Derechos Humanos premia al colectivo feminista Hetaira por su defensa de las prostitutas

 

  • Mujeres de esta asociación recibirán el galardón el próximo viernes 13 de diciembre en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cádiz
  • La Apdha convoca el martes 10 de diciembre a una marcha cívica que ya respaldan 74 organizaciones

 

M.Cádiz

4 de diciembre de 2019

https://www.diariodecadiz.es/cadiz/Prostitucion-Cadiz-Derechos-Humanos-asociacion-feminista-Hetaira-prostitutas_0_1415858669.html

 

Hetaira, un colectivo feminista que trabaja en defensa de los derechos de las prostitutas desde 1995, recibirá el próximo viernes 13 de diciembre el premio que anualmente otorga la Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha).

Mujeres de esta asociación que precisamente este año se ve obligada a cerrar sus puertas recogerán el galardón en un acto que se celebrará a las 18:00 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cádiz. 

El acto pondrá colofón a toda una semana de actividades en torno al 10 de diciembre, 71 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, día para el que hay convocada una marcha cívica por los Derechos Humanos que, partiendo del Castillo de Santa Catalina a las 19:00 horas hará varias paradas en reivindicación de los diferentes derechos. 74 colectivos respaldan ya esta convocatoria

Talía Ardana, coordinadora del área de Trabajo Sexual de la Apdha explicó que los premios que otorga la Apdha, como la propia Declaración, siempre han tenido vocación de universalidad, como demuestran los galardones concedidos a las mujeres lideresas colombianas, a la Delegación de Migraciones de la Diócesis de Tánger o a la Asociación Marroquí de Derechos Humanos.

“FUE EL PRIMER COLECTIVO FEMINISTA EN REIVINDICAR LOS DERECHOS E INTERESES DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES”

“Teníamos una deuda pendiente con el colectivo Hetaira, fundado por un grupo de mujeres, algunas de ellas trabajadoras sexuales, otras defensoras de los derechos Humanos, y todas ellas feministas, con el fin de combatir el estigma social que recae sobre todas las personas que ejercen la prostitución en España,reivindicando de manera colectiva sus derechos e intereses como trabajadoras“, explica Talía.

“Fue el primer colectivo que en España entendió que la prostitución no debía ser una actividad degradante o contraria a la moral, como se concebía tradicionalmente. Dieron un complicado primer paso que a asociaciones como la nuestra nos sirvió para entender que no podemos hablar de Derechos Humanos obviando los derechos de las prostitutas ni que tampoco podemos hablar de los derechos de las prostitutas sin contar con ellas”, añade la activista.

“HETAIRA ES UN FARO PARA NUESTRA ASOCIACIÓN Y PARA LAS FEMINISTAS”

“Por eso Hetaira es un faro para nuestra asociación y para las feministas y de Derechos Humanos, más especialmente en estos tiempos en los que la prostitución parece ser un interés central para nuestros gobiernos; todos parecen tener la clave de qué debemos hacer con la prostitución y qué les conviene a las prostitutas; todo ello desde una ideología verdaderamente ciega, que no escucha ni le conviene escuchar lo que realmente están pidiendo las trabajadoras sexuales“, afirma Talía.

“Todo esto se viene traduciendo en medidas que criminalizan la prostitución, estigmatizan más aún a quienes la ejercen y, lo que es peor, vulneran sus derechos fundamentales, condenándolas a la clandestinidad“, concluye la activista.

Talía Ardana informó sobre el premio junto a Diego Boza y Rafael Lara, delegado y portavoz, respectivamente, de la Apdha, que explicaron el contexto de la conmemoración y los actos previstos.

“Un momento absolutamente crítico”

Diego Boza aseguró que nos encontramos en un momento absolutamente críticopor los recortes de derechos que se están sufriendo en toda Europa, recortes que se padecen especialmente en Andalucía. “El nuevo Gobierno andaluz está impulsandorecortes en educación, en igualdad y en libertades, de manera que si ya partíamos de una mala situación, esta se está intensificando. Es preocupante que desde algunos sectores se estén denostando los Derechos Humanos y defendiendo la discriminación“.

Boza se refirió también a la emergencia climática en las que estamos inmersos, que coloca a los personas más pobres en una situación de mayor exclusión, incluso entre los que trabajan. “El trabajo ya no basta para salir de la exclusión“, dijo el delegado de la Apdha.

Por último, Diego Boza puso de manifiesto que en Cádiz “nos encontramos en una provincia cada vez más empobrecida, con grandes sectores de población en situación de exclusión y con altas cifras de personas en prisiónuna provincia favorable al voto ultra donde es más necesario que nunca seguir trabajando para que no se sigan vulnerando derechos”.

Actos en Conil, Barbate, San Fernando, El Puerto y Puerto Real

Rafael Lara informó sobre el programa de actos en torno al 10 de diciembre, que se abrirá ese mismo día en Conil, con la inauguración de la Patera de la Memoria, una de las precarias embarcaciones que llegó recientemente al municipio jandeño repleta de personas en busca de un futuro mejor. Será a las 13:00 horas en el Paseo Marítimo, frente al reloj de sol.

El 11 de diciembre, en Chiclana, a partir de las 18:00 horas, habrá un punto de información. El día 12, a las 18:00 horas se proyectará el documental Madres Invisibles, en el Centro de Congresos de San Fernando, mientras que en El Puertose celebrará una conferencia y debate sobre La acogida en las dos orillas, en la que intervendrán Paula Domingo, de la Asociación Elín, de Ceuta, y José Chamizo, ex Defensor del Pueblo Andaluz.

El 14 de diciembre, a las 12:00, se realizará la tradicional lectura de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, esta vez en el Mercado de Abastos de Barbate, en un acto al que seguirán actuaciones musicales. A la misma hora habrá un acto similar en la Plaza de Jesús de Puerto Real.

 

La despenalización del trabajo sexual reduce la violencia contra las mujeres

 

  • El argumento económico para despenalizar el trabajo sexual
  • La investigación muestra que cambiar la ley provoca una disminución de la violencia contra las mujeres.

 

Dr Karl W Smith

Bloomberg

3 de diciembre de 2019

 

https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2019-12-03/decriminalizing-sex-work-reduces-violence-against-women

 

(Bloomberg) — El mes pasado, después de escuchar casi 14 horas de testimonio, el concejo de Washington D.C. votó posponer un controvertido proyecto de ley que habría despenalizado el trabajo sexual en la capital de EE.UU. Si se hubieran apegado estrictamente a principios de economía, los miembros del concejo habrían podido decidir otra cosa: cuando se despenaliza el trabajo sexual, la violencia contra las mujeres disminuye.

No se trata simplemente de un debate local. El asunto está ganando relevancia en todo el país, y muchos candidatos demócratas a la presidencia lo están contemplando como parte de una reformulación del sistema de justicia penal.

Entre los escépticos y los opositores predominan dos preocupaciones. La primera es que la prostitución debilita el tejido moral de la sociedad. La segunda es que la prostitución es inherentemente violenta y la despenalización empeoraría la explotación de las mujeres.

La evidencia económica —y la teoría— tienen algo que decir sobre la segunda objeción. Primero, algo de contexto: el llamado modelo nórdico busca reducir simultáneamente el encarcelamiento y la explotación de las trabajadoras sexuales combatiendo la demanda. Para efectos prácticos, eso implica judicializar a los representantes y a los clientes, pero no a las trabajadoras mismas.

Parece una solución bien balanceada a un problema social complejo: castigar a los explotadores, no a las explotadas. Combinada con la ayuda social, promete sacar a las mujeres desesperadas de un estilo de vida peligroso.

El problema es que ese enfoque no cuenta con el apoyo de las trabajadoras sexuales, quienes dicen que complica sus procedimientos de selección de clientes y convierte el trabajo sexual en algo oculto. Esto concuerda con la teoría económica, la cual sugiere que el costo de cualquier limitación en el mercado recae en aquellos con menos opciones, ya sean compradores o vendedores.

Nuevas investigaciones confirman lo poderoso que puede ser este efecto. Los economistas estudiaron el portal Craigslist, que entre 2002 y 2010 introdujo gradualmente una sección de “servicios eróticos” que permitía a las trabajadoras sexuales promocionarse directa y anónimamente en Internet.

El despliegue escalonado permitió a los economistas medir el impacto en cada mercado a medida que el servicio se expandía. Como se esperaba, el mercado para el trabajo sexual se expandió rápidamente. Más importante aún, de acuerdo con el artículo de 2019, la expansión de Craigslist en un mercado “llevó a una reducción de 17% a 10% en los homicidios de mujeres”. Valga aclarar que esta cifra no es de homicidios de trabajadoras sexuales —los cuales son difíciles de medir en tiempo real—, sino homicidios de todas las mujeres del área.

Este resultado sorprendió tanto a los economistas que realizaron varias pruebas para validarlo. Las pasó todas. Es más, los efectos han sido demostrados por otros estudios. La despenalización en partes equiparables de una ciudad está asociada con declives de dos dígitos en los ataques sexuales. Un estudio de 2014 de una despenalización involuntaria del trabajo sexual en espacios cerrados en Rhode Island entre 2003 y 2009 halló un resultado de 30% menos violaciones. Esta no es una simple correlación: tanto el estudio de Rhode Island como el de Craigslist usaron varios métodos diseñados para identificar las causas.

Los expertos en trabajo sexual aseguran que la introducción de Craigslist y otros servicios en línea de ese tipo ha hecho el trabajo mucho más seguro. Los economistas afirman que sus datos no dan espacio a ambigüedades. Aún así, persiste la pregunta: ¿es posible que los efectos sean tan grandes?

La teoría económica ofrece una posible respuesta: reducir las restricciones al trabajo sexual expande el conjunto de oportunidades económicas disponibles, especialmente para aquellas mujeres que están en lo más bajo de la escala económica. Esta expansión cambia el balance general del poder económico hacia las mujeres pobres, lo que les da más ventaja en otras relaciones económicas que las exponen a la violencia. Eso, a su vez, altera el comportamiento de los hombres (y las mujeres) con los que viven y trabajan.

Los economistas se refieren a esto como efectos del equilibrio general, los cuales pueden causar pequeños cambios con un impacto económico enorme. En este caso, la reducción del riesgo asociado con el trabajo sexual podría facilitar a las mujeres evitar situaciones peligrosas en otras áreas de trabajo, lo que multiplica el efecto original.

Esto es solo una teoría. Mientras tanto, como sugieren abrumadoramente los datos, la despenalización total hace que el trabajo sea menos peligroso. Los funcionarios públicos que quieran reducir la violencia contra las mujeres deberían aceptarlo.

 

MANIFIESTO 17 DE DICIEMBRE – DÍA INTERNACIONAL POR EL CESE DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS TRABAJADORAS SEXUALES

 

Convoca Grupo de trabajo sexual de (N)O.M.A.D.A.S – Oficina de Migración y Atención a la Diversidad Afectivo-Sexual

 

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScnan44SQUvJNco654BvmavdBsVJP1Nbui6CW2BIZJvMqmniw/viewform?fbclid=IwAR2kANiszzzgQVT1xdqe0ySUSjGJc-c6VjhE8s-EqCFEmd_wLXrCfFg8SD0

 

Desde el 2003 se reconoce el 17 de Diciembre como el día internacional de lucha contra la violencia específica que viven las personas que ejercen el trabajo sexual. Originalmente este día se dedicó a la memoria de las víctimas del asesino en serie Gary Ridgway, condenado por asesinar a 49 mujeres (después confesó que habían sido 71), en su gran mayoría prostitutas de calle y mujeres en situación vulnerable. Nosotras queremos recuperar este día para recordar las violencias que se continúan ejerciendo contra las sexotrabajadoras y sus comunidades, que permiten y producen una vulnerabilidad que consideramos intolerable. Como trabajadoras sexuales y como parte de sus comunidades afectivas, políticas, vecinales y familiares, reivindicamos este día para identificar la violencia institucional que sostiene y alimenta a su vez violencias cotidianas, a menudo devastadoras. Todas las personas nos merecemos una vida sin violencia. Sin embargo, la misma idea de qué es la violencia contra nosotras viene dada a través de políticas institucionales, que no velan por nuestros derechos y que desconocen nuestra realidad. Es por eso que hemos decidido recordar a nuestras clases gobernantes y a la población en general que no queremos tener que morir para que se identifique un hecho como violencia. Observamos que los organismos de gobierno, los cuerpos de seguridad del estado, los medios de comunicación, la institución sanitaria, ciertos sectores de los servicios sociales e incluso algunos colectivos aparentemente “afines”, integran prácticas discriminatorias constantes y casi protocolarias que supone un agravante en nuestra situación. Por otra parte, denunciamos las actitudes y acciones violentas de personas y grupos que, llevadas por el odio hacia nosotras, nos agreden, acusan, estigmatizan, degradan, violentan, insultan, boicotean e inhabilitan, impidiendo el ejercicio de nuestros derechos humanos fundamentales. Es por esto que hemos decidido definir nosotras mismas en qué consiste la violencia específica contra las trabajadoras sexuales, reivindicando nuestro derecho a la autodeterminación. Esperamos que definir más claramente lo que vivimos como violencias nos ayude a nosotras y a nuestro entorno a acabar con ellas. Nada sobre nosotras sin nosotras.

– Equiparar trata a prostitución, favoreciendo la confusión social y legal hacia estas realidades tan diferentes, ES VIOLENCIA.

– La imposición institucional del concepto de Mujeres Prostituídas, que equipara la prostitución a la trata, que le quita agencia política a las mujeres que ejercen el trabajo sexual y que promueve la política del miedo ES VIOLENCIA.

– Denominar cualquier tipo de trabajo o intercambio económico vinculado a la sexualidad como “violencia de género” ES VIOLENCIA.

– La desregularización de los precios abusivos en el espacio de trabajo (como por ejemplo un club que te cobra 5€ por una botella de agua), así como la llamada “tasa puta”, donde los precios son inflados para producir un mayor beneficio al empresario y fomentar la dependencia de la trabajadora ES VIOLENCIA.

– La falta de inspecciones en los clubes y pisos para prevenir la explotación laboral (privación del sueño, multas, imposición de horarios y tareas que no corresponden a las personas que utilizan las instalaciones, los chantajes, la privación de libertad, imposición de servicios, privación del derecho sindical u organizativo, desplazamientos forzosos, aislamiento físico o emocional, falsa información legal y laboral, aborto coercitivo y/o monitorización de la propia sexualidad y bloqueo a los derechos reproductivos, control de las finanzas), ES VIOLENCIA.

– No poder cotizar ni beneficiarte de ningún derecho adquirido por tu actividad laboral ES VIOLENCIA.

– No poder publicitarte o que las vías de publicidad estén fuera del reglamento fiscal general ES VIOLENCIA.

– La”uberización del trabajo”, o el fomento indiscriminado de la figura del autónomo, que encubre al empresariado y vulnera los derechos fundamentales de las y los trabajadores ES VIOLENCIA.

– No dar una alternativa laboral al trabajo sexual que no esté precarizada para quienes quieran abandonar este trabajo ES VIOLENCIA.

– La precarización, la desvalorización y la desprotección legal de los trabajos feminizados como los trabajos de cuidados y los trabajos sexuales ES VIOLENCIA.

– El abandono de las personas trans* en el mundo de lo laboral, produciendo la vinculación histórica de trabajo sexual por supervivencia y supervivencia trans*, ES VIOLENCIA.

– La situación de pobreza y discriminación laboral que viven las personas que les lleva a vivir la prostitución por supervivencia o de una manera no deseada ES VIOLENCIA.

– Que declarase víctima de trata sea requisito indispensable para recibir protección, prestaciones o para conservar la unidad familiar ES VIOLENCIA.

– La idea de “grupo de riesgo” como concepto estigmatizante que predispone unas prácticas sanitarias discriminatorias ES VIOLENCIA.

– Que el estigma que vivimos dificulte recibir un buen trato en cuestiones sanitarias y que esto se agrave en el caso de las mujeres y hombres migrantes que ejercen la prostitución, no garantizando plenamente la cobertura sanitaria ES VIOLENCIA.

– No poder disponer del espacio público para hablar y acordar las condiciones, tarifas y límites de tus servicios con tranquilidad y seguridad como si lo pueden hacer otros profesionales ES VIOLENCIA.

– Que los programas institucionales sólo estén centrados en que se “abandone” el trabajo sexual y nunca en luchar contra las violencias físicas y estructurales que viven las personas que ejercen la prostitución durante el tiempo que lo ejerzan ES VIOLENCIA.

– Que las propuestas institucionales enfocadas a la mejora de la vida de las todas personas excluyan sistemáticamente la realidad cotidiana de la ciudadanía que ejerce la prostitución, fomentando una sociedad que ignora estas vidas y que favorece el oscurantismo alrededor de su realidad ES VIOLENCIA.

– La criminalización de las comunidades de apoyo de las mujeres y hombres que ejercen la prostitución, que “proxenetizan” a todo el mundo que brinde ayuda o confort hacia estas personas, en el espacio de trabajo o en el de la vida, fomentando una segregación social hacia ellas ES VIOLENCIA.

