¿Qué significa en España “despenalización total del trabajo sexual”?

 

 

 

Las trabajadoras sexuales en lucha por sus derechos en todo el mundo exigen la plena despenalización de la prostitución como el único modelo legal respetuoso con sus derechos humanos. Despenalización no debe confundirse con legalización/regulación:

“La legalización significaría la regulación de la prostitución con leyes sobre dónde, cuándo y cómo puede tener lugar la prostitución. La despenalización elimina todas esas leyes y prohibe al Estado y a la policía intervenir en cualesquiera actividades o transacciones relacionadas con la prostitución, a menos que sean de aplicación otras leyes”.

Decir en España “despenalización total del trabajo sexual” es decir algo muy preciso: es decir “derogación de los artículos abolicionistas del actual Código Penal” y “derogación de los artículos regulacionistas de la Ley Mordaza.”

En concreto:

—Supresión del párrafo b) del artículo 177 bis (De la trata de seres humanos) que dice “La explotación sexual, incluyendo la pornografía.”

Basta con el párrafo “a) La imposición de trabajo o de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, a la servidumbre o a la mendicidad.”

—Supresión del art. 187 (“prostitución forzada” y “proxenetismo”).

Basta con los artículos del Código Penal que penalizan el secuestro y la violación.

En ambos casos, el desprecio al consentimiento de la persona (la prostituta) expresado en los mismos atenta contra la libertad sexual protegida por el mismo Código Penal.

—Y eliminación del párrafo 11 del art. 36 de la Ley Mordaza: “La solicitud o aceptación por el demandante de servicios sexuales retribuidos en zonas de tránsito público…)”

Porque viola los derechos constitucionales a la libre circulación y a la intimidad, se penaliza una conversación privada protegida por las leyes de protección de la intimidad y se viola la igualdad de todas las personas ante la ley al penalizar por el solo hecho de estar en la calle a aquellas mujeres que la policía supone que realizan la actividad legal de venta de sexo.

Habría que añadir también la derogación de la Ley de Extranjería. Aunque esta Ley no se refiere expresamente a la prostitución, si afecta al gran número de trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas que, bajo la amenaza constante de detención, ingreso en CIE y deportación, deben esconderse de la policía y quedan indefensas en manos de los explotadores laborales.

Esta despenalización debería completarse —al modo de Nueva Zelanda, primer país en el que se ha despenalizado totalmente el trabajo sexual— con una regulación estricta de los propietarios de burdeles y del funcionamiento de éstos, con el objetivo, como dice el preámbulo de la Ley de Reforma de la Prostitución de Nueva Zelanda, de:

“salvaguardar los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual y protegerlas de la explotación, promover el bienestar y la salud y seguridad ocupacional de las trabajadoras sexuales y propiciar la salud pública.”

 

 

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Por un movimiento feminista donde quepamos todas  (Colectivo de Prostitutas de Sevilla)

 

Los pasados 9 y 10 de febrero se celebró en Granada el Primer encuentro de la Coordinadora Andaluza Feminista, en el que estaban invitadas a participar todas las asociaciones feministas de Andalucía, así como mujeres independientes sin pertenencia a ningún colectivo. No estaba permitida la participación en representación de partidos políticos ni sindicatos, así como la de hombres compañeros feministas.

 

COLECTIVO DE PROSTITUTAS DE SEVILLA

21 de febrero de 2019

 

I Encuentro Feminista Andaluz, celebrado en Granada COLECTIVO DE PROSTITUTAS DE SEVILLA

 

El objetivo del encuentro era la organización de la huelga feminista del 8 de marzo, que también se ha ido trabajando a nivel estatal y en otras autonomías, y se seguirá trabajando a nivel local por las distintas asambleas y plataformas. Otros objetivos han sido los de establecer líneas y acuerdos comunes, ir dando pasos para una organización estable como movimiento y poner los acentos en lo que nos une como feministas, y no en lo que nos separa.

Casi 300 mujeres de toda Andalucía, pertenecientes a diversas realidades y colectivos (también a partidos y sindicatos, aunque no vinieran en nombre de ellos) nos encontramos en un clima que se preveía tenso y que discurrió, para nuestra sorpresa y agrado, sin mayores sobresaltos.

Tras los acontecimientos ocurridos recientemente en varias ciudades españolas, donde grupos abolicionistas han intentado imponer a la fuerza su visión del feminismo y han provocado situaciones violentas para nuestras compañeras y aliadas, las representantes del Colectivo de Prostitutas de Sevilla acudíamos con mucha tensión, preocupadas hasta tal punto que una de nuestras compañeras con problemas de conciliación no se atrevió a asistir con su hijo de 8 años. Entendíamos que podía ser un espacio inseguro para niñes, especialmente para hijes de prostitutas. Es vergonzoso que esto ocurra en espacios feministas y, por ello, celebramos que Andalucía haya sido un ejemplo de feminismo asambleario e inclusivo: un lugar seguro para todas las mujeres y también sus hijes.

El espíritu de incluir a todas las mujeres en el encuentro estuvo especialmente presente en la mesa redonda “Retos del feminismo en Andalucía: Transversalidad e Interseccionalidad”. Fueron protagonistas de esta mesa diferentes cuestiones tales como: el control y la represión de los cuerpos en el espacio público que se permite gracias a la conocida como “Ley Mordaza”; la necesidad de abordar el binarismo sexual y romper con los esencialismos, asumiendo que las identidades, deseos y cuerpos sexuales son diversos; las dificultades que las mujeres del medio rural encuentran a la hora de organizarse y visibilizar sus demandas; la situación del trabajo doméstico y la normalización de la precariedad en este sector altamente feminizado; y, por último, el estado de explotación de las mujeres migrantes y racializadas, y como éste es legitimado a través de la Ley de Extranjería, impidiendo su plena ciudadanía y la organización y creación de redes de resistencia entre éstas.

Todas estas demandas, reivindicaciones y protestas a las que se les ha dado especial protagonismo se presentan absolutamente necesarias dentro del movimiento feminista andaluz, para así dar cuenta de la pluralidad, heterogeneidad y complejidad que le caracteriza. Sin embargo, y pese a estar absolutamente en sintonía con todas las demandas expuestas en la mesa, desde nuestro Colectivo entendemos que dentro de este marco teórico que intenta romper las fronteras de la lucha feminista, hablar de la ausencia de derechos de las personas que ejercen el trabajo sexual y su situación de precariedad se torna absolutamente imprescindible. Tal y como se desarrolla en la metodología aplicada en el encuentro “no nos reconocemos en el feminismo institucional, nos reconocemos como un feminismo autónomo, anticapitalista, interseccional, antifascista, antirracista”, y es justo este análisis interseccional el que permite introducir, contextualizar y entender las problemáticas de las putas en general y de las putas andaluzas en particular.

A las mujeres que ejercemos la prostitución nos afectan todas las opresiones y desigualdades anteriormente denunciadas, nos atraviesan todos los posibles ejes de opresión: somos pobres, migrantes, racializadas, con diversidad funcional, sexual y de género. La posibilidad de control en los espacios públicos es mayor en nuestra comunidad debido a cambios en la leyes autonómicas y ordenanzas municipales que criminalizan y legitiman la violencia institucional contra nosotras, un ejemplo claro es el hostigamiento y persecución que hoy sufren las prostitutas en Sevilla o en Málaga. Éstas son las tendencias punitivas que se están dando para abordar problemáticas sociales y en Andalucía se han materializado en forma de una Ley Mordaza disfrazada de Ley de Igualdad, que castiga y sanciona como infracción grave los actos culturales, artísticos o lúdicos que desde ese lugar institucional se considere que “justifiquen o inciten a la prostitución o la violencia de género”, lo cual representa un intento brutal de silenciar nuestros espacios de debate y encuentro.

Somos el colectivo de mujeres atravesado por todos los ejes de opresión y, sin embargo, se nos ha mantenido al margen de toda consideración, presencia y análisis. Tal y como sostiene Dolores Juliano en “La prostitución, el espejo oscuro”, sobre las putas se mantienen diversas atribuciones peyorativas y desvalorizantes que hasta hace poco se extendían a todas las mujeres y, por lo tanto, en ámbitos en los que las mujeres como grupo han batallado durante años para la consecución de los derechos, las putas continúan estando discriminadas.

Felicitamos y agradecemos tanto a las organizadoras como a las participantes el respeto que recibimos, y cómo se canalizó de forma firme y respetuosa el intento muy minoritario de dos participantes por romper dos de los consensos de base; a saber: la no participación de sindicatos en la Comisión y el no debatir sobre prostitución. No era ese el objetivo del encuentro, nadie quería que se repitieran situaciones como las sucedidas en las asambleas de Madrid, Valencia y Barcelona.

Pero queremos hacer hincapié en que no hace falta llegar a acuerdos sobre si el feminismo debe ser abolicionista o pro-derechos para incluir a las putas en el movimiento feminista. El feminismo es diverso, hay desacuerdos y posiciones divergentes en muchos asuntos. Las prostitutas somos un colectivo marginado y atravesado por el estigma, por ser putas. ¿Acaso no queremos todas la protección y mejores condiciones para la vida de las mujeres que ejercemos la prostitución? Tenemos la certeza que dentro del movimiento feminista podemos llegar a acuerdos, por ejemplo en las siguientes propuestas:

  • Alternativas laborales reales para las mujeres que quieren salir de la prostitución.
  • Cursos de formación pagados y de calidad, que no condenen a las mujeres a empleos precarios, feminizados, donde van a ser explotadas y empobrecidas.
  • Recuperar la figura de la mediadora establecida por el Convenio de Salud Andaluz (prostituta/ex-prostituta) ahora ocupado por mujeres sin ninguna experiencia o vinculación con la prostitución. Esta es una alternativa laboral que les ha sido robada a las prostitutas.
  • Tarjeta sanitaria para las mujeres que ejercen la prostitución.El Convenio de Salud aprobado por la Junta de Andalucía en el 2011 acordaba conceder la tarjeta sanitaria a las prostitutas sin necesidad de estar empadronadas. El ayuntamiento de Sevilla reconoce en su evaluación contra la prostitución que esta medida no ha sido puesta en marcha y nos consta que a nuestras compañeras que trabajan en clubes o en pisos no se les ofrece, tampoco desde las entidades que las atienden. También pedimos que nuestras compañeras migrantes sin documentación puedan acceder a la tarjeta sanitaria sin necesidad de empadronamiento.
  • Eliminar las multas a las mujeres por ejercer las prostitución en la calle a través de las ordenanzas municipales, como está sucediendo en Málaga. Estaremos de acuerdo en que estas prácticas criminalizan y empobrecen más a las mujeres y las condena a mayor vulnerabilidad al tener que ir a lugares más aislados, con poco tiempo o capacidad de negociación, para evitar las multas. O a trabajar para terceros ya sean en clubes o pisos donde la explotación económica y laboral es mayor por carecer de derechos frente a los empresarios. En Sevilla, se las penaliza a través de hostigamiento, desacato a la autoridad, por llevar objetos de autodefensa, etc.
  • Que cesen las redadas dirigidas a las migrantes irregulares que ejercen la prostitución. Actualmente, las mujeres de origen nigeriano son mayoritariamente trasladadas a CIE y posteriormente deportadas, mientras que a las mujeres de origen latino-americano les son dadas órdenes de expulsión. Esta jerarquía de trato fluctúan dependiendo de las subvenciones destinadas de/a determinados países. Y además, si son supuestamente víctimas de trata: ¿por qué se las expulsa en lugar de protegerlas?
  • Protección real a las víctimas de trata. Cese de deportaciones y órdenes de expulsión, apoyo real sin límite de tiempo con garantías sociales y jurídicas para que las compañeras puedan denunciar.
  • Asilo político a las víctimas de trata: en los 10 últimos años sólo se han concedido 25 asilos para las víctimas de trata de todos los sectores : agricultura, servicio doméstico, textil, prostitución.
  • Acabar con los 20 días de “reflexión” para las víctimas de trata(sin ningún tipo de atención) para que recapaciten si proseguir con la denuncia de trata, en caso de que no lo sean o decidan no denunciar, son trasladadas a los CIES. El funcionamiento del sistema carcelario de los CIES incide de manera diferente entre mujeres y hombres. Las mujeres son también usadas como mano de obra en estos centros de internamiento y pueden permanecer arrestadas durante un tiempo ilimitado si las necesidades de mantenimiento de estos centros así lo requieren.
  • Cierre inmediato de los CIE, por las razones expuestas anteriormente.
  • Derogación de la Ley de Extranjería. Esta ley es responsable de las situaciones de abuso que viven las prostitutas migrantes, que son la inmensa mayoría. Sufren continuamente controles de extranjería, llevados a cabo por motivos de discriminación racial. Como la prostitución no tiene estatus legal, no pueden cumplir con las restricciones que impone la ley y, por lo tanto, se ven obligadas a permanecer en un círculo de clandestinidad del que no pueden salir y acceder a otros trabajos si así lo desearan.
  • Derogación de la ley Mordaza. Las prostitutas somos el colectivo con más multas impuestas por esta ley, con más de 500 multas hasta la fecha.
  • Derogación del artículo 76 de la ley de igualdad de Andalucía.Tanto los colectivos de prostitutas organizados como las asociaciones pro derechos podemos ser multados con hasta 60.000€ por “organizar o desarrollar actos culturales, artísticos o lúdicos” si la posición de las participantes no es claramente abolicionista, ya que se puede considerar que “justifica o incita la prostitución”.

Si bien estamos de acuerdo con no abordar el asunto y con que, en este estado de las cosas, mejor no incluir el tema dentro de las reivindicaciones del 8M para así manifestarnos todas con base en acuerdos mínimos, creemos que es necesario sentar bases y criterios para que el debate sobre prostitución se pueda dar, podamos escucharnos y llegar a acuerdos que nos parecen posibles. Sin embargo, hace falta metodología respetuosa con todas las voces y, sobretodo, es imprescindible que en estos actos y debates siempre estemos las prostitutas. Somos nosotras las que conocemos la realidad y las máximas afectadas por las medidas y políticas que se plantean. Tenemos voz, tenemos criterio, nos estamos organizando y queremos que se nos escuche. Nos parece indignante cuando se habla de feminismo sin las mujeres, ¿cómo es posible que nos planteemos hablar de prostitución sin las prostitutas?

En el Manifiesto del 8 de marzo de 2018 defendíamos que “Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas y racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS.” Soñamos con que ese TODAS en el movimiento feminista también incluya a las putas algún día.

 

Facebook: Colectivo de Prostitutas de Sevilla

Twitter: @ProstitutasSev

e-mail: Colectivo.prosev@gmail.com

Miel Guernica: “Mientras se ‘debate’, nadie garantiza que en el trabajo sexual haya ciertos mínimos”

 

Desde su perspectiva como trabajadora sexual y activista pro-derechos, Miel Guernica señala la necesidad de atender los matices que configuran el mundodel que, en la actualidad, se vale su sustento. Reconociendo su posición de poder, da su visión sobre los hechos que han venido estimulando la polémica sobre el trabajo sexual y advierte de la importancia de no caer en estigmas que potencien el aislamiento de los colectivos sociales más vulnerables del sector.

