Manuela Carmena, el Papa Francisco y la prostitución

El Vaticano organizó los días 21 y 22 de julio de 2015 un foro sobre el “Cambio climático y nuevas formas de esclavitud moderna”. Sobre ecologismo y prostitución debatieron Manuela Carmena, el Papa Francisco y el alcalde de Nueva York Bill de Blasio.

 

Clara Mallo

 

Madrid | @ClaraMallo

 

Martes 28 de julio de 2015

 

http://www.izquierdadiario.es/spip.php?page=movil-nota-3510&id_article=21121

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La cita estuvo organizada por Academia Pontificia Ciencias Sociales del Vaticano y por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En el foro intervinieron más de 70 participantes entre alcaldes y alcaldesas de todo el mundo como los de Nueva York, París, Bogotá, Buenos Aires, o Madrid y representantes de la ONU.

El objetivo del Papa Francisco es buscar aliados. Así en su discurso se dirigió a los más de 70 participantes con estas palabras: “La Santa Sede o tal país podrán hacer un buen discurso en la ONU, pero si no hay trabajo desde la periferia al centro, no tendrá efecto. Y ahí, en la periferia, es donde está el trabajo de los alcaldes”. Con ello Bergoglio cuenta poder influir en las decisiones de la Cumbre sobre el Clima que la ONU celebrará a finales de año.

Pero no solo el Papa pidió “conciencia ecológica” sino que el otro de los puntos del encuentro fue los “nuevos modos de esclavitud moderna”. Entre los diferentes temas, la prostitución fue uno de los debatidos en este foro vaticano.

Manuela Carmena sobre la prostitución: un tema a evitar

Manuela Carmena intervino en el foro sobre esta cuestión, centrándose en una reflexión sobre los motivos del “consumo de la prostitución”. “Si queremos evitar el terrible crimen de la esclavitud sexual, tenemos que reflexionar con sinceridad sobre las causas”, dijo la recientemente electa alcaldesa de Madrid, a la vez que señaló que “hay que entender la sexualidad desde la cultura de los cuidados“.

En el programa de Ahora Madrid presentado para las elecciones del 24M, la formación encabezada por Carmena propuso un proyecto piloto para el “reconocimiento de los derechos laborales de las trabajadoras del sexo”, un tema en torno al que hay debates “eternos, que nunca concluyen”, según aseguró Carmena en su momento. La propuesta giraba en torno a la voluntad de “buscar algún tipo de estructura de apoyo muy grande para el sector que está en contra de la legalización y otra de ensayo de una cierta legalización y sobre todo de reconocimiento de derechos laborales de protección“, pero parecía no concretar en propuestas.

No obstante, por el momento Manuela y su equipo se han limitado a mantener el “Plan contra la Explotación Sexual” iniciado por la anterior alcaldía del PP en la anterior legislación, ya que como afirmó la portavoz del Ayuntamiento Rita Maestre (dirigente de Podemos), lo consideran “muy interesante”.

El plan impulsado por Botella y avalado por Carmena reza “erradicar la demanda de prostitución y prestar atención a las mujeres que la ejercen ofreciéndoles recursos y alternativas viables para el abandono de la prostitución”. Un plan que fue criticado por algunas asociaciones que trabajan con mujeres en situación de esclavitud sexual y que lo definían como un plan nefasto principalmente porque con él “las prostitutas han sufrido un mayor acoso policial”, como expresó Cristina Garaizabal, cofundadora de Hetaira, un colectivo que trabaja con mujeres en situación de explotación sexual.

La ingenuidad de Carmen y la frivolidad de Bergoglio

El intento de capitulación por parte del Vaticano de la lucha por los Derechos Humanos en el último periodo, ha hecho que algunos vean a esta como una nueva etapa de la Iglesia Católica. Pero el mismo Bergoglio que organiza un encuentro en el que debatir la explotación sexual hacia las mujeres es el autor de declaraciones que arremeten contra derechos básicos de las estas como el aborto, o en contra de la diversidad sexual, alegando que las personas LGTB “no reconocen el orden de la creación”.

En los últimos tiempos el Vaticano ha buscado mostrarse con un nuevo rostro. Para ello ha utilizado una serie de discursos sociales con declaraciones en los distintos foros de gestión capitalista. Sus declaraciones en el Parlamento Europeo sobre la recuperación de los “viejos valores”, la lucha contra el cambio climático en la ONU y las declaraciones en su última visita a algunos estados latinoamericanos donde expresó “ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía”, son ejemplo de ello.

Todo esto es parte de un discurso que busca lavarle la cara a la Iglesia, fuertemente desprestigiada por los casos de corrupción y abusos a menores que saltaron públicamente en los últimos años. Una Iglesia que durante años fue fiel impulsora de las políticas neo liberales y adoctrinó en base a los pilares de la familia y el patriarcado.

Este nuevo discurso de “buenas intenciones” genera unas falsas expectativas que parece han causado efecto en ciertos líderes de algunas formaciones que se reivindican herederas de los movimientos sociales. Los cuales han visto en el Papa un aliado para sus políticas de mejora social. Primero fue Pablo Iglesias que mostró en varias ocasiones su admiración y voluntad de acercamiento a Bergoglio, y ahora es Manuela Carmena que ve voluntad en las “buenas intenciones” de la Iglesia.

Resulta paradójico (y no menos cínico) que una institución como la Iglesia Católica que desde hace 2000 años niega a las mujeres sus derechos más básicos, como el derecho a decidir sobre la maternidad o sobre la orientación sexual de las personas, discuta sobre la libertad de las mujeres. La discusión sobre esta cuestión en el seno de la Santa Sede solo puede perpetuar y fortalecer la situación de opresión y explotación que sufren millones de mujeres en todo el mundo.

La Iglesia junto con los gestores locales de los negocios capitalistas y la ONU, son instituciones que sostienen el orden mundial capitalista y, como la Iglesia, apoyan las bases del sistema patriarcal que lleva a las mujeres a las peores situaciones humanas posibles como la esclavitud sexual, el feminicidio, y les niega derechos como la educación, la libre sexualidad y el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos.

Ni con un plan redactado por el PP, ni debatiendo con el Papa, puede abrirse camino para discutir sobre la cuestión de la explotación sexual. Solo un debate amplio independiente del Estado y de los intereses de la Iglesia podrá avanzar en temas como el de la esclavitud sexual y llevar a cabo medidas para comenzar a acabar con ello.

Pero terminar definitivamente con la opresión de género no será posible sin un movimiento fuerte de trabajadoras, jóvenes, estudiantes, precarias, inmigrantes, LGTBI, que, junto al conjunto de la clase obrera, entierre definitivamente al sistema capitalista que la sostiene.

 

El trabajo sexual y la violencia institucional: vulneración de derechos y abuso de poder

 

Investigación con mujeres trabajadoras sexuales de 14 países de Latinoamérica y el Caribe.

ARGENTINA

Puede descargarse aquí en formato PDF:

http://www.ammar.org.ar/IMG/pdf/informe_violencia_institucional_ammar_argentina.pdf

 

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“Soy puta por elección. No quería trabajar 12 horas por 600 euros”

 

Valérie May forma parte de un movimiento en España que defiende el trabajo sexual por voluntad propia. “No quiero seguir en este sistema laboral”, añade. Natalia Ferrari soportó sólo tres días trabajar en un McDonald’s. “Debería haber empezado a prostituirme mucho antes”, se lamenta.

 

María G. San Narciso @mariagsn

 

04.12.2016

 

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20161201/174983263_0.html

 

La vida de Valérie May puede leerse a través de su cuerpo. Su brazo izquierdo lo ocupa, casi por completo, un enorme tatuaje con diferentes dibujos: un cerdo, tomates, una flor de loto… Representan todos ellos el vegetarianismo, régimen alimentario que sigue desde hace tiempo. La gran composición desemboca en un triángulo que se hizo cuando trabajaba como integradora social. Tiene otro tatuaje en las costillas que se hizo con su hermana con la palabra sisters.

En el escote lleva en tinta un cuadro del pintor Alfons Mucha que simboliza el feminismo. Su perro está en la pierna izquierda. En la barriga reposa una estrella japonesa que se hizo a los 17 años y que significa ‘esperanza’. El próximo que se hará será el de una pin-up con la palabra ‘empoderada’ en inglés. Lo hará en honor a su profesión: la de puta.

Valérie May es una de tantas mujeres que hay en España ejerciendo el trabajo sexual por voluntad propia. Putas y feministas que, como si fuese una alfombra, le han dado una sacudida a la palabra hasta hacer caer todos los estigmas que, igual que motas de polvo, viven aferradas a ella. Son mujeres que entienden que el feminismo implica tomar el control de sus propios cuerpos y que sea respetable. Que no glorifican su trabajo, pero que lo defienden por ser la mejor opción para ellas. Por ser su elección.

“La sociedad prefiere que seas camarera trabajando doce horas al día por 600 euros a trabajar en esto”, afirma Valérie May. Se define en su página web como una escort alternativa. Tiene el pelo verde y lleva los labios de color carmín. Se reparte el trabajo entre Tarragona y lo que le sale en Barcelona. Tiene 28 años y lleva algo más de seis meses prostituyéndose.

 

CASTING PARA ELEGIR CLIENTE

Su madre fue la primera persona en saberlo. Sabe que decidió ejercer esta labor sin esconderse. Sin dobles vidas. Pero muchos conocidos se extrañan. ¿Cómo decidió eso teniendo estudios y experiencia laboral? La respuesta para ella es fácil: “No quiero seguir formando parte de este sistema laboral”, explica.

Y porque tiene dos dedos de frente, dice. “Una de las cosas que la gente piensa cuando te metes en esto es que te va a dar por el alcohol, las drogas, y que te vas a acostar con cualquiera. Y todo lo contrario. No he fumado en mi vida y escojo a mis clientes. Un masajista ofrece sus manos a cambio de una experiencia concreta. Pues lo mío es lo mismo. No vendo mi cuerpo porque eso es hacerte propiedad de algo. Y yo no me hago propiedad de nadie. Llego a casa con todas mis partes”, dice riéndose.

Valérie May hace una valoración previa antes de tener un encuentro con uno de sus clientes. Si no cree que vaya a conseguir una conexión desde el principio no queda con ellos. Por ejemplo, no acepta a hombres machistas ni a personas que se crean que están en una situación superior porque ella sea puta. Reconoce que tampoco estaría con un cazador.

Cuenta que con el primer cliente rompió el estigma. Era un chico más joven que ella. “Los clientes son personas completamente normales”, afirma.