– La falta de resarcimiento por vía judicial en actividades regulares del trabajo sexual ES VIOLENCIA. Por ejemplo, cuando en el transcurso del servicio el cliente vulnera los derechos fundamentales de las trabajadoras y no se repara el daño por parte de las instituciones pertinentes, colocando a estas mujeres en una situación de vulnerabilidad judicial y laboral. Todas las personas deberían poder denunciar un crimen con la confianza que se supone de un Estado de derecho.

– La falta de recursos para resarcir y atender a las víctimas de trata ES VIOLENCIA.

– Que los asesinatos a mujeres trabajadoras del sexo a manos de hombres (clientes, empresarios del sexo o ciudadanos llevados por el odio a las prostitutas) no se considere violencia de género ES VIOLENCIA, Y DE GÉNERO.

– Las prácticas normalizadas machistas que se dan en relaciones de intimidad y que se desplazan a las exigencias en el espacio de trabajo (como los regateos, el no querer usar condón /o querer pagar menos si se usa protección, etc) ES VIOLENCIA.

– La instrumentalización de la trata como forma de control migratorio ES VIOLENCIA RACISTA Y el número ridículo de asilos concedidos a víctimas de trata* TAMBIÉN LO ES.

– Que lo que debería ser la lucha contra la explotación sexual se convierte en un lucrativo negocio para los estados y las empresas privadas que encarnan la industria del rescate ES VIOLENCIA.

– Que en el ejercicio de la lucha contra la trata se ignoren las irregularidades y muy a menudo abusos de los clubs o pisos y se centren únicamente en las trabajadoras y trabajadores en situación irregular ES VIOLENCIA.
Invisibilizar las realidades de trata de personas y de esclavitud laboral en otros sectores de la economía como es la agricultura, el textil o el trabajo doméstico ES VIOLENCIA.

– La falta de responsabilidad para con las víctimas de trata (en cualquier sector), así como de la explotación laboral (en cualquier sector) a la hora de reparar y compensar los daños físicos y psicológicos sin tener en cuenta las demandas y las necesidades (a menudo de vida o muerte) de las personas afectadas ES VIOLENCIA.

– Que las redadas se conviertan en “estados de excepción” donde se vulneran todos los derechos fundamentales de las personas por tratarse de una actuación policial contundente ES VIOLENCIA. Ninguna violencia o abuso contra las mujeres y hombres que ejercen la prostitución, en ninguna situación, es aceptable.

– Que se excluya del imaginario y de las políticas públicas la realidad de los hombres que ejercen la prostitución, posicionándoles en un lugar siempre de “proxenetas”, cuando la realidad de la industria del sexo incluye mujeres empresarias y hombres trabajadores ES VIOLENCIA.

– Que se excluya del imaginario colectivo y de las políticas públicas la realidad de las mujeres que demandan un servicio sexual o que forman parte del empresariado de la industria del sexo, así como los hombres que ofrecen tales servicios y los clientes respetuosos con las sexotrabajadoras ES VIOLENCIA.

– Que las plataformas web de pago y sus políticas excluyan sistemáticamente el trabajo sexual como una fuente de ingresos válida, endureciendo aún más nuestras condiciones laborales ES VIOLENCIA.

– La idea única del cliente como violador, agresor, violento, etc. ES VIOLENCIA porque invisibiliza la realidad diversa de los clientes, de sus peticiones y de sus formas de vida. El odio al putero es odio encubierto hacia las sexotrabajadoras.

– Que se equipare el trabajo sexual con la violación ES VIOLENCIA porque impide la denuncia en el caso de que exista una violencia sexual en el trabajo, bloquea los procesos de reparación de dichas violencias en quienes las padecen y favorece la culpa de las personas que demandan servicios sexuales (disminuyendo su demanda y, por ello, nuestros ingresos). El trabajo sexual sólo puede ser consentido, de lo contrario no es trabajo, es abuso, y el abuso ES VIOLENCIA.

– La permisividad de actitudes antidemocráticas (como los bloqueos a actividades culturales , impedir el derecho de manifestación o de sindicalización) por parte de los organismos de gobierno hacia grupos agresivos o antagonistas para con las mujeres y hombres que ejercen el trabajo sexual ES VIOLENCIA.

– Que las voces y demandas de las propias trabajadoras sean censuradas y se priorice la visión incompleta de personas que no conocen la realidad de este trabajo ES VIOLENCIA.

* Según TRAKS: Identificación de las necesidades especiales de solicitantes de asilo, víctimas de trata y respuesta a las mismas (Informe de 2017 de CEAR) en 2017 no se concedieron ninguna protección de asilo a víctimas de trata, en 2016 18, en 2015 ninguno y en 2014 sólo a 4.

Sabemos que estas no son las únicas violencias que se pueden vivir como trabajadora sexual. No queremos universalizar nuestra perspectiva que está situada en la fortaleza europa, que responde a unas vivencias específicas en unos cuerpos específicos. Sin embargo nos parece que, a la hora de hacer política y acción colectiva hacia la realidad del trabajo sexual, tenemos mucho más que decir que aquellas personas que ni se han acercado a ninguna de nuestras experiencias diversas y que, por supuesto, no las viven.

Por ello, queremos instar a todo colectivo o individualidad a que se sume a este manifiesto para dejar clara su posición en contra de la violencia contra las trabajadoras sexuales. Identificamos estas violencias como profundamente racistas, xenófobas, tránsfobas, misóginas, machistas y clasistas. Creemos que es tarea de todas escuchar, sostener, defender y difundir las demandas que se desprenden de nuestras formas de vivir y de resistir. Sabemos que ningún trabajo es fácil, pero hemos aprendido a lo largo de nuestra historia a validarnos, a compartir experiencias y a sobrevivir juntas. Hoy, con toda urgencia queremos pediros que hagáis vuestra parte, posicionándoos a favor de nuestros derechos fundamentales, implicándoos en esta lucha y haciéndola vuestra. Porque las trabajadoras sexuales formamos parte de vuestras comunidades y porque no debería haber agresión sin respuesta.

Los derechos de las trabajadoras sexuales son derechos humanos.

Con afecto y solidaridad,
Algun*s trabajador*s sexuales

En Valencia, Diciembre de 2019

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La salud mental de las trabajadoras sexuales

 

Revisión de los riesgos ocupacionales de las trabajadoras sexuales en comparación con otras profesiones de “riesgo”

Julio 2017

Prof. Teela Sanders; Stewart Cunningham; Dra. Lucy Platt; Pippa Grenfell; Dr. PG Macioti

https://www2.le.ac.uk/departments/criminology/people/teela-sanders/BriefingPaperSexWorkandMentalHealth.pdf

 

Este documento informativo se basa en una revisión bibliográfica de alcance de las investigaciones existentes sobre salud mental y trabajo sexual. Es parte de un proyecto más amplio de Wellcome Trust Seed Award, cuyo objetivo es comprender cómo la salud y la seguridad en el trabajo difieren entre las trabajadoras sexuales y otras profesiones que se establecen como ‘arriesgadas’ debido a la elevada prevalencia de violencia en el lugar de trabajo y la mala salud mental.

Este documento está dirigido a profesionales y proveedores de servicios que trabajan con trabajadoras sexuales y a investigadores en los campos del trabajo sexual y la salud mental. Si bien esta síntesis no es exhaustiva, tiene la intención de:

  • presentar los principales discursos y marcos de análisis sobre el trabajo sexual y la salud mental
  • identificar los principales factores que influyen en el bienestar mental de las trabajadoras sexuales
  • recomendar mejores prácticas y políticas para mejorar la salud mental de las trabajadoras sexuales
  • sugerir nuevas direcciones para la investigación orientada a la práctica sobre el trabajo sexual y la salud mental.

 

Métodos

Realizamos una búsqueda bibliográfica en seis bases de datos académicas (Ovid Medline, Psych Info, Web of Science, Embase, CINAHL Plus, Global Health) y Google Scholar para estudios cuantitativos y cualitativos relacionados con la salud mental y el trabajo sexual. También buscamos literatura gris, documentos escritos por trabajadoras sexuales, ONG e informes gubernamentales. Con el objetivo de abordar críticamente los discursos dominantes, analizamos toda la literatura relevante, independientemente de sus defectos metodológicos o éticos. También incluimos investigaciones sobre salud mental y trata de personas en la industria del sexo, para contextualizar la literatura sobre el trabajo sexual y porque la definición de trata a menudo no está clara y / o no está claramente diferenciada del trabajo sexual en la investigación. Anticipamos que la explotación laboral y la coerción junto con la superposición entre la trata y el trabajo sexual serían muy influyentes en la salud mental. En general, recuperamos 160 documentos. Realizamos búsquedas similares en la literatura para identificar investigaciones sobre enfermería y policía como profesiones “arriesgadas” de comparación.

 

Enfoques de investigación 

Identificamos tres enfoques principales para la salud mental y el trabajo sexual en la literatura de investigación:

1.- Investigación que asume y evalúa el daño inherente del trabajo sexual a la salud mental de las trabajadoras sexuales.

2.- Investigación que evalúa la salud mental de las trabajadoras sexuales por sus implicaciones más amplias para la salud pública

3.- Investigación que estudia la salud mental de las trabajadoras sexuales para mejorarla

 

La salud mental de las trabajadoras sexuales.

La mayoría de los estudios cuantitativos existentes sobre salud mental y trabajo sexual son con trabajadoras sexuales femeninas (TSF). La depresión, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el suicidio son los problemas de salud mental más estudiados en TSF. Aunque generalmente es alta, la prevalencia de problemas de salud mental entre las TSF varía considerablemente (por ejemplo, la prevalencia de la depresión varía del 10% al 100%) (Krumrei-Mancuso, 2012).

La mayoría de estos estudios se realizaron entre subgrupos particularmente vulnerables de TSF, como trabajadoras de calle, usuarias de drogas, inmigrantes indocumentadas, detenidas, trabajadoras de bajos ingresos de los países más pobres y aquellas que han sido víctimas de trata, donde la distinción entre las que son y las que no son víctimas de trata a veces está mal definida.

Esta investigación tiende a utilizar una alta incidencia de enfermedades mentales entre muestras específicas de TSF para demostrar la nocividad de todo trabajo sexual (por ejemplo, Farley, 1998).

Por el contrario, las investigaciones existentes que estudian diferentes sectores de la industria del sexo muestran una salud mental divergente entre los diferentes grupos de TSF. La mayoría de estos estudios se realizaronn en países donde el trabajo sexual está parcialmente legalizado y el acceso a diferentes sectores de la industria del sexo era más fácil, tanto para las trabajadoras sexuales como para los investigadores.

Según estos estudios, las TSF con estatus migratorio documentado, que tienen mejores condiciones de trabajo, que son autónomas y están más satisfechas con sus trabajos, disfrutan de una salud mental considerablemente mejor que otros grupos de trabajadoras sexuales (Rössler et al., 2010).

Los factores más asociados con problemas de salud mental entre las TSF son: exposición a violencia y trauma; ser forzadas al trabajo sexual por desventaja social; trata y explotación; malas condiciones de trabajo; estigma; baja autonomía; y falta de apoyo social (Rössler et al., 2010; Krumrei-Mancuso, 2016).

 

La salud mental de los trabajadores sexuales masculinos. 

Los estudios sobre enfermedades mentales entre los trabajadores sexuales masculinos (TSM) son escasos. Los problemas de salud mental más frecuentemente estudiados en TSM corresponden a los estudiados entre TSF. Se identifica una alta prevalencia de enfermedades mentales entre los TSM (Mimiaga et al., 2009). Sin embargo, los resultados de salud mental varían entre los subgrupos de trabajadores y dependiendo de los sectores de la industria en la que trabajan. La investigación cuantitativa con TSM generalmente se enfoca en evaluar la influencia de la enfermedad mental en los comportamientos de riesgo de VIH. Se encontraron correlaciones entre los problemas de salud mental y el aumento de las conductas de riesgo (por ejemplo, sexo sin protección) entre los TSM más vulnerables, consumidores de drogas y de calle, mientras que no se encontró correlación entre la alta prevalencia de depresión y las conductas de riesgo entre los escorts (Smith y Seal, 2008 ). La investigación comparativa encontró que la historia de tratamiento psiquiátrico es más frecuente entre los trabajadores varones de calle que entre los escorts de Internet (Mimiaga et al., 2009).

Entre los factores asociados con problemas de salud mental para los TSM están: estigma; homofobia; racismo / pertenencia a una minoría étnica; menos habilidades de afrontamiento; identidad sexual (Koken, 2014 y otros; Bar-Johnson y otros, 2014).

 

La salud mental de las trabajadoras sexuales transgénero.

Los estudios sobre salud mental y trabajadoras sexuales trans (género) femeninas (TSTF) son muy escasas, mientras que los estudios sobre los trabajadores sexuales trans (género) masculinos son prácticamente inexistentes. Se ha encontrado una alta prevalencia de problemas de salud mental en TSTF, con un 64% que informa haber intentado suicidarse (Nemoto et al., 2011). Los estudios relacionan cómo las TSTF se ven afectadas por el estigma y la violencia transfóbicos en este y otros entornos laborales y por la exposición a la violencia y el racismo en el trabajo sexual.

Entre los factores asociados con problemas de salud mental entre las TSTF están: estigma; transfobia; racismo; aislamiento; habilidades de afrontamiento menores o pasivas (Nemoto et al, 2011 y 2015).

 

El papel de la violencia.

Los investigadores han utilizado a veces la alta prevalencia de violencia y TEPT entre las muestras de trabajadoras sexuales como prueba de que la violencia es intrínseca al trabajo sexual y que los daños psicológicos a las trabajadoras sexuales son inevitables. (por ejemplo, Farley, 1998, Chudakov et al, 2002). Dicha investigación caracteriza el trabajo sexual como inherentemente dañino, pero ha sido criticado metodológicamente por seleccionar muestras vulnerables específicas e ignorar datos que no cumplen con los supuestos de los autores (Weitzer, 2005). En esta investigación, faltan grupos de comparación o son en gran medida inapropiados y no se consideran otros posibles determinantes de los problemas de salud mental, como la falta de vivienda o la exposición a la violencia.

A su vez, la investigación que se concentra en evaluar los vínculos entre el trabajo sexual y la salud mental, ya sea por preocupación por la salud pública o por la salud de las trabajadoras sexuales, encuentra que la enfermedad mental está estrechamente vinculada a factores estructurales y sociales como la violencia y las desventajas sociales. La experiencia de la violencia es, por ejemplo, un fuerte mediador del TEPT y otros problemas de salud mental. La exposición a la violencia, a su vez, depende en gran medida de los entornos de trabajo, del nivel de independencia de terceros (por ejemplo, gerentes o agentes) y del estatus legal (Sanders, 2016).

Por lo general, esta investigación ha utilizado metodologías para garantizar que los hallazgos sean más representativos, incluidas muestras diversas, transparencia en las preguntas de investigación que plantea y no partiendo de una posición que suponga que todo el trabajo sexual es perjudicial.

 

Estigma

En las últimas dos décadas, ha habido un cambio en la investigación del trabajo sexual de centrarse en los daños del trabajo sexual a analizar los efectos de las percepciones negativas sobre el trabajo sexual en la sociedad; es decir, en el estigma.

Al mismo tiempo, los investigadores y profesionales de la salud pública están prestando cada vez más atención a los factores estructurales, incluido el papel de la penalización y las condiciones de trabajo, en lugar de centrarse únicamente en los comportamientos de las personas.

También ha habido un cambio importante en cómo se entiende el estigma como un concepto, como algo que ocurre no solo en las interacciones entre personas individuales, sino que se basa y refuerza las desigualdades más amplias y las jerarquías de poder en las instituciones y la sociedad (por ejemplo, Parker y Aggleton, 2003). Según varios estudios empíricos, el estigma está fuertemente correlacionado con los problemas de salud mental de las trabajadoras sexuales (por ejemplo, Benoit, 2015). También se ha descubierto que el estigma impide que las trabajadoras sexuales accedan a la atención y el apoyo, debido a los temores y las experiencias de ser juzgadas o denunciadas a las autoridades (por ejemplo, Scorgie et al., 2013).

La investigación cualitativa longitudinal ha analizado los efectos a largo plazo del estigma entre las trabajadoras sexuales de interiores y de la calle. Se descubrió que el estigma internalizado del trabajo sexual había resurgido entre las trabajadoras sexuales en una etapa posterior de sus vidas, y los autores interpretaron que esto había empeorado su salud mental (Day y Ward, 2004). Sin embargo, es importante no generalizar tales hallazgos, ya que esto correría el riesgo de simplificar demasiado la situación al inferir que todas las trabajadoras sexuales en algún momento tendrán problemas de salud mental debido al estigma que enfrentan.

El estigma debe, más bien, entenderse como un proceso social y psicológico, que depende en gran medida de las desigualdades estructurales que se entrecruzan, como las relacionadas con la pobreza, el género, la sexualidad y la etnia, y las refuerza (Weitzer, 2017) .

El estigma puede ser combatido al abordar los factores estructurales de los que depende y las percepciones negativas del trabajo sexual en la sociedad. El activismo por los derechos de las trabajadoras sexuales, al representar imágenes positivas de las trabajadoras sexuales como sujetos y trabajadoras, en lugar de criminales o víctimas, juega un papel importante en este desafío (Weitzer, 2017). Además, la propia agencia y las habilidades de las trabajadoras sexuales para resistir el estigma previenen contra la idea de que el estigma, y sus efectos sobre la salud mental, es inevitable (Burnes et al., 2012).