Miel Guernica, trabajadora sexual en el ámbito del masaje y a la asistencia a personas con diversidad funcional. Fotografía de PACO LUNA

 

EL SALTO PAÍS VALENCIÀ

VIOLETA CORTIJO

11 de febrero de 2019-02-12

https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/miel-guernica-mientras-se-debate-nadie-garantiza-que-en-el-trabajo-sexual-haya-ciertos-minimos

 

Miel Guernica [pseudónimo] se considera una persona “trabajadora” y “activa”. Desde hace tres años se dedica al trabajo sexual, y lo compagina con otras ocupaciones que van desde el ámbito rural hasta el artístico. Su interés personal por la psicología del contacto y los afectos, junto con la burbuja inmobiliaria, le animaron a que, tras acabar la carrera de filología, hacer un máster, y haber trabajado en sectores precarizados por alrededor de cinco euros la hora, decidiera probar en el mercado del sexo.

A sus treinta años, ejerce en un piso autogestionado de València, que mantienen entre las personas que trabajan en él. Se trata de una iniciativa en la que M.G. empezó a trabajar un tiempo después de que hubiera empezado a funcionar y asegura que su organización se basa en la premisa de que “nadie se queda el dinero del trabajo de nadie”, más allá de los gastos derivados de la manutención del piso, como pagar el alquiler, reformas o necesidades de trabajo.

Oficialmente, forma parte de la iniciativa (N)Ó.M.A.D.A.S – Oficina de migración y atención a la diversidad afectivo-sexual, aunque también ha participado en otras organizaciones de trabajadoras sexuales. Desde ahí, reivindican el reconocimiento de la profesión y exigen derechos laborales para que las personas más vulnerables dejen de estar condenadas a la trata y a la explotación.

(N)Ó.M.A.D.A.S, al igual que diversos colectivos pro-derechos, tanto de trabajadoras sexuales como de trabajadoras y aliadas, sindicatos y asociaciones, estarán presentes en unas Jornadas de trabajo sexual, disidencia y feminismo, organizadas para el próximo 1 de marzo en Can Vies (Barcelona), en las que, según explica M.G., se tratarán de escuchar y atender las diferentes posiciones y propuestas con respecto al trabajo sexual.

¿Por qué te dedicas al trabajo sexual? ¿Por qué de esta manera? 
El tema de la sexualidad me ha interesado siempre y es un ámbito al que he dedicado mucho tiempo en mi vida en general, tanto a nivel práctico como a nivel teórico. En un momento dado consideré que estaba preparada para trabajar de esto, para poner el cuerpo, para marcar los límites, para acompañar a la gente que lo necesite, para muchas cosas… Y decidí utilizar esta herramienta, que cuesta mucho desarrollarla.

Dentro del trabajo sexual me dedico a la prostitución en el ámbito del masaje y a la asistencia a personas con diversidad funcional.

¿En qué consiste y qué tipo de acciones lleváis a cabo en (N)Ó.M.A.D.A.S.?
Dentro del trabajo sexual hay muchísimas realidades diferentes. Yo quiero ser cada vez más consciente de mis privilegios y es por eso que me he acercado al colectivo (N)Ó.M.A.D.A.S. En (N)O.M.A.D.A.S se entiende el trabajo sexual desde la perspectiva migratoria y de fronteras. Creemos en la necesidad de organización para sobrevivir al control de los cuerpos más vulnerables que migran de países empobrecidos por el norte global, trabajando por una red de apoyo mutuo. Se llevan a cabo estrategias de devolución y de reparación desde una perspectiva antirracista y decolonial, comprendiendo que el privilegio blanco también opera dentro de la realidad de la industria del sexo.

Dentro de los términos del debate pro-derechos v.s. abolicionistas, desde tu punto de vista, ¿la prostitución es problema, solución, consecuencia…?

En primer lugar, el abolicionismo es un movimiento que pide la abolición del sistema penal, del sistema carcelario, etc. No vale hablar sólo de la abolición de la prostitución y no hablar de la abolición de todo el trabajo asalariado, porque tumbas toda una corriente política. Precisamente, nuestra aliada Andrea Corrales nos regaló el término “feminismo criminalizador” para devolver el término “abolicionista” a donde le corresponde.

Lo que sabemos de la historia de la prostitución es que esta práctica ha sido atravesada por factores como la clase social desde los inicios. En las primeras legislaciones al respecto, se intenta diferenciar a las mujeres que son propiedad de algún hombre, destinadas a la reproducción, de las que no lo son. Las prostitutas estaban obligadas a ir con el cabello descubierto; las mujeres fértiles y ricas estaban en la escala más alta de respetabilidad entre las mujeres; las prostitutas de clase alta, les andaban cerca, y las prostitutas de clase baja no eran nada. El tema es que se tenía que reconocer de forma visible cuál era la relación de las mujeres con respecto a los hombres.

Es importante, hoy en día, que se nos deje de categorizar en función de nuestra sexualidad, que una prostituta pueda denunciar si un cliente la viola, porque su “no” vale lo mismo que el de cualquiera. Queremos respeto para todas.

El hecho de intercambiar un acto sexual por bienes ha sido utilizado por la cultura patriarcal en beneficio masculino, pero no creo que sea el único prisma desde el que este intercambio pueda darse

Esta clasificación de las mujeres la conocemos a través de los rastros escritos de la historia de la humanidad, durante un periodo de imperialismo patriarcal, pero la prehistoria realmente es mucho más amplia. ¿Qué había antes? ¿Qué es intercambiar bienes por el acto sexual fuera del matrimonio? ¿Por qué dentro del matrimonio sí que es lícito?

El hecho de intercambiar un acto sexual por bienes ha sido utilizado por la cultura patriarcal en beneficio masculino, pero no creo que sea el único prisma desde el que este intercambio pueda darse. La trata es un problema, la macro-industria y el proxenetismo son un problema, muchas trabajadoras sexuales estamos intentando poner soluciones encima de la mesa.

¿Qué opinas sobre la anulación de los estatutos del sindicato OTRAS por parte de la Audiencia Nacional?
Era de esperar. Ese estatuto será reelaborado y reescrito. Dudo bastante que consigan tumbar el sindicato, sería un despropósito, teniendo en cuenta que ANELA está legalizado —Anela, Asociación de Empresarios de Locales de Alterne—. La propia Concha Borrell dijo que los estatutos se redactaron con cierta “prisa”, porque hay una urgencia social: De repente, el feminismo criminalizador ha cogido muchas posiciones en las esferas de poder, a nivel político, en los medios de comunicación y difusión, etc., y lleva una campaña bastante agresiva que ha provocado que tengamos que hacer movimientos precipitados muchas de nosotras.

Ahora se nos quiere callar a golpe de ley, como en Andalucía, que se ha prohibido incluso cualquier manifestación cultural que justifique la prostitución. Lo mezclan todo en una palabra: prostitución; la explotación sexual y laboral, la trata, la asistencia sexual, el trabajo sexual…, todo en uno.

¿Es importante garantizar la posibilidad de asociacionismo entre las trabajadoras sexuales?
Totalmente. De hecho, el estigma del trabajo sexual te lleva con muchas facilidades al aislamiento social y desde el aislamiento social no se puede hacer nada, especialmente, si vienes de una clase empobrecida, migrante, etc. Es como el mayor de los aislamientos posibles. Las redes, el asociacionismo, la sindicalización, etc. a mi me parecen fundamentales ahora mismo.

En caso de aceptar el trabajo a terceros, hay que limitar mucho el poder del empresariado 

Las demandantes a la inscripción de OTRAS como sindicato se basaron principalmente en el artículo 4 de sus estatutos, que habla de “trabajo sexual en todas sus vertientes”. Se refirieron a que el trabajo por cuenta ajena podía ir ligado al proxenetismo, que es ilegal. ¿Hablar de “trabajo sexual en todas sus vertientes” puede blanquear el proxenetismo?
No soy partidaria de fomentar el trabajo sexual a terceros, pero he de decir que es el tema más complicado de tratar dentro del trabajo sexual. En un sindicato de trabajo sexual entran actrices, webcamers, masajistas, etc.; entran muchos oficios distintos relacionados con la sexualidad que trabajan para terceros. El problema específico está en la prostitución, porque existe la figura del proxeneta y está penado por ley.

En principio, lo que sí se acepta es lo que se llama “tercería locativa”: tú puedes brindar el espacio para que una trabajadora sexual haga su trabajo. Le alquilas una habitación y hasta ahí todo bien. ¿Qué pasa realmente? Pues que a la hora de la verdad, a pesar de ser ilegal, se cobra un porcentaje del servicio que hace la trabajadora sexual, o se le pone un horario, o se crea una dependencia tal que tienen que incluso pernoctar en clubes que no tienen licencia para ello.

La industria se ha consolidado y la patronal está legalmente asociada, pero nadie garantiza que dentro del mundo del trabajo sexual haya ciertos mínimos. De hecho, nadie podría imponerle un horario de trabajo a una persona a la que sólo le estás alquilando un espacio para que trabaje, y estos horarios son de 12 o 24 horas hoy al día. Por otro lado, las prostitutas deberían tener garantizado el acceso a la seguridad social, bajas, etc. Pagarse un autónomo es imposible para la mayoría. Quizás si hacerse autónomo fuera más accesible y hubiera una renta mínima garantizada, una parte del problema que existe alrededor del trabajo sexual se solucionaría.

La industria se ha consolidado y la patronal está legalmente asociada, pero nadie garantiza que dentro del mundo del trabajo sexual haya ciertos mínimos. De hecho, nadie podría imponerle un horario de trabajo a una persona a la que sólo le estás alquilando un espacio para que trabaje, y estos horarios son de 12 o 24 horas hoy al día. Por otro lado, las prostitutas deberían tener garantizado el acceso a la seguridad social, bajas, etc. Pagarse un autónomo es imposible para la mayoría. Quizás si hacerse autónomo fuera más accesible y hubiera una renta mínima garantizada, una parte del problema que existe alrededor del trabajo sexual se solucionaría.

Muchas de nosotras tenemos dudas con respecto al trabajo a terceros, pero cada vez estamos escuchando más testimonios de compañeras que han encontrado ahí su manera de hacer y no formamos parte del sector punitivista del feminismo, por encima de todo. En caso de aceptar el trabajo a terceros, hay que limitar mucho el poder del empresariado. Principalmente, nos dedicamos a fomentar el cooperativismo y el trabajo independiente. Y no creemos necesaria la ampliación de la figura del proxeneta, sino que dejen de quedar impunes los delitos que se cometen y que ya están tipificados como delito.

Muchos partidos políticos, incluso el propio PSOE, han dado licencia a clubes y macroclubes, y que ahora el feminismo criminalizador haya copado sus filas no les exime de lo que han hecho. Esta situación de drama actual viene porque le interesa así a la casta política. Y mientras se debate si es legítimo o aceptable moralmente pagar por el sexo, hay un montón de personas trabajando 12 y 24 horas a las que se les podrían, por lo menos, garantizar unos mínimos, como decía anteriormente.

Me gustaría ver a las cuidadoras de ancianos, copando las primeras planas de periódicos, explicándole a los ancianos europeos que quieren dejarse ese trabajo esclavo, que prefieren limpiarle el culo a sus propios padres

¿Conocías a la parte demandante, la Plataforma 8 de marzo y la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que forman parte de la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución? ¿Por qué crees que abogan por esa postura?
La verdad es que se juntan muchos factores. Es muy mesiánico esto de buscar siempre a alguien a quien salvarle la vida, sin saber quién es y sin mirarle a la cara y preguntarle qué tiene detrás. Hay un montón de personas que han venido conscientemente a ejercer el trabajo sexual en el Estado español y se les niega esa capacidad de agencia. Muchas de esas mujeres no saben las condiciones con las que se van a encontrar cuando llegan y ese es el problema, que son exageradamente abusivas. Son un crimen.

También da mucho morbo hablar de sexualidad y ahí hay un filón mediático muy grande. Me gustaría ver a las cuidadoras de ancianos, a las internas 24 horas, copando las primeras planas de periódicos y noticiarios, explicándole a los ancianos europeos que quieren dejarse ese trabajo esclavo, que prefieren limpiarle el culo a sus propios padres. Silvia Federici explica perfectamente lo que ocurre con los cuidados en el marco de la construcción del capitalismo, y ella reconoce que el trabajo sexual es trabajo.

Ser puta es muchas cosas. Hay trabajadoras sexuales que están reforzando la heteronorma y hay trabajadoras sexuales que vienen de sexualidades disidentes y se han empoderado a través del trabajo sexual. Hay muchas cosas… Lo que pasa es que hay una industria muy fuerte, que puede ser algo parecido al porno mainstream, que sí que está reforzando determinadas prácticas. Creo que lo que hace que se posicionen en el lado criminalizador con tanta vehemencia es que es más fácil reducir la realidad que atenderla en su complejidad. Han elaborado un discurso que cala fácilmente.

¿Cuál es tu opinión sobre el sindicato OTRAS? ¿Qué opinas de que entre sus promotores aparezcan nombres vinculados a responsables de empresas o asociaciones como Aprosex  —Asociación de Profesionales del Sexo—, entre cuyas actividades se encuentran “talleres de sexo” o “cursos de inglés para putas”? 
Yo siempre voy a decir que estoy a favor de cualquier forma de sindicalización. El sindicato OTRAS es un sindicato gremial, es una entre varias de las propuestas que se han hecho, quizás la más ambiciosa, muy valiente. AFEMTRAS, que es la asociación de trabajadoras sexuales del polígono de Villaverde, está dentro de OTRAS. Hay escorts y trabajadoras de calle y de distintos sectores. Me parece muy bien y espero que se vaya enraizando poco a poco. Es posible que ese hombre, Joaquín, que no es puta y está entre los promotores, haya sido una de las pocas personas que se ofreciera a gestionar un proyecto tan difícil cuando parecía una locura.

Otra de las propuestas consiste en encontrar lugar en los sindicatos más tradicionales para que abran la posibilidad de sindicarse a las trabajadoras sexuales, esto significaría que otros gremios están reconociendo el trabajo sexual como trabajo. Así ha ocurrido en la IAC —Intersindical Alternativa de Catalunya—. Esta estrategia se coordina desde la USTS —Unión Sindical del Trabajo Sexual—. Luego hay personas que simplemente prefieren asociarse, como CATS o el Colectivo de Prostitutas de Sevilla, o agrupaciones como las Putas Libertarias del Raval. Yo en general voy a estar a favor de cualquier manera de agrupación de trabajadoras sexuales con intención reivindicativa.

El trabajo sexual incluye a asistentes sexuales, masajistas eróticas, escorts, trabajadoras de calle, de club, web cammers, atrices porno… En todos estos sectores estamos faltas de derechos y atravesadas por un estigma

En cuanto a lo de las actividades… Mira, “los cursos de inglés para putas” son importantes sobre todo porque si quieres trabajar en el extranjero, si no tienes el idioma, tienes un problema. Las trabajadoras sexuales muchas veces no acceden a cursos por motivos económicos o de estigma (u otros) y ahí encuentran un lugar específico en el que hacer un curso de inglés. Esto es formación, al fin y al cabo.