La asociación Aprosex ayuda a mujeres que, como Valérie, están iniciándose en la profesión. Una de esas mujeres es Shirley McLaren. Su nombre artístico recuerda al de Shirley MacLaine, la actriz de Irma la dulce. Pero ella recalca que no lo escogió por eso. Lo de Shirley es porque es fan de la cantante escocesa del grupo Garbage. El apellido es porque le apasiona el automovilismo. Y Ferraris ya había unas cuantas.

“Lo que ha pasado con la crisis es que muchas mujeres, al perder su trabajo y no tener problemas con tener sexo con desconocidos se han lanzado a esto. Pero, claro, sin guía. Y como cualquier faena, te tienes que estar reinventando, actualizando. Aprendiendo. El problema es que aquí, como todos follamos, la gente se cree que lo puede hacer bien. Hay gente que puede cocinar muy bien en su casa pero luego no puedes ser jefe de cocina. Aquí pasa lo mismo. Tienes que profesionalizarte, estás atenta a muchas cuestiones”, dice.

Shirley es una mujer transexual que lleva varios años viviendo en España. Nació en México. Allí estudió periodismo. Hace más de una década que ejerce la prostitución. Responde a los abolicionistas con determinación: “Nosotras somos las que tenemos la sartén por el mango. El discursito del abolicionista es que paga por nuestro cuerpo, así que el cliente puede hacer con nosotras lo que quiere. Eso es mentira. Y además es súper peligroso. Al repetirse esa conducta, acaba calando en todos los imaginarios: en las chicas que están empezando, que se acaban creyendo que pueden hacer con ellas lo que quieran; y con los clientes. ¿Las abolicionistas, entonces, nos protegen a nosotras o están protegiendo su modus vivendi?”, se pregunta.

“Yo no podría trabajar en un matadero porque se me revolverían las tripas, como a otras mujeres se les pueden revolver al comerse la polla de un señor”, explica.

Shirley define a las prostitutas como “artistas del sexo”. “Cada relación no sale igual, es independiente. Es como si tuvieras un huipil (una prenda artesana mexicana). Cada una es diferente porque se hace a mano y es individual. Y eso tiene que tener un coste. No vendemos un producto de necesidad. Vendemos un producto de lujo”, dice. Y eso es algo que no todas las novatas tienen en cuenta a la hora de fijar los precios.

Sobre los clientes tampoco tiene nada malo que decir. Si son educados, limpios y no la regatean, todo está bien. Y si encima tienen buena conversación y le traen regalos, pues mejor.

 

La lucha política de las ‘Putas Indignadas’

 

Su lucha también va por la rama política. Ha intentado hablar y reunirse con diferentes políticos. Pero todavía no ha obtenido una respuesta clara. “Ciudadanos pide que seamos autónomas. ¿Pero por qué no podemos trabajar para terceros que paguen nuestra seguridad social como cualquier otra empresa? Simplemente porque trabajamos con los genitales”.

Explica que no consigue hablar con Alberto Garzón y que una vez charló cinco minutos con Íñigo Errejón, ambos de Unidos Podemos. Pero ninguno acaba por determinarse a su favor. “Los derechos humanos no se pueden debatir. Sabemos que hay cosas muy feas en nuestro trabajo, eso no lo vamos a negar. Pero igual que en otros sectores. Para hacer un móvil sabemos cómo se consigue el coltán. Pero nadie dice que hay que acabar con la minería o que hay que abolir la industria tecnológica. No. La única industria que dicen que hay que abolir porque hay trata y hay violación de los derechos humanos es la de la prostitución”, asegura.

Además de Aprosex, sólo en Barcelona hay otras tres organizaciones más que velan por los derechos de las trabajadoras sexuales: Putas Indignadas, Putas y Alianzas y la asociación Genera. Durante un tiempo, la portavoz de la primera fue Paula Ezquerra, para dar la cara –“que ellas dan la cara por sí solas, no me necesitan a mí, pero sobre todo ante medios de comunicación por la cuestión del estigma y de la familia”, dice-.

Ahora es portavoz de la asamblea general. Ha hablado con políticos, con organizaciones internacionales. También ha sido consejera de la CUP en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona hasta finales de octubre de este año. “Llegué a un acuerdo porque me interesa más concentrar mi lucha en los derechos de las trabajadoras del sexo”, dice. En ese distrito está el barrio del Raval y su calle Robadors, donde se concentran numerosas trabajadoras sexuales.

Así que Paula Ezquerra es “puta activista”. “O activista puta”. El tema es que lleva desde los 18 años ejerciendo. Ahora tiene 45. Nació en Buenos Aires, tiene doble nacionalidad y ha trabajado en muchas partes del mundo. Y para ella, lo mejor que le ha dado su trabajo es tener tiempo libre. Un beneficio que no habría conseguido con ningún otro empleo, según dice.

“Yo tengo una frase que es: el estigma puta atraviesa a todas las mujeres”, sostiene. “Nosotras nos reapropiamos de la palabra puta, pero creo que todas las mujeres nos la debemos apropiar porque es una manera en la que los hombres nos controlan”. Porque Ezquerra estira el discurso a todas las mujeres, no sólo a las trabajadoras sexuales. “Si tenemos un mayor control sobre nuestro cuerpo y no permitimos que nadie nos diga cómo hacer, o cómo ser o disponer de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad, sensualidad, del erotismo, sin esa mirada acusatoria del patriarcado y del machismo, la sociedad hará un avance impresionante”, dice.

Paula Ezquerra lamenta lo que llaman la “santificación de sus vaginas” y la moralidad impuesta. También que sean expuestas siempre como víctimas, cuando no son vulnerables, sino “vulneradas”.

“Debería haber empezado a prostituirme antes”

Otra de las mujeres que más ha defendido su trabajo como puta en medios de comunicación durante este último año ha sido Natalia Ferrari. Ella, al contrario que otras muchas mujeres, no sólo ha hecho pública su cara. También su nombre.

Cuando comenzó a tomar decisiones sobre cómo iba a trabajar, tenía asumido que debía ponerse un nombre artístico al ver que era lo que todas hacían. “Pero según construía mi discurso y tenía claro que quería trabajar contra el estigma, me di cuenta de que no tenía coherencia para mí ocultarme o separar mi identidad de mi trabajo. Creo que hacerlo es una opción legítima y, teniendo en cuenta que las prostitutas vivimos una discriminación similar a los homosexuales hace 50 o 60 años, en muchos casos el anonimato es más que necesario para nuestra seguridad”, dice.

Y añade: “Muchas compañeras viven con miedo de que en su otro trabajo se enteren y las echen, o sus familias dejen de hablarles, o ya no quieran contratarlas o se nieguen a alquilarles pisos. Sentí que usar mi nombre real y enseñar mi cara no iba a afectarme tanto, pero sí podía marcar una diferencia en otras. Para que se nos vea como personas que hemos decidido este trabajo, que no queremos vivir marginadas y que nos merecemos respeto”.

Natalia Ferrari se define como una mujer “bastante peculiar”. Es vegana, bisexual, atea, antinatalista y sólo practica relaciones abiertas. Dejó el instituto a los 13 años.

Antes de trabajar como meretriz había probado con otros trabajos. “Soportó” estar en un McDonald’s durante tres días y no aguantó más. Lo siguiente fueron otros dos días trabajando como teleoperadora. También estuvo un par de años como vigilante de seguridad y en el servicio de atención al público en un museo. Alguna temporada la pasaba a tiempo completo de voluntaria en una ONG en defensa de los derechos de los animales.

Cuenta que estaba muy cansada de su trabajo, que se veía a sí misma estancada con 30 o 40 años en un empleo precario que no le aportaba nada en el desarrollo personal. Así que entró en pánico. Decidió dejarlo y buscar alternativas. Encontró en la prostitución condiciones que le resultaron muy atractivas.

“La primera vez tenía miedo, por un momento me creí el cuento de que los hombres que pagan son monstruos y que el papel de la puta es el de ser una mujer sumisa. Pero la realidad es que la cita fue incluso más agradable que otras en las que no ha habido dinero de por medio. Tuve la sensación de que debería haber empezado a prostituirme mucho antes”.

 

Alerta: ¡penalización = sida!

 

Comunicado de prensa del Collectif Droits & Prostitution

 

1 de diciembre de 2016

http://droitsetprostitution.fr/1/index.php/actualite-mobilisation/42-alerte-penalisation-sida

 

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Con ocasión del 1º de diciembre, Día mundial de lucha contra el sida, el colectivo Droits & Prostitution interpela de nuevo a las asociaciones, instituciones, autoridades públicas y políticos a propósito de la situación sanitaria de las trabajadoras del sexo.

Desde que se aprobó la ley antiprostitución del 16 de abril de 2016, constatamos un aumento de la precarización, de los desplazamientos inducidos por la penalización, un poder creciente de los clientes en detrimento de las trabajadoras del sexo en la negociación de las prácticas, de la utilización del preservativo y de las tarifas. Según los testimonios que recogemos, hay un menor uso del preservativo y un aumento de los casos de violencia. Todas estas situaciones son reconocidas como factores de vulnerabilidad en el último informe de la Alta Autoridad de la Salud [1] así como en el conjunto de la literatura científica [2] que trata de la epidemiología del VIH/sida en lo que concierne a las trabajadoras del sexo. Por tanto, tememos un próximo aumento de las ETS y de los embarazos no deseados.

Constatamos igualmente que la mayor movilidad de las trabajadoras del sexo, en adelante necesaria para mantener su nivel de ingresos, lleva a un seguimiento médico menos bueno de las seropositivas o de las compañeras que toman un tratamiento profiláctico PrEP. Observamos en efecto que algunas compañeras interrumpen sus tratamientos antirretrovirales o PrEP por no poderlos renovar fácilmente cuando ellos/ellas son obligadas a desplazarse para trabajar. A causa de estos desplazamientos y del mayor aislamiento, es por otra parte más difícil para nuestras asociaciones garantizar sus misiones de prevención y de acceso a la atención médica destinadas a identificar y acompañar a las compañeras en sus trámites administrativos, sociales y de salud.

Si bien la penalización de los clientes ha entrado efectivamente en vigor tras la aprobación de la ley, el decreto de Reducción de riesgos referente a la salud nunca ha sido publicado y nos encontramos aún más desprotegidas frente a problemas crecientes. La ideología abolicionista y las políticas de penalización son incompatibles con la salud pública. Sufrimos hoy un retroceso de treinta años hasta aquella época en la que se nos pedía convencer a nuestra comunidad de que cesara el trabajo sexual en lugar de buscar autoprotegerse y autoorganizarse en defensa de su salud y sus derechos. Cuando las asociaciones abolicionistas son en este momento favorecidas política y financieramente en detrimento de las asociaciones de salud y/o de lucha contra el VIH, es evidente que el gobierno tiene por objetivo matar la salud comunitaria y, haciendo eso, contraviene el conjunto de recomendaciones internacionales de la Organización Mundial de la Salud y de ONUSIDA .[3]

 

Exigimos:

– la derogación de la ley de 13 de abril de 2016, que penaliza a nuestros cliente y condiciona cualquier ayuda que se nos preste al cese de nuestra actividad.