De manera crucial, la investigación sostiene que la penalización del trabajo sexual es un factor central para exacerbar el estigma contra las trabajadoras sexuales (por ejemplo, Krüsi et al, 2014).

 

Afrontamiento y resistencia

Aunque todavía son escasos, los estudios que se concentran en las estrategias de afrontamiento y resiliencia de las trabajadoras sexuales están aumentando. Los estudios cualitativos y participativos revelan cómo el estigma y los desafíos emocionales del trabajo sexual son tratados por las trabajadoras sexuales (por ejemplo, Garofalo y Macioti, 2016). Entre las estrategias implementadas por las trabajadoras sexuales se encuentran: salidas del armario selectivas (revelar a ciertas personas en ciertas circunstancias); gestión de identidad; apoyo entre compañeras; persecución de una mayor autonomía en el trabajo; encontrar alternativas económicas; autocuidado.

Los estudios cualitativos sobre las expresiones de resiliencia entre las TSF encontraron que factores protectores como la educación, el apoyo social y el acceso a la atención médica aumentaban la resiliencia, que a su vez estaba vinculada a una mejor salud mental. Por el contrario, se descubrió que los niveles más altos de enfermedad mental, falta de vivienda, consumo de drogas y experiencia de victimización estaban relacionados negativamente con la resiliencia (Buttram et al, 2014).

Dichos estudios señalan la importancia de valorar y aprovechar la agencia y los recursos de las trabajadoras sexuales para apoyar efectivamente la mejora de su salud mental. También muestran cómo las habilidades de afrontamiento y resistencia dependen de factores estructurales y situacionales (como el acceso a la educación y el apoyo social). Por lo tanto, si bien reconocen la agencia, no asignan la responsabilidad de la curación y el cuidado únicamente a la trabajadora sexual individual.

Una revisión reciente de la literatura sobre el trabajo sexual y la salud mental advierte que las ideas preconcebidas sobre el trabajo sexual pueden llevar a los profesionales a estigmatizar aún más a las trabajadoras sexuales y hacer más daño en lugar de ayudar. Los autores sostienen que, para ser efectivos, la práctica psicológica y la investigación sobre el trabajo sexual deben adoptar una “lente basada en la resiliencia”, que considera a las trabajadoras sexuales como agentes y evita la reproducción de nociones de trabajo sexual como inherentemente perjudiciales (Burnes et al, 2012).

 

Las condiciones de trabajo

Incluso si la investigación existente no se ha centrado principalmente en la salud laboral y las condiciones de trabajo, su evidencia indica indirectamente que las condiciones de trabajo, así como los factores situacionales y organizativos en el trabajo sexual, son determinantes importantes de la salud mental de las trabajadoras sexuales. Varios factores fuertemente vinculados a la enfermedad mental entre las trabajadoras sexuales se relacionan, a su vez, con las condiciones de trabajo. Estos son:

  • Coerción

La trata de personas, el trabajo forzado y la explotación laboral se han relacionado con una peor salud mental entre las trabajadoras sexuales y entre las personas obligadas a realizar otras labores (Kiss et al., 2015).

  • Violencia

Las condiciones de trabajo más seguras son fundamentales para disminuir la incidencia de la violencia. Ahora se reconoce ampliamente que la penalización y la acción de la policía exacerban la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales a la violencia, y ciertos subgrupos de trabajadoras sexuales están particularmente expuestos a la violencia. Esto, a su vez, puede tener consecuencias muy negativas para la salud física y mental de las trabajadoras sexuales (Deering et al., 2014; Amnistía Internacional, 2015).

  • Autonomía

Los estudios han demostrado que las trabajadoras sexuales que tienen más autonomía sobre las decisiones en el trabajo tienen mejores resultados de salud mental (por ejemplo, Rössler et al, 2010). La autonomía en el trabajo también está influenciada por la legislación sobre el trabajo sexual, ya que la penalización y la falta de protección de los derechos laborales hacen a las trabajadoras sexuales susceptibles a relaciones de explotación (Sanders y Campbell, 2007). 

  • Apoyo social y de pares

El apoyo social y entre pares está estrechamente relacionado con la buena salud mental y está influenciado por las condiciones de trabajo. La penalización del trabajo sexual conduce a un mayor aislamiento dentro y fuera del trabajo, al aumentar el estigma y, a menudo, impedir que las trabajadoras trabajen legalmente juntas (Sanders, 2016).

  • Seguridad financiera

Las ganancias suficientes y la seguridad financiera son fundamentales para que las trabajadoras dependan menos de asumir un trabajo no deseado y peligroso. La presión financiera conduce a una menor autonomía y a una mayor exposición a la violencia, factores estrechamente relacionados con la enfermedad mental. Las multas y confiscaciones de los ingresos por la policía contribuyen a las presiones financieras.

Si bien cada uno de estos factores está interrelacionado, el estigma y la penalización del trabajo sexual son particularmente transversales.

 

Recomendaciones de políticas y prácticas

Después de nuestra revisión del alcance de la evidencia sobre salud mental y trabajo sexual, hemos identificado las siguientes recomendaciones de políticas:

  • las políticas deben abordar factores estructurales, como la pobreza y otras desigualdades (incluidas las restricciones de inmigración), para minimizar los efectos de la desventaja social en las decisiones y el bienestar de las trabajadoras sexuales
  • las políticas deben tener como objetivo aumentar la seguridad despenalizando el trabajo sexual y mejorando el acceso a la justicia, para disminuir la violencia y el estigma y fomentar la autonomía entre las trabajadoras sexuales
  • las políticas deben promover el acceso a servicios de salud mental gratuitos y que no hagan juicios y promover el apoyo entre pares

Recomendamos lo siguiente a los servicios de salud mental para trabajadoras sexuales:

  • los proveedores deben brindar apoyo integrador y sin prejuicios que no asuma que el trabajo sexual es inherentemente traumático, lo que podría llevar a no identificar los problemas específicos que enfrentan las trabajadoras sexuales individuales, evitar que hablen abiertamente sobre sus necesidades y estigmatizarlas aún más
  • los profesionales deben recibir capacitación específica contra el estigma en temas de trabajo sexual
  • se debe promover el apoyo entre pares, la educación y la formación entre pares

Recomendaciones para la investigación

La investigación futura sobre el trabajo sexual y la salud mental necesita:

  • identificar qué políticas de salud mental y trabajo sexual son más beneficiosas para diversos grupos de trabajadoras sexuales
  • identificar las mejores prácticas para el apoyo de salud mental a las trabajadoras sexuales y qué marco legal respalda estas mejoras
  • identificar las mejores formas de apoyar a las trabajadoras sexuales en las demandas emocionales del trabajo sexual relacionadas con el trabajo.
  • explorar con mayor profundidad los determinantes estructurales, comunitarios y del entorno laboral de la salud mental de las trabajadoras sexuales
  • explorar las estrategias de afrontamiento colectivas y propias de las trabajadoras sexuales, la resistencia al estigma y la producción de conocimiento sobre salud mental y bienestar

Para llevar a cabo lo anterior, pedimos a los investigadores que adopten los siguientes enfoques metodológicos:

  • implementar métodos participativos que involucren a las trabajadoras sexuales en la investigación para reflejar las prioridades de las trabajadoras sexuales y su propia experiencia de salud mental.
  • reclutar muestras diversas (especialmente en términos de género, etnia, sector, estado migratorio)
  • ser transparentes sobre las preguntas y métodos de investigación.
  • no asumir que las trabajadoras sexuales son necesariamente víctimas o que el trabajo sexual es inherentemente dañino sino reconocer la diversidad en las vidas y experiencias de las trabajadoras sexuales.

Específicamente, pedimos:

  • investigación comparativa transnacional que evalúe el impacto de entornos y condiciones laborales específicas bajo diferentes sistemas legales de trabajo sexual en la salud mental de diversos grupos de trabajadoras sexuales (por ejemplo, por género, sector, estado migratorio)
  • investigación internacional comparada sobre la provisión de salud mental bajo diferentes sistemas legales de trabajo sexual y políticas estatales sobre financiamiento de la atención de salud mental, para evaluar tanto la calidad como el acceso a la atención de salud mental para las trabajadoras sexuales
  • más investigación sobre las estrategias de afrontamiento propias y colectivas de las trabajadoras sexuales, la resistencia al estigma y la producción de conocimiento sobre salud mental y bienestar

 

Referencias 

Amnesty International. (2015). Decision on state obligations to respect, protect, and fulfil the human rights of sex workers. Amnesty International.

Bar-Johnson, M., and Weiss, P. (2014). Mental health and sexual identity in a sample of male sex workers in the Czech Republic.Medical science monitor: international medical journal of experimental and clinical research, 20, 1682.

Benoit, C., McCarthy, B., and Jansson, M. (2015). Occupational stigma and mental health: Discrimination and depression among front-line service workers. Canadian Public Policy, 41(Supplement 2), S61-S69.

Burnes, T.; Long, S.; Schept, R. (2012). A resilience-based lens of sex work: Implications for professional psychologists. Professional Psychology: Research and Practice, 43(2), 137-144.

Buttram, M., Surratt, H., and Kurtz, S. (2014). Resilience and syndemic risk factors among African-American female sex workers. Psychology, health and medicine, 19(4), 442-452.

Chudakov, B., Ilan, K., Belmaker, R., and Cwikel, J. (2002). The motivation and mental health of sex workers. Journal of Sex & Marital Therapy, 28(4), 305-315.

Day, S. and Ward, H. (2004). Approaching health through the prism of stigma: a longer term perspective. In S. Day and W. Day, H. (Ed.), Sex Work, Mobility and Health in Europe. London: Kegan Paul.

Deering, K. et al. (2014). A systematic review of the correlates of violence against sex workers. American journal of public health, 104(5), e42-e54.

Farley, M., Baral, I., Kiremire, M., and Sezgin, U. (1998). Prostitution in five countries: Violence and post-traumatic stress disorder. Feminism and Psychology, 8(4), 405-426.

Garofalo Geymonat, G., and Macioti, PG. (2016). Ambivalent Professionalisation and Autonomy in Workers’ Collective Projects: The Cases of Sex Worker Peer Educators in Germany and Sexual Assistants in Switzerland. Sociological Research Online, 21(4), 10.

Kiss, L. et al. (2015). Health of men, women, and children in posttrafficking services in Cambodia, Thailand, and Vietnam: an observational cross-sectional study. The Lancet Global Health, 3(3), e154-e161.

Koken, J. and Bimbi, D. (2014). Mental health aspects of male sex work Male sex work and society (pp. 223).

Krumrei-Mancuso, E. and Fitzgerald, K. (2012). Psychological Correlates of Engaging in Prostitution: A Review of the Literature: Pepperdine University.

Krumrei-Mancuso, E. (2016). Sex work and mental health: a study of women in the Netherlands. Archives of sexual behavior, 1-14.

Mimiaga, M., Reisner, S., Tinsley, JP., Mayer, K., and Safren, S.(2009). Street workers and internet escorts: contextual and psychosocial factors surrounding HIV risk behavior among men who engage in sex work with other men. Journal of Urban Health, 86(1), 54-66.

Nemoto, T., Bödeker, B., and Iwamoto, M. (2011). Social support, exposure to violence and transphobia, and correlates of depression among male-to-female transgender women with a history of sex work. American journal of public health, 101(10), 1980-1988.

Parker, R., and Aggleton, P. (2003). HIV and AIDS-related stigma and discrimination: a conceptual framework and implications for action. Social Science and Medicine, 57(1), 13-24.

Rössler, W., Koch, U., Lauber, C., Hass, AK., Altwegg, M., Ajdacic–Gross, V., and Landolt, K. (2010). The mental health of female sex workers. Acta Psychiatrica Scandinavica, 122(2), 143-152.

Sanders, T. and Campbell, R. (2007). Designing out vulnerability, building in respect: violence, safety and sex work policy. The British journal of sociology, 58(1), 1-19.

Sanders, T. (2016). Inevitably Violent? Dynamics of Space, Governance, and Stigma in Understanding Violence against Sex Workers. In Special Issue: Problematizing Prostitution: Critical Research and Scholarship (pp. 93-114). Emerald Group Publishing Limited.

Scorgie, F. et al. (2013). ‘We are despised in the hospitals’: sex workers’ experiences of accessing health care in four African countries. Culture, health and sexuality, 15(4), 450-465.

Smith, Michael D., and Seal, D. (2008). Sexual behavior, mental health, substance use, and HIV risk among agency-based male escorts in a small US city. International Journal of Sexual Health, 19(4), 27-39.

Weitzer, R. (2005). Flawed theory and method in studies of prostitution. Violence against women, 11(7), 934-949.

Weitzer, R. (2017). Resistance to sex work stigma. Sexualities, 1363460716684509.

 

Para más información, contactar, por favor, con

Prof. Teela Sanders

teela.sanderstlms1@leicester.ac.uk

TERRITORIO DEL NORTE DE AUSTRALIA. LEY DE LA INDUSTRIA SEXUAL 2019.

 

 

https://legislation.nt.gov.au/en/LegislationPortal/Bills/~/link.aspx?_id=E3FD2410C5A741518AFA62C4754F927B&amp%3B_z=z&fbclid=IwAR1tPQB6aSraLtD9BBx_ZuIENgdXrr7Q-eS7EKTN9YgRafDTLl9Fa5KMAIE

 

TERRITORIO DEL NORTE DE AUSTRALIA 

LEY DE LA INDUSTRIA SEXUAL 2019 

____________________

Ley No. [] de 2019

____________________

 

Tabla de disposiciones

 

Parte 1 Asuntos preliminares

 

1 Título corto 1

2 Comienzo 1

3 Objetos del Acto 1

4 Definiciones 2

5 Aplicación del Código Penal 3

6 Ley de Relación con la Salud Pública y Ambiental de 2011 3

 

Parte 2 Trabajo sexual en general

 

7 Contrato para trabajo sexual no nulo 3

8 Adopción y promoción de prácticas sexuales seguras 3

9 Negativa a realizar trabajo sexual 3

 

Parte 3 Delitos

 

10 Inducir a la persona a realizar trabajo sexual 4

11 Inducir a la persona para que pague por el trabajo sexual 4

12 Causar o permitir que el niño realice trabajo sexual o trabaje en un negocio de servicios

sexuales 5

13 Recibir pago del trabajo sexual del niño 5

14 Aceptar el trabajo sexual del niño 6

15 Publicidad no conforme 6

16 Exámenes médicos 7

 

Parte 4 certificados de idoneidad

 

17 El cuerpo corporativo puede nombrar al nominado 7

18 Requisito para tener certificado de idoneidad 8

19 Solicitud de certificado de idoneidad 8

20 Duración del certificado de idoneidad 8

21 Revocación del certificado de idoneidad 8

22 Uso de la información recopilada en la Parte 9

Parte 5 Varios

 

23 Revisión por NTCAT 9

24 Reglamentos 9

 

Parte 6 Asuntos derogatorios y transitorios

 

25 Actos derogados 10

26 Destrucción de ciertos registros creados bajo la Ley de Regulación de la Prostitución de 1992 10

 

Parte 7 Enmiendas consecuentes

 

División 1 Ley de Protección Infantil (Informes y registro de delincuentes) de 2004

 

27 Ley modificada 10

 

28 Anexo 2 modificado (delitos de clase 2) 10

 

División 2 Reglamento de Pasajeros Comerciales (Varios) de 1992

 

29 Reglamento modificado 11

30 Anexo 3 modificado (delitos descalificantes) 11

 

División 3 Ley de 1992 de antecedentes penales (condenas gastadas)

31 Ley modificada 11

32 Sección 15 modificada (Exclusiones en relación con condenas gastadas) 12

 

División 4 Reglamento de Multas y Sanciones (Recuperación) 2001

 

33 Reglamento modificado 12

34 Anexo 1 modificado 12

 

División 5 Ley de delincuentes sexuales graves de 2013

 

35 Ley modificada 12

36 Anexo 1 modificado (delitos sexuales graves) 13

 

División 6

Derogación de una parte

37 Derogación de la Parte 13

 

Anexo:  Decisiones revisables y personas afectadas

 

TERRITORIO DEL NORTE DE AUSTRALIA

____________________

Ley No. [] de 2019

____________________

 

Una ley que establece un marco regulatorio para la industria del sexo

 

La Asamblea Legislativa del Territorio del Norte promulga lo siguiente: 

 

Parte 1 Asuntos preliminares

1 título corto

Esta Ley puede ser citada como la Ley de la Industria del Sexo de 2019.

2 Comienzo

Esta Ley comienza el día fijado por el Administrador mediante notificación de Gaceta.

