República Dominicana: Trabajadoras sexuales se auxilian de Only Fans para poder sustentarse en tiempo de COVID-19

Según estadísticas del Movimiento de Mujeres Unidas (MODEMU), el 80 por ciento de sus miembros han visto mermado sus ingresos a raíz de la crisis económica y sanitaria generada por la COVID-19

Por Ysaura Ramos

10 de abril de 2021

Santo Domingo, RD.- Con la llegada del Sars Cov 2 o coronavirus al mundo, el trabajo de la prostitución prácticamente desapareció, debido a que este oficio requiere mantener una relación física entre dos o más personas, situación que aumentaría considerablemente el contagio del virus

“Muchas mujeres que realizan este tipo de trabajo llegaron a desesperarse, ya que al inicio de la pandemia tuvieron miedo al ver la cantidad de muertes que ocasionaba el virus, pero al notar que ya no tenían que comer y las deudas se les acumulaban, no tuvieron de otra que salir a las calles”, narró Jacqueline Montero, presidenta de la Movimiento de Mujeres Unidas (MODEMU).

La también exdiputada por el municipio de Haina en conversación con CDN lamentó que la pandemia afectara el oficio de esas mujeres de tal manera que ellas han tenido que pasar hambre junto a sus familias.

Reveló que en el país hay alrededor de unas 200 mil trabajadoras sexuales y que el 80 por ciento de esas féminas vieron afectados todo su sustento de vida por las restricciones impuestas por la pandemia.

“Estas chicas, la mayoría son cabeza de hogar, han tenido que recurrir a otras alternativas para poder conseguir el pan de cada día, algunas han cambiado la modalidad haciendo citas por teléfono y páginas web como es la famosa red social “Only fans”, señaló Montero cuando conversaba con http://www.cdn.com.do.

Al ser preguntada de que si el movimiento tiene cifras de mujeres afectadas por COVID-19, Montero detalló que no tienen cifras oficiales, sino que las mujeres que se han infectado lo informan, pero no guardan ningún registro.

“Yo no manejo ese número, yo no manejo ese dato, tu sabe que hay gente que le dio COVID y que ni cuenta se dio, que creyó que fue una gripe mala. Algunas dicen que tienen o que le dio, pero no te se decir número, esa estadística así no la manejo, porque son demasiadas trabajadoras sexuales que tenemos en el país y ni siquiera todas están inscrita en MODEMU, nosotras de manera directa le llegamos a una parte y de manera indirecta con los trataditos de prevención y los kits de protección nosotros le llegamos, pero no tenemos un número exacto de cuantas se contagiaron. Lo que si hay es estudios de VIH”, respondió Montero.

En otro orden, Montero denunció que se mantienen los maltratos por parte de agentes de la Policía contra las trabajadoras sexuales, complicando aún más la difícil situación que están atravesando, ya que se vieron obligadas a salir en horarios de toque de queda, lo que provocó que fueran maltratadas física y verbalmente.

Otra alternativa que tuvieron que tomar las trabajadoras sexuales, fue volver con sus antiguas parejas, la que habían tenido que  abandonar  por recibir maltratos por el oficio que ejercen.

Además, la exlegisladora también reclamó que este nuevo Gobierno tome en cuenta a las trabajadoras sexuales, y poder formar a las chicas en otra actividad y con el propósito de que  puedan dejar de realizar este tipo de oficio.

Sobre MODEMU

El Movimiento de Mujeres Unidas (MODEMU) se fundó en noviembre de 1997 para trabajar en la protección de la salud y defensa de los derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales de la República. Es la única organización dominicana que agrupa a las mujeres trabajadoras sexuales con el objetivo de mejorar su calidad de vida, haciendo un especial énfasis en los derechos de las mujeres.

MODEMU es una entidad que focaliza su trabajo en temas de prevención de las enfermedades de transmisión sexual, defensas de los derechos y empoderamiento de sus registradas.

Trabajadoras sexuales impugnan las leyes sobre la prostitución en Canadá

Por Rufo Valencia |
amlat@rcinet.ca


7 de abril de 2021

https://www.rcinet.ca/es/2021/04/07/trabajadoras-sexuales-impugnan-las-leyes-de-prostitucion-en-canada/

Varias trabajadoras sexuales, un grupo que aboga por la reforma de la ley sobre la prostitución y la dueña de una agencia de trabajadoras sexuales hacen parte de una alianza que ha iniciado una batalla legal impugnando las leyes sobre prostitución en Canadá.

La Alianza Canadiense para la Reforma de la Ley sobre el Trabajo Sexual, que representa a 25 grupos que trabajan con personas que se dedican al comercio sexual, presentó el pasado 30 de marzo su documentación legal para llevar adelante el caso ante la Corte Superior de Justicia de Ontario.

Esta alianza incluye a grupos en el Territorio de Yukón, así como en ciudades grandes y pequeñas como Vancouver, en la provincia de  Columbia Británica y London, en la provincia de Ontario, así como a trabajadoras o ex trabajadoras sexuales. Desde su perspectiva, las leyes en vigor en el país violan las disposiciones de la Carta de Derechos y Libertades de Canadá.

«Hemos lanzado un recurso de inconstitucionalidad contra la mayoría de las disposiciones sobre el trabajo sexual que se aplicaron en 2014 en el marco de la Ley de Protección de Comunidades y Personas Explotadas», dijo Jenn Clamen, portavoz de la alianza, quien añadió que las trabajadoras sexuales siguen viviendo y trabajando bajo un régimen que las penaliza.

Las leyes actuales sobre la prostitución en Canadá, que entraron en vigor en 2014, despenalizan partes del comercio sexual bajo la premisa de que ese trabajo es intrínsecamente explotador, pero los personas que lanzaron el nuevo desafío legal a esa ley cuestionan la visión que tiene el gobierno federal sobre este tipo de actividad.

Esa nueva ley tipifica como delito la comunicación con el fin de ofrecer servicios sexuales, así como la compra de servicios sexuales, la recepción de beneficios económicos o de otro tipo debido a esa actividad, el reclutamiento de una persona para el trabajo sexual y la publicidad de la venta de servicios sexuales de otros.

Las nuevas leyes también otorgan inmunidad judicial a las personas que venden y anuncian sus propios servicios sexuales. El modelo de penalizar sólo la compra de sexo, no la venta, se ha denominado el Modelo Nórdico del trabajo sexual porque se originó en Suecia. Canadá es uno de los países que han adoptado este modelo de legislación.

Para los defensores de los derechos de las personas dedicadas a este trabajo sexual, las leyes de ese modelo han empujado el trabajo sexual a la clandestinidad y a zonas más aisladas, haciéndolo más peligroso, según los documentos legales presentados por la alianza.

«El trabajo sexual no es intrínsecamente violento, pero su criminalización produce condiciones que crean vulnerabilidad para una violencia selectiva y de género y a otros abusos», dice el documento.

«Las personas ejercen su voluntad propia para vender e intercambiar servicios sexuales por diferentes razones, incluyendo la de generar ingresos, y sus circunstancias personales son diversas», sostiene uno de los argumentos.

La documentación presentada por la Alianza Canadiense para la Reforma de la Ley sobre el Trabajo Sexual también dice que terceras partes, como las agencias de acompañantes o los salones de masaje, «proporcionan servicios y apoyos vitales a los trabajadores sexuales, especialmente a las personas más marginadas, que no tienen los recursos como para poder trabajar de forma independiente o contratar sus propios servicios de apoyo».

Las leyes actuales privan a las trabajadoras del sexo del derecho a la seguridad de su persona al inhibir o prohibir dónde y cómo pueden trabajar, exponiéndolas así a mayores daños físicos y psicológicos, afirma la demanda.

La criminalización del trabajo sexual también contribuye a la estigmatización, que conduce a la violencia y la discriminación, y aumenta la probabilidad de que las trabajadoras sexuales no sean pagadas y de que se produzcan encuentros inseguros, dijo Jenn Clamen, portavoz de la alianza.

«La pandemia no ha hecho más que agravar las ya difíciles condiciones en las que viven las trabajadoras sexuales», afirmó Clamen.

