De los burdeles a la independencia: la neoliberalización del trabajo (sexual)

 

Por Ava Caradonna

7 de noviembre de 2018

https://bit.ly/2RGWpGr

 

Las trabajadoras sexuales en el Reino Unido son ahora solo una parte más de la economía digital en línea, independiente y revisada por el cliente. Su historia de cómo llegaron allí expone un cambio peligroso.

 

Las trabajadoras sexuales se manifiestan en Londres en julio de 2018 contra una posible prohibición de la publicidad en línea del trabajo sexual. juno mac / flickr. (cc by-nc-nd)

 

Durante décadas, la industria sexual británica ha estado a horcajadas entre el trabajo informal y el ilegal. Esto se debe a que si bien la compra y venta de sexo es técnicamente legal en el Reino Unido, todo lo que produce el intercambio de sexo por dinero —publicidad, contratación de personal de apoyo, alquiler de locales, trabajo colectivo— está tipificado como delito. Como resultado, nuestros lugares de trabajo en “pisos” (burdeles de pequeña escala), saunas y clubes de azafatas nunca han sido lugares estables o seguros.

Nunca ha habido ningún empleo o seguridad de ingresos en la industria del sexo. Solo ganas dinero si estás ocupada, y la ‘casa’ toma un porcentaje de tus ganancias, a veces tan alto como 65-70%. Sin embargo, hasta hace poco, la forma en que normalmente funcionaba el sistema era que el administrador del piso cubría los gastos generales. Los edificios vienen con alquiler, utilidades y costos de mantenimiento. Los lugares también necesitan decoración de interiores, muebles, ropa de cama, toallas, equipos y limpieza, y en nuestro rincón de la industria de servicios también condones y lubricantes. Los jefes producirían y colocarían anuncios en periódicos y tarjetas en cabinas telefónicas. Proporcionarían seguridad y, a menudo, una recepcionista, que seleccionaría a los clientes por teléfono o en la puerta. Existían acuerdos similares para las agencias de escorts, aunque en su caso a menudo las trabajadoras tenían que buscar un lugar donde recibir “llamadas entrantes”.

Si bien nunca nos pagaron las horas que pasamos esperando a los clientes, y si bien tuvimos que cubrir el costo de nuestra propia ropa de trabajo y aseo, no se esperaba que las trabajadoras sexuales invirtiéramos tiempo, dinero y habilidades en nuestro trabajo cuando no estábamos ocupadas. Nuestra única inversión en marketing era la construcción de una imagen de trabajo. Esta imagen existía en formas claramente demarcadas. Aparecía cuando entrábamos en contacto directo con los clientes —ya fuera en la habitación, cuando ganábamos dinero activamente, o cuando nos presentábamos a clientes potenciales— y desaparecía con la misma rapidez. Esto significaba que el trabajo sexual estaba claramente definido como una práctica laboral dentro del tiempo y el espacio. Un trabajo con sus uniformes y trajes, herramientas y políticas de oficina. Un papel representado, que podrías dejar de representar cuando no estabas trabajando activamente. En los últimos cinco a diez años, esto ha cambiado completamente.

El ascenso de la trabajadora sexual “emprendedora”

En la última década, trabajar en pisos y saunas se ha vuelto cada vez más arriesgado y difícil. Esto se debe en parte al aumento de las redadas de inmigración, la gentrificación de los barrios y el cierre de muchos locales por parte de la policía con la ayuda de feministas abolicionistas. También es en parte una consecuencia de la incorporación más amplia del trabajo de servicio informal a la economía “gig” en línea, independiente y revisada por el cliente.

Hoy en día, un gran número de trabajadoras sexuales en Gran Bretaña, aunque ciertamente no todas, son “independientes”. Son aparentemente empresarias autónomas, independientes. Es un cambio que ha afectado a todos los aspectos de la vida de las trabajadoras sexuales. A diferencia de los gerentes “de piso”, las trabajadoras sexuales individuales rara vez pueden asegurarse y permitirse alquilar locales de trabajo a largo plazo. En su lugar, contratan hoteles o habitaciones por hora y van a los hoteles y hogares de los clientes. Y con la costosa publicidad impresa fuera de cuestión, las trabajadoras sexuales ahora deben encontrar clientes en línea. Mantienen perfiles en plataformas tales como AdultWork, se promocionan en las redes sociales y muchas incluso tienen sus propios sitios web.

El trabajo de autopromoción digital es interminable. Los sitios web del mercado en línea requieren galerías de imágenes constantemente actualizadas; una historia “personal”; detalles de los servicios disponibles; un blog activo; opiniones de clientes; aceptando comentarios de los clientes propios; y a menudo una presencia web-cam. Las plataformas como AdultWork te penalizan o eliminan tu perfil si tu tiempo de respuesta no es lo suficientemente rápido, o si tu forma de expresarte no es de su agrado.

Si tienes tu propio sitio web, también necesitas gastar dinero en alojamiento web y diseño web o, si tienes las habilidades necesarias, pasar horas haciéndolo tú misma. Tienes que pagar por los fotógrafos, equipos y herramientas de trabajo. Necesitas pasar horas en Twitter, Facebook o Instagram. Necesitas comunicarte con los clientes por teléfono, Whatsapp, Skype y correo electrónico. Debes tener e implicarte con un teléfono de trabajo, que se espera que verifiques constantemente. Todo esto antes de ganar un penique.

Para comprender cómo ha cambiado el trabajo sexual, es necesario analizar cómo se han transformado nuestras condiciones laborales y la economía política de la industria. Ya no nos vemos obligadas a entregarle a un jefe los elevados honorarios de la casa, pero nuestros gastos generales ahora son mucho más altos. El riesgo económico de la inversión se ha desplazado sobre la trabajadora. Al mismo tiempo, ahora estamos obligadas a invertir cantidades casi infinitas de trabajo no pagado en nuestros “negocios”. Las horas de trabajo ahora se extienden a cada momento de vigilia y los espacios de trabajo se convierten en todas partes y en ninguna parte.

El aislamiento de la “independencia”

El término “independiente” trae a la mente la libertad y la autonomía, pero a menudo ocurre lo contrario. Como trabajadora sexual “independiente”, no eres explotada por un solo empleador dentro de un marco capitalista, sino por las demandas nebulosas pero aplastantes de todo un mercado. Las trabajadoras independientes están constantemente en exhibición al tiempo que están aisladas peligrosamente.

Trabajan solas en espacios contratados por horas, sin limpiadores, conductores ni seguridad, y sin prácticas de check-in / check-out. Muchas trabajadoras nuevas ni siquiera conocen el sistema de seguridad entre compañeras y muchas trabajadoras no tienen amigos que puedan hacer esto por ellas debido a problemas de estigma, inmigración, crianza de los hijos o empleabilidad.

Ya no puedes ir a trabajar en un destino anónimo. Tus actividades están todas registradas en línea. Están conectadas a tu dirección IP y, en muchos casos, a tus cuentas de correo electrónico y redes sociales. Muchas trabajadoras informan que los clientes aparecen misteriosamente en sus perfiles de redes sociales privadas. Para poder acceder a sitios web para adultos, debes proporcionar tus datos de identidad y pasaporte completos. En la mayoría de los casos, tu cara y cuerpo también están pegados en Internet. En lenguaje neoliberal, puedes “elegir” no mostrar tu cara en estas imágenes, pero al precio de perder trabajo. Eso significa que solo las trabajadoras que puedan darse el lujo de elegir pueden tomar esta medida de protección.

Cuando muchas de nosotras empezamos a trabajar —en burdeles, pisos, espectáculos porno, agencias de escorts o en la calle— tuvimos el beneficio de que otras trabajadoras nos mostraran cómo funcionaba todo. Recibimos recomendaciones o advertencias sobre lugares de trabajo junto con otros conocimientos impartidos. Cómo tomar y guardar el dinero; cómo definir y proteger los límites; cómo dar un buen servicio al tiempo que minimizar la tensión y el riesgo; cómo protegerse contra clientes peligrosos; cómo reconocer los síntomas de agotamiento; cómo salir de situaciones complicadas. Este conocimiento comunitario compartido abarcaba no solo los juguetes, las herramientas y la anatomía, sino también cómo manejar el trabajo psicológica y físicamente.

La seguridad en numeros

Al trabajar en departamentos y burdeles, las trabajadoras sexuales también podían compartir preocupaciones sobre la salud. Nos mostrábamos los síntomas que nos preocupaban y compartimos información sobre el tratamiento, la prevención y las mejores clínicas. El conocimiento y la vigilancia de las trabajadoras sexuales de mucho tiempo atrás con respecto a nuestra salud se han diluido de manera alarmante en los últimos cinco años.

En raras ocasiones las discusiones públicas sobre el trabajo sexual realmente llegan a los aspectos prácticos del trabajo. Sin embargo, es crucial que lo hagamos. El sexo oral sin condón se está normalizando rápidamente, a menudo con muy poco cargo extra por este servicio. Los peligros de las ITS son mal entendidos o vistos como un peligro inevitable por muchas nuevas trabajadores “independientes”.

La disminución alarmante de la seguridad y la reducción de los precios están directamente relacionadas con el aislamiento de las trabajadoras.

El sexo vaginal sin condón solía ser casi inexistente. Era algo que a veces las trabajadoras harían en secreto, cobrando una suma considerable por el riesgo. Ahora se está volviendo común. El sexo anal, hasta ahora un servicio muy especializado y de alto precio en el caso de las trabajadoras sexuales cis, también se ha convertido en una práctica mucho más generalizada y barata. La disminución alarmante de la seguridad y la reducción de los precios están directamente relacionadas con el aislamiento de las trabajadoras. Las nuevas trabajadoras ya no entran en contacto con trabajadoras más experimentadas, y se ven privadas del conocimiento, apoyo y presión de sus compañeras.

Esto no quiere decir que todo fuera de color de rosa. Por supuesto, algunos gerentes de pisos solían presionar indirectamente a las trabajadoras para que proporcionaran el oral sin condón. Se comportaban como cualquier otro empresario o gerente malo que quería que las trabajadoras se sometieran a condiciones inseguras para mantener al cliente feliz y aumentar sus ganancias. Sin embargo, en nuestra experiencia, esto era relativamente raro y nunca obligatorio. Además, tales pisos rápidamente adquirían malas reputaciones como lugares de trabajo que debían evitarse. La presión sobre las trabajadoras “independientes” es mucho más sutil y opresiva. Si el sexo oral sin condón se convierte en un servicio corriente, sientes que no tienes a nadie más que a ti misma a quien culpar si no puedes llegar a fin de mes por no ofrecerlo.

En riesgo por cada vez menos.

Plataformas como AdultWork son importantes contribuyentes a la disminución de los estándares de sexo seguro de las trabajadoras. Su “lista de chequeo” de servicios es particularmente dañina. Esta lista contiene una larga lista de prácticas, muchas de ellas inseguras. Esto envía el mensaje a las nuevas trabajadoras —y, sobre todo, a los clientes— de que las prácticas de riesgo ya no se consideran excepcionales. Y mientras que una trabajadora sexual sin duda puede “elegir” optar por no participar en ellas, hacerlo ahora parece extrañamente limitante: para citar a muchos clientes, “conservador”.

