Francia: “Ley de Prostitución: tres años de más”

 

 

 

La ley del 13 de abril de 2016 conocida como de “penalización de clientes”, tiene tres años. Tres años de más para esta ley que penaliza sobre todo a las trabajadoras sexuales y pone en peligro a las personas que dice proteger.

 

https://www.medecinsdumonde.org/fr/actualites/prostitution/2019/04/15/loi-prostitution-trois-annees-de-trop

 

El año pasado, un estudio reveló degradación de las condiciones de vida para las trabajadoras sexuales tras la penalización de los clientes. Un año después, una consulta con las asociaciones que participaron en el estudio confirma amargamente los primeros resultados. Precariedad, movilidad, contagios y deterioro de la salud, aumento de la violencia, el balance general es catastrófico a muchos niveles. Los objetivos de la ley no se han alcanzado, por otra parte. No hay menos trabajo sexual en Francia, y no hay indicios de una disminución de la trata y la explotación de menores desde la implantación de la ley.

 

UNA RELACIÓN DE FUERZAS SIN CAMBIAR: TRABAJADORAS SEXUALES PENALIZADAS

 

Los defensores de la ley habían prometido una “inversión de la carga penal“. En la práctica, sin embargo, las trabajadoras sexuales siguen siendo acosadas por la policía y más penalizadas que los clientes debido a las ordenanzas municipales, o porque prevalecen las políticas de lucha contra la inmigración o de gentrificación de las ciudades.

 

“Los clientes tienen hoy el poder de bajar las tarifas e imponer relaciones sin preservativos.”

 

Se nos había predicho un reequilibrio de la relación de fuerzas entre trabajadoras sexuales y clientes, lo cual no es el caso en absoluto. Como resultado del aumento de la competencia entre las trabajadoras sexuales, los clientes ahora tienen el poder de reducir las tarifas e imponer relaciones sin preservativos.

 

UNA “RUTA DE SALIDA DE LA PROSTITUCIÓN” EN PUNTO MUERTO

 

Se suponía que la ley “protegía” a las trabajadoras sexuales y “abría nuevos derechos” a través de una “ruta de salida de la prostitución”. Tres años después, mientras que el número de trabajadoras sexuales se estima en alrededor de 40.000 en Francia, solo se han establecido unas pocas docenas de rutas de salida.

 

“El número de trabajadoras sexuales se estima en alrededor de 40.000 en Francia”

 

Bien lejos pues de los objetivos del gobierno de 500 a 1.000 personas por año. Desigualdades territoriales y la multiplicación de criterios discrecionales se añaden a la   complejidad administrativa del acceso a esta ruta, por lo que la mayoría de las trabajadoras sexuales nunca accederán a él.

Para las personas que a pesar de todo han podico beneficiarse de la misma, el acceso a un permiso de residencia sigue siendo complicado debido a la obsesión por el control de los flujos migratorios, por no mencionar el acceso a la vivienda que sigue siendo una promesa incumplida. Los medios no están disponibles.

 

UNA LEY IDEOLÓGICA EN DETRIMENTO DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS

 

Constatamos que la ley ha permitido principalmente favorecer a las asociaciones abolicionistas, ya que los subsidios públicos están cada vez más condicionados a apoyar la ley y su componente represivo. Las asociaciones de trabajadoras sexuales y las que defienden su salud han denunciado durante mucho tiempo cualquier forma de penalización como perjudicial para los derechos, la salud y la seguridad de las personas. El trabajo sexual no puede ser tratado únicamente desde la perspectiva de la ruta para “salir de la prostitución” que no satisface las necesidades de las trabajadoras sexuales que continúan trabajando. Deben ser defendidos todos los enfoques de reducción de daños y de salud comunitaria por y para las personas implicadas que han sido desarrollados durante 30 años, en línea con las recomendaciones internacionales y los estudios científicos que defienden su efectividad.

Estas constataciones recurrentes e inaceptables apuntan a la necesidad de rectificar el marco legislativo con urgencia. ¿El informe de evaluación previsto por la ley dirá lo contrario? No se sabe, no existe. Prueba del desinterés y la inacción descarados de los poderes públicos.

 

PUBLICADO EL

15 de abril de 2019.

 

Lista de organizaciones firmantes

Acceptess-T, Act Up-Paris, AIDES, Arcat, Autres Regards, Cabiria, Fédération parapluie rouge, Grisélidis, Le Collectif des femmes de Strasbourg Saint Denis, Médecins du Monde, STRASS (Syndicat du Travail Sexuel).

 

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Francia: ¿Tres años de ley y cuántas falsas promesas?

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

17 de abril de 2019

http://MA.LUMIERE.ROUGE.BLOGS.LIBERATION.FR/2019/04/17/3-ANS-DE-LOI-ET-COMBIEN-DE-FAUSSES-PROMESSES/

 

 

Cuando una ideología lleva a un callejón sin salida y destruye vidas.

 

El aniversario de los tres años de la ley del 13 de abril de 2016 transcurrió sin mucho ruido. El tema del trabajo sexual permite que las personas se entretengan durante los debates televisados, pero a pocos les importa lo que realmente está sucediendo a las personas involucradas, incluidos aquellos que defienden la ley en nombre de “ayudar a las prostitutas” sin nunca intentar evaluar o verificar las consecuencias de su política.

Promesa de evaluación

La ley prevé una evaluación del gobierno después de dos años y esto no se ha hecho. Los defensores dicen que es demasiado pronto para evaluar, que se necesita tiempo para sentir los efectos positivos. Y, de hecho, los efectos positivos todavía no están allí. Sería culpa de los decretos de aplicación que tardaron en publicarse. La penalización de los clientes, de hecho, la medida emblemática de la ley y el interés principal de sus defensores, se aplicó desde el primer día porque no requiere ningún decreto de aplicación.

Esta penalización es denunciada regularmente por las trabajadoras sexuales y las organizaciones de salud. A menudo lo hablamos en este blog, así que lo remito al estudio de LeBail / Giametta para más detalles; esta nota está destinada más a verificar el contenido de las promesas que se han hecho.

Promesa de desaparición gradual de la “prostitución”.

La apuesta de esta ley era que la pérdida de ingresos relacionada con el trabajo sexual llevaría a las trabajadoras sexuales a hacer otra cosa. Esta visión ya era en sí misma una forma de confesión, ya que si el trabajo sexual fuera realmente una “violencia contra las mujeres”, no habría necesidad de alentar a las personas que lo practican a detenerlo buscando destruir o reducir su fuente de ingresos. Por lo tanto, se trata de castigar a las recalcitrantes que se niegan a someterse a la ideología abolicionista mediante el corte de sus suministros de alimentos.

Las feministas abolicionistas a favor de la ley, sin embargo, habían previsto que la presión sobre las trabajadoras sexuales tendría que ejercerse después de la introducción de “ayudas” para “salir de la prostitución”. Se suponía que la penalización de los clientes se aplicaría solo varios meses después de dicho “componente social” para garantizar un período de “reintegración” sin pérdida de ingresos netos. De hecho, sucedió exactamente lo contrario, ya que la penalización de los clientes se aplicó de inmediato y las “ayudas” famosas de la llamada “ruta de salida” no comenzaron a aplicarse más que año y medio después para los primeros departamentos interesados.

Promesa de lucha contra la trata de personas, la explotación y la violencia.

Por lo tanto, es en gran parte por esta razón que, por el momento, no hay una evaluación positiva de estos primeros años durante los cuales solo se aplicó el componente represivo, mientras que se suponía que éste también traería beneficios, entre otras cosas, la progresiva desaparición del trabajo sexual y la trata de seres humanos. Tres años después, no hay indicios de tal desaparición, y el número de víctimas de la trata puede incluso estar batiendo récords.

Cuando las trabajadoras sexuales denuncian precarización y asaltos más frecuentes desde la aplicación de la ley, sus partidarios explican que la violencia ya existía antes, que no fue culpa suya y que las “personas en situación de prostitución” siempre se han quejado de su precariedad. Cuando nos quejamos por el aumento de infecciones, se nos dice que el VIH y las ITS no son lo único que hay en la vida y que se debe tener en cuenta la salud de manera global, ya que la práctica del trabajo sexual sería una forma de deterioro de su salud mental (teoría rechazada por la Haute Autorité en Santé por falta de evidencia). En el peor de los casos, se nos acusa de mentir o no saber lo que decimos debido a nuestra negación psicológica unida a nuestro estrés postraumático, los síndromes de Estocolmo y otras formas de patologización. En todo caso, nadie afirma que la ley haya mejorado nuestras condiciones de trabajo, y los abolicionistas admiten que el propósito de la ley no es mejorar nuestras condiciones de vida, sino animarnos a “salir de la prostitución”. .

Promesa de despenalización de las “prostitutas”.

Se nos dice que la ley ya no penaliza a las “personas prostituidas” o que ha “invertido la carga penal” sobre los clientes. En la práctica, las trabajadoras sexuales siguen siendo penalizadas por las ordenanzas municipales, las leyes de proxenetismo, las políticas contra la migración o la gentrificación de las ciudades. De hecho, a menudo a los clientes les preocupa menos la policía que a las trabajadoras sexuales. Esta tiene órdenes contradictorias y está lejos de haberse vuelto feminista con la ley.

Por ejemplo, en el bosque de Sénart, la policía acosa a las trabajadoras sexuales desde hace más de un año, destruyendo sus chozas, confiscando sus propiedades, insultándolas, mientras que el delito de solicitación ya no existe y no hay ordenanza municipal para explicar estas conductas. Justifican su presencia por la ley de penalización de los clientes, que no aplican, ya que su objetivo es echar a las trabajadoras sexuales cuya visibilidad perturba, contrariamente a los clientes cuyo pasaje es furtivo y similar al de otros caminantes, que extrañamente en este lugar del bosque son solo hombres adultos…

Cuando se aplica, la penalización de los clientes es de hecho principalmente contra las trabajadoras sexuales, para que salgan de un espacio determinado, sabiendo que la mejor manera de perseguirlas es evitar que ganen. dinero haciendo que pierdan su tiempo. Así que tenemos en muchos lugares de Francia policías a los que se les paga por quedarse todo el día o toda la noche frente a las trabajadoras sexuales, sus chozas y sus camionetas, solo para asustar a los clientes y asegurarse de que no pueden trabajar, por lo que terminan abandonando el lugar. Estamos muy lejos de los debates y de la ideología abolicionista que dice “proteger a las víctimas”.

