Silencio, hablan las putas

 

El debate en el seno del movimiento feminista sobre la prostitución es complejo y no admite simplificaciones. Unas charlas en Cáceres el pasado día 24 organizadas por CNT destierran tópicos e introducen la discusión en el terrenos de los derechos humanos.  

 

Por  CHEMA ÁLVAREZ RODRÍGUEZ

26 de noviembre de 2018

https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/silencio-hablan-las-putas-#

 

 

Quienes asistimos el pasado 24 de noviembre por la tarde en Cáceres a la charla “Feminismo y prostitución”, tuvimos la ocasión de escuchar un discurso claro, directo y bien fundamentado sobre la lucha de un colectivo, el de las prostitutas, para que, de una vez por todas, le sean reconocidos los derechos humanos que la Declaración Universal considera como iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, tal y como establece en su preámbulo, sin que exista distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición (artículo 2).

Ese discurso, que impele a nuestra sociedad en todas sus formas —de a pie, política, legislativa— a procurar el bien de los derechos humanos de las prostitutas por encima de cualquier otra motivación, trasciende el discurso sobre el patriarcado y las circunstancias que impone a la mujer, no ya como prostituta, sino como prostituida por un sistema capitalista que convierte su cuerpo en moneda de cambio y transforma el sujeto individual en objeto de consumo.

Una charla donde se reclaman derechos laborales, cívicos e individuales para las prostitutas, un acto de disidencia y de desobediencia frente a unas leyes que criminalizan el ejercicio de la prostitución

La charla fue impartida en el local del sindicato CNT de Cáceres por Paula Sánchez Perera, del Colectivo Hetaira de Madrid, Rocío Medina Martín, del Colectivo Antígona de la Universidad Autónoma de Barcelona y Marijose B. Márquez, del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, justo un día antes de que las plazas y las redes sociales se llenaran de multitudes y mensajes reclamando la eliminación de la violencia contra las mujeres, y ante un auditorio de apenas 70 personas que, como señaló Rocío Medina, profesora asociada del área de Filosofía del Derecho de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, ejercían con su asistencia a una charla donde se reclaman derechos laborales, cívicos e individuales para las prostitutas, un acto de disidencia y de desobediencia frente a unas leyes que criminalizan el ejercicio de la prostitución, de muchas y muy diversas formas, y una sociedad que recurre a una doble moral en la que se legitima y legaliza la venta de armas a países que violan los derechos humanos, permite que mueran ahogados en el Mediterráneo miles de personas que huyen de la miseria y de la guerra, sin distinción de sexo ni edad, o establece políticas laborales que propician la miseria, precarización y explotación del sector más vulnerable, el de las mujeres, ocasionando lo que se ha dado en llamar la feminización de la pobreza, que obliga a esas mismas mujeres a buscar ingresos económicos a través de la prestación de servicios sexuales.

“En condiciones de pobreza, los hombres delinquen y las mujeres se prostituyen”. Esta frase, traída a colación por Paula Sánchez Perera, del colectivo Hetaira de Madrid, licenciada en Filosofía y premio extraordinario del Máster en Teoría y Crítica de la Cultura, pertenece a una de las antropólogas que mejor ha estudiado la relación entre pobreza y mujer, Dolores Juliano, autora de libros como Presunción de inocencia. Riesgo, delito y pecado en femenino, Las que saben…subculturas de mujeres o La prostitución: el espejo oscuro.  Paula Sánchez repasó los cinco modelos jurídicos que ha adoptado el Estado a lo largo de la Historia frente a la prostitución: reglamentarismo, abolicionismo, prohibicionismo, regulación y despenalización.

Paula Sánchez repasó los cinco modelos jurídicos que ha adoptado el Estado a lo largo de la Historia frente a la prostitución: reglamentarismo, abolicionismo, prohibicionismo, regulación y despenalización

El primero, el reglamentarismo, entiende la prostitución como un mal necesario. Fundamenta su discurso en la protección de la sociedad y no de las prostitutas, a quienes se ve en unas ocasiones como focos de ETS, enfermedades de transmisión sexual, y en otras como mal ejemplo moral para una comunidad que pretende proteger a los menores del exhibicionismo sexual pero que no les impide acceder a otro tipo de malas influencias, como puede ser a una violencia prestigiada por los medios de comunicación y de ocio (ahí está, sin más, la publicidad indiscriminada de las casas de apuestas). Impone la zonificación, los registros y los controles médicos, así como una tarjeta sanitaria para las prostitutas. El proxenetismo es considerado una actividad ilegal y está, en principio, prohibido.

El prohibicionismo, propio del siglo XIX y aún vigente en Estados Unidos, a excepción del Estado de Nevada, fomenta la clandestinidad y la criminalización de mujeres que, a pesar de ir contra la ley, seguirán ejerciendo esta práctica como modo de subsistencia, lo cual favorece su dependencia del proxenetismo, al que también persigue, y las aboca a un mundo submarginal. Considera la prostitución como un vicio inmoral y trata como delincuentes a las mujeres que lo ejercen.

El abolicionismo, también considerado como modelo nórdico, por su implantación en Suecia, convierte a la prostituta en víctima y en objeto constante de acoso policial, desalojos y desahucios, deportaciones y retirada de la custodia de los hijos e hijas. Es un modelo defendido a veces por el feminismo que pretende la erradicación absoluta de la prostitución por considerarla efecto de un sistema patriarcal. Afirma no perseguir a las prostitutas, sino a la organización de la prostitución y a la explotación de las mujeres como víctimas de un comercio de personas. Sin embargo, tal y como expuso Paula Sánchez, este modelo criminaliza también a las mujeres que lo sufren y no ofrece una alternativa clara a la prostitución.

Su historia refleja la política de un país, Suecia, que exporta una imagen idílica del respeto a los derechos humanos y de erradicación de la prostitución mientras desarrolla una verdadera caza de brujas contra quienes la ejercen

Ejemplo de ello es el documental Allí donde las putas no existen, que se puede ver en youtube, de la directora Ovidie, en el que se relata la tragedia de Eva-Marie Kullander Smith, de 27 años, que también fue “escort”, a la que se le retiraron sus hijos y que acabó asesinada por su expareja con treinta puñaladas. Su historia refleja la política de un país, Suecia, que exporta una imagen idílica del respeto a los derechos humanos y de erradicación de la prostitución mientras desarrolla una verdadera caza de brujas contra quienes la ejercen.

Estos tres modelos (reglamentación, prohibición y abolición), en opinión de Paula Sánchez, criminalizan a la mujer prostituta, al mismo tiempo que le niegan protección y seguridad jurídica, no le procuran alternativas laborales e impiden el ejercicio de sus derechos civiles, sociales y humanos, las tres reivindicaciones que ha enarbolado desde siempre un movimiento organizado en defensa de las prostitutas que cuenta ya con más de 50 años de existencia en Europa y con 23 en España, la edad del Colectivo Hetaira.

El modelo jurídico de la regulación propone un control estatal de las mujeres y favorece el trabajo a terceros. No es defendido por las prostitutas, pero es el modelo jurídico que prevalece en el Estado español a través de diversas sentencias que establecen la actividad en clubs de alterne, como una dictada por el Tribunal Supremo a principios de 2017 en la que consideraba que existía una relación laboral entre quienes ejercían dicha actividad y quien regenta el local donde se produce. Es el modelo propio de países como Holanda y Alemania, donde se considera la legalización como un mal necesario y se comienza a hablar de las prostitutas como de “trabajadoras”.

Desde 2003 existe una ley reguladora elaborada y evaluada por ese Comité de Prostitutas de Nueva Zelanda, que ha venido a sustituir un sistema punitivo por otro basado en los derechos de las personas y que procura un sexo seguro para las trabajadoras del sector

Por último, Paula Sánchez habló del modelo jurídico de despenalización, también conocido como modelo neozelandés, modelo idóneo que centra el foco en el respeto a los derechos humanos. En este modelo, propio de Nueva Zelanda, las prostitutas no precisan inscribirse en registro alguno, salvo que ejerzan la actividad más de cuatro juntas, gozan del derecho a la confidencialidad en las revisiones sanitarias, que eligen por propia voluntad, existen inspecciones periódicas y controladas a los burdeles, dirigidas por un Comité de Prostitutas, que impone sanciones por cuestiones como no ponerse condón a la hora de mantener relaciones sexuales e incluso estima la denuncia hecha contra el cliente tras haberle prestado el servicio sexual. Desde 2003 existe una ley reguladora elaborada y evaluada por ese Comité de Prostitutas de Nueva Zelanda, que ha venido a sustituir un sistema punitivo por otro basado en los derechos de las personas y que procura un sexo seguro para las trabajadoras del sector. Ello ha facilitado que las prostitutas se sientan más seguras y capaces para denunciar maltratos y casos de explotación, rechazar a clientes indeseables y negociar condiciones dignas en la prestación de sus servicios. Según Paula Sánchez, Nueva Zelanda es hoy un país que entiende que el respeto a la persona no depende de su reputación sexual.

Por supuesto, a decir del colectivo Hetaira, el modelo neozelandés no supondría la panacea en la cuestión de la prostitución en nuestro país, como tampoco acabaría con la práctica de la trata, una práctica alimentada por la Ley de Extranjería y el fuerte control inmigratorio.

En España, la prostitución, según Paula Sánchez, que habla con una voz consensuada por muchos otros colectivos, no es ilegal, sino alegal. El modelo español es un modelo tripartito donde se combinan el reglamentarismo, el prohibicionismo y el abolicionismo. Con esta visión coincide Rocío Medina Martín, del colectivo Antígona, quien afirmó que existe una macropolítica conformada por los cientos de ordenanzas municipales que tratan de regular la prostitución en los distintos municipios españoles, integrando una red que supera, en gran medida, cualquier legislación estatal. El colectivo Antígona, de la UAB, desarrolla un proyecto de investigación conocido como DEORGE (Desarrollo de los Derechos Fundamentales en las Ordenanzas Municipales: límites y vulneraciones de derechos desde la perspectiva de género). En este estudio se evidencia que la sanción administrativa municipal se ha convertido en un nuevo modelo de penalización de la prostitución. En muchos casos las prostitutas que hacen la calle son sancionadas en atención a esa reglamentación local con fuertes multas que son saldadas por sus proxenetas, lo que incrementa la deuda que mantienen con los mismos. Por otra parte, algunas prácticas de alcaldes, alcaldesas y ayuntamientos reflejan la miseria que les caracteriza. Como anécdota, Rocío Medina narró el caso de una primera edil que ordenó rociar con desinfectantes y repelentes de pipí de perros una rotonda donde solían ponerse las prostitutas para evitar que lo siguieran haciendo.

El modelo neozelandés no supondría la panacea en la cuestión de la prostitución en nuestro país, como tampoco acabaría con la práctica de la trata, una práctica alimentada por la Ley de Extranjería y el fuerte control inmigratorio

Otra legislación utilizada para la persecución de las prostitutas es la conocida como Ley Mordaza, que en ningún momento habla de derechos de las mujeres, sino de penalización de las mismas, sobre todo en lo referente a sus artículos 37.5 y 36.6. El primero establece infracciones por “actos de exhibición obscena”, mientras que el segundo multa claramente por desobediencia a la autoridad. Se penaliza tanto la apariencia física, el cómo van vestidas, como la falta de documentación o de domicilio reconocido.

Todo ello conlleva, en boca de las ponentes, a que la interpretación de la ley quede en manos exclusiva de la policía, quien hace una interpretación arbitraria de la misma, no sujeta a derecho, que constantemente ejerce acoso verbal e identificaciones, transformando la represión que tradicionalmente se hacía a través de la vía penal en represión a través de la vía administrativa, de tal modo que la respuesta que en muchas ocasiones se le da a la prostituta cuando pregunta por qué se la sanciona es que “la multa te la ponemos por ser lo que eres”. En otras ocasiones, cuando la sanción se impone al cliente, obliga a la prostituta a buscar nuevas estrategias de captación, lo cual aumenta su riesgo e invisibilidad pública.

Frente al discurso elaborado de que casi toda la prostitución es trata, siendo muy escasa la que es elegida por voluntad propia, el colectivo Hetaira señala la falsedad de las cifras que en ocasiones se han dado en torno a este oficio. En un artículo publicado en septiembre de 2018, el periódico El País informaba de que, según la policía, el 80% de las mujeres dedicadas a la prostitución en España eran víctimas que ejercían esta práctica de modo forzado. Sin embargo, al preguntarle Hetaira a El País cuáles eran las fuentes, en qué estudio se basaba dicha cifra, este medio contestó que no existía ningún estudio ni referente serio que avalara ese porcentaje. De hecho, el único estudio fiable sobre prostitución en España es uno de la ONU ya desfasado, del 2010, que establecía la cifra de víctimas de trata en el 14%. El resto de mujeres ejercían la prostitución por elección propia y por causas que se desconocen, salvo la de la pobreza. Aun así, Paula Sánchez, del colectivo Hetaira, concluye: “las cifras no son argumentos”.

En muchos casos las prostitutas que hacen la calle son sancionadas en atención a esa reglamentación local con fuertes multas que son saldadas por sus proxenetas, lo que incrementa la deuda que mantienen con los mismos

El lenguaje fluctúa entre trabajadoras sexuales, trabajadoras del sexo, prestación de servicios sexuales, putas, meretrices, prostitutas, chulos. Pero también hay otro lenguaje más cercano, que habla de mujeres de la calle, hermanas, colectivos, compañeras y compañeros, parejas…

Marijose B. Márquez, del Colectivo de Prostitutas de Sevilla es muy clara hablando. Denuncia qué es lo peor para una puta: el estigma social, algo en lo que coinciden claramente Paula Sánchez y Rocío Medina. Se ve a la legua que las tres están unidas por lazos fraternales, lo que el feminismo conoce como sororidad, un feminismo a veces de salón que centra su preocupación y su lucha en la abolición del patriarcado y olvida la lucha por los derechos humanos de quienes han elegido ejercer su sexualidad libremente, sea por la causa que sea. Marijose narra las peripecias de su colectivo cuando pretendieron acercarse a los colectivos feministas, que pronto las repudiaron por ser putas convencidas… y porque asustaban a otras mujeres que también querían ser feministas y luchar contra ese patriarcado que las oprime. Ahora, dice Marijose, “las feministas se han unido a las comunistas, y como nosotras solo somos putas no nos quieren a su lado, porque queda feo eso de exigir derechos laborales y reconocimiento de la profesión. Asustamos”.