3 Objetivos 

Los objetivos de esta Ley son:

(a) despenalizar el trabajo sexual y legalizar los contratos relacionados con el trabajo sexual; y

(b) mejorar la salud y la seguridad de las trabajadoras sexuales, los clientes y el público mediante:

  • (i) aplicar la Ley de Salud Pública y Ambiental de 2011 a los operadores de empresas de servicios sexuales; y
  • (ii) permitir que las trabajadoras sexuales trabajen juntas y empleen personal de apoyo; y
  • (iii) proporcionar un mecanismo para garantizar la idoneidad de los operadores de empresas de servicios sexuales; y

(c) prohibir la explotación de las trabajadoras sexuales y consagrar el derecho de las trabajadoras sexuales a negarse a realizar el trabajo sexual; y

(d) prohibir el uso de niños para el trabajo sexual; y

(e) permitir que la industria del sexo opere de acuerdo con las leyes del Territorio y la Commonwealth tal como se aplican a todas las personas y empresas en general, incluidas las leyes que rigen el empleo, la salud y la seguridad en el trabajo, la compensación y rehabilitación de los trabajadores, la planificación, los impuestos y la discriminación.

4 definiciones

En esta ley:

persona afectada, ver sección 23 (2).

niño significa una persona menor de 18 años.

Comisionado, véase la sección 4 (1) de la Ley de Asuntos del Consumidor y Comercio Justo de 1990.

drogas peligrosas, ver sección 3 (1) de la Ley de abuso de drogas de 1990.

funcionario ejecutivo, de una entidad corporativa, significa un director u otra persona que se ocupa o participa en la gestión de la entidad corporativa.

operador, de un negocio de servicios sexuales, significa una persona que posee u opera el negocio.

información personal, ver sección 4A de la Ley de Información de 2002.

decisión revisable, ver sección 23 (1).

negocio de servicios sexuales significa un negocio que provee u organiza trabajo sexual.

trabajo sexual significa la provisión por una persona de servicios que involucran a la persona que participa en una actividad sexual con otra persona a cambio de un pago o recompensa.

trabajador sexual significa una persona que realiza trabajo sexual.

certificado de idoneidad significa un certificado de idoneidad emitido bajo la sección 19.

 

5 Aplicación del Código Penal

 

La Parte IIAA del Código Penal se aplica a un delito contra esta Ley.

Nota para la sección 4

La Parte IIAA del Código Penal establece los principios generales de responsabilidad penal, establece defensas generales y se ocupa de la carga de la prueba. También define, o elabora, ciertos conceptos comúnmente utilizados en la creación de delitos.

 

6 Relación con la Ley deSalud Pública y Ambiental de 2011

  • (1) Se considera que el trabajo sexual es una actividad declarada según se define en la sección 4 de la Ley de Salud Pública y Ambiental de 2011.
  • (2) Sin embargo:
  • (a) las empresas de servicios sexuales están exentas de registro bajo la Ley de Salud Pública y Ambiental de 2011; y

 

  • (b) un oficial de policía no puede ejercer poderes o desempeñar funciones como funcionario autorizado bajo la Ley de Salud Pública y Ambiental de 2011 en relación con el trabajo sexual.

 

Parte 2 Trabajo sexual en general

 

7 Contrato para trabajo sexual no nulo

 

Ningún contrato para organizar el trabajo sexual es ilegal o nulo por política pública o por motivos similares.

 

8 Adopción y promoción de prácticas sexuales seguras

 

Los operadores y las trabajadoras sexuales deben tomar todas las medidas razonables para adoptar y promover prácticas sexuales seguras.

 

9 Negativa a realizar trabajo sexual

 

  • (1) A pesar de cualquier cosa en un contrato de trabajo sexual, una persona puede, en cualquier momento, negarse a realizar o continuar realizando trabajo sexual.

 

  • (2) El hecho de que una persona haya celebrado un contrato de trabajo sexual no constituye en sí mismo el consentimiento a los efectos de la ley penal si la persona no da su consentimiento, o retira el consentimiento de la persona, para realizar trabajo sexual.

 

  • (3) Sin embargo, nada en esta sección afecta el derecho de rescindir o cancelar, o recuperar daños por un contrato de trabajo sexual que no se realiza.

 

Parte 3 Delitos

 

10 Inducir a una persona a realizar trabajo sexual

Una persona (el acusado) comete un delito si:

  • (a) el acusado se involucra intencionalmente en cualquiera de las siguientes conductas:

 

  • (i) intimidar, agredir o amenazar con agredir a cualquier persona;

 

(ii) suministrar u ofrecer suministrar una droga peligrosa a cualquier persona;

  • (iv) hacer una representación falsa o actuar de manera fraudulenta;

 

  • (v) dañar o amenazar con dañar la propiedad de cualquier persona; y

 

  • (b) la conducta resulta en que la persona o cualquier otra persona realice o continúe realizando trabajo sexual y el acusado es imprudente en relación con el resultado.

 

Pena máxima: encarcelamiento por 5 años.

 

11 Inducir a la persona a pagar por el trabajo sexual

 

Una persona (el acusado) comete un delito si:

  • (a) el acusado se involucra intencionalmente en cualquiera de las siguientes conductas:
  • (i) intimidar, agredir o amenazar con agredir a cualquier persona;

 

  • (ii) suministrar u ofrecer suministrar una droga peligrosa a cualquier persona;

 

  • (iii) hacer una representación falsa o actuar de manera fraudulenta;

 

  • (iv) dañar o amenazar con dañar la propiedad de cualquier persona; y

 

  • (b) la conducta da como resultado que la persona o cualquier otra persona proporcione o continúe proporcionando el pago al demandado y el acusado es imprudente en relación con el resultado; y

 

  • (c) el pago se deriva directa o indirectamente del trabajo sexual y el acusado es imprudente en relación con esa circunstancia.

 

Pena máxima: encarcelamiento por 5 años.

12 Causar o permitir que un niño realice trabajo sexual o trabaje en un negocio de servicios sexuales

 

  • (1) Una persona comete un delito si:

 

  • (a) la persona se involucra intencionalmente en una conducta; y

 

  • (b) la conducta resulta en un niño que realiza trabajo sexual, o trabaja para o en un negocio de servicios sexuales, y la persona es imprudente en relación con el resultado; y

 

  • (c) el niño es menor de 14 años.

 

Pena máxima: prisión de 14 años.

 

  • (2) Una persona comete un delito si:

 

  • (a) la persona se involucra intencionalmente en una conducta; y

 

  • (b) la conducta resulta en un niño que realiza trabajo sexual, o trabaja para o en un negocio de servicios sexuales, y la persona es imprudente en relación con el resultado; y

 

  • (c) el niño tiene al menos 14 años de edad.

 

Pena máxima: encarcelamiento por 7 años.

 

  • (3) La responsabilidad estricta se aplica a las subsecciones (1) (c) y (2) (c).

 

13 Recibir pago por el trabajo sexual de niño

 

  • (a) la persona recibe un pago intencionalmente; y

 

  • (b) el pago se deriva directa o indirectamente del trabajo sexual realizado por un niño y la persona es imprudente en relación con esa circunstancia; y

 

  • (c) el niño es menor de 14 años.

 

Pena máxima: prisión de 14 años.

 

  • (3) Una persona comete un delito si:

 

  • (a) la persona recibe un pago intencionalmente; y

 

  • (b) el pago se deriva directa o indirectamente del trabajo sexual realizado por un niño y la persona es imprudente en relación con esa circunstancia; y

 

  • (c) el niño tiene al menos 14 años de edad.

 

Pena máxima: encarcelamiento por 7 años.

 

  • (4) La responsabilidad estricta se aplica a las subsecciones (1) (c) y (2) (c).

 

14 Acordar el trabajo sexual de un niño

 

  • (1) Una persona comete un delito si:

 

  • (a) la persona ofrece intencionalmente, o acepta una oferta, celebrar un acuerdo; y

 

  • (b) un niño debe realizar trabajo sexual, o trabajar para o en un negocio de servicios sexuales, según el acuerdo y la persona es imprudente en relación con esa circunstancia; y

 

  • (c) el niño es menor de 14 años.

 

Pena máxima: prisión de 14 años.

 

  • (2) Una persona comete un delito si:

 

  • (a) la persona ofrece intencionalmente, o acepta una oferta, celebrar un acuerdo; y

 

  • (b) un niño debe realizar trabajo sexual, o trabajar para o en un negocio de servicios sexuales, según el acuerdo y la persona es imprudente en relación con esa circunstancia; y

 

  • (c) el niño tiene al menos 14 años de edad.

 

Pena máxima: encarcelamiento por 7 años.

 

  • (3) La responsabilidad estricta se aplica a las subsecciones (1) (c) y (2) (c).

 

15 Publicidad no conforme

 

  • (1) Una persona comete un delito si la persona coloca un anuncio de trabajo sexual en un periódico o en la televisión o la radio, que no sea de conformidad con las normas.

 

Penalización máxima: 20 unidades de penalización.

 

  • (2) Una persona comete un delito si publica un anuncio que probablemente induzca a una persona a buscar empleo como trabajadora sexual.

 

Penalización máxima: 20 unidades de penalización.

 

  • (3) Un delito contra el inciso (1) o (2) es un delito de responsabilidad estricta.

 

  • (4) Para la subsección (2), es probable que un anuncio induzca a una persona a buscar empleo como trabajadora sexual si el anuncio invita a una persona a trabajar u obtener trabajo en un negocio de servicios sexuales a menos que el anuncio indique claramente que el trabajo al que se refiere no implica trabajo sexual.

 

 16 exámenes médicos

 

  • (1) Una persona (el acusado) comete un delito si:

 

  • (a) el acusado declara o implica que el acusado u otra persona se ha sometido a un examen médico; y

 

  • (b) como resultado de la declaración o implicación, la persona a quien se hizo la declaración o implicación:

 

  • (i) se induce a creer que el acusado u otra persona no está infectado con una infección de transmisión sexual o virus de transmisión sanguínea; y

 

(ii) celebra un contrato de trabajo sexual con el acusado u otra persona; y

 

  • (c) el demandado es imprudente en relación con el resultado mencionado en el párrafo (b).

 

Penalización máxima: 20 unidades de penalización.

 

  • (2) La responsabilidad estricta se aplica a la subsección (1) (a).

 

Parte 4 certificados de idoneidad

 

17 El cuerpo corporativo puede nombrar nominado

 

Si un operador de un negocio de servicios sexuales es un organismo corporativo, el operador puede nominar a una o más personas con el control diario del negocio para ser un candidato del operador.

18 Requisito para tener un certificado de idoneidad

 

  • (1) Si una empresa de servicios sexuales involucra a más de 2 trabajadoras sexuales, cada operador de la empresa debe tener un certificado de idoneidad.

 

  • (2) Si un operador de un negocio de servicios sexuales es un organismo corporativo, cada funcionario ejecutivo y cualquier nominado del operador también deben tener un certificado de idoneidad.

 

19 Solicitud de certificado de idoneidad

 

  • (1) Una persona puede solicitar al Comisionado un certificado de idoneidad.

 

  • (2) La solicitud debe ir acompañada de la tarifa prescrita.

 

  • (3) El Comisionado puede emitir un certificado de idoneidad si el Comisionado está convencido de que el solicitante y cualquier otra persona requerida para tener el certificado de idoneidad según la sección 18 (2):

 

  • (a) son personas adecuadas para operar un negocio de servicios sexuales; y

 

  • (b) cumplir con los requisitos prescritos por la regulación.

 

20 Duración del certificado de idoneidad

 

Un certificado de idoneidad permanece vigente hasta que:

 

  • (a) hay un cambio en cualquiera de los titulares de certificados o personas requeridas para poseer el certificado según la sección 18 (2); o

 

  • (b) el Comisionado revoca el certificado.

 

21 Revocación del certificado de idoneidad

 

  • (1) El Comisionado puede investigar si una persona es o no una persona adecuada para operar un negocio de servicios sexuales si el Comisionado recibe alguna información relacionada con:

 

  • (a) cualquier asunto prescrito por la regulación; o

 

  • (b) cualquier infracción de una ley del Territorio, directriz o norma que rija el funcionamiento del negocio.

 

  • (2) Después de la investigación, el Comisionado puede:

 

  • (a) revocar un certificado de idoneidad si, en opinión del Comisionado, la persona ya no es una persona adecuada para operar un negocio de servicios sexuales; o

 

  • (b) confirme que la persona es una persona adecuada para operar un negocio de servicios sexuales.

 

22 Uso de la información recopilada en esta Parte

 

  • (1) La información recopilada en virtud de esta Parte no debe utilizarse para ningún otro propósito que no sea el que se le proporcionó.

 

  • (2) A pesar de la Ley de Información de 2002, si la información recopilada en virtud de esta Parte es información personal, cualquier registro de la información debe destruirse tan pronto como sea posible después de que la persona a la que se refiere la información deje de poseer el certificado de idoneidad.

 

Parte 5 Varios

 

23 Revisión por NTCAT

 

  • (1) NTCAT tiene jurisdicción para revisar una decisión (una decisión revisable) especificada en el Anexo.

 

  • (2) Una persona afectada, para una decisión revisable, es una persona especificada en el Programa para la decisión.

 

  • (3) Una persona afectada para una decisión revisable puede solicitar a NTCAT la revisión de la decisión.

 

Nota para la sección 23 

La Ley del Tribunal Civil y Administrativo del Territorio del Norte de 2014 establece el procedimiento para solicitar la revisión del Tribunal y otros asuntos relevantes en relación con las revisiones.

 

24 regulaciones

  • (1) El Administrador puede hacer regulaciones bajo esta Ley.

 

Nota para la subsección (1)

 Ver sección 65 de la Ley de Interpretación de 1978.

  • (2) Un reglamento puede prescribir cualquiera de los siguientes:

 

  • (a) honorarios pagaderos bajo esta Ley;

 

  • (b) requisitos de publicidad;

 

  • (c) requisitos para los certificados de idoneidad;

 

  • (d) asuntos relevantes para la revocación de certificados de idoneidad.

 

Parte 6 Asuntos derogatorios y transitorios

 

25 Leyes derogadas

 

Se derogan las siguientes leyes:

  1. a) Ley de reglamentación de la prostitución de 1992 (Ley núm. 6 de 1992);
  • (c) Ley de Enmienda del Reglamento de Prostitución de 1993 (Ley Nº 47 de 1993);
  1. c) Modificación del Reglamento de prostitución de 2000 (Ley núm. 69 de 2000).

 

26 Destrucción de ciertos registros creados bajo la Ley de Regulación de la Prostitución de 1992

A pesar de la Ley de Información de 2002, la siguiente información debe ser destruida tan pronto como sea posible después del comienzo de esta Ley:

  • (a) toda la información personal obtenida bajo la Parte 2, División 2 de la Ley de Regulación de la Prostitución de 1992;

 

  • (b) toda la información personal contenida en los registros mencionados en la Parte 3, División 7 de la Ley de Regulación de la Prostitución de 1992.

 

Parte 7 Enmiendas consecuentes

 

División 1 Ley de Protección Infantil de la (Informes y registro de delincuentes) de 2004

 

27 Ley modificada

 

Esta División enmienda la Ley de Protección Infantil (Informes y Registro de Delincuentes) de 2004.

 

28 Anexo 2 modificado (delitos de clase 2)

Anexo 2, artículos 9 a 12

omitir, insertar

  1. Un delito contra la sección 12 de la Ley de la Industria del Sexo de 2019 (que causa o permite que un niño realice trabajo sexual o trabaje en un negocio de servicios sexuales).

 

  1. Un delito contra la sección 13 de la Ley de la Industria del Sexo de 2019 (que recibe el pago del trabajo sexual de un niño).

 

  1. Un delito contra la sección 14 de la Ley de la Industria del Sexo de 2019 (que acepta el trabajo sexual de un niño).

 

División 2 del Reglamento de Pasajeros Comerciales (Varios) de 1992

 

29 Reglamento modificado

 

Esta División modifica las Regulaciones de Pasajeros Comerciales (Varios) de 1992.

30 Anexo 3 modificado (delitos descalificadores)

Programa 3

omitir

Un delito contra cualquiera de las siguientes disposiciones de la Ley de Regulación de la Prostitución de 1992:

  1. Sección 13 (Causar o inducir al bebé a participar en la prostitución)

 

  1. Sección 14 (Permitir que el bebé participe en la prostitución)

 

  1. Sección 15 (Obtención del pago con respecto a los servicios de prostitución proporcionados por bebés)
  1. Sección 16 (Celebración de un acuerdo para la prestación de servicios de prostitución por parte de niños)

insertar

Un delito contra cualquiera de las siguientes disposiciones de la Ley de la Industria del Sexo 2019:

  1. Sección 12 (Causar o permitir que el niño realice trabajo sexual o trabaje en un negocio de servicios sexuales)

 

  1. Sección 13 (Recibir pago de trabajo sexual por niño)

 

  1. Sección 14 (Aceptar el trabajo sexual de un niño)

 

División 3 Ley de 1992 de antecedentes penales (condenas cumplidas)

 

31 Ley modificada

 

Esta división enmienda la Ley de antecedentes penales (condenas gastadas) de 1992.

32 Sección 15 modificada (Exclusiones en relación con condenas cumplidas)

  • (1) Sección 15 (f)

omitir

publicación; o

insertar

publicación.

  • (2) Sección 15 (g)

omitir

División 4 Reglamento de Multas y Sanciones (Recuperación) 2001

 33 reglamentos modificados

Esta División modifica el Reglamento de Multas y Sanciones (Recuperación) de 2001.