Promesa de mayor poder para las “prostitutas”.

Los defensores de la ley explicaron que permitiría a las “personas prostituidas” tener más poder sobre los clientes al permitirles amenazar con demandarlos. Este punto de vista es un poco estúpido porque cualquiera que amenace a sus clientes con denunciarlos se arriesga a no trabajar muy bien. De hecho, las trabajadoras sexuales diferencian entre un abusador, que no es un cliente, sino posiblemente una persona que se hace pasar por un cliente para agredir, y un cliente que cumple con las condiciones presentadas. Es como llamar a un ladrón de bancos un cliente del banco, y que para combatir los robos de bancos se decidiera que todos los clientes de los bancos deberían ser penalizados, en lugar de detener a los ladrones en cuestión.

El poder de negociación con los clientes en realidad se ha debilitado. Si, antes de la ley, tenías diez clientes que se presentaban durante el día y solo querías hacer tres, podrías elegir a los tres mejores que estuvieran de acuerdo con tus condiciones. Hoy, con la penalización de los clientes y el temor de ser detenidos por la policía, si solo tres clientes acuden a ti en el día, es más probable que los aceptes a todos para mantener tu nivel de ingresos, incluso si son los tres peores clientes que siempre rechazaste, los que negocian los precios o el preservativo. Hay mayor riesgo de que termines por ceder y, a diferencia de lo que se dijo, la ley ha otorgado más poder a los clientes, quienes, aunque pueden tener que pagar una multa, no se arriesgan como las trabajadoras sexuales a perder todos sus ingresos y volver a encontrarse en la calle porque ya no pueden pagar su renta o habitación de hotel.

Promesa de “ayudas” para las personas que quieren dejar el trabajo sexual

Las mayores promesas obviamente se referían a la llamada “ruta de salida de la prostitución”. Tres años después de la ley, unas 150 personas se habrían “beneficiado”, mientras que los defensores de la ley imaginaron ayudar de 500 a 1000 personas por año, con un presupuesto asignado de aproximadamente 5 millones de euros al año, incluidos los primeros años de la ley durante los cuales no hubo “ruta de salida”. Este dinero se utiliza principalmente para “formar” a las autoridades y “sensibilizar” al público sobre las “realidades de la prostitución” tal como lo definen los activistas abolicionistas.

La ruta de salida no funciona muy bien, lo que era predecible desde el principio, ya que se cree que es una forma de control para garantizar que las trabajadoras sexuales, muchas de ellas inmigrantes, no abusen del sistema solo para tener papeles. De hecho, esta ruta es virtualmente irrelevante para las trabajadoras sexuales francesas, o que ya tienen un permiso de residencia, y que, por lo tanto, ya pueden beneficiarse de los derechos sociales previstos en el derecho común. Como recordatorio, la RSA para una persona soltera es de unos 550 euros por mes, o sea mitad más que la asignación proporcionada durante el “recorrido”.

Los parlamentarios y el gobierno anterior tuvieron la generosa idea de que las trabajadoras sexuales podían vivir con 330 euros al mes, pero tenían que sospechar que muchas personas mentirían y continuarían el trabajo sexual en secreto (lo que realmente sucede). y, por lo tanto, habían planeado comisiones departamentales para “acompañar” a las personas y asegurarse de que estuvieran bien comprometidas en este recorrido. Desde que se crearon las comisiones, la mayoría no se reúnen o como mucho lo hacen una vez al año, la mayoría de los departamentos casi no tienen solicitudes, y la mayoría de los recorridos se realizan principalmente en los departamentos de Ile de France.

Los criterios de rechazo y aceptación varían considerablemente de un departamento a otro según la buena voluntad de los prefectos. Varios departamentos son muy claros acerca de su negativa a crear “efecto llamada” al regularizar a las inmigrantes indocumentadas. Por ejemplo, el departamento de Alpes Marítimos rechazó casi todos los casos de mujeres nigerianas que se habían presentado bajo la promesa de obtener documentos y que se encontraban en centros de detención.

Otros departamentos dicen que rechazan a las personas que ya han solicitado asilo o se han visto obligadas a abandonar el territorio francés, como es el caso de la mayoría de las trabajadoras sexuales inmigrantes que son controladas regularmente por la policía. A veces se les pide que tengan un buen dominio del francés, que ya hayan parado el trabajo sexual durante varios meses para demostrar su compromiso, como si el trabajo sexual no se ejerciera principalmente, como cualquier otro trabajo, para ganar dinero en ausencia de otras fuentes de ingresos, y que las personas pudieran dejar de trabajar de un día para otro durante varios meses, esperando la respuesta de una comisión que se reune de manera muy aleatoria y cuya respuesta llega después de varios meses.

Las personas que son más fácilmente aceptadas son aquellas que ya han logrado detener el trabajo sexual por algún tiempo y han logrado valerse por sí mismas sin la ayuda del Estado. Es necesario creer que las condiciones son tales debido al temor de una reanudación del trabajo sexual que probaría la inutilidad de dicho recorrido o, en todo caso, su ineficiencia. Así que se ha creado un enorme rompecabezas muy costoso en dinero y energía, agotando los recursos asociados que serían más efectivos si ayudaran directamente a las personas sin pasar por el montaje de registros, reuniones y rechazos de la administración.

El Permiso de Residencia Temporal Provisional de 6 meses ni siquiera permite registrarse en la mayoría de los centros de trabajo o encontrar un empleo con un empleador que no quiera correr el riesgo de contratar a alguien que se encuentre de nuevo rápidamente sin papeles. La promesa de asistencia para la vivienda tampoco se mantiene porque los lugares de alojamiento están saturados. El resultado está pues muy mitigado. Bastaría, sin embargo, simplemente regularizar a las indocumentadas para permitirles el acceso al derecho común en lugar de crear un sistema completo de chantaje y control social para controlar que las personas merecen “ayuda” condicionada al buen comportamiento que se espera de ellas, incluso cuando ese trabajo sexual es una actividad perfectamente legal y sujeta a impuestos.

Promesa de hacer una ley para la gran mayoría de las “víctimas”

Nos explicaron que las trabajadoras sexuales que protestaban contra la penalización de los clientes eran una minoría privilegiada no representativa y que la ley defendería a la gran mayoría de las “víctimas”. En realidad, casi todas las trabajadoras sexuales en Francia se oponen a la penalización de clientes y sufren, pero poco importa a los defensores de la ley, ya que solo las personas “salidas de la prostitución” pueden entender y analizar lo que han vivido una vez que experimenten la revelación y la comprensión de que en realidad era violencia.

Las estimaciones oficiales (falsas y probablemente subestimadas) del número de trabajadoras sexuales en Francia varían entre 30.000 y 40.000 personas. Sin embargo, solo un poco más de 150 personas se han beneficiado de la ley a través de la “ruta de salida de la prostitución”. Esto representa, después de tres años, el 0,5% de la población total de trabajadoras sexuales en Francia. A este ritmo, y si ninguna persona nueva decide comenzar el trabajo sexual mientras tanto, podemos estimar que la “abolición de la prostitución” puede ser efectiva, si todo va bien, en 600 años.

Nosotras, compañeras de #LilyJusticia, llevamos denunciando su situación desde hace 6 años

http://ellokal.org/nosotras-companeras-de-lilyjusticia-llevamos-denunciando-su-situacion-desde-hace-6-anos/

 

 

Nosotras, compañeras de #LilyJusticia, llevamos denunciando su situación desde hace 6 años ante A.B.I.T.S la cual responde como siempre que tramitarán a los órganos y causas que darán a conocer a fiscalía.

Durante todo ese tiempo, seguimos presionando para conseguir que la administración de respuesta. Siempre nos responde que fiscalía es conocedora de la situación y que están trabajando.

Pasa el tiempo y en varias ocasiones se nos pide que “no hablemos más del tema, porque se está trabajando” y que nosotras debemos de entender que no formamos parte de la mesa técnica de A.B.I.T.S en la lucha contra la TRATA o Tráfico de Personas trasladada nuestra preocupación por la compañera, ya que ellas como “Educadoras” no podían ser indiferente a la realidad. Según ellas informan a sus “responsables” la situación de la precareidad de salud y su aislamiento en cuanto a querer pedir ayuda.  En estos últimos tres años, la situación empeora, se hace más visibles la situación de vulnerabilidad, los golpes el maltrato físico y psicológico.

Desde nuestro colectivo se fuerza crear una mesa especial de #ViolenciaMachista, debido a varios sucesos que ocurren en Robadors y las Corts La mesa esta formada por directivas de A.B.I.T.S, consellera del distrito, técnicas, abogada, asociaciones especializadas, cuerpos de seguridad @mossos y @barcelona_GUB Y nosotras para explicar en primera persona nuestra situación de #Violencia, siempre en dicha mesa de Ciutat Vella, hemos puesto en conocimiento la situación de Lily y la respuesta siempre fue la misma, que era una situación difícil, casi imposible debido a que ella no acepta ninguna ayuda. 2018 fue el año más difícil porque el deterioro físico era evidente, exigimos que por favor se actuará de oficio aunque sólo fuera para una analítica que daría la situación de salud. Llegamos a pedir la “incapacidad” para poder ayudar de una forma efectiva y siempre la respuesta es que no era fácil y que estaba en fiscalía.

Nunca hemos dejado de visibilizar y seguimos en nuestro empeño que Lily iba camino de la tumba, es duro pero muy real. Se nos dice que están poniendo todos los medios disponibles, se hace varias actuaciones policiales de seguimiento, y no consiguen nada.