Respecto a los cursos de cuestiones relacionadas con la sexualidad en concreto, decir que no solo desde Aprosex se han hecho cursos de sexualidad. Hay cursos de BDSM, cursos de tantra, hay sex coaches… Hay un montón de talleres y cursos de sexualidad en el Estado español. Aprosex se encarga de unos, y a quien le guste cómo lo hacen irá ahí y quien quiera otro tipo de aprendizaje entorno a la sexualidad irá a otro sitio. Y ya está.

Por encima de todo eso creo que lo más importante que hay que decirle a las trabajadoras sexuales es que son trabajadoras y que no tienen porqué ser discriminadas sistemáticamente. Ahí sí que hace falta una formación política fuerte.

Los colectivos y sindicatos abolicionistas hacen referencia a los porcentajes oficiales de mujeres que ejercen la prostitución, que establecen que alrededor de un 80% de ellas son víctimas de la trata. ¿Qué diferencias hay entre el trabajo sexual y la trata?
Hay mucha confusión en el lenguaje y creo que es súper importante tener en cuenta que trabajar para terceros no es necesariamente haber sido víctima de trata. Por ejemplo, muchas trabajadoras sexuales activistas de Argentina han sido contadas varias veces como víctimas de trata, en función de haber reducido cualquier tipo de prostitución a ser víctima de trata. Cuando esa moral y esa terminología no están claras en el punto de partida, todo resulta ser un producto de la manipulación y eso es un desastre político.

Hay trata en la calle, hay trata en clubes y he oído que, incluso, hay trata en algún sector de alto nivel. También hay trata en el campo y en otros sectores laborales. También es abrumadora la explotación en el sector textil. La ONU cifra la trata con fines de explotación sexual en un 14%. No es realista que el colectivo pro-derechos maneje unas cifras del 14% y que el criminalizador tenga unas cifras del 80 y del 90%.

Yo creo que no hay mejor aliado para detectar casos de trata que la información, tanto a trabajadoras sexuales, como a clientes, etc., para que se pueda detectar desde dentro, en principio. Hace tiempo se hizo una campaña de sensibilización dirigida al cliente, que promovió la APDHA, para que hubiera una contratación de servicios sexuales respetuosa. En Barcelona, por ejemplo, la inversión para detectar víctimas de trata ha sido la más alta del Estado español. La ha llevado a cabo Ada Colau, que está perfectamente enterada de todo el tema de la prostitución, de cómo funciona y, aparte de haber puesto más recursos que nadie para acabar con la trata, defiende la libre asociación de las trabajadoras sexuales.

A nosotras nos afecta la trata, pero te diré más: nos afecta cualquier persona que por ser cliente piense que siempre tiene la razón. Nos afecta la supremacía del consumidor en general. La supremacía cultural, la supremacía de clase, eso nos afecta. Ahí es dónde, las que tenemos la posibilidad de pararles los pies, lo hacemos muy bien y estamos haciendo, pese a quien le pese, un montón de pedagogía.

El trabajo sexual incluye a asistentes sexuales, masajistas eróticas,escorts, trabajadoras de calle, de club, web cammers, atrices porno… En todos estos sectores estamos faltas de derechos y atravesadas por un estigma. Nos reconocemos las unas a las otras como parte de lo mismo, por eso nos juntamos bajo el término trabajadoras sexuales.

Cuando se desmantela un piso, a las personas migrantes directamente se las mete en un CIE o se las manda a su país y solo se quedan en el Estado si son testigos necesarios para enjuiciar a proxenetas o redes de mafia. 

¿Qué diferencias, en lo relativo a la regulación legal del trabajo sexual, existen entre despenalización, regulación, etc.? Según tú, ¿cómo afectaría cada regulación a la trata?
Yo no soy experta en leyes, otras compañeras y aliadas sí, Lucía Fernández, o Paula Sánchez Perera, o Ruth Mestre. Yo te puedo hablar a grandes rasgos: con la despenalización se busca que la prostitución se asimile a cualquier tipo de trabajo. Es decir, que tú tengas acceso a la salud pública, a determinados derechos, a unas bajas, que tengas tu paro y que tengas tu jornada laboral y tu pensión. Eso es lo que implicaría despenalizar la prostitución. Con la despenalización del trabajo sexual pasaría a formalizarse una relación laboral. Ahora mismo, cuando se desmantela un piso, a las personas migrantes directamente se las mete en un CIE o se las manda a su país, y solamente se pueden quedar en el Estado español si son testigos necesarios para enjuiciar a cualquier proxeneta o a cualquier red de mafia.

La regulación lo que contempla es el modelo alemán. El modelo alemán es un poco mierda. En Alemania te pueden vender hamburguesas y servicios sexuales en la misma carta. Creo que todo en la vida tiene límites y el trabajo sexual también. A nadie le gusta trabajar con borrachos, las camareras de discoteca lo han explicado en muchas entrevistas. El trabajo sexual no tiene por qué ser parte solo del ocio nocturno. ¿Qué tipo de industria se está fomentando en general?

El modelo de la despenalización se ha aplicado en Nueva Zelanda. Ahora está despenalizado tanto ser independiente como trabajar para terceros. Entonces, la mayoría de las trabajadoras sexuales se asocian entre sí y, aunque el trabajo para terceros exista, es minoritario y nadie quiere trabajar para terceros. De nuevo, son los sectores más desfavorecidos los que lo hacen.

De todos los modelos posibles, el neozelandés es un poco el que más nos interesa, pero nos gustaría llegar a desarrollar la capacidad de plantear un modelo adecuado a la realidad del Estado español. Cómo afectaría cada regulación a la trata con fines de explotación sexual es algo que no tienen claro ni en Suecia, que es un estado criminalizador del trabajo sexual.

¿Sabes cómo os afecta la Ley Mordaza?
Pues por ejemplo a las trabajadoras de calle las ha tirado de la calle, a la mayoría. Se les multa. Se han multado hasta víctimas de trata que trabajaban en la calle…

Hay toda una cultura, que no tenemos, alrededor del contacto físico que tiene que ver con el bienestar emocional. […] Creo que lo que hay es una exhibición machista de la sexualidad y es a eso a lo que hay que darle la vuelta

¿Se debe definir la conducta sexual de la gente? ¿Crees que es necesario enseñar sobre ello?
A mí lo que me gustaría, especialmente, es que la gente se dé cuenta de que hemos caído en una identidad de género binaria que nos encorseta, y en una sexualidad coito-centrista por motivos, probablemente, de control de la población, y no es interesante para muchos cuerpos ese coitocentrismo. Muchas veces las prácticas sexuales son absolutamente precarias a nivel fisiológico, en general, y creo que la peor parte se la llevan los adolescentes. Para tener una vida sexual sana hace falta prestarle atención, querer saber, y es algo que no se aprende sin poner el cuerpo. A mucha gente le da vértigo y, a estas alturas, vienen muy bien algunas personas que facilitan talleres.

Hay toda una cultura que no tenemos alrededor del contacto físico que tiene que ver con el bienestar emocional. A mí no me gustaría dejar a la gente sin ningún tipo de educación ni referencia sobre la sexualidad. Creo que lo que hay es una exhibición machista de la sexualidad y es a eso a lo que hay que darle la vuelta.

A mí me gustaría que, en términos generales, la palabra “puta” dejara de ser un insulto, que dejara de funcionar como sistema de control de la sexualidad femenina. Hay que desactivarla, y creo que ya se está haciendo.

Según tú, ¿cómo han contribuido los medios de comunicación, la literatura, el cine y, en general, la multitud de expresiones culturales existentes, a distorsionar la realidad de la prostitución?
La mayoría de las producciones culturales hasta el día de hoy están hechas solo por hombres. Solo está la voz masculina. Me da igual que estés hablando de la prostituta que de la mujer de alguien, de una mujer maravillosa o de una bruja. Todas las voces son de hombres. El canon artístico, en general, está marcado por hombres, así que tienen toda la responsabilidad de haber distorsionado la realidad de todas las mujeres. Tengo que recordar que nos estaba prohibido hasta firmar los libros que escribíamos. De ahí venimos. Nadie se esperaba que ahora las brujas y las bolleras y las putas coparan librerías.

Hay sectores muy vulnerables y otros muy acomodados, y quien quiera acercarse deberá quitarse primero una venda de los ojos, porque, si no, verá drama donde no lo hay, o verá solo glamour donde hay drama.

Desde tu punto de vista, ¿cuál es la realidad sobre el trabajo sexual?
El trabajo sexual no debe ser algo que se idealice por oposición a denigrarlo. El otro día en el programa TOFUria de Radio Malva, una compañera, @Cero BDSM, explicó que siempre estamos contraargumentando al sector criminalizador y no tenemos espacio para nombrar los aspectos negativos de nuestro trabajo. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y un montón de matices. Yo estoy conforme con mi trabajo y no quiero otro, y no creo que sea un trabajo que puede hacer cualquiera. Igual que no puede ser médico quien vomita si ve sangre. Ahora mismo, hay sectores muy vulnerables y otros muy acomodados, y quien quiera acercarse deberá quitarse primero una venda de los ojos, porque si no, verá drama donde no lo hay, o verá sóloglamour donde hay drama.

Por otro lado, me gustaría comentar que las trabajadoras sexuales diferenciamos perfectamente cuándo estamos haciendo un intercambio económico y cuándo estamos utilizando la sexualidad para crear cualquier otro tipo de vínculo afectivo. Hay muchas trabajadoras sexuales que ocultan a sus parejas, hijes o familiares a lo que se dedican. Nadie sabe si conoce o no conoce a alguna puta. Si queréis perpetuar esa realidad, seguid alimentando el estigma.

¿Cómo consideras que está llevando a cabo a nivel mediático el debate abolicionismo vs. reconocimiento de las trabajadoras sexuales? ¿Te sientes representada con alguna postura en concreto de las que se están planteando?
No hay debate. Está habiendo una exhibición de poder del feminismo criminalizador. La manifestación feminista del 25N [Día contra la violencia machista] se declaró criminalizadora directamente. Eso hace que ni siquiera podamos ir las trabajadoras sexuales a una manifestación feminista, cuando nos consideramos feministas. No somos bien recibidas. Eso no es un debate, es punitivismo.

Entre las formaciones políticas, Podemos está abriendo conversación ahora mismo con las trabajadoras sexuales, de hecho, se nos ha convocado y se agradece. Aunque hay feministas criminalizadoras muy agresivas dentro de Podemos también.

Al hombre cis medio, el porno le viene grande

Desde algunas corrientes del feminismo abolicionista se hace referencia a la realidad cotidiana de las personas, el peligro al que se pueden ver expuestas, entre otras cosas, por la reproducción de tópicos del porno o, precisamente, por la cultura patriarcal. ¿Cómo os defendéis de estos posibles abusos? ¿Cómo os organizáis para evitar esto?
Al hombre cis medio, el porno le viene grande. La masculinidad que se exhibe en el porno mainstream no es la realidad del hombre cis medio. De hecho, se frustran un montón ellos mismos y tienen un montón de ansiedad porque no se ajustan a las expectativas sobre lo que ellos piensan que deberían hacer. Realmente y sabiendo que ejerzo la prostitución desde una posición de poder, veo muy claramente cómo no se corresponde la representación de la sexualidad en este pornomainstream con la realidad de la sexualidad humana. No tiene nada que ver. No todos los hombres son grandes o tienen fuerza o pulmones de atleta, ni la tienen tan grande, ni aguantan tanto, y ni siquiera a todos les gusta ese tipo de sexualidad.

Yo nunca me he sentido en peligro, y mis compañeras del piso tampoco. Habrá algunos sectores en los que será más habitual y otros en los que menos, pero hay medidas de seguridad posibles para todes. De ahí la importancia de la red. Nosotras nos cuidamos. Si una compañera tiene un cliente nuevo y no está segura, pues otra compañera va y la espera en la sala de al lado hasta que termine, por ejemplo. Tenemos muchos mecanismos de seguridad.

Esto me recuerda a que, hace no mucho, una chica en València mató a un cliente que intentó abusar de ella y fue condenada a la cárcel. Es muy siniestro decir que nos violan sistemáticamente porque entonces no podemos denunciar una agresión sexual o alegar una defensa propia.

Graciela Atencio, periodista responsable de Feminicidio.net, afirmó para un artículo de este mismo periódico que “hay un vínculo entre feminicidio y prostitución debido a que la prostituta en el patriarcado es el cuerpo más desechable de las mujeres”. ¿Crees que existe cierta relación entre ambas cosas?
¿Cuántas mujeres que no son prostitutas han sido asesinadas a manos de sus parejas y exparejas este año? Decir que, el de una prostituta, es el cuerpo más desechable invisibiliza que hay un montón de mujeres que están muriendo a manos de sus parejas, por tener ligada de manera indisoluble la propiedad privada y el “amor”. Seguir diciendo que la puta “es el cuerpo más desechable” es lo que hace que siga funcionando esa palabra como amenaza social. La puta necesita derechos y plena ciudadanía.

 

Intervención de Marijose B. Márquez (Colectivo de Prostitutas de Sevilla) en “Derechos y autoorganización de las Trabajadoras Sexuales”

 

 

 

Intervención de Marijose B. Márquez (Colectivo de Prostitutas de Sevilla) en la charla titulada “Derechos y autoorganización de las Trabajadoras Sexuales”, celebrada en el Centro de Historias de Zaragoza el día 12 de diciembre de 2018. Participaron asimismo las trabajadoras sexuales Verónika Arauzo (USTS-IAC) y Conxa Borrell (OTRAS), actuando como moderadora la periodista Rocío Durán.

 

 

Puede verse la charla completa aquí:

 

María José Barrera: “La única manera de hacer algo por las putas es contando con las putas”

Si hay un debate capaz de polarizar el movimiento feminista ese es el de la prostitución. Una búsqueda rápida en Google nos arroja un sinfín de cifras, citas, testimonios y teorías que van desde la trinchera argumentativa abolicionista hasta la regulacionista.

 

María José Barrera (izqda.) en una manifestación en Sevilla LARA SANTAELLA

 

EMILIA GARCÍA MORALES

20 de diciembre de 2018

https://www.elsaltodiario.com/feminismos/entrevista-maria-jose-barrera-colectivo-prostitutas-sevilla-regulacionismo

 

Parece difícil entender por qué en este periodo de luchas feministas algunas querrían apostar por el reconocimiento de una actividad que parece situarse en el corazón del patriarcado. Para intentar entenderlo, nos reunimos con Maria José Barrera, exprostituta y activista por los derechos de las trabajadoras sexuales en el Colectivo de Prostitutas de Sevilla. Nos citamos en La Casa Invisible una hora antes de su charla en el festival feminista FemFest celebrado en Málaga. Llega cargada de papeles y me los enseña uno a uno, tratando de mostrarme cómo son las condiciones de vida de las prostitutas y su relación con la institución. Dice que para comprender por qué se organizan es necesario saber cómo es la situación de las putas. Así que durante la siguiente hora, la escuchamos.