¿Quién se beneficia de este nuevo arreglo? Muchos clientes están tomando más riesgos de salud ahora, pero también están recibiendo mucho más por su dinero. Las trabajadoras también enfrentan mayores riesgos pero ganan menos por su trabajo. Los precios han bajado espectacularmente en los últimos años. Esto se debe en parte a la competencia más dura, la austeridad y la falta de estándares de la industria debido a la desaparición de los pisos. Sin embargo, hay otra razón, quizás más importante: la ilusión de que estamos ganando más dinero gracias a la eliminación de los intermediarios.

Como “independientes”, ya no estamos obligadas a entregar la mayor parte de nuestra tarifa por hora a mediadores y gerentes. La suma que cobramos al cliente es toda nuestra. Como resultado, creemos que nos podemos permitir cobrar menos para obtener más clientes. Sin embargo, las cuentas no salen. Las trabajadoras “independientes”, de hecho, invierten mucho dinero y trabajo para conseguir y mantener clientes. Las largas horas de trabajo de administración y marketing no remunerado, y el estrés causado por estar constantemente a la entera disposición del cliente, no son visibles ni se tienen en cuenta financieramente.

Sentarse en un piso esperando a los clientes también era trabajo no remunerado. Pero al menos cuando trabajábamos en este sistema sabíamos cuándo estábamos trabajando. Podíamos calcular nuestro salario real por hora dividiendo nuestros ingresos por el tiempo real en el que estábamos trabajando. Podíamos ver si ganábamos lo suficiente en un lugar de trabajo específico y, si no, podíamos probar en otro lugar. Ahora, como suele ser el caso con la noción neoliberal de libertad y elección, el consumidor paga menos, y la trabajadora realiza un trabajo más invisibilizado y no remunerado. Y esta vez no hay remedio, ya que, supuestamente, todas somos nuestras propias jefas.

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Concha Borrell: “Los abolicionistas de la prostitución viven instalados en el buenismo”

 

La secretaria general del polémico sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS defiende el reconocimiento de la relación laboral con los empresarios de ‘puticlub’

 

Concha Borrell, secretaria general del sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS / CG

 

Por LUIS CALDEIRO

19 de noviembre de 2018

https://cronicaglobal.elespanol.com/vida/concha-borrell-abolicionistas-prostitucion-buenismo_200308_102.html

 

La cita es en el Hotel Plaza, de Barcelona. Concha Borrell –cuarenta y tantos, bien vestida, aunque sin estridencias– se acomoda en el bar del hallfrente a un agua con gas, dispuesta a contestar nuestras preguntas. Es la secretaria general de OTRAS (Organización de Trabajadoras Sexuales), el sindicato que recientemente protagonizó una sonora polémica por su inscripción en el Registro, dejando en evidencia al Gobierno de Pedro Sánchez. Se declara “puta por devoción” y denuncia que, pese al revuelo formado, mediáticamente “no salen en ninguna parte”.

–¿Qué es un sindicato como OTRAS?

¿Qué significa trabajadora sexual? Es toda aquella persona que desarrolla su actividad dentro de este sector: puede ser una bailarina; una mujer que hace striptease para una despedida de solteros; la que trabaja en una línea erótica; una webcamer; una actriz o un actor porno; una masajista erótica…

–Pues se las conoce como “el sindicato de las prostitutas”…

–Es que mucha prensa malintencionada habla del “sindicato de las prostitutas”. Pues, no señor. Somos un sindicato de trabajadoras sexuales. Todas esas mujeres que nunca han interesado ni importado a los grandes sindicatos –que nunca han luchado por nuestros derechos porque les parece mal que hagamos este trabajo– somos las que hemos dicho “hasta aquí hemos llegado”. Tú tienes tus derechos y estás bien cubierto, ¿no? Pues nosotras queremos exactamente lo mismo.

–La mayor parte de lectores desconoce cuál es exactamente la situación legal de la prostitución en España. ¿Es legal, ilegal, alegal?

–Bueno, el término alegal no existe. Es decir, lo que no está ilegalizado, por defecto es legal. Por tanto, el libre ejercicio de la prostitución existe. No hay ningún inconveniente en ello. Ahora bien, ¿qué es lo que está pasando con la prostitución que se está ejerciendo para terceros? Porque es obvio que se está ejerciendo: locales, striptease, burdeles, pisos… Está claro que en estos casos se está trabajando para un empresario.

–¿Qué reivindica su sindicato?

–Lo que pretende el sindicato OTRAS y lo que viene reclamando el sector desde hace muchos años es que aquella gente que trabaja para terceras personas tenga un contrato de trabajo. Ahora mismo no se puede tener ese contrato. Nosotras lo que queremos es pelear por él. Queremos pelear por esas compañeras que no trabajan por cuenta propia porque no quieren o porque no pueden y tienen que hacerlo por cuenta ajena. Y que, al igual que cualquier otro trabajador o trabajadora de este país, tienen derecho a tener un contrato. Queremos derechos laborales para las trabajadoras sexuales, algo tan sencillo como eso. Que puedan coger una baja cuando estén enfermas o un permiso por maternidad; que tengan derecho a jubilación el día de mañana; ¡qué puedan tomarse unas vacaciones! Vamos, cosas muy normales. No se puede mantener sin contrato a doscientas, trescientas o cuatrocientas mil personas en este país sólo porque a ti te parezca mal moralmente.

–Usted plantea este asunto prácticamente como un tema de libertad personal, de hacer con el propio cuerpo lo que se quiera (hasta venderlo). Pero la opinión dominante, que impulsan sobre todo la izquierda y el feminismo, es que la prostitución equivale a trata de personas, donde se explota a las mujeres más vulnerables (pobres, inmigrantes).

–Eso es falso. Y la prueba está en la misma creación de nuestro sindicato: mujeres explotadas, mujeres machacadas, no pueden fundar un sindicato. Una de cada siete mujeres, según la ONU, se encuentra en situación de trata con explotación sexual. Una de cada siete no llega al 14%. Son cifras a nivel mundial. Y un 14% es una cantidad muy alejada de esa “gran mayoría” de mujeres explotadas sexualmente que se nos vende. Amnistía Internacional publicó un comunicado hace dos años donde se instaba a todos los gobiernos del mundo a que se dejara hacer su trabajo a las trabajadoras sexuales y a dotarlas de derechos laborales. Por tanto, no es que lo digamos nosotras, es que hay organizaciones mundiales muy importantes, que no están financiadas por los traficantes de mujeres, que están dando datos que no tienen absolutamente nada que ver con los que se manejan desde el sector abolicionista.

–También se dice que su sindicato favorece los intereses de los proxenetas, ya que su legalización supondría algo así como “blanquear” o “normalizar” una actividad que debería estar prohibida. 

–Te voy a poner un ejemplo: el del puticlub que hay en La Jonquera (Girona). Allí, el empresario les dice a sus trabajadoras a qué hora han de bajar a tratar a los clientes y a qué hora se pueden retirar. Les está cobrando 100 euros la noche por la habitación; además, les cobra las sábanas, los preservativos y… ¡hasta la luz de la habitación! ¿Hay una relación laboral ahí o no? Pues bien, lo que queremos es que ese señor tenga una relación laboral por escrito con sus trabajadoras. Queremos que pague a la Seguridad Social y a Hacienda por sus trabajadoras. ¿Eso es seguirle el juego a los empresarios?

–¿Se considera de izquierdas?

–De toda la vida.

–¿Qué le ha parecido la actitud del Gobierno de Pedro Sánchez en todo el tema de la inscripción de su sindicato en el registro?

–Me parece de pura incultura social, que no entienden la problemática de las trabajadoras sexuales y lo que es peor: no les importa. Me parece impresionante que un partido fundado por los sindicalistas de UGT hace 130 años ponga el grito en el cielo porque el único sector laboral en España que carece de derechos pida sindicarse. ¿Dónde ha quedado el término “socialista” y “obrero” de sus siglas? ¿Dónde su lucha por los trabajadores? ¿Dónde está el PSOE al que he votado tantísimos años?

–¿Y cómo está su situación legal ahora? ¿Están inscritas o no?

–Estamos inscritas, tenemos nuestro código para manejarnos en internet, tenemos CIF… somos absolutamente legales. Y el día 14 de noviembre tuvimos que acudir a la Audiencia Nacional, porque tres organizaciones feministas abolicionistas, dos sevillanas y una catalana, nos denunciaron.

–¿Les han denunciado en base a qué?

–“¡Jó, yo no quiero que esto exista!” (imita la voz de un niño contrariado). Los abolicionistas están en plena rabieta de niño pequeño. Lo que pasa es que las entidades abolicionistas reciben mucho dinero público. APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida), por ejemplo, recibe ella sola en Madrid más de 200.000 euros al año. ¡Es la entidad que promociona Mabel Lozano (la directora del recientemente estrenado documental El Proxeneta)!

–¿Qué piensa de los abolicionistas, inegrados sobre todo por buena parte de la izquierda y el feminismo?

Es un sector instalado en el buenismo, en “su” buenismo. Es decir, para que yo pueda ejercer de “salvadora”, tú tienes que estar en el papel de víctima. Tienes que estar en un papel absolutamente pasivo. Y como sujeto pasivo, para que yo pueda salvarte, tú necesitas ser salvada. Por eso quieren que se nos vea siempre como víctimas, como explotadas, como personas sin cultura ni estudios… Y no, somos mujeres fuertes, libres y trabajadoras. Muchas trabajadoras sexuales han hecho 20.000 km. para llegar a España, vienen del otro lado del mundo, no saben el idioma y aun así tienen esa fuerza, ese impulso para sacar a su familia adelante… Es curioso que esta izquierda de hoy en día sea tan moralista, y que esté instaurada en un plano tan cercano al catolicismo. Y si yo puedo decidir libremente si quiero (o no) tener un hijo utilizando un preservativo o unos anticonceptivos; o si me quedo embarazada y puedo decidir si quiero tener ese hijo o abortar, también quiero poder decidir si mis relaciones sexuales van a ser libres y gratuitas o libres y bajo cobro.

–Imagine que tiene delante a una feminista abolicionista. ¿Qué le diría?

–Estudia, maja. Lee. Lee sobre feminismo. Y pregúntale a las trabajadoras sexuales qué quieren y qué necesitan.

 

Análisis de la sentencia T-629 de 2010 en cuanto al reconocimiento de derechos laborales a trabajadoras sexuales en Colombia

 

 

Por Carlos Andrés García V., Alejandro Grandos Álvarez y Delicia Modesta Murillo Palomeque

Universidad Libre Seccional Pereira

Facultad de Derecho

Año 2012

 

“La sentencia objeto de estudio reconoce derechos laborales a una trabajadora sexual que fue despedida de su trabajo en estado de gravidez, condenando al empleador a pagar las prestaciones de ley, indemnizaciones y licencia de maternidad luego de un profundo análisis de aspectos constitucionales, derechos fundamentales, derecho internacional y comparado, normas penales, policivas, comerciales, tributarias y de salud pública.

“En la sentencia la Corte Constitucional realiza un estudio de licitud o ilicitud de la conducta, sin embargo en este caso especifico se logra partir de la licitud del individuo para llegar a la licitud de la conducta, es decir, se analizan los derecho a la igualdad, la libertad y la dignidad humana para concluir que no está prohibida venta de servicios sexuales y por tanto la misma debe ser parte de protección con el Estado.