Marijose conoce la realidad de la calle. Sabe de persecuciones, acoso, rechazo. No de los clientes, sino de las instituciones. La llamada Ley Mordaza andaluza las tiene fritas. Dice que si un acto como al que ha venido lo hiciera en Sevilla, ya habríamos sido desalojados y multados. Habla también del engaño que existe sobre lo que cobra una prostituta y lo que se lleva el dueño del club de alterne, y de la doble moral e hipocresía que hay en cuanto a los beneficios económicos que genera la prostitución, de los cuales solo se cuestionan lo que gana la puta, que es la que hace el trabajo.

Marijose narra las peripecias de su colectivo cuando pretendieron acercarse a los colectivos feministas, que pronto las repudiaron por ser putas convencidas…

Esa doble moral permite que existan asociaciones legales, reconocidas y no cuestionadas, como la ANELA, la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne, y se persiga o estigmatice a los colectivos de prostitutas que exigen un reconocimiento institucional. Curiosamente, uno de los altos cargos de la patronal del alterne lo es también de España 2000, un partido de ultraderecha.

La criminalización y alegalidad a la que se aboga a la prostitución le genera desconcierto e incertidumbre a un Estado como el español que es incapaz de saber cuánto dinero se mueve en torno a esta práctica. Según informó el diario El Mundo a principios de septiembre de 2018, cuando surgió la polémica por el posible y fallido reconocimiento de un sindicato de trabajadoras sexuales, existe una estimación del INE (Instituto Nacional de Estadística) de septiembre de 2014 que establece el sexo de pago en el 0,35% del PIB, si bien esos datos son solo a título informativo, resultando imposible cuantificar los millones de euros que mueve la prostitución y el negocio que la rodea. Tanto es así que, como afirmó Marijose B. Márquez a modo de rechifla contra el descontrol de la administración pública sobre este gasto, con el dinero que ganaron las putas se pagó en su día el rescate de los bancos.

Marijose no es una víctima de trata. Su elección de la prostitución fue voluntaria pero motivada por una situación de pobreza. Sabe del estigma, que lo siente en la piel. Pone sobre la mesa un testimonio real y cercano de lo que es la prostitución. Llama la atención sobre el hecho de que cuando una prostituta es asesinada no se considera violencia de género, no se contabiliza. También denuncia la hipocresía que existe en torno al execrable asunto de la trata: en los últimos 25 años solo se ha concedido asilo político a 10 mujeres por denuncia de las mafias que las mantenían secuestradas. Mismamente CCOO emitía recientemente un informe en el que llama la atención sobre el hecho de que solo una de cada cuatro mujeres peticionarias de asilo, sospechosas de estar siendo explotadas, es sometida a seguimiento mediante el protocolo establecido entre la Oficina de Asilo y Refugio y la Ucrif de la Policía Nacional (Unidad contra las Redes de Inmigración y Falsificación). No obstante, frente a estos datos, el diario El Mundo tituló la noticia dada por CCOO el pasado 25 de Noviembre, con motivo del Día Internacional contra la violencia machista, del siguiente modo: “Las mafias de trata de personas utilizan el asilo para traficar con mujeres”.

Llama la atención sobre el hecho de que cuando una prostituta es asesinada no se considera violencia de género, no se contabiliza

Ni Paula, ni Rocío, ni Marijose, en nombre de los colectivos a los que representan (Hetaira de Madrid, Antígona de la UAB y Prostitutas de Sevilla) niegan en ningún momento que la prostitución sea una institución patriarcal, alienante, opresora. Tampoco defienden un sentido romántico de la misma, aunque sí desmontan muchos mitos y tabúes creados por la ignorancia. Ponen negro sobre blanco la vulneración de los derechos de unas personas que son estigmatizadas por su reputación sexual, y en función de ese estigma criminalizadas, perseguidas y represaliadas, desprovistas de derechos. Hablan de una clara vulneración de derechos laborales, cuyo reconocimiento exigen como puerta de entrada de todos los demás, de la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva, a la integridad, a la seguridad jurídica, a la libertad deambulatoria, a la igualdad y no discriminación, a la atención sanitaria, al acceso a la vivienda… y tantos otros olvidados cuando se las silencia porque se entiende que su voz particular y colectiva no cuenta.

Como dejó escrito Ruth Toledano en un artículo publicado en el libro grupal coordinado por Mamen Briz y Cristina Garaizabal, del colectivo Hetaira, La prostitución a debate. Por los derechos de las prostitutas(Talasa Ediciones, 2007), “hay que defender los derechos de quien ejerce este trabajo, defenderlo de sus accidentes y de los peligros de la moral aquella (la doble, la falsa, la mentirosa, la rancia, la represora, la injusta, la machista, la triste). Defender una moral alegre, segura y libre, una moral puta. Como todas”.

Tienen voz. Ya es hora de que se las escuche.

 

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La millonaria abolicionista: la cruzada de la heredera del petróleo Swanee Hunt para acabar con el trabajo sexual

 

Por STEPHEN LEMONSON

27 de septiembre de 2018

HTTPS://FRONTPAGECONFIDENTIAL.COM/SWANEE-HUNT-SEX-WORK-DEMAND-ABOLITION/

 

¡Aquí está Swanee! La heredera del petróleo Swanee Hunt en una conferencia de 2012 patrocinada por Women’s eNews (Lindsay Aikman / Michael Priest Photography a través de Flickr)

 

Swanee Hunt ha usado su gran fortuna para impulsar una agenda que busca abolir el sexo comercial entre adultos que consienten.

La trabajadora sexual y bloguera con sede en Seattle Maggie McNeill dedicó una publicación reciente en su sitio The Honest Courtesan a un documento intrigante: dos páginas supuestamente extraídas de un informe preparado para Demand Abolition, un grupo que tiene como objetivo erradicar el comercio sexual en Estados Unidos. El grupo fue fundado por Swanee Hunt, ex embajadora en Austria y la hija más joven del difunto magnate petrolero de Texas HL Hunt.

Las páginas, que parecen haber sido preparadas por la prominente firma de relaciones públicas Luntz Global, contienen las recomendaciones y los fundamentos de la firma con respecto a la terminología que el grupo anti trabajo sexual emplea en sus mensajes.

Como señala McNeill, Demand Abolition proporciona financiamiento a los organismos policiales con la disposición de que esos organismos trabajarán en concierto con el grupo para enfatizar la aplicación de la ley en la parte de la demanda del intercambio de sexo comercial y para adoptar su terminología.

Por ejemplo, el documento sugiere el uso del término “compra de sexo” en lugar de “prostitución”, porque “la prostitución es una ‘zona gris’. La compra de sexo pone la responsabilidad en el comprador”.

También: “Reconocer la posibilidad de que una pequeña minoría de mujeres en el comercio sexual esté allí por su propia voluntad”. El razonamiento declarado: “El público todavía considera que esto es una opción para algunas personas: negarlo es decir que su opinión es incorrecta y perdemos credibilidad”.

Y: “Usar ‘prostitución forzada’ en lugar de solo ‘prostitución’.” Justificación: “Decir ‘prostitución forzada’ es lo correcto porque la mayoría de las mujeres en el comercio sexual son obligadas. Elimina cualquier ambigüedad que el público pueda tener sobre la libertad de elección “.

Además, el documento sugiere diez “Frases para 2015”, que incluyen “Sin compradores, no hay negocio”, “La trata y la prostitución están indisolublemente vinculadas” y “La prostitución está en SU ​​vecindario, y en el mío”.


Parte del supuesto informe de Luntz Global preparado para el grupo Demand Abolition de Swanee Hunt (captura de pantalla a través de The Honest Courtesan)

 

Gran parte del lenguaje usado en el sitio web de Demand Abolition se hace eco de los consejos contenidos en el documento.

Además, escribe McNeill, “he escrito durante años sobre la compra por parte de Hunt de la oficina del fiscal de Seattle, y dos excelentes artículos a principios de este año profundizaron en el alcance de esta subversión depravada e ilegal del llamado sistema de justicia”.

Luntz Global tiene el mismo nombre de su fundador, el famoso encuestador republicano Frank Luntz, un sabio de la opinión pública, responsable de crear frases resbaladizas para el Partido Republicano, como “cambio climático” en lugar de calentamiento global, e “impuesto a la muerte”, en lugar de impuesto de patrimonio. La compañía utiliza grupos de enfoque específicos para emitir un juicio sobre qué frases y puntos de conversación son más efectivos.

Ni Luntz Global ni Demand Abolition respondieron a solicitudes repetidas de Front Page Confidential  para autenticar el documento. McNeill se negó a violar su acuerdo de confidencialidad con su fuente.

Pero una revisión de las declaraciones anuales de Demand Abolition con el Internal Revenue Service revela que en 2014, el grupo pagó $ 60.000 a Luntz Global Partners por “consultoría estratégica”. (En términos del presupuesto del grupo, eso es una gota en el cubo: Demand Abolition pagó casi $ 10 millones en 2014 para transmitir su mensaje.)

Dejando a un lado las cuidadosas distinciones descritas en el documento que McNeill adquirió, la propaganda en línea de Demand Abolition fusiona los términos trata sexual y prostitución, una táctica común entre los grupos contra el trabajo sexual.

 

Hunt afirma que la distinción entre trata sexual y prostitución consensual de adultos es “problemática” y “más ficción que realidad”.

 

En realidad, los dos términos tienen significados diferentes, que están codificados en las leyes estatales y federales. La prostitución es en gran parte penalizada a nivel local e involucra a adultos que consienten el intercambio de dinero por sexo. Por otra parte, la trata sexual está definido por la ley federal como hacer que un menor se involucre en un acto sexual comercial o que un adulto haga lo mismo a través de la fuerza, el fraude o la coerción.

En “Deconstrucción de la demanda: la fuerza motriz de la trata sexual”, un manifiesto de 2013 que es alojado de forma notoria en la página de inicio de Demand Abolition, Hunt afirma que la distinción entre la trata sexual y la prostitución adulta consensual es “problemática” y “más ficción que un hecho”.

Como lo ve Hunt, “la trata es, a efectos prácticos, a menudo intercambiable con la prostitución, ya que la mayoría de los proxenetas usan ‘fuerza, fraude o coerción’ y los menores no pueden consentir legalmente…   Establecer exactamente quién en un momento dado está en la minoría de adultos que venden ‘voluntariamente’ sus cuerpos no es un ejercicio pragmático o confiable, y es algo que nos distrae insidiosamente de la tarea de detener el abuso de la gran mayoría”.

Hunt también frunce el ceño sobre “el uso de la pornografía para masturbarse” y parece tener una sombría visión del deseo sexual masculino en general. En cuanto al derecho de las trabajadoras sexuales a tomar decisiones por sí mismas, opina que “cada decisión debe ser ponderada en términos del efecto general en la comunidad, incluso a costa del impacto en la libertad personal”.

 

Que se entere el comprador de sexo

Las donaciones de Demand Abolition a las agencias policiales han asegurado el tipo de actuación contra los “compradores sexuales” que Hunt favorece.

En un artículo innovador publicado en The Intercept, Alison Bass, profesora de periodismo en la Universidad de West Virginia y autora de Getting Screwed: Sex Work and the Law, detalla cómo las donaciones de Demand Abolition a las agencias policiales de varias ciudades ayudaron a financiar redadas locales de puteros.

Bass descubrió que desde 2013 hasta 2018, la Red de Empoderamiento Contra la Explotación Sexual (CEASE) de Demand Abolition donó millones de dólares a organizaciones sin fines de lucro y agencias públicas de todo el país.

Pero como Bass también descubrió, el dinero vino con condiciones. Al obtener registros públicos de la oficina del fiscal de distrito en el condado de King (Seattle), Bass demostró cómo los $ 191.667 en donaciones de Demand Abolition durante un período de cuatro años permitieron a la organización dictar plazos para que los fiscales y las fuerzas del orden ejecutaran redadas contra los clientes del comercio sexual.

Las donaciones de Demand Abolition a la policía llegaron con condiciones: plazos, cuotas y uso frecuente del término “trata sexual” (picturexv a través de Flickr)

 

Se informó que los fiscales del Condado de King modificaron su lenguaje para adaptarse a la ideología de Demand Abolition y permitieron que los consultores contratados por Demand Abolition reescribieran comunicados de prensa, insertando la palabra “trata sexual” a pesar del hecho de que los fiscales preferían el término “explotación sexual comercial”.

 

Los fiscales del condado de King firmaron declaraciones en las que declaraban que estaban de acuerdo con la ideología de Demand Abolition respecto a los efectos dañinos de la industria del sexo comercial.

 

Como explicó un consultor en un correo electrónico a los fiscales, “Eliminar todas las referencias a la trata sexual perjudicará nuestra capacidad para captar la atención de los periodistas”.

Los fiscales del condado de King firmaron comunicdos en los que declaraban que estaban de acuerdo con la ideología de Demand Abolition respecto a los efectos dañinos de la industria del sexo comercial. Y en una controvertida redada de 2016 que involucró a once hombres y un sitio web llamado The Review Board (en el que los clientes publicaban revisiones de sus encuentros con trabajadoras sexuales), los fiscales presentaron cargos penales sin precedentes en el Estado, tales como promover la prostitución en segundo grado.

Aunque el caso de The Review Board no incluyó las denuncias de fuerza o coerción, la policía y los fiscales se refirieron a las redadas como implicando “trata sexual” y “esclavitud sexual”. Bass citó a expertos legales que dijeron que la oficina del fiscal había superado las líneas éticas en su asociación con Demand Abolition. Tres acusados ​​en el caso de The Review Board ​​demandaron al Condado de King por difamación, citando la influencia ejercida sobre la oficina del fiscal por la organización de Hunt.