Desde A.B.I.T.S tratan de prestar atención psicológico. Nosotras ponemos en conocimiento que nuestra compañera se encuentra en alto riesgo y ante la poca efectividad, comenzamos a investigar por nuestra cuenta, aportamos datos relevantes para que haya una investigación, fotos, posibles lugares interés, matrícula, etc.

Nada es suficiente y fiscalía decide que por falta de pruebas cierra dicho expediente. Exigimos que no seremos cómplices y que haremos público, dónde se pide que tengamos paciencia, que seguirán trabajando y volverán a dar la información. Somos conocedoras que el 27 de diciembre 2018 se reúne la UTE y las diferentes asociaciones, cuerpos de seguridad, para dar respuesta a la situación de Lily.

El 2 enero 2019 se nos cita, para compartir la información de que medidas tomarán al respecto. Se nos comunica que la “incapacidad” no se contempla porque resulta muy duro y que fiscalía no lo ve viable, y nos piden tiempo, nuestra respuesta fue tiempo que tiempo, acaso no se dan cuenta de que va camino de la tumba. Y se nos comunica que “no podremos hablar más de Lily en la mesa de Violencia” porque ya serían las responsables la que se harían cargo y que nos mantendrán informadas.

Nos vuelven a citar el 28 de febrero 2019, entregamos más información directamente a la directiva de Trata o Tráfico de Personas. Hablamos claro de la situación de nuestra compañera, que es crítica y que se tomarán urgentemente medidas de seguridad y protección.

Lamentable es de todo conocido los últimos acontecimientos, y repudiamos el modo en que se filtra la información , decir ahora que su muerte es debido a la leucemia, dato que debería estar protegido, ya que el caso está en secreto de sumario. Lily siempre estuvo acompañada por las diferentes asociaciones del barrio, que trabajaron en conseguir documentación, dando apoyo, solidaridad y respeto en todo momento, siempre a prevalecido su derecho a la privacidad, intimidad, ella vivió y murió por sus hijos. Nunca se quejó, y tampoco permitió que su vida fuera pública. Respetamos aunque nos duela, como hay personas que jamás la conocieron den rienda suelta a su imaginario y se crean con derecho de dar falsas noticias.

No es nuestra responsabilidad decir dónde está la mentira, porque una vez que se abra el secreto de sumario, muchas deberán pedir disculpas, no a nosotras, si al recuerdo y memoria a Lily.

Nosotras seguiremos peleando exigiendo responsabilidad política, institucional, jurídica y policial. #ProuImpunitat porque éste final se podía haber evitado si la jurisprudencia estuviera en contacto con la realidad, no se puede cargar toda la responsabilidad a las víctimas, ya que si ellas no denuncian, no hay persecución de delito, debería existir una prevención, que las personas conocedoras del delito tenga credibilidad, así conseguir una garantía real.

Donde los delitos tengan respuesta ante la justicia y que los culpables tengan el castigo justo

Barcelona, a 8 de abril de 2019

Putas libertarias

 

La juez del mayor caso sobre prostitución imputa a un guardia civil más de 70 delitos

 

La instructora propone a la Xunta personarse como acusación y avisa al Estado de que es responsable subsidiario de la actuación del agente que demandaba sexo a cambio de papeles

 

SILVIA R. PONTEVEDRA

26 de marzo de 2019

https://elpais.com/sociedad/2019/03/25/actualidad/1553538224_348830.html

 

La testigo protegida DPA 123 B llegó a España, desde Brasil, en situación irregular el 19 de octubre de 2006 y el 29 de noviembre conoció su primera redada. Pero aquella no era una auténtica inspección y de ella no quedó constancia policial alguna. El cabo primero de la Guardia Civil Armando Lorenzo Torre, miembro del Equipo de Personas y Emume (mujeres y menores) de Lugo, se presentó presuntamente en el Club Sirena proclamando que era “jefe de extranjería” y ordenó a un compañero fotografiar a las mujeres de una en una. Ellas iban pasando a la cocina para ser retratadas y dar sus datos personales. Y cuando le tocó el turno a DPA 123 B, Lorenzo le preguntó: “¿Qué hace una chica tan guapa ejerciendo la prostitución?”. Ella respondió que lo hacía “por necesidad”. Y el cabo mandó a su compañero que le tomara fotos de cuerpo entero. Después, le pidió a la mujer su número de móvil. Y ahí empezó todo.

Lo siguiente fueron las reiteradas llamadas a la chica y la visita al domicilio de esta, el 18 de diciembre, por parte de Armando Lorenzo. Según un par de testigos él sacó su pistola; la posó sobre una mesa. Le dijo “vengo de deportar a 20 o 30 compatriotas tuyas”, “tus días en España como legal se están terminando, dame el pasaporte que yo te arreglo para tres meses más”. A continuación, aunque ella se negaba, cuenta que la obligó a practicarle una felación y luego la penetró “sin preservativo”. Todo esto se relata en la Operación Carioca, la mayor investigación contra las mafias de proxenetismo que ha tenido lugar en España (310 tomos, 377 testigos) y que hunde sus raíces precisamente en la denuncia de esta joven. Después de una década de instrucción, la juez hace repaso de las actividades del agente (uno de los principales entre los 89 imputados que llegó a sumar la causa desguazada en 50 piezas) y propone en un auto de más de 200 folios el procesamiento del cabo por más de 70 delitos.

La magistrada Pilar de Lara ordena, además, notificar a otras 23 mujeres que tienen derecho a ayudas para personarse en calidad de víctimas de violencia de género. Ofrece a la Xunta de Galicia ejercer la acusación popular y toma una medida nunca aplicada hasta ahora: avisar al abogado del Estado de que la Dirección General de la Guardia Civil es responsable subsidiaria de los presuntos delitos cometidos por este agente y también por su jefe, el brigada Julio Baquero, al que atribuye omisión y cohecho. La juez se basa en que sus actividades eran “ampliamente conocidas por sus superiores jerárquicos”.

El auto de transformación de las actuaciones en proceso sumario dispone el inminente procesamiento de estos dos agentes y de tres proxenetas, entre ellosJosé Manuel García Adán, dueño de los clubes Queen’s y Colina, situado en el epicentro de la trama Carioca. Después el caso pasará a manos de la Audiencia Provincial de Lugo, que debe ratificar la conclusión y ordenar la apertura de juicio oral. La detención de Armando Lorenzo, que entró en prisión y luego quedó en libertad provisional con la prohibición de residir en Galicia, convulsionó a la sociedad lucense.

Una veintena larga de delitos que le atribuía la juez han prescrito o se sobreseen por falta de pruebas, pero entre los que todavía siguen en pie están la supuesta agresión sexual con intimidación y amenaza a la testigo protegida, y 21 delitos de cohecho en relación a otras mujeres a las que presuntamente requería favores sexuales a cambio de regularizarlas para no ser deportadas. De Lara también lo considera autor de delitos de extorsión y de cohecho con respecto a los dueños de los burdeles, por brindarles trato de favor si recibía a cambio beneficios económicos. Le atribuye igualmente revelación de secretos, tráfico de influencias o falsedad documental en la elaboración, por ejemplo, de denuncias falsas contra propietarios de prostíbulos que supuestamente se negaban a pagarle. Por último, la juez tiene en cuenta una docena de supuestos delitos continuados de omisión del deber de perseguir delitos y varios cargos vinculados al “favorecimiento de la prostitución”.

Según la titular del juzgado de Instrucción número 1 de Lugo, el guardia civil no solo hacía funciones de “taxista” en el coche oficial del cuerpo al transportar a mujeres hasta el Queen’s para evitar posibles controles y deportaciones. También se encargaba de derivar a este y al otro burdel que regentaba el proxeneta García Adán a muchas trabajadoras de los clubes en los que había redadas, en vez de llevarlas a “una casa de acogida o una ONG”, reprocha la instructora.

“La actividad presuntamente delictiva del cabo Armando Lorenzo se remonta a su anterior destino en la Unidad Orgánica de Policía Judicial adscrita a la Audiencia Provincial de Lugo, en el que se habría granjeado la confianza y amistad de algún magistrado”, apunta la juez. En el otro mundo que frecuentaba el agente, había mujeres que “rozaban la indigencia”, señala. “La inmensa mayoría eran extranjeras”, jóvenes, “vulnerables”, “se encontraban en España en situación irregular, necesitaban enviar dinero a sus hijos, padres, hermanos y uno de sus principales temores eran las redadas, en las que podrían ser detenidas y expulsadas del país”.

En los clubes trabajan mujeres que “han sufrido violaciones o malos tratos, o simplemente han tratado de escapar de la pobreza de sus países y labrarse un futuro mejor”, recuerda. En consecuencia, defiende De Lara, Lorenzo “abusaba de su superioridad”, pedía favores sexuales para él, para amigos e incluso para los “socios de su hijo”, a veces en fiestas en pisos y otras veces en los clubes. Y se valía, supuestamente, de su estrecha relación con responsables de Extranjería de la Policía Nacional para amañar las órdenes de expulsión y los permisos.

El sumario recoge seguimientos, pinchazos telefónicos y SMS que revelan su supuesta debilidad por mujeres legalmente vulnerables. Mensajes en los que combina las referencias físicas con sus presuntas gestiones burocráticas.

La testigo protegida relató que desde el momento en el que se negó a mantener más contactos con el guardia civil “comenzó a sufrir una situación de acoso por parte de la policía nacional”, hasta que en septiembre de 2008 fue identificada en su domicilio y se le incoó un expediente de expulsión, que se llevó a efecto en marzo de 2009. Armando Lorenzo, asegura la juez, ejercía su influencia, especialmente, en una docena de clubes de la provincia y llegó a cobrar dinero de unos siete. En algunos casos, apunta De Lara, parecía uno más, “como si estuviera en nómina”. Y así, durante años, “construyó una creencia generalizada de que él tenía capacidad para arreglar todo tipo de papeles y documentación relativa a la situación administrativa de extranjeros en España”.