34 Anexo 1 modificado

Anexo 1

omitir

Ley de regulación de la prostitución de 1992

Ley de la industria del sexo 2019

División 5 Ley de delincuentes sexuales graves de 2013

 

35 Ley modificada

Esta división modifica la Ley de Delincuentes Sexuales Graves de 2013.

36 Anexo 1 modificado (delitos sexuales graves)

Anexo 1

omitir

Ley de regulación de la prostitución

Sección 14 Permitir que un niño participe en la prostitución

Sección 15 Obtención del pago por servicios de prostitución prestados por niños

Sección 16 Celebración de un acuerdo para la prestación de servicios de prostitución por parte de niños

insertar

Ley de la industria del sexo 2019

sección 12 Causar o permitir que el niño realice trabajo sexual o trabaje en un negocio de servicios sexuales

sección 13 Recibir pago del trabajo sexual de un niño

sección 14 Aceptar el trabajo sexual por niño

 

División 6 Derogación de una parte

 

37 Derogación de una parte

 

Esta Parte se deroga el día después de que comience.

 

Anexo Decisiones revisables y personas afectadas

 

sección 23

 

Decisión revisable Persona afectada

Negarse a emitir un certificado de idoneidad bajo la sección 19 Solicitante

Revocación de un certificado de idoneidad según la sección 21 Titular del certificado

El Parlamento del Territorio del Norte (Australia) vota la despenalización del trabajo sexual

 

26 de noviembre de 2019

http://scarletalliance.org.au/media/News_Item.2019-11-26.4427

 

Las trabajadoras sexuales celebran la aprobación del proyecto de ley para despenalizar el trabajo sexual en el Territorio del Norte (TN)

Hoy las trabajadoras sexuales en el Territorio del Norte y en toda Australia celebran la aprobación del Proyecto de Ley de la Industria del Sexo 2019 en el Parlamento del TN. Esto coloca al TN como la tercera jurisdicción en el mundo que despenaliza el trabajo sexual. Significativamente, este proyecto de ley despenaliza completamente el trabajo sexual en el TN, proporcionando a las trabajadoras sexuales acceso a las mismas protecciones de salud y seguridad en el lugar de trabajo que a los demás ciudadanos.

“Este es un logro significativo para las trabajadoras sexuales en el TN. Se basa en décadas de lucha y activismo por parte de trabajadoras sexuales y sus aliadas y aliados. Queremos agradecer a las principales trabajadoras sexuales del TN que han hecho campaña durante más de 20 años por la seguridad y los derechos laborales. Es importante destacar que también queremos agradecer a los familiares y amigos de las trabajadoras sexuales que nos han ayudado a mantener nuestro compromiso con la campaña”, afirma Skye Ozanne, miembro del Grupo de Referencia de Trabajadoras Sexuales.

El Proyecto de Ley de la Industria del Sexo 2019 despenaliza completamente el trabajo sexual, alineando el trabajo sexual con las leyes y regulaciones existentes, así como permitiendo el acceso a los derechos, protecciones y responsabilidades laborales. El proceso del proyecto de ley desde su desarrollo hasta su aprobación ha sido una demostración de la mejor práctica de colaboración y consulta por parte del Gobierno Laborista del TN con las trabajadoras sexuales, nuestras organizaciones y la Asociación Nacional.

“Queremos agradecer al Gobierno Laborista del TN, y en particular a la Honorable Natasha Fyles por escucharnos y oír nuestros problemas y preocupaciones durante el proceso de despenalización del trabajo sexual en el TN”, dice la Coordinadora de SWOP TN, Leanne Melling. “También quisiéramos agradecer la contribución y el apoyo del Grupo de Referencia de Trabajadoras Sexuales, Scarlet Alliance y sus miembros, Mujeres Laboristas, Sandra Nelson MLA, Unions NT, United Workers Union, Australian Services Union SA&NT, NT Working Women’s Center, NT Women’s Servicios Legales, Sociedad Jurídica, Planificación Familiar NT, Comisión Antidiscriminatoria de NT, Departamento del Fiscal General y Justicia de NT, Departamento de Salud de NT, Departamento de Familias del Territorio, AFAO, NTAHC y todos los demás partidarios de la despenalización del trabajo sexual en el TN. Todos hemos trabajado duro juntos para garantizar que las trabajadoras sexuales tengan seguridad en el trabajo ”.

La trabajadora sexual del TN, miembro de SWRG y la Presidenta del grupo de trabajo aborigen Scarlet Alliance y del isleño del Estrecho de Torres, Desirae August, declara: “Las trabajadoras sexuales aborígenes deben poder acceder a las mismas protecciones que otros trabajadores, independientemente de cómo trabajemos y de cómo nos identifiquemos. Necesitamos la despenalización total del trabajo sexual para todas nosotras. Este proyecto de ley proporciona cambios importantes a las leyes del TN sobre trabajo sexual que serán beneficiosas para todas las trabajadoras sexuales, incluidas las trabajadoras sexuales aborígenes, ya sea que nos identifiquemos como trabajadoras sexuales o no “.

La Presidenta de Scarlet Alliance, Jules Kim, dice: “Este es un día trascendental para todas las trabajadoras sexuales y establece un ejemplo positivo de que las trabajadoras sexuales son miembros valiosos de la comunidad, merecedoras de derechos y protecciones. Aplaudimos al Gobierno del TN por escuchar a las trabajadoras sexuales y la evidencia para despenalizar completamente el trabajo sexual en el TN. El trabajo sexual es trabajo y es fantástico que finalmente se lo reconozca como tal. Esperamos que estas reformas críticas demuestren la importancia de las asociaciones de mejores prácticas entre las trabajadoras sexuales y el gobierno y conduzcan a campañas similares para la despenalización del trabajo sexual en otros estados y territorios en toda Australia “.

 

Para comentarios:

Leanne Melling

SWOP NT Coordinator

Móvil: 0447022332

 

Jules Kim

CEO de Scarlet Alliance

Móvil: 0411985135

La prostitución como violencia de género: asalto al Estado de Derecho. Hacia la prohibición de la prostitución en España.

 

La prohibición de la prostitución en España es inminente. La exigencia al próximo gobierno de una ley que penalice a los clientes y todo tipo de proxenetismo, exigencia liderada por la facción radical del feminismo, domina el discurso en todos los ámbitos. ¿Su fundamento?: el dogma de que la prostitución es violencia de género. Un dogma introducido ya en el Pacto de Estado contra la violencia de género sin ningún tipo de debate, sin necesidad de ninguna argumentación, tan sólo por la presión de las organizaciones abolicionistas.

El dogma de la prostitución como violencia de género era necesario para prohibir la prostitución mediante la penalización de los clientes. No bastaba con el mito de que el 80% de las prostitutas son víctimas del mito de la trata de personas con fines de la fantasmal (por indefinida) “explotación sexual”. Porque admitía que un 20% de las prostitutas lo eran por libre decisión y, entonces, ¿cómo desposeer de sus derechos fundamentales a esas mujeres que decidían libremente sobre su cuerpo y sobre su vida?¿Cómo lanzar el ataque al Estado de Derecho que reconoce mediante sus principios constitucionales el derecho de las mujeres a prostituirnos?

No argumentan por qué la prostitución debe ser considerada violencia de género. No en España, donde no tienen necesidad de argumentar nada. Pero el argumento, tal como lo expresan en otras partes, es que el sexo consentido sin deseo sexual por parte de la mujer es violencia contra ésta. Un argumento absurdo.

Sólo la conciencia de la enormidad de una ley como la que andan buscando las dominadoras de las mujeres y sus aliados y del enorme coste social y presupuestario que supondría puede frenar su aprobación. Un coste social que llevaría a la deportación masiva de inmigrantes indocumentadas y al paro sin derechos —a la miseria— a decenas de miles de mujeres; un coste presupuestario que supondría la creación de miles de nuevos puestos de policía para vigilar a todas y cada una de las prostitutas y la subvención a un enjambre de ONG rescatadoras —un nuevo Patronato de la Mujer— dirigidas por abolicionistas, tanto seglares como religiosas.

El enorme coste social y humano que supondría crear las condiciones para el control total de la prostitución clandestina por la mafia policial.

Frente a esta ofensiva totalitaria, las trabajadoras sexuales y sus aliadas y aliados, los defensores de los derechos humanos, de los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, de los derechos de las mujeres, del Estado de Derecho, sólo tienen un camino posible: la defensa de la total despenalización del trabajo sexual en los términos expresados en el Manifiesto Político de las Trabajadoras Sexuales del Estado español.

 

Por los derechos de las trabajadoras sexuales, por los derechos de las mujeres, por los derechos de la humanidad, por la libertad y la democracia,

 

SUSCRIBE Y DIFUNDE

el

MANIFIESTO POLÍTICO DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES DEL ESTADO ESPAÑOL

 

 

 

 

 

La imagen audiovisual de la prostitución en las cadenas de televisión en España

 

Estudios sobre el Mensaje Periodístico ISSN-e: 1988-2696 http://dx.doi.org/10.5209/ESMP.55599

La imagen audiovisual de la prostitución en las cadenas de televisión en España1

Lucía Benítez-Eyzaguirre2

Recibido: 31 de marzo de 2016 / Aceptado: 16 de septiembre de 2016

Descargar PDF: https://revistas.ucm.es/index.php/ESMP/article/view/55599/50457

 

1 Este artículo se inscribe en el Proyecto de investigación “Prostitución y medios de comunicación: construcción de la realidad y recepción de los contenidos mediáticos”, para el Instituto de la Mujer.

2 Universidad de Cádiz. E-mail: lucia.benitez@uca.es

 

Resumen. El análisis de la información audiovisual sobre la prostitución permite aproximarse a los estereotipos que estigmatizan a las mujeres que la ejercen. La violencia estructural influye en la violencia simbólica de lo noticioso de la prostitución, un fenómeno poco atendido por los códigos deontológicos del periodismo. En este estudio se aborda la imagen transmitida por los noticiarios de TVE1, Cuatro Televisión, Telecinco y La Sexta Televisión durante octubre y noviembre de 2014. El análisis cuantitativo y cualitativo muestra que éstos proyectan una imagen relacionada con el delito, a pesar de que su ejercicio no está tipificado como tal.

 

Sumario. 1. La prostitución en los medios audiovisuales. 2. Metodología. 3. La prostitución en España y su tratamiento en los telediarios de las cadenas de televisión. 4. Categorías, calificativos, roles y actores. 5. Los protagonistas de la información y su tratamiento. 6. El análisis visual. 7. Las recomendaciones sobre el tratamiento de la prostitución. 8. La imagen y la información audiovisual en el tratamiento de la prostitución. 9. El noticiero televisivo, un formato sin contexto. 10. Referencias bibliográficas.

 

Cómo citar: Benítez-Eyzaguirre, Lucía (2017): “La imagen audiovisual de la prostitución en las cadenas de televisión en España”, en Estudios sobre el Mensaje Periodístico 23 (1), 325-341.

 

  1. Introducción 

Los estudios sobre la construcción de los mensajes mediáticos y, más en concreto, televisivos sobre la representación de las mujeres que ejercen la prostitución o sobre los diferentes actores que concurren en este tipo de noticias son muy escasos. Frente a ello, la temática está presente en debates sociales y en la opinión pública, con opiniones sobre la regulación, la abolición, la posición vecinal sobre la actividad, el tráfico de mujeres, la violencia o la publicidad.

Como antecedentes hay que señalar el análisis de Sapolsky & Tabarlet (1991), sobre la aparición del sexo en el prime time de la televisión de consumo masivo de Reino Unido en la década de los ochenta del siglo XX, y, claro está, también de la representación de la prostitución. A este le siguen los trabajos de McLaughlin (1991) y de Parish (1992) sobre el tratamiento de la prostitución en los contenidos televisivos. Sobre los efectos sociales de la representación televisiva, Grimes y Drechsel (1996) abordan un estudio de caso sobre la combinación del mensaje oral y visual, sobre variables de sexo y etnia, como un contenido susceptible de ser difamatorio. De forma genérica, los estudios más recientes en este campo son los de Wahoun (2007), sobre la representación de la prostitución en los medios de comunicación, y el de Boyle (2008) respecto a cómo se representa el sexo comercial en los documentales televisivos.

Otras referencias de interés son algunas investigaciones desarrolladas en Argentina, como la de Oliva, Elizari, Arnold e Iocca (2011), sobre la toma de conciencia de la trata en la violación de los derechos humanos, realizada a partir de una novela televisiva. O el trabajo en conjunto sobre los programas de la televisión en abierto de ese país, donde Von Lurzer (2013 y 2014) aborda la problemática de la mediatización de la experiencia de vida y su representación, donde detecta una “pedagogía moral de la televisión” acerca de los modos con que se representa a las mujeres que ejercen la prostitución, el cuerpo, la sexualidad o el dinero.

En el caso español, los trabajos son en su mayoría recientes, como el de Gómez y Pérez (2010), que desde el frame analysis se centran en el discurso de los clientes de servicios sexuales y sus imaginarios femeninos, en un estudio exploratorio que pone de manifiesto la relación entre los estereotipos femeninos y la cultura patriarcal: “La prostitución y su desarrollo en nuestra sociedad es síntoma de las relaciones de género en el que se evidencia un desajuste del discurso hegemónico igualitario imperante y la coherencia de sus acciones individuales”. En el mismo sentido, el trabajo de Álvarez, Castro, Cuevas y Puñal (2010) sobre los medios de comunicación gallegos destaca la ideología sexista de la agenda mediática, así como el enfoque desde la crónica de sucesos. Se complementa con el análisis de Clua (2015) sobre la imagen institucionalizada de las mujeres que ejercen la prostitución y del uso de su imagen en Internet, o bien con el enfoque contradictorio y paradójico común a otros relacionados con la sexualidad femenina (Rodríguez y Pérez, 2014).

La investigación académica ha producido más resultados alrededor de las temáticas en prostitución a partir del contenido de la prensa escrita, pero en cambio hay muy pocos antecedentes de su tratamiento en los informativos de las cadenas de televisión. Los primeros trabajos sobre este aspecto aparecen cuando la actividad se relaciona con otros contextos de exclusión, como la inmigración. Así, Olmos (2013) estudia los tópicos sobre pateras, mujeres embarazadas y prostitución desde las imágenes que ilustran estas informaciones en Canal Sur Televisión, con una metodología mixta que contempla también el análisis de la ausencia de las mujeres en las propias narrativas visuales. Concluye la autora que la representación mediática de las mujeres inmigrantes es reduccionista, sesgada y de victimización, como lo muestra el hecho de que, en tanto que actividad laboral, la prostitución aparezca a menudo asociada a la condición de inmigrante.

Estos trabajos sobre la representación audiovisual y televisiva se complementan con otros enfoques sobre la relación entre la producción mediática y las audiencias, a través del análisis del papel de los medios en la construcción de un imaginario sobre la prostitución y su ejercicio (Casado y Pérez, 2015), teniendo en cuenta que las contradicciones sobre su representación proceden en mayor medida de la falta de definición del marco legal de esta actividad que, probablemente, del propio ejercicio de la prostitución. Gómez, Casado y Pérez (2015) abordan la construcción de las identidades masculinas en España en relación con la prostitución, a través de entrevistas a clientes, trabajadores del sector y un grupo de discusión con clientes y no clientes. El análisis muestra estereotipos y modelos que perpetúan la lógica de la desigualdad de género: “La monetización de la relación sexual-laboral que se da en la prostitución constituye una de las formas más refinadas, aunque no la única, de convertir el objeto de deseo, en este caso una mujer, en mercancía” (Gómez, Casado y Pérez, 2015: 55).

 

  1. Metodología

Esta investigación parte del análisis del mensaje audiovisual sobre la prostitución y, de forma más concreta, sobre las mujeres que la ejercen, y que se proyecta a través de los medios informativos. Para ello, establecemos como objetivo principal el análisis de las noticias emitidas —un total de doce unidades informativas— durante los meses octubre y noviembre de 2014 en los informativos de mediodía de cuatro cadenas televisivas de España: TVE1, Cuatro Televisión, Telecinco y la Sexta. En principio, se planteó el análisis de la información en las seis principales cadenas españolas, pero de ellas en el periodo de estudio no se emitieron informaciones sobre la temática en TVE2 y en Cuatro Televisión. A partir del análisis audiovisual e informativo de las diferentes noticias seleccionadas se compararán los resultados con las recomendaciones de los manuales vigentes sobre recomendaciones para el tratamiento de la información sobre la prostitución.

La representación dominante de la prostitución y de las mujeres que la ejercen es limitada y estigmatizada, fruto de un dominio patriarcal que también ha relegado la preocupación por la cuestión en el ámbito periodístico. La temática de la prostitución es de las últimas que se incorpora en España a las guías de tratamiento informativo dirigidas a los profesionales de la información, y de hecho, las propuestas de autorregulación a través de manuales de recomendaciones aparecen más tarde que las publicadas sobre la atención a otros colectivos y minorías. Todo ello viene dificultando una representación más justa de las mujeres que ejercen la prostitución y la comprensión de aspectos ocultos de esta temática.