“Es de resaltar en el ensayo la visión y análisis del fenómeno de la prostitución en España, análisis que puede aplicarse a la realidad colombiana desde el punto de vista de la dificultad de la calificación jurídica que merece dicha actividad en ambos países así como los diferentes modelos que en derecho han tratado de regular la misma. Se trata entonces de establecer cómo puede ser ilícito el objeto del contrato mediante el cual se intercambia sexo por dinero cuando la misma prostitución no constituye delito, máxime si se tiene en cuenta que estos pronunciamientos, tanto sociales como judiciales, se fundamentan en bases religiosas y moralistas que no están llamadas a prosperar en la aplicación de justicia en razón al ”estado laico” pretendido con la Constitución Política de 1991. Lo anterior genera de forma indirecta un desamparo de la normatividad laboral en cuanto a la protección de las trabajadores sexuales en relación con sus clientes y los intermediarios de su actividad, problemática que se ve reflejada tanto en España como en Colombia y que requiere de una protección especial por parte de las instituciones jurídicas y de la rama legislativa, por cuanto dicha desprotección en cuanto a normatividad laboral se extiende a la transgresión de los derechos fundamentales de estos grupos sociales marginados generando en ellos un estado de desigualdad frente a otros miembros productivos de la sociedad, derechos como la vida digna, el trabajo y, en un sentido menos estricto, la inclusión en el sistema general de seguridad social, principalmente en lo relativo a pensiones y riesgos profesionales.”

 

Puede descargarse el trabajo completo en formato PDF aquí:

https://bit.ly/2IJmkw5

 

Lo que sigue es un extracto formado por los apartados 5 y 6.

 

 

5. CRITERIOS FUNDANTES DEL DESCONOCIMIENTO DE LOS DERECHOS.

 

En Colombia la razón principal por la cual se desconocen los derechos laborales a las trabajadoras sexuales recae sobre la inseguridad jurídica que generan los cambios normativos constantes en cuanto al tema de protección a la salud y seguridad pública relacionadas con el ejercicio de la prostitución además los diferentes modelos de trato a este fenómeno que van desde la prohibición y abolición hasta la reglamentación, todo al mismo tiempo genera desorden legal y las autoridades tanto de policía como judiciales se encuentran en encrucijadas al momento de resolver sobre los derechos que la constitución y el código sustantivo del trabajo otorgan a estas trabajadoras.

5.1. EL CONCEPTO DE LICITUD EN LA PROSTITUCIÓN

Este se cumple con la configuración de dos puntos específicamente, el primero sugiere el cumplimiento del ordenamiento jurídico respetando así mismo los derechos de los demás; y el segundo aspecto a cumplir y que va ligado al primero, es que tal cumplimiento al ordenamiento jurídico debe ser bajo la égida de la libertad, adicional a ello, ha dicho la Corte Constitucional que en caso tal de que esté en duda de si determinado acto está regulado o no, en caso concreto, prohibido o permitido, se tendrá como más estimado optar por el concepto de libertad en contra de la restricción.

De acuerdo a lo anterior, la Ilicitud se determina en el instante en que se ejecuta un acto viciado expresamente en aquel momento en que se excluye la libertad de disposición, así como también al momento de no cumplir con los elementos configurativos de la licitud.

De esta forma y teniendo en cuenta la sentencia en estudio se entiende que la prostitución como conducta o actividad libremente ejercida es considerada licita pues en ningún ordenamiento jurídico nacional se encuentra prohibida o castigada dicha conducta. Sin embargo las disposiciones judiciales previas a la sentencia en cuestión definen que aunque la prostitución como tal no es ilícita, si lo es el contrato cuyo objeto sea prestar servicios sexuales a cambio de dinero pues dicho objeto contractual va en contra de la moral y las buenas costumbres, factor que será examinado en el siguiente punto.

La Corte Constitucional mediante un análisis del concepto de licitud desde la propia Constitución colombiana expone los puntos principales a determinar para definir si una conducta o actuación es lícita o no: “…en términos generales la prestación será lícita cuando: i) cumpla con las normas jurídicas que la someten, incluido el respecto a los derechos de otros sujetos;   y ii) se ejerza en lo restante, conforme las facultades derivadas del principio general de libertad; a ello se agrega iii) el criterio hermenéutico según el cual, cuando haya dudas sobre si una actividad de los particulares está prohibida o permitida, la libertad se preferirá a la restricción.”21

De lo cual se desprende que bajo el principio general de libertad y la dignidad humana la prostitución se encuentra plenamente permitida y es una actividad lícita dentro de los límites que impone el derecho en Colombia iniciando desde el mismo Código Civil que determina los objetos y causas licitas de los contratos y apoyándose incluso en la respectiva regulación de los decretos distritales para la protección de la salud, la población y las mismas trabajadoras sexuales.

5.2. LA MORAL Y LAS BUENAS COSTUMBRES

Según el tratadista Fernando Hinestroza, las Buenas Costumbres son aspectos morales de orden público, es decir, son reglas morales cuyo respeto impone el interés de la sociedad a las voluntades individuales; adicionalmente, este concepto se refiere a una ética absoluta que debe ser protegida por el ordenamiento jurídico y por ende exige una protección ejercida en todo caso por las autoridades judiciales, no obstante lo anterior la Corte Constitucional se ha referido sobre el tema y ha dicho que en ningún caso podrán las buenas costumbres competir contra el Derecho, por lo que en ningún momento y como el sentido más lógico de la normatividad nacional, nunca podrán prevalecer éstas ni mucho menos contrariar Derechos inherentes a la persona humana como lo son la dignidad y la libertad.22

Es por lo anterior, se reitera, las buenas costumbres no pueden ser elemento fundante de una decisión judicial, ni un elemento utilizable para sancionar a una persona, por lo cual debe ser declarada inválida toda orden judicial que sea inferida desde aquel punto de vista moral.

5.3. LOS PRONUNCIAMIENTOS JUDICIALES PREVIOS A LA SENTENCIA T-629 DE 2010

Es inaudita aquella posición que ostenta un juzgado en la que se hace la comparación y se le da connotación de ilícito a un acto por el sólo hecho de decir que éste es contrario a las buenas costumbres, lo uno no puede ser consecuencia de lo otro en el entendido de que son expresamente derechos de rango constitucional los que están haciéndose valer y no simplemente una petición caprichosa, adicionalmente, ese no es el hecho relevante, el objeto fundante del ejercicio de la Acción de Tutela es que hay una realidad jurídica la cuál debe reconocerse, incluso ignorando criterios subjetivos como es el hecho de considerar si es contrario o no a las buenas costumbres, esta situación la expresó el Juzgado 63 Penal Municipal de Bogotá de la siguiente forma:

“Estima la juez de instancia, tras conocer la situación fáctica, que no es jurídicamente posible amparar el derecho al trabajo y ordenar el reintegro porque si bien el ejercicio de la prostitución por sí misma no es un delito, se aclara que el contrato que tenga como objeto de prestación actividades sexuales se encuentra afectado por un objeto ilícito toda vez que dicho ejercicio es contrario a las buenas costumbres, razón que impide su protección por parte de este Despacho”23

Lo anterior es una negación a los derechos del trabajador por el simple hecho de imponer criterios de carácter subjetivo, adicionalmente, en el aparte anterior se entrevé la mirada superficial hecha por el Juez municipal a problemas de gran envergadura, esta situación pone en evidente riesgo derechos constitucionales, teniendo en cuenta que aunque existen medios de protección con la fuerza tal de la acción de tutela, ésta no es, en unos casos, suficiente para hacer valer lo que por derecho se puede.

Por otro lado, la parte actora impugna tal decisión pasando a trámite de segunda instancia correspondiéndole al Juzgado Quinto Penal del Circuito, éste despacho confirma la sentencia de primera instancia y   como parte importante considera que no existe una relación de trabajo probada, lo cual lo imposibilita para conceder las peticiones impetradas por la parte actora, sin embargo, es de considerarse elemental el hecho de que existen medios idóneos para “reconstruir” un contrato de trabajo sobre todo cuando éste es de carácter verbal, no obstante lo anterior, el Juzgado considera que la actividad realizada por la accionante implicaba como contraprestación únicamente bonificaciones, lo cual la desplazaba y no hacía merecedora la calificación de su actividad como digna de un contrato de trabajo, así las cosas el juzgado dijo lo siguiente:

“No existe elemento probatorio dentro del plenario que permita dar aplicación a la figura del contrato realidad y amparar el derecho al trabajo, pues no se evidencia subordinación en el desarrollo de actividades diferentes a la que realizaba de manera libre e independiente como trabajadora sexual”24

 

6. PROTECCIÓN JUDICIAL 

 

6.1. LOS ALCANCES DE LA SENTENCIA T-629 DE 2010

Se puede afirmar que la sentencia T-629 de 2010 se ha convertido en todo un hito tanto en Colombia como en gran parte del globo terráqueo en cuanto al reconocimiento de derechos laborales a trabajadoras sexuales toda vez que la prostitución como tal ha gozado de una desprotección plena por parte del Estado que ha optado por ignorar tal problemática social, esbozando tan sólo normatividad en materia policiva, tributaria, de salud pública, ocupándose en el ámbito penal tan sólo de la conducta en cuanto a la prostitución forzada, inducción, constreñimiento y obviamente trata de personas con tales fines.

No existe regulación alguna en materia laboral ni de seguridad social que consagre derechos y garantías a favor de este grupo tan discriminado y desprotegido socialmente, no operan las garantías en materia de jubilación, salud, seguro de desempleo que actualmente rigen la actividad en países como Alemania o Países Bajos, como se analizó en el acápite del Derecho comparado e internacional del presente trabajo.

La gran relevancia y punto de referencia que genera el fallo en cuestión, radica en el reconocimiento de derechos de carácter laboral a una trabajadora sexual que es despedida del bar en que trabajaba en estado de gravidez. La Corte consideró que se encontraban plenamente acreditados los elementos del contrato realidad: remuneración, actividad personal y subordinación, por ende el empleador debía pagar la indemnización por despido injusto además de la licencia de maternidad.   No fue procedente el reintegro toda vez que la trabajadora no deseaba regresar a su lugar de trabajo.

Como se puede observar, la providencia materia de estudio “rompe” la concepción tradicional de sociedades como la nuestra en las que por décadas se ha discriminado, señalado, “satanizado” a todas aquellas personas que a través de la venta de su cuerpo tratan de conseguir lo necesario para la subsistencia suya y de su familia. Tal discriminación repercute gravemente en otras esferas, como lo es la legal, en la cual existe un grave desconocimiento de los derechos de este grupo.

La Corte, a través de su pronunciamiento, pone fin a tal práctica, reconociendo derechos de carácter laboral luego de un minucioso análisis de los derechos fundamentales de que son titulares estas personas que por su situación social, familiar, económica han tenido que ejercer la prostitución como medio de subsistencia, otorgando total respeto a quienes eligen dicha actividad como opción de vida, no sin antes exhortar a las autoridades de orden distrital, departamental y nacional, sobre la necesidad de establecer y poner en marcha los mecanismos necesarios para la protección efectiva de los derechos de las personas que ejercen la prostitución, al igual que el respeto y trato igualitario en relación a los derechos laborales y a las garantías de que ellas son titulares.

Se ordena finalmente al propietario del establecimiento o bar (empleador) pagar la indemnización de ley y las 12 semanas de salario como descanso remunerado, tutelando de manera efectiva los derechos de la trabajadora sexual en cuanto a su despido en estado de embarazo.