“Antes de acostarme con usted me meto en cemento”

Una mujer venezolana que trabajaba como encargada de un prostíbulo declaró en el juzgado que se sintió “humillada por el abuso de poder”: “¿Cómo es posible que a los que tienes que pedir auxilio sean los que abusan de ti? Es como si vas a tu madre a pedir ayuda y te mete una puñalada”; “no se puede hundir más a los que ya estamos hundidos”. Según esta supuesta víctima del cabo primero, el hombre reclamó sus servicios sexuales y ella se negó. “Tú no quieres colaborar, no te quieres portar bien… pues se te va a acabar el negocito”, la amenazó él presuntamente. “Máteme, pero antes de acostarme con usted me meto en cemento”, asegura ella que le respondió en una ocasión. “Armando cumplió finalmente sus amenazas”, concluye la juez, “porque ella sufrió una redada de la Inspección de Trabajo, que impuso al local una multa elevada, tras lo cual siguieron las redadas y su detención”.

Los clubes que no accedían a las demandas de Armando Lorenzo sufrían “persecución”, “extorsión” y “amenazas”, asegura De Lara. Según la juez, el cabo utilizó a algunas mujeres, en ocasiones bajo “presiones insoportables”, para que testificasen hechos falsos contra propietarios de burdeles y así “eliminar a la competencia en una guerra entre clubes”. Otra testigo venezolana declaró que un día el agente la llevó al cuartel, le dijo que si no cooperaba con una denuncia (falsa) la expulsaría. Y que si lo hacía le daría los papeles, la haría testigo protegida, cobraría una pensión de 300 euros al mes y recibiría ayuda para conseguir un piso.

 

Evelin contra Goliat

 

La sentencia que da la razón a una trabajadora de un local de alterne muestra que regular la prostitución no es equiparable a las posturas proderechos

 

Por Paula Sánchez Perera (Colectivo Hetaira)

3 de Abril de 2019

https://ctxt.es/es/20190403/Politica/25377/Paula-Sanchez-Perera-prostitucion-alterne-sentencia-tribunal-superior-de-Madrid-Evelin-Rochel.htm?utm_campaign=lecturas-de-fin-de-semana-115-5-de-marzo&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

 

Salón de la Rue des Moulins (1894).
Henri de Toulouse-Lautrec

 

A principios de mayo del pasado año, en un Juzgado de lo social de Madrid, un juez espetaba: “Si quieren ustedes hacer activismo, váyanse a la calle con pancartas, pero no en los juzgados, hombre”. Ahora el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dado la razón a Evelin Rochel: entre ella y el club de alterne Flowers sí había una relación laboral.

Evelin, trabajadora sexual del alterne por cuenta ajena y de la prostitución por cuenta propia, mujer migrante colombiana e integrante del sindicato OTRAS, comenzó su andadura sindicalista ya a finales de 2016. Entonces el club quiso endurecer las condiciones laborales y Evelin lideró una protesta, organizando a unas cincuenta compañeras para finalmente negociar con el jefe que aquellas condiciones no se les aplicarían a las trabajadoras antiguas. Pero Evelin ya estaba en el punto de mira. A mediados de febrero de 2017 una discusión con un cliente se convirtió en la excusa perfecta para despedirla. El empresario la citó en su despacho, junto a una persona de cada departamento –trabajadoras de alterne, limpieza, seguridad, etc.– para dar ejemplo, y le dijo que tenía hasta esa misma tarde para abandonar el club. Sin embargo, Evelin no cedió y se atrincheró en su habitación durante una semana, pero le negaron el cobro de la habitación porque sabían que no pagar la estancia en un “hotel-discoteca” es motivo de sobra para echarla. Si era una huésped, como dicen los empresarios, ¿por qué tenía que trabajar 12 horas seguidas en el local? Si no era una asalariada, ¿cómo se puede despedir a alguien que no trabaja para ti? Finalmente, abandonó el club escoltada por la Guardia Civil. El despido es también un desahucio porque, como es habitual para todo el colectivo de trabajadoras sexuales, sin contrato laboral no pueden alquilar y terminan viviendo en su habitación de trabajo. Despido sin finiquito ni indemnización ni derecho a paro después de quince años trabajando para el mismo grupo, eso sí, habiendo cotizado pagándose su seguridad social como falsa autónoma.

En 1995 la reforma del Código Penal despenalizó el proxenetismo no coactivo, pero desde 2003 la presión del movimiento abolicionista consiguió de nuevo tipificarlo. Así, si en aquellos años la inspección de trabajo comprobaba que las mujeres brindaban servicios laborales de alterne bajo la dirección del empresario –remunerados a través de las comisiones por el consumo de copas–, se multaba a la empresa y se le obligaba a darles de alta en la seguridad social. A partir de 2007 se va generalizando la estrategia maestra: sustituir el sistema de la retribución del 50% de las copas por el de las “plazas de hotel”, pasando a pagarles ellas a los empresarios por el alquiler de la habitación. Así, si no existe remuneración, tampoco relación laboral, las mujeres seguirían trabajando bajo sus condiciones y encima gratis. Brillante. La misma jurisprudencia les avalaba en su actuación porque los tribunales de manera recurrente concluían que la ilicitud del contrato de prostitución lastraba la validez del contrato del alterne. Así las cosas, como se prostituyen en el mismo espacio en el que alternan no pueden darlas de alta y cumplen la ley porque en España el alquiler de habitaciones no se considera proxenetismo. (En Francia y en Suecia, por ejemplo, sí, por eso a las prostitutas se las desahucia y desaloja de sus propias casas).

Sin embargo, la novedosa sentencia del TSJ de Madrid recoge varios hechos probados que certifican que Evelin, como sus compañeras, trabajaban bajo las directrices de la empresa, sujetas a un horario y a una jornada laboral: no se podían acercar a un cliente hasta que este consumiera; se hacían sorteos a las cinco de la tarde con la habitación gratis como premio para incitarlas a iniciar la jornada laboral; y se realizaban registros en las habitaciones para que no guardasen alcohol. Primero, los beneficios de la empresa, pues, como reconoce la sentencia, los empresarios que se dedican a la venta de alcohol, se lucraban del trabajo de las prostitutas. Así, concluye la sentencia sobre este punto: “y es que considerar que se trataba de un trabajo sin derecho a contraprestación, sería tanto como admitir la esclavitud”.

La sentencia, estimatoria en parte, reconoce la relación laboral aun cuando se ejerza la prostitución en el mismo local y aun cuando no se produzca remuneración, pues entiende que la falta de remuneración, más que invalidar la relación laboral, constituye una vulneración más. Además, esta sentencia abre la veda para el encuadre en un convenio laboral, como podría ser la categoría profesional de auxiliar de servicios del convenio colectivo de hospedaje de la Comunidad de Madrid, según la propuesta de Juan Jiménez-Piernas, abogado laboralista de Evelin y activista del Colectivo Hetaira. Esta sentencia, de sentar jurisprudencia, ampararía a las trabajadoras bajo la cobertura de la Seguridad Social y favorecería la regularización de muchas migrantes. También implicaría que pudieran contar con una prestación y unos derechos laborales básicos (salario, nocturnidad, descansos, etc.), ayudaría a reducir la vulnerabilidad del colectivo y facilitaría, en el caso de que así lo deseen, poder abandonarla. En otras palabras, les posibilitaría la salida del círculo vicioso de la indefensión social y jurídica y la clandestinidad. Sin embargo, todos estos beneficios acabarán en papel mojado si el Supremo no ratifica la sentencia. Hay varias razones para pensar que tenemos las de perder porque no nos enfrentamos a cualquiera. El dueño del local implicado, el Flowers, Antonio Herrero Lázaro, ya fue absuelto en el 2015 por el Supremo de un supuesto delito –entre otros– de soborno a policías para que le avisaran de las redadas. En vez de la posible pena de 8 años de cárcel se le impuso una multa que no llegaba a los 1.000 euros.

Gracias a la identificación habitual de la postura proderechos con el regulacionismo –posturas no solo diferentes, sino antagónicas– en lugar de que el foco de atención esté situado en los empresarios y en el genuino regulacionismo, recae en cambio sobre las trabajadoras que se organizan. Solo así se explica que en 2004, cuando se legalizó la patronal del alterne, ningún colectivo abolicionista llevase ante la Audiencia Nacional a esa patronal –Mesalina–. En cambio, cuando el Ministerio de Trabajo aprobó los estatutos del sindicato OTRAS sí se intentó ilegalizar por esta vía. Mientras se cree a pies juntillas que estos señores esperan con ansia la regularización, no se advierte que la situación actual les resulta muchísimo más beneficiosa: un limbo jurídico con una mayoría migrante sin acceso a derechos civiles y sociales sale muy, muy rentable. Por eso el estribillo recurrente que escuchábamos en aquellos juicios laborales incidía en que el club solo era una discoteca independiente y las trabajadoras, meras huéspedes del hotel. Por otro lado, esa insistencia invisibiliza que España ya presenta de facto ingredientes definitorios de una regulación, como la zonificación del ejercicio. Como denuncia Evelin, existe una conexión perversa entre sancionar la prostitución callejera mientras se dan licencias a los clubes de alterne, de modo que se obliga a las mujeres a trabajar para terceros, bajo sus condiciones, pero sin reconocimiento de la relación laboral. Esta es justo la fórmula perfecta que tantos años lleva reclamando la patronal del alterne ANELA: prohibir la prostitución callejera y tener a las mujeres en sus clubes como falsas autónomas. Si se regulase a la alemana por y para los empresarios, mejor para ellos, pero descriminalizar, otorgar derechos y trabajar por incrementar las alternativas laborales es otra cosa bien distinta. Esta es la diferencia básica entre las posturas regulacionistas y las proderechos. Es decir, las regulaciones son leyes específicas del comercio sexual pensadas desde una mentalidad de orden y salud públicas con el objetivo de beneficiarse de los ingresos de la prostitución, mientras las posiciones proderechos buscan la despenalización de todo su universo –a excepción de la trata de personas y la prostitución de menores–, y el reconocimiento de derechos, cuyo modelo definitivo ha de ser diseñado por sus protagonistas. La diferencia estriba en dónde se pone el foco, si en beneficiar a los empresarios y a la población bienpensante o a las mujeres que la ejercen.