Para responder a esta hipótesis, se diseñó una metodología cualitativa exploratoria basada en el análisis de contenido de las unidades informativas seleccionadas, a través de la búsqueda de las diferentes noticias relacionadas con la prostitución durante el periodo mencionado. Para el análisis de contenido se ha utilizado como apoyo el software Atlas.ti 6.2, aplicando códigos sobre las informaciones según la temática, el marco de referencia o género de la información. Además, se analiza el papel de las personas que aparecen implicadas en el relato noticioso, así como también, cuando es posible, la argumentación alrededor de las causas, la repercusión social y el modo en que se denomina la prostitución.

 

  1. La prostitución en España y su tratamiento en los telediarios de las cadenas de televisión

La ambigüedad del ejercicio de la prostitución en España parte de que la actividad no cuenta con una regulación clara ni desde el ejercicio ni desde el consumo, mientras que, por otro lado, la prostitución forzada mediante engaño, intimidación o abuso, sí lo está. Así, mientas se mantenga sin regular y haya tolerancia social hacia su práctica, la ambigüedad será dominante en su comprensión.

Esta falta de regulación se relaciona con el papel de quienes la ejercen ya que al tratarse de una excepción legal, “las hace transitar desde la consideración de delincuente hasta víctima” (Casado y Pérez, 2015: 32). Su carácter marginal va desde lo social a lo simbólico, se entienden como víctimas con un planteamiento moralizante. Fruto de su estigma social, en los medios no se les reconoce el derecho a la palabra: “Se habla sobre ellas pero sin escucharlas. Tampoco se respeta su imagen en los medios de comunicación, ya que sólo son noticia cuando su situación particular permite reforzar los prejuicios previos. […] cubierto todo ello de un lenguaje proteccionista” (Juliano, 2005: 82-83)

La realidad social es una construcción discursiva (Berger y Luckman, 1986) a partir de propuestas legitimadas, como por ejemplo la televisión, que logra su in-fluencia en un proceso indirecto y complejo (Hawkins y Pingree, 1983). En el caso del tratamiento de la prostitución, el tratamiento es simplista, moralizante y reduccionista, ya que en general sólo muestra la actividad de las mujeres, mientras las clientelas aparecen excluidas de su retrato mediático (Casado y Pérez, 2015: 33). Así las cosas, la contradicción fundamental reside en que el país figura en el primer puesto del consumo de prostitución en Europa, pero la falta de regulación legal abre un debate social sobre las diferentes posiciones a adoptar al respecto y entre las que se construye una gran ambigüedad en la comprensión del fenómeno y en su aceptación.

Las informaciones analizadas para esta investigación muestran el sesgo en el enfoque del planteamiento relacionado mayoritariamente con los sucesos y la crónica judicial. Se ofrecen aquí los datos del análisis de las informaciones relacionadas con la prostitución se emitieron en los telediarios de las principales cadenas de televisión en España entre octubre y noviembre de 2014: la primera cadena de Televisión Española (TVE1), Cuatro Televisión (cuatro informaciones cada una de estas cadenas), Telecinco (2) y La Sexta (1); Antena 3 no emitió ninguna relacionada con la temática en su noticiario de mediodía, durante el periodo analizado, es decir, entre octubre y noviembre de 2014.

De esta muestra, la mayoría de las noticias se sitúan en la página de sucesos (12) o en la crónica judicial (4) y solamente en un caso se incluye en la sección de política. Por tanto, como enfoque genérico, las informaciones sobre la prostitución tienen un encuadre legal, como una construcción que produce consecuencias reales bien sea por la detención de los responsables, por el juicio a que son sometidos o por la valoración de la trata de seres humanos. Quizá por ello, la mayoría aparecen en el bloque de sucesos, entre otras informaciones relacionadas con la crónica negra, con los asesinatos, la violencia o los homicidios, con una única excepción antes mencionada.

También se generaliza una vinculación con la inmigración o se destaca la extranjería de las personas implicadas: la mayoría se señala que tienen nacionalidad o procedencia rumana, pero también se mencionan otras como la paraguaya, búlgara, china, nigeriana, rusa y dominicana. Así se asocia la trata a una serie de nacionalidades, incluso también en las propias declaraciones del Fiscal Coordinador de Extranjería, que aparece en una información en su condición de experto con la siguiente afirmación: “Lo que es explotación sexual provienen de Rumanía, países con gran número de víctimas, le sigue Nigeria y en tercer lugar China” [literal]. Solamente hay un caso en el que se habla de mujeres que ejercen la prostitución sin mencionar su nacionalidad, sólo indicando que son extranjeras: “La policía interroga a tres trabajadoras, aunque no hablan bien castellano y están en estado de shock, así que está siendo difícil”.

Discursivamente se encuadra la prostitución como un fenómeno externo a la sociedad española, destacando la condición extranjera de sus actores; sólo en una noticia se habla de mujeres españolas que ejercen la prostitución: “En 2013 se constató un incremento del número de mujeres españolas ejerciendo la prostitución, un fenómeno que ya empezó a despuntar con la crisis”. Se hace contextualizando el dato dentro del impacto de la crisis económica, con lo que, en cierto sentido, se trata de dar a entender que no es un fenómeno propio de mujeres españolas o que se han visto abocadas a ello por el contexto, al margen de la posible decisión propia y de que se trate de una opción laboral. Por tanto, se plantea la temática en función de factores económicos y sociales, tanto por la referencia a la crisis como cuando se menciona la situación concreta de personas o de colectivos afectados especialmente por ella.

 

  1. Categorías, calificativos, roles y actores

Los términos con que se expresa la prostitución en las noticias analizadas muestran diferentes posiciones en las responsabilidades y libertades. En la mayor parte de los casos se define como trata de seres humanos con fines de explotación sexual (12), aunque en otros casos también se hace referencia al tráfico de seres humanos (8) con fines de explotación sexual, al proxenetismo (5) o simplemente a la explotación. En cambio no hay entre las informaciones ninguna que aborde otras cuestiones, como la prostitución voluntaria, los problemas con el vecindario, el debate político o legal de la actividad, las repercusiones personales, sociales o económicas del ejercicio o de la explotación. Tampoco figura el enfoque de los compradores de sexo entre los argumentos de los relatos noticiosos, y sólo en algunos casos se profundiza con detalles sobre las condiciones del ejercicio.

De la misma forma, desde el punto de vista lingüístico, en la denominación de las personas que se prostituyen o son prostituidas (prostitutas, que se emplea un total de 12 veces) se aprecian las connotaciones sobre la posición del medio próxima al abolicionismo(mujer prostituida y esclava sexual) (0) o al regulacionismo (trabajadora sexual) (1). Este concepto de trabajadora sexual sólo se utiliza en una información de Cuatro TV, que define como empleada a una de las mujeres heridas en un tiroteo y como trabajadoras a otras tres mujeres que se dedicaban a la prostitución. En la mayor parte de los casos, se califica como una vulneración de los derechos humanos (9), o bien como una disfunción social (6) y, en un caso, como violencia de género. Sin embargo no se la conceptualiza como lacra ni como inmoralidad en ninguna de las informaciones analizadas. También se encuentra la coincidencia en el dominio del uso del término obligar (10) para referirse al ejercicio de la prostitución, insistiendo en la idea de que la actividad está provocada por presión externa, a partir de redes o bien por parte de proxenetas, lo cual también coincide con el mayor número de casos que se describe. También se utiliza la explotación sexual (8) o la trata de personas o de blancas (5).

Los roles concretos y responsabilidades en la descripción de los hechos y sucesos resultan de interés desde un análisis de género ya que, por ejemplo, al género masculino se le atribuye en la responsabilidad de los hechos de forma genérica —o se supone cuando se usan términos imprecisos a la hora de designar a quienes están al frente de las redes—. Así, se invisibiliza el papel de los responsables, e incluso el sexo de las personas, al generalizar o englobar con el concepto redes (6), o bien organizaciones (5), especialmente cuando se habla de las detenciones, los procesos penales, la desarticulación o bien los años de condena a prisión.

En todos los casos se describe a los hombres como responsables del sometimiento de mujeres para que ejerzan la prostitución, con la excepción de tres informaciones en las que se habla de hombres y mujeres como responsables de la organización de trata. En una información de Telecinco, también se hace referencia a dos mujeres acusadas de un delito de trata de seres humanos. En el análisis lingüístico de género, resulta también significativo que en todos los casos se relaciona el ejercicio de la prostitución con las mujeres, mientras que quedan fuera de la mención expresa tanto los hombres como los colectivos transgénero. Por su parte, las mujeres reciben el tratamiento de víctimas (en un total de 10 ocasiones), tanto de la explotación como de casos concretos de violencia y de malos tratos, de recibir palizas diarias. También se menciona que las mujeres son tatuadas (3 informaciones sobre el mismo suceso) por parte de los explotadores, indicando la supuesta deuda de la mujer con la organización, e incluso en un caso hay una referencia concreta al tatuaje de un código de barras con el que se trata de asimilar a la persona a un objeto mercantil.

Resulta interesante el análisis sobre las expresiones que describen las circunstancias en que las mujeres llegan al mundo de la prostitución. En tres ocasiones dicen haber resultado víctimas de engaño por parte de sus captores, a las que se podrían sumar otras de similares características como haber recibido promesas falsas de trabajo (2) o de conseguir un visado (1). Otro estilo de engaño que aparece reflejado de forma recurrente es el de los loverboys (2), que se definen como hombres que convencen a sus víctimas bajo diferentes argumentos como que les prometen un trabajo en España, logrando que se desplacen y caigan dentro de las redes de trata para ejercer en el destino la prostitución. En cuatro ocasiones se menciona el pago de deudas económicas y en una, la violencia como la causa directa de la prostitución.

 

  1. Los protagonistas de la información y su tratamiento

En el análisis de los actores que figuran en las informaciones televisivas sobre esta temática, el mayor número de referencias se realiza sobre las prostitutas (9), seguidas de miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (8), proxenetas (7), expertos (5) y una sola mención a un actor político. El interés de esta cuestión está sobre todo en el papel que se les otorga a la hora de convertirse en portavoces de los hechos, es decir, al relato o la valoración en voz propia que realizan. Lo más llamativo es que en todos los casos las mujeres que ejercen la prostitución se transforman en sujetos pasivos de lo noticioso, ya que en ningún caso se les concede la palabra. Todos los testimonios recogidos en las informaciones proceden del grupo de informantes o de expertos, pero nunca de las mujeres afectadas, las cuales aparecen en condición de víctimas.

De hecho, las noticias aparecen en prácticamente todos los casos sin testimonios, con la única excepción de un informe realizado con motivo del “Día europeo contra la trata de personas”, en el que se recogen declaraciones de cuatro personas. Los cuatro testimonios aportados son de expertos (una de la Guardia Civil, el Coordinador de la Fiscalía de Extranjería, una portavoz del Instituto de Migraciones y de la Fiscal de Extranjería) que definen diferentes aspectos de las prácticas de esas redes, y de los delitos y su investigación. Tanto la portavoz de la Guardia Civil como el Fiscal Coordinador definen a través de nacionalidades muy concretas tanto las redes como la procedencia de la explotación sexual, mientras que la portavoz del Instituto de Mi-graciones realiza afirmaciones sobre la gravedad del delito de la trata. Por último, la Fiscal de Extranjería facilita información sobre el número de mujeres que denuncian al proxeneta para acogerse a los beneficios de la colaboración policial —que supone conseguir un permiso de residencia y trabajo—, aunque no se facilitan datos que puedan ayudar a comprender la escasez de denuncias ni la situación de las mujeres que rehúsan hacerlas, probablemente por temor.

El informe se presenta además con un balance de las operaciones de la Policía y la Guardia Civil contra las redes de trata: a lo largo de 2014 hubo seiscientos detenidos por formar parte de las mismas o por colaborar con ellas, y se liberó a setecientas mujeres, mientras que en año anterior se rescató a más de 1.600 mujeres y se detuvo a 1.548 integrantes o colaboradores de redes de trata. Sin embargo, no se explica en ningún momento ese descenso tan llamativo —ya que supera el cincuenta por ciento—, que resulta serlo mucho más si se tiene en cuenta que al inicio de la información, se decía que el Gobierno “ha anunciado medidas para privar del beneficio económico a delincuentes que se dedican a la trata de mujeres y reforzará los mecanismos de prueba en los procesos penales”.

 

  1. El análisis visual

La fuente documental de la representación audiovisual de la información sobre la prostitución en las cadenas de televisión en España es la policial. En todas las informaciones aparecen imágenes facilitadas por el Cuerpo Nacional de Policía o por la Guardia Civil, es decir, que son las que documentan estas informaciones, e incluso en algunas de ellas de forma exclusiva. Las dificultades de los medios para el acceso a los escenarios noticiosos en muchos casos, o los problemas que conlleva grabar escenas anónimas relacionadas con el ejercicio de la prostitución se encuentran en el origen de este sesgo informativo, que tiene efectos de interés de cara a la percepción pública de la prostitución.

Desde el punto de vista de la recepción de los contenidos, las imágenes grabadas por las fuerzas de seguridad del Estado contribuyen a la confusión generada por la alegalidad del ejercicio de la prostitución, y a una compleja construcción de la idea de que estas mujeres son delincuentes, más que víctimas. Son imágenes de marginación —en las que estas mujeres aparecen en muchos casos con esposas o con las muñecas inmovilizadas— que contribuyen a esta lectura de la prostitución como actividad delictiva. Visualmente resulta fácil relacionar la prostitución con el delito, ya que en las imágenes no se diferencia el papel de los diferentes agentes o protagonistas de la noticia. Las imágenes tienen, además, un carácter simbólico con el que aumenta la cosificación y el uso simbólico de la posición de estas mujeres, a causa de la alegalidad o falta de regulación de la actividad, y por la tendencia social a estigmatizar a toda persona que se relaciona con la delincuencia.

Este retrato de enfoque delictivo se hace homogéneo en terminados criterios de realización, como es el uso de un encuadre preferente que trata de evitar los rostros de las personas relacionadas con el hecho informativo; entre éstas se incluye tanto a los agentes de la Policía o de la Guardia Civil —para preservar su identidad y evitar represalias—, como a los detenidos —por la presunción de inocencia necesaria—, e incluso a las mujeres que ejercen la prostitución —también en relación con la reserva de su intimidad—. Sin embargo, este filtro supone que, visualmente, se asocia el ejercicio de la prostitución con el delito de forma sistemática. Es, en cierto sentido, la consolidación de un enfoque moralizante, ya que en el contexto en el que se retratan estos sucesos no hay muchas oportunidades para mostrar una imagen normalizada de estas mujeres.

En el setenta por ciento de las informaciones analizadas aparecen planos procedentes de grabaciones policiales o de la Guardia Civil como único recurso disponible, y en el treinta por ciento restante, además de las imágenes de las fuerzas de seguridad, aparecen algunos planos de producción propia o de archivo. Es el caso de la noticia sobre el juicio contra catorce personas por explotación sexual, emitida el 11 de noviembre en los telediarios de tres cadenas diferentes (TVE1, Cuatro y Telecinco), las cuales coinciden en señalar la nacionalidad de los acusados (rumana) y el ejercicio forzado de la prostitución. El tratamiento audiovisual coincide, ya que se emplean imágenes propias sobre la llegada de los detenidos al juzgado y de los primeros minutos de la vista oral —muy similares en las tres cadenas— con las imágenes policiales de archivo de la detención de la banda. También coinciden en destacar el tatuaje de código de barras que mostraban algunas mujeres prostituidas. Cuatro Televisión es la cadena que destaca por un mayor detalle en las imágenes y el uso de la producción propia para ilustrar calles donde se ejerce la prostitución, en las que aparecen las mujeres con la cara difuminada. De la misma forma, TVE1 y Cuatro Televisión coinciden en el uso de las mismas imágenes de origen policial en la noticia sobre la detención una banda de trata de mujeres rusas, registrada en Almería el 1 de noviembre, cuyas facciones también se difuminan; la cadena privada, por su parte, recurre de nuevo a la producción propia para mostrar a las mujeres cuando salen esposadas del club y al entrar en el coche policial, con encuadres que también evitan sus rostros.

En el planteamiento audiovisual de todo el corpus analizado hay tres excepciones destacables. La primera es una noticia de Telecinco que relata los abusos y la explotación sufrida por una mujer por parte de su propia familia, porque se emite en directo en el informativo a través de una reportera que aparece en viñeta, mientras al fondo se ven imágenes del edificio donde se produjeron las detenciones. En segundo lugar, el informe que emite Cuatro Televisión sobre los negocios políticos corruptos, donde se menciona la prostitución como un premio por la firma de estos negocios. Las imágenes que se utilizan son las de una cacería y los propios retratos de los políticos, aunque no aparece ninguna referencia visual a la prostitución. El último caso singular es el de un suceso, ocurrido en un club de alterne de Medina del Campo, donde hubo dos muertes, y que fue emitido por la cadena Cuatro. El tratamiento visual de la información es genérico sobre el crimen, al margen del contexto en el que se desarrolla, un club de alterne. Las imágenes de los equipos de la televisión, obtenidas in situ, muestran la actividad policial y reflejan más el crimen que el ambiente del prostíbulo.

