilegal. ¿Por qué habláis conmigo?

—Porque eres testigo de varios delitos. Escúchame, antes o después tenemos que hablar contigo, así que lo mejor es que lo hagamos ahora. Así no correremos el riesgo de que algún vecino vea u oiga que la policía está a tu puerta y no la dejas entrar. No queremos estropearte nada.

Nótese la amenaza sutil en lo anterior, explicitada en lo siguiente:

 

Sobre si las trabajadoras sexuales son criminalizadas de facto

 

“Tienes que venir con nosotros a la comisaría. No eres una delincuente y no estás detenida, pero tenemos que hablar contigo. Queremos saber por qué estás aquí, porque sospechamos que estás implicada en prostitución. Y, si es posible, queremos ayudarte. Si no quieres nuestra ayuda, lo más probable es que seas enviada de vuelta al país en el que vives. Lo siento, pero no tienes opción. Tienes que seguirnos a comisaría. Por favor, haz lo que te decimos. No sois delincuentes, pero aún así tenéis que hacer lo que decimos nosotros.”

Consejo profesional: preguntad a cualquier persona en un estado de inmigración precaria en su país si eso suena como una solicitud para ayudar voluntariamente en una investigación policial. O no.

 

Sobre si las trabajadoras sexuales son tratadas respetuosamente y con dignidad durante las redadas

 

¿Confiscando sus tampones usados y mostrándolos como “evidencia”? Tú decides.
img_2482Sí, esta es una imagen real del libro

 

Sobre si la ley está más interesada en prevenir o en castigar la “explotación”

 
“A veces me pregunto por qué no detenemos el suceso antes. ¿Por qué dejamos que vaya tan lejos?¿Cómo podemos esperar y ver cómo estas mujeres están siendo explotadas?…

“El delito llamado ‘compra de servicios sexuales’ es castigable en una fase de intento, lo que en teoría significa que ya el acuerdo verbal de sexo a cambio de pago constituye una infracción de la ley…

“Pero si intervenimos en una etapa de negociación, es muy difícil probar una compra de sexo… Esta es la razón principal por la que a menudo intervenimos en mitad del acto.”

De hecho, sería disculpable pensar que la “razón principal” es algo totalmente diferente. Si los policías intervienen antes de que tenga lugar sexo, Simon se perdería todas las partes buenas:

”Nos colocamos fuera de la habitación 539 uno a cada lado y apretando las orejas contra la puerta de la habitación de hotel. Tratar de escuchar a través de las puertas es siempre una lotería. A veces puedes oír claramente lo que está ocurriendo al otro lado, pero en otros casos la puerta parece una pared de cemento… Al principio no identifiqué los cachetes y sorbetones. Al cabo de unos segundos me di cuenta de que era el sonido de unos besos intensos… Un momento después, los sonidos habían sido reemplazados por un fuerte gruñido de hombre y un quejido de mujer. Y todo ese sonido como de aplausos que ocurre cuando dos personas tienen sexo una con otra. El golpeteo de la piel.”


”Al fondo está Emilia. Tiene los jeans bajados hasta las rodillas y está inclinada hacia delante. Detrás hay un hombre de pie, de mi misma edad… Se mueve hacia delante y hacia atrás. Tiene relación con Emilia por detrás, y está totalmente enfrascado en lo que hace. Dos pasos adelante… El hombre se gira, dándose cuenta en ese momento de que le han pillado… Enseño mi credencial de policía y el hombre se retira inmediatamente de Emilia.”


“El hombre cierra los ojos. Disfrutando. Piensa cuánto le gusta estar aquí. Cuánto tiempo ha esperado. Que sea a la vez prohibido y malo lo hace tan excitante… Tiene el control de la situación. La posee. Hace lo que quiere. Más deprisa… Y más duro. El sudor comienza a correr por su frente. Pero hacía mucho tiempo que estaba caliente para resistir más de unos minutos… Está muy cerca ahora. Más duro. Más rápido. El momento del placer alcanza su climax… y toda la vida del hombre está destruída. Sombras negras salen corriendo hacia él… Somos de la policía. Estás detenido.”


“No puedo creer que lo que tengo en mis manos es real…’Escort sueca embarazada con FOTOS genuinas…’ Estaba completamente convencido de que el anuncio era falso… Lo único que podíamos hacer era llegar antes de que el primer comprador de sexo llegara a su vez delante de la puerta, esperando a que le dejaran entrar. En solo unas pocas horas habíamos detenido a cinco, y aquí estábamos, esperando al sexto… De dentro del apartamento oímos los gruñidos y gemidos de un hombre y una mujer, y el cacheteo regular que ocurre cuando choca piel contra piel. ¡Oh, me viene, me viene, me corro!”


”La mujer mueve la cabeza adelante y atrás y él disfruta mientras su miembro se vuelve más y más duro. El hombre piensa. ¿Por qué es tanto más agradable cuando le chupa una puta que cuando lo hace su esposa? ¿Es la emoción? ¿O es porque las putas lo hacen muy a menudo y por tanto se vuelven tan condenadamente buenas haciéndolo? Parece lógico. Si haces algo el número suficiente de veces te vuelves sencillamente el mejor en eso…”


”Quiero follarte ahora. ¿Puedo follarte sin condón?…

“La mujer saca un condón del bolso y rompe suavemente el envoltorio por la mitad. Se inclina hacia delante y pone el condón en el pene erecto del hombre. Mirando…

“Cuando se pone de pie se baja las bragas, pero solo hasta las rodillas. La mujer se encarama a la gran lápida, apoyándose en ambas manos, separa las piernas y se inclina hacia delante. El hombre viene por detrás, tomándola firmemente por la cintura y gimiendo cuando la penetra.”


“Ocultos por la oscuridad, nos deaslizamos en silencio, rápida y cuidadosamente a través del aparcamiento de grava. El coche todavía se balancea arriba y abajo cuando llegamos a la puerta trasera. Todavía no nos han descubierto… Me aprieto contra la fría puerta del coche y empiezo a levantarme lentamente. Unos pocos centímetros cada vez. Al llegar a la ventanilla veo la espalda de una mujer desnuda en el asiento trasero. Kristyna. Se mueve arriba y abajo sobre un hombre, también desnudo. La mujer está cabalgando al hombre intensamente… —¡Fóllame más fuerte, más fuerte, putita! La mujer responde con un gruñido más fuerte y el coche se mueve cada vez con más fuerza… Ahora es el momento… Golpeo en la ventanilla y grito ¡POLICÍA!”

 

Y si todo eso no fuera suficiente para responder, una última pregunta …

 

Quién se beneficia exactamente de esta ley

 
“Me gustaba mi trabajo como agente de narcóticos… Pero había algo que yo pensaba que era aún más excitante, y era la recurrente lucha contra la prostitución. Encontré que tanto el ambiente como los contactos con esa gente, tanto las que venden sexo como quienes lo compran, eran increíblemente interesantes. Y los frecuenté tanto como pude… Tenía que empezar a abrir la puerta de un mundo que no habría podido imaginar ni en mi imaginación más salvaje.”

 

Bueno, ahí está la respuesta: proporciona a la policía “excitación” y un montón de material para hacerse pajas, material en el que ellos mismos desempeñan un papel protagonista en la acción. Irónico, cuando se considera que son los de Amnistía los acusados de privilegiar los deseos sexuales de los hombres.

Así que vamos a recapitular. Según uno de los principales agentes encargados de la aplicación de esa ley, ésta no ha cambiado las actitudes de los hombres. No les disuade de pagar por sexo. No se trata de impedir que las mujeres vendan sexo (de hecho, tienen que participar en un acto sexual antes de que se pueda aplicar la ley). Las está sometiendo a interacciones no deseadas con la policía, incluida la detención y la deportación para aquellas que se niegan a aceptar la “ayuda” de la policía. Eso … suena muy parecido a lo que Amnistía encontró en Noruega, ¿no?

Pero incluso Amnistía podría sorprenderse del torpe y rastrero porno con el que Haggstrom ilustra sus historias —más de lo que parecen sorprenderse las trabajadoras sexuales suecas, lo que posiblemente habla por sí mismo. ¿Es de extrañar que sea un defensor de esa ley? Sin ella, tendría que volver a correrse solo con su imaginación.

Agradezco a Lucy Smyth por sus traducciones y capturas de pantalla.