En los juicios de Evelin nosotras éramos retratadas por la patronal como abolicionistas. Así, las testigos insistían en que habían decidido ejercer la prostitución y el pleito giraba en torno a esta discusión bizantina, la de la libertad, mientras la vulneración de derechos y el abuso de poder quedaban en segundo plano. Este es el resultado de simplificar los discursos hasta reducirlos a un par dicotómico, abolición o regulación, que viene muy bien para hacer campaña electoral, pero no para realizar análisis políticos a la altura de la complejidad de las circunstancias. La cooptación de nuestros discursos alcanzó tal punto, que el abogado de la defensa llegó a citar a una de las nuestras, a Lucía Fernández, para revalidar su posición, al tiempo que afirmaba que “no están desamparadas, ganan hasta 15.000 euros al mes, ¿qué tipo de explotación es esa?”. Los derechos laborales no cuentan en prostitución, porque en este terreno de blancos y negros del debate mediático –de libres o esclavas– solo aquella que no la escogió, la víctima de trata –que tiene su reputación sexual intacta–, puede ser una buena víctima. El resto, aunque sean víctimas de explotación laboral, no cuentan. Si se piensa que la solución estriba en prohibir definitivamente el alterne, háganse cargo de las mujeres que retornarán a las colas del hambre, de los servicios sociales, o peor, a espacios todavía más clandestinos a merced de proxenetas.

Se puede reconocer la capacidad de decisión de la Otra, como un ser humano pleno, vulnerable pero agente activo a la vez, y eso es distinto a convertir esa libertad en un argumento político como hace Ciudadanos. Porque una cosa es despenalizar y dotar de derechos a un colectivo, acabar con la criminalización y la estigmatización del sector, y otra diferente es defender una regulación específica del mercado con sus impuestos, también especiales, y tan altos que en la práctica solo puedan asumirla los empresarios, como en Alemania. Porque una cosa es una ley hecha y evaluada por las putas desde una perspectiva de derechos humanos y reducción del daño como en Nueva Zelanda, y otra blindar la prostitución a terceros, como en Holanda. El feminismo blanco fue desde su cuna liberal y burgués, pero un feminismo interseccional, que reconozca las múltiples opresiones que nos atraviesan, entiende que a menudo pesa más el racismo institucional y el miedo a la deportación que el lastre de tener que trabajar para un tercero. Un feminismo con conciencia de clase entiende que decir que algo es un trabajo no significa decir que sea maravilloso, porque cierta izquierda curiosamente solo romantiza el trabajo y obvia la explotación inherente al capital cuando habla de prostitución. A quienes se les acusa de estar financiadas por proxenetas –como a Hetaira o a integrantes del sindicato OTRAS– son paradójicamente las que llevan a los empresarios a juicio. Cuando la gente deje de escuchar el ruido de lo que las putas feministas “son” para oír lo que dicen, entonces comprenderemos que las vidas de las mujeres mejoran a fuerza de conquistar derechos.

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Paula Sánchez Perera es activista del Colectivo Hetaira.

 

 

The “UNTIL ALWAYS” of the HETAIRAS

 

 

INTERIOR AIRPORT.

. Caye: My friend, who leaves because she wants to.

. Police: Excuse me? 

. Caye: That leaves because she wants, that nobody else does. She is going, to see her son. 

. Police: Great. 

. Caye: Nothing more than that.

(Princesas, by Fernando León de Aranoa).

 

 

Just 24 years ago today, on March 12, 1995, Hetaira was born in Madrid, a collective in defense of the rights of prostitutes. Today, 24 years later, we collectively decide that Hetaira is coming to an end. This is, without doubt, the most difficult communication we have had to make in all these years of activity.

Hetaira is born from the desire of a group of women (some prostitutes and others not) who, after meeting for two years before thinking about the strategies and needs of those who worked as prostitutes, decided to take the step of renting a space in a street named beautiful, the street of Desengaño (the same one that produced “Malegría” to Manu Chao in his song and, with similar sentiment, we settled). In recent years we have moved —forced by gentrification— to Fuencarral Street, because we decided to be close to the most vulnerable women among those who practice prostitution: those who capture their clientele in the street.

Hetaria grew and became strong, thanks to the desire and the impulse of a group of women whose generosity was our flag; the generosity to always support us, to learn from each other and to be willing to share sorrows and joys, successes and failures. We also knew how to face internal conflicts and emerge reinforced from them, because we always knew how to put forward the only important thing: the defense of the rights of prostitutes from our feminist thinking.

Hetaira grew and became strong, thanks to the fact that there were women who had their feet on the ground, who knew what material needs had to be worked to maintain the premises, to maintain the equipment, to seek financing, to grow as an association, to enter into the institutions.

It grew and became strong, thanks to the fact that there were women who let imagination fly (we did not have references, except some initiative in contexts different from ours) to change the traditional politics and integrate the struggle of the prostitutes in the social, political discourses, cultural and economic Prostitutes, at last, are now political subjects, regardless of who they are and they are organized. And we are proud of how little or how much we have been able to influence to generate this self-organization in different parts of the country. Because we started alone, but we managed to generate indestructible alliances.

It grew and became strong, thanks to the fact that we are part of platforms for international rights, where we left some small footprint and where we learned new realities and other possible ways of acting. Also in the trafficking of people and not only in sex work.

It grew and became strong, thanks to our training, study and soaking in reality. We write hundreds of articles, we narrate our experience in countless talks and round tables and we spread our ideas through the media, from the world of culture. We will always remember the first time that a whore put her foot in a faculty not to be “dissected” but to impart “know”: explain what their work consisted of and what rights they claimed.

It grew and became strong, thanks to the permanent contact with prostitutes, some of them being part of the collective and others not, who reminded us every day that it was important and that it was accessory. Because you had to be in the polygons, in the parks, in the Casa de Campo, in the corners, in the clubs, night and day, with cold and heat.

He grew and became strong, interacting with hundreds of women who practice sex work and we studied, together with them, measures and real alternatives to their different situations. We were enriched by finding a diverse reality: women of all ages, women of different nationalities, racialized women, trans women, lesbian women, bisexual women. Awesome women.

It grew and became strong, thanks to the fact that it encouraged self-organization of prostitutes on autonomous platforms, where they had the word: the now-defunct Agrupación Montera and AFEMTRAS (in excellent health) for example. And because, to the best of our ability, we were always supporting the new associations that emerged in other cities of the country.

It grew and became strong, thanks to the final push of the first leaders among the street girls, who risked everything because they had nothing to lose. That they gave the face before the mass media, that were planted before the problems and injustices. Women who suffered, at times, an unjust stigma and a persecution difficult to bear.

It grew and became strong, thanks to the activism of all; because throughout all these years, a good handful of women who knew how to leave a mark on those who continued in the project and who left the best of themselves in Hetaira, went in and out of all these years. We have had a great time   —the sense of humor has always been our great ally— organizing all these years demonstrations, rallies, concerts, festivals, fashion shows, parties, anniversaries. Any format was good to bring the reality of prostitutes to the political and social agenda.

It is not easy to maintain a project like Hetaira that needs many, many, hours of activism: you have to go out every week to the street, go to all the precise meetings, attend to researchers and / or scholars, artists who knock at our door with your project under your arm (a documentary, a photographic project, a play, a film script), to attend to the media, to write articles, to prepare papers and travel to where they will call us, to attend to social networks, and, in addition, continue training in the face of the new realities that arise…

This is how we wanted it to be, we never wanted a welfare project aimed at prostitutes, much less an association that reduced itself to hiring personnel to attend them. And the bet means hours of activism in the free times of each one of us at best, and in dream hours in the worst and most realistic of cases.

We would not know where to begin to thank, nor would we have enough space to do so.

You have been so many people that you have accompanied us throughout all these years, making the difficult moments always sweet. Thanks to those who helped us to raise when we despaired (and not only economically). Thanks to those who pushed you always by our side. Thank you dear and dear partners. Thanks to those who defended our work in places not too “friendly”. Thanks to life to put ourselves in front of so many intelligent and fighter people with whom we have worked in alliance during all these years. Thanks in a nutshell to all the people that at some point shouted at our side: YoSoyHetaira. Thank you, brave people.

Those of us who know us well know that those who shape Hetaira will continue to work in the defense of human rights and for a feminism that listens and is next to the needs of our beloved street girls, of whom we continue to learn and of all the sex workers. You know it and it is the only thing that today —that we write this “forever” so hard— makes us happy: we will always be there. With you. And, although it seems the end of a story is on the contrary, this fight has only just begun.

Long live the struggle of prostitutes! 

Until always and we continue! 

We’ll see you on the streets!

 

A huge hug from 

“The hetairas” (as affectionately, you ended up calling us). 

Madrid, March 19, 2019

 

P.S. You can find us until mid December 2019 in our store and in our email: hetaira@colectivohetaira.org.

We will maintain the website, which we will reinforce, collecting what we did in these 24 years of activism.

Manifestación Feminista del #8M por los derechos laborales de las trabajadoras sexuales

 

http://www.tiffotos.com/trabajo-sexual/?fbclid=IwAR352snDwziZBkdIHvd7zqMF8OXq0zplJY2Len7TXATcodUVjw46DtcCD38

Trabajadoras sexuales en lucha por el reconocimiento de sus derechos

 

Durante la manifestación por el 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, en Madrid, la Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales AFEMTRAS y la Organización de Trabajadores Sexuales, el sindicato OTRAS, acudieron con sus pancartas a reivindicar su derecho a la dignidad y sus derechos como trabajadores. Tienen que arriesgarse a dar la cara ellas mismas, ya que el movimiento feminista les da la espalda y les niega cualquier reconocimiento. Les acusa de promover la violación y el proxenetismo. Las líderes abolicionistas pretenden criminalizar aun más la prostitución.