Se cuestiona mucho la motivación de la creación de los colectivos y sindicatos de trabajadoras sexuales ¿Cuáles son los motivos que os llevaron a vosotras a organizaros?
Yo he luchado por los derechos de las prostitutas durante 15 años y, en todo este tiempo, la situación de mis compañeras no ha cambiado. Te voy a contar la realidad en la que nosotras vivimos para que luego entiendas por qué nos organizamos. Si la gente no conoce nuestra situación y lo que nos ha llevado a tenernos que organizar, no saben el sentido que tiene que lo hagamos.

Durante estos 40 años de democracia los movimientos sociales, políticos, sindicales y feministas han tenido las herramientas suficientes para darnos alternativas laborales pero no lo han hecho

Ahora mismo, lo único que se está haciendo en este debate es usar como arma arrojadiza, en contra de nuestra lucha, a las compañeras víctimas de trata para fines de explotación sexual y a las compañeras que quieren dejar de ejercer la prostitución. Durante estos 40 años de democracia los movimientos sociales, políticos, sindicales y feministas han tenido las herramientas suficientes para darnos alternativas laborales para que muchas mujeres dejaran de ejercer la prostitución y para mejorar la situación de las que lo hacían. Pero no lo han hecho. Por eso nos hemos organizado.

Háblanos del juicio contra OTRAS
El 14 de noviembre hubo dos juicios en Madrid. Nos denunció la Plataforma 8 de Marzo de Sevilla. Ese juicio debería haberse realizado en Sevilla, pero claro, como las putas somos terroristas nos mandaron a la Audiencia Nacional. Esto fue porque el gobierno, cuando el sindicato OTRAS le metió ese pedazo de gol, dijo “esto lo vamos a derogar”. Después dijeron que se les había pasado el plazo y lo que hicieron fue echarle la culpa a la funcionaria de turno. Pero no se les había pasado el plazo, lo que ocurría es que no había manera de echar el sindicato para atrás. Entonces lo que han hecho es utilizar a dos entidades potentes para que nos denuncien en la Audiencia Nacional.

¿En qué consiste la denuncia?
En que detrás de las organizaciones de prostitutas están los proxenetas, que no somos nosotras las que nos organizamos y que lo que buscamos es el beneficio para los clubs. Lo que ustedes estáis viendo ahora en las redes sociales las putas lo llevamos aguantando más de 15 años. Yo invito a todo el mundo a que me denuncie y que lo demuestre, porque son ellas las que tienen que presentar pruebas de lo que están diciendo. Estas acusaciones que hacen se las cuentan a las nuevas abolicionistas y todo el mundo va con la misma cantinela pero nadie tiene pruebas. Así que si la Plataforma 8M, que es la autora de la letra de esta canción, no lo ha podido demostrar, las demás que se dejen ya de tararearla. Lo que queremos es hablar de la realidad de las putas y del por qué nos organizamos.

El Colectivo de Prostitutas de Sevilla nos autogestionamos vendiendo camisetas o montando comidas populares. Así nos pagamos las charlas y el desplazamiento. Tan solo hemos recibido una subvención por parte de Participa Sevilla que fueron 500 euros que invertimos en trípticos y en una pancarta. Esa es la pasta que nosotras tenemos.

Si los proxenetas, como dicen ellas, tienen chiringuitos, es gracias a las abolicionistas institucionales no gracias a las putas ni a las organizaciones de las putas. Todas estas señoras: Charo Luque, Celia del Partido Feminista de España y todas estas señoras que llevan siendo abolicionistas más de 20 años según Izquierda Unida, a día de hoy no han presentado ninguna moción contra los clubs. Es más, su partido ha dado licencia para clubs.

Entonces, ¿cómo funciona el proxenetismo? ¿Cómo se da la prostitución en los clubs?
No existe el proxenetismo dentro de los clubs. Hay trata o explotación laboral, pero no proxenetismo. Y te explico por qué. En los clubs no existe proxenetismo porque no se llevan dinero de nuestros servicios. Cuando se regula el alterne, los dueños de los clubes montaron hoteles. Nosotras lo único que pagamos es hospedaje, de manera que somos “clientas” y así ellos no tienen nada que ver con lo que hagamos nosotras. Pero sí tienen que ver, porque tú te vas a la puerta de un club y ves un pedazo de cartelito con un horario. Si no somos trabajadoras ¿por qué tenemos un horario o un uniforme? Esa es la sobrexplotación que nosotras tenemos dentro y no tenemos leyes que nos amparen.

No existe el proxenetismo dentro de los clubs. Hay trata o explotación laboral

Nosotras pagamos un hospedaje por cama, de entre 60 y 120 euros, por lo tanto una habitación puede ser ocupada por dos y tres mujeres. Además se quedan con el 50% de las copas a la que nos invitan los clientes, que pueden costar entre 20-50 euros. La chica se queda con el 50% del dinero de la copa y el empresario con el otro 50%.

Esto es el alterne y está regularizado desde los años 80, que lo hizo Felipe González. El mismo partido político que ahora nos persigue. De hecho, lo que ha pasado en todo este tiempo ha sido que todo lo que se ha hecho en relación a la prostitución es darle poder a los empresarios pero no a nosotras. Los de la asociación ANELA, la Asociación de Empresarios de Alerte, vinculada a España 2000, sí que están dados de alta y registrados desde 2004, bajo el gobierno de Zapatero. Pero ni el gobierno ni las abolicionistas han hecho nada. Todo lo contrario. Se han unido para denunciarnos en plataforma cuando todos ellos son los culpables de convertir a esta panda de cabrones en empresarios.

Háblanos de la trata
Con el tema de la trata hay una distancia brutal entre lo que se cuenta y lo que realmente ocurre. Muchas veces lo que encontramos son situaciones de explotación. Y no sexual, si no laboral.

A veces se refieren a la trata cuando hablan de mujeres inmigrantes indocumentadas. Algunas de estas mujeres aceptaron en su país venir aquí a ejercer la prostitución y sabían que iban a tener que pagar una multa, un pasaje que podía ser más caro. Con lo que ellas no estaban de acuerdo era con las condiciones de explotación en la que nosotras ejercemos la prostitución.

Cuando escuchas en la tele “hay nosecuantas mujeres inmigrantes víctimas de trata en una redada en un club” tú entiendes que somos todas las que estamos en el club. Pero no es así. Cuando viene una redada a las españolas y a las inmigrantes con papeles las apartan y a las que contabilizan son a las inmigrantes sin papeles. Y esas compañeras son a las que deportan. Cuando veis redadas en la tele vosotras creéis que hay protección, pero nosotras vemos la deportación de nuestras compañeras. Si son víctimas de trata, ¿donde está la atención para que esas compañeras puedan denunciar?

En los último 10 años tan solo 25 compañeras han recibido asilo político por ser víctimas de trata

Ahora, también existe la prostitución forzada. Esa es la prostitución por trata. Para eso hay leyes que los persiguen. Una de nuestras principales reivindicaciones es la protección real para las víctimas de trata ya que, en los últimos 10 años, tan solo 25 compañeras han recibido asilo político por ser víctimas de trata. Si estos gobiernos y todos estos movimientos están tan preocupados por las putas, ¿por qué carajo no han hecho nada durante 10 años? Las abolicionistas institucionales que firman leyes por nosotras han guardado silencio.

¿En qué ha mejorado a vuestra situación conformar el colectivo?
Por lo pronto lo que estamos haciendo es levantar la voz, aunque nos apliquen la mordaza. Creo que si esto es así es porque estamos diciendo muchas verdades. Mira, en mayo dimos la primera charla en la Universidad Pablo Olavide e intentaron boicotear el acto para que no pudiéramos hacerlo. Esto nos pasa a menudo ¿Y por qué no quieren que levantemos la voz? Porque contamos todo lo que está pasando dentro y fuera de los clubs y esto no gusta.

Nosotras contamos que nos están explotando. Contamos que sufrimos sobreexplotación económica dentro de los clubs y denunciamos que las redadas están dirigidas a nosotras.

¿En qué consiste la violencia institucional que a menudo denunciáis?
Nosotras denunciamos que lo único que se ha hecho legalmente es perjudicarnos; por ejemplo, con las ordenanzas municipales. En Málaga, hay una ley de convivencia desde el año 2013. En el último estudio del 2016, habían multado a 366 mujeres frente a 34 clientes y digo yo que los polvos los echaran juntos. Si el movimiento feminista, social, sindical y político de Málaga estaba tan preocupado por las putas, en 5 años no lo han demostrado. A nuestras compañeras putas las siguen multando, así que se ven obligadas a irse a trabajar a los clubs.

Denunciamos que las redadas en los clubs están dirigidas a nosotras, porque en teoría los clubes no tienen licencia de hospedaje, pero los horarios de comida sí que son los de los hoteles. Nosotras no deberíamos dormir en estos espacios. Las redadas que se hacen van dirigidas a la mujeres porque se sabe que ahí se duerme y no le dicen nada a los empresarios, sin embargo deportan a las compañeras inmigrantes. El ayuntamiento nos dice que no se puede pernoctar en ningún espacio que no tenga licencia. Nosotras le pedimos al ayuntamiento las licencias de los clubs y nos dijeron que ellos no tienen un listado de licencias porque exceden sus competencias. ¿Cómo que exceden sus competencias? ¡Si tenéis un plan contra la prostitución! No sabéis cuando se dan de alta pero cuando se encienden las lucecitas de colores sí sabéis dónde están, ¿no?

Nunca, a ningún colectivo reprimido le sirve la policía. Pero resulta que a las putas nos están diciendo que denunciemos a la policía. ¿A los que vienen con la placa a follarte por la cara? ¿Al que cobra los sobrecitos por no hacer redadas? ¿Al que utiliza el amor romántico con una compañera prometiéndole que le va a dar los papeles y el oro y el moro para que monte una casa de citas en la cual ese mismo policía está ejerciendo proxenetismo porque se te está llevando 50% de nuestras compañeras?

Si la policía no nos sirve tendremos que organizarnos para denunciar todo esto y eso es lo que estamos haciendo.

¿O sea que el proxenetismo lo está ejerciendo la policía?
No, la policía no. Ciertos policías.

¿Cómo os gustaría que se recogiera la prostitución en la legislación?
Nosotras estamos a favor del reconocimiento de nuestros derechos. No queremos que la patronal gane. Nosotras lo que queremos es que las putas ganen. Los dueños de los clubes quieren que se regule la prostitución como en Alemania y Holanda, que nosotras seamos falsas autónomas y que ellos se lleven todo el beneficio. Pero nosotras no queremos que esto se convierta en un Eurovegas Sexual como está ocurriendo en esos países. Nosotras queremos derechos. Que a mí no me pueda multar un tío porque yo baje tarde a una sala que abre a las cinco de la tarde, porque yo no soy su empleada.

LARA SANTAELLA

 

De los diferentes modelos que hay (prohibicionista, regulacionista, abolicionista…) nosotras estamos más de acuerdo con el modelo proderechos neozelandés, que es progresivo y se va adaptando a las necesidades de las trabajadoras sexuales. Aunque este modelo también tiene un punto negro y es que, por recomendación del sector abolicionista, la ley se aprobó sin contemplar el ejercicio de la prostitución de mujeres inmigrantes sin papeles. Solamente está permitido para mujeres ciudadanas y residentes que tienen papeles de manera que, como siempre, las prostitutas sin papeles ejercen la prostitución sin amparo legal. Aunque me parece que esta situación ha cambiado este año.

¿Qué pasa en España? Que hay un batiburrillo de todo. En la Constitución, en sí, no está prohibida la prostitución pero las ordenanzas municipales hacen que te persigan y, a la vez que ocurre esto, existe una asociación de alterne y miles de clubs. Es una panacea.

Sea cual sea el modelo, lo que hay que tener claro es que en todos los países se ejerce la prostitución, incluido en Suecia. La diferencia es que si a nosotras nos pasa algo allí no podemos ir a ningún sitio a reclamar porque no existimos. No se ha parado con la prostitución porque sigue existiendo la pobreza, la inmigración, el capitalismo. Cuando hay hambre la gente hace lo que le da la gana. Las mujeres no podemos ejercer la prostitución y convertirnos en delincuentes.

Entonces, con respecto a los clubs ¿qué posición tenéis? ¿desearíais que dejaran de existir? 
Nosotras lo primero que tenemos que hacer es salir a la calle y ponernos en contacto con nuestras compañeras. Escuchar qué es lo que nuestras compañeras de club deciden de todo esto.

A mí, personalmente, no me gusta el trabajo asalariado y no me gusta el trabajo en los clubs, preferiría que nos organizáramos en cooperativas. Pero hay muchas compañeras que prefieren trabajar ahí para no tenerse que hacer cargo absolutamente de nada y después poder volverse a su país. Queremos respetar los espacios de trabajos de todas las compañeras.

¿Habéis encontrado algún apoyo sindical?
Pues a ver, el SAT nacional sí apoyó la sección sindical de las compañeras de la IAC, pero aquello fue una negociación de las cúpulas de la IAC de Cataluña y el SAT nacional sin contar con las bases, ni con las mujeres del SAT ni con las putas. Las bases se enteran de esto a raíz del nacimiento de OTRAS y deciden echar marcha atrás. Lo que nosotras hicimos fue difundir las declaraciones de Pepe Caballero a favor de la sección sindical en Cataluña. ¿Qué han hecho? Echar marcha atrás. Hicimos un comunicado en el que nos disculpamos con la CNT y CGT porque en el manifiesto local del 1 de mayo nos apoyaron, pero eso no significa que estos sindicatos nos apoyen a nivel sindical. Lo que pasa es que en esa época éramos una novatas sindicalistas y no sabíamos muy bien cómo funcionaba esto. Así que nos disculpamos con ellos, pero no le pedimos disculpas al SAT, de hecho les dijimos que eran unos falsos porque por un lado estaban apoyando una cosa y, por otro, otra.

Nuestro colectivo es asambleario, así que fuimos a un encuentro con las mujeres del SAT, pero no con la intención de crear sección sindical. Lo único que les pedimos es que nos acompañasen para hacer fuerza cuando tuviéramos constancia de que las redada en los club, porque si no esas compañeras terminan deportadas.

Aquí, en Málaga, solamente venimos en participar en la CNT y aquí. Venimos a crear redes, aunque es difícil porque ningún colectivo feminista está posicionado, ni siquiera CNT. Todo el mundo está debatiendo internamente. Pero lo están haciendo malamente, porque nosotras no estamos buscando la regularización de la prostitución como ellas creen.

¿Y qué hay de los partidos políticos? ¿Teníais alguna exigencia de cara a las elecciones?
Nación Andaluza sí que se puso en contacto con nosotras para las andaluzas. Participa Sevilla ha llevado al pleno del ayuntamiento todas nuestras dudas. Gracias a eso sabemos que el PSOE no tiene control en los clubes o que no habían adjudicado a las compañeras las viviendas que prometieron en el primer plan contra la prostitución. A Podemos Andalucía les presentamos unas reivindicaciones que ignoraron. Tuvimos que hacer una campaña a través de las redes sociales etiquetando a todos sus diputados y preguntándoles si no pensaban llevar ninguna reivindicación de las putas, porque del Partido Feminista de España sí que las recogieron, aunque finalmente la enmienda que estas presentaron no se aprobó. Y menos mal.

