Trabajo sexual como trabajo

“La lucha por el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo está estrechamente unida a la lucha por la despenalización. En el centro de la demanda de despenalización está el argumento de que las trabajadoras sexuales deberían verse reconocidos los derechos civiles y laborales y las protecciones sociales que son el derecho de todos los trabajadores, independientemente de su ocupación.”

 

Documento de Política: Trabajo Sexual como Trabajo

Enviado por NSWP el 11 de octubre de 2017

Fuente: NSWP

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DOCUMENTO DE POLÍTICA Trabajo Sexual como Trabajo, NSWP – 2017

Este documento informativo de política global examina el trabajo sexual a través de un marco laboral y aboga por el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo. Cuando se penaliza el trabajo sexual, los lugares de trabajo de las personas que ejercen el trabajo sexual suelen quedar excluidos de las leyes laborales nacionales. Esto crea un ambiente donde las personas que ejercen el trabajo sexual no tienen más opción que aceptar condiciones de trabajo explotadoras. Como resultado, la lucha por el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo está estrechamente ligada a la lucha por la despenalización. Este documento de políticas esboza los beneficios de mirar el trabajo sexual a través de un enfoque laboral. Una guía comunitaria también está disponible.

El contenido incluye:

  • Introducción
  • Marco de Políticas Internacionales
    • La OIT y el Programa de Trabajo Decente
    • La Posición de la OIT en cuanto al Trabajo Sexual
    • La Política de la NSWP sobre el Trabajo Sexual
  • Personas que Ejercen el Trabajo Sexual Organizadas Utilizando un Marco Laboral
  • Diez Beneficios de un Enfoque Laboral
    • Protección Legal
    • Estigma Reducido
    • Estableciendo Normas para el Trabajo Decente y la Reducción de la Explotación
    • Libertad para Organizarse y Sindicalizarse
    • Violencia y Acoso Policial Reducido
    • Mejor Salud y Seguridad en el Trabajo
    • Acceso Mejorado a la Seguridad Social
    • Mejor Acceso a los Servicios y Recursos Sociales
    • Libre Elección de Empleo
    • Alianzas con Otros Trabajadores y Movimientos Sociales Más Amplios
  • Hacia una Agenda para el Trabajo Sexual Decente
  • Recomendaciones

Este recurso es útil porque resume todos los marcos internacionales disponibles para considerar el trabajo y el derecho al trabajo, y en particular el trabajo sexual como trabajo, incluyendo la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Organización Internacional del Trabajo. Es útil para cualquier persona interesada en aprender acerca de los derechos de las personas que ejercen el trabajo sexual a través de un marco laboral.

Puede descargar este PDF de 21-páginas arriba. Este recurso está disponible en chino, inglés, francés, ruso y español.

Este recurso ha sido traducido del inglés por Nicola Chávez Courtright.

 

Guia Comunitaria El trabajo sexual como trabajo

Enviado por NSWP el 11 de octubre de 2017

Fuente: NSWP

Descarga este recurso:

Guia Comunitaria El trabajo sexual como trabajo, NSWP – 2017

Este recurso es una Guía Comunitaria sobre el documento informativo de política sobre el Trabajo Sexual como Trabajo. Se resumen los marcos internacionales que abordan el trabajo y el derecho al trabajo, y en particular, el trabajo sexual como trabajo. Muestra los beneficios de ver el trabajo sexual como un trabajo a través de un enfoque laboral. También resume la consulta con los miembros de la NSWP que indaga sobre cómo sería el trabajo decente en el contexto del trabajo sexual.

El contenido incluye:

  • Agenda para el Trabajo Sexual Decente
  • Personas que Ejercen el Trabajo Sexual Organizadas Utilizando un Marco Laboral
  • Diez Beneficios de un Enfoque Laboral
  • Recomendaciones

Puede descargar este PDF de 5-páginas arriba. Este recurso está disponible en chino, inglés, francés, ruso y español.

Este recurso ha sido traducido del inglés por Nicola Chávez Courtright.

 

 

Montse Neira: rompiendo las barreras del estigma

 

Montse Neira, Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, ha desempeñado diferentes oficios: dependienta, comercial, operaria en serigrafía, canguro, mujer de la limpieza, camarera, administrativa y contable. Desde 1989 ejerce la prostitución. Participa en debates sobre prostitución y en talleres abiertos de diferentes asignaturas, pertenecientes a disciplinas académicas como la antropología, el trabajo social y la sociología.