1.- https://elestantedelaciti.wordpress.com/2017/02/06/el-coste-humano-de-machacar-el-mercado-la-penalizacion-del-trabajo-sexual-en-noruega/

 

2.- http://www.pressreader.com/spain/la-vanguardia/20151121/282441347993761

 

3.- http://www.goodreads.com/book/show/29994638-skuggans-lag

 

 

 

Canadá: las trabajadoras sexuales necesitan la despenalización

El World Policy Journal comienza cada número con la Gran Cuestión, donde pedimos a un panel de expertos que ofrezcan información sobre el tema de la portada. La pregunta para el número de invierno 2016/2017 Política Mundial Interrumpida es: ¿Qué necesitan las trabajadoras sexuales para controlar mejor sus condiciones de trabajo? A continuación, Brenda Belak explica por qué la despenalización del trabajo sexual es un modelo mejor que la legalización.

El World Policy Journal comienza cada número con la Gran Cuestión, donde pedimos a un panel de expertos que ofrezcan información sobre el tema de la portada. La pregunta para el número de invierno 2016/2017 Política Mundial Interrumpida es: ¿Qué necesitan las trabajadoras sexuales para controlar mejor sus condiciones de trabajo? A continuación, Brenda Belak explica por qué la despenalización del trabajo sexual es un modelo mejor que la legalización.

 

 

27 de enero de 2017

 

Por Brenda Belak

 

http://www.worldpolicy.org/blog/2017/01/27/canada-sex-workers-need-decriminalization

 

 

La penalización del trabajo sexual conduce directamente a la explotación. Pone a las trabajadoras del sexo en situaciones en las que tienen poco control sobre sus condiciones de trabajo porque su principal preocupación es evitar ser detenidas por la policía. Esto significa que las trabajadoras sexuales forman parte del mercado de trabajo informal, sin recurso legal cuando se infringen sus derechos laborales. Están excluidas de todas las protecciones disponibles para otras trabajadoras, incluidas las leyes laborales y las normas de salud y seguridad en el trabajo. La penalización también encadena a las trabajadoras al trabajo informal, porque con antecedentes penales o una brecha en en la vida laboral, es más difícil volver a unirse al mundo del trabajo “correcto”.

 
Los mismos problemas existen en el caso de la penalización parcial, incluido el modelo nórdico de “terminar con la demanda”, que se basa en la idea de que las trabajadoras sexuales pueden ser protegidas al otorgarles inmunidad a ellas y penalizar a sus clientes y a los terceros con los que trabajan. En los países en los que se ha empleado este modelo (Suecia, Noruega, Islandia y, más recientemente, Canadá) no ha habido una reducción marcada en el número de trabajadoras sexuales como resultado directo del cambio legal. Mientras tanto, la investigación ha demostrado que el número de trabajadoras sexuales al aire libre en muchos países disminuye debido al mayor uso de Internet para conectarse con los clientes.

 
Cuando cualquier aspecto de la industria del sexo es penalizado, las trabajadoras sexuales operan bajo condiciones de mayor riesgo. Las trabajadoras sexuales basadas en la calle son más propensas a trabajar solas y en áreas aisladas, con un tiempo mínimo en la evaluación de los clientes. Las trabajadoras de interior tienen problemas para que los clientes revelen datos personales tales como sus nombres reales, referencias o información telefónica. Esto deja a los clientes sin rastro si resultan ser violentos. Las trabajadoras del sexo tampoco pueden beneficiarse de la seguridad de tener otro personal cerca. Todas las trabajadoras sexuales temen a la policía, lo que significa que no recurrirán al sistema de justicia penal si experimentan violencia. Esto permite a los depredadores que se presentan como clientes, así como a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, abusar de las trabajadoras del sexo. Además, la represión de los compradores alienta a las trabajadoras sexuales a asumir más riesgos, trabajar por menos ingresos y participar en prácticas que podrían comprometer su salud, como las relaciones sexuales sin protección.

 
La despenalización no es legalización. La despenalización elimina todas las sanciones penales para las actividades relacionadas con el trabajo sexual, permitiendo centrarse en los derechos humanos de las trabajadoras sexuales como individuos y como trabajadoras. Los reglamentos locales de zonificación todavía se pueden usar para determinar dónde y cuándo se produce el trabajo sexual. Bajo la legalización, sin embargo, el trabajo sexual es visto como una actividad que potencialmente pone en peligro al público, y se requieren licencias y pruebas obligatorias para controlar los riesgos percibidos. Las trabajadorea sexuales que están estructuralmente marginadas —porque son pobres, racializadas, migrantes, LGBTQ o discapacitadas— a menudo no pueden cumplir con los requisitos de licencia. Esto genera un segundo nivel de trabajadoras sexuales ilegales que experimentan muchos de los peligros causados por la penalización. Obtener una licencia también puede dar lugar a violaciones de los derechos de privacidad. Debido a estos efectos negativos de la legalización, la despenalización es una opción preferible.

 
La despenalización implica eliminar todas las leyes que afectan punitivamente a la industria del sexo, aunque las leyes de aplicación general que prohíben la violencia y la trata seguirán siendo aplicadas. La despenalización permitiría a las trabajadoras sexuales disfrutar del beneficio de las protecciones laborales que disfrutan todos los demás trabajadores. Esto significaría que las trabajadoras sexuales tienen derecho a trabajar con seguridad en sus propios términos. Las trabajadoras sexuales de todo el mundo han estado pidiendo la despenalización durante décadas. Es lo que tienen que hacer los gobiernos.

 


Brenda Belak es abogada defensora de los derechos de las trabajadoras del sexo en Pivot Legal Society, una organización sin fines de lucro en Vancouver, Canadá, que hace activismo y lleva litigios estratégicos en nombre de las comunidades marginadas para lograr el cambio social. Ha trabajado extensamente en la violencia contra las mujeres como una cuestión de derechos humanos en los foros nacionales y de los Estados Unidos, y forma parte del consejo asesor de la estrategia federal de violencia de género de Canadá.

Las prostitutas y el machismo

Hay estudios que parecen demostrar que la penalización no acaba con la prostitución, sino que la invisibiliza

 

Rosa Montero  

 

8 de noviembre de 2015

 

http://elpais.com/elpais/2015/11/03/eps/1446554871_974966.html

 

 

Hace un par de semanas, el colectivo Hetaira celebró una trepidante fiesta en Madrid para festejar sus 20 años de vida. Hetaira nació en 1995 de la mano de un grupo de mujeres feministas, algunas de ellas prostitutas, para defender los derechos de las trabajadoras sexuales. Estas heroicas guerreras llevan dos décadas luchando en una casi completa soledad contra los prejuicios más arraigados. Pocos grupos sociales sufren una discriminación tan absoluta como las prostitutas. De entrada, es un tema sobre el que todo el mundo se siente con derecho a opinar, pero no conceden ese mismo derecho a las propias trabajadoras sexuales. Nadie les pregunta lo que piensan, porque, con un puritanismo y una ignorancia feroces, la mayoría de los políticos y de los ciudadanos, tanto de derechas como de izquierdas, piensan que todas ellas son unas víctimas del proxenetismo a las que hay que rescatar de su triste sino, incluso en contra de su voluntad.

Eso, equiparar la prostitución a la trata, es la primera equivocación garrafal causada por los prejuicios. Un informe de la ONU de 2010 establece que en Europa sólo una de cada siete prostitutas es víctima de trata. Las demás ejercen su trabajo voluntariamente. Y aquí es cuando el puritanismo cacarea y añade: sí, pero no lo hacen libremente, se ven forzadas por la situación económica… Sí, claro, por supuesto. Como la mayoría de los trabajadores. La mayoría tiene empleos que no les gustan, muchos en jornadas abrumadoras, con un trato laboral humillante y por un sueldo de miseria. Comprendo perfectamente que haya mujeres adultas que prefieran vender sexo (que no su cuerpo: no es un mercado de esclavos ni de ganado) en un desempeño profesional que puede permitirles ganar más dinero en condiciones laborales menos embrutecedoras que, por ejemplo, limpiar oficinas de noche en una subcontrata por 400 euros al mes, sin nómina y teniendo que soportar el maltrato, la precariedad y el manoseo baboso del jefe del equipo. Y es la criminalización de la prostitución, como sucede con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, lo que impide que las hetairas puedan ejercer su trabajo en condiciones óptimas, seguras y saludables.