Demand Abolition financió programas similares a través del CEASE en otras jurisdicciones, especialmente en el Condado de Cook (Chicago), Illinois, donde el Sheriff Tom Dart lidera una Iniciativa de Supresión Nacional de Puteros (NJSI) semestral. Dart considera que la iniciativa es una redada masiva de “trata sexual”, sin tener en cuenta el hecho de que la operación rara vez atrapa a ningún tratante sexual. Comunicados de prensa de la oficina de Dart sobre la redada agradecen a Demand Abolition por su respaldo.

En una entrevista, Bass dijo a Front Page Confidential que Demand Abolition detuvo su campaña para influir en los fiscales “porque se dieron cuenta de que estaban cruzando la línea”.

De hecho, el sitio web de Demand Abolition habla sobre el programa en pasado, indicando que la “financiación y supervisión directa de la organización terminó en marzo de 2018” (aunque continúa “colaborando de manera informal” con las ciudades colaboradoras en un esfuerzo por “combatir la demanda de servicios pagados sexo”).

En su artículo, Bass explicó que Demand Abolition ha alentado a los legisladores estatales y federales a promulgar leyes más severas que penalizan la prostitución, como la Ley de Trata Sexual en Línea (FOSTA, por sus siglas en inglés) que el Congreso aprobó a fines de marzo de 2018. La ley esencialmente convierte en un delito federal anunciar la prostitución en línea.

Bass rechaza la premisa de Demand Abolition de que las mujeres adultas no pueden consentir en ser parte del comercio sexual. Los menores en la industria del sexo comercial son automáticamente considerados víctimas de trata de personas bajo la ley federal. Pero Bass dice que la mayoría de las trabajadoras sexuales en los Estados Unidos que tienen más de dieciocho años no son víctimas de la trata.

“Están vendiendo sexo por elección”, dijo Bass a Front Page Confidential. “Y por eso es erróneo llamar a esto ‘trata’. Y no me importa lo que dice la Demand Abolition; eso no es lo que dice la ley “.

 

H.L. Hunt: Rico, bígamo

Swanee Hunt creó el Programa de Mujeres y Políticas Públicas en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard, donde, según el sitio web de la escuela, posee el título de Profesora de Política Pública Eleanor Roosevelt.

En sus roles de activista, académica y filántropa, Hunt ha apoyado el empoderamiento de las mujeres en general, la equidad de género en los Estados Unidos y la difícil situación de las mujeres en Ruanda. Es una demócrata de toda la vida que ha contribuido con millones de dólares a los políticos y las causas del partido. En más de una ocasión, ella admitió que una donación de $ 250.000 en 1992 a la campaña de Bill Clinton para presidente ayudó a allanar el camino para que el presidente Clinton la nombrara embajadora en Austria en 1993.

El padre de Swanee Hunt, magnate del petróleo e infame bígamo HL Hunt, circa 1965 (a través de Wikimedia Commons [dominio público])

La última de quince niños engendrados por el multimillonario de Texas, elmagnate del petróleo y ferviente anticomunista Haroldson Lafayette “H. L.” Hunt Jr., quien murió en 1974 a la edad de 85 años, Swanee Hunt tiene acceso a incontables millones de dólares. Ella utiliza parte de ese dinero para financiar su fundación Hunt Alternatives, que reportó casi $ 60 millones en desembolsos de 2011 a 2016 (incluida la financiación de Demand Abolition), según documentos públicos presentados ante el IRS.

Alison Bass describe a Hunt como una “feminista de la segunda ola”, refiriéndose a las feministas que llegaron a la madurez en la década de 1960, algunas de las cuales ven la prostitución y la pornografía como las consecuencias de una sociedad dominada por hombres.

Ella compara a Hunt con feministas prominentes como Gloria Steinem, Catharine MacKinnon y Andrea Dworkin, que creen que todo trabajo sexual es explotador y que objetiva a las mujeres.

Bass cree que si bien el trabajo sexual puede ser explotador, algunas mujeres se sienten empoderadas por él.

 

Para Hunt, las trabajadoras sexuales son víctimas femeninas que necesitan ser rescatadas de los proxenetas masculinos y de los puteros, que deben ser controlados por la ley.

 

“Muchas de ellas lo están haciendo por razones económicas y porque pueden ganarse la vida mucho mejor”, dijo Bass a Front Page Confidential. “Y les permite una mayor flexibilidad: si son madres solteras que están criando hijos o están tratando de pagar la matrícula para sus estudios, ese tipo de cosas”.

Para Hunt, por otro lado, las trabajadoras sexuales son víctimas femeninas que necesitan ser rescatadas de los proxenetas masculinos y de los puteros, quienes deben ser controlados por la ley.

En una entrevista de 2016 con CNN, Hunt explicó que ella comenzó con Demand Abolition en 2008 y viajó a Suecia y Noruega para investigar lo que se conoce como el “modelo nórdico”, en el que las agencias policiales se enfocan en el lado del consumidor del sexo comercial consensual.

“Entonces, miramos este modelo y dijimos: ‘¿Funcionaría esto en los Estados Unidos?'”, Dijo Hunt a CNN. “Caramba, tendríamos que obtener todas estas leyes que dicen que es ilegal que los hombres compren [sexo]. Y luego descubrimos, no, no tenemos que hacerlo: las leyes ya están ahí “.

En “Deconstruyendo la demanda”, Hunt refuerza sus argumentos a favor de una guerra contra los compradores de sexo citando una serie de mitos sobre la prostitución y el trata sexual que han sido refutados repetidamente pero que, sin embargo, persisten.

Hunt afirma que la edad promedio de las niñas que entran en la prostitución es de trece años; que hasta 300,000 niños se venden por sexo cada año en los Estados Unidos; y que la trata sexual es un negocio de $ 9,5 mil millones al año. Los tres presuntos factoides han sido desacreditados hace mucho tiempo.

Hunt también saca a relucir la falsa afirmación de que el Super Bowl “impulsado por el machismo” de la National Football League equivale a un espectáculo de trata sexual. La afirmación, una de las favoritas de la heredera multimillonaria Cindy McCain, compañera de Hunt, ha sido completamente desacreditada.

Aunque Hunt realmente parece querer ayudar a las mujeres, los esfuerzos de Demand Abolition están haciendo que el trabajo sexual sea más peligroso, no menos, según muchos defensores de los derechos de las trabajadoras sexuales. Esos defensores sostienen que la aprobación de FOSTA y la confiscación del gigante de los anuncios en línea Backpage.com, ambas acciones apoyadas por Hunt, han robado a las trabajadoras sexuales la capacidad de evaluar a los clientes y compartir información en línea sobre los malos clientes.

Bass señaló un estudio realizado en 2017 por investigadores de las universidades de Baylor y West Virginia, que encontró que los anuncios para adultos en Craigslist redujeron la tasa general de homicidios para mujeres en más del 17 por ciento en promedio.

En lugares donde la prostitución no está criminalizada, dijo Bass, las trabajadoras sexuales cooperan con la policía para capturar a los verdaderos tratantes de sexo y tienen más probabilidades de practicar sexo seguro, lo que resulta en tasas más bajas de infección por VIH.

Pero puede que en la visión del mundo de Hunt esté influyendo algo más que el feminismo radical.

Su padre, H.L. Hunt, era un infame filántropo que mantenía dos familias secretas además de la que compartía con su primera esposa, Lyda Bunker Hunt.

Swanee es la hija de la mujer que se convertiría en la segunda esposa de Hunt, Ruth Ray Hunt, luego de la muerte de la primera Sra. Hunt. En su acertadamente titulada Memoria de 2006, Half-Life of a Zealot —cuya escritura afirma que le ahorró “interminables horas de psicoterapia”— Swanee Hunt describe cómo su madre, una mujer intensamente religiosa, era una mujer mantenida que era “completamente dependiente de mi padre” y vivía con sus cuatro hijos, incluida Swanee, en una casa de Dallas a poca distancia de la mansión donde HL vivía con Lyda Bunker Hunt.

El petrolero multimillonario visitaba a su segunda familia cuando su primera esposa estaba fuera jugando al bridge, Swanee Hunt escribe en sus memorias. Ella describe la “angustia” de su madre ante la situación, y señaló que debido a eso, Ruth Ray Hunt estaba convencida de que era “una vergüenza para sus hijos”.

(Para complicar aún más las cosas, después de la muerte de Hunt, se reveló que el pícaro multimillonario, que según se dice fue el modelo de JR Ewing en la serie de televisión Dallas, tenía otra familia en Florida con una mujer llamada Frania Tye, con quien engendró cuatro hijos. Frania afirmó haberse casado en secreto con Hunt en 1925.)

La relación de su madre con H.L. fue un misterio en los primeros años de la vida de Swanee, y ella admite haberse preguntado de niña por qué “no tenía un padre como los niños de la puerta de al lado”, uno que regresaba a casa al final del día, la tiraba al aire, y la llevaba sobre sus hombros.

Tales reminiscencias lacrimosas pueden agregarle algún contexto a su jeremiada antiprostitución.

Tomemos, por ejemplo, este pasaje de “Deconstrucción de la demanda”:

Con la mayoría de las parejas monógamas, la fidelidad incluye no solo abstenerse de tener relaciones sexuales con otra persona, sino también honestidad y transparencia. Sin embargo, comprar sexo es, en gran medida, un asunto secreto que requiere una red de engaños que involucran la ubicación, el tiempo y el dinero. A menudo, los compradores tratan de convencerse a sí mismos y a los demás de que son infieles porque sus parejas no satisfacen sus necesidades, desplazando la culpa. Aun así, la culpa se interpone entre los dos y provoca otros daños o destruyen su relación. Cuando sale la verdad, las parejas se pueden romper. Las vidas de los niños son tensas y pueden desilusionarse con sus padres.

Suecia: el monstruoso laboratorio de experimentos sociales

 

Por Juan M. Blanco

21 de marzo de 2018

https://disidentia.com/suecia-monstruoso-laboratorio-experimentos-sociales/

 

“‘No tiene ninguna importancia a quién votamos ni cuáles sean los resultados, ¿acaso no somos todos socialdemócratas?’, me dijo un hombre mientras alzaba un vaso de vino en una recepción electoral que, según adiviné, tenía como objetivo celebrar en privado la inminente victoria de Olof Palme“. “Luego resultó que ese hombre no era el secretario general de ningún sindicato sino un aguerrido periodista, autor de corrosivos editoriales en el principal diario conservador sueco“. Así comienza Hans Magnus Enzensberger la narración de su experiencia en Suecia, un país muy relevante en las políticas actuales por haber servido de laboratorio para experiencias de ingeniería social que luego se exportaron al resto del mundo.

Los relatos de escritores extranjeros recogen vivencias y análisis muy ilustrativos de la sociedad sueca durante el siglo XX. El más antiguo y conocido de todos, Sweden: the Middle Way (1936) del periodista Marquis Childs, ejerció una enorme influencia en el gobierno y la intelectualidad norteamericana, contribuyendo a señalar al país nórdico como modelo de éxito que combinaba lo mejor del capitalismo y del socialismo. Para Childs, el sistema sueco era pragmático, alejado de dogmas, con agentes sociales siempre dispuestos a negociar, a llegar a acuerdos, un Estado que garantizaba la seguridad económica de todos, cooperativas que limitaban el poder de los monopolios y movimientos políticos que inducían a la gente a participar.

 

La visión idílica que los extranjeros tenían de Suecia tiende a difuminarse hacia los años 70 con nuevos viajeros que narran su experiencia

 

Pero esta visión idílica y apologética tiende a difuminarse, incluso a desvanecerse treinta o cuarenta años más tarde, cuando otros extranjeros narran o analizan su experiencia en Suecia. La norteamericana Susan Sontag aporta una visión cargada de sorpresa, el inglés Roland Huntford un análisis muy crítico y despiadado, mientras el alemán Enzensberger unas pinceladas no exentas de ironía y cinismo.

 

La sorpresa de Susan Sontag

En su escrito A Letter from Sweden (1969), la escritora y cineasta Susan Sontagcuenta una anécdota, un tanto banal, pero que refleja un aspecto relevante de la mentalidad sueca: la enorme aversión de la gente a la discusión, la controversia o la discrepancia. “Nos dirigíamos en el automóvil hacia un nuevo restaurante pero ninguno estaba seguro de donde se encontraba. Alguien dijo ‘creo que debes cruzar dos calles más y girar a la derecha’. El conductor replicó ‘no, tres más y a la izquierda’. Y, en un tono tranquilo y reposado la primera persona repitió ‘No, dos y a la derecha’. En ese momento, intervino el tercer sueco: ‘Basta ya, por favor, nada de peleas’

 

Susan Sontag observó una enorme aversión de los suecos a la discusión, la controversia o la discrepancia

 

Sontag observó que la gente muy raramente hablaba de su vida privada, siendo las conversaciones favoritas el tiempo, el dinero o algún plan de futuro. “El silencio es el vicio nacional de Suecia“, “incluso estoy convencida de que ese carácter sueco tan razonable es profundamente anormal… Reprimir el enojo con tal intensidad excede los motivos de autocontrol racional. Lo encuentro casi patológico. Esta represión parece motivada por un ingenuo malentendido sobre las relaciones humanas: no es cierto que los sentimientos fuertes desemboquen inevitablemente en violencia“.

La misantropía era una cualidad abiertamente aceptada: nunca se entendería Suecia hasta captar el concepto de människortrött, es decir, harto de la gente. Además, los ciudadanos eran más o menos conscientes de vivir un experimento social, con innovaciones exportables: “más de un sueco me dijo que lo que ocurre aquí se aplica cinco, diez o quince años después en alguna otra parte del mundo desarrollado“.

 

El “Mundo Feliz” de Huxley se hace realidad en Suecia

Mucho más crítico y pesimista fue el escritor Roland Huntford en The New Totalitarians (1971): Suecia había evolucionado hacia una sociedad cercana a la célebre distopía de Aldous HuxleyUn Mundo Feliz. Estaría gobernada por unaoligarquía tecnocrática que había inculcado en la gente una mentalidad materialista, la costumbre de recurrir al Estado para todo. Prevalecía así una actitud conformista mientras la libertad no representaba un valor fundamental. Las leyes y las normas estaban determinadas sólo por razones de índole técnico o práctico; nunca por consideraciones de carácter ético o moral.