El informe emitido por Televisión Española con motivo del “Día europeo contra la trata de personas”, mencionado antes, resulta de especial interés para el análisis visual, ya que se ilustra con imágenes de diferente procedencia, de una forma confusa y carente de criterio. En primer lugar y como introducción aparece una información en formato colas sobre dos operaciones policiales relacionadas con la trata de seres humanos de esa misma jornada, ilustrada con imágenes policiales, en las que la cámara sigue la acción de la detención, del registro y de documentos con nombres de chicas y cantidades de dinero. Le sigue, a paso de página, un informe sobre el tema que comienza con imágenes de un edificio de la Guardia Civil, de las que pasan a las de una chica morena de piel, de espaldas y con sujetador rosa —que parece proceder de la intervención y la grabación policial—. Después aparece el testimonio de una experta, una capitana de la Guardia Civil, perfectamente uniformada, y vuelven a recurrir a imágenes de las fuerzas de seguridad de una detención en un prostíbulo, en las que el rostro de las mujeres sin esposar durante el registro policial aparece difuminado. A continuación, con otro criterio diferente, se ve a dos hombres trajeados de forma impecable: son el redactor de la información y el Fiscal Coordinador de Extranjería, que será quien realice la siguiente declaración. De nuevo se vuelve a los planos policiales en el lugar de las detenciones, con tres mujeres esposadas y las manos con guantes de la policía cogiendo un cuchillo. Ahora se ve con aspecto formal a la representante del Instituto de Migraciones y también a la Fiscal de Extranjería, ya que ambas intervienen como expertas. Esta parte de la noticia se ilustra con imágenes de recurso de unas jornadas, al parecer sobre la misma temática y en ámbito universitario, sobre las que no se hace referencia alguna en ningún momento. La información se cierra con planos de elaboración propia de un club de alterne de carretera, con luces de neón de color y coches pasando por delante.

Este informe muestra ausencia de criterio en el uso de la imagen, ya que no aparece contextualizada por el relato ni por ningún otro tipo de información, y con saltos visuales continuos que inducen a confusión en el relato de lo noticioso al mezclar contextos y personas: las imágenes policiales no diferencian el contexto de las detenciones, no explican que la prostitución no es un delito y no destacan cuando se trata del delito de trata de seres humanos. Todo esto mientras aparecen expertos —bien vestidos y marcando diferencias respecto al contexto anterior— que son los únicos con voz propia para teorizar o analizar datos sobre la incidencia del fenómeno. El tratamiento visual resulta simplista y moralizante, destaca lo noticioso sin explicar roles ni detalles.

 

  1. Las recomendaciones sobre el tratamiento de la prostitución

La preocupación por la representación de la prostitución y de las mujeres que la ejercen es tardía y reducida en España, tal y como pone de manifiesto el análisis cuyos resultados se exponen en este artículo. De hecho, no se trata sólo de una conclusión del análisis de contenido de las informaciones del corpus de la investigación, sino también del realizado sobre los manuales de estilo y recomendaciones profesionales publicados en España. Del recorrido bibliográfico realizado por estos códigos, la primera evidencia que se obtiene es que la temática de la prostitución es de las últimas que se incorpora en España a las recomendaciones dirigidas a los profesionales de la información, y se hace en el contexto de los intentos de autorregulación en la profesión. Estos códigos sobre el tratamiento de minorías se han redactado a menudo por diferentes asociaciones o colegios profesionales con el apoyo y asesoramiento de organizaciones y colectivos relacionados.

La temática de la prostitución, la representación de sus actores o la necesidad de proteger a las mujeres relacionadas con ella no figuran de forma expresa entre las cuestiones que abordan los libros de estilo de las cadenas televisivas, que en su mayoría ni siquiera mencionan la cuestión, como es el caso de la Corporación RTVE. En el Libro de Estilo de Canal Sur Televisión, la palabra prostitución sí figura en su índice, pero sólo de cara a la definición del rol en distintos contextos, así como en el relato de la evolución del concepto violencia doméstica, en concreto como prostitución forzada, o bien en la del maltrato a menores.

Este hecho muestra sin lugar a dudas que el estigma sobre las personas que ejercen la prostitución ha evolucionado menos que el de otros colectivos como migrantes, minorías étnicas o menores, a los que se ha dedicado una mayor atención y sobre los que hay más iniciativas de autorregulación. De hecho, las referencias a la prostitución aparecen precisamente en los manuales y códigos relacionados con otras minorías, para evitar que se registren confusiones en la relación de estos colectivos y el ejercicio de la prostitución. Así, la cuestión aparece por primera vez en los manuales sobre el tratamiento de las migraciones y los migrantes, ante la posibilidad de asociar a las mujeres de otras nacionalidades o víctimas del tráfico de personas con la prostitución. Se trata de advertencias sobre el riesgo de identificar a colectivos vulnerables con delitos de diferente tipo o con el ejercicio de la prostitución, equiparando esta actividad en algunos casos a la comisión de un delito. Todo esto muestra que otros colectivos han reclamado y conseguido mayor atención sobre su situación y tratamiento en los medios de comunicación, mientras que el mundo de la prostitución ha quedado relegado y, generalmente, asociado al delito.

Entre las propuestas de recomendaciones genéricas, destacan las realizadas en la guía de Servimedia “Periodismo social. El compromiso de la información” (2007: 53-54). Este manual profundiza en el tema más que los libros de estilo referidos con anterioridad, e incluso diferencia por género el impacto de la definición de la actividad, recomendando el uso de la expresión “trabajador o trabajadora sexual” para quienes la reivindiquen. Argumenta de esta manera la necesidad de una regulación laboral para la actividad, así como de la necesidad de diferenciar la elección de la actividad como relación económica, a la vez que pide distinguir los distintos contextos donde se ejerce la actividad. Por ejemplo, cuando ésta tiene lugar en un contexto mafioso, destaca la importancia de poner el acento en las coacciones, agresiones y situaciones forzadas hacia las mujeres. En este caso recomienda el uso de las palabras “mujeres prostituidas”, “tráfico de mujeres” y “esclavitud sexual”. El manual reclama también el uso de un lenguaje directo y claro en los términos relacionados con la prostitución y con las personas que la ejercen.

Desde la perspectiva de género, los primeros manuales en atender la cuestión y facilitar recomendaciones son los relacionados con la violencia de género, que siempre mencionan la prostitución forzada entre las formas de violencia contra las mujeres. Desde esta perspectiva, comienzan a concretarse recomendaciones dirigidas a los profesionales para diferenciar la prostitución de la trata y de la explotación sexual, aunque no del ejercicio libre de la actividad.

De forma concreta y específica, el primer manual español con recomendaciones sobre el tratamiento de la prostitución en los medios de comunicación es el que publicó Yolanda Alba (2000). También se aborda la cuestión en el capítulo de libro de Belén Puñal (2007), que trata de profundizar en las claves que ayudan a contextualizar la información sobre la prostitución, como una aportación dentro del manual “Buenas prácticas periodísticas desde la perspectiva de género”.

El manual elaborado por el Grupo de Estudios sobre Prostitución Islas Baleares (GEPIB, 2013) “Reflexiones y recomendaciones. Buenas prácticas informativas sobre prostitución” parte de un análisis del tratamiento de la prensa escrita en Baleares, en cuyas conclusiones coincide con el diagnóstico del estado de la cuestión que también aborda: el sensacionalismo, la falta de variedad y diversidad de fuentes, la criminalización y la invisibilización con que se presenta el fenómeno. Todo ello, tal y como se destaca en el manual, sería el fruto de la interpretación y la visión de los profesionales de la información, fundamentalmente.

El más reciente manual monográfico con recomendaciones para el abordaje informativo de la prostitución es el que ha publicado el Ayuntamiento de Barcelona (2015). Sintetiza las cuestiones centrales de la problemática, exigiendo precisión a la hora de diferenciar el ejercicio libre de la trata y el tráfico de seres humanos, la perspectiva de género, la pluralidad de las fuentes y la visibilización de los diferentes agentes, especialmente de quienes se lucran o delinquen con la prostitución. Asimismo reclama compromiso con la transformación social por parte de los medios mediante el rechazo de la publicidad sobre la temática, del sensacionalismo y el morbo, de los estereotipos y prejuicios. Alerta de la inclusión sistemática de este tipo de informaciones dentro de la crónica de sucesos, de la que habría que desligarla, y considera necesario ampliar su marco de análisis y presentación a las causas, al contexto y a las consecuencias. De la misma forma, exige dar voz a las mujeres que ejercen la prostitución y respetar su derecho a la dignidad e intimidad. Dentro de ese criterio transformador destaca su apuesta por la formación, la investigación y la difusión de fenómeno de la prostitución y del tráfico y la trata de seres humanos dentro del colectivo de profesionales de la información, además del seguimiento de las informaciones, de las recomendaciones y de su impacto.

 

  1. La imagen y la información audiovisual en el tratamiento de la prostitución

Las informaciones televisivas a menudo facilitan la reproducción de mitos y estereotipos no sólo por su brevedad y por su enfoque, sino por la capacidad de síntesis de la imagen, y por la falta de rigor y de criterios de los profesionales en su selección y uso. De hecho, la aparente simplicidad de la imagen se suma a una creciente tendente a la espectacularización de la información televisiva que contribuye a planteamientos sensacionalistas de muchos problemas, y a establecer relación entre determinadas temáticas y los sucesos y la delincuencia.

A pesar de que estos manuales de recomendaciones suponen un avance significativo para el abordaje informativo de la prostitución, los criterios y aportaciones son de carácter genérico para los medios de comunicación, y relegan a menudo la importancia de la imagen y de la información audiovisual. De hecho, aunque en algún caso éstas se mencionan de forma concreta, no se plantean soluciones para las dificultades concretas que tienen los medios audiovisuales al abordar estos hechos noticiosos. Así por ejemplo, la recomendación número 3 del Ayuntamiento de Barcelona —“Hacer visibles las personas que se lucran y/o delinquen a través de la prostitución y los usuarios que la hacen posible, sacando del foco mediático las mujeres que la ejercen”— tiene como principal dificultad el respeto a la intimidad y a la presunción de inocencia. Es decir, que al evitar que se pueda identificar a las personas que ejercen la prostitución salvo que se cuente con su autorización expresa, se limita más aún la ya reducida posibilidad de tratamiento visual de estas informaciones, siempre aquejado de falta de imágenes y de las dificultades para obtenerlas.

De todas las publicaciones mencionadas, el manual elaborado por el GEPIB (2013), aunque insiste en cuestiones abordadas por otros decálogos, es el único que se detiene de forma singular y novedosa en el tratamiento de las imágenes y en su impacto en la creación de impresiones: “Las imágenes son lo primero que llama la atención a la hora de descodificar un mensaje. Al mismo tiempo están llenas de contenido. Por esto se tendría que tener un cuidado especial en su elección. Hay que huir de toda visión morbosa o sensacionalista que perpetúe el estigma social” (GEPIB, 2013: 26). Con este criterio, rechaza el uso de material de archivo porque se utiliza fuera de contexto temporal, y exige el consentimiento de las personas grabadas, así como el respeto en el tratamiento visual y en el comportamiento de los profesionales a la hora de captar las imágenes, evitando el acoso que en ocasiones puede llegar a registrarse sobre las mujeres y los protagonistas de la información (GEPIB, 2013: 26-27). El manual pide también diversidad en la representación de los actores relacionados con el fenómeno, incluyendo el papel masculino atribuido a clientes, proxenetas, así como a los profesionales de atención como son los trabajadores sociales para mostrar una visión más inclusiva y completa. Esta guía también contribuye a la construcción de alternativas proponiendo redimensionar la información sobre prostitución, incluyendo historias de más largo recorrido que permitan narrar las transformaciones personales de las mujeres que la ejercen. Se pretende por esta vía profundizar en las causas de la trata y la explotación sexual como un enfoque para luchar contra estas prácticas. En general, el manual busca evitar el análisis moralista o los planteamientos morbosos de los hechos noticiables y de interés social, por ello propone priorizar la información de utilidad ciudadana como el uso el teléfono contra la trata sexual.

 

  1. El noticiero televisivo, un formato sin contexto

El análisis del corpus de informaciones relacionadas con la prostitución evidencia las dificultades del formato de los noticieros televisivos para contextualizar este tipo de noticias, así como para una comprensión amplia y compleja de la realidad de la prostitución y de la posición de las mujeres que la ejercen. El relato noticioso televisivo está sintetizado, es de brevísima duración, su narración está fragmentada y aparece de forma instantánea e inconexa respecto a otros hechos. Se apoya sobre todo en unas imágenes que dificultan la comprensión, a la vez que alimentan el mito de la transparencia y de la ausencia de manipulación que se atribuye al medio televisivo. La lógica de lo noticioso en la televisión se aleja de la profundidad ya que, por ejemplo, la información sobre el “Día europeo contra la trata de personas” no cuestiona los datos oficiales ni profundiza en las propias cifras que aporta.

Los rasgos comunes de las noticias analizadas retratan la prostitución como un fenómeno alejado de la complejidad social. Los elementos económicos y sociales sólo forman parte de la narrativa periodística como un modo de justificar la dedicación de estas mujeres a la prostitución, mientras aleja la posibilidad de contemplar su ejercicio voluntario. Desde esta posición resulta más fácil trivializar e incluso aproximarse a un enfoque simplificado, estereotipado o sensacionalista.

Como ya se ha mencionado, la temática se relaciona casi siempre con los sucesos, la delincuencia e, incluso, en algún caso con la inseguridad ciudadana o el crimen. Resulta curioso que este planteamiento haya jugado a favor de la protección de la imagen y de la identidad de las mujeres que ejercen la prostitución, evitando que puedan ser identificadas sin su consentimiento —en las noticias de sucesos se protege especialmente la identidad de los protagonistas para respetar su presunción de inocencia—, pero también es cierto que invisibiliza a otros actores.

En estas ocasiones se produce una sobrerrepresentación de las mujeres en la información, pero sólo como factor de una estrategia de invisibilización de la clientela, y ello a pesar de que es la demanda de este colectivo la que estimula las redes, la trata, o la delincuencia que aflora siempre de manera transversal o soterrada. Esta hiperrrepresentación de las mujeres va acompañada de su silenciamiento, de la captura de la imagen en ausencia de su voz. Es el tratamiento que no sólo reciben a menudo en las noticias las mujeres que ejercen la prostitución, sino también otros colectivos minoritarios y vulnerables, de quienes se habla pero a quienes no se permite hablar, o al menos no narrar con voz propia su propio relato, es decir: no hay opción a que estas protagonistas expliquen su situación, circunstancias y razones. El tema de las voces que construyen la información tiene un especial interés, por cuanto la palabra es poder y autoridad. Por tanto, la selección de quienes tienen voz, para relatar un hecho revela una ideología sobre la autoridad y el poder en la información.

Para valorar la cuestión, también hay que tomar en consideración que una de las dificultades que se detectan a partir del análisis, además de las derivadas de la producción informativa, está relacionada con el acceso a las propias mujeres que ejercen la prostitución. En la muestra analizada sólo hay una información —la relacionada con el “Día europeo contra la trata de personas”— en que se aportan testimonios, todos ellos de expertos y ninguno de alguna persona que se dedique a la prostitución. Son personas ligadas al contexto policial y judicial quienes relatan la situación de las mujeres prostituidas y se pronuncian sobre la cuestión con la misma posición de distancia y superioridad con que lo hacen los propios periodistas. Se muestra la autoridad y rango que se otorga a cada uno de los expertos en la forma en que se presentan en pantalla y en el uso de la palabra que, en ocasiones, utilizan como fuente de expresiones negativas sobre el hecho que comentan, o incluso para sanciona moralmente la posición de las personas prostitutas o prostituidas. Es decir, que frente al tópico de que la falta de conocimiento de los periodistas sobre esta realidad implica el riesgo de que usen términos más negativos, se constata que los expertos también pueden cometer el mismo error.

Todo ello nos lleva a confirmar la hipótesis inicial de que el tratamiento de la prostitución los medios de comunicación, y más en concreto de los informativos televisivos, es limitado, negativo y superficial, y carece de procesos de análisis previo que mejorarían su comunicación y la comprensión social de estos fenómenos. Los medios prestan una atención mínima a las cuestiones relacionadas con la prostitución, que están invisibilizadas o ausentes de los manuales de estilo, bien porque resultan desplazadas por las recomendaciones y la atención que reclaman otras temáticas de carácter social o bien por colectivos que han logrado una mayor pujanza a la hora de reivindicar una representación mediática más justa. Sin embargo, la falta de conciencia de la importancia del tratamiento de la prostitución sobre la imagen de las mujeres tiene un impacto muy negativo desde el punto de vista de género ya que consolida una representación sexista y patriarcal.

 

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Rodríguez Salazar, Tania y Pérez Sánchez, Iliana (2014): “La sexualidad femenina en discursos de la prensa popular y la ficción televisiva”. Comunicación y Sociedad, 21 (nueva época). Disponible en: http://revistascientificas.udg.mx/index.php/comsoc/article/view/570 [Consulta: 25 de marzo de 2016]

Sapolsky, Barry S. & Tabarlet, Joseph O. (1991): Sex in primetime television: 1979 versus 1989. Journal of Broadcasting & Electronic Media, 4 (35), 505-516. Abingdon, England: Routledge Journals, Taylor & Francis Group.

Unió de Periodistes Valencians (2002): Notícies amb llaç blanc. València: Unió de Periodistes Valencians, Generalitat Valenciana, Conselleria de Benestar Social, No estás sola.