En la demanda contra las leyes en vigor sobre la prostitución presentada en la provincia de Ontario figuran seis trabajadoras del sexo que se ganan la vida en diversos trabajos, algunos en interiores y otros en exteriores. Otra demandante es Tiffany Anwar, una mujer de Ontario que con su marido dirigía una agencia de trabajadoras sexuales en London, Fantasy World Escorts.

En 2015 Tiffany Harvey, también conocida como Tiffany Anwar, y su marido Hamad Anwar fueron detenidos en la ciudad de London, Ontario, y acusados de procurar, publicitar y beneficiarse materialmente de la venta de servicios sexuales ajenos. En febrero de 2020, un juez de Ontario dictaminó que tres de los cargos contra la pareja violaban la Carta de Derechos y Libertades de Canadá. Aunque ese fallo solo se aplicaba a un caso en concreto, sentó sin embargo un importante precedente.

En su sentencia, el juez dijo que las leyes en vigor sobre la prostitución eran tan amplias que prohibían a las personas que se dedican al comercio sexual trabajar en cooperación entre sí o con otras personas en relaciones no explotadoras, y exponían a las trabajadoras a un mayor riesgo de explotación.

«Este desafío consiste en reconocer que la salud y la seguridad de las personas que trabajan en la industria del sexo, la mayoría de las cuales son mujeres, es importante», dijo Anwar. “Ellas tienen derecho a un entorno laboral seguro, y la despenalización de la industria es un paso importante para la seguridad y las buenas condiciones de trabajo».

A Tiffany Anwar le gustaría abrir otra agencia de trabajadoras sexuales, pero no puede hacerlo debido a las actuales disposiciones legales.

Ella explicó que las trabajadoras del sexo no pueden trabajar en colaboración con terceras partes, debido a que las leyes criminalizan a gerentes, recepcionistas y al personal de seguridad, cuando en realidad esas terceras partes proporcionan un apoyo vital a las personas dedicadas al trabajo sexual.

Durante el juicio contra Tiffany Harvey y su marido Hamad Anwar, el abogado Michael Carnegie argumentó que las víctimas de la prostitución no son sólo las vendedoras de estos servicios, sino también los niños expuestos a la prostitución. “La propia sociedad se ve perjudicada por la mercantilización de los servicios sexuales», destacó.

En noviembre de 2015, a un mes de haber ganado las elecciones federales en Canadá, el nuevo gobierno liberal del primer ministro Justin Trudeau dijo que estaba estudiando la posibilidad de introducir cambios en la ley en respuesta a algunas críticas que señalan que la nueva ley aumentaba los riesgos de seguridad para las trabajadoras sexuales, por ejemplo al dificultarles el poder establecer criterios de selección de sus clientes antes de vender sus servicios.

Fuentes: CBC / K. Dubinski / Canadian Press / RCI

El 64,6% quiere que se legalice la prostitución y sólo el 16,3% apoya la propuesta del PSOE de prohibirla

Casi un 70% de los votantes socialistas es partidario de regular y permitir y, en general, seis de cada 10 mujeres también

 

Por ÁLVARO CARVAJAL | Madrid

5 de abril de 2021

http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:adQ6HZByXWAJ:https://amp.elmundo.es/espana/encuestas/2021/04/05/6069fd12fdddffc7998b45ed.html&hl=es&gl=es&strip=1&vwsrc=0

 

El viejo debate sobre la prostitución ha vuelto a abrirse en España después de que la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, anunciara el pasado 21 de marzo que el PSOE se encontraba inmerso en la preparación de una ley para prohibirla. Dos semanas después, una encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO concluye que un 64,6% de los españoles lo rechaza y apuesta por tomar el camino contrario, pues considera que sería más conveniente una legalización. Y es que hay una amplia mayoría de los ciudadanos que opina que la prostitución tiene que permitirse siempre y cuando se ofrezcan las garantías de que se ejerce de manera autónoma, voluntaria y en unas condiciones de dignidad.

En este punto de vista parece existir un consenso mucho más amplio de lo que cabría esperar por lo espinoso del debate —incluso dentro del feminismo no hay una posición única—. La legalización es la posición mayoritaria que expresan los votantes de todos los partidos políticos, en igual medida si se diferencia entre los hombres y las mujeres y en todas las franjas de edad de los adultos.

Lógicamente hay diferencias y matices relevantes según se baja a los detalles de la encuesta, pero las posiciones abolicionistas están en una franca minoría. Los españoles que se muestran a favor de una ilegalización total representan el 16,3%. Luego está un 11,2% que especifica que están a favor de una ilegalización si está vinculada a la trata, lo que sucede ahora y que plantearía continuar con el marco actual, es decir, con la prostitución en un halo de alegalidad excepto cuando se comete un delito de explotación de las personas. Incluso sumando a ambos grupos, que verbalizan un rechazo por legalizar, representan el 27,5% del total. Simplificando: uno de cada cuatro españoles.

Son más del doble (un 57,4%) los que prefieren la vía de la legalización con la premisa de que haya garantías jurídicas para que las personas que se prostituyen puedan ser libres y no forzadas y que cuentan con el respaldo de un marco legal que ampare que sus prácticas puedan llevarse en unas condiciones dignas y sin peligro.

Esta última postura es la que también eligen una gran mayoría de las mujeres españolas, según la encuesta. Concretamente un 56,9%, que sólo es un punto inferior a lo que responden los hombres (57,9%). En cuanto a la ilegalización total, la diferencia por sexos también es bastante reducida. La defienden un 17,6% de las mujeres y un 15% de los hombres.

Por otra parte, hay un reducido 7,2% que, preguntado por este tema, se muestra a favor de la legalización de la prostitución «en cualquier caso». Aquí la diferencia por sexos es más relevante, pues lo dicen un 9,6% de hombres y sólo un 4,9% de mujeres.

Los votantes socialistas, por la legalización

 Si el plan del PSOE es proponer la ilegalización total, tiene que tener en cuenta que no es la posición mayoritaria. No sólo en el global de los ciudadanos, es que ni siquiera lo es entre sus propios votantes. Un destacado 69,8% de los simpatizantes socialistas prefieren la legalización frente a un 15,4% que reclama la prohibición.

Las propuestas abolicionistas suscitan dudas en el feminismo. El PSOE sí levanta esa bandera pero en Unidas Podemos no existe esa determinación. De hecho, la ilegalización no está en los planes del Ministerio de Igualdad. El equipo de Irene Montero está trabajando en una ley contra la trata, que es otra cosa, y que podría dejar a la prostitución en su situación alegal. Pero habrá que esperar a la ley para saber exactamente qué propone.

Los votantes de Unidas Podemos son los que en más alto porcentaje reclaman la ilegalización total: un 30,4%. En realidad no es una cifra muy alta, pero sí llama la atención que es casi el doble que la del votante del PSOE.

El simpatizante de Vox se pronuncia en este tema más parecido al de Unidas Podemos: es el segundo más favorable a la prohibición y es el que menos cree en la legalización. En cambio, los votantes socialistas y populares presentan muchas similitudes.

Es interesante el apartado de la edad porque son los más jóvenes los que simpatizan más con la ilegalización total (29,3%) aunque siguen siendo mayoría en esta franja de edad los partidarios de legalizar con garantías (55,1%).

Rechazo al uso de Montero del ‘caso Carrasco’

Hay otro tema que recoge la encuesta de Sigma Dos, y es la intervención de Irene Montero en el programa Sálvame, de Telecinco, para valorar la denuncia de malos tratos hecha por Rocío Carrasco. La gran mayoría de ciudadanos rechaza que la ministra de Igualdad se entrometiera y buscara salir en la televisión.

Un 63,5% desaprueba que entrara a valorar el caso en dicho programa frente a un 19,6% que, por contra, aplaude su decisión. Montero sólo encuentra el apoyo en este caso en sus votantes, mientras que recibe la recriminación de los simpatizantes del resto de partidos.

 

FICHA TÉCNICA

Población: Personas de 18 y más años residentes en España. Técnica: A través del Panel Sigma Dos by Trust Survey. Metodología mixta telefónica (CATI) / on line (CAWI) / RRSS. Muestra: 1.000 entrevistas. Selección de la muestra: En entrevista telefónica, mediante selección aleatoria de hogar y aplicación de cuotas de sexo y edad en la selección de la unidad última. En el panel, asignación proporcional por sexo y grupo de edad. Distribución proporcional por CCAA. Margen de error: ±3,16% para un nivel de confianza del 95.5%, y en el supuesto de variables con dos categorías igualmente distribuidas. Fecha del trabajo de campo: Del 29 y 30 de marzo de 2021. Realización: SIGMA DOS. Dirección: Jose Luis Rojo Gil.