 

El sometimiento indiscutido y acrítico de la gente a la autoridad del Estado y su reverencia hacia los expertos, conducía a una actitud de servidumbre

 

Los políticos habían delegado su poder en técnicos y expertos mientras el sometimiento indiscutido y acrítico de la gente a la autoridad del Estado y su reverencia hacia los expertos, conducía a una actitud de servidumbre. Según Huntford, el sistema utilizaba la escuela, la televisión o un tipo de neolengua para manipular a los ciudadanos. Y habría creado una especie de soma, la droga perfecta descrita por Huxley. En este aspecto, el autor parece apuntar al sexo, a la intervención de las autoridades para cambiar las conductas íntimas.

En opinión de Huntford, los cambios en las costumbres sexuales partieron casi siempre de las propias sociedades, mientras las autoridades adaptaban la legislación y la política a estos cambios. Pero en Suecia habría ocurrido lo contrario: los gobernantes habrían sido la vanguardia de la revolución sexual, impulsando una permisividad poco habitual en aquella época. El motivo sería ir desplazando elsignificado de la palabra libertad: de la política a la sexualidad. La visión del escritor inglés es extremadamente tétrica: estos “nuevos totalitarios“, fundamentados en la manipulación y la persuasión, habían tenido más éxito que los “antiguos totalitarios“, que se apoyaban en la fuerza.

 

No puede ser tan bonito como lo pintan

Por su parte, la percepción de Hans Magnus Enzensberger no es tan lúgubre pero en absoluto positiva. En su ensayo, Otoño Sueco (1982), se sorprende de la aparente falta de egoísmo en la política, de la generosidad de todo el mundo: “¿Tal concordia, tanta solidaridad y olvido de sí mismos en el seno mismo del capitalismo? Caminaba a lo largo de las enormes ciudadelas de piedra y ladrillo de Östermalm con sus torres color verdín, esos monumentos de la burguesía sueca convertidos en piedra y, ¿debo decirlo?, una duda me heló. Me pregunté cuál era el precio de esta paz, el costo político de esta reeducación y me puse a olfatear por todas partes para descubrir a lo que se había renunciado, el olor a moho de una omnipresente, dulce y despiadada pedagogía“.

 

En Suecia, los ciudadanos ven la intervención del Estado con un ojo tan cándido y confiado, que consideraban su bondad como dogma de fe

 

Para Enzensberger, la burocracia había crecido en tamaño, complejidad y poder en todas las sociedades. Pero, en Suecia, los ciudadanos verían la intervención del Estado con un ojo tan cándido y confiado, que consideraban su bondad un dogma de fe, algo incomprensible en otros países donde la gente duda con fundadas razones. Así, las Instituciones del Estado gozarían en Suecia de una inmunidad moral que aplasta inmediatamente a cualquiera que se resista a su intervención. Y este poder crece de forma imparable, penetra en todos los aspectos de la vida privada “confiscando no sólo la mayor parte de las ganancias, sino también losvalores morales de los ciudadanos“.

Quiénes mandarían realmente en Suecia no serían los políticos sino una burocracia de técnicos y expertos que experimentan e imponen sus criterios sin oposición alguna. Esto habría llevado a una supresión, de facto, de la separación de poderes y a una ruptura con el pasado, un abandono de la historia que, según el autor, resulta peligrosa.

 

La imagen general

Las pinceladas de todos estos autores permiten componer una imagen que, si bien parcial y limitada, apunta ciertos rasgos fundamentales. El modelo sueco tiene aspectos que resultan atractivos y eficientes. Es un país que eliminó la corrupción, desarrolló una burocracia eficaz y permitió durante casi todas las etapas unaeconomía privada muy activa, con pocas trabas a la actividad, aun con impuestos muy elevados. Y, cuando el modelo económico entró en crisis, las élites se apresuraron a acometer las reformas necesarias para preservar la eficiencia.

 

La intensa intervención de los expertos en Suecia, sus experimentos, condujeron a una sociedad poco crítica, con mucha dependencia del Estado

 

Sin embargo, hay otros elementos que resultan inaceptables. La intensa intervención de los expertos, sus experimentos, condujeron a una sociedad poco crítica, con mucha dependencia del Estado; unas políticas que comenzaron ya en los años 30. En muchos detalles de las narraciones se adivinan ya los gérmenes de la actualcorrección política, del conformismo, de la autocensura, del predominio de los expertos y su ingeniería social sobre las decisiones voluntarias del individuo, de la sociedad. Unas prácticas que comienzan a extenderse en nuestros países. ¿Imitar el modelo sueco? Bien, pero sólo sus aspectos positivos; nunca ese paquete completo que algunos intentan vender envuelto en un vistoso papel de regalo.

 

Las trabajadoras sexuales en todo el mundo están pidiendo la despenalización

 

Por Nina Lopez

9 de agosto de 2018

https://morningstaronline.co.uk/article/sex-workers-across-world-are-demanding-decriminalisation

 

Manifestación de trabajadoras sexuales en 2009

 

 

EN 1975, las trabajadoras sexuales en Francia y Suiza sorprendieron a todos al hacer una huelga contra la represión, al igual que los “verdaderos trabajadores”.

Las huelgas comenzaron con la ocupación de una iglesia en Lyon y una pancarta que decía: “Nuestros hijos no quieren a sus madres en prisión”.

Se quejaron amargamente de que la policía las detuviera y las multase en el acto, y de la hipocresía de una sociedad que tenía como objetivo a madres que trabajaban para alimentar a sus hijos.

Las mujeres, que son la abrumadora mayoría de las personas que hacen trabajo sexual en todas partes, habían salido de las sombras creadas por la legislación represiva para exigir el fin de la criminalización, y lanzaron un movimiento que se volvió global.

Inspirados por sus acciones, el Colectivo Inglés de Prostitutas (ECP por su nombre en inglés: English Collective of Prostitutes) y más tarde otras organizaciones de trabajadoras sexuales se constituyeron en muchos países.

La pancarta afuera de la iglesia Holy Cross en Londres, que el ECP ocupó durante 12 días en 1982, decía: “Las madres necesitan dinero: acabar con la ilegalidad policial y el racismo en King’s Cross”.

En 2017, el comité de asuntos internos del Parlamento recomendó que el gobierno “modifique la legislación existente para que la captación de clientes ya no sea delito y para que las disposiciones sobre mantenimiento de prostíbulos permitan a las trabajadoras sexuales compartir las instalaciones”.

Este avance masivo, que exigió 42 años de campaña, se vio amenazado en el distrito electoral de Hackney del Partido Laborista la semana pasada por una moción que proponía la penalización de clientes, conocida como el modelo nórdico.

Los partidarios de la misma evocaron la “trata de carne humana” (imagen que no difiere de las imágenes de los fetos utilizados por los grupos de presión antiaborto).

Aquellos que estaban en contra —organizaciones de trabajadoras sexuales y un grupo diverso de simpatizantes— hicieron una argumentación reflexiva y convincente contra la moción, explicando la realidad cotidiana de la pobreza y la criminalización.

Los defensores del modelo nórdico son una “extraña unión de cristianos evangélicos y activistas feministas”. Confunden el sexo consentido a cambio de un pago con la trata forzada.

De este modo, se manipula la evidencia y se deshumaniza a las trabajadoras como “mujeres prostituidas” que necesitan que otros las salven.

La investigación más confiable reveló que menos del 6 por ciento de las trabajadoras migrantes del Reino Unido son objeto de trata, no el 80 por ciento como se ha afirmado.

En 2013, las trabajadoras sexuales del centro de Londres fueron objeto de una redada para “salvar a las víctimas de la trata”: 250 agentes antidisturbios con perros (acompañados por los medios que publicaron fotos identificables), derribaron puertas y esposaron a mujeres.

No se encontraron víctimas de la trata de personas, pero se cerraron 20 pisos.

Los promotores inmobiliarios estaban encantados hasta que una campaña encabezada por mujeres locales unidas con el ECP consiguiera reabrir los apartamentos.

El aumento de la pobreza ha empujado a las mujeres, especialmente a las madres, a la prostitución. El ochenta y seis por ciento de los recortes de austeridad se dirigen a las mujeres, cuatro millones de niños viven en la pobreza, 1,25 millones de personas son oficialmente indigentes, y los solicitantes de asilo apenas sobreviven con 36 libras esterlinas por semana.

Las sanciones que gravan las prestaciones solo han conseguido llevar a miles de personas a la prostitución, como lo ilustra la aclamada película de Ken Loach Yo, Daniel Blake.

El modelo nórdico defiende luchar contra la prostitución, no contra la pobreza, como lo único degradante que existe. ¿No estamos degradadas cuando tenemos que saltarnos comidas, pedir limosna o someternos a un compañero violento para mantener un techo sobre nuestras cabezas?

En todas partes, las mujeres están “eligiendo” entre la indigencia, el trabajo doméstico, las fábricas de explotación y la prostitución.

Empower, la organización de trabajadoras sexuales en Tailandia, comenta: “Los salarios en otras industrias que comúnmente emplean mujeres, como la agricultura, la pesca y las fábricas, son tan bajos que incluso las trabajadoras sexuales peor remuneradas ganan el doble del salario mínimo”.

La represión policial, incluso aquella supuestamente dirigida contra clientes, socava la seguridad al forzar a las trabajadoras a una mayor clandestinidad.

Después de que se introdujera la ley de compra de sexo de Irlanda, la violencia reportada contra las trabajadoras sexuales aumentó en casi un 50 por ciento.

En Francia, una evaluación de dos años de la ley encontró que el 42 por ciento de las trabajadoras sexuales estaban más expuestas a la violencia y el 38 por ciento encontró más difícil insistir en el uso del condón.

En Noruega, los desalojos forzosos, los procesamientos y el estigma contra las trabajadoras sexuales son frecuentes, especialmente contra las inmigrantes.

Las investigaciones de Amnistía Internacional en cinco países condenaron la criminalización por promover “un entorno en el que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y otros funcionarios pueden perpetrar actos de violencia, acoso y extorsión contra trabajadoras sexuales con impunidad”.

A nivel internacional, las trabajadoras sexuales demandan la despenalización introducida en Nueva Zelanda en 2003 con éxito verificable.

Más del 90 por ciento de las trabajadoras sexuales dijeron que tenían derechos legales, de salud y seguridad, incluido el 64.8 por ciento, que dijeron que les resultaba más fácil rechazar clientes, un marcador clave de explotación. El setenta por ciento dijo que era más probable que informaran de incidentes de violencia a la policía.

La solidaridad con las trabajadoras en la lucha prevaleció en Hackney: la moción fue derrotada por 48 votos contra 34. Una señal de los tiempos.

 

El ECP es una organización de autoayuda de trabajadoras sexuales, que trabaja tanto en la calle como en locales, con una red nacional en toda Gran Bretaña.

Desde 1975, hemos luchado por la despenalización de la prostitución, por los derechos y la seguridad de las trabajadoras sexuales y por recursos que permitan a las personas salir de la prostitución si así lo desean.

Feminismo carcelario: el fracaso de la prohibición de la prostitución

 

 

Robin Maynard, feminista canadiense de izquierdas y antiabolicionista

 

3 de agosto de 2018

Feminismo carcelario: el fracaso de la prohibición de la prostitución

 

 

El título de esta entrada está tomado literalmente de un artículo que escribió la feminista negra, activista y educadora canadiense Robyn Maynard en 2014, del que voy a exponer sus líneas básicas en torno a lo que viene siendo, en los últimos tiempos, una campaña de hostigamiento masivo por parte del feminismo hegemónico postmoderno, contra la prostitución intentando criminalizar y englobar en una sóla dos actividades totalmente diferentes: la trata (tolerada y, a la vez, reprimida en el hábil juego del mercado capitalista donde se permiten la proliferación de redes de burdeles) y el desarrollo de la actividad de “trabajo sexual” autónoma y libre por parte de las mujeres. No sé en qué mundo vivirán las progre-feministas abolicionistas que últimamente proliferan por las redes sociales y pontifican agresivamente desde los púlpitos feministas, pero seguro que estupendamente acomodadas en el mejor sistema que sirve a sus intereses: el capitalista, ese que le colma de privilegios legislativos y subvenciones. Les recuerdo que no estamos en un sistema político socialista como la URSS donde dicho ejercicio de la prostitución era irrelevante o mínimamente clandestino e inexistente en el caso de la trata ya que el propio sistema proveía de mecanismos que impedían ejercer una actividad que iba contra los derechos y dignidad de la mujer. Pero pretender el “abolicionismo”-prohibicionismo de una actividad sexual (la realizada autónomamente por mujeres) en una sociedad, la capitalista, de libre mercado, lucro y negocio fácil, es simplemente vivir en la irrealidad.

El inquisitorialismo de ese “feminismo radical”, que conecta con la agenda política globalista, lo define muy bien Maynard en el comienzo de su artículo: “las estrategias de las feministas prohibicionistas no sirven a la salud y el bienestar de las trabajadoras sexuales, sino que en realidad promueven la criminalización de las personas que pretenden proteger.  Por el contrario, los argumentos de este ensayo exponen un modelo de solidaridad con las personas que ejercen el trabajo sexual, en apoyo de sus propios movimientos en pro de la salud, la seguridad y la dignidad dentro del comercio sexual”.

Es curioso que la demanda penalizadora contra el consumo de la prostitución libre se esté intentando, interesadamente, solaparla con la trata, en particular, por parte determinadas ONGs  feministas, activistas o periodistas pseudoprogres de cuota afines a medios como Público y El Diario, que van con discurso “radical”, muy activas en las redes sociales, y también por recién aterrizadas en el feminismo pop, como las pseudoactrices Mabel Lozano y el dúo postizo de las Towanda Rebels, éstas conocidas a través de su video-show efectista Hola Putero.

Una de las ONGs más activas contra la prostitución y, en general, en todo lo concerniente a la industria de género (como en el reciente caso de la secuestradora Juana Rivas y otras) es Women’s Link, referente del que suele echar mano el feminismo postmoderno. Women’s Link no es una ONG cualquiera, sino una multinacional del negocio feminista creada en EEUU que ha constituido filiales en todo el mundo (incluida España) y que recibe apoyo económico de once potentes Fundaciones privadas estadounidenses, entre ellas dos muy conocidas y de las más poderosas: la Open Society de George Soros y la Fundación Ford.