En las reivindicaciones que les presentamos no entraba el reconocimiento laboral de la prostitución porque nosotras respetamos los espacios no posicionados. Eso no significa que aquí no se puedan hacer muchas cosas. Por ejemplo la elaboración de un plan andaluz de reconocimiento y atención integral para las víctimas de trata, la elaboración de un plan social realista que de alternativas laborales para quién quiera dejar de ejercer la prostitución. Pedimos llevar a cabo una formación rigurosa para el personal autonómico en materia de prostitución, porque no nos pueden atender bajo la moral de esa persona. Además pedimos la descriminalización de la prostitución en su entorno y quitar las ordenanzas municipales, porque con ellas la policía se ha convertido en la moral de la prostitución.

Actualmente, nada está funcionando y eso lo reconoció la mismísima delegada de Igualdad, Miriam Díaz. Por ejemplo, en Sevilla, dentro del plan para la prostitución se nos iba proporcionar un teléfono gestionado desde la mesa de prostitución compuesta por la policía, entidades de atención y las administraciones. Ese teléfono era para que nosotras no llamáramos al 112 porque cuando llegaba el 112 ya nos habían matado o agredido. Pero ese teléfono nos lo tiene que pasar la policía. Hasta día de hoy, y han pasado 8 años, esto no ha ocurrido. El teléfono está creado, vendido, firmado y hecha la foto, pero no está siendo utilizado por las mujeres. No llega. Y esto pasa con todo

Entonces, las compañeras han decidido auto protegerse ellas y llevan spray de autodefensa. Pero después viene la policía, te hace un cacheo, te pilla el spray y te pone 200 euros de multa. O sea, que no me das atención, tienes un teléfono con el cual dices que me vas a dar protección y es mentira y encima me multas porque yo me quiero defender.

¿Qué le pedís a las mujeres abolicionistas en las instituciones?
No pueden seguir dictando leyes que vulneran los derechos humanos de quienes ejercen la prostitución pro de la utopía de la abolición. Tienen que saber cuál es la realidad en la que nosotras vivimos y trabajamos. Queremos que nos escuchen. La única manera de hacer algo útil para las putas es contando con las putas. Si estas no están en las mesas de prostitución y donde se habla de trata, difícilmente vamos a cambiar nuestra situación. Nosotras no sentimos que tengamos una mano amiga.

Te pongo un ejemplo: El 2 de julio en Sevilla hicimos unas jornadas en las que vino una trabajadora social. En las jornadas apareció una trabajadora sexual y cuando vio lo que nosotras hacíamos y lo que pedíamos se empoderó y decidió contactar con una abogada y con esta trabajadora social para contarles el problema que tenía. Estas mujeres se dan hostias para venir corriendo para atenderla pensando que iban a terminar con una red de trata. Nuestra compañera les dice que ejerce la prostitución libremente pero que quiere saber qué derechos tiene porque la dueña de la casa se quedó con 2500 pavos suyos. Esta chica quería saber si la podía denunciar o si tenía derecho a algo, ya que no quería ir a la policía porque en aquella casa había dos compañeras inmigrantes sin papeles y no quería que las deportasen. Cuando esa abogada y esa psicóloga se enteran de que la compañera no es víctima de trata, le deniegan el abogado y la psicóloga. Esta es la mano que nos tienden las abolicionistas.

Las mujeres que ejercen la prostitución son españolas e inmigrantes con o sin papeles que desde el 2007, cuando empezó la crisis, hasta ahora han estado mucho tiempo en la cola de los servicios sociales y del INEM. Y que después un tiempo decidieron ejercer la prostitución. La alternativa laboral que nos dan las asociaciones abolicionistas que nos atienden es mandarnos otra vez a los servicios sociales.

Todo el debate se centra en si la prostitución está bien o mal, mientras que el debate para nosotras es que no queremos seguir trabajando en la clandestinidad y desprotegidas

Las prostitutas queremos que las asociaciones que vienen a los clubes a atendernos lo hagan libremente y que dejen de darles subvenciones solo para hacernos pruebas de VIH, repartirnos condones y darnos talleres sobre cómo colocarlos. Necesitamos derechos y protección laboral. Necesitamos ponerles límites a los empresarios. Todo el debate se centra en si la prostitución está bien o mal, mientras que el debate para nosotras es que no queremos seguir trabajando en la clandestinidad y desprotegidas. Solo queremos que se nos escuche. No queremos ni abolir ni regular, queremos derechos, ampliar nuestro márgenes de decisión y de poder. Tenemos derecho a tener derechos y los queremos para vivir con dignidad, no en la clandestinidad.

 

Putas subversivas, charla completa sobre derechos y autorganización de las trabajadoras sexuales

 

El pasado 12 de diciembre, el Centro de Historias de Zaragoza hirvió de rabia e indignación cuando Verónika Arauzo, Marijose B. Márquez y Conxa Borrell dejaron claro que la prostitución nunca ha sido ilegal

 

Por ROCÍO DURÁN HERMOSILLA

20 de diciembre de 2018

http://arainfo.org/putas-subversivas-charla-completa-sobre-derechos-y-autorganizacion-de-las-trabajadoras-sexuales/#.XBtzsrH5w28.twitter

 

Charla Derechos y autorganización de las Trabajadoras Sexuales en Zaragoza. Foto: Pablo Ibáñez.

 

 

Tres mujeres, tres putas, tres feministas y tres alternativas de lucha para conseguir los derechos de las trabajadoras sexuales o acabar con el Estado, lo que llegue antes. El pasado 12 de diciembre, el Centro de Historias de Zaragoza hirvió de rabia e indignación cuando Verónika Arauzo, Marijose B. Márquez y Conxa Borrell dejaron claro que la prostitución nunca ha sido ilegal, si no a Felipe González nunca se le habría ocurrido legalizar los clubes de alterne y a José Luis Rodríguez Zapatero legalizar la Asociación Nacional de Empresarios de alterne Mesalina.

Para el PSOE lo que parece estar prohibido es que las putas se organicen, pero no siempre llueve al gusto de todo el mundo y pese a que cada una de ellas tiene una visión distinta, las tres están de acuerdo en que las políticas punitivistas y abolicionistas solo buscan atacar a las más vulnerables.

De esta forma, Verónika de la Unión Sindical de Trabajadoras del Sexo de la Intersindical Alternativa de Catalunya repasó las precarias condiciones de las más vulnerables, las que se enfrentan a la policía, a las redadas y a la violencia lgtbiqfóbica de las instituciones.

Marijose del Colectivo de Prostitutas de Sevilla consiguió levantar la sala cuando recordó cómo la historia del Estado español, esta democracia y el PIB se han aprovechado de las trabajadoras sexuales. Prostitución ya hay, ahora lo que faltan son putas con derechos. También tuvo tiempo para narrar cómo parte del movimiento feminista abolicionista de Sevilla expulsó a las trabajadoras sexuales de la manifestación del 25 de noviembre, como si las putas no hubieran sufrido la violencia machista en carnes y alma.

Al final llegó Conxa Borrell para contar por qué hacía falta el sindicato OTRAS, que sigue siendo legal a pesar de que deben cambiar los estatutos y de cómo ella, a pesar de no ejercer ya, ha decidido levantarse y organizarse para que las que vengan, que las habrá, tengan una mejor vida.

Nada de lo que se escriba será suficiente para expresar todo lo que se dijo en aquella hora y media; por ello, lo mejor es empezar a escucharlas en el vídeo completo de esta charla.

 

 

«Las redadas en prostíbulos no nos ayudan, porque nos mandan a la calle»

 

Imagen de la rueda de prensa de Comité de Apoyo a las Trabajadoras Sexuales (Cats). / V. VICÉNS / AGM

 

Por el Día Internacional contra la violencia hacia las personas trabajadoras del sexo, la asociación CATS incide en destacar «el discurso de odio y la criminalización» que ejercen las instituciones hacia la prostitución

 

Por MARTA SEMITIE

17 de diciembre de 2018

https://www.laverdad.es/murcia/redadas-prostibulos-ayudan-20181217133515-nt.html

 

Cubierta con un frágil antifaz negro que protege su intimidad, Vera asegura que, en los trece años que lleva ejerciendo la prostitución en once países diferentes «nunca ningún cliente ha sido violento conmigo, pero sí que lo fueron las autoridades». Es por eso que desde la asociación Comité de Apoyo a las Trabajadoras Sexuales (CATS) quiso resaltar, en el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las personas Trabajadoras del Sexo, «una forma de violencia que se conoce poco y que en aumento, afectándonos cada vez más, que es la violencia institucional», leyeron en un comunicado. Como ejemplos de este tipo de abusos, enumeran «las multas a quienes ejercen en calles y carreteras, a causa de la Ley Mordaza o por normativas municipales como la que hay en la ciudad de Murcia».

Vera es más explícita y asegura que los trabajadores sexuales no se sienten protegidos por la policía, porque también el cuerpo de agentes de seguridad ejerce violencia contra ellos. «Hacer redadas en un club no es ayudarnos, porque en los clubs las chicas tienen un lugar donde trabajar y donde estar. Cuando desmontan algún prostíbulo, lo que hacen es que tengamos que ir a buscarnos la vida en la calle. Yo eso lo he vivido, y eso no es una ayuda para nosotras».

 

«Es mi cuerpo y yo decido qué hacer con él»

El colectivo quiso poner el foco de atención, además, sobre la campaña publicitaria nacional #NoTrates, ya que «mezcla la trata de seres humanos con la explotación sexual como si fueran lo mismo», una asociación que consideran incorrecta e inoportuna porque «nos impone a la fuerza la etiqueta de víctimas, infantilizándonos y negando nuestra capacidad de decidir». Con sus labios rojos asomando bajo la máscara y un marcado acento extranjero, Vera asegura que, en todos estos años, nunca ha conocido «a un trabajador o trabajadora del sexo que estuviese trabajando en contra de su voluntad, por eso me indigna mucho ver noticias falsas que aseguran que la mayoría de trabajadores del sexo estamos explotados, porque no es cierto. Todas las personas que yo he conocido, que han sido muchas, lo hacían de forma voluntaria».

En el último año, CATS ha contactado con unas 1.800 mujeres y hombres trabajadores del sexo y que «solo seis de ellos eran víctimas de trata, casos que detectamos y que derivamos a la Policía Nacional para conseguir sacarlos de esa situación». Para contrastar esa realidad, Vera cuenta que comenzó a trabajar en la prostitución porque «cuando estaba terminando la carrera me di cuenta de que no tendría muchas oportunidades y tenía que ayudar a mi familia, entonces una amiga que se dedicaba a esto me dijo que lo probase. Empecé por motivos económicos, y ahora lo sigo haciendo porque me gusta ser autónoma, quiero salir de la pobreza, me gusta tener dinero y tiempo libre, y este trabajo me permite eso. Es mi elección, es mi cuerpo y yo decido qué hacer con él».

 

Por favor, firmad este MANIFIESTO PARA DENUNCIAR LA INCONSTITUCIONALIDAD DE SANCIONAR “COMPORTAMIENTOS” QUE “JUSTIFIQUEN LA PROSTITUCIÓN”

 

Firmas aquí:

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El artículo 76 de la vigente Ley andaluza para la promoción de la igualdad de género (Ley 9/2018) ha dado un paso más en el avance imparable de las políticas públicas y jurisdiccionales que persiguen la prostitución y garantizan el estigma y la exclusión de quienes la ejercen voluntariamente. Como si no fuera suficiente con sancionarlas administrativamente a ellas y a sus clientes a partir de ordenanzas municipales y de la Ley de Seguridad Ciudadana o con privarlas del derecho a autoorganizarse para defender sus derechos sindicales frente a los posibles abusos y la explotación de la patronal o de terceros (Sentencia de la Audiencia Nacional de 21/11/2018), ahora, con la nueva Ley, pueden imponerse multas que llegan a los 60.000 euros a quienes “justifiquen” la prostitución utilizando la imagen de las mujeres.

A falta de otras vías posibles, las y los abajo firmantes, pertenecientes a distintos sectores sociales, asociativos, académicos y judiciales de todo el territorio español, se proponen pedir al Defensor del Pueblo que interponga un recurso de inconstitucionalidad frente a unos  preceptos que, bajo el pretexto de promover la igualdad de género, representan una flagrante vulneración de derechos fundamentales:  del derecho a la libertad de expresión o información (art. 20 CE) de quienes, mediante campañas de publicidad o anuncios, “utilicen la imagen de las mujeres asociada a comportamientos que justifiquen o inciten a la prostitución o a la violencia contra ellas” o realicen esa justificación “en actos culturales, artísticos o lúdicos de carácter sexista”; y del derecho de las mujeres que ejercen la prostitución a no ser discriminadas  (art. 14 CE) porque con infracciones como éstas, se les condena a la inexistencia social para no comprometer la imagen pública de las mujeres: una finalidad abiertamente simbólica que nos trae a la memoria esa vieja contraposición entre mujeres buenas y mujeres malas, entre “madreesposas” y “putas”, que tan útil ha sido para los intereses del patriarcado.

No es un problema menor la infracción que este precepto representa para otros principios constitucionales esenciales como el principio de legalidad (art. 9 CE) por la forma extremadamente ambigua e imprecisa con que se formula, que impide conocer la materia de prohibición produciendo una indefensión peligrosa e indeseable. ¿Cómo determinar si los actos culturales, artísticos o lúdicos son “sexistas” (“uso discriminatorio del lenguaje que se hace por razón del sexo”, según la propia Ley)? ¿Son sexistas simplemente cuando exhiben “comportamientos” que “justifican” la prostitución? ¿Y qué significa “justificar” la prostitución? Por ejemplo, ¿quedarían dentro de esos “comportamientos” prohibidos los de defender la autodeterminación sexual de las mujeres o argumentar que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera o pugnar por el reconocimiento del derecho a su sindicación? ¿Podría incluso afirmarse que con ello se incita indirectamente a su ejercicio? O aún más, ¿a qué se refiere la ley cuando habla de prostitución, un concepto que no está legalmente definido y que es hoy escasamente unívoco? El grado de inseguridad jurídica que esta disposición representa es insoportable y desalienta el ejercicio de los derechos de libre actuación y expresión de la ciudadanía.

En cuanto al principio de lesividad, tan necesario para garantizar la dañosidad social de una conducta, cabría preguntarse:¿cuál es el bien jurídico que se tutela sancionando la justificación de la prostitución? ¿Acaso es la prostitución una actividad prohibida? ¿Por qué ley? ¿A qué clase de prostitución se refiere, a la autónoma o a la que se realiza por cuenta ajena, o da igual? Y, sobre todo, ¿no es un despropósito equiparar la justificación de una práctica, si se quiere alegal, con otra tan ilegal como la violencia contra las mujeres? No, no pueden ser lo mismo: es otra incoherencia legislativa que denunciamos. Si lo que se quiere proteger sancionando la justificación de la prostitución es la igualdad de género para garantizar “el bienestar de todas las mujeres y de la población andaluza en su conjunto”, como declara programáticamente la Ley en su Exposición de Motivos, pensamos que no ha elegido el mejor camino. Con este paso de gigantes se condena a demasiadas mujeres a la marginalidad más absoluta.