 

La televisión alemana retira un documental sobre prostitución que “escenificó” situaciones

23 de marzo de 2021

https://www.straitstimes.com/life/entertainment/german-tv-pulls-prostitution-documentary-which-staged-scenes

La película Lovemobil revela las sórdidas condiciones que soportan las trabajadoras sexuales que operan en autocaravanas en el campo alemán. FOTO: IFFF.DORTMUND.KOELN/FACEBOOK

BERLÍN (AFP) – La emisora ​​pública alemana NDR dijo que había retirado un documental alemán premiado sobre la prostitución coproducido por ella después de descubrir que, de hecho, se habían representado “numerosas” escenas con actrices.

La película Lovemobil, que revela las sórdidas condiciones que soportan las trabajadoras sexuales que operan en autocaravanas en el campo alemán, recibió muchos elogios y ganó el Premio de Cine Documental Alemán tras su estreno en 2020.

Sin embargo, el coproductor NDR dijo el lunes (22 de marzo) que la investigación interna de sus propios reporteros había descubierto que muchas de las escenas de la película “no eran auténticas”.

“Se supone que la película se basa en años de investigación del escritor, pero las protagonistas centrales están interpretando un papel, no describiendo su propia experiencia personal”, dijo la emisora ​​en un comunicado.

“Se reconstruyeron o escenificaron numerosas situaciones”, agregó.

NDR dijo que había eliminado la película de su servicio de transmisión en línea y había bloqueado su reproducción en televisión.

La directora de la película, Elke Margarete Lehrenkrauss, también fue citada en el comunicado diciendo que lamentaba no haber informado a NDR de que se habían escenificado situaciones, pero insistiendo en que la película era fiel a la realidad.

“La realidad que creé en la película es una realidad auténtica”, dijo.

Es la segunda vez en los últimos años que un importante medio de comunicación en Alemania se ha visto obligado a admitir una falta de autenticidad en sus informes.

En 2018, la prestigiosa revista semanal de noticias Der Spiegel reveló que uno de sus célebres reporteros, Claas Relotius, había fabricado repetidamente detalles en sus historias e investigaciones.


 

Después de un escándalo por falsedad por un documental premiado: la autora de “Lovemobil” devuelve el premio

24 de marzo de 2021

Rita del documental “Lovemobil” no es una prostituta como la retratan en la película, simplemente representó historias ajenas. (Imagen: NDR / Christoph Rohrscheidt)

El documental cinematográfico galardonado “Lovemobil” supuestamente muestra la vida cotidiana de las prostitutas en Baja Sajonia. Pero resultó que, en realidad, en la película aparecen actrices. La directora ahora ha devuelto su premio después de algunas fuertes críticas y se disculpó.

La cineasta Elke Margarete Lehrenkrauss ha enfrentado críticas masivas en los últimos días después de que resultó que había contratado actrices para su galardonado documental “Lovemobil”, a pesar de que las imágenes sugerían autenticidad. Ahora la directora se anunció con vehemencia al hablar: “Por la presente devuelvo el Premio al Cine Documental Alemán 2020 y el bono en efectivo asociado”, fue citada en un mensaje de la emisora ​​SWR responsable de la ceremonia de premiación. “Cometí graves errores al hacer mi película ‘Lovemobil’, de los que lamento profundamente y de cuya magnitud apenas estoy empezando a darme cuenta”.

En el documental “Lovemobil” se acompaña a dos jóvenes prostitutas de Nigeria y Bulgaria, que realizan su trabajo en circunstancias degradantes en casas rodantes en una carretera rural cerca de Gifhorn. Al menos esa era la versión oficial, porque según una investigación del equipo editorial de NDR STRG_F, grandes tramos de la película, que recibió el Premio de Cine Documental Alemán 2020, no son auténticos.

La NDR, que coprodujo el documental cinematográfico, se distanció de la película el lunes al hacer un comunicado. “Lovemobil” se basa en muchos años de investigación de Lehrenkrauss, pero las protagonistas centrales no describen experiencias personales, sino que solo interpretan un papel. En consecuencia, el formato de informe de radio de investigación STRG_F recibió información del entorno de la producción nominada al Premio Grimme y, por lo tanto, encontró discrepancias. En una entrevista con STRG_F, Elke Margarete Lehrenkrauss luego admitió que no había informado al NDR sobre las producciones, y que no habrían hecho más preguntas.

Sky Rojo: la moral hecha ficción

La ficción de Netflix que tiene como una de sus protagonistas a Lali Espósito está en boca de todxs. Varios interrogantes. ¿En qué contexto surge? ¿Realmente visibiliza las redes de trata, como sostiene cierto sector del feminismo, o solo aporta más confusión?

 

 

Por Erika Eliana Cabezas

1 de abril de 2021

https://radiografica.org.ar/2021/04/01/sky-rojo-la-moral-hecha-ficcion/

 

Otra vez el mismo debate, otra vez la misma confusión y moralina. Sky Rojo, la serie hispanohablante creada por Alex Pina y Esther Lobato, cumplió su cometido. Todxs estamos hablando de la producción de Netflix estrenada el pasado 19 de marzo. El contexto no es inocente. En este momento en España se está debatiendo el anteproyecto de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, que introduce normas que criminalizan el trabajo sexual. 

El primer borrador de la ley, también conocida bajo el nombre “sólo sí es sí”, surgió poco antes del 8 de marzo de 2020 como respuesta a los acontecimientos que tuvieron lugar con el juicio del caso La Manada. El objetivo, eliminar la distinción entre abuso y agresión sexual establecida por el Código Penal, y legislar sobre las violencias tal como lo dictamina el Convenio de Estambul. El foco estaba en el consentimiento de las mujeres en el plano sexual.

Un dato. Durante la pandemia se apuntó fuertemente contra las putas. Estigma y persecusión. El Ministerio de Igualdad envió el 21 de agosto una carta a las comunidades autónomas para pedir que se cierren los prostíbulos por considerarlos “focos de infección”. De esta manera se dejó a miles de trabajadoras sexuales sin trabajo ni recursos. Muchas, incluso, quedaron excluidas del Ingreso Vital Mínimo por ser migrantes y estar en una situación irregular.  

“Nuestras compañeras que son multadas a través de las ordenanzas municipales no pueden acceder a cambiar su situación irregular en España porque esas multas son delitos penales”, contó María José Barrera, del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, en diálogo con Radio Gráfica. En España, además de las ordenanzas municipales, está la Ley Mordaza, que multa por exhibicionismo a las trabajadoras sexuales que ejercen en la calle.

Hacia una mayor clandestinidad. Seis meses después de que se diera a conocer el primer borrador, el Ministerio de Igualdad publicó el Anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, en el que se establecieron nuevas temáticas. Una de ellas criminaliza el trabajo sexual. Así es como en el artículo 187 bis del Código Penal se reincorpora la tercería locativa: “El que, con ánimo de lucro y de manera habitual, destine un inmueble, local o establecimiento, abierto o no al público, a favorecer la explotación sexual de la prostitución de otra persona, aun con su consentimiento, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años, y multa de seis a dieciocho meses sin perjuicio de la clausura prevista en el artículo 194 de este código. La pena se impondrá en su mitad superior cuando la prostitución se ejerza a partir de un acto de violencia, intimidación, engaño o abuso de los descritos en el apartado 1 del artículo 187”.

“Nosotras creemos que la Ley de Libertades Sexuales va a generar que muchas compañeras pasen por situaciones complicadas. Nos están vendiendo que la tercería locativa va a ser beneficiosa para el cierre de los clubes, pero nosotras no le vemos ningún beneficio”, expresó María José Barrera. 

Y remarcó: “Que el discurso abolicionista use a estas compañeras como armas en contra de nosotras es vergonzoso, cuando precisamente son ellas las que tenían las herramientas para poder cambiar esta situación y, sin embargo, no ha hecho nada”. 