– la puesta en marcha inmediata de una  política pública realista de reducción de riesgos en materia de salud sexual y de lucha contra las ETS, y de una  política realista de financiación de estas actuaciones.

 

Asociaciones de prostitutas denuncian que sufren “vejaciones” de algunos agentes en el polígono de Villaverde

Por EUROPA PRESS
MADRID| 29/11/2016

 

http://www.lainformacion.com/asuntos-sociales/prostitucion/Asociaciones-prostitutas-denuncian-vejaciones-Villaverde_0_976403781.html

 

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Acusan a Delegación del Gobierno de “someterlas a un largo proceso de mentiras para hacer lo que anunció que no haría: perseguir, acosar y multar”

 

La Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (AFEMTRAS) y el colectivo Hetaira ha denunciado este martes el “silencio y la complicidad de las instituciones” hacia los “abusos policiales y vejaciones” que aseguran estar sufriendo por parte de algunos agentes las prostitutas del polígono de Villaverde.

Critican casos de supuestos abusos de poder por parte de algunos agentes del grupo XI de la Unidad Central contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF) que operan en el polígono; la misma Unidad que se encarga de investigar los delitos de trata.

La portavoz de AFEMTRAS, Marcela, ha relatado que algunos policías “las hostigan a diario” en diferentes situaciones. “Nosotras, las prostitutas, somos juzgadas en muchas ocasiones por algunos agentes como ‘malas madres’. Nos cuestionan con frases como ‘qué dirán tus hijos’, porque la carga moral está presente en el momento en que nos extienden las multas”, critican.

Además, aseguran que las mujeres que “ya no les queda ningún lugar seguro” en el polígono. “Los agentes ordenan que nos situemos en ciertos lugares con la garantía de que allí no seremos multadas y después recibimos la multa igualmente. Nos mienten diciéndonos que han visto en su base de datos que no tenemos la documentación en regla y nos amenazan con no poder renovar la documentación. Nos vejan cuando nos rompen nuestros resguardos de documentos de identidad tirando los restos al suelo o nos tiran los documentos de identidad a los pies para que tengamos que recogerlos del suelo tras una identificación”, denuncian.

La asociaciones de meretrices detallan que muchas mujeres que han recibido frases como: “¡Vete a zorrear a tu país!”; “A España se viene a trabajar, no a putear” u “Os voy a llevar presas”. “Violan nuestra privacidad constantemente, nuestros datos personales son utilizados para rellenar el formulario de la multa de nuestros clientes, nos piden nuestros números de teléfono en identificaciones rutinarias”, continúa Marcela.

CRÍTICAS A LA ‘LEY MORDAZA’

La Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo y el colectivo Hetaira han achacado estos comportamientos a la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, que “se está cebando especialmente con las trabajadoras del sexo que captan su clientela en el polígono de Villaverde, uno de los colectivos más castigados en la ciudad de Madrid”.

Hetaira considera la llamada ‘Ley Mordaza’ como “una forma encubierta de prohibir la prostitución en el espacio público, un instrumento para expulsar a las mujeres de la calle sin contar con su opinión, sin ofrecerles una alternativa y sin preocuparse lo más mínimo por las consecuencias negativas que provoca en las trabajadoras del sexo”.

“Esta ley se vendió como una herramienta de protección de las mujeres y prevención de la trata. Una fórmula muy hipócrita para justificar la criminalización con una supuesta preocupación por el bienestar y la protección de las mujeres cuando el efecto que provoca es totalmente opuesto”, ha sentenciado una de las portavoces de Hetaira, Elisa Arenas.

La asociación critica que la desobediencia a la autoridad es “la fórmula encubierta que se le ha ocurrido al Gobierno para penalizar a las mujeres por ejercer la prostitución, como si no fuera obvio que la única desobediencia es simplemente ser prostitutas”.

Por su parte, AFEMTRAS argumenta que “esta persecución no ayuda en nada en la lucha contra la trata, sino que la fomenta y que conlleva clandestinidad; y la clandestinidad lleva al abuso”. “Precariza más nuestra situación y nos expone a más peligros. Tenemos que escondernos más para realizar los servicios y tenemos menos capacidad de negociación del preservativo, de los servicios, del precio, porque estamos más pendientes de la Policía y su agresiva actuación que de nuestra seguridad en el trabajo”, explican en el comunicado.

Las meretrices de Marconi se sienten “las grandes ninguneadas del derecho, víctimas de una constante violencia institucional”. “La Policía debería preservar y garantizar nuestra integridad como al resto de la ciudadanía, ya que la prostitución no es un delito”, asegura Marcela.

CRÍTICAS A LA DELEGACIÓN DEL GOBIERNO Y AL AYUNTAMIENTO

Hetaira denuncia que hace más de 6 meses que Delegación de Gobierno DE Madrid tiene conocimiento de estos hechos y que también lo habían puesto en conocimiento del Ayuntamiento de Madrid (representantes de Ahora Madrid y PSOE). Pero que a día de hoy afirman que no han recibido ninguna respuesta institucional y los problemas siguen siendo los mismos.

“La Delegación de Gobierno nos ha sometido a un largo proceso de mentiras y manipulación informativa para finalmente hacer lo que anunció que no haría: perseguir, acosar y multar las trabajadoras del sexo”, aseveran.

Por todo ello, tanto AFEMTRAS como Hetaira han exigido la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana. “Las políticas públicas deberían ir dirigidas a garantizar los derechos de las trabajadoras del sexo, no a criminalizarlas a través de legislaciones punitivas de control más típicas de regímenes totalitarios que de un Estado de derecho”, han explicado.

También han reclamado una “respuesta contundente hacia los agentes que han cometido estos delitos” y al Ayuntamiento de Madrid que “deje de ignorar a las trabajadoras del sexo y se comprometa con los derechos humanos y facilite un proceso democrático de participación de todos los agentes que operan en el espacio público, vecindario, empresariado y trabajadoras del sexo”.

Por último, las asociaciones en defensa de las prostitutas han presentado una campaña que firman conjuntamente con la Plataforma No Somos Delito llamada ‘Un año de leyes mordaza: No hay malas mujeres. Solo hay malas leyes. Juntas contra el acoso policial”, un lema inspirado en campañas de otros colectivos de trabajadoras del sexo en todo el mundo.

 

Linda Iriane: “La prohibición es el gran proxeneta”

Por Enrique Campos

24 noviembre, 2016

http://www.factorymag.es/factoryvips/linda-iriane-la-prohibicion-es-el-gran-proxeneta/45521/

 

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Linda Iriane llegó al mundo en México DF hace 37 años. Clase media, buen nivel cultural, viajera. Desde los 20 años ha ejercido la prostitución de manera más o menos intermitente. También ha explotado su faceta de licenciada en Arte Dramático. De hecho, Linda se considera actriz antes que cualquier otra cosa, porque “el trabajo sexual no me define”. Pero es el sexo su modus vivendi, lo que paga las facturas, y también lo que marca una carrera artística minada de performances y pequeñas piezas de teatro nacidas para dar respuesta a los tabúes y prejuicios que ha tenido (y que tiene) que vadear por formar parte del mercado de la carne.

Se ha dejado por algún rincón, entre Barcelona y Amberes, el acento mexicano, pero conserva y cultiva el espíritu peleón de su madrina ideológica, Frida Kahlo. Y necesita esa actitud, viviendo como vive entre la trinchera del beaterío y la de los feminismos sobreprotectores. Las balas de la moralidad rancia y del prohibicionismo políticamente correcto silban cerca. Facciones que, lamenta, sólo están interesadas en exponer las miserias de la trata de blancas, las historias de terror de las que nunca tuvieron la oportunidad de decidir. Linda la tuvo, y decidió. Está donde quiere estar. De la girlfriend experience a cambio de dinero (lindairiane.com) al Salón Erótico de Barcelona  con un espectáculo BDSM inspirado en la colonización; de sus servicios porno vía webcam a la dirección del corto Frida XP. Guste o no guste, esta es su vida.

¿Cuánto hace que te dedicas a la prostitución?

Empecé a trabajar en México D.F. y en Los Ángeles a los 22 años, pero no ha sido algo continuo. Ha ido por etapas. La industria del sexo es un poco así; vas, vuelves, trabajas un tiempo, alcanzas un objetivo y luego descansas…

¿Qué objetivos son esos?

El dinero, claro. Como en todos los trabajos. Para pagar facturas. La diferencia es que en la prostitución ganas algo más que para pagar tus facturas. Dinero para comprarte un piso, comprarte un coche, pagarte la universidad. Yo empecé en esto para pagarme la universidad.

¿Crees que eras lo suficientemente madura a los 20 años para meterte en esto?

Yo lo tenía súper claro. Sabía que era una herramienta para pagarme mis estudios universitarios. Ahora, con 37 tacos, pues tengo otros objetivos, pero yo creo que con 18 o 20 años estás totalmente segura de lo que estás haciendo. Ya eres mayor de edad. Al menos yo estaba muy segura.

¿Es diferente con la pornografía? Esas imágenes quedarán ahí para siempre…

Sí, con la pornografía fue distinto precisamente por eso, porque tu cara se queda ahí estampada para toda la vida y cualquier persona te puede encontrar, sobre todo tu familia, tu pareja. Meterme en la pornografía fue una decisión que me llevó años tomar. Yo, cuando decido hacer porno, ya he leído como cincuenta mil tesis feministas y me doy cuenta de que todo es un engaño patriarcal con el que me quieren joder por escalar socialmente, o tener muchos más ingresos, o ser una mujer totalmente independiente, sin estar casada, sin estar emparejada. Catherine Hakim ha escrito un libro muy interesante, El capital erótico, y ahí dice que si el estigma no existiera habría muchas más mujeres dedicándose a la prostitución. Trabajas poco, ganas mucho y te dedicas a crecer como persona. Yo he tenido trabajos “convencionales”, y cuando más tiempo he tenido para dedicarme a mi faceta artística, a mi familia, seguir con mi doctorado, ha sido ejerciendo la prostitución, porque es el único trabajo que me da ese espacio, ese tiempo y esa seguridad.

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Sabes que incluso dentro de los feminismos hay dos posturas antagónicas respecto a la prostitución; están las abolicionistas y las que exigen que se permita a las mujeres decidir hacer lo que les dé la gana con sus cuerpos. Como feminista y como activista, ¿cómo te explicas a ti misma y le explicas al mundo que la prostitución no tiene por qué ser machista?