Así mismo, deja al libre arbitrio de ésta el acudir a la vía ordinaria para que reclame las demás prestaciones e indemnizaciones de carácter laboral a que hubiere lugar, y, con el ánimo de supervisar el cumplimiento del fallo, la Corte exhorta a la Defensoría del Pueblo para que vigile y acompañe a la accionante durante el complimiento de la providencia con el ánimo de garantizar la protección y realización efectiva de los derechos allí tutelados.

6.2. LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN CONFLICTO

6.2.1. Autodeterminación sexual 

Considera la Corte que la autodeterminación sexual de la persona la puede conducir a ejercer la prostitución, no obstante, coincide con el legislador cuando establece en el Código Penal la inducción, el constreñimiento de terceros a la misma para obtener beneficios toda vez que tal acción transgrede el ámbito de autodeterminación de la persona y se erige como una actividad de explotación del otro. Es legítimo entonces castigar a quienes promueven la prostitución (proxenetas) con el ánimo de obtener un beneficio económico, ya que dicha actividad atenta gravemente contra los derechos individuales de la persona y se constituye en gran amenaza al principio de la dignidad humana.

Se puede concluir entonces, que no existirá una afectación o violación al derecho fundamental a la autodeterminación sexual mientras la decisión de ejercer la actividad sexual o prostitución provenga directamente de la persona que la realiza sin injerencia de terceros ni en beneficio de los mismos.

6.2.2. Libre desarrollo de la personalidad

En primer término, es necesario acotar que el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad, al igual que los demás derechos de su clase, no son derechos absolutos, ello es, que no pueden desconocer derechos de los demás ni del colectivo ni ser capaces de inferir en la regulación que el Estado realiza frente actividades que ponen en peligro el orden social o que atentan contra el ejercicio de otros derechos. Tal como lo manifiesta el artículo 95, numeral 1 de la Carta Política, debe existir una total observancia en el respeto de los derechos de los demás sin abusar de los propios, esto es, ejercer el derecho al libre desarrollo de la personalidad sin más limitaciones que las que imponen los demás y el propio orden jurídico.

Así pues, y en consideración a lo expuesto aquí en relación a la autodeterminación sexual, la prostitución se convierte en una actividad que realizan las personas en ejercicio de su derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad, exento de cualquier tipo de coacción o constreñimiento por parte de terceros ya que si se presentare éste, se estaría al frente de la comisión de un delito tipificado por la legislación penal colombiana.

6.2.3. Libertad de escoger profesión u oficio: 

Este derecho se encuentra íntimamente relacionado con el del libre desarrollo de la personalidad en virtud a la autonomía e iniciativa privada que produce la persona para ejercer la actividad económica que a bien tenga o que la satisfaga.

Ante tal nivel de autonomía personal, manifiesta la Corte, no le es dable a la autoridad pública exigir requisitos adicionales a los establecidos en la ley con el fin de propender por el libre ejercicio de la profesión u oficio que la persona haya elegido, y ante la cual, en el caso de la prostitución, no debe mediar coerción de ningún tipo, la decisión de escogerla como profesión debe ser libre y voluntaria para el ejercicio pleno del derecho, que si media coerción o constreñimiento de un tercero, se hablaría de la tipificación de un delito y de la vulneración de derechos de carácter fundamental.

Por otro lado, esa misma libertad de elegir la profesión u oficio de trabajadoras sexuales, ha llevado a este grupo a no recibir el mismo trato que tradicionalmente reciben otras profesiones liberales, por tanto no gozan del reconocimiento de una protección plena por parte del Estado, se trata de un grupo marginado, desamparado por la ley que no se encarga de regular de manera efectiva las relaciones que pueden surgir en el mundo que envuelve el comercio de la actividad sexual.

Tal como se observa, dicha profesión no goza de igualdad en relación a las demás, tornándose utópico el ejercicio del derecho a escoger profesión libremente en un camino lleno de obstáculos y carente de garantías legales en el cual se entorpece, se dificulta su ejercicio.   

6.3. EL DERECHO A LA IGUALDAD

Sería inadmisible realizar un trabajo de investigación sobre el tema de estudio sin hacer alusión al manejo que la Corte da al derecho a la igualdad en la providencia aludida.

En primer término, es fundamental resaltar lo dicho en reiteradas oportunidades por el alto tribunal25 en cuanto a que la igualdad es uno de los pilares sobre los cuales se funda el Estado colombiano. Se trata por ende, de un principio esencial del Estado Social de Derecho.

Para entender el alcance del concepto de igualdad dentro de nuestro ordenamiento jurídico, es necesario hacer alusión a los dos tipos de igualdad establecidos en el art. 13 de nuestra Carta Política y sobre los cuales también precisaremos en el acápite de Tipos Constitucionales:

6.3.1. Igualdad Formal o igualdad ante la Ley:

Es aquella que prohíbe expresamente el trato desigual de ciertas personas 26en razón a rasgos de su identidad, tales como la raza, el sexo, la religión y la filiación política o ideológica. Se encuentra consagrado en el inciso 1º del artículo 13 de nuestra Carta Magna.

El Estado debe abstenerse de emitir leyes, adoptar medidas, tomar decisiones que agraven o acentúen esta clase de desigualdad, en el caso del fenómeno de la prostitución, debe evitar hacer más gravosa la situación de este grupo tan desprotegido por su condición social y económica y por las connotaciones que lleva implícitas esta actividad.

6.3.2. Igualdad Material o igualdad de trato

La igualdad material tiene por objeto combatir las desigualdades de que son víctimas grupos que han sido discriminados o marginados de manera tradicional, o aquellas personas que por determinadas circunstancias se encuentran en condición de debilidad manifiesta27.

Tal situación obliga al Estado a proferir y adoptar las medidas y mecanismos pertinentes para hacer cesar las condiciones de desigualdad en que se encuentren estas personas para lograr la igualdad de oportunidades, en la entrega de beneficios concretos, o en cambios políticamente determinados en la distribución de recursos dentro de la sociedad28.

Hace relación directa a un mandato intervencionista por parte del Estado para que intervenga y realice acciones de carácter positivo con el propósito de garantizar unas condiciones de igualdad real y efectiva.

En el caso de la prostitución, proferir, a través de fallos positivos, como el que atañe a este trabajo de investigación, disposiciones (jurisprudencia) que se orienten a efectivizar el trato igual por parte de la ley a este grupo tradicionalmente desprotegido y discriminado29.

6.3.3. Los juicios de igualdad

El juicio de igualdad se basa, o tiene por objeto el mantener una relación inversamente proporcional entre la facultad de configuración del legislador y la facultad de revisión del juez constitucional, con el fin de proteger al máximo el principio democrático30.

Es una herramienta de origen Norteamericano que facilita efectuar tres niveles de intensidad en cuanto al test de igualdad:

a) El control débil o flexible: el estudio se limita a determinar si la medida adoptada por el legislador es potencialmente adecuada o idónea para alcanzar un fin que no se encuentra prohibido por la Constitución.

b) El juicio intermedio: se aplica a escenarios en los que la autoridad ha adoptado medidas de diferenciación positiva (acciones afirmativas). En este análisis el examen consiste en determinar que el sacrificio de parte de la población resulte proporcional al beneficio esperado por la medida frente al grupo que se pretende promover.

c) El examen estricto: se efectúa cuando el legislador, al establecer un trato discriminatorio, parte de categorías sospechosas, como la raza, la orientación sexual o la filiación política. En tal caso, el legislador debe perseguir un fin imperioso, y la medida debe mostrarse como la única adecuada para lograrlo31.      

6.4. EL DERECHO A LA DIGNIDAD HUMANA

El derecho a la dignidad humana es un principio fundante del derecho constitucional colombiano además de tratarse de un derecho fundamental de carácter autónomo. En este sentido, garantiza “(i) la autonomía o posibilidad de diseñar un plan vital y de determinarse según sus características (vivir como se quiere), (ii) ciertas condiciones materiales concretas de existencia (vivir bien), (iii) la intangibilidad de los bienes no patrimoniales, integridad física e integridad moral (vivir sin humillaciones)”.

La sentencia T-881 de 200232, la jurisprudencia constitucional reconoce el talante liberal, social y ético de la noción de dignidad humana, derivados de los ámbitos de autonomía que reconoce, de las condiciones que estima indispensables para ejercerla y de los valores que permiten la exclusión de ciertos bienes del mercado y de la disponibilidad de los individuos.

El derecho a la dignidad garantiza una total protección a la individualidad que debe ser respetada por los particulares, por las diferentes ramas del poder público y por los mismos titulares del derecho constitucionalmente consagrado.

En virtud al anterior criterio es claro que nadie se obliga ni puede ser obligado a cumplir prestación que suponga atentar contra las posiciones jurídicas iusfundamentales de las libertades, ni contra la dignidad propia, menos aún la de otros individuos o grupos. Tales valores se convierten en límites constitucionales definitivos a la disposición individual y al acuerdo de voluntades, pues son inherentes e inalienables.33

 


21 Sentencia T-629 de 2010. Aparte 75.

22 Sentencia T-629 de 2010. Apartes 88 y 89.

23 Sentencia T-629 de 2010.

24 Sentencia T-629 de 2010.

25 Se siguen, en especial, las sentencias T-291 de 2009 y T-340 de 2010.

26 Constitución Política de Colombia, Art. 14, Inc. 1.

27 Constitución Política de Colombia, Art. 14, Inc. 3.

28 Al respecto, por ejemplo sentencias SU-388, SU-389 de 2005; C-371 de 2000.

29 Constitución Política, art. 13, inc. 2º y 3º

30 Sentencia T-629 de 2010, Corte Constitucional

31 Sentencia T-629 de 2010, Corte Constitucional

32 En el que conoció la tutela interpuesta por los internos de una cárcel de la ciudad de Cartagena, ante el corte del servicio de energía practicado por la E.S.P. a causa de la falta de pago por parte del INPEC.

33 Sentencia T-629 de 2010, Corte Constitucional

“Prohibir la prostitución es matar de hambre a las prostitutas”

 

Por  Elena Coronado

16 de noviembre de 2018

 http://sexomandamiento.es/2018/11/16/prohibir-prostitucion-es-matar-hambre-prostitutas/

 

Sandra es una chica española que ejerce la prostitución por necesidad. Esto le ha generado dificultades que le repercuten

La última foto de los anuncios de Sandra. | Fuente: Sandra.

tanto en su vida diaria como en su salud sexual. Le es imposible hacer ciertas prácticas fuera del trabajo porque todo lerecuerda a su oficio. Se siente abandonada por la sociedad y siente que el movimiento feminista se ha olvidado de ella y de tantas compañeras que se dedican a la prostitución para poder sobrevivir.

Sentada en su salón nos enseña los anuncios que usa para captar clientes. Elige entre numerosas fotos aquella que cree que atraerá más público a su página. Seguimos interesándonos por su vida en el mundo de la prostitución.

¿Te has sentido aislada por el movimiento feminista?

Sí y explico por qué: Este movimiento para mí es un escaparate, una farsa. Porque dicen que quieren ayudar a la mujer a salir de la prostitución y es mentira. A mí este movimiento me perjudica más que me ayuda.