La situación en España es similar a lo que ocurre en Argentina. En el plano normativo, el trabajo sexual no es ilegal pero está penalizado. También, se recae en la falsa dicotomía “regulación o abolición”, cuando el reclamo del sector en realidad pasa por otro lado. “El movimiento abolicionista ha creado una lucha entre regularización y abolición, que es un debate que nosotras no hemos creado ni hemos pedido en ningún espacio. Nosotras aquí preguntamos siempre si nos quieren clandestinas o nos quieren con derechos, y la despenalización. Esa es nuestra lucha ahora mismo”, manifestó Barrera. 

Las trabajadoras sexuales tenemos que hacer mucho hincapié en que nosotras no somos regulacionistas, nosotras somos pro derechos. Queremos el reconocimiento de derechos, independientemente del espacio donde trabajemos. Por supuesto que lo ideal sería trabajar autónomamente y autogestionada en un espacio que sea autónomo y autogestionado”, destacó.

Sky Rojo, un discurso de ficción

A la ficción no se le exige que sea un fiel reflejo de la realidad. Eso no se discute. Pero, las casualidades no existen y el sector al que se vapulea siempre es el mismo. Todo el aparato contra las putas. Mientras tanto el abolicionismo se regodea y levanta en alto una serie que “visibiliza la realidad de las redes de trata”. Puras falacias: lo único que hace es generar más confusión y embarrar la cancha.     

Sobre la trama. La producción de Netflix narra la historia de tres prostitutas que escapan de sus proxenetas. Gina (Yani Prado), la cubana que cayó engañada. Wendy (Lali Espósito), la argentina a la que no le quedó más opción que prostituirse para salir de la pobreza. Coral (Verónica Sánchez), la española universitaria que, tras cometer un crimen, elige cambiar de vida y refugiarse en el club de alterne Las Novias. Drogadicta, por supuesto. Trata, situación de prostitución y elección. Una verdadera ensalada. 

Es un discurso abolicionista desde la primera palabra hasta la última. Aparte, todas sabemos que confunde prostitucion con trata y que eso es lo que hace el movimiento abolicionista”, sostuvo María José Barrera. 

Para mayor confusión, tampoco se aclara en qué situación están las otras chicas que integran el club de alterne que, dicho sea de paso, está ubicado en medio de la nada. Además, ofrece una concepción equivocada y prejuiciosa del BDSM. Pareciera ser que se trata de una práctica sexual cargada de violencia, donde no media ningún tipo de consentimiento. 

Estética. El estereotipo y el imaginario colectivo están a la hora día. Los cuerpos son hegemónicos. Todas flacas y con culos sin celulitis (hay que decirlo, los planos de culos abundan, nada que envidiarle a una porno).  Los vestuarios, sumamente extravagantes y lujosos. Y el show acontece ni bien se traspasa la puerta. “En que cabeza cabe de que se va a abrir la sala y que justo ahí vamos a estar haciendo felaciones, vamos a estar haciendo una orgia. Esos cuerpos esculturales, esa violencia que solamente recibe la migrante, porque la española recibe poca. Esa es la puta politizada blanca, privilegiada, como nos venden aquí en España. Es el mismo perfil”, analizó la trabajadora sexual. 

“Ahi las gordas no follan. Los tíos son todos gordos y babosos”, observó la integrante del Colectivo de Prostitutas de Sevilla. Sí, porque como la serie estereotipa todo, también lo hace con el cliente. Pareciera ser que solo los viejos pajeros contratan servicios sexuales. “Cuando un anciano con sobrepeso te está penetrando, el cerebro busca camino para fugarse”, dice la voz en off de Coral. Gerontofobia y gordofobia en una misma partida. ¿Acaso si sos viejo o gordo o viejo y gordo no podes ser deseado?  

El guión. Los diálogos no solo son victimizantes, sino que por momentos se convierten en una comedia crismorenista plagada de sentidos comunes. “Hoy por lo menos no nos rompieron el culo”. “¿Tu crees que la mirada de puta se quita?”. “La Villa 31 en Buenos Aires no parece un lugar para querer a nadie, menos si sos lesbiana, por eso teníamos que salir de ahí como fuera”. “¿Crees que es agradable para mi ponerte vaselina en el culo, que me pongan cocaína en la vagina para divertirse? ¿De verdad pensás que lo hacemos libremente?”. “Si nadie pagara por follar, no habría personas secuestradas como nosotras”.   

Sky Rojo más que mostrar “la realidad de las redes de trata”, se ajusta a los valores morales del feminismo abolicionista y resulta funcional a las disputas que se están dando en este momento en España con el debate del anteproyecto de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual.     

 

La regulación de la prostitución, necesaria y urgente

Kenia García, defensora de la despenalización: “A las trabajadoras sexuales se nos ha excluido del escudo social”

Por Patricia Martín

Madrid 30 de marzo de 2021

https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20210330/cara-a-cara-prostitucion-rosa-cobo-abolicion-kenia-garcia-regulacion-11611336

Lo que sigue es un extracto del artículo con la entrevista a Kenia García. Puede leerse el artículo completo aquí: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20210330/cara-a-cara-prostitucion-rosa-cobo-abolicion-kenia-garcia-regulacion-11611336

El titular es el que aparecía en la edición original del 30 de marzo, modificado posteriormente en la actualización del 31 de marzo.

El debate sobre la regulación de la prostitución en España ha recobrado actualidad las últimas semanas, después de que algunas fuentes filtraran que el Gobierno prepara una normativa específica sobre el tema. El asunto no es sencillo. Desde hace años los colectivos feministas están divididos entre quienes defienden directamente la prohibición del ejercicio de la prostitución y quienes reclaman su regulación.

(…)

Kenia García, trabajadora sexual e integrante del Colectivo de Prostitutas de Sevilla.
/ VICTOR ECHAVE

Kenia García se define como “trabajadora sexual” y es integrante del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, que engloba a mujeres que ejercen esta actividad en varias partes de España. Ella, por ejemplo, vive en A Coruña y frente al movimiento feminista a favor de abolir la prostitución, alza la voz para pedir que, por el contrario, esta actividad se despenalice y se acabe con el actual “Estado proxeneta”.

¿Por qué habría que regular la prostitución? En primer lugar, y esto es muy importante aclararlo, el movimiento de trabajadoras sexuales reivindica la despenalización, no la regulación porque es un modelo que beneficia a terceros y a los gobiernos a la hora de recaudar impuestos y vulnera derechos, como hemos visto en Alemania y Holanda. El modelo de despenalización deroga las leyes que criminalizan a las trabajadoras sexuales, pone en el centro sus derechos y garantiza su protección.

¿Cómo son las condiciones laborales de las personas que ejercen esta actividad? En el caso de las personas que, por voluntad, han decidido ejercer la prostitución, al no estar reconocido como trabajo, nos encontramos totalmente desprotegidas. Por ejemplo, las compañeras que trabajan en los clubes sufren explotación, pero no sexual, sino laboral porque en muchos casos tienen que cumplir jornadas maratonianas y pagar hasta por los preservativos. Y como no tenemos nóminas, no podemos acceder a un contrato de alquiler, bajas y prestaciones. Despedirnos sale gratis. Con una facilidad pasmosa, nos dicen que nos demos de alta como autónomas, pero las cuotas son inalcanzables. Y es injusto que paguemos a un Estado que no nos protege ni nos reconoce.

¿Cómo ha empeorado la vida de estas personas por la pandemia? Se nos ha excluido del escudo social y la ministra de Igualdad ha pedido que cierren los clubes sin ofrecer soluciones reales y efectivas tanto habitacionales como económicas. Esto provoca que haya trabajadoras pasando hambre y sufriendo desalojos. Y en el caso de las compañeras en situación administrativa irregular, es todo aún más trágico.

¿Por qué cree que ningún gobierno ha regulado la prostitución? La prostitución está parcialmente regulada por ordenanzas municipales y la ley mordaza. Pero ningún gobierno ha tenido la voluntad de afrontar esta realidad y reconocer el trabajo para miles de personas. Detrás de la prostitución existen muchos intereses económicos y de control migratorio. Y detrás de los clubes de alterne existe mucha corrupción que involucra no solo a las fuerzas y cuerpos de seguridad, sino también a altos cargos. Las supuestas redadas para luchar contra la trata, en realidad son cacerías contra la inmigración porque muchas mujeres acaban con expedientes de expulsión e incluso son encerradas en CIES.