Las feministas más intolerantes han focalizado su objetivo anti-prostitución, no en el sistema que explota y favorece esa industria del tráfico sexual de mujeres (donde el Estado monta, de vez en cuando, numeritos policiales de “desarticulación” de bandas organizadas de trata, para lavar su imagen) sino, como es habitual en su fóbica doctrina misándrica ya que su objetivo son los hombres, como consumidores (mayoritarios) finales de esa industria. Todo hombre es putero por definición y “culpable” de la existencia de la prostitución, de la trata, del tráfico de niños, del calentón global y del paro en Indochina.

La retórica feminista, de este modo, se nutre de falacias y falsedades para advertir que la mujer es víctima en todo caso, ya sea por el tráfico (lo cual es cierto), ya sea por ejercer la prostitución libre e individualmente (lo cual es incierto). Pero este maniqueismo no funciona, salvo en las mentes más sectarias del feminismo. El abolicionismo y el prohibicionismo, por otra parte, son dos conceptos que las feministas pretenden desligar cuando en la práctica, en su ideario, significan lo mismo, en su empeño de proscribir el “trabajo sexual” con el sólo objetivo de criminalizar al hombre.

Maynard deja bien a las claras de partida que: “Las abolicionistas creen que el trabajo sexual, en sí mismo, es intrínsecamente violento y explotador, y proponen, en cambio, que se adopte un enfoque prohibicionista y carcelario para eliminar ese trabajo.  Este modelo va en contra de las luchas por los derechos laborales, los derechos de las migrantes, la despenalización y la autodeterminación que actualmente están librando las activistas del trabajo sexual”.

Robyn Maynard fija su discurso, como canadiense, en la realidad de lo que fue y es la actividad de “trabajo sexual” en su país. Y expone qué clase de agenda ha movido siempre el abolicionismo-prohibicionismo: “Los grupos prohibicionistas en la reciente historia canadiense fueron colaboradores activos con una agenda carcelaria centrada en la prohibición del trabajo sexual, que se tradujo en arrestos, encarcelamiento y programas de rehabilitación forzosa para muchas trabajadoras sexuales. Muchos grupos de mujeres prohibicionistas fueron parte de una creciente tendencia de criminalización como medio para frenar los llamados vicios sociales e imponer el control sobre la sexualidad de las mujeres.  Esto tuvo el resultado correspondiente de vigilar a mujeres de clase baja, mujeres indígenas, inmigrantes y mujeres en el comercio sexual”.

Continúa Maynard: “A principios del siglo XX, un fuerte lobby de grupos de mujeres contra la prostitución apareció en Canadá y en el extranjero, en colaboración con grupos puritanos cristiano-protestantes, fue cada vez a más con un discurso explícito donde era necesario salvar a las mujeres del comercio sexual. El medio de lograr esta meta fue arrestar tanto a las mujeres como a los hombres que eran sus clientes.  Michaela Freund ha documentado uno de esos grupos, el Consejo de Mujeres de Vancouver, que estaba profundamente implicado en el proceso de criminalizar a las mujeres en el comercio sexual (y, en general, a las mujeres de clase baja)”.

“Este lobby estimuló la creación de una nueva división policial llamada División de Protección de Mujeres, también apoyada por la Liga de Amas de Casa de la Columbia Británica.  Esta división comenzó su actividad en 1912 y alcanzó su punto máximo en 1929, y fue atendida por mujeres que hicieron trabajo preventivo y visitas domiciliarias para evitar que las mujeres se involucrasen en el comercio sexual”.

“Joan Sangster, que estudió uno de los principales reformatorios de Ontario, el Reformatorio Mercer, demostró que muchas trabajadoras sexuales fueron enviadas contra su voluntad a centros de rehabilitación.  Estos reformatorios no fueron cualitativamente diferentes de la prisión, ya que las mujeres fueron retenidas contra su voluntad, obligadas a realizar trabajo doméstico, y además, “solo una minoría de los documentos que constan en los archivos de Mercer indican que las mujeres claramente abandonaron o quisieron abandonar la prostitución”.

Históricamente se podría afirmar, como señala Maynard que “Las abolicionistas, aunque supuestamente tienen en mente velar por los mejores intereses de las trabajadoras sexuales, han colaborado con enfoques prohibicionistas carcelarios contra el trabajo sexual en la imposición de un tipo particular de rol social y sexual para las mujeres en la sociedad, con resultados devastadores vividos por trabajadoras sexuales, inmigrantes y mujeres indígenas.

“Desafortunadamente, señala Maynard, no tenemos acceso a las voces de la mayoría de las trabajadoras sexuales que fueron forzadas contra su voluntad a “centros de rehabilitación” y prisiones a instancias de las prohibicionistas, la iglesia y los legisladores en la reciente historia canadiense.  En la época actual, sin embargo, las personas que ejercen el trabajo sexual se han empoderado cada vez más para organizarse, decidiendo por sí mismas para elaborar sus necesidades, en lugar de ser representadas como víctimas sin voz por otros”.

“Las activistas sexuales ven el daño involucrado en el trabajo sexual como arraigado en injusticias sistémicas más grandes en lugar de ser causado por el trabajo sexual en sí mismo. Debido a esto, las trabajadoras sexuales en Canadá han identificado cada vez más las leyes que penalizan su trabajo como una de las principales barreras para su seguridad, y de hecho como una de las principales causas de los altos niveles de violencia cometidos contra ellas”.

Tanto es así que una alianza de varias docenas de trabajadoras sexuales canadienses a pie de calle llamadas Sex Workers United Against violence (SWUAv), representadas por Pivot Legal Society, ”en varias ocasiones han denunciado públicamente los efectos negativos de la criminalización de las negociaciones entre las trabajadoras sexuales y sus clientes.  Numerosas publicaciones ordenadas por el gobierno han identificado la criminalización de estas interacciones cliente-trabajador como los principales factores en las condiciones existentes de violencia hacia las trabajadoras sexuales”.

Solidaridad frente a prohibicionismo. Maynard hace referencia a un  informe innovador de Kate Shannon del Centro de la Columbia Británica para la Excelencia en VIH/SIDA publicado en mayo de 2012 en el que se detallaba un “aumento en la seguridad percibida por las trabajadoras sexuales en Vancouver en Centros específicos para desarrollar su actividad con las siguientes reglas: “No traficar con drogas, no violentar ni presionar a otras mujeres para que hagan algo que no quieren hacer”. Estos centros para mujeres decidieron escuchar las necesidades de las trabajadoras sexuales en lugar de imponer sus propios puntos de vista sobre la industria y, en consecuencia, mejoró la seguridad de las mujeres”.

Maynard igualmente cita el caso de Nueva Zelanda, país que ha despenalizado por completo el “trabajo sexual”: “un estudio encargado por el Ministerio de Justicia demostró que las trabajadoras sexuales se sentían menos vulnerables a la violencia, que los niveles de explotación eran bajos y que el 60% de las trabajadoras sentían que tenían una mayor capacidad para denunciar la violencia en virtud de la nueva Ley de Reforma de la Prostitución que sin ella. El Colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda también ha declarado que el acceso a los derechos laborales les permite combatir mejor los incidentes de violencia y explotación en sus lugares de trabajo. Por el contrario, el prohibicionismo moderno sigue siendo una forma de feminismo de “rescate” en lugar de feminismo basado en la solidaridad”. En su extremismo, la perspectiva prohibicionista niega que las trabajadoras sexuales puedan diferenciar entre trabajo sexual forzado y voluntario”.

Maynard matiza que, a pesar de las diferencias históricas existentes entre los abolicionistas de ayer y los de hoy hay un discurso en boga, ya señalado más arriba, claramente criminalizador “Los prohibicionistas contemporáneos difieren de sus contrapartes históricos en que ya no abogan directamente por el encarcelamiento o la rehabilitación forzada de las trabajadoras sexuales como el medio para terminar con la existencia del comercio sexual.  Sin embargo, su enfoque para abolir la prostitución sigue siendo necesariamente carcelario; dado que la compra en sí es vista como un acto violento, todos los clientes son vistos como abusadores y malhechores y todas los trabajadoras como víctimas”.

Las feministas abolicionistas en la Canadá de Maynard, como las de otros países de las democracias capitalistas, incluida España, son parte de una estrategia política de camuflaje del globalismo internacional para promulgar un modelo de prohibición como parte de una iniciativa estadounidense que comenzó bajo la administración Bush en 2003, el índice Trafficking in Persons (TIP), que define cualquier forma de prostitución, de facto, como tráfico y ha pedido la criminalización de los clientes en todo el mundo, a pesar de que muchas mujeres, por no decir todas (las que ejercen libre y voluntariamente), son las que ofertan sus servicios a los hombres. Detrás de esta iniciativa hay mucha hipocresía y lavado de imagen.

El TIP, dice Maynard, es un sistema de tres niveles que califica a los países sobre su supuesto éxito o fracaso en lo que considera que es la lucha contra el tráfico, y ejerce una influencia política significativa.  En efecto, sin embargo, a menudo ejerce presión sobre los países clientes para criminalizar (o aumentar la criminalización) el comercio sexual mediante incursiones y cerrando establecimientos de trabajo sexual, recompensándolos por una mayor represión del trabajo sexual y la migración ilegal, mientras castiga a los países que obtienen el puntaje más bajo en el índice TIP, con la amenaza de perder la ayuda extranjera estadounidense. 

En definitiva, el TIP es una herramienta de control político de EEUU enmascarada en la lucha contra la prostitución mundial (sea trata o no), de la misma forma, habría que decir, que aquella fraudulenta campaña de propaganda que la Administración Nixon lanzó en los años 70 a cuenta de la famosa “guerra contra las drogas”. En realidad, lo que estaba haciendo EEUU era aumentar los canales de distribución de droga para garantizarse ese país el control del narcotráfico eliminando la competencia de las mafias corsa o marsellesa mediante incursiones de la Interpol, favoreciendo a su vez a redes del crimen organizado como la mafia siciliana y los cárteles colombianos de la droga, que le eran más útiles en sus propósitos de obtener amplios fondos para la guerra sucia anticomunista (Operación Gladio). Para ello, EEUU utilizó a la CIA como operadora principal del narcotráfico a escala global.

Volviendo a la prostitución, señala Maynard que aunque Suecia es alabada por las feministas prohibicionistas por tomar medidas legislativas para criminalizar a los clientes, su propósito declarado de eliminar la industria del sexo ha sido un fracaso abyecto: En boca de los propios organismos oficiales suecos: “No podemos dar ninguna respuesta inequívoca a [la cuestión de si la prostitución ha aumentado o disminuido].  A lo sumo, podemos discernir que la prostitución callejera está regresando lentamente, después de desaparecer rápidamente a raíz de la ley”.

Maynard apunta algo a lo que las llamadas feministas “radicales” prefieren no ver y eludir el debate: “Ya sea si funcionan o no realmente esos métodos para eliminar el trabajo sexual, esa forma de feminismo de rescate está desconectada de las necesidades de las trabajadoras sexuales.  De hecho, la aplicación de la ley intenta centrarse en la criminalización de los clientes y ha tenido consecuencias perjudiciales para las trabajadoras sexuales de Canadá durante las últimas décadas. Por ejemplo, en Montreal en 2001, la policía realizó redadas masivas de clientes, y Stella, una organización de trabajadoras sexuales con sede en Montreal, documentó un aumento del triple de incidentes violentos y de cinco veces los incidentes con armas de fuego con resultados mortales durante un período de tres meses que duraron las redadas.”

El “modelo sueco” con el que sueñan las feministas más dogmáticas no sólo  no es la panacea anti-prostitución sino que ha desembocado en todo lo contrario. Maynard, lo describe: “Con la implementación internacional gradual del modelo sueco, las condiciones de trabajo y la seguridad relativa de las mujeres en todos los niveles de la industria del sexo se han visto reducidas considerablemente.  Según un estudio del Ministerio de Justicia y Policía de Norweigan, las trabajadoras sexuales a pie de calle en Suecia han informado que se sienten menos seguras y con mayor riesgo de violencia, y de hecho se enfrentan a un aumento real de la misma, mientras que las mujeres que trabajan en el interior de sus propios espacios se han enfrentado a un deterioro de las condiciones de trabajo. Las feministas prohibicionistas, incluida la Coalición contra la Trata de Mujeres y la Coalición de Mujeres para la Abolición de la Prostitución, abogan por la criminalización de todos los clientes como un medio para acabar con la trata, ya que no distinguen entre trabajadoras voluntarias y las que son forzadas a hacerlo. 

Maynard finaliza su larga exposición dejando bien claro a la neoinquisición feminista que: “El apoyo ético consiste en dejar que las trabajadoras sexuales determinen sus propias necesidades y reconocer que cada individuo tiene experiencias diferentes y es el más capaz para determinar el curso de su vida.  Todas las trabajadores sexuales merecen respeto, y necesitan ser apoyadas en sus elecciones en lugar de ser tratadas como víctimas que son incapaces de comprender su propia opresión. Como señala Nandita Sharma, autora de Home Economics: The Making of Migrant Labor in Canadá, “si queremos acabar con la explotación tenemos que dar más poder a las trabajadoras para poner fin a ella.

Las abolicionistas, por bien intencionadas que sean, continúan defendiendo la estructura del feminismo de rescate, apoyando políticas de cárcel y alineándose con los intereses de gobiernos de derechas.  Estas políticas promueven abusos contra los derechos de las trabajadoras sexuales. Como se describió anteriormente, el abolicionismo carcelario tiene poco efecto cuantitativo sobre el número de personas involucradas en el comercio sexual.  Además, causa un daño cualitativo, en forma de estigmatización y violencia hacia las trabajadoras sexuales (sin mencionar las deportaciones de las mujeres migrantes) que no desean ser “rescatadas”.