 

María Luisa Maqueda Abreu, Catedrática de Derecho penal de la Universidad de Granada.

María Acale Sánchez, Catedrática de Derecho penal de la Universidad de Cádiz.

Guillermo Portilla Contreras, Catedrático de Derecho penal de la Universidad de Jaén.

 

Por favor: desea firmar este manifiesto, no olvide incluir en el campo “Profesión o cargo”, si procede, el organismo o centro donde trabaje. Ejemplos:

– Profesora Titular de Derecho Penal. Universidad de Jaén.

– Magistrada de la Audiencia Provincial de Lugo.

– Abogada del Ilustre Colegio de Barcelona.

– Psicólogo. Equipo Técnico adscrito a la Fiscalía y Juzgado de Menores de Gijón.

María Luisa Maqueda Abreu, Catedrática de Derecho penal de la Universidad de Granada.

 

Firmas aquí:

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Robo de niños en España: “A mí me han dado con la Ley Mordaza en toda la boca”

13 de enero de 2018

 

La escritora Consuelo García del Cid ha sido acusada de calumnias e injurias tras exponer ante el Senado español el drama de los bebés robados del franquismo y asegurar que en España “se continúan robando niños en manos de la Administración Pública.”

 

Consuelo García del Cid durante su intervención en el Senado el pasado 28 de mayo

 

Mientras el Parlamento Europeo y la ONU instan al gobierno español a investigar la trama de niños robados enraizada en la última dictadura, los presuntos involucrados se blindan ante las denuncias y criminalizan a víctimas y activistas. Es el caso de la investigadora y escritora Consuelo García del Cid Guerra, acusada de injurias y calumnias por poner sobre la mesa del Senado español el robo de niños desde el franquismo hasta el día de hoy. Y es que la activista manifestó que este delito de lesa humanidad sigue vigente en España gracias al actual Sistema de Protección de Menores que “ha cambiado en las formas, pero no en el fondo. Ahora el robo de niños es legal”. Después de recordar que existen más de 300.000 víctimas a las que aún se les niega el derecho a la identidad, García del Cid subrayó que en la actualidad “es más que alarmante el caso de secuestros institucionales de menores que atentan contra los derechos fundamentales de los niños y sus familias”. En su exposición, describió cómo ahora, sin necesidad de orden judicial y a través de un Ministerio de Asuntos Sociales regido en parte por funcionarios con varias décadas en sus cargos, se retiran hijos por motivos tan cuestionables como ser inmigrante o madre soltera, haber sido tutelada en la infancia, estar sin trabajo, en riesgo de pobreza o sufrir violencia de género. La escritora manifestó además que, cuando las familias intentan defenderse por la prohibitiva y lenta vía judicial “magistrados octogenarios que aplican el derecho de una manera autárquica y parcial, como por ejemplo el señor Carril Pan de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Tarragona, evitan de forma inconstitucional el traslado de estas causas al Tribunal Supremo. Y la falta de competencias es un derecho de gravedad y trascendencia jurídica por ser un claro indicio de prevaricación“. Estas palabras, recogidas en su libro El desmadre de los Servicios Sociales a través del testimonio de una afectada que vio archivarse una tras otra las denuncias que interpuso contra el citado magistrado, le han costado una acusación por vía penal a cargo de la Fiscalía Provincial de Madrid y del propio Carril Pan. Por delitos de injurias y calumnias contra funcionario público, Consuelo García del Cid tendrá que declarar ante el Juzgado de Instrucción número 26 de Barcelona el próximo 16 de enero.

Me parece indignante que se pueda ir contra un escritor que hace su trabajo de investigación –opinó el periodista Javier Salaberría en el programa de radio Vuelo 714– Es un ataque a la libertad de expresión. Lo que nos debería preocupar es lo que señala la investigadora, no si este señor se siente ofendido por unas declaraciones. A este juez lo definen como una institución del poder judicial, pero si él mueve más que el interés general, estamos ante el fracaso de la independencia judicial. Porque hubo una actuación instantánea de la Fiscalía sin contrastar lo que se expone en el libro de Consuelo y sin cuestionarse si el juez está diciendo la verdad, lo cual es muy preocupante mientras hay niños y familias que están sufriendo un sistema que es totalmente inhumano.

Con miedo a la verdad

Amenazar con penas de cárcel y multas estratosféricas se ha convertido en la estrategia de un poder judicial que obstaculiza y archiva la mayoría de las denuncias sobre los niños robados, sin ni siquiera tomar testimonio. Uno de los motivos apunta a la implicación de jueces, médicos, abogados, políticos y personalidades relevantes del actual panorama español. Es el caso de Margarita Robles, Portavoz del PSOE en el Congreso, denunciada por el robo del bebé de Clara Alfonsa Reinoso en una clínica de Barcelona durante 1987, cuando Robles era Jueza de Menores. Aunque la causa se archivó, Reinoso intenta reabrirla con nuevas pruebas. Si su petición prospera, el escándalo será mayúsculo y salpicará a muchos nombres respetables.

Entiendo que haya grupos políticos o grupos de élite que estén resistiendo porque alguna gente va a quedar expuesta en algo tan bárbaro como es robar niños a madres y padres -reflexiona David Carracedo, diputado por Podemos y Vocal de la Comisión de Derechos de la Infancia y Adolescencia-. En la medida que empiece a ser viable iniciar una investigación seria como reclaman las Naciones Unidas o el Parlamento Europeo, vamos a encontrarnos con más casos como el de Consuelo, que es vergonzoso, ya que su libro plantea una serie de indicios razonables de posible prevaricación administrativa. Estamos ante una serie de mordidas de aquellos que se empiezan a ver acosados y temen lo que se les viene encima. Haría una reflexión acerca de la impunidad en este país y de la necesidad de acabar con ella.” concluye el parlamentario. Mientras, la realidad del actual Sistema de Protección de Menores español habla por sí sola: cada niño tutelado sirve para engordar una descomunal infraestructura institucional de centros gestionados por fundaciones religiosas y empresas privadas. Por cada menor se reciben entre 4000 y 9000 euros mensuales de las arcas públicas y de subvenciones europeas. Las familias son separadas a la fuerza de sus criaturas -despliegue policial mediante si hace falta y sin garantías procesales- por decisión de meros técnicos administrativos que pueden ordenar una retirada sin mediación judicial ni pruebas. El Estado español tutela en este momento a más de 40.000 niños y niñas, algunos por padecer verdaderas situaciones de desamparo como maltratos y abusos, pero a otros por considerar “no aptos” a sus padres y familiares biológicos al aplicar baremos ideológicos y morales similares a los de antaño, según García del Cid. Al respecto, el diputado David Carracedo añade “hay una fórmula legal que permite a los Servicios Sociales quitar la patria potestad permitiendo un abuso clasista en el que la Administración, con unos patrones muy claros, define qué deber ser un ‘hogar decente’ y unas condiciones de vida dignas mientras dictamina quitarles a sus niños a quienes no las cumplen.” Además, la investigadora apuntó durante su intervención en el Senado que órdenes religiosas como la de las Oblatas o Adoratrices, en la mira por el robo de niños de antes y a cargo de muchos centros de menores en la actualidad, son galardonadas con frecuencia sin haber depurado responsabilidades pasadas. En 2002 y 2012 se les otorgó la Cruz de Plata de la Orden Civil de la Solidaridad Social, y en 2015 el Premio de Derechos Humanos Rey de España.

Más voces críticas

Pero no sólo Consuelo García del Cid denuncia esta tragedia silenciada. Numerosos colectivos de trabajadores de lo social, movimientos de madres afectadas como el de Marea Turquesa o pediatras de renombre como Carlos González, se suman a visibilizar este drama. Por si fuera poco, el hacinamiento y las malas condiciones sufridas por las criaturas en los centros de menores están saliendo a la luz cada vez con mayor frecuencia. Incluso muertes no esclarecidas y redes de prostitución que se nutren de menores tutelados han saltado a los titulares en los últimos años.

El sistema de Protección también es muy criticado por romper de manera drástica todo vínculo biológico entre madres e hijos una vez separados, someterlos a un régimen carcelario en caso de concederse una hora de visita vigilada semanal o quincenal, y por entregar a los niños en adopción cuando las familias aún reclaman su vuelta a través del largo e infructuoso proceso judicial. Un sistema condenado desde Estrasburgo con varias sentencias contra la Administración española. Pero llegar a Bruselas cuesta unos diez años y, para ese entonces y por más que se les dé la razón a los padres, los hijos ya han sido adoptados y no hay vuelta atrás. Como señala Javier Salaberría, “es increíble la pasividad de la Fiscalía de Menores ante todas las denuncias que se están presentando sobre los abusos de la Administración en relación a las tutelas de menores”. Sin embargo, a la hora de procesar a los imputados por las propias instituciones, la Justicia cobra velocidad. Milud y Aicha estuvieron acampados en las puertas del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales durante 15 meses. Les quitaron a sus tres hijos de golpe y les entregaron un único papel para justificar esa brutal intervención. A pesar de su angustia, nadie les decía dónde, cómo o con quién estaban sus hijos. Durante el tiempo que durmieron en una tienda de campaña a los pies de la sede de menores, tampoco obtuvieron ninguna respuesta. Pero ellos no se iban a marchar de allí sin sus niños. La hija mayor se escapó varias veces del centro donde la internaron para volver con sus padres. Pero al final, Milud y Aicha levantaron campamento por orden judicialCatalina Cirer, que fue alto cargo de la Admistración de Menores, miembro del Partido Popular y actualmente investigada por prevaricación, denunció a la pareja por calumnias e injurias, ofendida con las pancartas que la señalaban como corrupta. En un juicio donde su declaración gozó de presunción de veracidad y sin ninguna prueba que acreditase su versión, Cirer testificó que Milud la había amenazado con el dedo. Él y su mujer han sido condenados a tres años de cárcel cada uno y a pagar 12000 euros de multa cuando apenas logran subsistir con sus modestos ingresos. A su hija mayor la trasladaron a más de mil kilómetros para evitar otras fugas. Está en uno de esos hogares terapéuticos para menores denunciados por Amnistía internacional en un informe llamado “Si vuelvo, me mato”.

A la Asociación mallorquina Infancia y Derecho, que surgió en defensa de éstos y otros muchos afectados, se la criminalizó abriendo una causa penal a dos de sus integrantes por el supuesto secuestro de un menor. Por calumnias e injurias también está imputada Pilar Lozano, activista del movimiento de madres afectadas Marea Turquesa . La lista es larga. En España, señalar la corrupción puede salir muy caro. De hecho, la primera en pisar la cárcel por la trama de niños robados del franquismo será Ascención López, una bebé robada acusada de calumnias e injurias por la monja a la que denunció. “El país que miente, oculta o niega su propia Historia, ya sea pasada o presente, está condenado irremediablemente a repetirla” dijo Consuelo García del Cid para cerrar esa intervención en el Senado que le puede costar la libertad y muchos miles de euros. Por el momento, el 16 de enero, fecha en la que la escritora está citada a declarar, habrá una concentración en su apoyo a las nueve de la mañana en la Ciutat de la Justicia de Barcelona.

 

Entre rejas por denunciar su adopción ilegal 

Ascención López se animó a denunciar a la monja que en 1964 había tramitado su más que irregular adopción. De hecho, ni siquiera existe partida de nacimiento y su propia madre le confesó antes de morir que la compró recién nacida por 250.000 pesetas. Pero su gesto le acarreó una denuncia de injurias y calumnias por parte de la religiosa. Finalmente condenada, con dos hijos, sin recursos económicos y con una salud muy deteriorara, Ascención adeuda una indemnización de cuarenta mil euros a la monja y una multa de tres mil euros. Al no poder abonar esas cantidades, la bebé robada irá a prisión. El indulto, que se puede conceder siempre que la denunciante esté de acuerdo, tampoco ha sido viable. La religiosa no sólo le niega su perdón, sino que exige que se ejecute la condena con celeridad. Mientras, el caso de la adopción ilegal de Ascención ha sido archivado a pesar de los claros indicios que la señalan como víctima de la trama del robo de bebés.

 

Putecismo

 

 

 

 

1.- ¿Qué es la prostitución?

La prostitución es el intercambio de sexo por dinero u otros bienes, al margen del matrimonio.

2.- ¿En qué se diferencia del matrimonio?

En el matrimonio se busca la reproducción y la crianza de los hijos, y no solo la satisfacción sexual. Por esa razón se limita el número de participantes y se firma un contrato a largo plazo.

3.- ¿Es mala la prostitución?

La prostitución consta de sexo y dinero. El sexo es bueno y el dinero también, por lo que la prostitución en sí no puede ser algo malo. Cualquier cosa que se puede hacer legítimamente de manera gratuita, se puede hacer también legítimamente cobrando por ella. 

4.- No siendo mala en sí misma, ¿hay algo que haga mala la prostitución? 

La violencia machista de algunos clientes, la violencia institucional del Estado, la explotación laboral ejercida por terceros, la discriminación social, hacen sufrir a las prostitutas. Pero este sufrimiento causado a las prostitutas no significa que la prostitución en sí sea mala, sino que la hacen mala los malvados que no nos respetan.

5.- No tener otra opción para sobrevivir que la prostitución, ¿significa que ésta es mala?

No. Eso significa que el sistema económico y social en el que vivimos es malo, ya que permite que exista la pobreza. 

6.- ¿Somos malas las prostitutas?

La prostitución no es mala porque no hace daño a nadie, por lo tanto las prostitutas no somos malas.

7.- ¿Es “inmoral” la prostitución?

La moralidad o inmoralidad de algo se establece con referencia a una ley moral. Algunas religiones que subestiman a la mujer consideran inmoral el sexo fuera del matrimonio y, por tanto, la prostitución. Pero, en un Estado aconfesional, las leyes morales solo obligan a quienes voluntariamente las aceptan.

8.- ¿Es ética la prostitución?

El principio básico de la ética es el respeto a los demás y, por tanto, la prostitución es ética, pues no hace daño a nadie y, por tanto, debe ser igualmente respetada por todos, por el mismo principio ético.

9.- Entonces, ¿por qué se usa “puta” como insulto para las mujeres e “hijo de puta” para los hombres?

Porque la sociedad desprecia injustamente a las prostitutas: es lo que se llama “estigma de puta.”

Además, la palabra “puta” es una herramienta que el patriarcado utiliza como insulto para oprimir y aleccionar a la mujer que se rebele ante cualquier norma que establezca lo que el sistema no considera adecuado y haga peligrar así su control sobre ella. Cualquier mujer que decida vivir su vida y su sexualidad a su manera es considerada puta.

10.- ¿Qué significa “estigma”?