La trata, claro, es un horror, y, como es natural, las prostitutas son las primeras interesadas en erradicarla. Pero la trata engorda con las prohibiciones. En 1999 los suecos promulgaron una ley que penalizaba la compra del sexo, es decir, perseguía al cliente pero no a la vendedora. En 2010 sacaron un informe triunfalista en el que aseguraban que esa medida casi había acabado con la trata y la prostitución. En realidad lo que se publicó en todo el mundo fue un resumen en inglés, no el informe entero, y resultaba muy convincente; incluso yo, que siempre he estado a favor de la legalización de la prostitución, porque me parece una medida obvia para proteger y dar poder a las mujeres que la ejercen, recogí esos resultados en un artículo. Pero luego empezaron a salir multitud de trabajos criticando el estudio. Entre ellos, uno estupendo de Ann Jordan, del Center for Human Rights and Humanitarian Law (Washington College of Law), que analiza punto por punto el informe completo: el texto sueco no demuestra ninguno de los datos que da y carece de una metodología mínimamente fiable. La Universidad de Lund (Suecia) investigó los efectos de la aplicación de la ley entre 2005 y 2010 y sus resultados son demoledores: la prostitución no bajó, sólo se expandió a otros territorios, y el riesgo de las trabajadoras sexuales a ser asaltadas y violadas aumentó significativamente.

La trata, claro, es un horror, y, como es natural, las prostitutas son las primeras interesadas en erradicarla. Pero la trata engorda con las prohibiciones

Hay muchas fuentes autorizadas, desde el informe GRETA del Consejo de Europa a trabajos hechos por las Naciones Unidas o el Parlamento Europeo, que parecen demostrar que la penalización no acaba con la prostitución, sino que la invisibiliza, y que además aumenta la vulnerabilidad de las trabajadoras y su dependencia de los proxenetas, ya que, al no poder haber una oferta abierta, necesitan más a los intermediarios. Lo cual ¡es tan obvio y tan lógico, a poco que se ponga uno a pensarlo! Pero la ceguera de los prejuicios impide ver lo más evidente. Sólo creemos lo que queremos creer, aunque haya mil datos que contradigan nuestro pensamiento fosilizado. El pasado 6 de octubre, las prostitutas del polígono de Villaverde (Madrid) presentaron la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras): “Somos feministas porque luchamos por una sociedad en la que ninguna mujer, prostituta o no, sea discriminada”, dicen, con toda razón. Y, sin embargo, conozco a bastantes feministas que no aceptan el derecho de las prostitutas a hacerse cargo de su propia vida y su propio cuerpo. Que quieren salvar a las hetairas contra su propia voluntad. Para mí esto no es más que puro paternalismo, puro machismo.

@BrunaHusky

www.facebook.com/escritorarosamontero

www.rosamontero.es

 

De la prostitución al burka: reducción al absurdo

 

Reducción al absurdo.

Es absurdo pensar que una mujer pueda decidir libremente vender su cuerpo.

Más absurdo aún es pensar que una mujer pueda decidir libremente regalar su cuerpo.

También es absurdo pensar que una mujer que no quiere ni vender ni regalar su cuerpo pueda decidir libremente exhibir su cuerpo.

Por tanto, la única decisión realmente libre de una mujer es ponerse el burka.

 

Mujeres sirias vistiéndose al fin como les da la gana queman un burka tras su liberación.

Mujeres sirias vistiéndose al fin como les da la gana queman un burka tras su liberación.

Kit de Herramientas de Activismo: El Impacto Real del Modelo Sueco sobre las Personas que Ejercen el Trabajo Sexual

Enviado por NSWP el 29 Julio 2016

 

 

Fuente: NSWP

 

 

http://www.nswp.org/es/resource/kit-de-herramientas-de-abogac-el-impacto-real-del-modelo-sueco-sobre-las-personas-que

 

 

Descarga este recurso:

 

 

El Impacto Real del Modelo Sueco sobre las Personas que Ejercen el Trabajo Sexual, NSWP – 2015.pdf

  1. Comprendiendo el abolicionismo de Suecia y los modos de silenciamiento de las voces opositoras, NSWP – 2015.pdf
  2. Las consecuencias de la ley de compra de sexo, NSWP – 2015.pdf
  3. Prestación de servicios, NSWP – 2015.pdf
  4. impacto de otras leyes y políticas, NSWP – 2015.pdf
  5. Derecho al trabajo, NSWP – 2015.pdf
  6. Derecho a la salud, NSWP – 2015.pdf
  7. la interferencia arbitraria en la familia, NSWP – 2015.pdf
  8. El trabajo sexual y la violencia, NSWP – 2015.pdf

 

 

Esta Guía de incidencia es una colección de ocho hojas informativas basadas en la evidencia y herramientas de promoción sobre el perjudicial modelo sueco. Puede ser utilizado para cuestionar la promoción generalizada de este enfoque jurídico y político en detrimento de la regulación del trabajo sexual.

 

Los primeros cuatro artículos documentan el impacto del modelo sueco en la vida de los trabajadores sexuales en Suecia. Los últimos cuatro documentos ponen de manifiesto cómo la penalización viola los derechos humanos de los trabajadores sexuales.

 

Papel # 1 Comprensión Abolicionista de Suecia, y modos de Oposición Silenciar

 

  • ¿Cómo se entiende el trabajo sexual en Suecia?
  • ¿Todo el mundo está de acuerdo con esta corriente principal de la comprensión de Suecia?
  • Han socavado estas voces consenso de Suecia sobre el trabajo sexual?

El primer documento analiza los puntos de vista sobre la generalización de los profesionales del sexo y el trabajo sexual que se utilizan para justificar el modelo sueco. El documento también explora cómo se excluyen las voces de los profesionales del sexo del debate en Suecia e internacionalmente: herramientas que se conocen como los ‘modos de silenciar’.

 

Papel # 2 impactos de la Ley de Compra Sexo: Calle basado en el trabajo sexual y los niveles de Trabajo Sexual

 

  • ¿Ha habido impactos negativos de la compra criminalización del sexo?
  • Han niveles de trabajo sexual en Suecia ha disminuido?

El segundo documento analiza los resultados directos de la ley. Se explica que la ley no disminuye los niveles de trabajo sexual, y ha tenido un impacto negativo en la seguridad, la salud y el bienestar de los trabajadores sexuales.

 

Papel # 3 Impactos de discursos justificativos del modelo sueco en la Prestación de Servicios

 

  • ¿Cuál es la reducción del daño y por qué se necesita?
  • Si la reducción de daños es imprescindible, hay oposición a la reducción del daño?

El tercer documento se centra en los resultados indirectos de la ley. Los puntos de vista que justifican la ley han afectado a las perspectivas de los proveedores de servicios (en particular, trabajadores sociales). Estas perspectivas han impactado en la prestación de servicios y la reducción de daños para los trabajadores sexuales.

 

Papel # 4 impactos de otros Legislación y Política – El peligro de ver el modelo sueco en el vacío

 

  • ¿El modelo sueco proteger a los trabajadores contra el acoso sexual patrocinada por el Estado?
  • Las leyes y políticas distintas de la ley de compra de sexo

El cuarto documento se centra en las leyes y políticas que no sean el propio modelo sueco. En él se describe cómo estos son utilizados por el estado sueco y la policía para desestabilizar directamente la vida de los trabajadores sexuales en Suecia.

 

Papel # 5 derecho al trabajo y otros trabajos relacionados con los Derechos Humanos

 

  • Estándares internacionales
  • regímenes legales y los derechos relacionados con el trabajo de las trabajadoras sexuales Nacional

El quinto documento se centra en las relacionadas con el trabajo protección de los derechos humanos que todas las personas tienen. Se analiza cómo la penalización y otros factores socavan la capacidad de los profesionales del sexo para beneficiarse de estas protecciones. También se incluyen algunas recomendaciones hacia una mejor práctica.

 

Papel # 6 Trabajo Sexual y el Derecho a la Salud

 

  • Las normas internacionales relacionadas con el derecho a la salud
  • La realidad de los derechos de salud para los trabajadores del sexo
  • Sexo trabajador condujo-servicios como la mejor práctica

El sexto artículo describe el derecho humano a la salud que todas las personas tienen. Se analiza el sexo retos se enfrentan los trabajadores en la realización de su derecho a la salud, y hace recomendaciones para mejorar el derecho de los trabajadores del sexo para la salud.