¿Cómo afecta a las trabajadoras las ordenanzas o la ley de seguridad ciudadana? Ambas ponen en peligro su seguridad porque tienen que retirarse a sitios más apartados para poder captar a sus clientes fuera del alcance de la policía, que en vez de protegerlas, las hostiga, ya sea para multarlas a ellas o al cliente. Y empobrecen a las mujeres porque para pagar las multas tienen que hacer más servicios, de ahí que hablemos de un Estado proxeneta. El Grupo Antígona ha mapeado las ordenanzas y ha realizado un informe en el que se evidencia que se sanciona más a las mujeres que a los clientes y, que en muchos casos, son perfiles de trata.

¿Considera que la despenalización acabará con la trata? La despenalización protege, garantiza, mejora vidas y elimina esa fosa de clandestinidad, que es el mejor escondrijo para las mafias. No sé si algún día eliminaremos la trata, pero se podría hablar de una reducción drástica si se derogase la ley de extranjería. Esa ley obliga a las mujeres a pasar años en situación irregular, a merced de todo tipo de abusos, fomenta la trata y las redes de tráfico para cruzar las fronteras. Da por tanto poder a los delincuentes y es por ahí por donde tenemos que empezar.

¿Entiende el debate abolición versus regularización en el movimiento feminista? Es un debate falso. Lo derechos de las personas no se debaten. El sector abolicionista, que también se opone a los derechos de las personas trans, niega, no solo derechos, sino capacidad de autonomía. El estigma que sufrimos las trabajadoras sexuales es tan fuerte que nos paraliza y nos cuesta mucho dar la cara, aún más cuando nuestros discursos no encajan con la víctima perfecta. A medida que las mujeres superan el estigma y exigen ser respetadas, nos difaman y la violencia para mantenernos silenciadas aumenta. Nuestros testimonios son incómodos porque evidenciamos un sistema estructural de explotación, de violencia institucional, de desigualdades, pobreza, persecución migratoria, corrupción y falta de voluntad política.

¿Cree que las personas que ejercen esta actividad voluntariamente dejarían de hacerlo si les ofrecieran trabajos bien remunerados? Muchas sí, muchas no. Hasta ahora las opciones ofertadas para abandonar la prostitución son empleos mal pagados, con contratos basura, es una pescadilla que se come la cola porque es justamente de estos sectores tan precarizados desde donde muchas acaban en la prostitución. Por otro lado, también existimos muchas que preferimos el trabajo sexual por otros motivos. Muchas lo prefieren porque pueden administrar sus propios horarios y esto les permite la conciliación familiar. Otras porque es una manera de independizarse del patrón. Sean los motivos que sean, se deben respetar nuestras decisiones.

Karina Núñez, la mujer que levanta la voz por las trabajadoras sexuales

Plantea que las prostitutas tienen que ser escuchadas en los espacios donde se debate sobre su vida

Por Carla Colman

29 de marzo de 2021

https://www.elobservador.com.uy/nota/karina-nunez-la-mujer-que-levanta-la-voz-por-las-trabajadoras-sexuales-2021329504

Con una mano sostiene una Polaroid donde se la ve con cuatro de sus hijos. Con la otra abre un cuaderno floreado de tapa dura y descubre las anotaciones de su próximo libro: Memorias de una buena puta. Karina Núñez tiene mucho para decir, pero dice que nadie escucha las voces de las trabajadoras sexuales.

Nació en una familia donde la prostitución se heredaba de alguna forma, aunque su bisabuela no quería ese destino para su abuela, ni ella para su madre. Núñez reconoce que su mamá “intentó de muchas formas que no entrara” pero para ella era algo normal: “Venía de un proceso de naturalización del trabajo sexual y la prostitución como lo normal”, explica.

“Mi madre pasó todo el embarazo mío dentro de una whiskería, por lo tanto mi espacio de confort no iba a ser una sala de ballet”, apunta Núñez señalando que muchos de los episodios de violencia de los que su madre fue víctima cuando era gestante luego se repitieron en secuencia. “La sensación de pertenencia a un espacio no te la olvidás”, asegura.

Nacida en Fray Bentos, la militante social y presidenta de la Organización de Trabajadoras Sexuales del Uruguay (OTRAS), reconoce que la mujer que es ahora el resultado de un largo proceso de construcción del que fue acompañada por otras mujeres que “tuvieron la paciencia” de educarla con ejemplos. “Antes no me visualizaba como una sujeta de derechos”, sostiene.

A los 12 años, mientras su padre era preso político y su madre la dejaba a cargo de una mujer que debía cuidarla para ir a trabajar, un vecino le mostró una moneda y le prometió que se la daría si ella se sentaba en su falda. Con la inocencia de una niña ella aceptó pero fue la primera vez que se percibió explotada sexualmente. Durante años lo sintió como algo casi heroico, porque no le había tocado a sus hermanas poner el cuerpo a la violencia.

Karina empezó a trabajar a los 18 años. Durante muchos años trabajó “con camiones”: “Recorrí cinco países viajando en camión y trabajando ahí. No sentía miedo, lo que no quería era estar en mi casa. Cualquier cosa me daba más seguridad que estar en mi casa”, recuerda.

Punto y aparte

Sus hermana no pasaron por ninguna forma de abuso o prostitución, pero fueron sus hijas la primera generación que logró cortar con la cadena. De hecho su hija Valeska es la primera en ser universitaria, actualmente estudia Relaciones Laborales en la Facultad de Derecho, y su madre dice con orgullo que es “una gurisa estudiosa, inteligente y que tiene capacidad”. El mérito es compartido.

“Tenemos compañeras que también han logrado que sus hijas lleguen a la universidad este año. Me hace sentir muy feliz porque esas mujeres forman parte del proceso que soñé durante muchos años y reafirman que el reduccionismo del trabajo sexual es el mecanismo para liberar a quienes no quieren estar ofreciendo servicios sexuales”, dice Núñez.

Feminismo, esa mala palabra

“Para las compañeras sindicato y feminismo son malas palabras”, dice Núñez, quien fundó la segunda organización de trabajadoras sexuales en la historia del Uruguay y agrega que la mayoría de sus compañeras “lo asocia a practicas que son de extremo”.

Para ella, el feminismo es una herramienta que “bien utilizada” es poderosa. “Una de las cosas que te enseña el feminismo es que si no interactuás en comunidad no hay avance posible en la conquista de la protección porque, si bien el fin ultimo es lograra la igualdad en todos los ámbitos y todas las formas, estamos lejos de que el patriarcado de forma real deje de oprimirnos”, dice Núñez y asegura que mientras tanto hay un “doble trabajo” para las feministas: “que el patriarcado caiga y que la menor cantidad de mujeres posibles seamos lastimadas”.

Entre las corrientes del feminismo existe lo que se conoce como “abolicionismo”, aquellas mujeres que sostienen que la prostitución debería ser erradicada. En este sentido Núñez dice que es una postura que le genera “mucho dolor e impotencia”.

“Me genera mucha rabia que no nos escuchen y que entiendan que la mayoría de las trabajadoras sexuales están porque ellas son las que todavía no están convencidas de que tenemos que estar en los espacios donde se decida sobre nuestros destinos”, dice Núñez y relata un que en un encuentro virtual con autoridades estatales se encontró con una postura inesperada: “En una reunión se nos dice que InMujeres no tiene una línea de trabajo con las trabajadoras sexuales porque a la interna del instituto tienen un debate entre ellas sobre si el abolicionismo o el reglamentarismo en Uruguay”, asegura.

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“Mientras ellas debaten con las patitas calentitas y la panza llena las compañeras en las esquinas se las está comiendo el bicho”

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“Tenemos que esperar que ellas desde sus privilegios decidan qué hacer con nuestras vidas”, se lamenta la trabajadora.

“Soy la que más gente ha metido presa por trata”

En 2011 empezó a colaborar para presentar denuncias por trata de personas, desde ese entonces sostiene que hizo más de 740 colaboraciones, van más de cuatro redes desbaratadas y cerca de 20 trabajadoras sexuales liberadas de las redes. “¿Y después me dicen que me tengo que nombrar abolicionista para hacer cosas? No me he cruzado a ninguna que se dice abolicionista en ninguna de las instancias”, comenta.