Marca o señal en el cuerpo, especialmente la impuesta con un hierro candente como signo de esclavitud o de infamia. Para las prostitutas, es una marca simbólica, pero igualmente infamante y de por vida, infligida por los prejuicios de la sociedad. 

11.- ¿Por qué marca la sociedad a las prostitutas con el estigma de puta?

La sociedad se basa en la ficción hipócrita de que el sexo es algo sucio que solo debe ser usado para la reproducción dentro del matrimonio y no para buscar placer, al tiempo que necesita un mínimo de libertad sexual que permita el placer sexual que es inseparable de la vida. La solución a este dilema es cargar sobre las prostitutas toda la culpa y el desprecio de lo que realmente es la conciencia de su propia naturaleza como sociedad, para así mantener la imagen de sí misma como limpia y virtuosa. Cuanto más evidente es la mentira, con más fuerza debe la hipocresía marginar y castigar a quien es en sí misma la verdad: la prostituta.

12.- ¿Es nocivo el estigma?

Las personas estigmatizadas son aisladas, devaluadas, rechazadas y vilipendiadas. Experimentan discriminación, insultos, ataques e incluso asesinatos. La interiorización del estigma es lo que más daño hace a las prostitutas. Induce sentimientos de pérdida de valor personal, de culpa, de vergüenza, de fatalismo… Paraliza a la prostituta en su lucha por conseguir sus derechos y facilita la explotación y la aceptación resignada de leyes injustas. Limita seriamente la calidad de vida, al obligarla a llevar muchas veces una doble vida y a ocultarse como si fuera una delincuente.

13.- ¿Cómo podemos librarnos del estigma?

Como seres sociales que somos, nos vemos reflejadas en los demás. Sólo nuestras hermanas, las putas empoderadas, nos devolverán el reflejo de lo que realmente somos: mujeres luchadoras y valientes que no debemos avergonzarnos por lo que hacemos ni humillarnos ante nadie. En la soledad no nos libraremos del estigma, ni nos librarán de él las “salvadoras” que nos proponen el camino de las víctimas indefensas.

Esto en cuanto al estigma interior, el más venenoso. Del estigma exterior, del injusto castigo que nos impone la sociedad, nos libraremos cuando consigamos que las leyes sean justas con nosotras.

14.- ¿Es compatible la denominación “puta” con la liberación?

La palabra “puta” es el estigma en sí mismo. Solo venciéndola se vence el estigma. Y se la vence de dos maneras: impidiendo su uso normalizado por la sociedad, por los medios de comunicación y, a la vez, apropiándonos nosotras del mismo, es decir, transformando el “estigma de puta” en el “orgullo de puta”. Para nosotras y entre nosotras, el glorioso nombre de puta; para los de fuera, el glorioso nombre de trabajadora sexual.

15.- ¿Desde cuándo las putas somos “trabajadoras sexuales”?

A finales de la década de 1970, la activista neoyorkina Carol Leigh acuñó el término “trabajo sexual”. “El uso del término ‘trabajo sexual’ marca el comienzo de un movimiento”, escribió Carol Leigh. “Reconoce el trabajo que hacemos en lugar de definirnos por nuestra condición”. Desde entonces, el término ha sido progresivamente utilizado, en primer lugar por el movimiento que reivindica el reconocimiento de sus derechos, y luego por académicos, instituciones y medios de comunicación de todo el mundo.

16.- Entonces ¿el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro?

Ningún trabajo es como cualquier otro: cada uno es según la naturaleza del servicio que presta. Pero todos tienen en común que son reconocidos como trabajo por las leyes. La naturaleza del trabajo sexual es, como su nombre indica, sexual, pues sexual es el servicio que presta; y todavía no ha sido reconocido legalmente como trabajo por eso mismo: por su naturaleza sexual, que los jueces en su sentencias han considerado que es ilícita, indigna e inmoral.

Existen relaciones laborales que reúnen todos los requisitos de la prestación de trabajo pero que, por sus especiales características, se rigen por normativas propias. Se trata de las relaciones laborales especiales. A éstas sólo se les aplicará la normativa laboral general en aquellos aspectos no contemplados en la norma específica que regula dicha relación. Estas relaciones laborales especiales son, entre otras, la alta dirección, el servicio del hogar. los deportistas profesionales y los estibadores portuarios.

El trabajo sexual sería una relación laboral especial en la que lo primero sería el respeto a la libertad sexual de la trabajadora y, por tanto, la autoridad empresarial sería limitada (horarios, etc.). Asimismo, no sería ofertado en las oficinas de empleo. Es lo que ocurre (en contra de lo que dice la propaganda abolicionista) en los países en los que la prostitución por cuenta ajena tiene consideración de trabajo. Además, sería precisa una regulación estricta de los propietarios de burdeles (según el modelo de Nueva Zelanda), que deberían obtener un certificado de validez temporal, demostrando carecer de determinados antecedentes delictivos, además de otras obligaciones.

17.- ¿Es cierto que la prostitución no puede ser considerada trabajo porque es ilícita, indigna e inmoral?

Los jueces deben administrar las leyes y basar en éstas sus sentencias.

Ilícito es igual que ilegal, luego la prostitución no es ilícita porque no es ilegal.

Dignidad es “el valor de la persona que se manifiesta en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida”, luego lo indigno es negarnos a las prostitutas nuestra dignidad en una sentencia.

Inmoral es lo que atenta contra la moral… ¿Qué moral? ¿La moral personal de los jueces? La moralidad tiene una dimensión subjetiva   mientras que la ley tiene un carácter objetivo y, en consecuencia, un acto solo se convertirá en ilícito si encaja con lo que expresa una norma jurídica.

La negación a las prostitutas de nuestros derechos laborales es un ataque al Estado de Derecho y a la Constitución. Es un ataque a nuestros derechos humanos.

18.- ¿Cuáles son los marcos legales del trabajo sexual en el mundo?

Son cuatro: prohibición, regulación/legalización, abolición y despenalización.

19.- ¿En qué consiste la prohibición?

En los Estados prohibicionistas, se considera a la prostituta una delincuente que debe ser castigada por la ley y perseguida por la policía, sufriendo castigos que llegan a la pena de cárcel y obligandola a trabajar en la clandestinidad, donde puede ser objeto de todo tipo de abusos por terceros, por clientes e incluso por la misma policía. Es el caso de Estados Unidos.

20.- ¿En que consiste la regulación/legalización?

Los Estados que regulan la prostitución reglamentan (legalizan) estrictamente el ejercicio de la prostitución mediante medidas que lesionan los derechos humanos de las trabajadoras sexuales estigmatizándolas negativamente, tales como el registro obligatorio, los controles sanitarios obligatorios, la limitación del derecho a la libre circulación… De hecho, la regulación puede considerarse una prohibición parcial, que afecta a todas aquellas prostitutas que, por una u otra razón, no se someten a las normas regulatorias.

21.- ¿En que consiste la abolición?

El régimen abolicionista considera a la prostituta una víctima incapaz de decidir sobre su propia vida que debe ser protegida, y penaliza a todos aquellos que ella necesita para hacer su trabajo: terceras partes y clientes. De hecho, aunque diga lo contrario, penaliza indirectamente a la prostituta, ya que la obliga a trabajar en condiciones de clandestinidad que ponen en riesgo su seguridad. Y también la penaliza directamente, aunque afirme lo contrario, al separarla de sus hijos, estigmatizarla a los ojos de la sociedad e incluso, en algunos casos, privarla de libertad para su “rehabilitación”.

22.- ¿En qué consiste la despenalización?

La despenalización (también llamado modelo proderechos) elimina de las leyes toda referencia a la prostitución y a las prostitutas, que pasan a depender de las leyes generales, que son consideradas suficientes para establecer para ellas los mismos derechos y deberes que tienen todos los ciudadanos. Es el modelo vigente en Nueva Zelanda, donde además se aprobó una Ley de Prostitución que, con el fin expresado de proteger a las trabajadoras sexuales, regula el funcionamiento de los burdeles y a los operadores de los mismos, que deben solicitar un certificado demostrando que carecen de antecedentes penales.

El modelo de Nueva Zelanda es el preferido por las trabajadoras sexuales de todo el mundo.

23.- ¿Qué modelo tenemos en España?

España siguió el modelo abolicionista, con penalización del proxenetismo aún con consentimiento de la prostituta, desde 1956 hasta 1995, año en el que la prostitución fue totalmente despenalizada. Sin embargo, desde 2003 vuelve a seguir el modelo abolicionista, aunque moderado en su aplicación por los jueces, que solo castigan el proxenetismo coactivo. No obstante, en los últimos años, se han ido introduciendo medidas punitivas para algunas de las prostitutas que ejercen en la calle, mediante la Ley Mordaza y las ordenanzas municipales de algunos ayuntamientos, siguiendo una tendencia penalizadora que recuerda a la de los últimos años de la etapa abolicionista franquista con su Ley de Peligrosidad Social.

Hay una intensa actividad por parte del lobby abolicionista que intenta reimplantar de forma plena el modelo abolicionista, añadiendo además a la penalización de todo tipo de proxenetismo la penalización de los clientes, lo que se conoce como “modelo sueco”.

24.- Realmente, ¿se puede penalizar la prostitución?

Realmente, no, ya que el acto de prostitución no puede existir a los ojos de la ley, dado que pertenece de pleno derecho al ámbito de las libertades individuales, pertenece a la vida íntima de las personas y la intimidad está protegida por la ley; toda penalización necesita, por tanto, basarse de forma exclusiva en la figura de la prostituta, mujer estigmatizada a la que se le pueden retirar sus derechos fundamentales mediante un acto administrativo.

Es decir, el primer paso es marcar a una mujer como prostituta y, a continuación, negarle los derechos que tienen todas las mujeres.

Así, la penalización de la prostitución de calle convierte a la policía en policía controladora de la moral de las mujeres, con poderes para discriminar a simple vista a las mujeres que son putas de las que no lo son y castigar a las “inmorales” por el solo hecho de estar en la calle.

25.- ¿Qué es el abolicionismo?

El abolicionismo es una corriente ideológica sectaria fruto de la alianza de las llamadas “feministas radicales” con los sectores más reaccionarios de la derecha. Las abolicionistas buscan la prohibición de la prostitución (lo que ellas llaman “abolición”) mediante la negación a las prostitutas de nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas, Esta incapacitación contraria a nuestros derechos fundamentales las lleva a considerar a los clientes como violadores y como proxenetas a todos quienes reciban dinero de nuestra parte; de esta forma, pretenden imponer por ley el bloqueo económico total de las trabajadoras sexuales. Para conseguir sus fines, atacan a cualquier trabajadora sexual que desafíe el estigma y dé la cara defendiendo su libertad de elección.

El abolicionismo utiliza su influencia en partidos políticos y medios de comunicación e intenta sin descanso impedir que nos organicemos para defender nuestros derechos, prestando así un gran servicio a quienes se aprovechan económicamente de nosotras. Promueven con su propaganda la violencia contra nosotras, y se lucran económicamente de las subvenciones de las instituciones públicas que controlan.

El abolicionismo ataca directamente la libertad sexual de las mujeres y debe ser tipificado por tanto en el Código Penal como delito contra dicha libertad. Las abolicionistas promueven campañas de odio contra las prostitutas y deben ser procesadas por delito de odio.

26.- ¿Todas las feministas son abolicionistas?

No, en absoluto. Aunque las abolicionistas han conseguido influir en importantes sectores del feminismo, los sectores defensores de los derechos de las mujeres, incluído el derecho a prostituirnos, mantienen su posición en defensa de las trabajadoras sexuales y son nuestras firmes aliadas.

27.- ¿Cuál es el papel de las aliadas en nuestra lucha?

Las aliadas (y los aliados) tienen su propia agenda (derechos humanos, feminismo…), más amplia que la nuestra. Ellas no luchan directamente por sus propios intereses, como nosotras, sino que lo hacen de forma totalmente altruista, por lo que merecen todo nuestro reconocimiento. Su colaboración es totalmente necesaria para el éxito de nuestra lucha, pero no debemos olvidar que sólo nosotras podemos ser las protagonistas de nuestra propia liberación. Es indispensable que creemos organizaciones constituídas y dirigidas de forma independiente por nosotras mismas.

28.- ¿Qué organizaciones de trabajadoras sexuales hay ahora mismo en España?

Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales (AFEMTRAS), Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Putas Libertarias del Raval, Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) y Colectivo Caye. También hay un sindicato: Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) y una sección sindical (de la IAC Catalunya): Unión Sindical de Trabajo Sexual (USTS). Organizaciones formadas por trabajadoras sexuales y aliadas son Colectivo Hetaira y Colectivo de Ayuda a Trabajadoras del Sexo (CATS).

29.- ¿Dónde reside la fuerza de la organización de trabajadoras sexuales?

En el fuerte vínculo que nos une, como compañeras que somos en el puterío. Es lo que se ha llamado “zorroridad”, fusionando las palabras sororidad (que es el sentimiento de hermandad entre todas las mujeres que defiende el feminismo) y zorra.

Somos putas feministas y la zorroridad es nuestra fuerza.

30.- ¿Qué es la trata de personas?

La trata de personas se define como “la captación, el traslado, el transporte, la acogida o la recepción de una persona utilizando la violencia, amenazas, engaño, rapto, el abuso de poder o abuso de la situación de vulnerabilidad u otros elementos de coacción con el fin de someterla a explotación y lucrarse con su actividad.

“Esa explotación incluye la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual.

“El consentimiento dado por la víctima no será tenido en cuenta cuando se den las circunstancias mencionadas.”

En España, está tipificada la trata de personas con fines de explotación sexual en el art.177 bis del Código Penal.

Hay algunos aspectos de esta tipificación que a veces no son comprendidos.

El más importante, quizás, es que la víctima de trata da su consentimiento a esa operación de traslado, consentimiento que es invalidado por un juez —pues solo un juez puede determinar quién es víctima de trata— si aprecia que ha habido violencia, amenazas, vulnerabilidad, etc. Estas coacciones no pueden ser de tal intensidad como para haberse violado el libre consentimiento de la persona, pues en ese caso no sería trata, sino secuestro (art.164 del C.P.).

El delito de trata es un delito “de intención” que se consuma en el momento en el que la víctima y el tratante cierran su trato, independientemente de que llegue a producirse la entrega en el lugar de explotación. Los delitos que se produzcan desde el momento de esta entrega, relacionados con la explotación, son independientes del delito de trata.

Todo trabajo asalariado en el sistema capitalista es explotación por definición, ya que del mismo el empresario obtiene su beneficio, es decir, se lucra. Explotación sexual es la explotación laboral de las prostitutas expresada desde el punto de vista abolicionista, que considera que la prostitución no es trabajo. En ningún caso explotación sexual es sinónimo de violencia de género o violación, delitos que tienen su propia tipificación independiente.