 

Papel # 7 Trabajo Sexual y la Interferencia arbitraria con las Familias

 

  • El derecho internacional de los derechos humanos y las normas

El séptimo trabajo se describen las normas de derechos humanos relacionados con los derechos de los padres. En él se destacan las normas pertinentes a los derechos de las trabajadoras del sexo como padres. En segundo lugar, se explica formas en las que se violan estos derechos. También se sugieren algunos remedios para estas violaciónes

Papel # 8 Trabajo Sexual y Violencia: Obligaciones del Estado

 

  • Los profesionales del sexo se enfrentan a muchas formas de violencia y la difamación
  • Las normas internacionales sobre la protección de las mujeres contra la violencia
  • Reparación en los tribunales y otros respuesta estatal

El asesinato de Petite Jasmine en Suecia, un terrible resultado de la estigmatización y el abuso relacionado causada por el modelo sueco, impulsó la producción de esta serie de documentos sobre el trabajo sexual y los derechos humanos, incluido el derecho de los trabajadores sexuales a ser protegidos de la violencia. Este documento pone de relieve que, cuando hay penalización del trabajo sexual – incluyendo la penalización de terceros, como clientes – la violencia contra las trabajadoras sexuales voluntad, y no, florecer. Este documento explica que la violencia y el abuso relacionado contra las trabajadoras sexuales son una violación de los derechos humanos fundamentales y sugiere algunas maneras de utilizar las normas de derechos humanos para hacer frente a este abuso generalizado.

 

Puede descargar este recurso como un PDF de 75 páginas o descargar los artículos individuales. Este recurso se encuentra en inglés, francés, español, ruso y chino.

 

 

 

 

Cinco preguntas pertinentes (o no) sobre trabajo sexual y derechos humanos

 

Por Ana Martínez

 

15 de julio de 2016

 

http://bit.ly/29WHgjK

 

Oslo, Noruega, 11 de la noche. Las calles están vacías, a excepción de dos mujeres de origen africano que conversan bajo la luz de una farola. Varios policías vestidos de paisano se acercan y las interpelan de malas maneras: “¿Tenéis condones? ¿Dónde está vuestra documentación? No os queremos ver más por aquí”.

Acoso policial como en este caso, violencia, extorsión, hostigamiento o discriminación. Las personas que se dedican al trabajo sexual están especialmente expuestas a estas y a otras muchas vulneraciones de derechos humanos en todo el mundo. En su mayoría se trata de mujeres que, además, se enfrentan a múltiples formas de discriminación y desigualdades de género.

Amnistía Internacional ha publicado cuatro informes sobre trabajo sexual en Noruega, Argentina, Hong Kong y Papúa Nueva Guinea que evidencian los abusos y violaciones de derechos humanos que sufren las trabajadoras y trabajadores sexuales en estos países, la solución pasa por exigir a los Estados normas que protejan, respeten y hagan efectivos sus derechos humanos a la vez que abordan la trata, la explotación y la discriminación de género. Entre las medidas que Amnistía Internacional solicita a los gobiernos está la despenalización del trabajo sexual entre personas adultas cuando hay consentimiento.

Mona ejerce como trabajadora sexual y vive en las calles de Port Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea, con sus tres hijos. A menudo, sufren agresiones verbales. “Dormimos y nos bañamos en los desagües. En ocasiones, algún cliente nos paga una habitación. Si pedimos agua a los vecinos, nos persiguen y nos insultan. Me da mucha vergüenza, pero no hay esperanza para nosotros”, explica. Las trabajadoras sexuales y sus familias están particularmente expuestas a la violencia y a otros abusos de derechos humanos. La esperanza de la que habla Mona está precisamente en leyes que garanticen que todas las personas tengan acceso a sus derechos económicos, sociales y culturales, a la educación y a oportunidades de empleo, además de que gocen de una protección y seguridad mayores. La despenalización supone eliminar las leyes y políticas que criminalizan o sancionan el trabajo sexual y reforzar aquellas que penalizan la explotación, la trata de personas o la violencia contra quienes se dedican a ello.

A Laura, una trabajadora sexual de las calles bonaerenses, la asaltaron una noche a punta de navaja. Nunca lo denunció a la policía. “No me van a escuchar porque trabajo en esto”, asegura. Cuando el trabajo sexual está penalizado, las trabajadoras y trabajadores sexuales están también privados de medidas de protección que podrían servir para aumentar la vigilancia e identificar y prevenir abusos de derechos humanos tan atroces como por ejemplo la trata. A menudo, las víctimas son reacias a denunciar si temen que la policía tome medidas contra ellas por vender servicios sexuales.

Es el caso del modelo nórdico, que prohíbe la compra de servicios sexuales, criminaliza la organización del trabajo sexual y penaliza a las personas que ejercen este trabajo y que se organizan con el objetivo de sentirse más seguras. Amnistía Internacional destaca que estas personas tienen dificultades hasta para encontrar algo tan básico como el alojamiento, ya que sus arrendadores pueden ser procesados por alquilarles un hogar. “Algunos clientes te agreden en sus apartamentos. Pueden hacerlo porque saben que estás demasiado asustada como para ir a la policía. No nos queda otra opción que obedecer sus reglas porque estamos en su casa y no podemos llevarlos a la nuestra”, explica Tina, una mujer nigeriana que trabaja en las calles de Oslo.

La doble discriminación y el estigma que sufren algunos colectivos, como el LGBTI, es otra de las principales preocupaciones en torno a la vulneración de derechos humanos en el trabajo sexual. Virginia, una mujer trans que ejerció como trabajadora sexual en Buenos Aires durante años, explica las dificultades a las que tenía que hacer frente para acceder a los servicios médicos: “Cuando estaba enferma, iba al hospital, pero la gente siempre nos maltrataba. Nos decían que fuéramos a otra clínica porque allí no podían tratarnos…”. Ante este tipo de abusos, es necesario combatir la discriminación y los estereotipos de género perjudiciales, empoderar a las mujeres y al resto de grupos marginados y garantizar que ninguna persona carece de alternativas viables para ganarse la vida.

En definitiva, ¿qué deben hacer los gobiernos para proteger los derechos de las trabajadoras y trabajadores sexuales? Amnistía Internacional demanda un marco jurídico que proteja a estas personas frente a la violencia, explotación y la coerción; que impulse su participación en la elaboración de las leyes y políticas que afectan a su vida y su seguridad; y que garantice el acceso a la salud, la educación y les ofrezca oportunidades de empleo.

Ana Martínez es periodista en Amnistía Internacional España.

 

Un momento transcendental para las trabajadoras sexuales británicas

 

Una encuesta sobre la prostitución llevada a cabo por la Cámara de los Comunes ha recomendado la legalización de los burdeles y del ejercicio independiente de la prostitución tan rápidamente como sea posible. ¿Qué va a pasar ahora?

 

Janet Eastham

 

Lunes 4 de julio de 2016

 

https://www.theguardian.com/global/2016/jul/04/sex-workers-commons-inquiry-prostituion-brothels-soliciting-legalised-womens-safety-stunning-victory

 

 

Cuando Mariana Popä fue asesinada a puñaladas en Redbridge, en el este de Londres, a primera hora del 29 de octubre de 2013, había estado trabajando hasta más tarde de lo habitual para pagar una multa puesta por la policía por hacer prostitución de calle. Le fue impuesta como parte de la Operación Clearlight, una campaña policial para echar a las prostitutas de la calle. Y —lo que fue decisivo— estaba trabajando sola.

El intercambio de sexo por dinero entre adultos es legal en el Reino Unido, pero las actividades asociadas —posesión de burdeles y prostitución de calle— están penalizadas, lo que significa que las trabajadoras sexuales se ven a menudo forzadas a trabajar aisladas unas de otras y en lugares apartados para evitar a la policía, lo que las hace vulnerables a los ataques. Popa, que había llegado de Rumanía solo tres semanas antes, se convirtió en una más de la estadística: una más de unas estimadas 152 trabajadoras sexuales asesinadas entre 1990 y 2015.