Esta militancia la ha puesto en situaciones al menos incómodas. “En 2016 apareció un dominicano con una nueve milímetros y me la puso en la frente”, recuerda y confiesa que pensó que se le terminaba el mundo. Le han llegado amenazas y fotos de su familia en más de una oportunidad.

Pero el episodio que recuerda con más dolor sucedió en 1999, cuando “no tenía idea de lo que era una red de trata” e hizo una denuncia en la comisaría de Young. “Me cagaron a palos por buchona”, dice y agrega que a raíz de la paliza estuvo 11 días en un CTI y demoró 3 meses en volver a caminar. Este año se enteró que uno de los involucrados entró a trabajar en la Intendencia de Paysandú, mediante un convenio con la fundación A Ganar, y decidió hacerlo público. La comuna señaló que Sergio “el zorro” Escobar “no cumple funciones en áreas sociales”, sino que participa de un programa de apoyo a expresos y privados de libertad.

“Yo quiero ser Karina”

A Núñez la etiquetaron toda su vida. “Para mí las etiquetas son un estorbo, por más que me quieran construir en lo que quieran para poder evitar que les choque tanto que están interactuando con una prostituta yo se cual es mi lugar. Se que cuando las luces no me lleguen y que lo que tenga que decir ya no les moleste me van a ladear más que siempre, y el único lugar donde tengo para volver es donde salí que es el trabajo sexual”, sostiene.

Se define como una persona que no puede ser correcta y ese es un aspecto que molesta. “Tengo que ser correcta porque mis actitudes pueden invalidar la ayuda para mis compañeras, entonces me prostituyo con ellas para poder conseguir algo”, sostiene y dice que en ocasiones debe construir “un hibrido para ser oída”.

Núñez fue la primera trabajadora sexual en ser candidata al Parlamento, en las últimas elecciones figuró en la lista que lideraban Oscar Andrade y Carolina Cosse en por el Frente Amplio (FA) en Young. “Reafirmé que no sirvo para la política pero que es un espacio necesario para generar cambios reales”, dice ahora Núñez y asegura que no puede ser política porque no puede ser condescendiente. “¿De qué te sirve ser la primera en todo si nada de lo que hacés redunda en el cambio de vida de tus compañeras? No te sirve de nada”, señala.

“Si me preguntás si prefiero ser política o ser yo, prefiero ser yo”.

“Soy afiliada al Frente Amplio y soy una convencida de que las izquierdas son el camino para llegar a la igualdad, pero también estoy convencida que dentro de mi fuerza política está la mayor resistencia a que las trabajadoras sexuales seamos consideradas sujetas de derecho. Porque si no fuera así en estos 15 años que el FA gobernó las trabajadoras sexuales habríamos tenido que estar en otra posición, no tan jugada como la que estamos ahora”.

Un año de pandemia en las calles

A un año de declarada la emergencia sanitaria Núñez considera que las vidas de las personas que están en el trabajo sexual no han cambiado. “Si no salís a la calle a exponerte al virus no pagas el alquiler, la luz y el agua”, dice la activista y agrega: “De las oraciones no se pagan las cuentas”.

Desde la organización le brindan asistencia a 174 mujeres en todo el país. “Las formas que tenemos de sustentarnos en este último año fueron dadas por la solidaridad de gente perteneciente a los sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y de personas que de forma personal han ido colaborando a través del colectivo Abitab (114606), que es de donde salen casi todos los recursos”, explica Núñez y señala que se arman canastas con donaciones que se entregan de forma semanal o quincenal, dependiendo del lugar donde se encuentre la trabajadora.

Núñez sostiene que durante la pandemia debieron generar núcleos alimenticios para que las trabajadoras pudieran comer sin ser violentadas. “Todo el mundo habla de las ollas pero cuando las compañeras fueron a buscar hasta terminaron pidiéndole sexo oral para darles un plato con comida”, cuenta y señala que es habitual en algunos puntos del interior del país.

“Buscábamos una compañera mayor y en su casa se concentraba lo que mandábamos. Ella era la encargada de cocinar para todas toda la semana, le pagábamos el gas, le dábamos para la luz y la vieja que no podía salir a trabajar se encargaba de cocinar para las mas jóvenes”, relata Núñez. Agregó que mantuvieron esa dinámica en Rivera, Soriano, Fray Bentos y Paysandú. “Cuando abrieron los lugares de trabajo cada una se empezó a dispersar, porque la mayoría no trabaja donde vive”, señala y dice que ahora continúan asistiendo a las compañeras mayores: “Tenemos compañeras de 70 años”.

Entre las páginas del cuaderno floreado Núñez guarda un montoncito de papeles escritos a mano con agradecimientos para incluir en la tercera edición de su libro El ser detrás de una vagina productiva. “Mirá esta, es una imagen futurista”, dice Núñez y señala una de las ilustraciones de Paola Gago donde está retratada “dentro de diez años, dejando la calle”. Actualmente su salud la alejó del trabajo sexual pero asegura que “el estigma no te saca de la calle”. Sostiene que todavía “falta mucho” y remarca que el trabajo sexual es una construcción social: “¿Si sos la sociedad que las crea por qué no podes ser la sociedad que las ayude a caminar rumbo a la salida?”.

A favor de la legalización de la prostitución voluntaria

Saben de sobra que la prostitución no va a desaparecer, porque siempre ha estado ahí y siempre estará

 

Por Guadalupe Sánchez

23 de marzo de 2021

https://www.vozpopuli.com/opinion/legalizacion-prostitucion.html

 

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Carmen Calvo. Europa Press

 

El Gobierno de las feministas y de los feministos nos dice que necesitamos un cambio de paradigma para que el consentimiento de las mujeres esté en el centro. “Sólo sí es sí” y por eso deberá constar por escrito y firmado en duplicado ejemplar por todos los partícipes en el intercambio de prestaciones sexuales. Se aconseja añadir un anexo en el que se detallen los actos, posturas y movimientos a los que la dama consiente y la duración máxima y mínima del coito. El varón empresario deberá resaltar en negrita aquellas cláusulas que considere de difícil comprensión para la hembra consumidora de sus servicios orales y/o genitales.

Pero, ay, cómo cambian las cosas cuando el intercambio sexual no es a título lucrativo —o sea, gratis— sino oneroso y es la mujer la que asume por decisión propia el rol de empresaria. En estos casos, la voluntad del Gobierno ha de primar sobre la de la fémina. Ni cambio de paradigma, ni consentimiento expreso, ni puñetas.


Lo único que van a conseguir con esta ley es no tener que apartar su puritana mirada cada vez que se crucen en su camino con esas vulgares meretrices indignas y antidemocráticas


Ha anunciado la vicepresidenta Carmen Calvo una “legislación nacional abolicionista que prohíba la prostitución en toda España y que nos dignifique como democracia”. Ya no les basta con negar reconocimiento jurídico y, por lo tanto, protección, asistencia y cobertura a las que se dedican al negocio del sexo. Ahora también quieren relegarlas a la ilegalidad. Saben de sobra que la prostitución no va a desaparecer, porque siempre ha estado ahí y siempre estará: ¡por algo es conocida como el oficio más antiguo de mundo! Tanto es así que algunos de sus más fieles usuarios en privado eran y son quienes más reniegan de ella en público. Lo único que van a conseguir con esta ley es no tener que apartar su puritana mirada cada vez que se crucen en su camino con esas vulgares meretrices indignas y antidemocráticas.

¿Cristiano o progresista?

Confieso que no puedo evitar evocar al caudillo cuando escucho a Carmen Calvo —y a la cohorte a sueldo del Ministerio de Igualdad— argumentar contra la prostitución. Mediante decreto ley de 3 de marzo de 1956, el Generalísimo aprobó la abolición de los centros de tolerancia y otras medidas relativas a la prostitución. “La incontestable ilicitud de la prostitución ante la teología moral y ante el mismo derecho natural, ha de tener reflejo obligado en el ordenamiento positivo de una nación cristiana para la debida protección de la moral social y del respeto debido a la dignidad de la mujer”. Así arrancaba el preámbulo de la norma franquista. Si donde dice “cristiano” me ponen ustedes “progresista” ya le estarán adelantando a esta panda de pacatos del Ejecutivo una parte de la tarea legislativa. Seguro que también les valdrá el artículo primero, que rezaba: “Velando por la dignidad de la mujer y en interés de la moral social, se declara tráfico ilícito la prostitución”. ¡Carmen, atiende, que Franco era feminista y te adelantó buena parte de la faena!