Ellas quieren abolir la prostitución porque le echan la culpa al hombre de que esto pase. Yo no considero que el hombre tenga la culpa. Al revés, si no fuera por ellos yo y otras compañeras no comeríamos todos los meses. Estaría en la calle.

Lo que ellas quieren hacer de prohibir la prostitución es matarnos de hambre. A mí me quieren sacar de ahí pero no me dan un trabajo digno, ni la seguridad de pagar mis facturas. Me sacas de la prostitución, genial, pero ¿Después qué? ¿La calle?

¿Estás de acuerdo en la afirmación de que las mujeres que ejercen la prostitución están siendo violadas?

Para nada. En la prostitución voluntaria no estás siendo violada por los hombres, estás siendo violada por ti misma. Te sientes violada pero no por ellos, porque tú les das tu consentimiento a cambio de dinero. Es un fallo contigo misma.

Del único tipo de cliente que me quejo en ese sentido es del que cree que por pagar todo vale y no es así. El sexo no es una película porno. Los demás son respetuosos porque lo hacen por necesidad física, psicológica o vete a saber. Por esa parte estoy agradecida a los hombres que necesitan este servicio. Porque que no se olvida, lo mismo que hay hombres que pagan por sexo porque lo necesitan también hay mujeres que pagan por ello. Y nadie dice nada.

¿Qué opinas sobre la creación de un sindicato de trabajadoras sexuales? ¿Crees que la solución a los problemas de la prostitución pasan por hacerla legal?

Hombre, sería genial que se legalizara. Primero creo que se reduciría el tema de las chicas que están esclavizadas. Además todo lo que estoy trabajando no lo cotizo. Si me llevo en esto muchos años porque mi país no me ampara ni me da un trabajo con un sueldo digno cuando llegue a vieja me voy a morir de hambre igual porque no tendré derecho a pensión. Y tampoco podré dedicarme a esto.

¿Sientes que hay clientes que te buscan no solo para lo sexual sino para la parte psicológica?

Casi todo el tiempo. Cada uno es diferente con problemas diferentes y tengo que saber como actuar para reconfortarlos y que se sientan a gusto conmigo para que vuelvan. La prostitución tiene un factor psicológico bastante grande que pocas veces se ve. Algunos buscan la aprobación que no tienen en casa de las prácticas  “pertubadoras” que quieren llevar a cabo. Sobre todo buscan no ser juzgados. Yo les doy esa aprobación y les convenzo de que eso que les gusta no es tan raro, aunque sea algo realmente traumatizante.

Cuando no hay trabajo, ¿Qué sueles hacer? ¿Modificas tus anuncios? ¿Qué prácticas atraen más clientes?

Lo que más atrae es hacerlo todo sin preservativo. Y yo a eso me negaba, así que tuve que abrir el abanico del sadomasoquismo y la dominación. Pero no hacia mí, hacia ellos. Para liviano pensar que eres tú la que domina pero no es nada fácil. En las prostitución todo vale, tanto para mí como para ellos. 

Yo algunas cosas que me piden los considero transtornos sexuales. He tenido varios tipos de sumisos: Esta el que solo quere que le pegues,

Tipo de arnés que usa Sandra en sus sesiones.

que se masturba oliendo mis pies o el que quiere que le pellizque los pezones y lo humille verbalmente. También les gusta que los obligue a hacerme tareas del hogar .

Después está el más duro; el que quiere que le escupas en la boca o le hagas una lluvia dorada también en la boca. Les gusta que les clave el tacón en el culo, los testículos, que les partas la cara a tortas. Incluso me han pedido que simule una violación anal con un arnés. Les llega a sangrar el ano pero ellos me piden más.

Este apartado lo abrí para ganar más dinero pero ha habido veces que me he planteado que no me compensa. Porque mentalmente me deja destrozada.Yo nunca sé lo que me entra por la puerta, no sé si viene borracho, drogado… Imagínate con esta gente.

Yo no soy capaz de hacer daño… y esto para mí es de lo más duro de la prostitución. De hecho el día que lo he hecho me he tenido que ir de mi casa y he llegado a estar tres días con imágenes de la sesión en la cabeza. Horrible.

¿Lo más raro que te hayan pedido?

Muchas cosas. Pero lo más sorprendente fue que un cliente me pagó la media hora solo para dormir abrazados.

¿Algún cliente se ha enamorado de ti?

Sí, un muchacho de veintiséis años. Incluso me invitó a comer y quería “salvarme” de esto. Pero fui sincera y le dije que no me gustaba. El día de la despedida se le saltaron las lágrimas. No voy a engañar a nadie para salir de esto. Hubo otro que tuvo que dejar de venir porque le gustaba demasiado. Cuando se le pasó el encaprichamiento volvió, no tanto pero viene de vez en cuando.

¿Qué tipos de clientes sueles recibir?

Están los jóvenes, que son pura energía y solo quieren vivir una peli porno. Algunos disfrutan haciéndote daño, se sienten más “hombres”. Esos son los que menos quiero atender, he llegado a sangrar con ellos. Verbalmente son muy de humillar. Para ellos no eres una prostituta, sino una puta.

Después están los de treinta a cuarenta que quieren el sexo morboso. Son más fetichistas. Quieren hablar y les gusta el sexo más normal. Incluso quieren que vaya a su casa pero yo me niego siempre.

Los de cuarenta para arriba. Les gusta el sexo muy lento. Les gusta contemplar mi cuerpo, los abrazos, halagarme… lo último es el sexo. A veces te hacen sentir mal sin querer, ellos piensas que yo disfruto con ellos y como no me gusta mentir me siento mal. La mayoría no quieren lavarse, los tengo que obligar e incluso lavarlos yo. Me quieren besar, que para mí es algo prohibido.

¿Alguna vez te ha llamado algún conocido tuyo o de tu familia?

Sí y no lo supe hasta que abrí la puerta. Han sido varios. Uno por respeto a mi familia se fue sin hacer nada. Otro sin embargo se quedó y me confesó que se sentía atraído por mi desde que yo tenía catorce años. También entró por la puerta un chico con el que ya me acosté hace seis años. Y nos acostamos, pero esta vez, pagando.

¿Te has encontrado a tus clientes fuera del ámbito de la prostitución?

Sí. Algunos me saludan, otros me abrazan. Y otros por el tema de la confidencialidad me ignoran. La prostitución es dura porque al final todo el mundo se entera, y más en una localidad pequeña como esta. Una vez un cliente le dijo a la que era mi mejor amiga que si era amiga de la puta.

¿Cómo sobrellevas la prostitución?

Sé que algunas chicas se drogan para poder hacer esto. Yo nunca me he drogado, ni siquiera he bebido. Es muy duro de llevar. Yo me hacía autoterapia. Tenía a un solo hombre al lado para poder recordar lo que era follar con sentimiento. Él me recordaba quien soy, por qué debo seguir luchando… él era el último que me tocaba.

Hacía que me volvieran a gustar cosas que ya no me gustaban y podía dormir tranquila y sin pesadillas. El problema es que al día siguiente es otro choque de realidad. Muy duro.

 

La prostitución, actividad lícita y merecedora de un contrato de trabajo. Sentencia T-629/10 de la Corte Constitucional de Colombia

 

 

 

 

Puede descargarse aquí la sentencia completa.

http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2010/T-629-10.htm

 

El extenso análisis jurídico que de la prostitución hace esta sentencia merece un estudio detenido. Extracto tan sólo este apartado.

 

Actividad lícita, con todo y las buenas costumbres 

Por menos feliz que resulte a los ideales de una sociedad democrática y respetuosa de los derechos fundamentales, que anhela dignificar en el mayor nivel posible la vida y el desarrollo personal de los individuos en sociedad, se debe señalar de nuevo que, dentro de los límites impuestos por el Derecho, la prostitución es una actividad lícita.

Existen ciertamente convenios y actuaciones relacionadas con ella que están excluidas de los ámbitos de libertad de los sujetos, que son prohibidas o reguladas de modo tal que su incumplimiento acarrea sanción penal o contravencional. Empero, una vez acatado ese régimen jurídico con el cual se hace efectivo el poder normativo del Estado para armonizar la práctica social de la prostitución con los intereses colectivos y los derechos de personas involucradas en la actividad y de otros, poseen objeto y causa lícitas las prestaciones, obligaciones y acuerdos establecidos en torno suyo.

 

Así se desprende del principio general de libertad y de la propia dignidad humana como derecho fundamental. También se sustenta y con fuerza determinante, en que es el principio del trabajo y son las libertades económicas (libertad de trabajo, derecho-deber del trabajo, autonomía privada y libre iniciativa económica, todas ellas ejercidas por personas libres, concientes, capaces), las primeras en proveer de los recursos con qué satisfacer las necesidades personales y familiares y aumentar el patrimonio.

Pues, no importa cuán chocante sea, a falta de un Estado asistencialista que suministre la procura existencial a todos los sujetos o una renta básica para la subsistencia, la prostitución se convierte en la actividad que sometida a los parámetros constitucionales dichos, controlada urbanísticamente y en términos de salubridad, ordenada en el comercio y sujeta a obligaciones tributarias claras y específicas, permite a un número importante de personas ganarse la vida[125].

 

Por lo mismo, no es legítimo considerar que aún respetando el Derecho, pueda apelarse a las buenas costumbres como fuente para declarar ilícita una prestación relacionada con la prostitución, pues como se ha visto, dicha noción no actúa como fuente paralela al Derecho positivo sino conforme a él.

Una interpretación así supondría una ruptura de la coherencia del orden normativo, una suerte de venire contra factum proprium de los operadores jurídicos[126], por la cual se admitiría que la ilicitud de los acuerdos relacionados con la prostitución va en contra de las buenas costumbres, cuando por otra parte el Derecho objetivo reconoce la actividad como económica, la registra, la grava, impone a sus actores deberes y también les reconoce derechos[127].

 

Es que a falta de toda regulación, con base en las buenas costumbres y en ese tanto, con base en lo previsto en el artículo 13 de la ley 153 de 1887[128], “a falta legislación positiva”, podría determinarse la ilicitud detodos los acuerdosque giran en torno del acto de prostituirse y por la misma vía de múltiples opciones individuales que no se acompasaran con una susodicha moral mayoritaria. Sin demasiados miramientos, todas estas decisiones podrían ser estimadas generalmente como contrarias a la moral cristiana, es decir a la moral social[129], que más valdría llamar claramente la virtud social republicana, que se halla a la base del discurso de los derechos; todas ellas, por tanto, podrían ser merecedoras de un juicio de invalidez. Pero, como el Derecho sí ha regulado el fenómeno, lo reconoce, lo regla y ordena y como la prostitución puede hacer parte del libre desarrollo de la personalidad y del vivir como se quiera y del vivir bien (el ganarse la vida), no es admisible disponer ex novo, a partir de una moralidad de jueces, la ilicitud de aquellos acuerdos, cuando en la prestación u obligación que se analice se han cumplido a cabalidad con los principios y reglas que la someten, cuando no hay coacción, ni inducción, cuando se pacta en libertad, como decisión propia, autónoma, sin afectación de la integridad física o moral.