Creo que es una cuestión de información. Por ejemplo, las abolicionistas han ocupado casi todos los espacios de discurso feminista, han ocupado las instituciones. Pero es algo generacional. Por regla general las abolicionistas son de otra generación y han vivido otras cosas. Ahora bien, ¿cómo explico que la prostitución no es machista? Pues no es machista desde el punto y hora que tú decides introducirte en la profesión. Luego, cuando ya conoces a fondo la industria, te das cuenta de que en realidad es un servicio. Lo que el cliente contrata es una cosa muy concreta, y lo más sorprendente de esto es que ellos, los clientes, suelen ser gente súper educada, súper buena onda, y están en un plan mucho más pasivo de lo que la gente cree. La gente cree que llegan y te dicen: “Hazme de todo por 20 euros”… Y para nada es así. Están más a la expectativa y como muy conscientes –te lo digo desde mi experiencia y desde muchas experiencias de otras compañeras- de que están con una profesional, y esto te empodera. Pienso que la pornografía y la prostitución son de los espacios donde las mujeres tienen más libertad de movimiento.

Una compañera tuya, Natalia Ferrari, dejó hace poco el siguiente titular: “Las putas follamos con quien nos apetece y eso a la gente le jode”. ¿Con quién “os apetece”? Nadie o casi nadie hace lo que le apetece cuando se trata de trabajo.

Creo que a lo que se refiere Natalia… Mejor dicho, a lo que yo me voy a referir, es a que decimos que estamos con los clientes que nos apetece porque nosotras los seleccionamos. Tenemos un filtro, y si viene un gilipollas, o si te llama un gilipollas, lo pones en la lista negra. Como tía que sabe  lo que quiere de la vida tú no estás con un tío por 200 euros si es un gilipollas. Tienes la facilidad, o la opción, de poder escoger a todos tus clientes. Que disfrutes o no disfrutes con ello, eso es otra cosa. El trabajo, el trabajo en general, no sólo la prostitución, es horroroso. Yo soy anticapitalista y antipatriarcado. El trabajo a nadie nos viene bien, eso no hace falta ni decirlo, pero hay que trabajar. (Risas) Entonces, desde esa perspectiva todos los trabajos son malos para los seres humanos… No sé si me estoy explicando bien…

Perfectamente. Aunque a veces no queda claro si hablamos de prostitución en España, de prostitución en el mundo… Si hablamos de países del Tercer Mundo no sé si podemos apelar a la voluntariedad.

A ver, yo soy de un país del Tercer Mundo, soy mexicana, y trabajé en el DF, y ganaba por noche, sin follar, solamente desnudándome, 300 dólares…

Pero el DF no es Thailandia ni Filipinas, ni el África subsahariana. México no es el Tercer Mundo…

Ya… Pero, a ver… Si nosotras, en España, que tampoco es un súper país primermundista, estamos insistiendo en esta reivindicación de la prostitución, insistimos en que hemos tomado esta decisión y estamos muy seguras de ella, y algunas damos la cara, no entiendo por qué la gente quiere seguir mirando para otro lado. Con esa cantinela: “Es que vosotras sois casos aislados”. ¿Por qué no darnos ese espacio y ese protagonismo? ¿Por qué no atendemos a estas señoritas, que están hablando de una reivindicación del trabajo autónomo, y dejamos de mirar a lo otro? O sea, está claro que en occidente las cosas son más fáciles, que son sociedades del bienestar. ¡Por supuesto! Eso no te lo voy a negar, pero… ¿Por qué siempre tenemos que desviarnos hacia lo sórdido cuando hablamos de prostitución si nosotras lo que tratamos es de normalizar la prostitución? Es lo que le preguntaría a toda la gente que quiere insistir en eso.

Forma parte de una realidad que está ahí y que, por desgracia, abunda mucho más que tu caso.

Está claro. Si me preguntas por las prostitutas del barrio de La Merced en el DF, pues eso es súper sórdido y súper chungo, pero esas cosas se arreglarán en otro momento. Nosotras ahora queremos un poco de atención para esta normalización de la que te hablo.

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Quizá cuando algunas habláis de elegir a los clientes se piense antes en la escort de lujo que en la prostituta que trabaja en un burdel o la que hace la calle.

De esto tienen también mucha culpa los medios de comunicación y el feminismo abolicionista, que han impregnado de sordidez este trabajo para deslegitimarlo. Lo primero que nos viene a la cabeza al hablar de prostitución es una víctima, una esclava… Todo esto tiene que ver con la desinformación. Porque no es cierto que lo de elegir a los clientes sea exclusivo de las escorts de lujo. Yo he trabajado también en burdeles y sí que puedes escoger. Tienes una cierta presión de la madame o de los jefes pero tú te puedes negar rotundamente a atender a un cliente, sin ningún problema. Si la prostitución fuera legal, sería otra cosa, ni siquiera tendrían sentido los burdeles; todo el mundo se organizaría y cada una iría por su cuenta.

¿En general las prostitutas están dispuestas a que la profesión se regularice y a “salir del armario”? Cotizar como prostitutas, aparecer ante Hacienda (y ante la sociedad) como prostitutas…

Te voy a decir una cosa; a no ser que haya muy poca información o sea una prostituta analfabeta, que lo dudo, porque en el simple ejercicio de la prostitución ya hay un espacio de “peligro” y todas las prostitutas que he conocido son tías muy listas y muy espabiladas, y súper seguras de sí mismas –te hablo de burdeles, donde se quedan con el 50% de lo que ganas-, a no ser que sea una burra, te decía, todas están a favor de la legalización, todas estaríamos dispuestas a pagar nuestros impuestos. Eso significaría que podríamos acceder a comprar una vivienda, a la Seguridad Social y a todos los privilegios de la sociedad del bienestar. Las únicas personas a las que no les interesa que esto se legalice son los empresarios y el gobierno. Y por eso estamos como estamos.

No me imagino a un cliente pidiendo factura…

Aquí hay otro problema: el estigma. Es una de las cosas en las que me concentro mucho como artista; mis obras lanzan mensajes muy duros para tratar de desestigmatizar esta profesión. Cuando se deje de estigmatizar a las prostitutas y a los clientes, y el trabajo sexual se normalice, va a ser todo muy distinto. Por eso las prostitutas casi nunca dan la cara, por eso están escondidas, porque el estigma pesa tanto… Y no solamente en tu persona, porque al fin y al cabo tú eres puta y eres una tía muy echá p’alante, es que ese estigma recae igual en tu familia, en tus seres queridos, y eso es lo más jodido. Y con el cliente pasa lo mismo. También me parece una cuestión que tiene que ver con el patriarcado. No podemos disfrutar de la prostitución y el sexo. Es una idea muy judeocristiana e incluso a los hombres se les obliga a descargar sus más profundas fantasías en el espacio sórdido que es el burdel. Todo está muy bien montado en ese sentido, ¿no? Aquí nadie puede disfrutar de nada. Es además una construcción puramente capitalista.

¿Qué mayor ejemplo de capitalismo puro y duro que pretender ganar tanta pasta tan rápido?

No, yo creo que la mayor manifestación del capitalismo son los burdeles que se quedan con el 50% del trabajo de la prostituta. La gran industria del sexo, que gana pasta a montones a costa de las putas. Esa es la máxima expresión del capitalismo en la industria del sexo. Como autónoma tienes derecho a ganar lo que tú quieras.

Pero lo has dicho antes, siempre es un tema de dinero…

¿Y por qué una mujer no va a ganar dos mil euros en una tarde y empezar a pagarle la universidad a sus hijos? O comprarme un piso… No sé cuánto ganas tú, pero hay mujeres artistas que eso lo ganan con un suspiro, y nadie las cuestiona. Sobre todo, no lo ganan a costa de los demás.

¿El problema es otorgarle al sexo una dimensión diferente al trabajo de una camarera o una abogada?

Exacto. El sexo está satanizado en nuestra gran cultura occidental y católica, y ya, de entrada, es algo oscuro, sórdido, impenetrable… No podemos disfrutar de nuestros cuerpos abiertamente y con libertad.

El sexo, follar, se considera  algo muy íntimo. Algo que no se vende…

Y algo sagrado. Y en el caso de la mujer, o como buena mujer, todo lo que tiene que ver con los cuidados de la vida, la reproducción, tiene que ser gratis. Los servicios domésticos, la maternidad, el cuidado de los hijos, el cuidado de los mayores, y el sexo. Todo eso es sagrado. Y gratis. Es una gran falacia del patriarcado. El sexo no es sagrado, el sexo es un negocio también.

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Me dijiste una vez que la mayoría de los clientes se preocupan por satisfacerte. Esto me sorprendió muchísimo…

(Risas) Me lo imagino… Mira, te voy a decir a una cosa, yo he disfrutado muchísimo con mis relaciones personales, por supuesto, pero la diferencia entre cómo me tratan los clientes y cómo me han tratado mis parejas ha sido siempre abismal. Los clientes son súper atentos y a mí me tratan como a una reina. He recibido tantos halagos de los clientes, me he sentido tan poderosa, mi autoestima ha subido tanto con los clientes, que es impresionante. Esa demonización del putero es puro mito patriarcal y moral. Los clientes son gente normal. Hace poco decía una compañera, Montse Neira, refiriéndose a lo de multar a los clientes: “Preparaos para que multen a vuestros esposos, a vuestros tíos, a vuestros hermanos y a vuestros padres”. (Risas) El 80% de los hombres van de putas…

¿El 80%?

Pues no iríamos muy desencaminados. Es como un ritual masculino…

Aun así, el cliente, si no es un absoluto ingenuo, es un tipo que se va a la cama con una mujer sin importarle si ella va a disfrutar.

Primero, para este trabajo hay que valer, ¿eh? Como para todos los trabajos. Para ser periodista hay que valer, y para ser artista… Para ser puta también hay que valer. Como puta debes tener una gran curiosidad sexual, y una libido alta. Igual la chica que está en el burdel no disfruta con el quinto cliente de la noche, pero sí disfruta con los tres primeros. Las mujeres tenemos mucha más capacidad sexual que los hombres. Tú lo sabes… Nosotras podemos follar hasta con diez tíos, sin problema. Así que por ahí te la cuelo (Risas).

Si las mujeres demandaran en masa “prostitutos”, ¿esta historia cambiaría?

¿En qué sentido?

No se estigmatizaría, como tú dices, al hombre que ofreciera sus servicios a una mujer. Al contrario, los tíos envidian a los gigolós. Es una fantasía, incluso.