Finalizo. Si penalizan al “putero”….¿qué opciones van a dejar a las prostitutas, tanto las que abandonen el oficio como a las que no desean dejarlo? ¿Qué me dicen de las prostitutas que ofrecen voluntaria y conscientemente sus servicios pagando publicidad en los medios? ¿Qué clase de víctimas son estas? ¿Saben las cruzadas feministas que existen muchas putas de alto standing que sirven a jefes de Estado, políticos, jueces y representantes de las altas finanzas? ¿A esas también les van a “rescatar” o las dejamos a un lado? ¿Realmente quién promueve y está detrás del tráfico internacional de esclavas sexuales o prostitución infantil del Tercer Mundo que se importa a Occidente? ¿No serán los propios países capitalistas quiénes incitan, subterráneamente, esa demanda y a la vez implementan medidas represivas, aplaudidas por las feministas, para curarse en salud? ¿Tienen algo que decir agencias oficiales del crimen organizado como la CIA, la DEA (Agencia “anti-droga”) y el FBI, acusadas de promover redes internacionales de prostitución?

No hay respuesta a todo ello porque lo más fácil es seguir acurrucándose en las subvenciones del Estado (capitalista) y propagar en los medios hegemónicos que tanta voz les otorgan el cansino, disparatado y tóxico discurso de que el hombre es el “putero violador” que no paga por follar sino por “violar”…y así se construye el mendaz e idílico discurso abolicionista donde el objetivo a batir nunca es el sistema que genera injusticias sino que las feministas-yihadistas se apoyan precisamente en ese sistema para satanizar al hombre, ser perverso cuyo deporte favorito a lo largo de la historia es haber creado víctimas en serie del sexo femenino, casi diría que desde los mismos orígenes del espacio y el tiempo.

 

 

Como historiadora del sexo, esto es lo que quiero que sepas sobre la compra y venta de sexo

 

Las trabajadoras sexuales y sus simpatizantes se manifiestan en Londres para pedir condiciones más seguras. (JUSTIN TALLIS / AFP / Getty Images)

 

Por Kate Lister

28 de marzo de 2018

https://inews.co.uk/inews-lifestyle/women/as-a-sex-historian-this-is-what-i-want-you-to-know-about-the-buying-and-selling- del sexo /

 

La líder fundadora del Partido de la Igualdad de las Mujeres (Women’s Equality Party), Sophie Walker, publicó un artículo en su blog diciendo que ‘es hora de acabar con la prostitución’ penalizando a los clientes (el llamado ‘Modelo Nórdico’).

Walker celebra el primer aniversario de la Ley contra los compradores de sexo de Irlanda, la ley que penaliza la compra de servicios sexuales, pero no la venta.

Pero cuando en realidad les preguntas a las trabajadoras sexuales y a los grupos de derechos de trabajadoras sexuales qué sienten acerca del modelo nórdico, es difícil entender qué es lo que Walker piensa que vale la pena celebrar. En el año transcurrido desde que Irlanda introdujo el modelo nórdico, ha habido un aumento del 54% en delitos contra las trabajadoras sexuales reportados a National Ugly Mugs Ireland, y los crímenes violentos han aumentado en un 77%. La Sex Workers Alliance Ireland (SWAI) se opuso enérgicamente a la introducción de esta ley y advirtió con razón que conduciría a un aumento de la violencia contra las trabajadoras sexuales.

Walker afirma que le parece “extraordinario que la compra del cuerpo de una mujer para tener sexo sea legal en el Reino Unido”. A mí lo que me parece extraordinario es que alguien piense que un sistema que da como resultado un aumento del 77% en crímenes violentos contra las mismas personas que dice proteger sea digno de celebración. 

El modelo que penaliza a las trabajadoras sexuales

El modelo nórdico no funciona porque, al penalizar al cliente, penaliza a su vez a la trabajadora sexual. ¿Te parecería a ti justo que la fuente de tus ingresos fuera repentinamente penalizada? La investigación de los países que han adoptado el modelo nórdico muestra una y otra vez que la legislación de “fin de la demanda” solo coloca a las trabajadoras sexuales en un riesgo significativamente mayor de sufrir daño. Penalizar a los clientes puede reducir la demanda de aquellos que no desean cometer un delito, pero no disuade a quienes desean lastimar a las trabajadoras sexuales.

Una vez que se ha reducido la demanda, la competencia por clientes menos deseables aumenta entre las trabajadoras sexuales, lo que lleva a un aumento de conductas riesgosas y peligrosas, como las relaciones sexuales sin protección, el trabajo en aislamiento o en áreas desiertas. A medida que los clientes se mostraron menos dispuestos a acercarse directamente a las trabajadoras sexuales, Suecia y Noruega vieron un aumento espectacular en el uso de terceros negociadores (proxenetas y madams).

Como el artículo de Walker deja meridianamente claro, el Modelo Nórdico es simplemente una etapa en el camino hacia la abolición. Es parte de una narrativa más amplia que se niega a ver a la trabajadora sexual como algo más que una víctima que necesita ser rescatada. A pesar del excelente trabajo realizado por los grupos de derechos de las trabajadoras sexuales, este “complejo salvador del trabajo sexual” sigue dominando y dando forma a las narrativas modernas que rodean a las trabajadoras sexuales. Al construir a la trabajadora sexual como víctima, ésta es sutilmente desempoderada, despojada de su propia autonomía y tácitamente presentada como un ser inferior. Mientras permite que el espacio salvador valide su propia agenda moral, refuerza la jerarquía social y estigmatiza a las “rescatadas”.

El estigma mata

Uno de los mantras del movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales es “el estigma mata”, y el modelo nórdico directamente estigmatiza a las trabajadoras sexuales moralizando que vender y comprar servicios sexuales es malo. En Suecia, este estigma es visto como un efecto bienvenido del modelo nórdico ya que puede ayudar a disuadir a los clientes potenciales, a pesar de que el estigma expone a las trabajadoras sexuales a riesgos significativamente mayores de violencia (como se vio en Irlanda en el último año).

En 2000, John Lowman identificó un “discurso de desechabilidad” en los informes de los medios sobre trabajadoras sexuales, mediante el análisis de las descripciones en los medios de los esfuerzos para abolir el trabajo sexual por parte de los políticos, la policía y los residentes locales. Lowman relacionó esto con un fuerte aumento de los asesinatos de trabajadoras sexuales callejeras en Columbia Británica después de 1980. Argumenta que “parece que el discurso sobre la prostitución de principios de los 80 estaba dominado por demandas para deshacerse de las prostitutas de las calles, creando un medio social en el que la violencia contra las prostitutas podría florecer.”

Así es como funciona el estigma. Una vez que la trabajadora sexual es estigmatizada como desechable, se forma un mensaje, se le da forma y se le despliega en debates sobre la abolición, y este discurso influye posteriormente en cómo se trata a las trabajadoras sexuales. Y no son tratados bien bajo el modelo nórdico.

Ninguna prohibición ha funcionado

Las trabajadoras sexuales en los países del “fin de la demanda” informan de un aumento en los niveles de acoso policial y dificultades para acceder a los servicios de apoyo y en Oslo la policía amenaza de hecho con enjuiciar a los caseros si no desalojan a las trabajadoras sexuales de sus instalaciones.

Soy una historiadora del trabajo sexual y puedo decirte categóricamente que ningún intento de abolir ni la venta ni la compra de sexo en toda la historia humana ha sido efectiva. Ni uno. Entonces, ¿qué es lo que realmente funciona? La despenalización del trabajo sexual funciona. Eliminar el estigma en torno al trabajo sexual y hacer desaparecer la amenaza de enjuiciamiento crea un espacio para el diálogo entre las personas que ejercen el trabajo sexual, el público y las fuerzas del orden. La despenalización brinda a aquellas que están en la industria del sexo la dignidad y el respeto que merecen. Reconoce que el trabajo sexual es una opción para muchas personas, y crea oportunidades para acercarse y apoyar a aquellas que sufren abuso y / o coacción.

En 2003, Nueva Zelanda despenalizó el trabajo sexual para apoyar a las trabajadoras sexuales, no al Estado, en el control de su trabajo. Según una investigación llevada a cabo por la Universidad de Otago, más del 60% de las trabajadoras sexuales de Nueva Zelanda reportaron sentirse facultadas para negarse a ver a ciertos clientes, y el 95% dijeron que sentían que tenían derechos después de la despenalización. En 2014, una trabajadora sexual de Nueva Zelanda llevó a un operador de prostíbulos al Tribunal de Derechos Humanos, después de haber sido acosada sexualmente, y ganó su caso.

El enfoque gestionado aplicado en Leeds

En 2014, se introdujo un “enfoque gestionado” en el área de Holbeck en Leeds, lo que significaba que dentro de un área no residencial designada, entre las 8 p.m. y las 6 a.m., no habría enjuiciamientos policiales por solicitar o vender sexo. Cuando hay violencia, las trabajadoras sexuales lo denuncian directamente al oficial de enlace de la policía, así como las preocupaciones que tengan con respecto a clientes de los que sospechan que sean una amenaza para los niños, para otras mujeres y para ellas mismas.

Con trabajadoras sexuales callejeras libres para trabajar y hablar con la policía sin temor a ser enjuiciadas, ha habido un aumento del 50% en los crímenes reportados (National Ugly Mugs, 2017). Desde la introducción del “enfoque gestionado”, ha habido cuatro condenas por agresión violenta. En tres de estos casos, los criminales fueron declarados culpables de crímenes graves y violentos y recibieron largas penas de prisión. No ha habido tales procesamientos en Irlanda bajo el modelo nórdico.

El argumento de Walker está firmemente basado en supuestos heteronormativos de que las trabajadoras sexuales son mujeres heterosexuales, y sus clientes son hombres heterosexuales. No hay espacio para considerar las voces LGBT o transgénero dentro de este debate. No se reconoce que los hombres vendan y las mujeres compren servicios sexuales, y ciertamente lo hacen.

¿Por qué no estamos escuchando a las trabajadoras sexuales?

¿Por qué no estamos escuchando a las trabajadoras sexuales? Todas las organizaciones de derechos de las trabajadoras sexuales luchan contra el modelo nórdico y buscan la despenalización total, porque mantiene a las personas a salvo. En una encuesta de más de 200 trabajadoras sexuales, investigadores de la Universidad de Northumbria encontraron que el 96.2% de las encuestadas no pensaba que las personas deberían ser penalizadas por comprar sexo.

El modelo nórdico y sus seguidores presentan tácitamente a las trabajadoras sexuales como víctimas degeneradas y desechables que necesitan ser rescatadas. La evidencia demuestra que penalizar a los clientes causa un daño significativo a las personas que trabajan en la industria del sexo. Un principio central del feminismo es la autonomía corporal, la agencia sexual, el derecho a decir sí y el derecho a decir no, y a que esto se respete. ¿Cómo puedes considerarte una feminista si insistes en negar esos mismos derechos a tus hermanas trabajadoras sexuales?

El feminismo regulacionista no existe, pero el pro-derechos sí

Las trabajadoras sexuales no disponen de protección laboral en caso de embarazo, enfermedad o vejez, por lo que siguen trabajando y se encuentran totalmente desprotegidas frente al empresariado que se lleva al menos el 50% de cada servicio

 

Por Paula Sánchez Perera 

19/03/2018

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/feminismo-regulacionista-existe-pro-derechos_6_751784836.html

 

Hay a quien le cuestionan por lo que defiende y a quien, por el contrario, se le rechaza por lo que se cree que defiende. Que reconozcamos y respetemos que existe capacidad de decisión en prostitución no significa que este sea el argumento fundamental para abrazar la postura pro-derechos. Ciertamente, en el sistema capitalista solo las personas privilegiadas eligen en qué trabajar, el resto decidimos entre opciones restringidas a nuestros ejes de opresión. Nadie cobra de un matriarcado socialista, ni siquiera las lesbianas políticas. Todas naufragamos entre mecanismos de colaboración y resistencia y tratamos de que el engranaje neoliberal no se cebe con los sectores más vulnerables. Pese a esto, tanto la criminalización de la prostitución callejera como la explotación laboral a terceros se encuentran, de hecho, legitimadas. Las razones de peso que nos llevan a apoyar la lucha de las trabajadoras sexuales son las violaciones de derechos humanos que se producen en nuestro contexto.

Hacemos referencia a la violencia institucional, los abusos de poder de los cuerpos de policía, las detenciones arbitrarias amparadas por la Ley de Extranjería, el acoso policial, las multas, las fallas en la tutela judicial efectiva, la precarización y la exposición a una mayor violencia que acontecen en la calle gracias a la suma entre ordenanzas municipales, la ley mordaza y el vacío legal en el que se desenvuelve. De otro lado, aquellas que trabajan a terceros sufren la violencia anexa a la explotación laboral en la que caen por encontrarse en un limbo legal que propicia todo tipo de abusos. No disponen de ningún tipo de protección laboral en caso de embarazo, enfermedad o vejez, por lo que siguen trabajando y se encuentran totalmente desprotegidas frente al empresariado que se lleva al menos el 50% de cada servicio, puede imponer las prácticas, la clientela, el no uso del condón y jornadas de hasta 14 horas seguidas, sin descansos estipulados ni semanales, vacaciones, horas extraordinarias reconocidas o plus de nocturnidad. No tienen ninguna protección frente al despido, la salud o la higiene, que queda al arbitrio del empresario. No disponen de ninguna legitimación para exigir el uso de preservativos y se puede vulnerar el derecho a la libertad y a la salud obligándolas a consumir alcohol para que lo hagan los clientes. Tampoco obviamente tienen derecho a huelga, negociación colectiva o a sindicarse y, en caso de que conformen organizaciones que se presenten públicamente como sindicatos, ya se encargará un sector de tildarlas a ellas de proxenetas.

Se producen toda una ausencia de derechos sociales tales como el acceso a la vivienda. Habitualmente se ven abocadas a vivir y trabajar en un club, alquilar una habitación con suerte o al sistema de camas calientes. También se vulnera el derecho a la salud, sufren discriminación y padecen indefensión para acceder a servicios sanitarios siendo las ONG las que les facilitamos información sobre los recursos disponibles; quedan a expensas de que se produzca el contacto. A su vez, sufren indefensión en caso de violencia física y sexual y también la violencia psicológica y simbólica del estigma que reproducen ciertos discursos que las prostitutas interiorizan y que conducen a costes psicológicos múltiples. El estigma se traduce en una cadena de discriminaciones y exclusión social. Y el estigma, a la larga, mata.