 

Y aunque la polémica entre el Derecho y la moral siempre estará abierta[130], y el culto a sentimientos religiosos o a las formas y la apariencia siempre podrá hacer parte de los modos de pensar, actuar, decidir y comportarse en las sociedades plurales, tales concepciones o maneras de ver el mundo no pueden convertirse en fuente de Derecho para restringir legítimamente derechos ni libertades. Tales concepciones no pueden ser reconocidas como finalidad imperativa para un trato desigual ante la ley, ni el argumento de idoneidad o necesidad que fundamente una discriminación en contra de quienes ejercen la prostitución o, en el marco de la legalidad, viven de ella.

Como pieza conceptual que alimenta la movilidad del ordenamiento jurídico, al conectar la realidad y las convicciones de las gentes con las normas que los rigen, las buenas costumbres podrán servir para llenar vacíos, para poner en evidencia el carácter desueto de ciertas reglas, pero está del todo claro desde el sistema de fuentes, que no puede suplir las disposiciones del orden positivado [131] y de los principios constitucionales que rigen su interpretación.

 

La prostitución también es un trabajo: Corte Constitucional (Colombia, 2010)

 

Según un fallo del alto Tribunal, las personas que ejercen la prostitución dentro de la legalidad tienen los mismos derechos de cualquier trabajador.

 

10 de abril de 2010

https://www.semana.com/nacion/articulo/la-prostitucion-tambien-trabajo-corte-constitucional/122857-3

 

Segun la Corte Constitucional, los trabajadores sexuales son sujetos especiales de derecho debido a su condición de discriminación.

 

La Corte Constitucional amparó los derechos de las trabajadoras sexuales, después de revisar el caso de una mujer que fue despedida del establecimiento en el que prestaba sus servicios sexuales por haber quedado en embarazo.

El alto Tribunal amparó los derechos al trabajo, a la igualdad, a la seguridad, al fuero materno y al mínimo vital de la demandante.

Ahora, el establecimiento en el que trabajaba deberá indemnizarla y pagarle las 12 semanas de salario por la licencia de maternidad, pues la Corte consideró que aunque no había un contrato formal, sí había un contrato laboral que se rompió abruptamente.

No obstante, el alto Tribunal no ordenó el reintegro a la demandante por considerar que aunque el trabajo es legal, va contra principios liberales del derecho.

El fallo establece que en los casos en los que la prostitución es ejercida voluntariamente, la trabajadora sexual cumple un horario, depende de esa actividad, está subordinada a un jefe y recibe una remuneración periódica, hay un contrato de trabajo.

Además, reconoció que la prostitución no es un trabajo ilícito. ¿La razón? La prostitución es una actividad económica, que se rige por el derecho comercial, tributario, y ahora, en este caso, laboral.

En la sustentación de este argumento, la Corte Constitucional adujo que “ni la moral ni las buenas costumbres” eran razones para justificar la discriminación. El argumento fue el producto del análisis de los derechos laborales consagrados en la Constitución y en la legislación.

La sentencia T-629 de 2010, resultado de la demanda que instauró la trabajadora sexual, invocó el principio constitucional que garantiza la protección de los derechos de las personas que pertenecen a un grupo tradicionalmente discriminado.

Según la Corte, es “deber de considerar al trabajador o trabajadora sexual como sujeto de especial protección, por ser la parte débil del contrato y sobre todo por las condiciones propias del trabajo y la discriminación histórica y actual de la que suele ser víctima por la actividad que ejerce”.

Agrega: “esta situación merecerá, como ocurriría con cualquier otro sujeto en condiciones similares, la más decidida protección por parte del Derecho para que sean cubiertas todas las obligaciones no pagadas por el empleador durante el tiempo en que hubiese tenido lugar la relación de trabajo”.

La acción judicial llegó a la Corte, después de haber pasado por un juzgado y un tribunal, en primera y segunda instancia. Los dos despachos habían negado la protección de los derechos demandados.

En primera instancia el juez reconoció que efectivamente la protección de derechos fundamentales estaba en juego, pues la demandante estaba en embarazo y pertenece a un grupo social discriminado. Sin embargo, negó la solicitud porque “el contrato que tenga como objeto de prestación actividades sexuales se encuentra afectado por un objeto ilícito toda vez que dicho ejercicio es contrario a las buenas costumbres, razón que impide su protección por parte de este Despacho”.

En la segunda instancia el juez confirmó los argumentos del primer juez. Argumentó que el tipo de contrato no permite establecer la retribución para la trabajadora sexual, pues se basa en porcentajes por los servicios.

Los efectos jurídicos 

El fallo seguramente facilitará el trabajo de las asociaciones de las trabajadoras sexuales que reivindican sus derechos, así como la creación de sindicatos, cooperativas y cualquier figura relacionada con los derechos laborales.

La Corte también instó a las autoridades a proteger “de manera efectiva, los derechos de las personas que ejercen la prostitución, tanto en lo que tiene que ver con sus derechos individuales, a la salud y a la rehabilitación, como respecto de sus derechos a un trato igualitario frente al trabajo”.

El fallo con ponencia del magistrado Juan Carlos Henao, dice que “los trabajadores sexuales siguen siendo sólo cifras y datos en las estadísticas y encuestas, sujetos discriminados y sometidos a la indignidad de no merecer la protección del Estado, víctimas por regla, de una invisibilización en sus derechos económicos y sociales fundamentales, estimada en esta providencia inadmisible e ilegítima. Actuación ésta que, estima la Sala, no se puede posponer y cuya realización debe operar irremediablemente, de modo paralelo a las políticas y acciones de rehabilitación y prevención existentes”.

 

La penalización de los clientes atenta contra los derechos fundamentales de las trabajadoras sexuales

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

16 de noviembre de 2018

http://ma.lumiere.rouge.blogs.liberation.fr/2018/11/16/anticonstitutionnellement/

 

¡Inconstitucionalmente!

 

El lunes 12 de noviembre de 2018 el Consejo de Estado ha hecho pública una resolución favorable a la tramitación de una Cuestión Prioritaria de Constitucionalidad (CPC) contra la penalización de la compra de servicios sexuales. Este era un paso necesario antes de que el Consejo Constitucional estudie la cuestión. Esto quiere decir que de aquí a tres meses, el tiempo legal establecido para responder, la penalización de los clientes podría ser derogada en Francia.

La asociación católica Mouvement du Nid había presentado un argumentario para oponerse al carácter fundamentado de la demanda e intentar bloquear su transmisión al Consejo Constitucional, pretendiendo representar una misión de servicio público y los intereses de las “víctimas”, pero su intervención no ha sido considerada de recibo.

Por el contrario, por lo que concierne al interés de actuar de los requirientes, la Señora Iljic, relatora pública, ha considerado que no era oportuno criticar el de la asociación Médicos del Mundo, en la medida en que el de las cinco personas físicas y la asociación STRASS asociadas en el requerimiento era indiscutible.

 

 

Las tres condiciones requeridas para la tramitación de la CPC han sido consideradas cumplidas, pero es sin duda la que se refiere al carácter fundamentado de los principios contitucionales invocados la que reviste mayor importancia.

Las asociaciones que representan a las trabajadoras sexuales invocan desde hace tiempo los efectos nocivos de la penalización de los clientes sobre el derecho a la salud y la seguridad de las personas. Se han añadido otros argumentos para defender el principio de autonomía personal, de libertad sexual y de respeto a la vida privada, pero son los principios de libertad de empresa y de proporcionalidad de las penas las que más peso han tenido a causa de su carácter “fundamentadamente nuevo”. La relatora, en efecto, ha declarado:

 “desde el momento en que el legislador no ha creído oportuno hacer de la prostitución una actividad ilícita, parece que la penalización de los que han recurrido a estos servicios atenta contra la libertad de empresa de las prostitutas”.

Recordemos que, en efecto, las trabajadoras sexuales seguimos siendo condenadas por “trabajo disimulado” cuando no declaramos nuestros ingresos al fisco o a la URSSAF, y que la justicia reconoce, por tanto, el trabajo sexual como una actividad económica legal en su forma autónoma. Existe, pues, una incoherencia jurídica al dificultar el ejercicio de una actividad legal y fiscalmente imponible.

Las trabajadoras y los trabajadores sexuales de Francia estamos esperando con impaciencia la decisión del Consejo Constitucional, esperando que ponga fin a los perjuicios sufridos por la penalización de nuestros clientes.

 

“El sexo para las mujeres ha sido siempre un trabajo”

Silvia Federici / Activista, historiadora e investigadora feminista

 

Por Nuria Alabao

14 de Noviembre de 2018

https://ctxt.es/es/20181114/Politica/22841/silvia-federici-el-sexo-ha-sido-un-trabajo-para-las-mujeres.htm#.W-yArY2DsYw.twitter

 

Silvia Federici en una imagen reciente.

 

En sus charlas en España o Argentina llega a reunir a miles de mujeres que siguen a esta veterana historiadora y activista, hoy una verdadera referencia del feminismo autónomo. En su último libro publicado este año, El patriarcado del salario, Silvia Federici dialoga o más bien actualiza el marxismo a partir de los análisis feministas de la reproducción social. Tema que ya trabajó en la que es probablemente su obra más conocida: Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (2004), donde hace una aproximación histórica al despegue del capitalismo poniendo el foco en el trabajo no remunerado de las mujeres.

Durante los años 70, Federici fue una de las principales animadoras del movimiento que reclamaba un salario para el trabajo doméstico como herramienta de lucha y emancipación de las mujeres. Precisamente, su próximo libro es una recopilación de textos sobre esta cuestión que la editorial Traficantes de Sueños sacará a principios del año que viene. Federici dice que vendrá a presentarlo en marzo porque tiene ganas de participar en la manifestación feminista española que ya se ha convertido en una referencia mundial del movimiento de mujeres.

Federici es una de las firmantes del manifiesto “Nunca sin nosotras” que pide la retirada de la denuncia contra el sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS. Hablamos con ella por videoconferencia para saber sus razones para firmar y para que comente cómo sus investigaciones pueden alumbrar el tema de la prostitución.

En España estamos asistiendo a fuertes polémicas relacionadas con un sindicato de trabajadoras sexuales que el Gobierno quiere ilegalizar y al que han demandado algunas organizaciones feministas. ¿Qué piensa de este debate?

Creo que una postura así por parte del Estado y de los grupos feministas que son abolicionistas es muy hipócrita. Claro, yo también soy abolicionista: quiero abolir el capitalismo; quiero abolir el trabajo asalariado; quiero abolir la explotación. También quiero abolir el que las mujeres tengamos que vender nuestro cuerpo y nuestro cerebro para poder sobrevivir. Muchas veces vender tu cerebro es peor que vender tu cuerpo. Entonces, ¿qué abolicionismo queremos? No podemos decir: este tipo de explotación es aceptable y esta no. Eso implica establecer jerarquías entre las mujeres en relación a qué tipo de explotación están sometidas o soportan. Es verdaderamente una forma de moralización que no tiene en cuenta que esas mujeres igual no tiene otra alternativa mejor.