VV.AA. (2009): Recomanacions sobre el Tractament de la Violència masclista als Mitjans de Comunicació. Documento de actualización. Disponible en: http://www.cac.cat/pfw_files/cma/actuacions/Autorregulacio/Recomanacions_viol_ ncia_masclista_ES.pdf [Consulta: 25 de marzo de 2016]

Wahoun, Carole (2007): The representation of prostitution in the media. Paris, Scelles Foundation. Disponible en:

https://docs.google.com/viewer?url=http%3A%2F%2Fcrides.fondationscelles.org%2Ffile.php%2F3%2Fmoddata%2Fdata%2F5%2F68%2F930%2FFT19_representation_prostitution_medias.pdf [Consulta: 25 de marzo de 2016]

Yébenes Alberca, Julia (2005): Tratamiento de la violencia contra las mujeres en los medios de comunicación. Recomendaciones para las buenas prácticas en la información sobre violencia de género. Madrid, Comisión de quejas, arbitraje y deontología del periodismo y FAPE. Disponible en: http://www.comisiondequejas.com/wp-content/uploads/Violencia_genero.pdf [Consulta: 25 de marzo de 2016]

 


Lucía Benítez Eyzaguirre es periodista, redactora de Canal Sur Televisión. Es Profesora Asociada (Acreditada Titular) del Departamento de Marketing y Comunicación de la Universidad de Cádiz.

Manifiesto Político de las Trabajadoras Sexuales del Estado español

 

Las Trabajadoras Sexuales somos ciudadanas de pleno derecho.

Prostitución es sexo consensuado entre adultos y, por tanto, libertad sexual amparada por la Constitución.

Aunque las leyes y los jueces reconocen y defienden nuestro derecho a prostituirnos en el ejercicio de nuestra libertad sexual, penalizan al mismo tiempo algunos aspectos de nuestro trabajo, en virtud del modelo abolicionista implantado por el dictador Franco en 1961 y aún vigente.

Este modelo abolicionista, al tiempo que reconoce la legitimidad de la libre decisión de las mujeres a prostituirnos, penaliza a todas aquellas personas que nos ayuden a llevar a cabo nuestro trabajo, bajo la fórmula del “proxenetismo aún con consentimiento de la prostituta”.

Son estas leyes abolicionistas las que nos están impidiendo disfrutar de la totalidad de nuestros derechos humanos y las que refuerzan a los ojos de la sociedad la visión de las prostitutas como mujeres ligadas al mundo del crimen.

Por tanto, decididas a recuperar de una vez por todas la totalidad de nuestros derechos humanos, es decir, nuestros derechos fundamentales reconocidos por la Constitución,

 

EXIGIMOS

la

TOTAL DESPENALIZACIÓN DEL TRABAJO SEXUAL

 

que se concreta en los siguientes puntos:

 

1.- Supresión del art. 187 del Código Penal (“prostitución forzada” y “proxenetismo”).

Basta con aquellos artículos del Código Penal que penalizan el secuestro y la violación.

En este caso, como en el siguiente, el desprecio al consentimiento de la persona (la prostituta) atenta contra la libertad sexual protegida por el mismo Código Penal, así como contra la libertad de empresa y el derecho al trabajo asimismo reconocidos por la Constitución.

Los vicios del consentimiento que pueden invalidar éste ya están contemplados en nuestro sistema jurídico: no es lo mismo un consentimiento invalidado por iniciativa de la persona titular del bien jurídico protegido —la libertad sexual, la libertad de empresa, el derecho al trabajo— que consigue demostrar que su consentimiento fue viciado que un consentimiento despreciado por la ley como “irrelevante” violando así la dignidad de la persona que lo dio libremente.

 

2.- Supresión del párrafo b) del artículo 177 bis del Código Penal (De la trata de seres humanos) que dice “La explotación sexual, incluyendo la pornografía.”

Basta con el párrafo “a) La imposición de trabajo o de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, a la servidumbre o a la mendicidad.”

 “Explotación sexual” es un término que no tiene definición, ni en la ley española ni en la ley internacional. Esta indefinición no es casual sino intencionada y hace que el párrafo b) viole el principio jurídico básico de legalidad.

 

3.-  Eliminación del párrafo 11 del art. 36 de la Ley Mordaza: “La solicitud o aceptación por el demandante de servicios sexuales retribuidos en zonas de tránsito público…)”

Porque viola los derechos constitucionales a la libre circulación y a la intimidad: se penaliza una conversación privada protegida por las leyes de protección de la intimidad y se viola la igualdad de todas las personas ante la ley al penalizar por el solo hecho de estar en la calle a aquellas mujeres que la policía supone que realizan la actividad legal de venta de sexo.

 

4.- Derogación de la Ley de Extranjería.

Aunque esta Ley no se refiere expresamente a la prostitución, si afecta al gran número de trabajadoras sexuales inmigrantes indocumentadas que, bajo la amenaza constante de detención, ingreso en CIE y deportación, deben esconderse de la policía y quedan indefensas ante las violaciones y la explotación económica llevadas a cabo por las mafias.

 

5.- Esta despenalización debería completarse —al modo de Nueva Zelanda, primer país en el que se ha despenalizado totalmente el trabajo sexual— con una regulación estricta de los propietarios de burdeles y del funcionamiento de éstos, con el objetivo, como dice el preámbulo de la Ley de Reforma de la Prostitución de Nueva Zelanda, de:

“salvaguardar los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual y protegerlas de la explotación, promover el bienestar y la salud y seguridad ocupacional de las trabajadoras sexuales y propiciar la salud pública.”

 

Llamamos a todas las organizaciones, partidos políticos, sindicatos y fuerzas democráticas en general a apoyarnos en nuestra justa lucha por recuperar nuestras libertades democráticas.

Llamamos a todas las personas defensoras del Estado de Derecho frente a las imposiciones totalitarias a apoyarnos en la consecución de nuestros objetivos democráticos.

Llamamos en particular a las mujeres, a nuestras hermanas, a apoyar nuestra lucha, que es la lucha de las mujeres contra el patriarcado.

 

¡LOS DERECHOS DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES SON DERECHOS HUMANOS!

 

¡LOS DERECHOS DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES SON LOS DERECHOS DE LAS MUJERES!

 

¡PROSTITUCIÓN ES LIBERTAD SEXUAL!

 

¡TRABAJO SEXUAL ES TRABAJO!

 

 

 

 

La antropóloga que se infiltró en un burdel: “Me llamaban puta sólo por estar junto a ellas”

 

IRENE HDEZ. VELASCO

@irenehvelasco

19 de octubre 2019

https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/10/19/5da9a9c221efa04a6e8b463b.html

 

Armada con una libreta y un boli, una profesora de la Universidad Pontificia Comillas se infiltró durante un mes en varios clubes de España para conocer el mundo de la prostitución desde dentro

 

FOTOGRAFÍAS: ANTONIO HEREDIA

 

Hay antropólogos que se van a una remota isla de Papúa Nueva Guinea a estudiar el comportamiento de una tribu que vive aislada en medio de la selva.

Y hay otros como Carmen Meneses-Falcón.

Esta madrileña se metió a vivir en varios burdeles para ver cómo funcionan y qué ocurre exactamente en el interior de esos 1.670 establecimientos de compraventa de sexo que, según datos de la Policía, hay repartidos por toda España y que han proliferado en las últimas décadas tras la suavización del delito de proxenetismo en el Código Penal.

«Cualquier antropólogo trata de ver con sus propios ojos todo lo que pueda del grupo que está estudiando», cuenta Meneses-Falcón. «Y eso es exactamente lo que he hecho. Es la mejor metodología para entender en profundidad un fenómeno».

Armada con una libreta y con un bolígrafo, esta profesora de antropología en la Universidad Pontificia Comillas en Madrid -que ya había realizado antes varios estudios sobre prostitución- residió en total en cuatro burdeles: dos situados en Galicia, uno en el País Vasco y otro en Andalucía. En cada uno de ellos pasó entre 8 y 10 días ininterrumpidos. Y allí, sobre el terreno, vio la realidad que esconden esos locales que encierran a un número importante de mujeres y que ha publicado en forma de artículo académico en The Social Science Journal bajo el título Living in the brothel (en castellano, Viviendo en el burdel: observación en contextos ocultos).

El primer desafío era encontrar puticlubs dispuestos a alojarla. Un policía puso a Carmen en contacto con dos empresarios dueños de burdeles, uno en Andalucía y otro de Galicia, quienes accedieron a que se alojara una temporada en sus establecimientos. Por su cuenta, ella había entrevistado a varios dueños de locales de venta de sexo para otro estudio que estaba realizando y logró convencer a dos de ellos (uno más en Galicia y otro en el País Vasco) de que le alquilaran una habitación durante una temporada.

Son espacios masculinos donde hay mujeres al servicio de los hombres. Necesitaba permiso para poder acceder

«Las mujeres tienen vedada la entrada a los burdeles», cuenta Carmen. «Son espacios masculinos donde hay mujeres al servicio de los hombres. Alguien como yo, que estaba fuera de ese contexto, necesitaba obtener permiso para poder acceder a ese espacio».

El siguiente problema era proponer su proyecto a su universidad… Una universidad católica.

«Anunciar en tu universidad que pretendes hacer inmersión en varios burdeles y vivir allí una temporada para hacer una investigación desata todas las alarmas en relación a los posibles peligros que puedes afrontar», admite Carmen. Por no hablar del problema de imagen que generaba aquello :«Digamos que no es la publicidad que mi universidad deseaba».

Su remedio fue expeditivo: primero realizó la investigación y luego contó que la había hecho.

Carmen se había marcado varias pautas éticas antes de entrar en los puticlubs. La más importante: «Tenía muy claro que no quería ser testigo de abusos a las mujeres, que mi trabajo terminaría en el mismo momento en que detectara algún tipo de agresión o coerción contra las mujeres del burdel. Tenía decidido de antemano que si eso ocurría llamaría a la policía y actuaría como testigo, dando por finalizada mi investigación».

Pero no ocurrió. «Sí que vi que en los burdeles personas ajenas a los mismos vendían de manera ilegal antibióticos y benzodiacepinas (medicamentos ansiolíticos que se suelen usar para el tratamiento de la ansiedad), pero no sentí que fuera mi responsabilidad informar a las autoridades de eso: decidí que sólo intervendría en caso de agresiones», subraya.

Dos factores, su edad y el hecho de ser una mujer, supusieron una ventaja a la hora de interactuar con las chicas de los cuatro burdeles en los que estuvo viviendo. «La mayoría de las mujeres que trabajan allí tienen entre 18 y 45 años», cuenta. «El que yo fuera mayor ayudó, ya que no me veían como una competidora al tratar de atraer a los hombres. Mi relación con ellas fue muy buena y nunca me percibieron como una rival. Más bien al contrario, muchas me veían como alguien con quien se podían desahogar».

Los dos primeros días en cada burdel los dedicó a entablar conocimiento con las mujeres. «Pero a partir del tercer día, en los cuatro burdeles empezaron a considerarme como una de ellas, integrándome y dejando de mostrarse precavidas en las conversaciones cuando yo estaba delante», señala.

La investigación que ha llevado a cabo Meneses se centra en los llamados clubs de plaza. Se trata de esos hoteles en los que las mujeres prostituidas residen y reciben a sus clientes. Es decir: no hay separación entre el espacio de trabajo y el espacio íntimo, entre lo público y lo privado.

Las mujeres que viven y venden sexo en esos clubs tienen que pagar generalmente entre 40 y 80 euros al día por la habitación (con desayuno, comida y cena muchas veces incluidos). Se supone que el dueño del establecimiento hace el negocio tanto con el alquiler de las habitaciones como con la venta de bebidas en el bar del local, donde los clientes negocian con las mujeres las prácticas sexuales y los precios a pagar.

Me llamaron ‘puta’ en más de una ocasión. Simplemente, por estar en la puerta de un burdel o junto a ellas

Este tipo de prostitución está pensada sobre todo para mujeres inmigrantes que no tienen contactos en España. Llegan directamente de sus países al burdel, donde encuentran (pagando, por supuesto) todo lo que necesitan -desde alojamiento a comida, lavandería, servicios de peluquería o internet- para que ellas se puedan concentrar en el ejercicio de la prostitución.

«Los dueños de los cuatro burdeles me dijeron que las mujeres llegaban allí y les decían que querían trabajar en su establecimiento, que ellos no promovían ni participaban en que las mujeres fueran a sus locales», explica la antropóloga.

Sin embargo, cuando ya le quedaba poco para irse de un burdel, el dueño le confesó: «Mira, en un momento había muy pocas mujeres y el negocio no funciona sin ellas, así que a una que volvía a descansar a su casa, a Colombia, le dije que por cada una que me enviara le daba 500 euros. Me mandó seis o siete mujeres».

En otro de los puticlubs, el dueño le dijo a la investigadora sacando pecho que todas las mujeres que estaban allí estaban tenían contratos de trabajo como azafatas. «Incluso llegó a enseñarme los contratos», afirma. «Pero descubrí que eran todos ficticios: las mujeres no recibían el dinero que ponía en esos contratos y las cuotas a la seguridad social, que decía pagarlas el dueño del local, las pagaban ellas».

Y es que la ley no es clara: en unos locales se les exigen a los dueños que las mujeres estén dadas de alta en la seguridad social y en otros no.

Carmen observó que en cada burdel las mujeres suelen permanecer alrededor de 28 días. Transcurrido ese periodo se toman un periodo de descanso, para regresar de nuevo a la prostitución en ese club o en otro diferente. «Cambiar de sitio es una estrategia importante tanto para las mujeres como para los dueño de los burdeles, que de ese modo ofrecen caras nuevas o, como suelen decir ellos, carne fresca», señala Meneses-Falcón.

Nada más ocupar su habitación en el primer puticlub donde estuvo la escritora, el mote que le acabaron endosando en los cuatro burdeles por aquello de que no dejaba de tomar notas, se dio cuenta que aquellas estancias solo estaban pensadas para tener sexo o para dormir. «No había una simple mesa sobre la que colocar el ordenador, no había una silla», asegura.

El bar, además de la recepción, fueron los principales lugares que Carmen eligió para llevar a cabo sus tareas de observación. Y en aquellos burdeles que tenían comedor ahí estaba como un clavo a la hora del desayuno, de la comida o de la cena, oyendo los comentarios que las mujeres hacían sobre aquello que habían ocurrido el día anterior.

El primer día en el puticlub ya se quedó ojiplática. Cuando le dijo a la dueña del club que se proponía estudiar sobre todo a los clientes y su comportamiento, ésta le soltó: «Pufffff... ¿Los clientes? Son unos drogaos y unos maricones, te vas a asombrar».

La inmensa mayoría de servicios sexuales van acompañados de consumo de cocaína, y eso incrementa el precio del servicio

A Carmen le llevó unos días entender lo que quería decir, el tiempo que tardó en ganarse la confianza de las mujeres allí prostituidas y comprender el concepto que estas tienen de los hombres que las pagaban a cambio de sexo. «A los clientes les llamandrogaos por el consumo de cocaína que hacen la amplia mayoría de ellos», explica. «La inmensa mayoría de servicios sexuales van acompañados de consumo de cocaína, y el uso de esta sustancia incrementa el precio del servicio».

-¿Y lo de ‘maricones’?

-Eso me dejó perpleja. Al principio pensé que se referían a clientes gays que acudían al burdel, aunque no me cuadraba mucho porque a mí me parecían heterosexuales. Luego supe que les llamaban así porque una de las peticiones más frecuentes que las mujeres prostituidas reciben de los hombres heterosexuales que acuden a los burdeles es que les practiquen a ellos sexo anal. Las mujeres tenían de hecho una amplia variedad de dildos y consoladores para ello que pude fotografiar. Lo que me chocó y me resultó difícil de entender fue que mujeres que trabajan con el sexo tuvieran una visión tan conservadora de esas prácticas sexuales.

Carmen también aprendió pronto que ser una mujer y estar en un burdel significaba automáticamente ser una puta: «Me llamaron ‘puta’ en más de una ocasión. Simplemente, por estar en la puerta de un burdel o junto a mujeres que trabajaban allí. Sufrí de primera mano las agresiones verbales que esas mujeres sufren a diario. La discriminación y la estigmatización a la que están sometidas esas mujeres es constante».

Como aquel día que se presentó en el burdel el empleado de la compañía de agua: «Estaba durmiendo y me despertó un ruido ensordecedor que no cesaba. Alguien estaba aporreando la puerta de entrada del burdel mientras chillaba: ‘¡Abrid, zorras, abrid!’. Eso me puso de pésimo humor, me apetecía bajar y decirle cuatro cosas al tipo que gritaba aquello, pero no me correspondía intervenir. Así que me asomé a mi ventana a observar. Después de estar varios minutos golpeando la puerta y de despertar a todas las mujeres, como el dueño del burdel no estaba una de ellas, bajé. Eran las 9.30 de la mañana y las mujeres se habían ido a la cama sólo tres horas antes. El tipo que golpeaba la puerta era de la compañía de agua y venía a leer el contador. Yo estaba alucinada: no se habría comportado así en ningún otro sitio, sólo se atrevía a hacerlo en un burdel».

Pero al menos allí estaba ella para verlo y para contarlo.