Así que el llamamiento radical hecho el viernes por un grupo interpartidario de diputados de alto nivel solicitando la despenalización de las trabajadoras sexuales no habría podido llegar en mejor momento; el informe provisional de la encuesta sobre prostitución del selecto comité de asuntos domésticos requiere que las leyes que penalizan la prostitución de calle y el uso compartido de locales por las trabajadoras sexuales sean revocadas con carácter de urgencia. La Universidad Abierta de Trabajadores Sexuales (SWOU, por su nombre en inglés) ha llamado a esto “una sorprendente victoria para las trabajadoras sexuales y nuestras demandas de despenalización” y “un paso de gigante hacia el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras sexuales en el Reino Unido”.

El resultado de la encuesta de los Comunes no es solo sorprendente, es que no tiene precedentes. Si la recomendación del comité se lleva a efecto, sería la primera vez que la ley del Reino Unido ha valorado las voces de las trabajadoras sexuales y los resultados de las investigaciones académicas por encima de las objeciones de los activistas discrepantes. Para mi, como miembro de la SWOU, es un triunfo del pensamiento racional sobre la retórica vacía.

“Tratar la prostitución de calle como un delito está teniendo un efecto adverso”, dice el presidente del comité, Keith Vaz, “y está mal que las trabajadoras sexuales, que son predominantemente mujeres, sean penalizadas y estigmatizadas de esta manera. La penalización de las trabajadoras sexuales debería, por tanto, terminar”. Bajo la actual legislación del Reino Unido, dos o más trabajadoras sexuales que trabajen juntas por su seguridad pueden ser denominadas un burdel. Como explica Vaz, esta ley “significa que las trabajadoras sexuales pueden temer ser procesadas si trabajan juntas en el mismo local, lo que a menudo compromete su seguridad”. Según estimaciones, un 49% de las trabajadoras sexuales dicen estar preocupadas por su seguridad; este cambio en la legislación puede salvar vidas.

El comité ha pedido también al Ministerio del Interior que borre las anotaciones previas por condenas y advertencias de los registros de las trabajadoras sexuales. Como explica el informe, “tener un registro penal por faltas relacionadas con la prostitución […] crea una barrera insuperable para las trabajadoras sexuales que desean dejar la prostitución y dedicarse a un trabajo regular.”

En una reciente edición del programa Ted Talk, Toni Mac, miembro de la SWOU, explicaba que las trabajadoras sexuales de todo el mundo están haciendo campaña por la “total despenalización y los derechos laborales”. Amnistía Internacional defiende la despenalización como la única manera de proteger a las trabajadoras sexuales de las violaciones de derechos humanos y los abusos. Su posición, escrupulosamente basada en datos demostrados y respaldada por otras diez organizaciones no gubernamentales de ámbito global, fue publicada el 26 de mayo. El selecto comité todavía no se ha pronunciado a favor de ningún marco legal en particular.

Las recomendaciones de este informe son totalmente sorprendentes dados los desalentadores comienzos de la encuesta sobre la prostitución. Antes de que se incorporara Nusrat Ghani, diputada por Wealden, el comité estaba formado en su totalidad por hombres, una decisión que entraba en contradicción con su concepción de la prostitución como un asunto de mujeres. Muchas trabajadoras sexuales y aliados suyos temieron un dictamen a favor de una ley del cliente, en la que se penaliza la compra de sexo y se despenaliza la venta.

Alex Feis-Bryce, director ejecutivo de National Ugly Mugs, una organización de recursos para las trabajadoras sexuales, describió los términos de referencia de la encuesta como “sesgados”, una preocupación de la que se hizo eco SWOU. Durante la investigación, fueron llamados testigos que proporcionaran pruebas en respuesta a los términos de referencia que equiparaban “prostitución” con “violencia contra las mujeres” y amalgamaban trabajo sexual con trata.

La autora Kat Banyard y la superviviente de prostitución Mia de Faoite fueron dos de los primeros testigos llamados a declarar. “No tengo ni la más remota idea de por qué se está contando con Banyard en cualquier consulta o política respecto al trabajo sexual”, dice Feis-Bryce. “Su único vínculo con el trabajo sexual es que tiene marcadas opiniones respecto al mismo. Hasta donde yo sé, su organización [UK Feminista, que lanzó la campaña por el Fin de la Demanda] no proporciona ningún tipo de apoyo de primera línea para las trabajadoras sexuales; no es más que una organización activista”.

Banyard publicó recientemente El Estado proxeneta: sexo, dinero y el futuro de la igualdad y argumentó en sus páginas que “renombrar la prostitución como trabajo sexual” fue uno de los mayores peligros de la industria. “La vehemencia del libro tiene un cierto impulso intoxicante”, dijo la crítica Charlotte Shane en una revisión para el Spectator, “pero el mensaje está embrollado en falacias lógicas y falta de pruebas”.

Las trabajadoras sexuales retiradas Paris Lees y Brooke Magnanti (alias Belle de Jour) preguntaron por qué el comité las eligió a ellas para declarar en lugar de a trabajadoras sexuales en activo. Magnanti sugirió: “Venimos con los medios de comunicación presentes; venimos y llamamos la atención. Somos el peluquín de pubis de estos procedimientos, lo que les permitirá a ustedes marcar una casilla y decir: ‘Hablamos con algunas ex-trabajadoras sexuales’”. Laura Lee fue la única trabajadora sexual en activo que habló cara a cara al comité.

Y sin embargo los diputados “redactaron un informe cuidadosamente fundamentado y bien razonado”, a pesar de las dudas iniciales. Tal giro de ciento ochenta grados fue hecho posible sin duda por las 250 piezas de evidencia escrita presentadas por trabajadoras, académicos, activistas y organizaciones no gubernamentales, hecho del que no hay precedentes.

En el pasado, el debate sobre la legislación del trabajo sexual se ha visto enturbiado por el mal uso de las estadísticas. Como el defensor de la despenalización y autor de Penalización de la compra de sexo: lecciones de Suecia, Jay Levy, explica: “Estamos hablando de una de las comunidades más clandestinas; la gran mayoría de las trabajadoras sexuales necesita permanecer invisible para sobrevivir. Así que cualquiera que diga “X por ciento de Y”, está hablando sin sentido, a mi juicio. En cuanto algunas personas comienzan a citar estas estadísticas yo pienso que quizás tienen una motivación oculta muy fuerte”. En la primera sesión de evidencia oral, Banyard declaró: “aproximadamente el 50% de las mujeres que se prostituyen empezaron siendo niñas. Comenzó como explotación sexual infantil y luego continuó”. Esto sería muy preocupante, pero solo si fuera cierto. Sin embargo, como Feis-Bryce aclara en su declaración suplementaria, esta estadística procede de un documento del Ministerio del Interior de 2004, basado a su vez en nueve fuentes muy antiguas, seis de las cuales son de antes de 1999. Más aún, “al menos una de las fuentes solo tenía participantes menores de 18 años, con lo que la conclusión estaba predeterminada”.

La Dra. Magnanti, que cambió su carrera de escort de alta clase por la ciencia forense y la estadística de poblaciones, fija la edad media de entrada al trabajo sexual en el Reino Unido en aproximadamente 23 años.

De Faoite dijo a los investigadores que “Europa tiene en este momento una horrible situación de trata de personas”, y Banyard describió “un enorme problema de trata sexual en este país”. Entre 2007 y 2009, el profesor Nicola Mai “dirigió una investigación que analizó las experiencias de migración y trabajo sexual de 100 inmigrantes (mujeres, hombres y personas transexuales) que trabajaban en Londres”. Encontró que alrededor del 6% de las mujeres entrevistadas tenían experiencias que podían ser consideradas trata.

Significativamente, el informe de los diputados traza una distinción entre trabajo sexual y trata, y señala que la Ley de Esclavitud Moderna de 2015 ya penaliza esta última. El comité se declaró “consternado al descubrir la mala calidad de la información disponible acerca de la extensión y la naturaleza de la prostitución en Inglaterra y Gales”. Ha recomendado a la comisión del Ministerio del Interior una investigación en profundidad de este asunto, con presentación de los resultados ante el parlamento en junio de 2017. Este informe, “debería buscar la publicación y explicación de estadísticas fiables, que puedan ser usadas para informar futuras decisiones legislativas y normativas, y desechar cualquier dato no fiable”.

Las pruebas proporcionadas a la comisión de investigación estuvieron “altamente polarizadas” entre aquellos que están a favor de una ley de compra de sexo al estilo de Suecia y los que defienden la total despenalización del trabajo sexual, tal como se ha llevado a cabo en Nueva Zelanda. El informe de los parlamentarios parece favorecer con cautela la opción de despenalización sobre la de ley de compra de sexo, pero los activistas de ambos bandos tendrán que esperar hasta el próximo mes de junio para conocer la decisión final de la encuesta.