Ha publicado diversos artículos en revistas feministas y de ciencias sociales y es autora del libro: Una Mala Mujer. Rompedor mensaje de Montse Neira sobre la superación personal, barreras, límites, en un contexto social aparentemente insalvable: sobrecogedor relato.

TEDxArroyodelaEncomienda. Believe in attitudes, no barries, no limits.

 

 

Otros vídeos de Montse Neira:

FBI: más de 300 niños han sido detenidos por prostitución en Florida

Se supone que una ley protege a los menores de edad de ser procesados en ese Estado

 

Por: Redacción

22 de enero de 2020

FBI: más de 300 niños han sido detenidos por prostitución en Florida

 

Estados en los que los menores pueden ser acusados penalmente de prostitución en EE.UU.

 

Más de 300 niños y adolescentes han sido arrestados por prostitución en la última década en Florida, según los registros estatales recién divulgados.

Muchos de estos menores de edad están siendo acusados ​​penalmente de prostitución, incluso después de que el Estado aprobó una ley diseñada para proteger a los niños vendidos por sexo, descubrieron los investigadores de WFTS-TV, estación afiliada a ABC News.

“Es vergonzoso. ¿Cómo puedes arrestar a un niño por prostitución?”, se quejó Natasha Nascimento de Redefining Refuge, organización sin fines de lucro que sirve a las víctimas de tráfico sexual de niños. “¿Qué tipo de mensaje le envía eso a ese niño?”

A nivel nacional, en 2018, el FBI informó que 260 niños fueron arrestados por prostitución. No se supone que ese sea el caso en Florida. En 2016, ese estado aprobó una ley para centrarse en ayudar, no en castigar, a los niños vendidos por sexo y prohibir a las fuerzas del orden arrestar o acusar a los menores de edad por delitos de prostitución. Pero no todos los departamentos están siguiendo la ley.

Por ejemplo, los registros obtenidos por los reporteros muestran que el Departamento de Policía de Lake Wales presentó cargos penales en mayo de 2019 contra dos estudiantes de secundaria por solicitar prostitución.

“Teníamos que actuar en algo como esto”, dijo el teniente David Black, respaldando las acciones de su Departamento. “Creo que en esta situación, fue lo más correcto”.

El informe policial indica que un oficial de recursos escolares encontró a ambos adolescentes detrás de un edificio escolar y el chico le dio a la chica $5 dólares para realizar un acto sexual.

Black le dijo al canal que su Departamento decide si acusar a un menor de prostitución caso por caso. Cuando los investigadores le mostraron que la ley estatal prohíbe esos arrestos, Black dijo: “Tengo que investigar un poco”.

El equipo contactó a la oficina del fiscal estatal sobre el caso, pero los fiscales se negaron a comentar, diciendo que no podían discutir asuntos relacionados con un menor.

Esta madre se metió en la prostitución de lujo y ahora cuenta su historia

 

Se llama Victoria, tiene 34 años y es madre de 4 hijos. Un día decidió que para sacar la familia adelante debía emprender un cambio radical en su forma de ganarse la vida

 

E. Zamorano

20 de enero de 2020

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-01-20/sexo-madre-victoria-prostituta-relaciones_2412699/

 

“El trabajo ideal”. Así define una mujer de 34 años del Reino Unido su nueva forma de ganarse la vida. Después de haberse pasado la vida trabajando para sacar adelante a sus cuatro hijos, un buen día decidió dar carpetazo y aterrizar en la profesión más antigua del mundo. Ahora, admite que gana más pasta y, en el fondo, vive más cómoda, ya que reconoce que nunca ha pasado demasiado miedo a la hora de ejercer el oficio.

Esta mujer británica, protegida bajo el alias de ‘Victoria‘ fue protagonista de uno de los programas de más audiencia de la ‘BBC‘, dirigido por Louis Theroux, y ha levantado algunas ampollas entre sus espectadores debido a la frivolidad de su contenido. “Se trata de un oficio con un horario muy flexible, ya que puedo ganar dinero mientras mis hijas están en el colegio”, aseguró ella delante de las cámaras, en declaraciones recogidas por ‘Daily Mail’. “Debes entenderlo, todavía me gusta llevar a los niños al colegio y luego, mientras, atiendo las reservas de mis clientes”.