¿Ves lo perverso del patriarcado? Si fueran los hombres los que follasen por dinero estarían en un pedestal, pero como son las mujeres las que se dedican a esto; las mujeres, que no pueden disponer como les dé la gana de su cuerpo, y encima comercializar con la vagina, esa parte del cuerpo tan virginal y tan sagrada… Si tú te dedicas a eso eres puta, y el estigma lo vas a llevar encima siempre. En cambio, un tío que hace dinero con su polla pues es casi un dios.

Sucede en el cine. Compara American Gigoló, que es de las pocas películas mainstream que hablan de prostitución masculina, con las dos mil películas sobre prostitución femenina.

Como artista insisto mucho en eso. La cultura, como todas las actividades de esta sociedad occidental, también se ha encargado de fabricar un estereotipo. Un estereotipo de mujer y un estereotipo de hombre. Por eso me propuse hacer vídeos, performances; mandar otro tipo de mensajes para repensar todo esto. La cultura se ha encargado de crear a esa virgen… Ya nos remontamos a la Biblia. María y Magdalena… O María o Magdalena, no hay más margen de actuación para una mujer.

Pero Jesús defiende a Magdalena, a la puta…

Desde luego, pero yo me refería a esos dos estereotipos femeninos tan marcados…

¿Lo más complicado es el tema de los hijos?

La mayoría de las prostitutas son madres, esto queda claro, ¿no?

Hombre, si el 80% de los tíos se van de putas, se entiende que hay bastantes madres…

La principal razón por la que te metes en la prostitución es para ganar dinero ya. Y eso, si una prostituta en madre es como… Me lanzo. Voy a pagar el alquiler, voy a sacar adelante a mi familia… Las que son madres no se lo piensan dos veces. Y ya te he dicho que, por regla general, las prostitutas son mujeres con mucho bagaje, que han vivido mucho.

¿Cuáles son las ideas, o las asunciones, respecto a la prostitución que hay que desterrar?

(Se lo piensa) Qué ideas… Bueno, la primera es que se trata de un trabajo sucio, y que el sexo es sagrado, que no puede venderse. Que las prostitutas son analfabetas y tontas, o que son drogadictas… Toda esta desvalorización de la mujer prostituta, como que tiene poca capacidad de reflexión. Y, en general, creer que las mujeres son incapaces de empoderarse, de ganar dinero y de granjearse una seguridad por sí mismas, sin necesidad de un hombre, y que su vagina es propiedad de Dios. Hace falta mucho curro para cambiar estas ideas, pero en eso estamos.

¿Y esto va a suceder en un futuro cercano?

No sé si en un futuro cercano, pero tendrá que suceder. Como pasó con el divorcio, o con las sufragistas. Pero todo esto se va a solucionar, o va a empezar a solucionarse, cuando la prostitución se regularice. La ilegalización es el gran proxeneta. Quienes más se lucran con la ilegalización son las redes de trata de blancas. Mira, yo he viajado por toda Europa y he trabajado por toda Europa, y los países donde la prostitución es ilegal, como Irlanda, están llenos de traficantes de putas. ¿Por qué? Porque es ilegal. En cambio, yo estuve viviendo un año en Bélgica, en Amberes, y allí no hay tráfico, es un tema legal y se considera incluso parte de la industria del ocio. Para los belgas irse de putas es como ir al bar… O casi. ¿Y qué más da? La gente quiere sexo, y quiere hacer un montón de perrerías en la cama… No tiene nada de malo. Igual tú estás casada con un tío, llevas con él tres años y estás ya hasta el coño de hacerle mamadas… O él echa una cana al aire con una puta. Quiere que lo azoten, quiere que lo meen, y eso no se lo va a pedir a su novia ni a su mujer. (Risas)

Tal vez deberían pedirlo. O hablarlo, al menos…

Pero es por una cuestión puramente moral, porque sí, tienes razón, deberían pedírselo a sus novias y a sus mujeres. Pero así está construido esto… 

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Ahora hay más jóvenes que se van de putas que nunca. Esto no deja de asombrarme…

¿Por qué? Yo tengo algunos clientes muy jóvenes…

Porque en teoría vivimos en una sociedad más abierta, menos reprimida… Que se fuera de putas mi abuelo, vale…

Mira, yo tengo tres clientes jóvenes, de 20, 21 años. Jóvenes guapísimos, divinos… Antes no me gustaba atender a gente de esa edad, porque son bastante pesados en la cama, ¡son agotadores! (Risas) Te dejan hecha polvo, los cabrones. Pero ahora sí me gusta atenderlos porque hemos entablado una relación más de amistad, más de confianza, y siempre te están preguntando cosas. Y a mí me gusta que los jóvenes vengan con nosotras, porque les vas enseñando cosas. Por ejemplo, si de repente uno suelta un comentario machista lo callo. “Oye, no hables así de tu novia, o no hables así de tu madre, o de tu hermana…”. O, “a ver, cariño, no te puedes correr tan rápido”… “No puedes cogerme como si fuera yo una vaca”…

O sea, que los educas…

¡Claro! Hombre, siempre estás educando a tus clientes. Casi todo el tiempo. Pero esto mola en la gente joven, los vas educando y ellos van también comprendiendo, porque en el fondo suelen estar súper perdidos…

¿Crees que el cliente que va con una escort luego folla mejor con su mujer?

Sí, por supuesto. (Se ríe) Como decía aquel, somos el contenedor emocional. Claro, van más relajados, más seguros. El hombre siempre tiene ese complejo de no poder satisfacer a las mujeres, siempre tiene esa mosca detrás de la oreja. Y con una prostituta puede explayarse.

Comparo el trabajo de una escort con el de un deportista. Utilizan su cuerpo y el cuerpo tarde o temprano empieza a decaer. Un deportista de élite tiene que dejarlo alrededor de los 35, a los 40 si es una fuerza de la naturaleza. ¿A qué edad suelen dejarlo las prostitutas?

La naturaleza desde el feminismo es una construcción cultural. Naturalmente, eres propensa a ser madre, naturalmente das amor sin nada a cambio, naturalmente, las tareas de cuidado las hacen mejor las mujeres, es decir, la naturaleza desde el feminismo es mera construcción patriarcal, para tener beneficios a costa de nosotras. Así que “por naturaleza”, en la prostitución, nada. Conozco a escorts de 40 a 50 años que trabajan un montón. Incluso más que las de las generaciones más jóvenes. La edad y la belleza de las mujeres, otra falacia. En nuestro gremio eso se está superando. ¿Que el cuerpo decae? Depende. Vivimos de nuestro cuerpo, así que lo cuidamos. Hay clientes que sólo salen con chicas mayores de 30. Hay para todos los gustos. Y dejas el trabajo cuando quieres, esa es la verdad. Mis objetivos son tanto económicos como personales. Supongo algún día lo dejaré… o no. A ver, claro que hay que jubilarse. Como cualquier trabajadora, aunque cada cual debería decidirlo por su cuenta. No me atrevo a decirle a una compañera de 55 años, que quiere seguir trabajando, porque le apetece o porque necesita dinero, la edad a la que debe jubilarse. Cuando tengamos derecho a la jubilación, como el resto de españoles, entonces supongo que trazaremos planes más concretos para jubilarnos lo antes posible, algunas a los 40, algunas a los 60… No lo sé. Mientras eso no exista, el plan es ahorrar, ahorrar y ahorrar.

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*Fotos, cortesía de Galopbcn y Martín Yusti.

 

“El afecto y la solidaridad que tenemos entre nosotras es más fuerte que cualquier prejuicio”

 

Entrevista a Maria Riot

Por Nadia Beherens

16 de noviembre de 2016

http://revistafurias.com/afecto-la-solidaridad-tenemos-nosotras-mas-fuerte-cualquier-prejuicio/

 

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Reconocerse como trabajadora sexual y articularse políticamente desde este lugar trajo aparejada la repercusión de esta historia en los medios. Pocas son las trabajadoras que salen a hablar por culpa de la estigmatización de la profesión, incluso dentro del feminismo, donde varias organizaciones se fortalecen apelando a la figura de la víctima para hablar de las trabajadoras sexuales. A la distancia, nos encontramos con Maria Riot, quien activa desde varios frentes poniendo el cuerpo y la voz, para mostrar un perfil inesperado por la sociedad en una trabajadora sexual: una piba joven, hermosa y con buen gusto, que no es hipócrita, que piensa para opinar, que piensa antes de comer -es activista por los derechos de los animales- y que piensa sobre su sexualidad por fuera de la comodidad de la norma y en comunicación ética con prácticas que realizamos y que nos interpelan como mujeres cis y trans.

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¿Cuál es la importancia para una persona que pueda presentarse ante la sociedad, ante su familia o amigxs como unx trabajadorx sexual?

Me parece importante porque las y los trabajadores sexuales vivimos invisibilizados, escondidos, marginados de la sociedad por todo el estigma que tiene el hecho de trabajar con la sexualidad pero finalmente el no decirlo crea más estigma y creo que si queremos luchar contra él, tenemos que hacernos visibles y que la sociedad escuche nuestras voces. Durante muchos años otros hablaron por nosotras, académicos escribieron libros sobre el trabajo sexual sin siquiera preguntarnos qué es lo que queremos o por qué lo elegimos o mostrando solo una parte de la prostitución. Las leyes y regulaciones se dictaminaron sin preguntarnos qué derechos exigimos, en los medios solo se nos incluía en noticias relacionadas a drogas o mafias y por eso tenemos que mostrar que la prostitución no es igual a trata sino que hay diversas historias y experiencias que también merecen ser escuchadas. Muchos creen que somos minoría, pero no lo somos. Si somos pocas las que hablamos es porque cada vez que una trabajadora sexual decide contar su experiencia, se le dice que su discurso no es válido o quiere ser callada de alguna manera. También muchas no lo dicen por miedo a lo que piense su familia o amigos por todo el prejuicio que hay, pero por suerte en el último tiempo somos cada vez más quienes decidimos terminar con eso y hablar.

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¿Qué implica la criminalización que se hace de la profesión?

Criminalizar la prostitución tiene como consecuencia que muchas trabajadoras sexuales tengan que ir presas o sean perseguidas por el solo hecho de hacer de su sexualidad su herramienta de trabajo. En 18 provincias de Argentina hay artículos contravencionales que criminalizan el uso del espacio público por oferta sexual, por los que muchas compañeras pasan horas, días o hasta meses presas. También la policía les cobra coimas a aquellas que deciden trabajar en sus propios departamentos, llevándose sus pertenencias y obligándolas a hacerse pasar por víctimas de trata en los allanamientos, para muchas veces caraturarlos como rescates, logrando así no solo perjudicar a quienes deciden ser trabajadoras sexuales sino que también se ponen trabas para poder realmente trabajar en luchar contra la trata y ayudar a quienes son víctimas o están ejerciendo en malas condiciones laborales. Todo esto facilita la violencia policial, el abuso, la extorsión, la precariedad y el estigma y los estereotipos negativos que hay hacia el trabajo sexual.