Este informe señala que la ley de compra de sexo “se basa en la premisa de que la prostitución es moralmente mala y por tanto debe ser ilegal, cuando en los tiempos presentes la ley no hace tales juicios morales”, y que mucha de la “retórica” en torno a la ley “niega también a las trabajadoras sexuales la oportunidad de hablar por sí mismas y tomar sus propias decisiones”.

Por el contrario, el modelo de despenalización de Nueva Zelanda “ha producido beneficios, incluyendo un claro mensaje político, mejores condiciones para las trabajadoras sexuales, mejor cooperación entre las trabajadoras sexuales y la policía y no se ha detectado aumento alguno en el tamaño de la industria del sexo o en la explotación de las trabajadoras sexuales”.

Mientras tanto, la auténtica prueba para este informe será sus implicaciones para los miembros más vulnerables de nuestra comunidad. En el este de Londres, las trabajadoras sexuales de calle están recibiendo órdenes de dispersión, pequeños papelitos de color rosa que las penalizan por existir. Le toca ahora al Consejo Nacional de Jefes de Policía garantizar que las recomendaciones del comité sean aplicadas en todos los ámbitos.

 

“Un círculo de irregularidad fomenta la explotación sexual de las mujeres”

 

EDUARDO BAYONA

 

29/4/2016

 

http://www.publico.es/sociedad/femenino-plural/circulo-irregularidad-fomenta-explotacion-sexual.html

 

La legislación española se dirige “hacia un modelo abolicionista criminalizador” en materia de prostitución, ya que “hay intereses económicos y políticos muy potentes en contra de cualquier intento de legalización, regulación y descriminalización”.

 

 

ZARAGOZA .- “Las políticas migratorias y un régimen jurídico abolicionista que no regula la práctica de la prostitución generan un círculo de irregularidad que fomenta la explotación sexual” de las mujeres extranjeras en España. Es la tesis de Laura Oso, profesora de la Universidad de A Coruña y una de las principales expertas europeas en materia de migraciones, y el sociólogo, abogado y criminólogo José López Riopedre, que lleva dos décadas investigando el mercado del sexo desde un punto de vista etnográfico y que es autor del libro Mujeres cruzando el Atlántico. Relatos biográficos de migrantes brasileñas en los mercados del sexo.

Ambos, que coinciden en estudiar la prostitución a partir de relatos de vida —Riopedre mantiene contacto desde mediados de los 90 con algunas de las 15 mujeres en las que centra su libro—, participaron la semana pasada en una sesión sobre Migración, trabajo sexual y trata de personas del Seminario Aragonés de las Migraciones y la Diversidad, en la Facultad de Trabajo Social de Zaragoza.

 

“Hay que luchar por romper esa cadena de irregularidad, pero no debemos centrar el trabajo solo en las redes de trata de personas. El discurso oficial que vincula inmigración y explotación sexual y que centra la atención en ese aspecto no nos deja ver que detrás hay una actividad económica paralela con la que se lucra mucha gente”, indica Oso. El autor señala “los problemas para regularizar su situación como trabajadoras” y “el temor a ser detenidas” y devueltas a su país —precisamente por no tener papeles— como los principales factores de esa “cadena de irregularidad que aumenta su aislamiento” y que “hace que sean arropadas por proxenetas” que, mientras les dan cobijo —“tienen miedo a salir del club y ser detenidas”— , las explotan con condiciones económicas leoninas —multas, deudas que tardan años en pagar— y un duro régimen laboral.

“Lo que me he encontrado a lo largo de los años no cuadra con la imagen de la vida alegre y fácil no con el de la triste y sórdida”, indica Riopedre, para quien el perfil de las prostitutas encaja “más con el de luchadoras sociales que con el de víctimas”, ya que, según sostiene, “la mayoría se dedica a ese oficio de manera consciente y voluntaria”. “La prostitución es una opción, aunque no una elección, que mucha gente toma por situaciones de exclusión”, mantiene Oso, que anota que “a lo mejor, si tuvieran algún tipo de ayudas, muchas mujeres no optarían por prostituirse”. “La situación de alegalidad de España no ayuda nada”, añade.

Ambos consideran en que las políticas de criminalización de la prostitución deterioran todavía más la situación de las mujeres explotadas sexualmente. “La penalización del cliente –explica Oso— trae mayor irregularidad y perjudica a las mujeres en el sentido de que sus condiciones de trabajo empeoran, pasan a ser todavía más sumergidas”, según coinciden un grupo de 20 investigadores europeos que está investigando ese tema en varios países de la UE.

Una prohibición como la decretada por Suecia, apunta, “es una medida estética, pero que no tiene efectos positivos sobre las mujeres. Al contrario, los servicios se dan en lugares más escondidos y precarios”. “Todo tipo de criminalización empeora las condiciones de las mujeres”, anota Oso, mientras Riopedre corrobora que “las mujeres que siguen trabajando en la prostitución en Suecia lo hacen en unas condiciones más precarias”.

Ambos rechazan, a partir de sus trabajos de campo, que la mayoría de las extranjeras que se prostituyen en España lleguen al país a través de redes que las fuerzan a trabajar en el mercado del sexo tras engañarlas primero y coaccionarlas después. Muchas de ellas lo hacen gracias a préstamos de conocidos. En uno y otro caso, no obstante, la deuda con traficantes o con amigos y la falta de papeles endurece sus condiciones de trabajo y las sitúa ante esa “cadena de irregularidad que pesa sobre ellas, que se retroalimenta con una compleja relación de actores sociales”, muchos de ellos con intereses económicos, y de la que les resulta muy difícil salir.

“Ningún estudio científico avala que en España hay 300.000 prostitutas y el 95% de ellas, víctimas de trata. Hablamos mucho de trata pero hay muy pocos estudios”, anotó Riopedre. En su opinión, la legislación española se dirige “hacia un modelo abolicionista criminalizador” en materia de prostitución, ya que “hay intereses económicos y políticos muy potentes en contra de cualquier intento de legalización, regulación y descriminalización”.

Los datos oficiales apuntan en esa dirección. El Ministerio del Interior dio por desarticulados el año pasado 25 grupos organizados de proxenetas, mientras el Plan Integral contra la Trata de Mujeres y Niñas con Fines de Explotación Sexual cifra en 900 las víctimas acreditadas en todo el país en 2014 y en 13.983 las personas en riesgo, “en su mayoría mujeres de nacionalidad rumana (seguida de la española, dominicana, brasileña, colombiana y paraguaya), en situación regular en España y detectadas en clubes de alterne con plaza”. Ese mismo documento incluye dos valoraciones sobre el dinero negro que se mueve en torno a la prostitución: 3.700 millones de euros según el INE —un 0,35% del PIB— y 3.024 según Interior.

Desestereotipar el debate

Oso y Riopedre, partidarios de desestereotipar el debate sobre la prostitución —“jugamos con ideas totalmente falsas”, indica el segundo—, coinciden en señalar tres grupos de mujeres extranjeras que la practican en España: las víctimas de las redes de trata, las que se dedicaban a ella en sus países de origen y siguen haciéndolo tras migrar y, por último, las que se han visto obligadas a prostituirse por necesidad económica.

La crisis, paralelamente, ha provocado varios fenómenos. “Más mujeres españolas están volviendo a trabajar en pisos”, a los que también regresan “muchas extranjeras que habían salido”, explica la profesora, que anota que “el paro aboca a muchas madres a este trabajo, aunque no podamos verlo”. En el caso de las extranjeras, apunta el sociólogo, hay casos de abandono por motivos económicos mientras algunas mujeres se trasladan puntualmente a clubes de otros países como Francia e incluso Suecia, pese a la prohibición”.

 

La falacia paternalista del “modelo nórdico” de prostitución

 

Por Cas Mude

Profesor asociado en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales (SPIA) de la Universidad de Georgia e investigador en el Centro para la Investigación del Extremismo (C-REX) de la Universidad de Oslo.

 

04/08/2016

 

http://www.huffingtonpost.com/cas-mudde/the-paternalistic-fallacy_b_9644972.html

 

 

Esta semana Francia se convirtió en el quinto país europeo que hace ilegal la compra de sexo. Este así llamado “modelo nórdico” —que en efecto está solo implementado por algunos páises nórdicos— está ganando impulso en todo el continente y sus defensores están intentando, hasta ahora sin éxito, que se convierta en una realidad en toda la Unión Europea.