“Siempre digo que mi primer y principal trabajo es ser madre, y luego este, ya sabes, es lo mejor para mí, es muy flexible“, recalcó Victoria. Aunque es madre de tres hijas y un hijo, ella admite que no le gustaría que una de ellas siguiera sus pasos, pero que lo entienden perfectamente.

La escort de 34 años ‘Victoria’ (en la foto), de Nottingham, aparecerá en el nuevo documental de la BBC Two ‘Louis Theroux: Selling Sex’

La madre, que generalmente ve a cuatro hombres al día y encuentra a sus clientes a través de las redes sociales y la aplicación sexual Adult Work, gana alrededor de £ 250 por hora. Aquí aparece retratada con Louis Theroux

Ella reconoció que se trataba de un oficio bastante arriesgado en el que siempre había que estar en guardia por si algún cliente sobrepasaba los límites, pero aún así no cree que “sea peor o más peligroso que volver una noche a casa sola después de haber salido”. Una realidad con la que se enfrentan la mayoría de las mujeres jóvenes en cualquier ciudad. “El peligro siempre está ahí, pero creo que es igual de peligroso que salir un día y emborracharte con alguien para luego irte con él a un hotel. Tan solo debes tener cuidado”.

A la pregunta de Theorux sobre qué significaba para ella el sexo, respondió: “He tenido malas y buenas experiencias sexuales, todas son diferentes, creo que para mí tener sexo es lo mismo que dar un abrazo”. Y ante la facilidad de mantener relaciones íntimas con otros hombres sin que haya amor de por medio, Victoria puntualizó que “no se necesita tener una buena conexión con alguien para tener sexo”.

“Lo veo todo de una manera muy positiva”, prosiguió, “quedo con ellos, hago el amor, me pagan y me marcho. No estoy haciendo nada malo o ilegal, son ellos los que quieren hacerlo, vienen a mi encuentro y yo obtengo mi beneficio”. ¿Sus proyectos más inmediatos? Dejar este trabajo y probar suerte en la industria del porno, grabarse a sí misma y luego vender las imágenes a sus fans.

Polémica

La entrevista fue muy polémica y varios televidentes mostraron su desaprobación con Theorux, aunque otros muchos vieron en ella un ejemplo de superación de una madre que solo quiere sacar a su familia adelante. El periódico ‘The Nottingham Post‘ recogió algunas de las reacciones. “¿Madre de cuatro vendiendo su cuerpo? Personalmente, no me agrada, pero cada uno a lo suyo”, comentó el usuario @NatJablonskas. Otros, denunciaron que el documental ponía a su ciudad como referencia de la prostitución en su país: “¡Oh, genial, Louis Theroux poniendo a Nottingham bien en el mapa!”.

 

¡Escuchad, por fin, a las mujeres!

 

Páginas 35-38 en:

https://cdn-prod.opendemocracy.net/media/documents/BTS_Sex_Workers_Speak.pdf

 

Las trampas, la extorsión, el encarcelamiento y las calumnias del Estado agudizan la conciencia de las trabajadoras sexuales que denuncian las medidas utilizadas invariablemente para reprimir a las mujeres y socavar las luchas de liberación feministas.

 

Gail Pheterson*

 

Las mujeres pusieron en marcha un movimiento de liberación de base hace cincuenta años en una desafiante resistencia contra la opresión. Esas feministas sabían que su lucha era peligrosa, pero eran implacables al reclamar los derechos de las mujeres como personas autónomas. ¿Dónde estamos ahora en esta cruzada por la libertad?

La idea de igualdad entre los sexos se ha convertido en el centro de atención mundial en las últimas décadas, pero la liberación de las mujeres todavía está muy lejos de alcanzarse. Las autoridades gubernamentales, las organizaciones mundiales y los reformadores sociales continúan socavando el análisis radical del sexismo generalizado con una retórica cargada de emociones de la desgracia individual femenina y la mala conducta masculina. Las exposiciones de hombres criminales y perversos que capturan a mujeres indefensas provocan la indignación pública y dejan intactos obstáculos institucionales para la movilidad, el trabajo y la autodeterminación corporal de las mujeres. Esta retórica sabotea las estrategias de liberación al llevar a las mujeres en fuga a la custodia protectora del status quo. El discurso contra la violencia sirve entonces para reforzar la represión estatal de las mujeres. A sabiendas o sin saberlo, el sistema ha logrado arrancar la agenda feminista de su fibra subversiva. El resultado es un camuflaje efectivo de la causa política de la huida de las mujeres y el desprecio por las necesidades materiales de las mujeres, sus elecciones sociales y, lo que es más insidioso, su autonomía para pensar y dar forma a sus destinos.