Según antropólogos, el origen de la explotación de las mujeres se situaría en las raíces de nuestro desarrollo evolutivo. Las antiguas tribus de cazadores recolectores, de pocos indivíduos, recurrirían al intercambio de mujeres con otras tribus. De este modo evitarían la endogamia en los pequeños clanes al introducir nuevos genes en las descendencias. También se cree que se procuraba la compañía de las mujeres de la tribu a los viajeros como signo de hospitalidad, que también aportaría nuevos genes al clan. Esta hospitalidad se agradecería con regalos para el clan por parte de los viajeros, lo que marcaría el origen del proxenetismo, más que de la prostitución.

 

Mariano Tudela sitúa el origen de la prostitución en los rituales religiosos de Caldea:

“(…)Vayamos por partes. Indiquemos que hospitalidad y prostitución van muy unidas en los primeros tiempos; casi se puede decir que se complementan. Pero no nos precipitemos, empero, y digamos que las dos partes de Caldea, al unirse por mandato de Nemrod, exhiben, como característica más acusada, la recién inventada y descubierta prostitución. Y, además, la prostitución primitiva con sus dos vertientes perfectamente diferenciadas: la hospitalaria y la religiosa. “

La evolución al neolítico incorporó a la cultura el concepto de propiedad en los asentamientos estables. Se empezó a practicar la apropiación de las mujeres por parte de los hombres, y su sometimiento a los trabajos domésticos, evidencias de esto se encuentran en los hayazgos arquológicos. En las escavaciones de los asentamientos más antiguos aparecen restos femeninos con las articulaciones deformadas, lesiones relacionadas con actividades concretas, señal de una vida de trabajo intenso e ininterrumpido, que no se aprecian en los restos masculinos. Es el origen del patriarcado y la represión sexual (los hombres ya no desean criar herederos descendientes de terceros e impiden a sus mujeres relacionarse con otros varones), una forma de organización social que implica el abuso que se ha ido perpetuando hasta la actualidad. Este sistema se asimila como un valor cultural inspirado en los modelos de comportamiento difundidos entre la mitología local.

 

Bien entrados en el siglo XXI, aun tenemos que convivir con legislaciones influenciadas por las antiguas tradiciones y las supersticiones nacidas de los primeros ejercicios de propaganda política, como la que contempla nuestro universo sexual, que nos define como especie, como espiritualmente nocivo para poder justificar la represión sexual hacia el colectivo femenino y su sometimiento a los caprichos de los hombres. Arabia Saudí es un ejemplo conocido por todos.

El movimiento abolicionista, compuesto por colectivos que se oponen a la descriminalización y normalización de los servicios sexuales, está arraigado en el poso del abrahamismo original. Se entiende desde un prisma moralista que ignora todos los estudios sobre biología, anatomía humana, psicología, sociología, e incluso la Historia. Las investigaciones sólo corroboran lo positivo que es mantener relaciones sexuales con naturalidad, bueno para el indivíduo y, consecuentemente, para toda la comunidad. En una sociedad heterogénea, que abraza el enriquecimiento de la diversidad cultural, es ridículo insistir en que las relaciones entre adultos deban ceñirse al modelo tradicional propuesto desde los colectivos más supersticiosos.

En las sociedades civilizadas, la tolerancia a la diversidad sexual es un hecho. En las sociedades más primitivas, la represión sexual todavía se practica con extrema crueldad, y siempre contra las mujeres. Son las mujeres que reivindican su libertad, su sexualidad y su derecho a disfrutarla quienes son objeto de ataques y vejaciones.

En España no estamos alejados de las culturas menos desarrolladas. Aun se estigmatiza a las personas que disfrutan abiertamente de su libertad sexual (recién adquirida hace apenas 40 años, con la caída del régimen católico franquista, tras un período de transición cultural revolucionaria). Y en este contexto, las personas que ofrecen servicios sexuales, además de estar estigmatizadas, se ven condenadas a la marginalidad, a la indefensión legal y el desamparo al no recibir protección por parte de las autoridades. Sin sus derechos reconocidos, las trabajadoras sexuales son vulnerables ante los malos tratos, las estafas, los abusos policiales y las redes de trata de las mafias del sector. Miles de trabajadoras sexuales son violadas, asesinadas, torturadas o simplemente desaparecen cada año en todo el mundo sin que se investiguen sus casos.

El estigma de la prostitución es acusado. En el sector del trabajo sexual es extraño encontrar trabajadores que se atrevan a reconocer su actividad públicamente, por las graves repercusiones que pueda tener, y muy raro encontrar valientes que levanten la cara para defender su dignidad y sus derechos básicos como personas. Luchar para filtrar el poso cultural del patriarcado, encostrado en nuestras más profundas raíces evolutivas, no está siendo fácil ni agradecido. Es un combate doloso y lleno de sacrificios, pero se van consiguiendo avances por todo el mundo. Los trabajadores sexuales están aprendiendo a organizarse para defender su derecho a la dignidad y el reconocimiento de su actividad como un aporte importante y necesario para la sociedad.

El sindicato OTRAS nace en España ante la necesidad de las trabajadores sexuales de una organización capaz de representarles con poder para negociar convenios colectivos, así mejorar las condiciones de los trabajadores sexuales que trabajan por cuenta propia o ajena en hoteles o clubs, garantizar el respeto por sus derechos laborales, protección y amparo por parte de las instituciones responsables de la seguridad.

Citando a Conxa Borrell, Secretaria General de OTRAS:

-“Nuestros derechos los conseguimos a través del sindicalismo, como se han conseguido los derechos de todos los trabajadores y todas las trabajadoras a nivel global. Sin sindicatos no habría una jornada de 8 horas, sin sindicatos no habría fines de semana, sin sindicatos no habría pagas dobles, sin sindicatos no habría vacaciones. Por lo tanto, la importancia de crear un sindicato en este sector era muy fuerte, y era una demanda que las trabajadoras del sector nos venían haciendo desde hace mucho tiempo. No es fácil crear un sindicato, no es fácil crear algo desde la nada, y crear un sindicato de trabajo sexual no ha sido fácil. No está siendo fácil. Pero estamos seguras de una cosa, y es de que la fuerza de la razón nos acompaña (…)”-

 

Web del sindicato OTRAS:

http://sindicatootras.org/

 

Contacto con AFEMTRAS en Facebook:

https://www.facebook.com/Afemtras-1073000382756369/

Sindicato OTRAS en el B.O.E.

https://www.boe.es/boe/dias/2018/08/04/pdfs/BOE-B-2018-40130.pdf

 

by T.I.F Fotos the Ibán – TIFFotos.com

 

Adiós, abolicionismo. ¡Hola, prohibicionismo!

 

 

La bandera negra del hambre. El prohibicionismo planea enviar al paro sin derechos a más de cien mil mujeres.

 

“Abolicionismo no es prohibicionismo” es un eslogan que gustan de repetir las abolicionistas. Y es verdad. Lo que no es verdad es que las “abolicionistas” de hoy sigan siendo abolicionistas: son prohibicionistas.

El abolicionismo respeta el derecho de las mujeres a vender servicios sexuales y el de los clientes a comprarlos y no penaliza ni a unas ni a otros (1). Tan sólo limita a las mujeres el pleno ejercicio de su derecho, impidiéndolas gestionar libremente sus intereses al invalidar su consentimiento a la hora de administrar sus ganancias: es lo que se llama penalización del proxenetismo aún con consentimiento de la mujer.

El abolicionismo defiende como método para terminar con la existencia de la prostitución —que es su objetivo final— las ayudas económicas y sociales a las mujeres que quieran dejar la prostitución y —se sobreentiende, si no se quiere crear un “efecto llamada”— ayudas económicas y sociales a todas las mujeres en situación de precariedad a fin de que no tengan necesidad de entrar en ella.

El prohibicionismo, por el contrario, pretende terminar con la prostitución de manera inmediata mediante una ley: una vez prohibida la prostitución, la prostitución ha desaparecido. No tiene en cuenta los derechos fundamentales de las personas a la hora de decidir sobre sus propias vidas e ignora los problemas sociales que están detrás de la prostitución. En ningún momento se plantea compensaciones para las mujeres así forzadas a dejar la prostitución: su enfoque es totalmente neoliberal y creen que el individuo es responsable de su situación y no debe esperar que el Estado vele por él.

Las “abolicionistas” niegan ser prohibicionistas, pero defienden la prohibición de la prostitución. Porque no otra cosa que prohibición es la penalización de los clientes (2). Prohibir la compra en una compraventa es prohibir la compraventa misma.

Las “abolicionistas” dicen que su “modelo sueco” no perjudica a las mujeres, pero eso es falso. Las únicas damnificadas por la prohibición de compra de sexo son las trabajadoras sexuales, que ven desaparecer de un día para otro su medio de vida. Los clientes sólo sufren deprivación sexual, que no es incompatible con la supervivencia.

El modelo abolicionista rige en España desde 1961 (salvo el período 1995-2003) tras la adhesión al Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, firmado en el seno de Naciones Unidas, en Lake Success (Nueva York) el 2 de diciembre de 1949. Es a este mismo Convenio al que se remitió la Audiencia Nacional para deslegitimar los estatutos del sindicato OTRAS.

El modelo abolicionista no es una novedad a introducir en España, como parecen dar a entender las “abolicionistas”. Es un modelo fracasado (3) tras más de cincuenta años de experimento social: la prostitución no ha desaparecido, nunca ha habido ayudas sustanciales para las mujeres que querían dejar la prostitución y la deprivación de derechos no ha permitido la mejora de las condiciones de vida de las trabajadoras sexuales.

Tras el fracaso no reconocido del abolicionismo, hoy día hay dos posturas enfrentadas: la que defiende la plena despenalización de la prostitución para restituir a las trabajadoras sexuales sus derechos y la que defiende la prohibición de la prostitución.

La primera es la única que respeta los derechos fundamentales de todas las mujeres y, en particular, de las trabajadoras sexuales. La despenalización es la única alternativa que permite que las trabajadoras sexuales se organicen y defiendan sus legítimos intereses.