El así llamado “modelo nórdico” es una vuelta a los períodos más oscuros del paternalismo de izquierdas, en el que unos autodenominados progresistas luchan por utopías de clase media a expensas de los socialmente débiles. En el modo clásico, las opiniones de los “protegidos” son o ignoradas o despreciadas por los “protectores”. Las trabajadoras sexuales, que en su gran mayoría se oponen a la penalización de las personas que compran sexo (los así llamados “puteros”), son despojadas de su autonomía, reducidas a “víctimas” de la “industria del sexo” que padecen “falsa conciencia”.

Un reciente editorial de The Guardian, el portaestandarte británico de la progresía europea, proporciona un interesante comprensión de las crecientes dificultades que los progresistas tienen para justificar la penalización del trabajo sexual. Es una llamativa combinación de confusión y desesperación. Aunque es verdad que hace referencia a algunos de los poco fiables estudios que existen, ignora ampliamente sus implicaciones y recomendaciones. Esto se debe a que los estudios más serios muestran que el “modelo nórdico” ni ha mejorado la situación de las trabajadoras sexuales ni ha reducido de forma significativa la “industria del sexo”. En cambio, como de alguna forma reconoce The Guardian, el “modelo de Nueva Zelanda” (de despenalización) ha conseguido por lo menos lo primero.

The Guardian basa su petición de prohibir el trabajo sexual primordialmente en el “principio del daño”, esto es “la afirmación de que el único uso justo del poder en una comunidad civilizada es el uso para prevenir el daño”. Entonces, ¿de qué daño se trata? Los progresistas suelen ser imprecisos en esto, dando por supuesto que “todos sabemos” de qué están hablando. No hay duda de que los abusos físicos y verbales son un problema de primer orden para las trabajadoras sexuales, pero esto no es exclusivo de este grupo específico. Por ejemplo, aquí en los Estados Unidos, las violaciones están incontroladas entre los estudiantes y entre los militares, ¡y todavía no ha propuesto nadie prohibir los ejércitos y las universidades (o sus reclutadores)!

No, el “daño” al que se refieren está en el acto mismo del trabajo sexual, es decir, en la venta de sexo. Esta es una postura que podría tener sentido desde un punto de vista religioso conservador, pero mucho menos desde una perspectiva progresista. Aunque los progresistas pueden (y quizás deberían) oponerse a la mercantilización del sexo, la pregunta es: ¿por qué solo a la del sexo? ¿Por qué no también a la de la educación y la salud? De la misma forma, aunque puede ser verdad que “en todo sexo pagado existe, puede decirse, una dimensión inherentemente explotadora”, esto puede decirse también de muchas otras profesiones: desde el mundo del espectáculo a la minería o los deportes profesionales (como el boxeo o el fútbol).

El auténtico argumento parece ser que la sexualidad es algo “personal” que está intrínsecamente unido a emociones (intensas). Obviamente, esta es una posición muy discutible, y por lo menos dependerá de cada persona. Más aún, tiene un claro (aunque a menudo expresado de forma solo implícita) fundamento sexista, ya que es la mujer vendedora la que es dañada, no el hombre comprador, reflejando una inveterada noción sexista de la sexualidad, según la cual la sexualidad femenina es inherentemente problemática.

Pero incluso aunque las mujeres fueran dañadas por el trabajo sexual —y por el trabajo en sí mismo, más que por las condiciones y el estigma asociados a su penalización— ello seguiría constituyendo un caso de autodaño (el trabajo sexual forzado es siempre ilegal y constituye violación, no sexo). La única forma de argumentar que es daño y no autodaño es despojar a las trabajadoras sexuales de autonomía. Y esto es exactamente lo que se está haciendo, incluso por feministas y progresistas que normalmente defienden la autonomía de las mujeres.

En palabras del editorial de The Guardian: “Las circunstancias sociales y económicas en las que una mujer ve el trabajo sexual como la mejor opción disponible representan, en sí mismas, un entorno de coacción”. Desde luego, esto se aplica sin duda a muchas, quizás incluso la mayoría, de las trabajadoras sexuales (que, dicho sea de paso, ¡no son todas mujeres!). Pero se aplica también a muchas otras profesiones. Pocas personas se desplazan a los campos de petróleo de Dakota del Norte porque amen el trabajo duro y sucio y los largos inviernos remotos. Y muchos, si no la mayoría, de los que se alistan en el ejército, en particular en países que se ven implicados a menudo en conflictos militares (como el Reino Unido y los Estados Unidos), lo hacen por falta de alternativas sociales y económicas. Más aún, los soldados pueden no solo perder sus vidas, sino que también ¡corren mayor riesgo de ser violados!

Si los progresistas quieren realmente ayudar a las trabajadoras sexuales y debilitar los aspectos explotadores de la “industria del sexo”, deberían legalizar el trabajo sexual, o por lo menos despenalizarlo. Esto aumentará de forma espectacular la salud y la seguridad de las trabajadoras sexuales, como se ha visto en Nueva Zelanda. Deberían cambiar también el clima social que rodea al trabajo sexual. Obviamente, esto supondrá un reto mucho mayor, y una razón no menor de ello será porque requiere que cambien sus propios puntos de vista tradicionales sobre la sexualidad en general, y sobre la sexualidad femenina en particular.

Si quieren realmente legislar algo, que se centren en empoderar a las trabajadoras sexuales frente a la industria del sexo “explotadora”. Que creen una infraestructura educativa y una estructura legislativa que permita a las trabajadoras sexuales (a sus colectivos) dirigir sus propios asuntos, haciéndolas independientes de chulos y terceros. Que castiguen la discriminación de las trabajadoras sexuales por otros negocios, tales como los bancos y otras instituciones financieras, que a menudo rehusan abrir cuentas a las trabajadoras sexuales, ¡incluso si no están implicadas en actividades ilegales!

Incluso si el objetivo final es vivir en un mundo sin trabajo sexual, la primera preocupación debería ser por las (supuestas) víctimas de la industria del sexo. Como las trabajadoras sexuales han dejado claro en todo el mundo, se oponen a la penalización tanto de la venta como de la compra de sexo. Quieren ver su comercio despenalizado (o legalizado). Como muestran los estudios, la vida de las trabajadoras sexuales mejora solo cuando el trabajo sexual es despenalizado. Y este debería ser el primer objetivo para todos, incluso para aquellos que están sinceramente preocupados por las “víctimas” de la “industria del sexo”.

 

Las prostitutas enfadadas de Francia

Los colectivos de trabajadoras del sexo rechazan la nueva ley que criminaliza a los clientes, lo que llevará a estos a esconderse y las pondrá en una situación de mayor vulnerabilidad

 

Trabajadoras sexuales se manifiestan contra el proyecto de ley que prohibe pagar por recibir servicios sexuales, en París, el 6 de abril de 2016 (EFE)

Trabajadoras sexuales se manifiestan contra el proyecto de ley que prohibe pagar por recibir servicios sexuales, en París, el 6 de abril de 2016 (EFE)

 

Paula Rosas. París

 

09.04.2016

 

http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-04-09/prostitutas-enfadadas-francia-ley-criminaliza-pagar-sexo_1181109/

 

“Es como si tuvieras derecho a hacer pan y a tener una panadería, pero tus clientes no tuvieran derecho a comprarlo”. Gilda eligió su profesión libremente hace más de una década, paga sus impuestos, cotiza para su jubilación, contacta con sus clientes a través de internet, los selecciona y trabaja en su propio apartamento. A partir de ahora, sin embargo, sus clientes no podrán pagar legalmente por los servicios que les presta porque Gilda es prostituta y, aunque la prostitución no es un delito en Francia, la Asamblea Nacional acaba de aprobar una ley que penaliza al que paga por sexo.

Gilda está muy lejos del perfil de víctima de la prostitución que la nueva ley quiere proteger. “Es grotesco. Es absurdo. Se presenta como un avance social y un progreso o algo que nos va a ayudar, cuando lo que hace es suprimir nuestros ingresos”, denuncia esta portavoz del Sindicato del Trabajo Sexual en Francia. Como el sindicato, decenas de asociaciones que agrupan a colectivos de prostitutas se han levantado en pie de guerra contra una ley que, aseguran, va a empujar a las trabajadoras sexuales a una mayor clandestinidad y, por lo tanto, a una mayor vulnerabilidad, como denuncia Médicos del Mundo.