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¿Te imaginás si no existiera el estigma hacia el trabajo sexual?

Me lo imagino cada vez que escucho a una compañera que cuenta que le tiene que mentir a toda su familia o a otras más grandes que relatan que sus propios padres le dejaron de hablar al enterarse de lo que hacía para sustentarse económicamente. Lo pienso cuando me llega un mail de alguien que me cuenta que alguna vez trabajó como prostituta y que lo vivía con vergüenza, escondiéndolo y que leer a mis compañeras y a mí la liberó. Cuando me acuerdo la vergüenza que sentí de mí misma por pensar en que quería trabajar de prostituta, en cuando al fin lo hice y pasé dos años escondiéndolo, mintiéndole a mi familia, sintiéndome sucia, sola y desprotegida por tener que decir que estaba en un lugar cuando en realidad estaba en otro. Una vez me preguntaron qué pensaba del estigma y dije que nunca lo había tenido cerca. En ese momento realmente no me daba cuenta de lo que era realmente el estigma y de cómo me había afectado. Es algo que sigo procesando y que cada día me sorprende más, porque es tan silencioso que no te das cuenta de lo poderoso que puede ser. Me imagino a cada uno de los que somos trabajadores sexuales viviendo sin culpas, sin miedos, sin tener políticos que deciden en base a su prejuicio y su visión moral sobre nuestro trabajo, sin mujeres muertas a las cuales no se les revisa sus casos porque fueron putas. Me imagino muchas prostitutas también que sufren o sufrieron al trabajar, eligiendo el trabajo sexual como su trabajo o al menos a no haberlo vivido como un infierno por todo lo que les representa socialmente el vender sexo. Carla Corso al hablar de su experiencia con el trabajo sexual en la película “Muerte de una puta” dice: “El único sufrimiento que he tenido es la discriminación y la marginación que la sociedad me ha impuesto”. Y lamentablemente es algo que nos atraviesa en mayor y menor medida, a todas.

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¿Qué mejoras traería la regulación?

Primero necesitamos que se nos deje de criminalizar por nuestro trabajo. Aunque en Buenos Aires por ejemplo no está penalizado formalmente, hay leyes que en distintos niveles castigan las actividades relacionadas al trabajo sexual. Por ejemplo, la Ley de trata que sigue confundiendo trabajo sexual autónomo con prostitución forzada, con puntos difusos que no dejan muy en claro cuáles son las acciones permitidas y cuáles no, lo que hace que la policía se aproveche y pueda cobrar coimas o labrar actas de manera arbitraria. El marco legal existente solo deriva en abusos y violencia por parte de la policía y de los funcionarios a cargo y en compañeras teniendo que trabajar mayoritariamente en clandestinidad. Exigimos una Ley para tener un marco normativo que nos garantice derechos. Poder acceder a derechos básicos como cualquier otro trabajador: ejercer libremente nuestro trabajo, poder acceder a una obra social, a realizar aportes para poder tener una jubilación, que nos podamos organizar en cooperativas y por último y no por eso menos importante, que se deje de perseguir a las trabajadoras sexuales poniendo el foco en nosotras y creando leyes que nos perjudican, en vez de ayudar y dar apoyo a aquellas personas que realmente son víctimas.

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¿Cómo es tu experiencia hasta el momento, luego de comunicarlo?

Contar que soy puta fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida. Soy una persona afortunada por poder contar con el apoyo de mi familia y de mis amigos. Sin embargo, me llevó mucho tiempo poder decirlo abiertamente y me daba tanto miedo decírselo a mis papás que nunca se los conté en persona, dejé que se enteraran por Facebook, hace un par de meses. Si no hubiera llegado a AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina) y leído a Georgina Orellano, que son quienes putas-feministas-maria-riot-y-georgina-orellano-ph-michelle-gentile-600x400me ayudaron a dejar de avergonzarme de mí misma, de mi trabajo y me dieron a entender que no tenía nada que ocultar, tal vez hoy seguiría sufriendo por mi elección y sin decírselo a nadie más que a pocos amigos. Me acerqué a Ammar a los pocos meses de empezar, en el 2014, pero me daba tanta vergüenza que las tres veces que fui casi no hablé y no volví a ir, pensando que yo no tenía nada interesante para decir o aportar y todavía tenía tanta vergüenza de trabajar como prostituta que no me podía apropiar de las cosas que se hablaban. En noviembre del año pasado recién acepté empezar a pensar en contarlo públicamente después de aceptar una entrevista en donde conté que hacía porno pero no fue hasta febrero de este año, después de varios meses de leer a Georgina, que dije “tengo que dejar de mentirme a mí y a los demás”. Entendí que tenía que afrontar mis miedos y mis inseguridades, que si ella había podido, entonces yo también y que además quería acompañarla y ayudar en la lucha por nuestros derechos y contra el estigma. Empecé a responder en debates en grupos de Facebook sobre el tema hablando en primera persona y al mes decidí contarlo en otra entrevista. A los pocos días me llegó un mensaje de Geor donde me invitaban a coordinar un Taller de Trabajo Sexual y desde ese día no me volví a separar ni de Ammar ni de ninguna puta. El afecto y la solidaridad que tenemos entre nosotras es más fuerte que cualquier prejuicio que pueda haber en la sociedad.

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¿Qué tenés para decir acerca de lxs clientxs o consumidorxs del trabajo sexual?

Hay una noción equívoca acerca de los clientes. Se cree que de por sí son violentos, que buscan comprarnos, cosificarnos, violentarnos y que tienen derecho a hacer lo que quieren de nosotras. Yo tenía ese miedo al empezar a trabajar y cuando empecé a conocerlos me di cuenta de que no era así. Los que consumen trabajo sexual son cualquier persona que te cruzas por la calle: seguramente conocemos a varios que pagan a prostitutas y ni lo imaginamos. Que hay clientes machistas o que se quieren pasar de vivos con nosotras, claro que sí, porque el machismo está inmerso en la sociedad y en cada uno de los trabajos. Quisiera que se dejara de pensar sobre los clientes como abusadores o basuras, porque no lo son porque además cuando hay un cliente que sí lo es, corremos el peligro de no ser escuchadas o que se nos subestime si se tiene la noción de que todos son así. Abusadores o gente de mierda, lamentablemente hay en todos lados y no es algo que describa en sí a la prostitución y a quienes la consumen. Son personas que simplemente deciden pagar por un servicio sexual, por múltiples razones. Yo tengo clientes hombres, mujeres, trans, parejas, de diversas edades, profesiones, gustos sexuales, del aspecto físico que te puedas imaginar pero lo que necesito de alguien para que sea mi cliente es que la relación sea siempre desde el respeto. Si no hay respeto, deja de ser mi cliente. Muchas sentimos que hay más violencia en el discurso abolicionista que nos trata de inútiles por no poder ser capaces de decidir por nuestro cuerpo o nos dice que nuestro trabajo no es trabajo, subestimándonos a nosotras y nuestra experiencia, que a la hora de trabajar.

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Me encontré con cuestionamientos desde tu aparición en los medios de comunicación, dichos tales como “habla desde un lugar de privilegio”. ¿Qué tenés para decir al respecto?

Creo que privilegio sería no tener que trabajar y yo soy puta porque necesito trabajar, no por diversión. Muchos se olvidan que somos trabajadoras, y que además de eso no tenemos derechos y somos discriminadas por gran parte de la sociedad.

Si entendemos como privilegio el tener una ventaja especial o exclusiva, sí soy privilegiada al compararme con la situación de otras personas que son prostitutas en consecuencia de una situación de vulnerabilidad, porque yo elijo el trabajo sexual teniendo otras opciones laborales. Pero cuando me dicen eso, que por lo general son personas que suelen tener los mismos privilegios que yo, solo se me ocurre pensar que siguen poniendo a la prostitución en el lugar de que es un trabajo totalmente ligado a la pobreza o falta de oportunidades cuando en realidad no es así y encuentro que es una manera de seguir subestimando nuestras elecciones.

Lo importante es poder reconocer cuáles son nuestros privilegios y hacer de ellos una herramienta para cambiar la realidad de quienes no los tienen.

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Asumo que tu modo de conocimiento, de pensar y vivir es feminista ¿Qué pensás del feminismo local?

En todos lados veo que el feminismo se divide entre quienes creemos que la prostitución puede ser una opción laboral y quienes no, y en ese sentido, tanto en España como en Argentina, que son los países en donde más estoy, hay mucha violencia de parte de ciertos colectivos feministas que llevan su lucha contra la trata como una lucha contra toda la prostitución y por lo tanto, contra quienes elegimos el trabajo sexual. Un posicionamiento ideológico nos separa y creo que con muchas jamás nos vamos a poner de acuerdo, pero me gustaría que al menos pudiéramos acordar en que se nos deje de criminalizar y estigmatizar. Creo que cada uno puede pensar qué son las cosas que les gustaría en un mundo ideal pero que también tiene que bajar a la realidad y darse cuenta de que la prostitución existe y que va a seguir existiendo porque que hay gente que necesita y quiere pagar por sexo y otras que estamos dispuestas a hacer ese trabajo. En ese sentido, el feminismo de las putas es a mí el único que me representa.

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¿Cómo vivenciás el feminismo relacionado al trabajo sexual?

Ser trabajadora sexual me dio las herramientas que necesitaba para salir al mundo como yo quiero ser, sin prestar demasiada atención a lo que otro pueda pensar pero sí a lo que yo creo que es correcto y a lo que quiero hacer. El trabajo sexual puede ser una herramienta de empoderamiento muy fuerte y eso lo vivimos miles y miles de mujeres en todo el mundo. Por supuesto que para otras puede que no, porque todas somos distintas y vivimos nuestras experiencias de diferentes maneras, pero a mí el autopercibirme como puta me cambió la vida. Me dio a entender que yo tengo el poder sobre mí misma y mis decisiones y me ayuda a pensar que puedo hacer cualquier cosa que me proponga, más allá de si después eso sea real o no. Hay que entender que muchas queremos ser putas y que si nos entendemos como feministas, tenemos que dejar a las demás que decidan libres sobre sus propias vidas y sus propios cuerpos, más allá de si nosotras lo haríamos o no.

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¿Qué significa realizar un porno ético?