La víctima de trata no se considera a sí misma víctima, pues nadie se considera víctima de sus propias decisiones. Ha optado por la que ha considerado su mejor opción dadas sus circunstancias. Esto choca con la necesidad del Estado de conseguir un número mínimo de sentencias condenatorias por trata que le permita aprobar el examen que el Departamento de Estado de los Estados Unidos hace anualmente a todos los países. Ante esta necesidad, se opta por presionar a las presuntas víctimas de trata para que pasen a considerarse víctimas y denuncien , aprovechando la situación de vulnerabilidad en que las coloca la Ley de Extranjería, y utilizando métodos como la amenaza de deportación, la retirada de sus hijos, si los tienen, o las falsas promesas de permiso de residencia y trabajo.

No se debe confundir la trata, pues, con las situaciones de abuso a las que se ven sometidas las trabajadoras sexuales inmigrantes, que son consecuencia de la clandestinidad que las impone la Ley de Extranjería y la falta de reconocimiento de derechos laborales, circunstancias ambas que las dejan indefensas ante los dueños de los clubes.

31.- Y ¿por qué dicen las abolicionistas que trata sexual y prostitución son la misma cosa?

Desde el punto de vista distorsionado de la realidad que tienen las abolicionistas se puede deducir esa afirmación, ya que las abolicionistas dicen que todas las prostitutas, por el hecho de serlo, somos vulnerables y objeto de coacción, con lo que se cumplirian las condiciones para ser consideradas víctimas de trata. Como además alientan la confusión generalizada entre los delitos que se producen en el lugar de trabajo y que llegan a los tribunales (y que pueden ser espeluznantes, como palizas, violaciones, abortos forzados, etc.) y el delito de trata, que ya hemos visto que no tiene nada que ver, concluyen que eso demuestra que la prostitución es en sí misma violencia y coacción, y así lo difunden en su propaganda.

Bien es cierto que, si se aceptara el dogma abolicionista de que las prostitutas no somos dueñas de nuestros actos, no se cumplirían las condiciones para ser consideradas víctimas de trata, ya que la condición del delito de trata es que exista el libre consentimiento (si no, sería secuestro). Solo podríamos ser consideradas víctimas de trata de niñas, ya que en los menores no existe la posibilidad de libre consentimiento y de hecho, eso es lo que ocurre: que para las abolicionistas las prostitutas somos niñas.

Nuestro eslogan ¡TRABAJO SEXUAL NO ES TRATA! defiende nuestra dignidad frente al intento de las abolicionistas de negar nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas.

32.- ¿Es delito la explotación de la prostitución ajena?

Según la actual legislación española, sólo es delito la explotación de la prostitución ajena si se hace mediante coacción (art.187 del C.P.). Exactamente, si se hace a través de la imposición de “condiciones gravosas, desproporcionadas o abusivas” o si se aprovechan de “una situación de vulnerabilidad personal o económica”. La apreciación acerca de cuándo concurren dichas circunstancias queda abierta a la interpretación de los jueces.

Las abolicionistas defienden la penalización de todo tipo de explotación de la prostitución ajena (también llamada “proxenetismo”) y no sólo de la coactiva. De llegar ser así, todo trabajo sexual por cuenta ajena sería condenado a la clandestinidad, con el empeoramiento de condiciones que eso supondría para las trabajadoras sexuales. Además, interpretado de forma amplia el “proxenetismo”, podría alcanzar a todo el que recibiera dinero de la trabajadora, desde su pareja o sus hijos hasta su casero o el servicio de seguridad, como ya ocurre en otros países.

El movimiento pro derechos de las trabajadoras sexuales defiende la despenalización de las terceras partes (nombre preferible al estigmatizado de “proxenetas”), dentro del ámbito general de total despenalización de la prostitución, aunque con la garantía del reconocimiento de derechos laborales para las prostitutas y, preferiblemente, la promulgación de una Ley como la de Nueva Zelanda que regule a los propietarios de burdeles.

33.- ¿Qué es el tráfico de personas?

El tráfico de personas es el delito consistente en facilitar el paso clandestino de la frontera a un inmigrante a cambio de una remuneración. Podría llamarse “contrabando de personas”.

En el tráfico de personas, al contrario que en la trata, no hay víctima, pues la relación del inmigrante con el traficante se extingue una vez atravesada la frontera y no existe intención de posterior explotación, como en la trata. Además, en la trata no es preciso que exista paso de fronteras, pues puede ocurrir en territorio español, sin necesidad de que éste sea lugar de origen, tránsito o destino.

Es muy frecuente la confusión entre los términos “tráfico” y “trata”, facilitada a veces porque en inglés trata se dice “trafficking” (y tráfico se dice “smuggling”). Ante la duda, recordad siempre que en el delito de tráfico de personas no existe víctima.

34.-   ¿Hasta qué punto sufren explotación las trabajadoras sexuales en los clubes y pisos?

En el sistema capitalista, todos los trabajadores sufren explotación: explotación laboral. La diferencia entre el valor de lo que producen y el salario que reciben es el beneficio con el que se lucra el empresario. Esta explotación, vista desde el punto de vista de la clase dominante que controla el Estado, es legal, legítima, decente, digna y moral.

Las trabajadoras sexuales a terceros sufren pues, como cualquier otro trabajador, explotación laboral.

Pero la explotación laboral puede ser modulada por la relación de fuerzas entre trabajadores y empresarios. La lucha de los trabajadores a lo largo de muchos años han conseguido los derechos laborales que permiten que la relación salarios y condiciones de trabajo / beneficios empresariales sea objeto de negociación.

Las trabajadoras sexuales nos vemos injustamente desposeídas de nuestros derechos laborales y de nuestra capacidad de negociación, por lo que podemos decir que nos vemos sometidas a sobreexplotación laboral.

35.- Y, las compañeras “de deuda” ¿sufren algún tipo particular de explotación?

Las trabajadoras sexuales inmigrantes —como el resto de personas inmigrantes— casi siempre tienen que endeudarse para poder financiar su proyecto migratorio. Cuando el acreedor es el mismo empresario, como suele ocurrir a las trabajadoras sexuales que trabajan en clubs, aparece la posibilidad de abusos. El empresario puede imponer unas condiciones económicas a la trabajadora que haga que su deuda no termine nunca de desaparecer e incluso aumente. Es lo que se llama “peonaje por deuda”. Este abuso es posibilitado por la Ley de Extranjería, que pone a la trabajadora sexual inmigrante en manos del empresario, que es su único “protector” frente a la policía que intentaría deportarla. Porque la deportación es lo que más teme la trabajadora sexual inmigrante, ya que la devolvería a la situación de pobreza de la que intenta escapar, agravada aún más por la deuda contraída.

La explotación particular que pueden sufrir las compañeras “de deuda” es posibilitada por la Ley de Extranjería, ley rechazada por todos los defensores de los derechos humanos. Por eso, nuestra primera reivindicación como trabajadoras sexuales, solidarizándonos con las más vulnerables de nuestro colectivo, debe ser la ¡DEROGACIÓN DE LA LEY DE EXTRANJERÍA!

El segundo factor que permite los abusos contra las prostitutas “de deuda” es la falta de derechos laborales y, en particular, del derecho a la libre sindicación. Porque en una situación de recuperación de la totalidad de nuestros derechos humanos, las condiciones laborales en los burdeles serían objeto de negociación y vigilancia por parte de los sindicatos que, además, tendrían por ley derecho al libre acceso a los clubs y a hablar libremente con las trabajadoras, lo que evitaría los abusos derivados de la falta de información.

36.- También dicen que la prostitución es “violación pagada”…

Una de las razones por las que las abolicionistas dicen que en la prostitución no existe la libre decisión es porque, según ellas, hacer algo a cambio de dinero por necesidad de dinero es actuar bajo coacción. Eso lo dicen solo para el trabajo sexual, claro. “El dinero es como el cuchillo en el cuello”, llegan a decir. Pero la coacción que realmente existe es la de quienes niegan a las mujeres pobres alimento, vestido y vivienda, para ellas y para quienes dependen de ellas, si no es a cambio de dinero. La auténtica violencia es la pobreza.

Con esta opinión, las abolicionistas revelan su ideología de clase acomodada. Se revelan como las portavoces de la clase dominante explotadora que no está dispuesta a que las mujeres se liberen del paro y de sus salarios de miseria.

37.- … y “violencia de género”.

Es lo mismo que decir que es “violación pagada”. Pero como saben que ningún juez considerará a un cliente de prostitución como violador, rebajan la “violación” de las prostitutas (según defienden) a una mera “violencia de género” que puede saldarse con una multa. Esto es lo que han conseguido que vote el Parlamento Europeo en 2014 y, aunque no es más que una recomendación a los Estados, las abolicionistas españolas se aplican con entusiasmo a multar y estigmatizar a los “puteros” con la vista puesta en una Ley estatal que aplique en España el “modelo sueco”.

38.- ¿Por qué llaman siempre “puteros” a nuestros clientes?

Llamar puteros a nuestros clientes es llamarnos a nosotras putas con todo el desprecio y el odio que sienten hacia nosotras. Intentan reforzar al máximo nuestro estigma con el fin de contagiar del mismo a nuestros clientes. Porque, como nos quieren tanto, nos quieren librar de nuestros “maltratadores” y dejarnos así sin la fuente de nuestro sustento. Pero nosotras no odiamos a los hombres y, desde luego, no consideramos maltratadores a nuestros clientes. Odiamos, como mujeres, la violencia machista, y los malos clientes, y reclamamos nuestros derechos para poder defendernos de éstos. Las abolicionistas quieren enviarnos a la clandestinidad para que solo los malos clientes se atrevan a desafiar sus multas. Las abolicionistas quieren abolir la prostitución exterminando a las putas.

39.- Las putas, ¿somos agente político?

Las putas empoderadas —es decir, conscientes de nuestra dignidad, nuestros derechos y la fuerza de nuestra unidad— somos agente político de primer orden, porque nuestra causa es la causa de la liberación de las mujeres, de la liberación de las clases oprimidas y de la defensa de las libertades democráticas como garantía de derechos humanos; y porque, además, somos la piedra de toque de esas luchas:

  • estar con las putas es estar con las mujeres, con los oprimidos y con la democracia,
  • estar contra las putas es estar con el patriarcado, con el capital y con el totalitarismo fascista.

40.- Una puta empoderada, ¿debe necesariamente presentarse en público como tal?

No, de ninguna manera. El empoderamiento es un proceso personal que lleva desde la vergüenza de puta hasta el orgullo de puta. El empoderamiento es colectivo, y cada una participa en el mismo según sus circunstancias, sin que eso suponga una jerarquización de compromisos. Aquéllas que dan la cara y actúan como portavoces de todas nosotras merecen el máximo reconocimiento y son indispensables para avanzar, pero tambíén actúan con valentía las que participan en manifestaciones o ruedas de prensa bajo máscaras y, también, cualquiera de nosotras que, en su fuero interno, se atreve a desafiar el estigma.

41.- ¿Existe una jerarquia entre las trabajadoras sexuales?

No, de ninguna manera. El estigma de puta nos marca a todas por igual. Hacer distinciones entre “prostitución de supervivencia”, “prostitución bajo explotación laboral” o “prostitución autónoma” con el fin de dar más valor a la libre decisión de unas que a las de otras es un error que sólo lleva a la división. Cada una tiene sus motivaciones personales y todas son igualmente respetables. El estigma de puta que a todas nos oprime por igual también nos une a todas por igual como hermanas.

42.- ¿Cuáles son nuestras reivindicaciones políticas?

Seis reivindicaciones políticas resumen la lucha por nuestros derechos, por el reconocimiento de nuestra dignidad, por la total despenalización del trabajo sexual y por la protección frente a todo tipo de explotación.

43.- (1) Derogación de la Ley de Extranjería

Porque sin ella, aún después de que consigamos los derechos laborales, los dueños de los clubs se seguirían lucrando a costa de las trabajadoras sexuales en situación irregular, sin derechos ni opción a establecerse por cuenta propia.

¡Ninguna persona es ilegal!

44.- (2) Derogación de la Ley Mordaza y de las ordenanzas municipales antiputas

Porque esas leyes no sancionan ninguna conducta en particular, sino que dan poderes especiales a la policía para actuar como policía moral y clasificar arbitrariamente a las mujeres en putas y no putas, multando y extorsionando a las primeras por hacer lo mismo que hacen las segundas.

¡Por la democracia y contra el régimen talibán!

¡Todas somos iguales!

¡La calle es de todas!

45.- (3) Reconocimiento del carácter laboral del trabajo sexual

Una ocupación con la que nos ganamos el sustento es trabajo porque esa es la definición de trabajo. Nos niegan el carácter laboral de la prostitución por cuenta ajena haciendo la falsa dicotomía entre alterne y prostitución, cuando todo el mundo sabe que son inseparables. La hipocresía judicial nos condena a la sobreexplotación laboral al negarnos los derechos laborales, que son derechos fundamentales.

¡Trabajo sexual es trabajo!

46.- (4) Regulación estricta de los dueños de burdeles

Exigimos una ley que regule a los dueños de burdeles “para salvaguardar nuestros derechos humanos, protegernos de la explotación y promover nuestro bienestar, nuestra salud y nuestra seguridad”, como dicen los primeros artículos de la Ley de Reforma de la Prostitución de Nueva Zelanda, que tomamos como modelo.

¡Basta de respaldo legal a la patronal para que nos explote laboralmente sin control!

47.- (5) Tipificación del abolicionismo como delito contra la libertad sexual

Tan delito contra la libertad sexual es forzar a alguien a ejercer la prostitución como forzar a alguien a abandonarla contra su voluntad. Exigimos la tipificación del abolicionismo como delito contra la libertad sexual (Título VIII del Libro II del Código Penal). El abolicionismo conspira continuamente contra nuestra dignidad, es decir, contra nuestro derecho constitucional a decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestra propia vida. Mientras el abolicionismo no sea penalizado, la libertad sexual de las mujeres estará bajo continua amenaza.

¡Por la libertad, contra el totalitarismo!

48.- (y 6) Apartar de nuestras leyes cualquier alusión a “considerar irrelevante el consentimiento” de cualquier persona.

Y, por tanto, supresión del párrafo 3ª del art. 177 bis del Código Penal. El consentimiento no es otra cosa que la dignidad de la persona que es el fundamento mismo de la legitimidad de la Constitución. Considerar irrelevante el consentimiento de cualquier persona es atentar contra sus derechos fundamentales y hace nula por inconstitucional cualquier ley que se base en esa consideración. Esa negación del consentimiento —de la dignidad— de las prostitutas es la clave del intento abolicionista de convertirnos en una especie de “raza inferior”, de cosificarnos y deshumanizarnos, y constituye una amenaza no solo para nosotras, sino para la esencia misma de la democracia.

¡Nuestro cuerpo, nuestra decisión!

¡Las mujeres no somos niñas!

49.- Y para terminar, ¿debo creer y estar de acuerdo con todo lo que he leído en este Putecismo?

No necesariamente. Leer, reflexionar, volver a leer y debatir es el método, pero mi única maestra es mi experiencia y mi único guía, mi instinto.

 

 

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Se terminó este Putecismo el día 2 de octubre de 2018,

bajo la auspiciosa mirada de la muy veneranda,

divina entre las divinas,

Afrodita Porné.