Todas las mujeres tienen razones para buscar la libertad, pero no todas enfrentan las mismas condiciones de vida. Las soldados de infantería contemporáneas de nuestro movimiento son mujeres migrantes sin derechos que no pueden salir de casa, cruzar fronteras, ganar dinero o vivir de forma independiente. Sin derechos, se ven obligadas a negociar su supervivencia con especuladores abusivos dentro y fuera de la ley. En la legislación, los medios de comunicación populares, los registros policiales, las convenciones de la ONU e incluso los tratados feministas mal fundados, son etiquetadas como mujeres víctimas de trata, atrapadas en el nexo de las relaciones de poder globales y clasificadas como este o aquel tipo de víctima o vagabunda.

Feministas inteligentes

Las trabajadoras sexuales activistas son inteligentes analistas feministas de estas maquinaciones; su conciencia indudablemente se agudiza por las pruebas diarias de (escapar) de las trampas, la extorsión, el encarcelamiento y las calumnias del Estado. Como establecen realaciones íntimas con los hombres, los funcionarios del gobierno solicitan prostitutas para que actúen como agentes encubiertos e informantes. Su ventaja sobre las mujeres de buena reputación social es su exclusión de la sociedad educada y la experiencia directa del vicio institucional. Las feministas de la corriente dominante harían bien en escuchar su palabra en público como lo hacen las autoridades masculinas en privado. Su primera demanda es la despenalización del trabajo sexual. Esto implica derogar las prohibiciones contra las negociaciones y los servicios vinculados a la industria del sexo, incluida la contratación de terceros para facilitar la gestión de las empresas y los viajes a los mercados extranjeros. En otras palabras, las trabajadoras sexuales exigen la abolición de las leyes contra la prostitución, el proxenetismo y la trata. Saben que tales leyes se traducen invariablemente en vigilancia discriminatoria, multas, arrestos, detenciones y expulsión de mujeres migrantes.

Dado que la opinión popular equipara el proxenetismo y la trata con el uso vil y el abuso de las mujeres, los reformadores bien intencionados persisten en promover una legislación restrictiva que restringe las negociaciones sexuales y los desplazamientos geográficos de las mujeres. La mayoría de las leyes penales existentes contra el proxenetismo y la trata son sobre sexo, dinero y viajes, no sobre violencia. Algunos países requieren evidencia de fuerza para proceder con el enjuiciamiento, pero las mujeres están sujetas a vigilancia discriminatoria racionalizada como medidas preventivas “por su propio bien”.

La violencia, la coerción y el engaño, por supuesto, ocurren en la prostitución, como en otras partes del sistema de clases sexual. Ciertamente, las trabajadoras sexuales deberían tener el mismo recurso a las leyes contra esos crímenes que cualquier demandante legítimo tendría en casos de agresión, violación, fraude, secuestro u otro delito contra su persona. Pero la igualdad de trato jurídico es incompatible con la clasificación perjudicial como prostituta o mujer víctima de trata. Las trabajadoras sexuales exigen una consideración genérica, neutral en cuanto al género, indiferenciada de otros trabajadores, ciudadanos o seres humanos. Los crímenes contra las mujeres no son crímenes contra dependientes incapacitadas, contra la propiedad o contra la moralidad: son crímenes contra individuos.

 ¿Penalizar el matrimonio?

Las mujeres tienen amplios motivos para una ejercer una acción de clase que reclame una indemnización por una serie de injusticias, ya sea trabajo no remunerado, insultos, agresiones o discriminación. La reparación podría ser una demanda colectiva feminista. El matrimonio y la maternidad son claramente los sitios históricos clave de subyugación para las mujeres en términos de trabajo y sacrificio. Pero las feministas nunca han pedido la prohibición del matrimonio o el embarazo, independientemente de los riesgos y daños documentados. Las feministas han luchado para dar a las mujeres alternativas o medios de escapar de las coerciones heterosexuales con derechos de divorcio, refugios para mujeres maltratadas y legitimidad lésbica. Y han luchado para que las mujeres escapen del embarazo forzado o la esterilización forzada exigiendo opciones reproductivas y facilitando el acceso a la anticoncepción y el aborto. Pero seguramente no negarían a las mujeres el derecho a decidir por sí mismas si casarse o tener un hijo o incluso si permanecer con un esposo abusivo. Y no negarían las recompensas y satisfacciones que algunas mujeres experimentan como esposas o madres. ¿Por qué las trabajadoras sexuales no reciben el mismo respeto?