El porno ético pretende un porno en donde el trato hacia quienes forman parte de las películas tanto actuando como en el detrás de escena sea ético, con pagas justas, contratos claros, donde prime el respeto y que haya un ambiente de trabajo seguro y consensuado. De todas maneras,  interior-maria-riot-ph-smashing-filmsno estoy segura de si sirva o no de algo actualmente etiquetar al porno como ético o feminista. Es un debate que creo que hay que dar y que fue fundamental que se de décadas atrás, pero no estoy convencida de si es lo correcto o no de seguir etiquetándolo ahora, ya que he trabajado con alguna directora que considera lo que hace como porno feminista y a la hora de grabar no se consideró a quienes trabajamos con ella y ni el pago ni el trato en general fueron éticos pero sin embargo su trabajo es catalogado como tal. También me pasó a la viceversa: trabajar con personas que no se catalogan ni como porno feminista ni ético y sin embargo trabajar con ellos fue genial, con un trato increíble, respeto en todo momento y mejor pago que quienes se consideran con estas etiquetas. Por lo que pienso, ¿quienes no se cataloguen como porno ético es porque no lo son o simplemente porque no quieren cargar con una etiqueta? Yo quiero hacer porno y listo. Por supuesto que quiero que me traten bien y que su contenido no sea sexista o racista pero aún no sé si es necesario etiquetar a la pornografía.

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¿Qué expectativas tenés de que este tipo de realizaciones se hagan en este país? ¿Qué implicancias de tipo políticas o micropolíticas creés que traerían aparejadas?

En Argentina no hay industria del porno y no sé si algún día lo habrá. Tengo expectativas porque hay personas que me preguntan cómo pueden hacer para empezar sus propias producciones o me mandan sus fotos y curriculums diciendome que quieren actuar para mí, cuando ni siquiera tengo pensando empezar a grabar ya, aunque es algo que sí quiero hacer a futuro. Sé que hay algo que moviliza a muchos, y eso de querer expresarse a través de la sexualidad y del cuerpo desnudo está cada vez más presente en los deseos de muchos. Hubo demasiada censura en cuanto al contenido erótico o pornográfico en la Argentina y pagamos las consecuencias teniendo solo dos o tres directores que hacen algo que ya todos conocemos, y que hacen una película o dos por año. Creo que es necesario porque el porno no solo es gente teniendo sexo, hacer porno significa mucho más. Y que una mujer se haga cargo de que es una persona sexual, con lo que eso significa, que quiera disfrutarlo y además mostrarlo o hablar de eso, escandaliza a muchos y creo que es más que necesario el debate y el exponer la hipocresía y doble moral que hay en la sociedad.

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¿Qué material o realizadorxs nos recomendás, en modo abc?

Sobre trabajo sexual recomiendo leer Teoría King Kong de Virginie Despentes, Porno feminista de Tristan Taormino y otros autores, los libros de Melinda Chateauvert, los textos de Laura María Agustín, a Carol Leigh, a Marta Lamas, Carol Queen. De Argentina recomiendo a Leonor Silvestri y pronto sale el libro de Georgina Orellano que creo que es un libro más que necesario y esperado que va a seguir rompiendo esa narrativa que hay sobre el trabajo sexual. Hay mucho material sobre el tema aunque lamentablemente la mayoría está en inglés o libros que no se venden en el país pero en Internet también hay muchos blogs, artículos, videos y más que nada testimonios de las mismas putas que están muy buenos. En cuanto a pornografía encuentro varios proyectos y realizadores muy buenos en la actualidad: Four Chambers, CrashPad Series, Trouble Films, Goodyn Green, Bruce LaBruce, PinkLabel.tv y todo lo que se proyecte en el Porn Film Festival Berlin. Recomiendo también la película “Mutantes: Punk porn feminism” de Virginie Despentes, donde se muestran a pioneras como Annie Sprinkle, Lydia Lunch, Candida Royalle y Linda Williams hablando de porno y de trabajo sexual. Creo que no está online pero la voy a piratear y subir a algún lado en cualquier momento.

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¿Qué actividades estás realizando para formarte?

Ahora estoy en Estados Unidos hasta fines de noviembre, realizando un curso por una beca a la cual me postulé por mi activismo de derechos animales, en un programa que se llama Alliance for Science de la Universidad de Cornell, donde estoy aprendiendo sobre medios, campañas, activismo y comunicación de la ciencia que puede ser aplicado a cualquier otra instancia. Me costó un poco aceptar la beca porque significaba no ir al Encuentro Nacional de Mujeres, pero sé que todo lo que aprenda después lo puedo trasladar a la militancia y mis amigos me prohibieron perderme esta oportunidad, así que la acepté y vine. Cuando termine, me gustaría hacerme un tiempo y estudiar algo de cine y actuación y volver a tocar música. Una editorial me propuso sacar un libro pero no creo que sea el momento por lo que dije que no, pero eso me hizo pensar también en que me gustaría mejorar mi escritura por lo que seguramente tome clases cuando vaya a Buenos Aires. Mientras tanto, leo mucho, más que nada sobre activismo, derechos animales y trabajo sexual. Me gusta aprender y repensar las cosas, ampliar mis pensamientos, cambiar. Me pasa que con muchas de las cosas que dije o pensé alguna vez, ya no pienso igual porque cambié mi forma de pensar o reflexioné y me permití escuchar otras opiniones o visiones. Si no nos damos cuenta de que nos equivocamos, para mí no hay posibilidad de mejorar.

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PH:

Maria Riot y Georgina Orellano: Michelle Gentile

Portada e interior: Smashing Films

 

YUTAS DEL SEXO

 son-la-yuta

 

 

Publicado el 19 noviembre, 2016 por Stella D’Vita

 

https://hijasdeputa.wordpress.com/2016/11/19/yutas-del-sexo/

 

“Yuta (1) del Sexo” es una frase perfectamente aplicable a las “abolicionistas”. Todas se dicen “abolicionistas”, pero cuando rascás un poquito la superficie del discurso, te encontrás con que la mayoría quiere erradicar la prostitución de cualquier manera, y eso implica, la utilización de todas las estructuras del Estado (incluido el aparato policial), lo que desnuda un “prohibicionismo encubierto”, que quiere mimetizarse para no confrontar directamente con las Putas, tal como están haciendo en este momento, y en este mismo blog.

 

Son la “Yuta del Sexo” porque sus políticas, sus discursos, su propaganda, su literatura, apunta a la eliminación del trabajo sexual, sin tener la capacidad de generar (y proponer) salidas laborales concretas y beneficiosas para quienes desean cambiar de oficio, y sin importarles la forma en que dichas acciones (“anti-prostitución”) perjudican a las trabajadoras sexuales en sus vidas cotidianas y en sus ingresos diarios.

 

Son la “Yuta del Sexo”, porque denuncian nuestros lugares de trabajo, buscan cerrar todos los lugares de “alterne”, ya sean Pubs, Whiskerías, Cabarets, y cualquier tipo de “Puti-Club) donde podamos trabajar más tranquilas que en la calle. Buscan “Paternizar” todos los lugares nocturnos, para que las Mujeres seamos (todas) “Buenas Mujeres”, y no “amigas de la noche y de la plata fácil”… Atacan la “nocturnidad adulta” porque pasan cosas “malas”, y no a las “cosas malas”, porque claro, pensar políticas inteligentes que protejan todos los derechos es mucho más difícil.

 

Repiten pavadas que no resisten ningún análisis, y cifras de disparate para justificar su violencia contra los hombres y las mujeres que nos relacionamos con el trabajo sexual. Si fuera  verdad  que 99% de las Mujeres que viven de la prostitución desea abandonar esa forma de ganarse la vida, por qué no les ofrecen empleos bien pagados (para ganar lo mismo, o más, en el mismo tiempo), y con el mismo desgaste físico, de forma tal que ese 1% restante pueda vivir mejor, más tranquila, legalmente, con más seguridad, con mejores tarifas y más altos ingresos???… Saben qué pasa, NO PUEDEN!!!… Y ya tienen en su agenda utilizar la “yuta” (y todos los aparatos represivos del Estado) para sacarnos de la calle y de los otros lugares de trabajo A LA FUERZA!!!…

 

Son la “Yuta del Sexo” porque nos quieren imponer Su Moral, Su Ideología, Su “Feminismo”, Sus Odios, Sus Estigmas, Sus Prejuicios… Y lo quieren hacer, por las buenas, o por las malas!!!…

 

Son la Yuta, dogmáticas, totalitarias, fanáticas, agresivas, violentas, estigmatizadoras, quieren terminar con nosotras, las Putas, y como no pueden, buscan atacar a nuestros Clientes, confundiéndolos con esa minoría de machos violentos que son lo peor del Patriarcado.

 

Y hablando de Patriarcado, el “abolicionismo” es claramente Machista y Paternalista. Machista porque considera (de alguna manera) que el sexo degrada a la mujer, y que una mujer se “denigra” por tener sexo con muchos hombres (ser “usada” es la frase más común), lo cual nos remite al concepto de “objeto sexual”, y no a la de una persona en relación con otra. Y si sos un “objeto”, está claro (para esa mirada) que el “uso” de alguna forma “degrada” tu calidad, y tu valor en el mercado del sexo no-pago. Y como las “abolicionistas” se rehúsan a ser “usadas”, se consideran de clase superior, y con el deber de “encarrilar” a las ovejitas que van por el mal camino… porque no es el suyo.

 

Son Machistas porque piensan que los machos nos cogen y no nosotras a ellos (o para ser más justa, que nos cogemos juntos, con más, o con menos ganas). Y sin dudas el “abolicionismo” es Paternalista. Impone (como “Padre”) su moral y sus normas, sus valores, su discurso, y busca “tutelarnos”, imponernos su ley, aniñarnos, de alguna manera “castrarnos”, sujetarnos a sus deseos, a sus ideales, a sus mandatos…

 

Y sí, no tengo dudas, el “abolicionismo es yuta”, y sus políticas las sufrimos en todas las esquinas, en las calles, los departamentos, los privados, en las ciudades y en las rutas!!!… Y allí nos matan, en los oscuros lugares al que el “abolicionismo” nos ha condenado!!!…

 

Por eso lo digo: El Abolicionismo es Yuta, Aguanten las Putas!!!…

 

Contra la Yuta, la Trata, y la Explotación, Todas las Putas estamos unidas!!!…

 

Y las Putas Unidas, Jamás serán Abolidas!!!…

 

 

Stella Beatriz de Vita

 

Buenos Aires, 19 de noviembre de 2016.-

 

 

1.- yuta

 

  1. vulg. Arg. Policía

 

 

 

 

Yo estoy con ella, pero ¿está Hillary Clinton conmigo?: trabajo sexual no es trata sexual

La guerra equivocada

 

TRABAJO SEXUAL NO ES TRATA SEXUAL

 

Los demócratas siguen jugando con los clichés que gustan a la prensa diciendo que han hecho de la guerra contra la trata sexual la nueva guerra contra las drogas.