Este es el escenario estructural de la prostitución en España. La situación de alegalidad en la que se encuentran se convierte en prohibicionismo en la calle, avalado por tesis abolicionistas. A su vez, la persecución que sufren en la calle favorece la zonificación del ejercicio reacoplándolo a terceros; alterne que está reglamentado en beneficio exclusivo del empresariado. Un matrimonio bien avenido que limpia las calles, reubica a las prostitutas a terceros desentendiéndose de las asalariadas y luego nos dice que, si quieren derechos, se hagan autónomas. Curiosamente, la mayoría que tanto preocupa al abolicionismo no puede darse de alta como autónoma, bien porque no dispone de ingresos suficientes y la estabilidad laboral para hacer frente a la cuota, bien porque trabajan en relación de dependencia o se encuentran en situación administrativa irregular. Y hay quien puede y no quiere, por legítima desobediencia civil -no taxation without representation-. Con todo, habría que recordar que aunque exista la posibilidad continúa en un vacío legal porque el objeto que se vende, el sexo, no es lícito.

Por mucho que se busque a la puta representativa -aquella que case con nuestros presupuestos- no existe una experiencia universal de prostitución. La diversidad es clave y la justicia social se consigna en dar respuesta a cada situación. Por una parte, debe asegurarse la protección efectiva de las víctimas de trata,  cifrada en un 14% según la ONU, pues actualmente, lejos de garantizarse, lo habitual es que la trata se utilice como excusa para perseguir y controlar la migración, tal como se denuncia  desde el informe Greta del Consejo de Europa. Habría que recordar que existe trata en multitud de sectores y su causa no es la prostitución, sino el cierre de fronteras europeo, las restricciones que impone la Ley de Extranjería y la clandestinidad obligatoria en la que se desarrollan los proyectos migratorios. En síntesis: el racismo institucionalizado del que se benefician las mafias. En segundo lugar, hacen falta alternativas laborales realistas para quienes quieran abandonar el ejercicio. Resulta paradójico que se inviertan más esfuerzos en desacreditarnos que en generar opciones laborales no feminizadas ni precarizadas, para que la prostitución no tenga que ser en ningún caso un destino. Por último, para aquellas que quieran seguir ejerciendo y reivindican la mejora de sus condiciones, el reconocimiento de su condición de trabajadoras, con titularidad de derechos laborales y, por tanto, civiles plenos. Son demandas que no están en conflicto.

Llevamos 23 años insistiendo en que no, no somos regulacionistas. Los modelos de este tipo regulan la prostitución como un problema de sanidad y orden público y se desarrollan a través de medidas administrativas y policiales como los controles médicos obligatorios, la inscripción en registros policiales y la zonificación del ejercicio considerando en qué espacios es legal ejercer. Recrean la división entre prostitución legal e ilegal para las migrantes en situación irregular, prohíben la prostitución callejera, favorecen el ejercicio a terceros y estigmatizan como grupo de riesgo y en la vida laboral. Frente a este modelo también nació el movimiento de prostitutas, es un marco que ninguna asociación pro-derechos defiende y que los sindicatos de prostitutas de los países con modelo reglamentarista critican abiertamente.

Si nos denominamos pro-derechos es porque nuestra prioridad se encuentra en el reconocimiento de estos desde una perspectiva de derechos humanos, cuyo ejemplo más próximo sería el neozelandés. Se trata de poner límites a los empresarios, de evitar las relaciones de explotación laboral que ya existen, de descriminalizar la prostitución callejera, incentivar el trabajo autónomo y, por encima de todo, que el modelo de prostitución que se quiera desarrollar cuente en su elaboración con la participación de las protagonistas. Un modelo revisable por un comité de evaluación en el que participen las trabajadoras, que vaya fortaleciéndose de sus fallas para garantizar la protección frente a la violencia, la explotación, la coerción y el machismo a las más vulnerables. Ahora, si se quiere llamar regulación a cualquier interjección legal en prostitución, hablemos claro, porque esta ya existe con el alterne, el uso del espacio público y la penalización de aspectos concomitantes al trabajo asalariado e independiente.

La frecuente asimilación entre regulación y enfoque pro-derechos, el desequilibrio de información sobre las cuatro posturas del que dispone la población, no es inocente y sí un síntoma de que el debate nunca ha sido tal cosa. Mientras nos meten en el mismo saco, se obvia quién tiene el monopolio del poder institucional, académico y los recursos asistenciales. Quienes defendemos esta postura no somos un todo monolítico. Hay quienes apoyan una visión pro-sexo y se concentran en reconocer la capacidad de decisión. Hay quienes desean la abolición a largo plazo, pero conscientes de la gravedad de la situación abrazan el principio de reducción del daño. Hay quienes, incluso, veníamos del abolicionismo y el trabajo de campo en las zonas de ejercicio nos hizo ir deconstruyendo una serie de supuestos. Cuántas instituciones son patriarcales, como el matrimonio, refugio indiscutible de la violencia machista y, sin embargo, no existe un movimiento organizado por su abolición. Cuántos trabajos están igualmente atravesados por el patriarcado y el capitalismo, como el servicio doméstico, y sin embargo nos solidarizamos con sus proclamas de alcanzar condiciones dignas de ejercicio.

Nos quedan muchas cuestiones en el tintero, como los clientes, por supuesto. Asunto, por cierto, sobre el que las trabajadoras sexuales han escrito ríos de tinta, pero no podemos convencer a quienes se niegan a revisar su sesgo de confirmación, la tendencia a valorar solo aquella información que confirme sus creencias. Cierto es que las que se autodenominan trabajadoras sexuales no son todas. Romper con el estigma, politizarse, organizarse y tener el valor de visibilizarse no es fácil, pero son un movimiento internacional y creciente desde los años 80. Es una maniobra perversa reducir a las que dan la cara al rótulo de privilegiadas cuando lo que están exigiendo es disfrutar de los mismos ‘privilegios’ que el resto de la clase trabajadora. En la misma operación, se borra intencionalmente el hecho de que los reclamos de las escorts son exactamente los mismos que los de las asalariadas y de calle como Prostitutas Indignadas del Raval, AFEMTRAS de Villaverde o el Colectivo de Prostitutas de Sevilla.

Pareciera que la preocupación central no son las putas, sino los efectos simbólicos de normalizar la prostitución. Si de verdad preocupara el machismo en la prostitución, con mayor razón buscaríamos que estuviesen protegidas frente a este. En Nueva Zelanda una trabajadora puede rechazar a un cliente sin dar ningún tipo de explicación, incluso después de habérsele pagado. Con todo, para que la ansiada revolución que erradique de base las instituciones patriarcales pueda llegar a buen puerto, no podemos olvidar dirigirnos primero hacia la feminización de la pobreza. Condenar a la clandestinidad y a la vulneración de derechos humanos no nos parece la mejor opción; multar a las que ejercen en la calle, desentenderse de las asalariadas y decirles a las que quieren trabajar que ahí tienen la cuota de autónomos sí es neoliberal. Pervertir la justicia social en sistema carcelario y exclusión  como en Suecia, también. Si no se quiere dar el brazo a torcer al menos que no se les exija a quienes nunca se ha considerado como sujetos políticos la misión de erradicar el patriarcado, el capitalismo, la alienación y el trabajo asalariado. Y sí, es trabajo.

 

Marcos legales de trabajo sexual

Elaborado por ICRSE

Traducido del inglés por Citi

6 de marzo de 2018

 

Prohibición

  • Ideología: el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales son inmorales, las trabajadoras sexuales son los vectores del VIH y otras enfermedades y representan una amenaza para la sociedad.
  • Albania, Armenia, Eslovenia, Rusia, Ucrania.
  • Consecuencias:
  • Las trabajadoras sexuales y sus lugares de trabajo son blanco de redadas policiales, las trabajadoras sexuales se ven obligadas a someterse a pruebas de VIH, ITS, hepatitis B y C, cuyos resultados pueden hacerse públicos.
  • Las trabajadoras sexuales no pueden acceder a los mecanismos de justicia ya que la policía es uno de sus principales atacantes.
  • Según un informe de Europa Central y Oriental y Asia Central, más del 40% de las trabajadoras sexuales sufrieron abusos físicos por parte de la policía en el año anterior a la encuesta.
  • La policía considera los condones que llevan las trabajadoras sexuales como prueba, por lo que las trabajadores sexuales son reacias a tenerlos cuando trabajan.
  • En Europa del Este, la mayoría de las nuevas infecciones por el VIH se producen entre las trabajadoras sexuales y las personas que se inyectan drogas; se estima que una de cada diez trabajadoras sexuales vive con el VIH.

 

Modelo sueco

  • Ideología: las trabajadoras del sexo son víctimas del patriarcado y de la violencia contra la mujer cometida por hombres.
  • Suecia, Noruega, Islandia, Irlanda del Norte (RU), Irlanda, Francia.
  • Consecuencias:
  • El volumen de trabajo sexual no ha disminuido: según la Policía sueca, el número de salas de masaje tailandés que presuntamente ofrecen servicios sexuales se ha triplicado en 3 años.
  • Según un estudio, la mitad de las trabajadoras sexuales encuestadas tenían menos confianza en los servicios sociales y la policía después de la introducción de la ley, lo que les impide denunciar los casos de violencia a las fuerzas del orden.
  • Las trabajadoras sexuales de calle se enfrentan a niveles más altos de competencia, precios decrecientes y peores condiciones de trabajo, por lo tanto, a menudo necesitan confiar más en clientes agresivos y en terceros y proporcionar servicios sexuales sin usar condones.
  • Aunque el trabajo sexual no está prohibido sobre el papel, las ordenanzas municipales y / o las acciones dirigidas contra los clientes conducen a la detención y deportación de las trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas.
  • El estigma y las actitudes discriminatorias van en aumento: según una encuesta de 2015, más personas piensan que el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales deberían ser penalizados: el 52% tenía esta opinión en 2015 frente al 30% antes de la introducción de la ley.

 

Legalización

  • Ideología: el trabajo sexual y las trabajadoras sexuales deben ser controlados y reprimidos meticulosamente por el Estado.
  • La regulación estricta se manifiesta en varias formas: registro de trabajadoras sexuales; limitación en el número, ubicación, criterios operacionales de los lugares de trabajo sexual; condiciones impuestas sobre quién puede trabajar como trabajadora sexual, tales como exámenes médicos obligatorios.
  • Alemania, Holanda, Suiza, Hungría, Grecia, Turquía.
  • Consecuencias:
  • Sistema de dos niveles: solo una fracción de las trabajadoras sexuales y de las empresas de trabajo sexual pueden cumplir las regulaciones restrictivas.
  • Quienes no pueden cumplir se enfrentan a multas y castigo.
  • En Grecia y Turquía, sólo el trabajo en lugares cerrados es legal y solo se permite trabajar a las mujeres cis solteras.
  • En Hungría, las trabajadoras sexuales de calle solo pueden solicitar en las llamadas “zonas de tolerancia” o áreas situadas fuera de las “zonas protegidas”.
  • En los Países Bajos, varios municipios han intentado introducir el registro obligatorio de trabajadoras sexuales en los últimos años.
  • En Alemania, según una nueva ley aprobada en 2017, las trabajadoras sexuales deben registrarse ante las autoridades designadas que son quienes determinarán si pueden o no recibir su licencia.

 

Despenalización

  • Ideología: el trabajo sexual se reconoce legalmente como trabajo y se lo trata como a otros sectores de servicios, las trabajadoras sexuales tienen derecho a los derechos laborales.
  • Nueva Zelanda
  • Consecuencias:
  • No aumenta el número de trabajadoras sexuales ni de personas víctimas de trata en la industria del sexo.
  • El 90% de las trabajadoras sexuales encuestadas piensa que el nuevo modelo ha mejorado su capacidad para hacer respetar sus derechos laborales y su acceso a la salud y la seguridad.
  • 57% de las trabajadoras sexuales encuestadas piensa que las actitudes de la policía han mejorado desde la despenalización.
  • El 64% de las trabajadoras sexuales encuestadas pensó que era más fácil rechazar clientes, esta tasa fue del 37% antes de la despenalización.
  • Más trabajadoras sexuales informan de que revelan su estatus de trabajadora sexual cuando visitan al médico y que se someten a controles de salud periódicos.
  • Según Lancet, una revista médica líder, la despenalización evitaría el 33-46% de las infecciones por VIH en la próxima década.

 


1.- Ver más sobre marcos legales:

Comité Internacional sobre los Derechos de los Trabajadores Sexuales en Europa (ICRSE) (2015). ¡Nada acerca de nosotras sin nosotras! Diez años de activismo por los derechos de las trabaiadoras sexuales. Elérhető: http://www.sexworkeurope.org/sites/default/files/userfiles/files/ICRSE_10years%20report_April2016_photo_%282%29.pdf

Red mundial de proyectos de trabajo sexual (2014). El trabajo sexual y la ley: comprender los marcos legales y la lucha por las reformas a la ley del trabajo sexual. Disponible en: http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/Sex%20Work%20%26%20The%20Law.pdf

2.- Red de Defensa de los Derechos de los Trabajadores Sexuales (SWAN) (2009). Detener la violencia: abusos de los derechos humanos contra las trabajadoras sexuales en Europa central y oriental y Asia central. Disponible en: https://www.opensocietyfoundations.org/sites/default/

3.- AVERT. VIH y SIDA en Europa del Este y Asia Central. Disponible en: http://www.avert.org/professionals/hiv-around-world/eastern-europe-central-asia

4.- Junta de la Policía Nacional de Suecia (2012). Trata de seres humanos con fines sexuales y de otro tipo. Informe de situación 13. Disponible en:

https://www.polisen.se/Global/www%20och%20Intrapolis/Informationsmaterial/01%20Polisen%20nationellt/Engelskt%20informationsmaterial/Trafficking_1998_/Trafficking_report_13_20130530.pdf

5.- Asociación Sueca para la Educación Sexual (RFSU) (2010). Remissvar ang SOU 2010: 49, Förbud mot köp av sexuell tjänst. Disponible en: http://www.rfsu.se/sv/Sex-och-politik/Remisser-och-yttranden/Yttrande-over-betankandet-Forbud-mot-kop-av-sexuell-tjanst-En-utvardering-1999 -2008-SOU-201049 /

6.- Red global de proyectos de trabajo sexual (2015). Herramientas de activismo: El verdadero impacto del modelo sueco en las trabajadoras sexuales. Disponible en: http://www.nswp.org/resource/the-real-impact-the-swedish-model-sex-workers-advocacy-toolkit

7.- http://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/SW%20Digest%20Issue%2011%20Jan%20-%20Mar%202015.pdf

8.- https://www.opendemocracy.net/beyondslavery/diverse-group-of-berlin-based-sex-worker-activists/german-law-endangers-sex-workers

9.- Departamento de Salud Pública y Medicina General, Universidad de Otago, Christchurch (2007).