La segunda, la prohibición, es un atroz experimento social que llevaría al paro sin ningún derecho adquirido a más de cien mil mujeres, que perderían así de la noche a la mañana su medio de supervivencia y el de sus familias. Un crimen de esta naturaleza no puede tener cabida en un Estado de Derecho.

 


1.- “La legalidad o ilegalidad del intercambio de sexo por dinero es la primera dimensión importante que separa a aquellos sistemas donde la prostitución es legítima, es decir, el regulacionismo y el abolicionismo, de aquellos donde la prostitución es reprimida como tal, es decir, el prohibicionismo y (…) también la criminalización de los clientes ya que este modelo también apunta a evitar que ocurra el intercambio (BRÅ 2000).”

Daniela Danna, The position of prostitutes in E.U. countries: law and practice, Paper for the 4th European Feminist Research Conference

http://archeologia.women.it/user/quarta/workshops/economics10/danieladanna.htm

2.- Alguna autora llama a esta prohibición de la prostitución mediante la penalización de los clientes neo-prohibicionismo, para diferenciarlo del prohibicionismo “clásico” que penaliza a las prostitutas.

“Sin embargo, la expansión y el endurecimiento de las medidas de control parecen estar llevando hacia un nuevo prohibicionismo, en parte con nuevas formas. Mirando el ejemplo de Suecia, más mujeres han comenzado a exigir una penalización de los clientes. (…) Simultáneamente, se ha aprobado una legislación neo-prohibicionista de tipo sueco, que penaliza a los clientes que buscan sexo pagado.”

Anne Maria Holli, THE FALL OF INNOCENCE AND THE RISE OF A NEW PROHIBITIONISM. PROSTITUTION, POLICIES AND WOMEN’S POLICY MACHINERY IN FINLAND

https://ecpr.eu/Filestore/PaperProposal/7d35f3ee-226e-43d6-95c9-bb8b8ebc6a18.pdf

3.- “Poyatos explicó que mientras en otros países se ha optado por reglamentar, regularizar o prohibir, en España impera el abolicionismo (…). La juez explicó que al amparo de este abolicionismo, en los últimos 40 años ha aumentado el número de trabajadoras sexuales y se ha regulado la actividad de los locales de alterne. ‘Una regulación interesada y sesgada de una actividad que se mueve alrededor de la prostituta, pero que no la tiene en cuenta’, afirmó la juez, que criticó ‘la parálisis del abolicionismo’ que, en su opinión, contribuye a la invisibilidad en la sociedad de estas mujeres.”

Gloria Poyatos, «En la prostitución todos tienen derechos menos las mujeres»

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2014/01/18/poyatos-en-la-prostitucion-todos-tienen-derechos-menos-las-mujeres/

Crónica puta podemita

 

Por María José Barrera

21 de marzo de 2019

https://bit.ly/2CsRovS

 

María José Barrera, cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS)

 

Hace años, antes de que Podemos se presentara a las  Elecciones Europeas, participé en mi primera asamblea de Podemos en mi barrio, Cerro Amate de Sevilla. Fui apoderada en aquellas elecciones y, cuando comenzaron a organizarse los círculos, llevé una pregunta al de mi barrio sobre los clubs de alterne. Era sobre el  cambio de denominación de los clubs de alterne que gestiona el Ayuntamiento (entonces creía que lo llevaba urbanismo, pero las concede medio ambiente). Esta pregunta como muchas otras (sobre las licencias de clubs, la evaluación del plan contra la prostitución, etc) fueron llevadas al pleno del Ayuntamiento de Sevilla a través de ‘Participa Sevilla’ gestionadas desde el Círculo Feminista formado por  Participa y Podemos Sevilla. Así estuve un par de años participando, donde se decidió que fuera representante de Participa Sevilla, en el Consejo de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla, al que solo asistí en 2 ocasiones: el día de la presentación y el 26 de Septiembre 2017, día que juré en el Consejo que iban a escuchar a las putas en la calle.

Hasta el nacimiento del CPS (Colectivo de Prostitutas de Sevilla) la relación con Participa Sevilla fue muy buena: siempre nos atendieron y llevaron nuestras preguntas al pleno y averiguaron cómo estaban dados de alta los clubs, entre otras cuestiones… pero la relación ya no fue tan buena desde el momento en que se abrió el debate sobre prostitución en la organización (en el que fui muy respetuosa por no terminar con la paz interna, que siempre se ha sujetado con pinzas). Finalmente el posicionamiento se aceleró por el pacto con IU.

Las vías por las que intentamos que nuestras demandas fueran escuchadas en el trabajo del programa de Adelante Andalucía tuvo como consecuencia la destitución de compañeras aliadas de sus cargos internos. Fueron atendidas y aprobadas las enmiendas abolicionistas presentadas por el Partido Feminista, pero no fueron tenidas en cuenta ni se incluyeron las del CPS,  alegando que no había tiempo.

Este rechazo a nuestras demandas por parte de Podemos Andalucía me pareció vergonzoso, puesto que el CPS nunca ha llevado el debate ni a Participa Sevilla ni a Podemos Sevilla y mucho menos al programa autonómico. Dijeron que no tuvieron tiempo de contactar con nosotras antes de realizar el programa, pero tampoco tuvieron en cuenta ninguna propuesta de las que hicimos a través de los procesos participativos de elaboración del programa por el reconocimiento de los derechos laborales. En ese momento respetamos los acuerdos, aun entendiendo que el posicionamiento se debe coordinar y trabajar desde la organización a nivel estatal teniendo en cuenta a todas las voces, incluida la nuestra, como partido asambleario que somos.

Según va pasando el tiempo y se van dando los posicionamientos con respecto a prostitución, me doy  cuenta de que en los partidos de izquierda parece haber referentes feministas y abolicionistas que imponen su visión del feminismo como la oficial del partido.

Estoy harta que estás señoras que dicen ser representantes del feminismo de izquierdas acusen a trabajadoras sexuales de proxenetas, de responsables de trata y captadoras de mujeres entre otras cosas. Injuriando contra las activistas visibles y las organizaciones de Trabajadoras Sexuales olvidándose de esa sororidad que tanto presumen sin ninguna empatía a mujeres con familias a sus espaldas que estamos poniendo el cuerpo en pro de compañeras que sufren una violencia institucional provocada por las decisiones que se toman en estos espacios todas las putas politizadas somos acusadas de proxenetismo sin ninguna prueba y de cosificar los cuerpos de otras compañeras cuando en estos espacios estas señoras cosifican su cerebro promoviendo el acoso policial hacia nuestros cuerpos en nuestros espacios de trabajo y promoviendo la violencia hacia nosotras en los espacios feministas  como así se ha hecho visible en la manifestación en Sevilla el 25 de noviembre, en las asambleas preparatorias del 8M en Ca la Dona, en la asamblea estatal del 8M en Valencia, entre otras. Estos referentes abolicionistas tienen o han tenido cargos públicos que se pavonean de hablar con todos los sujetos políticos, pero se marchan cuando las putas hablan en primera persona en actos y también las bloquea en redes sociales. Obviando así y dejando de lado a las personas sobre las que hablan y para las que legislan. No les quito el carnet de feminista porque eso ya lo hacen ellas con nosotras es lo que tenemos las inclusivas no rechazamos a nadie.

En Podemos ha ocurrido lo mismo  organizan una comisión de estudio sin expertas y sin putas en activo, sin recomendaciones de informes, sino de artículos de opinión. Imponiendo el posicionamiento abolicionista de sus referentes en el Círculo Feminista Estatal ejerciendo la violencia a quien no comulga con ellas. Este Círculo está dividido en grupos de trabajo uno de ellos es de prostitución  formado por personas mayoritariamente abolicionistas, que pretendían trabajar sin metodología, en base a artículos de opinión la gran parte de sus referentes y sin abrir participación, es decir, sin las putas ni las bases de podemos ni representación territorial sin que las mujeres que formamos podemos seamos conocedoras de estos mecanismos de decisión. Copado por abolicionista que nos  difama y violenta a todas aquellas personas del círculo que no sean abolicionistas como bien han mamado de sus referentes.

Los espacios virtuales de este círculo de feminismos estatal, han estado cerrados a las trabajadoras sexuales. Yo llevo esperando desde el día 10 de diciembre mi incorporación al grupo de trabajo y aún no he podido acceder mientras otras personas se incorporaron después de esa fecha.

El acceso está hasta hoy controlado por abolicionistas rancias que se niegan rotundamente a que exista participación de voces diferente a la suya, impidiendo que se dé un debate real, no pueden hablar por nosotras sin nosotras. Lo peor es ver como quienes deciden por nosotras votantes podemita están disfrazando esto de ser un proceso democrático cuando lo han  manipulado desde el primer minuto han bloqueado accesos y han echado para atrás todo el trabajo de compañeras no abolicionistas.

Somos nosotras, las prostitutas, trans, gitanas, racializadas, paradas, obreras, etc. Nosotras, las que durante años hemos estado levantando los círculos en toda España y levantando a Podemos, quienes debemos liderar los procesos que tocan nuestros derechos.

Podemos nació como una herramienta al servicio del pueblo y no es el pueblo quien tiene que estar al servicio de Podemos.  Somos nosotras, las prostitutas, trans, gitanas, racializadas, paradas, obreras, etc. Nosotras, las que durante años hemos estado levantando los círculos en toda España y levantando a Podemos, quienes debemos liderar los procesos que tocan nuestros derechos.

Podemos ya no es la herramienta de cambio que era. Las bases y la cúpula se masculinizan y envejecen. Pasan a estar más interesados en problemas e intereses personales o de “familia” que en nuestros problemas como pueblo. Podemos  ha dejado de interesarse por aquellas personas que se posicionan fuera del partido, pero dentro de la izquierda, para convertirse en una herramienta de autorrepresentación.