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Melissa Petro

 

1 de agosto de 2016

 

http://www.thedailybeast.com/articles/2016/08/01/sex-work-isn-t-sex-trafficking.html

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#YoEstoyConElla, pero –y lo digo como antigua trabajadora sexual—he tenido que preguntarme. ¿está Hillary Clinton conmigo?

Poco después de que Ima Matul hablara el martes en la Convención Nacional Demócrata, se reveló que la “superviviente de trata sexual” que habló apoyando a Hillary Clinton había sido de hecho víctima de trabajo forzado (no esclavitud sexual) (1). El discurso en la convención de la senadora Amy Klobuchar se centró también el la trata sexual, y citó estadísticas cuestionables (2) referentes a la trata de personas como siendo la “tercera mayor” economía ciminal en el mundo. Lena Dunham —una celebridad que a pesar de ser ya una ferviente crítica (3) ha redoblado posteriormente su oposición a la despenalización del trabajo sexual (4)— habló también.

Yo había llorado antes escuchando el genio retórico de Michelle Obama (5), pero al oír a estas buenas demócratas machacar los mismos viejos cansinos clichés acerca de la trata sexual —o hablando valientemente de su experiencia personal como supervivientes, habiendo negado descaradamente la sabiduría de supervivientes como yo (te estoy mirando, Lena)— me recordaron el pobre historial de Hillary Clinton en lo que se refiere a los derechos de las trabajadoras sexuales.

Como señala acertadamente la periodista Elizabeth Nolan Brown, “la guerra contra la trata sexual es la nueva guerra contra las drogas” (6). Presentada como una epidemia nacional, y alimentada con dinero federal, los políticos ganan votos adoptando la posición obvia. Las trabajadoras sexuales, así como las supervivientes, pagan el coste.

Es una guerra en la que Clinton ha combatido. Al comienzo de su carrera, declaró (7) que “no aprueba la prostitución” y que “la encuentra degradante para las mujeres”, como si su aprobación o desaprobación sirviera para pagar los alquileres, los servicios, el transporte, los gastos de matrícula (8) o los zapatos (9) de los hijos de las trabajadoras sexuales.

“[Como presidente] hablaré obviamente contra la prostitución e intentaré persuadir a las mujeres de que ese no es —incluso en un sistema regulado— necesariamente una buena manera de intentar ganarse la vida”, dijo en 2007.

Aquellas de nosotras que hemos dedicado nuestras vidas a este asunto sabemos que las razones por las que las personas intercambian sexo por dinero son complejas y variadas. En una campaña política, tristemente, un matiz como este se borra por el bien de la popularidad y la conveniencia política.

En 2010, la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton llamó a terminar con la trata de personas, escribiendo un artículo de opinión (10) en apoyo del “Protocolo para suprimir, prevenir y castigar la trata de personas, especialmente mujeres y niños” conocido como “el Protocolo contra la trata de EE.UU.”. Este protocolo fue el responsable de la forma como la trata fue definida de forma tan extensa, y es la razón por la que el trabajo sexual consensuado y la trata sexual son amalgamados con tanta frecuencia, particularmente en el caso de las trabajadoras inmigrantes o transnacionales.

El propósito de ese protocolo, dijo Clinton en sus comentarios de 2010, era presionar a los tratantes. Y sin embargo, este mayo pasado, Amnistía Internacional (11) publicó los resultados de un informe esperado desde hacía tiempo en los que concluía que tales medidas tenían un efecto negativo tanto sobre las trabajadoras sexuales consensuales como sobre las víctimas de trata sexual.

El hecho es que, mientras existan las motivaciones económicas, no podemos “dejar de lado” la existencia de la industria del sexo. La hipérbole hace más daño que bien.

Para ser exactos, la trata sexual es una preocupación global, y nadie debería ser obligado a vender sexo. Yo perdí mi carrera como enseñante en una escuela pública en 2010 por revelar mi propio pasado como trabajadora sexual (12), un estilo de vida que describí como “físicamente exigente, emocionalmente gravoso y espiritualmente ruinoso”. En estos días, trabajo con chicas y jóvenes mejor clasificadas como víctimas de explotación sexual comercial. Aunque igualmente odiosa, la historia de Ima Matul es marcadamente diferente de las suyas.

Según la biografía (13) de Matul, sus responsabilidades incluían cocinar, limpiar, lavar la ropa, cuidar de los niños, arreglar el jardín y lavar el coche. Estaba obligada a trabajar muchas horas, y en los últimos tiempos no la pagaban. Dice que abusaban de ella física y verbalmente a diario, pero en ninguna parte de su relato se encuentra la palabra “sexo”, y mucho menos “violación”.

La razón de esta ficción es obvia: la trata sexual es una causa célebre para los medios sensacionalistas.

Se que las posiciones de los políticos “evolucionan”. La misma Clinton ha suavizado o cambiado sus posiciones sobre una serie de asuntos (14), incluyendo del matrimonio entre personas del mismo sexo, la reforma de la justicia penal, el oleoducto Keystone XL, y su voto a favor de enviar tropas a Irak.

En 2011, la entonces Secretaria de Estado aplaudió a funcionarios de su departamento por reunirse con una serie de activistas LGBT, incluyendo algunas autodenominadas trabajadoras sexuales. Se trató de una reunión que Clinton describió como “la mejor diplomacia de persona a persona” (15).

Eso me hizo tener esperanza. Después vino la convención y sus cansinos clichés.

Nuestra nación ha esperado mucho tiempo para ver nominada a una mujer. Cuando se trata del auténtico reconocimiento de nuestras vidas y experiencias, las actuales y las antiguas trabajadoras sexuales todavía estamos esperando.

 

1.- http://reason.com/blog/2016/07/26/sex-trafficking-survivor-speaks-at-dnc

2.- https://www.washingtonpost.com/news/fact-checker/wp/2015/06/02/the-false-claim-that-child-sex-trafficking-is-a-9-5-billion-business-in-the-united-states/

3.- http://www.thedailybeast.com/articles/2015/07/29/prostitutes-tell-lena-dunham-to-stop-grandstanding-about-sex-work.html

4.- http://nymag.com/thecut/2015/08/lena-dunham-still-against-legalizing-sex-work.html

5.- https://www.youtube.com/watch?v=4ZNWYqDU948

6.- http://reason.com/archives/2015/09/30/the-war-on-sex-trafficking-is

Ver también, en español, https://elestantedelaciti.wordpress.com/2015/06/30/la-nueva-guerra-de-ee-uu/

7.- http://prostitution.procon.org/view.source.php?sourceID=003477

8.- https://www.theguardian.com/education/2015/mar/27/university-students-sex-work-living-costs-tuition-fee-debts

9.- http://www.dailydot.com/irl/sex-worker-parenting/

10.- http://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2010/11/150701.htm

11.- http://www.nytimes.com/2016/05/25/magazine/why-amnesty-international-is-calling-for-decriminalizing-sex-work.html?_r=0

12.- http://www.salon.com/2011/05/05/hooker_teacher_what_i_was_thinking/

13.- https://survivorsofslavery.org/survivorsspeakers/ima-matul/

14.- http://www.npr.org/2016/05/23/478973321/evolution-or-expediency-clintons-changing-positions-over-a-long-career

15.- http://cnsnews.com/news/article/clinton-meeting-sex-workers-people-people-diplomacy-its-best

 

 

 

Patriarcado y prostitución

Entrada PATRIARCADO, por Rachel Aimeé, en Encyclopedia of Prostitution and Sex Work

http://www.encyclopediaofprostitution.com/

PATRIARCADO. El patriarcado es un sistema social teórico en el que los hombres dominan y las mujeres se subordinan. Este concepto se usa como fundamento para la investigación feminista de las relaciones sexuales. En algunos análisis feministas, la prostitución es vista como producto de una sociedad patriarcal en la que la finalidad primordial de las mujeres es servir a las necesidades y deseos de los hombres. Esta teoría ha sido criticada por feministas, activistas defensoras de los derechos de las trabajadoras sexuales y otros por su análisis unidimensional del poder y por no tener en cuenta la autonomía femenina.

El término “patriarcado” fue formulado por primera vez por los teóricos evolucionistas sociales del siglo diecinueve para describir la posesión literal de los miembros de la familia por el cabeza masculino de la casa, en lo que muchos creían que era la estructura fundamental y universal de la sociedad humana. La teoría del patriarcado ha sido usada desde entonces primordialmente por las feministas durante fines del siglo veinte y principios del veintiuno para proporcionar una explicación histórica y un análisis de la dominación masculina y la subordinación femenina.

En una socidad patriarcal, la formación de la personalidad humana se basa en los intereses de los hombres, de forma que las estructuras sociales y políticas sirven para sostener la supremacía masculina mediante técnicas de control. Una de tales técnicas es la colonización masculina del cuerpo de la mujer mediante instituciones tales como las leyes, el matrimonio, la religión organizada, la violencia sistemática contra las mujeres y la industria del sexo. Dentro de este análisis, la prostitución es vista como producto de un sistema patriarcal que define a las mujeres en términos del deseo masculino como objetos sexuales a ser usados por los hombres. Se entiende, por tanto, que las mujeres que ejercen prostitución, o han sido forzadas a ello o han internalizado los valores patriarcales que las privan del derecho humano a la dignidad. La conceptualización de la prostitución como un producto del patriarcado se asocia en particular al trabajo de las feministas “antipornografía” Andrea Dworkin y Catharine MacKinnon.

La teoría del patriarcado ha sido criticada por otras feministas por su definición unidimensional del poder como una fuerza monolítica, que tiene su raíz en una fuente específica y es poseída por los hombres, y por su construcción de las mujeres como víctimas impotentes del sistema. La idea de que las prostitutas son víctimas del patriarcado ha sido también ampliamente criticada por ignorar la diferencia entre prostitución libre y prostitución forzada y por no reconocer a las prostitutas como seres humanos con autonomía. Esto se volvió un tema particularmente polémico para el movimiento feminista durante las “guerras del sexo” de los ochentas y causó una división entre las feministas antipornografía y las feministas “propornografía”, que reconocían la prostitución como una opción legítima. Las activistas defensoras de los derechos de las trabajadoras sexuales han argumentado también que la descripción de la prostitución como un producto del patriarcado pinta a las prostitutas como víctimas pasivas que necesitan ser rescatadas, en oposición a trabajadoras adultas capaces de tomar sus propias decisiones, y que tal infantilización obstruye los esfuerzos para empoderar a las prostitutas.

Más lecturas: Chapkis, Wendy. Live Sex Acts: Women Performing Erotic Labor. New York: Routledge,

1997; Duggan, Lisa, and Nan Hunter. Sex Wars: Sexual Dissent and Political Culture. New

York: Routledge, 1995; Dworkin, Andrea. Pornography: Men Possessing Women. New York: Perigee,

1981; MacKinnon, Catharine. Only Words. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1993.