La proposición de ley socialista “que refuerza la lucha contra el sistema de prostitución” fue aprobada por los diputados franceses el pasado miércoles tras más de dos años de idas y venidas entre el Senado -que la rechazaba al no llegar a ponerse de acuerdo sobre su medida estrella, la penalización del cliente– y la Asamblea Nacional, que finalmente ha tenido la última palabra. Una vez entre en vigor, probablemente en un par de semanas, “la compra del acto sexual” será sancionada con multas de hasta 1500 euros, 3750 si hay reincidencia. El texto está inspirado en la ley sueca que desde 1999 castiga a los clientes, y convierte a Francia en el quinto territorio abolicionista tras Suecia, Noruega, Islandia e Irlanda del Norte.

Con la nueva ley “se considera a las prostitutas como víctimas y no como delincuentes”, ha afirmado Maud Olivier, la diputada socialista impulsora de la proposición. Efectivamente, el texto suprime el delito de “racolage” pasivo u ofrecimiento de servicios sexuales, que se instauró en 2003 cuando Nicolas Sarkozy era ministro del Interior y que criminalizaba a las trabajadoras del sexo. El “racolage”, que tanto inspiró a Degas o a Toulouse Lautrec, se convirtió en un delito que, además, otorgaba a las fuerzas del orden una enorme arbitrariedad, ya que ¿cómo se sabe si se está haciendo un ofrecimiento pasivo? ¿Por la vestimenta? ¿Porque fuma un cigarrillo en una esquina? Los grupos abolicionistas hablan, por lo tanto, de una “nueva conquista para los derechos de la mujer”.

Pero no todas las prostitutas -aunque también hay hombres, este es un mundo eminentemente femenino- se consideran víctimas. Gilda o su compañera de sindicato Morgane Merteuil, que se define como “puta radical”, son orgullosas defensoras de su oficio y dan la cara por un colectivo estigmatizado. Hay muchísimas situaciones diferentes y esta ley, denuncian, mete a todos en el mismo saco. “No se puede comparar una mujer inmigrante originaria de África subsahariana que no tiene acceso a papeles ni al mundo del trabajo y que es explotada, con una francesa que se prostituye ocasionalmente, con una estudiante que lo alterna con otros trabajos para pagar sus estudios o con alguien como yo que ejerce a través de internet. Son situaciones muy diferentes y no hay soluciones universales”, señala Gilda a El Confidencial.

 

Parte del paisaje parisino

Las leyes han ido cambiando, pero el oficio más viejo del mundo ha sido, y sigue siendo, una parte del paisaje urbano en París. Desde los decadentes y horteras alrededores de Le Moulin Rouge, con sus templos dedicados al sexo y al voyerismo, a la castiza calle de Saint Denis en pleno centro de la capital, donde la putas tradicionales lucen escote y peregrinan a sus pequeños apartamentos escaleras arriba varias veces al día desde hace décadas.

“Se impone una visión de que el cuerpo pertenece al Estado”, denuncia Giovanna Rincón, presidenta de Acceptess Transgenres, una asociación que trabaja fundamentalmente con transexuales y afectados por el VIH-Sida y que considera que la ley quiere imponer una visión puritana y moralizadora sobre la cuestión del cuerpo. “Hay que abordar el feminismo de una manera diferente. Qué mayor feminismo que el de una mujer, que hasta ahora ha sido reprimida, reducida a la reproducción y que hoy sea capaz de emanciparse de todos esos conceptos y salir a la calle a decir, sí me dedico a esto. ¿Por qué tenemos que sufrir por el cuerpo de otros si esos mismos no lo están lamentando ni pidiendo?”, reflexiona esta mujer transexual, que llegó a Francia desde Colombia hace una década y que ejerció la prostitución durante 20 años.

Las asociaciones reconocen que, por supuesto, existen casos de explotación y personas que viven situaciones de violencia. Que hay mujeres obligadas a acostarse con 30 o 40 hombres al día y que viven encerradas por sus chulos, sin posibilidad de denunciar porque no tienen nada. Pero para luchar contra ello, aseguran, bastaría con aplicar el derecho común, que ya castiga la trata de blancas, el trabajo forzado, el proxenetismo o la explotación sexual. “No es necesaria una ley específica, discriminatoria sobre esta o aquella categoría. La gente tiene que tener derecho al trabajo, a la sanidad, al alojamiento, a las ayudas sociales como todos los demás, sean forzados o no”, opina Merteuil, autora además del ensayo “¡Liberad el feminismo!”.

“Podemos ser putas y luchar contra el tráfico de seres humanos”, defiende Giovanna Rincón. Otras, como Gilda, recuerdan que muchas de las víctimas explotadas han sido condenadas hasta ahora además por trabajar sin declarar los ingresos, una doble condena que no es anecdótica, sino que pasa a menudo. “Se puede ser víctima de proxenetismo, condenada por no declarar tus ingresos y expulsada si eres inmigrante”, resume esta prostituta, travesti, especializada en dominación y que se presentó como cabeza de lista a las elecciones regionales del año pasado por la Federación Libertaria Unitaria Abierta en Hauts-de-Seine, en la periferia de París. Gilda, como Morgane o Giovanna, demuestran que el fenómeno de la prostitución es poliédrico y complejo y, para la gran mayoría de las personas, completamente desconocido y lleno de tópicos y prejuicios.

Para luchar contra la explotación, la nueva ley aprobada esta semana prevé permisos de residencia de seis meses para las personas extranjeras que dejen el oficio, y una “ruta de salida de la prostitución” a través de un acompañamiento social y de medidas de prevención con un presupuesto de 4,8 millones de euros al año. Las asociaciones ridiculizan esta partida. Se estima que en Francia hay más de 30.000 personas que se dedican a la prostitución, por lo que, con lo presupuestado por la ley, quedarían unos meros 160 euros por persona al año para su salida del oficio sexual, calcula Médicos del Mundo.

 

Mayor vulnerabilidad

“El acompañamiento social no prevé, por ejemplo, el alojamiento, y a los inmigrantes les ofrecen papeles pero sólo durante seis meses, un tiempo insuficiente para encontrar trabajo y establecerse. Si a alguien le retiras su sustento y no le ofreces lo suficiente para vivir dignamente, no lo dejará nunca. Y los que no quieran dejarlo no van a poder trabajar tranquilamente”, lamenta Aline Lathieyre, de Médicos del Mundo. “La ley no va a afectar a las redes criminales y mafiosas de proxenetismo, porque son trasnacionales, están muy estructuradas y se mueven entre muchos países. Si la ley no les conviene, van a otro sitio”, añade Rincón.

La ONG ya ha podido comprobar sobre el terreno cómo el temor a esta nueva ley está afectando a las trabajadoras sexuales. Si un cliente no quiere ser visto, probablemente intentará llevar a la prostituta a un lugar más alejado, más escondido y, posiblemente, más peligroso para ella. La precarización del trabajo va a obligar a algunas a aceptar servicios que antes no admitirían o a clientes de los que no están muy seguras. Porque, al final, aseguran, el alquiler hay que pagarlo igual. O van a tener que recurrir a intermediarios, se teme Morgane Merteuil. Lo que las hace más vulnerables.

La prostitución es una actividad legal en Francia, sus trabajadores pagan impuestos y cotizan para su jubilación, recuerda Lathieyre, “por lo que las personas que lo ejercen libremente deben dejar de ser estigmatizadas y reprimidas. No hay que poner en marcha medidas nuevas sino dejarlas trabajar en paz porque si no se les expone a más violencia y riesgos. Hay que aceptar que es un trabajo y acompañar a las personas que son víctimas de violencia”.

Para Rincón, que lleva años defendiendo a las minorías de las minorías, a un colectivo que se encuentra con las vulnerabilidades de ser inmigrantes, portadores de VIH y transexuales, la dignidad y la voz de las trabajadoras del sexo está por delante de cualquier ley: “Son autónomas, están haciendo un seguimiento sanitario, se pagan su baguette todas las mañana y su transporte y son dignas con ese trabajo, no pueden ser reducidas a la invisibilidad y a ser únicamente considerados como “sujetos prostitutos”. Que las dejen tranquilas”.