Lo que está claro es que las mujeres nos debemos a fines más elevados, que en los cincuenta eran aquellos que nos imponía el dictador y ahora son los que nos marcan las ministras, los ministros y les ministres. El paternalismo feminista ha reemplazado al franquista.

La ideología no les deja ver que la explotación sexual no trae causa de la prostitución. Prohibir la segunda no solucionará la primera, sino al contrario, la agravará. Legalizar la prostitución no sólo redundaría en mejoras para aquéllas que se dedican al negocio del sexo voluntariamente, sino que también facilitaría erradicar el execrable crimen que es la trata de seres humanos. Pero sé que pido demasiado a quienes no han venido a trabajar sino a sacar a pasear eslóganes y pancartas.

 

Nueve organizaciones europeas piden la despenalización del trabajo sexual en Malta

 

15 de marzo de 2021 Coordinador ICRSE

http://www.sexworkeurope.org/news/news-region/press-release-9-european-organisations-call-decriminalisation-sex-work-malta

 

Las trabajadoras sexuales en Malta necesitan la despenalización del trabajo sexual.

Declaración conjunta de ILGA Europe, Transgender Europe, la Organización Internacional de Jóvenes y Estudiantes Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero, Queer e Intersex, la Plataforma para la Cooperación Internacional sobre Migrantes Indocumentados, La Strada International, la Plataforma de ONG europeas contra la trata de personas, European AIDS Treament Group y el Comité Internacional sobre los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa.

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Con esta declaración, nuestras organizaciones desean expresar nuestro apoyo al gobierno de Malta en su esfuerzo por desarrollar una reforma legal que garantice la protección de los derechos de las trabajadoras sexuales. Nuestras organizaciones, después de una cuidadosa consideración, consulta e investigación, apoyan de todo corazón la despenalización del trabajo sexual.

A nivel mundial, las trabajadoras sexuales y sus organizaciones exigen la despenalización, el derecho a la autodeterminación y la autoorganización. Nuestras organizaciones apoyan los principios de que las leyes y políticas que afectan a las comunidades marginadas deben desarrollarse con la participación significativa de esas comunidades, asegurando que se escuchen sus opiniones y se incluyan sus demandas.

Malta es reconocida mundialmente como un país líder en la protección de las personas LGBTI, una posición que se ha ganado legítimamente al escuchar y trabajar en estrecha colaboración con organizaciones LGBTI y miembros de la comunidad. Las trabajadoras sexuales son claras en sus demandas y estos deberían ser los principios rectores detrás de los actuales esfuerzos de reforma legal.

Las demandas de despenalización de las trabajadoras sexuales son compartidas por un gran número de organizaciones destacadas de derechos humanos, derechos de la mujer y salud pública (véase la lista en la nota a pie de página).

Esto está respaldado por evidencia académica y científica internacional de estudios globales e instituciones académicas como la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, The Lancet o el reciente proyecto SexHum.

La crisis actual de COVID-19 ha puesto de relieve la necesidad crítica de comprometerse y escuchar a las comunidades y las partes interesadas de la salud pública y de implementar políticas que se basen tanto en evidencia científica como en estándares de derechos humanos.

Nuestro trabajo nos dice que sin excepción, las políticas que criminalizan a las trabajadoras sexuales, los migrantes y su trabajo u organizaciones que las apoyan, conducen a más, no menos, violencia y explotación. Este tipo de entornos represivos socavan constantemente el acceso a los servicios, el trabajo decente y la justicia, y provocan un aumento de las violaciones de los derechos humanos.

El impacto de la penalización de los clientes, conocido como modelo sueco, en las trabajadoras sexuales en países como Suecia, Noruega, Francia, Irlanda e Irlanda del Norte es inequívoco: las trabajadoras sexuales informan de una mayor precariedad y vulnerabilidad a la violencia y las enfermedades infecciosas (incluido el VIH), mientras que la confianza en las autoridades se ha desplomado. Mientras tanto, en países y estados donde el trabajo sexual está despenalizado, las trabajadoras sexuales reportan un mayor acceso a la protección legal. Ha mejorado su capacidad para ejercer otros derechos clave, como la justicia y la atención de la salud. La despenalización de las trabajadoras sexuales y su ocupación contribuye significativamente a su protección, dignidad e igualdad.

La evidencia es clara: solo la despenalización del trabajo sexual protegerá el bienestar y la dignidad de las trabajadoras sexuales.

 

NB – Lista de organizaciones internacionales que apoyan la despenalización del trabajo sexual:

The Joint United Nations Programme on HIV/AIDS (UNAIDS), UNFPA, WHO, UNDP, the World Bank, Amnesty International, Médecins Du Monde, Human Rights Watch, the Global Commission on HIV and the Law, Open Society Foundations, the Global Network of People Living with HIV, the Global Action for Gay Men’s Health & Rights (MPact), the International Women’s Health Coalition, the Association for Women’s Rights in Development, the American Jewish World Service, the Global Alliance Against Traffic in Women (GAATW), The Lancet, The Global Fund for Women, the Elton John AIDS Foundation, Frontline AIDS, the International Community of Women Living with HIV, Global Health Justice Partnership of the Yale Law School and Yale School of Public Health, STOPAIDS and ILGA World.

Trabajadoras sexuales, feministas e ‘influencers’

Un grupo de mujeres brasileñas se gana la vida ejerciendo el trabajo sexual y contando en redes sociales sus experiencias, compartiendo desde consejos picantes hasta enseñanzas sobre finanzas

 

Por Joana Oliveira

SÃO PAULO – 20 de marzo de 2021

https://elpais.com/sociedad/2021-03-20/trabajadoras-sexuales-feministas-e-influencers.html

 

Patrícia Rosa, prostituta y activista feminista lee un libro de la escritora Gabriela Leite, fundadora del Movimiento de Prostitutas de Brasil.Mariana Bernardes / EL PAÍS

 

Se ganan la vida ejerciendo el trabajo sexual en Brasil y contando sus experiencias en las redes sociales, compartiendo desde consejos picantes hasta enseñanzas sobre educación financiera y, sobre todo, feminismo. Con miles (a veces millones) de seguidores, algunas prostitutas que se han convertido en influencers tratan de eliminar los numerosos estigmas de la prostitución. “Los hombres no quieren que hablemos abiertamente de la prostitución, porque estamos hablando de su vida paralela, de algo que hacen a escondidas”, dice Patrícia Rosa, una de estas mujeres, que lleva siete años ejerciendo el trabajo sexual y cuenta parte de su rutina en Instagram. Son actividades como la suya las que hacen posible la ilusión de la monogamia, bromea.

Bajo la interpretación del personaje Chica de Compañía Mentirosa, cuenta sus experiencias como sugar baby (acompañante sostenida por un hombre, normalmente mayor y más rico), lo que ella llama “prostitución tradicional”, pero plantea debates sobre la violencia contra las mujeres, la independencia económica femenina y los derechos que deberían tener las trabajadoras del sexo. Todo ello con un lenguaje simple y directo. “A veces la gente utiliza palabras muy rebuscadas para decir cosas sencillas. Nos convertimos en feministas en el momento en que cuestionamos la naturalización de la misoginia, no creo que necesitemos tener contacto con la filosofía feminista para ello”, aclara Patrícia Rosa, que participa en el Coletivo Puta da Vida.

Fotógrafa, artista y productora cultural, Patrícia comenzó a trabajar con el sexo por la dificultad de mantenerse económicamente. “Para ser una artista con cierta comodidad en Brasil hay que tener dinero”, dice. Se planteó entrar en la prostitución después de darse cuenta de que tenía valor para salir con desconocidos de la aplicación de citas Tinder. “Estas aplicaciones trajeron la popularización del sexo casual y, para mí, tienen la misma dinámica que el trabajo sexual, solo que de una forma menos protegida y no remunerada”.