Es una cuestión política fundamental reconocer que la prostitución –sobre todo para la mujer– tiene que ver con una condición estructural, con algo que está enraizado en la posición económica y social de las mujeres desde hace mucho tiempo. Desde el principio del capitalismo las mujeres siempre han tenido que venderse, no solo en el mercado laboral, sino también en el mercado del matrimonio. El matrimonio con la cobertura del amor ha sido un mercado que implicaba la posibilidad de supervivencia económica. Entonces, prostituirse de una manera o de otra ha sido –y sigue siendo– el destino de las mujeres. Pensar que las mujeres únicamente venden su cuerpo en la calle o en un burdel es una ilusión, es una mentira. Las mujeres se venden de muchas formas y usan su cuerpo porque muchas veces no hay alternativa. Por ejemplo, en los Estados Unidos las mujeres que trabajan como camareras no tienen un salario regular sino que dependen de la propina. Cuando se acercan al final de mes, tienen que resultar atractivas y ser amables para buscar propinas más altas. Muchísimas veces en los lugares de trabajo asalariado la mujer ha necesitado utilizar su cuerpo para mantener su salario, para conseguir mejorías o para no ser despedida, porque a veces no puedes decir que no a tu jefe por miedo. Hay que ver esta cuestión como estructural de las mujeres sin recursos que desde hace mucho tiempo han necesitado usar sus cuerpos de muchas formas para sustentarse.

Otros argumentos de las abolicionistas giran en torno a los efectos simbólicos de normalizar la prostitución y dicen que legitimar la prostitución es legitimar a los proxenetas y a la industria del sexo.

Pensar que solo la prostitución está conectada con la violencia es también una forma muy ciega de ver las cosas. Violencia no es solo violencia física. Cuando tienes que trabajar quince horas seguidas y no puedes ni ir al baño o no puedes descansar hasta que completas tu trabajo; cuando trabajas en un lugar donde se fumigan pesticidas o en una zona tóxica –en la electrónica por ejemplo– eso es violencia. Si hablamos de luchar contra la violencia hay que luchar contra todas las violencias, no vamos a elegir diferencias que son verdaderamente ficticias, porque se muere y se sufre de muchas maneras.

Es importante para el movimiento feminista destacar que la violencia no es una cosa uniforme, que la violencia se escribe de formas distintas pero que tiene un elemento común. No nos corresponde a nosotras establecer jerarquías, decir quiénes son las mujeres buenas o las malas o las forma de explotación que podemos aceptar y las que no. Si desde un lugar donde tienes varias opciones le dices a otra mujer: “No debes hacer esto”, estás hablando desde una posición de privilegio. Claro que a ninguna mujer le gusta venderse de esta manera, pero no es la única forma de venderse. ¿Qué vamos a decir de las mujeres que trabajan en los ejércitos o en las cárceles? ¿Es mejor dedicarse a eso? ¿Y las que nos golpean en las manifestaciones cuando protestamos? Entonces, mi filosofía y política feminista es que debemos luchar para expandir las posibilidades de sustentarse de las mujeres, para reducir o abolir la necesidad de venderse, no solamente de vender nuestros cuerpos, sino también de vender nuestros brazos, vender nuestras mentes o nuestros corazones. Pero si a una mujer le permite mayores posibilidades vender su cuerpo que trabajar en una máquina veinte horas al día, yo no voy a ser la que le diga que no puede hacerlo.

También soy contraria a la glorificación del trabajo sexual, ni glorificar ni degradar. Es una forma de trabajo y la lucha está en que podamos organizarnos en todos los trabajos y organizarnos también para que tengamos posibilidades de escapar de todos ellos y no tener que estar obligadas a vendernos de ninguna manera.

También se dice que no se puede separar trabajo sexual voluntario y la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

No hay que negar que la trata existe pero no se puede pensar que todo es trata y que todas las mujeres que se dedican al trabajo sexual son víctimas. Hay miles y miles de mujeres que dicen que están angustiadas porque algunas feministas las degradan así o porque intentan ir contra sus clientes. Pero existe toda una evidencia empírica que demuestra que miles de mujeres ejercen voluntariamente.

¿Qué hacemos con la prostitución en el debate de la legalización?

Para mí hay dos caminos diferentes: el camino de la legalización y el de la descriminalización. En el primer caso significa que el Estado pone toda una serie de reglas. En el otro, que el Estado no se entromete, que simplemente es un trabajo que no se considera un crimen. Muchos movimientos de trabajadoras sexuales luchan por la descriminalización y yo estoy con ellas.

¿Cree que las luchas para el reconocimiento del trabajo doméstico de las que ha formado parte en los años 70 y todas las discusiones sobre la consideración de lo que es o no trabajo pueden iluminar algo el debate sobre el trabajo sexual?

Este discurso tiene que ver con la discusión sobre la división sexual del trabajo en la sociedad capitalista. La tarea histórica de las mujeres ha sido la de reproducir la fuerza de trabajo –parir y criar a los futuros trabajadores–. Ahí está contenido el significado que ha tenido el sexo para las mujeres: ha sido siempre un trabajo. Esto se puede verificar porque desde el principio del capitalismo la sexualidad de la mujer ha sido regulada por el Estado en todas sus formas con penalizaciones muy fuertes que podían implicar incluso la muerte. Por eso decimos que para las mujeres la sexualidad nunca ha sido un placer, siempre ha sido una obligación. Por ejemplo en el matrimonio era una tarea al mismo nivel que limpiar, cocinar o cuidar de los niños. Si estabas cansada por la noche o no querías no podías decir que no, porque se presumía que cuando te casas, el hombre tiene derecho a tu cuerpo en cualquier momento. Muchísimas mujeres han intentado defenderse. La famosa frigidez de las mujeres debe ser vista como una forma de lucha, una forma de absentismo, una forma de decir “No”, de no participación en una situación en la cual prácticamente nunca puedes controlar las condiciones de tu actividad sexual, que siempre se mostraba muy reglamentada, muy penalizada y muy canalizada de formas que complacían a los hombres pero que no estaban destinadas al placer de las mujeres.

Es importante comprender que cuando se habla de trabajo sexual hay un continuo entre el sexo doméstico de la familia y el sexo que se vende en la calle. En el caso de la familia, la mujer también estaba con un hombre porque él le garantizaba la seguridad económica y eso implicaba –y todavía hoy en según que lugares– la condición de deber copular con él cuando él quería.

Muchas trabajadoras sexuales han dicho que el movimiento de liberación de las mujeres de los años 70 que ha examinado mucho esta condición del trabajo doméstico ha dado poder a las prostitutas para movilizarse y para visibilizarse y poder decir: “somos trabajadoras”. Antes eran siempre las mujeres invisibles detrás de la puerta de los burdeles o en la calle de noche. Eran las mujeres de las cuales no se podía hablar. El movimiento feminista les ha dado la posibilidad de hablar y de decir: “Estamos aquí. Somos trabajadoras, no nos llaméis prostitutas porque tiene connotación degradante, llamadnos trabajadoras del sexo”… El coraje venía del impulso del movimiento feminista que había empezado a contestar la sexualidad que la mujer vive en el capitalismo.

No se puede hablar de prostitución sin hablar del régimen de fronteras. Muchas de las que se dedican son inmigrantes, y una buena parte no tiene papeles, es decir casi ningún derecho, están obligadas a la clandestinidad total. ¿Cómo están vinculadas estas dos cuestiones, la de la vulnerabilidad de las mujeres migrantes sin derechos y la prostitución?

Está muy claro que cuando se ataca a las trabajadoras del sexo sobre todo se ataca a las mujeres que se han dedicado a la prostitución porque tenían menos opciones económicas. En muchos casos porque han decidido que podían ganar más sueldo con el trabajo sexual que en otros trabajos. Este es el caso por ejemplo de muchas mujeres que habían migrado para trabajar como empleadas domésticas o en el trabajo de cuidados y después se han dado cuenta de dos cosas. La primera, que no ganaban casi nada, sobre todo si no tenían papeles legales, pero incluso teniéndolos los salarios son muy bajos. En segundo lugar, que como trabajadoras domésticas o de cuidados en una casa eran vulnerables a muchísimos abusos sexuales que no podían denunciar porque no tenían papeles o porque se podían quedar sin trabajo. Estos trabajos no están libres de violencia. Entonces algunas piensan que es mejor prostituirse porque puedes ganar un poco más, conociendo los riesgos también, claro.

Pero hoy las prostitutas no son solo víctimas, se organizan también. Hoy hay un movimiento, no estamos en el año cero del trabajo sexual, hay un movimiento de mujeres que se organizan, que se movilizan a nivel internacional en Australia, en Bolivia, en India. Por ejemplo cuando se juntan y buscan un lugar donde trabajar y así se pueden proteger si algún cliente intenta abusar de ellas. Lo sé porque he estudiado un poco la situación de las trabajadoras del sexo en Italia, en gran parte de origen africano. Ellas también se organizan pero están sujetas a muchísimos chantajes, es un trabajo de riesgo. Las mujeres que se enfrentan a las formas más violentas de trabajo sexual son las mujeres negras africanas extranjeras de extracción proletaria.

También he visto que estas mujeres rechazaban considerarse mujeres malas o degradadas. Decían: “Bueno, es un trabajo terrible pero mi hermana puede ir a la escuela, pero mi papá y mi mamá ahora tienen una casita; esto les ha permitido no tener que vender la tierra…”. Y se sentían orgullosas porque habían contribuido al bienestar de su familia. Lo que pasa es que ahora en muchas metrópolis las trabajadoras sexuales migrantes son las que ocupan todavía los escalones más bajos, las que trabajan en la calle y las que se arriesgan más.

Usted también ha trabajado estas cuestiones en Calibán y la bruja, ¿cuál es la relación entre la prostitución y la acumulación originaria que se basó en la expropiación de los bienes comunes?

La transición al capitalismo nos da una imagen muy clara de la situación de las mujeres en la sociedad. Por un lado la prostitución se expande. La historia nos dice que había prostitutas en todas las esquinas de muchas ciudades en el siglo XVI y XVII, mujeres jóvenes desplazadas de su tierra y separadas de los bienes comunes. Hay un proceso de masificación de la prostitución. Y por otro lado, el Estado introduce la penalización. Incluso en muchos países europeos llegará a haber pena de muerte cuando antes del surgimiento del capitalismo la prostitución era legal. O sea, se convierte en trabajo ilegal y al mismo tiempo se expande porque es uno de los pocos recursos que la mujer tiene para sobrevivir. Esto da cuenta de toda la hipocresía del Estado. Nace mano a mano con el trabajo doméstico no pagado, con la desvalorización de la reproducción de la vida y de la fuerza de trabajo.

La inquisición por su parte empieza a introducir también torturas: como una en la que ponían a una prostituta atada a una silla y la sumergían en agua para asfixiarla o le cortaban la nariz y las acusaban de inmoralidad sexual, de ser prostitutas. Esta es una de las acusaciones más frecuentes en los juicios contra las brujas –a pesar de que muchas veces eran viejas–. Entonces, la prostituta es la imagen de la mujer que copula con el demonio por dinero. Esa imagen ha sido fundamental en la demonología. La prostituta han sido fundamental en la construcción de la imagen de la bruja: la mujer que pide dinero por sus servicios sexuales, la mujer que pide dinero por la reproducción es la más mala, es la sirvienta del demonio. Esto es muy eficaz para disciplinar a todas las mujeres. Si eres mujer no tienes acceso al trabajo asalariado que es masculino, pero te queda el matrimonio donde el sexo no se puede cobrar pero forma parte del pacto así como el resto de tareas domésticas.

Estamos en medio de una oleada internacional feminista, ¿cómo deben ser tratados estos temas? ¿Qué tiene que hacer el movimiento social con el movimiento de prostitutas?