La alianza de extrema derecha amenaza estas futuras elecciones y por ello muchas tendremos que ir a votar con la nariz tapada, tragando coaliciones que no apoyamos, dando nuestro voto a representantes que sólo se interesan por seguir manteniendo una silla para imponer su ideología.

Pero para seguir construyendo a la izquierda tenemos que estar las trabajadoras sexuales, las gitanas, las obreras, las amas de casa, las trabajadoras del hogar, las trans, los hombres y mujeres en paro, las racializadas, las discapacitadas, las analfabetas, la gente del campo…. Todas esas personas para las que no hacéis política.

Sin putas, trans, racializadas, gitanas no hay feminismo. Nada por nosotras sin nosotras. Ni os pedimos paso ni os pedimos permiso: exigimos nuestros derechos. No tenemos bandera política, pero nos sobra orgullo para luchar hasta conseguir nuestros derechos.

Nos vemos en las calles… queda mucha zorroridad que repartir y mucho orgullo puta como para rendirnos cuando ya no tenemos nada que perder.

 

M José Barrera
21 de marzo 2019

 

El “HASTA SIEMPRE” de las HETAIRAS

  

Con inmenso dolor tengo que compartir hoy el mensaje de despedida del Colectivo Hetaira. ¿Cómo podríamos haber imaginado que no estarían con nosotras para siempre, inspirándonos con su ejemplo, guiándonos con su sabiduría, hasta el día del pleno reconocimiento de los derechos de las trabajadoras sexuales? Hoy ceden el paso a las nacientes organizaciones y sindicatos de las trabajadoras sexuales, que no habrían visto la luz sin su lucha tenaz y generosa de tantos años. Este blog, que acaba de cumplir siete años, no habría existido tampoco sin su inspiración: la que transmitieron a ésta su más humilde socia, Citi; de Citerea, amiga de sonrisas. Aunque hoy llora.

 

https://colectivohetaira.org/

 

INTERIOR AEROPUERTO.

 

—Caye: Mi amiga, que se va porque quiere.

—Policía: ¿Perdón?

—Caye: Que se va porque quiere, que no la echa nadie. Se va ella, a ver a su hijo.

—Policía: Estupendo.

—Caye: Nada más que eso.

(Princesas, de Fernando León de Aranoa).

 

 

Hace justo hoy 24 años, el 12 de marzo de 1995, nacía en Madrid Hetaira, colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas. Hoy, 24 años después, decidimos colectivamente que Hetaira llega a su fin. Ésta es, sin duda, la comunicación más difícil que hemos tenido que realizar en todos estos años de andadura.

Hetaira nace de las ganas de un grupo de mujeres (unas prostitutas y otras no) que, tras reunirse durante dos años antes pensando sobre las estrategias y necesidades de quienes ejercían la prostitución, decide dar el paso de alquilar un espacio en una calle de nombre hermoso, la calle del Desengaño (la misma que le producía “Malegría” a Manu Chao en su canción y, con parecido sentimiento, nos asentamos). Los últimos años nos trasladamos —obligadas por la gentrificación— a la calle Fuencarral, porque decidimos estar cerca de las mujeres más vulnerables entre quienes ejercen la prostitución: aquellas que captan a su clientela en la calle.

Hetaira creció y se hizo fuerte, gracias a las ganas y al impulso de un grupo de mujeres que tuvimos por bandera la generosidad; la generosidad por apoyarnos siempre, por aprender unas de otras y por estar dispuestas a compartir tristezas y alegrías, éxitos y fracasos. También supimos enfrentarnos a los conflictos internos y salir reforzadas de ellos, porque siempre supimos poner por delante lo único importante: la defensa de los derechos de las prostitutas desde nuestro pensamiento feminista.

Hetaira creció y se hizo fuerte, gracias a que había mujeres que tenían los pies en la tierra, que sabían qué necesidades materiales había que trabajar para mantener el local, para mantener el equipo, para buscar financiación, para crecer como asociación, para adentrarse en las instituciones.

Creció y se hizo fuerte, gracias a que había mujeres que echaban a volar la imaginación (no teníamos referentes, excepto alguna iniciativa en contextos distintos al nuestro) para cambiar la política tradicional e integrar la lucha de las prostitutas en los discursos sociales, políticos, culturales y económicos. Las prostitutas, por fin, son ya hoy sujet@s polític@s, le pese a quien le pese y están organizadas. Y estamos orgullosas en lo poco o mucho que hayamos podido influir para generar esta autoorganización en distintos puntos del país. Porque comenzamos solas, pero conseguimos generar alianzas indestructibles.

Creció y se hizo fuerte, gracias a que formamos parte de plataformas pro derechos internacionales, donde dejamos alguna pequeña huella y donde aprendimos de nuevas realidades y de otras posibles formas de actuar. También en la trata de personas y no solo en el trabajo sexual.

Creció y se hizo fuerte, gracias a que nos formamos, estudiamos y empapamos de realidad. Escribimos cientos de artículos, narramos nuestra experiencia en incontables charlas y mesas redondas y difundimos nuestras ideas a través de los medios de comunicación, del mundo de la cultura. Recordaremos siempre la primera vez que una puta puso el pie en una facultad no para ser “diseccionada” sino para impartir “saber”: explicar en qué consistía su trabajo y cuáles eran los derechos que reclamaban.

Creció y se hizo fuerte, gracias al contacto permanente con las prostitutas, algunas formando parte del colectivo y otras no, que nos recordaban cada día que era lo importante y que era accesorio. Porque había que estar en los polígonos, en los parques, en la Casa de Campo, en las esquinas, en los clubes, de noche y de día, con frío y con calor.

Creció y se hizo fuerte, relacionándose con cientos de mujeres que ejercen el trabajo sexual y estudiamos, junto a ellas, medidas y alternativas reales a sus diversas situaciones. Nos enriquecimos al encontrar una realidad diversa: mujeres de todas las edades, mujeres de diversas nacionalidades, mujeres racializadas, mujeres trans, mujeres lesbianas, mujeres bisexuales. Mujeres alucinantes.

Creció y se hizo fuerte, gracias a que animó a la autoorganización de las prostitutas en plataformas autónomas, en donde ellas tuvieran la palabra: la ya desaparecida Agrupación Montera y AFEMTRAS (en buenísimo estado de salud) por ejemplo. Y porque, en la medida de nuestras posibilidades, siempre estuvimos apoyando a las nuevas asociaciones que surgían en otras ciudades del país.

Creció y se hizo fuerte, gracias al empuje definitivo de las primeras líderes de entre las chicas de la calle, que arriesgaron todo porque nada tenían que perder. Que dieron la cara ante los medios de comunicación, que se plantaron ante los problemas e injusticias. Mujeres que sufrieron, en ocasiones, un estigma injusto y una persecución difícilmente soportable.

Creció y se hizo fuerte, gracias al activismo de todas; porque a lo largo de todos estos años, entraron y salieron a lo largo de todos estos años un buen puñado de mujeres que supieron dejar huella en quienes continuaron en el proyecto y que dejaron en Hetaira lo mejor de sí mismas. Lo hemos pasado en grande -el sentido del humor siempre fue nuestro gran aliado- organizando en todos estos años manifestaciones, concentraciones, conciertos, festivales, pasarelas de moda fashion, fiestas, aniversarios. Cualquier formato era bueno para llevar la realidad de las prostitutas a la agenda política y social.

No es fácil mantener un proyecto como Hetaira que necesita de muchas, muchísimas, horas de activismo: hay que salir cada semana a la calle, acudir a todas las reuniones precisas, atender a investigadoras y/o becarias, a artistas que llaman a nuestra puerta con su proyecto bajo el brazo (un documental, un proyecto fotográfico, una obra de teatro, un guión de cine), para atender a los medios de comunicación, para escribir artículos, para preparar ponencias y viajar a donde nos llamaran, para atender a las redes sociales, y, además, continuar formándonos ante las nuevas realidades que se presentan…

Así quisimos que fuera, no deseamos nunca ni un proyecto asistencial dirigido a las prostitutas ni mucho menos una asociación que se redujera a contratar personal que las atendiera. Y la apuesta significa horas de activismo en los tiempos libres de cada una  de nosotras en el mejor de los casos, y en horas de sueño en el peor y más realista de los casos.

No sabríamos por dónde empezar a agradecer, tampoco tendríamos espacio suficiente para hacerlo.

Habéis sido tantas las personas que nos habéis acompañado a lo largo de todos estos años, haciendo que los momentos difíciles siempre se dulcificaran. Gracias a quienes nos ayudasteis a levantar cuando desesperábamos (y no solo económicamente). Gracias a quienes empujasteis siempre a nuestro lado. Gracias queridas y queridos socios. Gracias a quienes defendisteis nuestro trabajo en lugares no demasiado “amables”, Gracias a la vida por ponernos delante a tantísima gente inteligente y luchadora con quienes hemos trabajado en alianza durante todos estos años.Gracias en definitiva a todas las personas que en algún momento gritasteis a nuestro lado: YoSoyHetaira. Gracias, gente valiente.

Quienes nos conocéis bien sabéis que quienes conformamos Hetaira continuaremos trabajando en la defensa de los derechos humanos y por un feminismo que escuche y esté al lado de las necesidades de nuestras queridas chicas de la calle, de quienes tanto continuamos aprendiendo y de todas las trabajadoras del sexo. Lo sabéis y es lo único que hoy -que escribimos este “hasta siempre” tan difícil- nos hace felices: siempre estaremos ahí. Con vosotras. Y, aunque parezca el final de una historia es al contrario, esta lucha no ha hecho más que comenzar.

¡Qué viva la lucha de las prostitutas!

¡Hasta siempre y seguimos!

¡Nos vemos en las calles!

 

Un abrazo enorme de

“Las hetairas” (como cariñosamente, acabasteis llamándonos).

Madrid, 19 de marzo de 2019

  1. Podéis localizarnos hasta mediados de diciembre de 2019 en nuestro local y en nuestro email: hetaira@colectivohetaira.org.

Mantendremos la página web, que reforzaremos, recogiendo lo que hicimos en estos 24 años de activismo.