El impacto de la Ley de Reforma de la Prostitución en las prácticas de seguridad y salud de las trabajadoras sexuales. Disponible en: http://www.otago.ac.nz/christchurch/otago018607.pdf

10.- http://www.thelancet.com/series/hiv-and-sex-workers

 

 

 

“Allí donde no existen las putas”: el documental de Ovidie sobre la caza de brujas de prostitutas en Suecia

 


 

(Al final del texto está el enlace a Youtube donde se puede ver el documental con subtítulos)

 

Por Amélie Lopes

31 de enero de 2018

http://jelislesintelloes.com/la-ou-les-putains-nexistent-pas-le-documentaire-dovidie-sur-la-chasse-aux-sorcieres-en-suede/

 

El 6 de febrero, Arte transmitirá el documental de la directora y autora Ovidie sobre el trágico destino de Eva-Marree, una joven sueca privada de sus hijos, y luego asesinada (1) por el padre de éstos. 

En julio de 2013, Eva-Marree Kullander Smith, de 27 años, fue asesinada con treinta y dos cuchilladas por su excompañero, en las instalaciones de los servicios sociales. Este drama ocurrió bajo la mirada de su hijo.

Es con este sórdido asunto que comienza el documental de la directora y autora Ovidie “Allí donde no existen las putas “. Una tragedia como la que viven tantas mujeres en todos los países del mundo. Con una diferencia: Eva-Marree, también conocida como Jasmine Petite, fue escort durante unas semanas.

En Suecia, las trabajadoras sexuales son consideradas víctimas de abuso sexual y, paradójicamente, deben elegir entre la redención y la muerte social. Esconde a esa puta, que no la puedo ver.

Eva-Marree, llamada «Jasmine Petite»

FORZADA A SEGUIR TERAPIA

Por una simple denuncia y sin ninguna investigación previa, Eva-Marree vio cómo la retiraban sus hijos. Se vio obligada a seguir una terapia a fin de regresar al “camino correcto”… Su hijo y su hija fueon confiados a su excónyuge, aunque ya era conocido por actos de violencia. A pesar de múltiples demandas judiciales, no llegó nunca a recuperar su custodia. Tres años después, cuando finalmente pudo visitarlos, su padre aprovechó la oportunidad para asesinarla. 

“Allí donde no existen las putas” nos muestra una Suecia desencantada, lejos de la imagen del país ideal a menudo glorificada en los medios. Estamos hablando del derecho de las mujeres a disponer de sus cuerpos en un país donde la represión de la prostitución es un consenso. Su lucha a favor de las trabajadoras sexuales ha convertido a Eva-Marree en un ícono, el símbolo de los derechos burlados de aquéllas que eligen la prostitución.

 

MUJER, MADRE, PUTA

Ovidie ofrece en este documental una imagen fría, una fotografía del vacío, tan dura como la administración que denuncia. La construcción del bucle, que se abre y se cierra con el asesinato de Eva-Marree, produce una triste sensación de ciclo, una tragedia inmutable que volverá a suceder si nada cambia. La cámara persiste benévolamente en las caras. Los silencios hacen resonar las voces, las duras palabras denuncian el absurdo.

El drama retratado aquí se encuentra en la encrucijada de múltiples opresiones: la de las mujeres, sometidas a la violencia de sus cónyuges. La de las madres, privadas de cualquier forma de recurso ante la apisonadora del servicio de protección de la infancia. Finalmente, la de las putas, que porque eligieron vender sus cuerpos, son marginadas.

Juicio, chantaje, medicalización de prácticas consideradas desviadas, denegación de derechos … ¿hasta dónde llegará un Estado paternalista para normalizar las prácticas sexuales, controlar policialmente los cuerpos, controlar la sexualidad femenina?

Queriendo luchar contra la explotación, la ley se convierte en un mandamiento moral.

“Allí donde no existen las putas” arroja una nueva luz sobre el universo muchas veces desconocido de las trabajadoras sexuales. Como recordatorio, el 13 de abril de 2016, Francia adoptó una ley que prohíbe “la compra de un actos sexuales”, siguiendo el modelo sueco. La película tiene un valor de advertencia.                                                                                                                                                                 Amélie Lopes

 

Allí donde no existen las putas, martes, 6 de febrero a las 23:50 en Arte.

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Ovidie aceptó responder las preguntas de Intelloes sobre su sobrecogedor documental. 

INTELLOES: ¿Cómo se enteró del caso de Eva-Marree Kullander Smith?

OVIDIE: La historia me llegó por una red de trabajadoras sexuales, en el momento de la muerte de Eva-Marree en julio de 2013. En ese momento, trabajaba para Metro News donde tenía mi blog El ticket de metro. Escribí un artículo sobre eso.

Pasé mucho tiempo en Escandinavia y, en aquella época, noté que había muy pocas informaciones sobre este asesinato en Suecia. La prensa local habló sobre esto en la sección de hechos diversos y punto. Eva-Marree fue presentada como una mujer asesinada por su excompañero, sin hacer ninguna mención a la lucha que llevó para recuperar a sus hijos. Todo fue silenciado.

¿Qué te hizo querer hacer un documental?

Incluso después de escribir el artículo para Metro News, la historia de Eva-Marree continuó obsesionándome. Seguí leyendo regularmente sobre el caso, y un día encontré el testimonio de su madre, en sueco. Hablo un poco de danés, y entendí que contaba que él todavía seguía prohibiéndola ver a sus nietos. Contaba también que había sido acosada por las autoridades.

Me di cuenta de que los padres, que procedían de un entorno muy modesto, estaban bajo la presión de los servicios sociales. Tenían todas las pruebas de que éstos habían perseguido a su hija. Pero cuando los encontramos, casi se habían rendido. Lo mismo había pasado con las activistas que apoyaban a Eva-Marree: habían pasado a otra cosa.

Le pregunté claramente a su madre: si hiciera una película sobre la historia de su hija, ¿eso la ayudaría a seguir adelante? Ella me dijo que le había prometido a Eva-Maree que haría todo lo posible por contar su historia.

¿Qué dificultades encontraste para hacer este documental?

Fue muy difícil convencer a la gente para que diera testimonio. Testigos del asesinato, amigos, vecinos. todos eran reacios, incluso cuatro años después del asesinato.

Llevó mucho tiempo negociar con el entorno de Eva-Marree. Los servicios sociales estaban muy ansiosos por la idea de que se hiciera una película sobre este caso. Algunos representantes nos pidieron que saliéramos de la ciudad donde ocurrieron los hechos. Incluso supimos que una persona había sido trasladada en secreto durante el rodaje.

¿Cómo ha llegado Suecia a presionar tanto a las trabajadoras sexuales?

 Suecia siempre ha tenido la política de exportar sus leyes, su visión de la ética y los derechos humanos.

Para mostrar al mundo que su política sobre la prostitución es la mejor, las autoridades suecas están dispuestas a cambiar las estadísticas, pero también a presionar a las trabajadoras sexuales. ¡Es una verdadera caza de brujas!

Por meras denuncias o sospechas, la policía puede presentarse de improviso y retirarles a sus hijos, sus viviendas … Es una forma de obligarlas a detener su actividad. Suecia ya no quiere prostitución en su territorio.

En el documental, una de los participantes habla de una “buena ley patriarcal que sirve para controlar la sexualidad de las mujeres”. ¿Qué piensas de eso? 

Estoy totalmente de acuerdo con ella en el sentido de que la prostitución masculina nunca se menciona en los debates. Además, no se hablará nunca de la misma manera de los hombres que se prostituyen. Las mujeres son castigadas por lo que hacen con sus cuerpos. Yo misma he pagado por mi paso por el mundo del porno como actriz, estoy marcada con hierro candente. Puedo imaginar fácilmente lo que ha sufrido Eva-Marree.

Lo que es interesante de su caso es que la hicieron pasar por enferma mental: no se arrepintió, asumió que era prostituta. Eso no corresponde al esquema que establece que las prostitutas son víctimas de abuso. Además, ella representaba la dicotomía de la madre y la prostituta: imposible ser las dos cosas a la vez.

Una ley similar a la ley sueca de penalización de los clientes entró en vigor recientemente en Francia. ¿Podemos imaginar una prohibición por parte de la sociedad de las trabajadoras sexuales como en Suecia?

¡En nuestro territorio, la mayoría de las prostitutas se opusieron a esta ley!

Francia y Suecia son estados laicos, por lo que los conservadores no pueden aprobar ideas moralizantes en nombre de una religión. Sin embargo, se sirven del feminismo para establecer lo que la mujer tiene que hacer con su cuerpo.

Este tipo de discurso que dice que la prostitución es necesariamente una violación, aumenta el estigma. ¡Nos podemos servir de bellas ideas para controlar a las mujeres!

Entrevistada por Ann-Laure Bourgeois 

 


1.- https://elestantedelaciti.wordpress.com/2013/07/16/justicia-para-jasmine/

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2013/07/17/el-maldito-estado-le-dio-a-el-el-poder-asesinato-de-una-trabajadora-sexual-sueca/

 

A continuación, el vídeo en Youtube, subtitulado en español por Sonia Fernández Laliberté .

 

Suecia no es país para madres trabajadoras sexuales

 

 

Una madre trabajadora sexual pierde la custodia de su hijo (1)

https://researchprojectkorea.wordpress.com/2018/01/23/sweden-no-country-for-sex-working-mothers/

Östra Göinge, Suecia. 13 de enero de 2018.

 

La madre está devastada por un fallo judicial.

La madre trabajaba como trabajadora sexual en un pueblo de Östra Göinge, donde anunciaba sus servicios a través de Internet. Comenzó a hacerlo después de encontrarse con problemas financieros cuando su hijo tenía solo dos o tres meses. Invitó a hombres a su departamento y tuvo relaciones sexuales con ellos por dinero. Sus ganancias ascendieron a alrededor de 2.000-2.300 euros por mes.

La madre y su hijo vivían más o menos aislados, a excepción de las visitas de sus clientes, que dejaban de tener relaciones sexuales con la madre si el niño se despertaba en su cuna, situada junto a la cama. La madre dijo que el niño nunca parecía estar asustado, pero sentía curiosidad por ellos. Cuando el niño se despertaba, los hombres se iban a su casa, entendiendo la situación ya que tenían hijos propios, de acuerdo con el fallo del Tribunal Administrativo.

Todo salió a la luz después de que una persona preocupada denunció a la madre a los servicios sociales, después de lo cual se le retiró a la madre la custodia del niño. Esto sucedió sin una evaluación formal de la situación, aunque las acciones de la madre fueron confirmadas por sus anuncios en línea.

El Tribunal Administrativo concedió especial importancia al hecho de que la madre había invitado a extraños a comprar sexo en su casa. Según el tribunal, la situación general significaba que existía un riesgo significativo de que la salud y el desarrollo del hijo se vieran perjudicados.

Por su propia cuenta, la madre cerró el libro de citas de trabajo sexual desde que su hijo le fue retirado. Sin embargo, el Tribunal Administrativo creía que existía el riesgo de que repitiera su comportamiento y, por lo tanto, decidió que el hijo debe permanecer bajo cuidado estatal de conformidad con la Ley de Cuidado de los Jóvenes (LVU). Además, el tribunal sostuvo que la madre había mostrado indiferencia con respecto a la seguridad y protección de su hijo al traer extraños a su apartamento.

En lugar de trabajo sexual, la madre ahora buscará otro trabajo y, mientras tanto, ha solicitado el apoyo del gobierno, aunque se da cuenta de que esos pagos no serán tan altos como los 2.000-2.300 euros que ganó con el trabajo sexual. La mujer también declaró que había reanudado el contacto con su propia madre, que había prometido ayudarla.

Según el Tribunal Administrativo, está “devastada por las consecuencias para su hijo”. Ella puede apelar contra el fallo del tribunal en el Tribunal Administrativo de Apelaciones en Gotemburgo dentro de tres semanas.

Click en la imagen para leer el artículo completo (en inglés)

 

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Traducción para SWAT por Ophelia Eglentyn de Fuckförbundet, una asociación fundada en Suecia en la primavera de 2017, por y para las trabajadoras sexuales.

“Nuestras dos funciones clave son mantener una comunidad que ofrezca apoyo para todo tipo de trabajadoras sexuales en Suecia, y aumentar la conciencia sobre los derechos de las personas que ejercen el trabajo sexual y los impactos negativos del conjunto actual de leyes. … Si tu feminismo excluye a los grupos marginados de personas, entonces no es digno de su nombre “.

Puedes seguir Fuckförbundet en Twitter, Facebook e Instagram.

 

SWAT – Sex Workers + Allies Translate, Edit + Design

“El objetivo de SWAT no es solo proporcionar a las trabajadoras sexuales y aliados una red para permitir el intercambio de conocimientos sobre trabajo sexual a través de barreras culturales y de idioma, sino también recompensar a los contribuyentes por su trabajo siempre que sea posible”.

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1.- El original sueco de este artículo fue escrito por Carl-Johan Liljedahl y publicado por primera vez como “Barn till prostituerad omhändertas” () en Kristianstadsbladet (13 de enero de 2018). Los términos “prostitución / prostituta” y “comprador de sexo” fueron reemplazados por “trabajo sexual / trabajador sexual” y “cliente”. El copyright del artículo original corresponde a Kristianstadsbladet. No tiene licencia bajo una licencia de Creative Commons.

 

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