Esta es una de las cosas que enseña a sus seguidores: el afecto, el cuidado y el placer que una mujer proporciona a un hombre es siempre un trabajo no remunerado. “Todo el mundo trabaja con su cuerpo. Una empleada de servicio doméstico, por ejemplo, trabaja con su cuerpo y gana mucho menos que una puta. Gracias a la prostitución empecé a entender todo el trabajo no remunerado que hacen las mujeres, como cuando se follan a sus novios y maridos gratis y sin disfrutarlo”.

Patrícia dice que la mayoría de las mujeres ven la prostitución en un lugar oscuro porque se les enseña que “ser una puta es lo peor” que puede ser una mujer. “Pero cuando se llega al subempleo, creo que la prostitución es una opción. Y, especialmente para las mujeres pobres, el trabajo sexual es una posibilidad de ascenso social”, afirma.

Patrícia Rosa, trabajadora sexual y activista feminista.Mariana Bernardes

Ese fue el caso de Mara Vale. Tras ver recortadas las dos becas que pagaban su carrera de filología inglesa, decidió abandonar el Estado de Bahía para ir a São Paulo y convertirse en prostituta. Antes, incluso vendía helados para mantenerse, pero solo ganaba 300 o 400 reales al mes (unos 75 dólares). “Si pagaba el alquiler, no comía”, recuerda. Al principio, trató de ser una sugar baby, pero gracias a la orientación de una amiga, decidió hacer su primer programa en Twitter. “Veía series y documentales sobre la prostitución, buscaba cosas para leer, pero había poco contenido al respecto”, dice c, que ahora gana entre 3.000 y 5.000 reales al mes (entre 550 y 900 dólares).

Cuando se dio cuenta de lo difícil que era encontrar material sobre la prostitución, creó un canal en YouTube, que alcanzó 15 millones de visitas y 183.000 suscriptores, para enseñar a otras mujeres cómo iniciarse en el mundo del trabajo sexual. Allí y en Instagram relata las experiencias más destacadas con sus clientes, da consejos sobre sexo oral y organización financiera, enseña a hacer programas por anuncio y advierte a las mujeres sobre las estafas más comunes de los clientes.

En los vídeos más íntimos, habla de cómo lidia con su depresión y responde a las críticas de quienes dicen que “ser una puta es el camino más fácil”. “Renuncié a mi sueño de ser profesora de inglés porque me moría de hambre. No me arrepiento de haberme abierto de piernas y de haber cobrado por ello”, dice. Vale también cuenta que el autoestima y el respeto por una misma cambian cuando una mujer empieza a cobrar por el sexo. “He tenido relaciones con hombres que no se preocupaban por mí. Ahora los chicos me tratan como una reina, me siento más valorada. No pretendo dar glamur a la prostitución, pero trabajo a la hora que quiero, sirvo a quien quiero y amueblo mi casa pagando todo en efectivo”.

Mara Vale no interpreta un personaje: aparece con la cara limpia y en pijama en muchos de sus videos. Patrícia Rosa, en cambio, encarna “la típica Bruna Surfistinha, la chica de clase media, chica de compañía” que hace trabajo sexual porque quiere, no porque lo necesita. “Es una especie de autopreservación. Cuando creen que estás ahí porque lo necesitas, piensan que vas a aceptar cualquier cosa”, explica. La mujer explica que no se priva de publicar fotos en redes con su familia y amigos. “Tenemos que mostrar que las putas también son personas, tienen vidas, tienen familias, se divierten”. En este proceso de normalización, ella misma empezó a contar a algunos miembros de su familia cuál es su sustento de vida. Cuando salen con hombres y mujeres más allá de su profesión, las prostitutas escuchadas en este reportaje no ocultan con qué trabajan, pero, siempre que es posible, prefieren dejar el romanticismo fuera de estas relaciones.

Quien también expone su vida personal y profesional en las redes es Lays Peace, una prostituta de 21 años que se hizo famosa durante la pandemia, alcanzando casi dos millones de seguidores en Instagram. Comparte desde momentos con su madre hasta informes de reuniones con clientes. En un vídeo, aparece besando a su novio, en otro corre detrás de un hombre que se negó a pagarle. En sus señales en directo, enseña a hacer cosas como la inversión —cuando la mujer penetra al hombre—. “Ayuda a otras mujeres a convertirse en prostitutas de lujo. ¿En qué otro momento del mundo una prostituta sería una influencer? Incluso hasta la visión de lo que es ser una puta, de lo que es ser una mujer empoderada de su sexo, está cambiando”, celebra Patrícia. Y Lays no oculta cuánto cobra. El pasado 17 de febrero, por ejemplo, anunció una “promoción” de sus servicios: 3.000 reales por una cena con ella, más una cita de una hora.

Al reivindicarse como prostitutas feministas, contradicen la corriente del movimiento por los derechos de la mujer que cree que la prostitución debe ser abolida, ya que la considera una “violación pagada”. Estas activistas entienden que la relación sexual, en la prostitución, implica necesariamente la violación de la persona que la ejerce, ya que el consentimiento se obtendría a través del dinero. Es el caso de QG Feminista, un grupo de mujeres de entre 18 y 45 años, de los más diversos ámbitos, que están a favor de la abolición del trabajo sexual porque entienden que, además de perpetuar el poder de los hombres, el “comercio sexual depende tanto del racismo como del colonialismo para explotar a mujeres y niñas de todo el mundo”.

La explotación sexual infantil es precisamente otro argumento utilizado por las abolicionistas. En este sentido, Patrícia Rosa es tajante: “La prostitución es diferente de la explotación sexual infantil. Los niños no trabajan y punto, en ningún contexto. La prostitución es un trabajo elegido por las mujeres adultas. La reglamentación del trabajo sexual ayudaría incluso a proteger a los niños”, afirma.

Sobre la supuesta incoherencia de ser “puta y feminista” —otro argumento utilizado por las abolicionistas, casi siempre en tono acusador—, Monique Prada, prostituta, autora del libro Putafeminista (Ed. Veneta, 2018) y una de las fundadoras de la Central Única de Trabajadoras Sexuales, que lucha por los derechos de la categoría profesional, dice que “aislar a las trabajadoras sexuales del feminismo es como condenarlas a la violencia e impedirles luchar por cambios esenciales en su entorno”. “Algunas corrientes feministas aíslan a las trabajadoras del sexo por puro moralismo, al igual que las iglesias”, añade.

“La prostitución incomoda a la sociedad porque se trata de una mujer dueña de su sexualidad que decide venderla. ¿Por qué a las feministas blancas les molesta más esto que la explotación a la que están sometidas sus empleadas de servicio doméstico negras?”, agrega Patrícia.

Las putativistas argumentan que la reglamentación del trabajo sexual protegerá a las mujeres de la violencia, facilitará la fiscalización y la lucha contra la explotación infantil, y permitirá organizar el precio de este trabajo. Para Patrícia, los casos de mayor violencia que se producen en su oficio es cuando un cliente se niega a pagar y cuando intentan mantener relaciones sexuales sin preservativo. Una vez se enfadó cuando un cliente le envió en broma el vídeo de un marido que estrangulaba a su mujer cuando se enteraba de que ella hacía programas de Youtube con otros hombres. “Lo sentí como una amenaza. Después de eso, lo bloqueé de mi vida”. Sin embargo, afirma que la violencia no puede utilizarse para estigmatizar el trabajo sexual. “Todas las mujeres sufren acoso en el trabajo. Ya no siento miedo por ser prostituta, he sufrido más violencia fuera del trabajo sexual que en la prostitución”, aclara.

Patrícia y Monique afirman que las redes sociales y la popularización de plataformas como Only Fans han facilitado el intercambio de información, incluida la económica, y las experiencias de autoprotección entre las prostitutas. “De todos los trabajos que he hecho, solo con la prostitución aprendí cuánto vale mi tiempo. E internet ayudó a fijar los precios, porque hablamos entre nosotras”, cuenta Patrícia. Como no todas las trabajadoras sexuales tienen acceso a internet o saben utilizar las redes sociales, la Articulación de Prostitutas de Brasil ha ofrecido cursos sobre herramientas digitales.