El movimiento de las trabajadoras sexuales empieza de forma fuerte en Europa en 1975, después de que algunas de ellas ocuparan una Iglesia en Lyon –Francia–, para denunciar la matanza de prostitutas que era la consecuencia de una nueva ley que ponía límites al ejercicio de la prostitución en hoteles. Muchas fueron asesinadas por trabajar en calles periféricas y desprotegidas. El movimiento feminista no se esperaba algo así. A la Iglesia llegaron muchísimas mujeres y prácticamente en dos meses se creó un movimiento a nivel europeo –en Francia, en Italia– dónde estábamos todas, también las feministas. Estaría bien investigar cómo se ha producido después esa división en el feminismo sobre esta cuestión que yo creo que fue a partir de 1980.

¿Por qué durante esa década?

Puede ser porque comienza el discurso de la trata. Está claro que en muchos casos es verdad. Lo sabemos porque en algunos países muchas veces son niñas las que son prostituidas y esto es muy importante verlo. No hay que ignorarlo, hay que luchar contra ello. Muchas veces son las madres que las vendan. En Filipinas o en varios lugares de la India puedes ver que se venden a niños y niñas en mercados donde los compradores de carne humana contactan con los parientes.

¿Y por qué las venden? Las venden porque están endeudados por culpa de las políticas del Fondo Monetario Internacional, de la Unión Europea o del Banco Mundial. Los ajustes estructurales han endeudado a un montón de gente. La política extractivista expulsa a la gente de las tierras de cultivo que se endeudan y venden a sus hijos para tener un poco de dinero. Esta es la situación. Es muy importante, no se debe negar que hay toda una historia de violencia, como existe también en el trabajo asalariado, por ejemplo, en el trabajo de las trabajadoras domésticas.

Aquí las discusiones dentro incluso del movimiento son muy virulentas. ¿Por qué cree que es un tema que divide de forma tan brutal al feminismo?

Creo que muchas feministas deben reflexionar sobre las consecuencias de su conducta porque profundizan divisiones que han sido muy útiles al capital y al Estado para romper la lucha de las mujeres. Siempre nos han dividido: la buena y la mala o la madre y la prostituta. Cuando te sales de la norma una de las primeras cosas que hacen para disciplinarnos es decir: “te estás comportando como una puta”.

Basta de divisiones. Primero, yo creo que es un peligro para el movimiento. Lo vemos con la prostitución y también en la cuestión de los y las trans. Hay que preguntarse a quién vamos a beneficiar. Segundo, el movimiento feminista debe comprender que no se puede cambiar el mundo solo cambiando nuestras identidades, se deben cambiar las condiciones materiales de nuestra vida. Entonces, ¿quieres abolir la prostitución? Bueno, pues luchemos para que todas tengamos recursos materiales, luchemos para apropiarnos de la tierra y para reapropiarnos de los servicios para que las mujeres no tengan que venderse. Luchemos, no solamente por el aborto, sino contra la esterilización, contra los intentos de los Estados de prohibir a las mujeres ser madres. El aborto es solo una parte del control sobre nuestros cuerpos, debemos luchar también contra todas las medidas que nos impiden decidir si queremos o no ser madres.

 


Autora

· Nuria Alabao

Es periodista y doctora en Antropología. Es miembro de la Fundación de los Comunes.

 

 

El derecho a prostituirse resume todos los derechos de las mujeres frente al patriarcado

 

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Por Citerea Anadiomena

13 de noviembre de 2018

https://www.revistalibertalia.com/single-post/2018/11/11/derecho-a-prostituirse-resume-todos-los-derechos-de-las-mujeres

 

En España, la prostitución no es delito. Dicho con otras palabras: la prostitución no está penalizada, no es ilegal y, por tanto, es legal [i].

Esto puede sorprender a quien lo lea, ya que en España los medios de comunicación, los partidos políticos y, en general, el activismo abolicionista [ii], tanto el confesional como el laico, tienden a referirse a la prostitución como si fuera un delito [iii], en un intento de confundir a la opinión pública. A veces, se refieren a la prostitución como “alegal”. Este término no tiene significado jurídico [iv]: las cosas o son legales o son ilegales, o no están prohibidas o sí lo están. Usar el neologismo “alegal” es querer dar a entender que si la prostitución no está prohibida es por un descuido o una desidia de los legisladores y eso es una falacia. Es legítimo promover una ley que penalice la prostitución, si hay quien cree que debe ser penalizada, pero en un Estado de Derecho hay una vía para conseguir un cambio legislativo, y esa vía pasa por un proyecto de ley y su discusión y aprobación por el Parlamento.

Que la prostitución no está prohibida en España es una evidencia y, por tanto, también es una evidencia que las mujeres tienen derecho a prostituirse. El derecho a prostituirse es inseparable del derecho a la libertad sexual, que a su vez es expresión del derecho a la dignidad [v] de las personas reconocido expresamente por la Constitución [vi]. Y estos derechos inseparables son, a su vez, expresión de la liberación de las mujeres de la opresión patriarcal representada por la vieja legislación franquista.

Los derechos de las mujeres conculcados por el patriarcado en la etapa franquista pueden dividirse en derechos sexuales y derechos económicos. La opresión sexual supone negar el derecho a disponer libremente del propio cuerpo. Sometidas por las leyes patriarcales, las mujeres debían conservar su virginidad hasta el matrimonio y, una vez casadas, debían mantenerse fieles y estar siempre dispuestas a cumplir su “deber conyugal”, es decir, que no existía el delito de violación dentro del matrimonio. Tampoco tenían derecho a abortar bajo ningún supuesto, grave delito castigado con severas penas de cárcel. Y la prostitución, o estaba perseguida o estaba estrictamente regulada con leyes que negaban a las prostitutas todo una serie de derechos fundamentales.

El derecho a disponer libremente del propio cuerpo encuentra su plena expresión en el derecho a la prostitución. Suprimidas felizmente en España las modalidades mayoritarias de opresión sexual patriarcal, subsiste sin embargo una amenaza permanente sobre el derecho a la prostitución de las mujeres. Por eso, la defensa de este derecho supone la plena defensa del derecho a la independencia sexual y al dominio sobre el propio cuerpo de las mujeres, y resume y es la garantía de las modalidades mayoritarias del mismo.

Los derechos económicos de las mujeres conculcados por el patriarcado encontraban su máxima expresión en el matrimonio clásico, que sometía a la esposa a la plena dependencia económica del marido, y en la legislación laboral que discriminaba negativamente a las mujeres, sometidas además a la explotación de los trabajos domésticos y reproductivos no pagados y obligadas a cargar, en el caso de las madres solteras, con todo el peso de la crianza de los hijos.

Ha desaparecido la dependencia obligada por ley dentro del matrimonio, pero no las otras. Castigadas especialmente por la precariedad dentro de un sistema capitalista abiertamente machista, las mujeres deben enfrentar particulares necesidades de supervivencia. Y el derecho a disponer del propio cuerpo siempre ha supuesto una posibilidad particular de supervivencia rentabilizando las necesidades sexuales masculinas insatisfechas. El derecho a disponer del propio cuerpo y el derecho al libre intercambio económico que garantizan la Constitución y las leyes en España, permiten a algunas mujeres compensar la discriminación patriarcal remanente que las condena a la precariedad y, al liberarse ellas, contribuyen a la liberación de todas.

El derecho a prostituirnos resume todos los derechos de las mujeres frente al patriarcado, y la pérdida de ese derecho, por el contrario, nos llevaría a las mujeres de vuelta bajo el dominio patriarcal.

 


[i] Para la ley, el acto de prostitución es legal en su esencia, dado que pertenece de pleno derecho al ámbito de las libertades individuales.

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2015/10/25/palabras-enganosas-y-verdad-desnuda- el-estatus-juridico-de-la-prostituta/

[ii] El abolicionismo es una ideología fundamentalista que propugna la supresión del derecho de las mujeres a prostituirse.

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2017/12/31/de-la-naturaleza-criminal-del-abolicionismo/

[iii] El caso más llamativo ha sido el de la Junta de Andalucía, al incluir en su Ley de Igualdad de Género la prostitución, aunque a diario vemos en todas las noticias y en las declaraciones de partidos e instituciones la presentación de la prostitución de forma que parezca que es una actividad ilegal.

https://blogs.elconfidencial.com/espana/matacan/2018-10-28/prostitucion-en- andalucia_1637104/

[iv] “Dicho de forma resumida: Para los particulares, lo que no es ilegal, es legal.”

https://elpais.com/ccaa/2014/12/28/paisvasco/1419798464_280252.html

[v] “Así, puede elaborarse una definición de la dignidad de la persona humana, según la Constitución española: ‘valor de la persona humana, espiritual o moral y jurídico, que permanece invulnerable o inalterable, y se manifiesta singularmente en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida’.” https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/5545/1/JOSE%20ENRIQUE%20MORA.pdf

[vi] El art.10 no 1 de la Constitucion española de 1978 dice textualmente: «La dignidad de la persona humana, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social».

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229

 

Cómo una ley canadiense que pretende proteger a las trabajadoras sexuales hace que sea más difícil para ellas mantenerse seguras

 

 

Por ALEX MCKEEN

StarMetro Vancouver

Viernes, 9 de noviembre de 2018.

https://bit.ly/2Qxda6R

 

VANCOUVER: Kerry Porth recuerda con cariño el día de 2013 en que el Tribunal Supremo de Canadá tomó la decisión histórica de anular las leyes que penalizaban el trabajo sexual.

El 20 de diciembre de ese año, el Tribunal Supremo dictaminó por unanimidad que las leyes penales que prohibían vivir de los beneficios del trabajo sexual habían empujado a Terri-Jean Bedford y otras trabajadoras sexuales a situaciones clandestinas peligrosas para hacer su trabajo, y violaron sus derechos constitucionales a la seguridad de la persona.

Kerry Porth, ex trabajadora sexual y asesora de Pivot, en East Vancouver, el 7 de noviembre de 2018. Porth cree que el estigma asociado con el trabajo sexual y su fusión con la trata de personas está profundamente arraigado en la forma en que los canadienses piensan sobre la industria del sexo y que criminalizar el trabajo sexual no “rescata” a las mujeres en esas circunstancias, sino que castiga un “síntoma” de esos problemas sistémicos. (JENNIFER GAUTHIER / JENNIFER GAUTHIER / PARA STARMETRO)

 

“La decisión Bedford que dictaminó el Tribunal Supremo fue una victoria unánime para las trabajadoras sexuales”, dijo Porth. “Fueron reconocidas como seres humanos”.

Porth, quien salió del trabajo sexual en el Downtown Eastside de Vancouver en 2004 y desde entonces se ha convertido en una activista líder por los derechos de las trabajadoras sexuales, fue una de las personas que vieron la decisión como el punto de inflexión que finalmente permitiría a una clase de trabajadoras marginadas tener las mismas protecciones que todos los demás trabajadores, incluidas las normas de seguridad y salud en el trabajo, la capacidad de formar cooperativas y, finalmente, las pensiones y el pago por enfermedad.

Mirando hacia atrás ahora, su perspectiva ha cambiado. Porth está consternada de que la Ley de Protección de Comunidades y Personas Explotadas (PCEPA), aprobada en 2014 por el gobierno de Harper en respuesta a la decisión Bedford, parece hacer todo menos lo que su nombre promete.

“No creo que vaya a ganar esta lucha en mi vida”, dijo en Vancouver la semana pasada.