También podría haber una acción de clase feminista para reclamar una compensación por las injusticias en la industria del sexo. Y claramente, las alternativas y las vías de escape dependen de las luchas feministas por los derechos de las migrantes, los derechos laborales y los permisos de residencia para mujeres independientes. Pero no hay justificación para negar el derecho a negociar el pago de servicios sexuales. Individualmente, cada una de nosotras está bajo el control de realidades específicas, cada una es una persona única y cada una tiene derecho a nuestros propios procesos de pensamiento y elecciones de vida. Colectivamente, podemos moldear visiones y objetivos liberadores comunes sin juzgar a ninguna mujer por la forma como busca su camino en el sistema de clases sexual.

 


* Gail Pheterson es actualmente profesora asociada [Maître de conférences] de psicología social, Universidad de Picardie Jules Verne, Amiens, Francia, e investigadora en el Centro de Investigaciones Sociológicas y Políticas de París, CNRS / Universidad de París 8. En alianza con las trabajadoras sexuales, ella organizó el Comité Internacional para los Derechos de las Prostitutas y los Congresos Mundiales de Putas en 1985-86. Es editora de A Vindication of the Rights of Whores y autora de The Prostitution Prism y Femmes en flagrant délit d’indépendance.

Gail Pheterson comenzó a organizarse con las trabajadoras sexuales de COYOTE en San Francisco en 1984 durante un año sabático en el Instituto para el Estudio del Cambio Social, Universidad de California, Berkeley. Mientras estuvo en San Francisco, diseñó un proyecto de alianza de putas, esposas y bolleras que se transformó en una red de Bad Girl Rap Groups. Cofacilitados con Margo St. James, Scarlot Harlot / Carol Leigh, Priscilla Alexander, Sharon Kaiser, E. Kitch Childs, Gloria Locket y otros, los Bad Girl Rap Groups estaban abiertos a “cualquier mujer que alguna vez haya sido estigmatizada como mala mujer por su trabajo, color, clase, sexualidad, historia de abuso o simplemente género ”.

A su regreso a Europa, cofundó Red Rread y Pink Rread, dos organizaciones holandesas entrelazadas de trabajadoras sexuales y aliadas, con Margot Alvarez, Ans van der Drift, Martine Groen, Violet y otras. También coorganizó con Margo St. James el Primer Congreso Mundial de Putas en Amsterdam y el Segundo Congreso Mundial de Putas en el Parlamento Europeo en Bruselas, y cofundó el Comité Internacional para los Derechos de las Prostitutas.

Gail Pheterson editó las transcripciones de los Congresos de las Putas para su publicación en A Vindication of the Rights of Whores (publicado en español con el título Nosotras Las Putas) y publicó una serie de ensayos titulados The Prostitution Prism (también en español y francés) , incluyendo su ensayo más conocido y ampliamente traducido, “Re Whore Stigma: Female Dishon or and Male Unworthiness”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una obra sobre prostitución, con actores que son trabajadores sexuales en la vida real

Cuatro argentinos le ponen el cuerpo a una intensa historia de los croatas Bruno Isakovi y Nataa Rajkovi.

 

Yira yira, una obra sobre la prostitución, con actores trabajadores sexuales en la vida real.

 

17 de enero de 2020

https://www.clarin.com/espectaculos/teatro/obra-prostitucion-actores-trabajadores-sexuales-vida-real_0_16eYvuVG.html

 

Juan Ejemplo, Leandra Atenea Levine, Pichón Reyna y Sofía Tramazaygues podrían ser cuatro actores más de la cartelera porteña del off, pero se distinguen por su otro costado laboral, trabajadores sexuales que eligen contar sobre el escenario cómo es el mundo de la prostitución.

Los cuatro argentinos protagonizan una provocadora pieza croata, Yira yira. A partir del 28 de enero y por tres únicas funciones, se presentarán en El Extranjero (Valentín Gómez 3378), dirigidos por Bruno Isaković (la autoría es de éste último y de Nataša Rajković, oriundos de Zagreb).

Leandra Atenea Levine Hidalgo nació en 1998, es egresada del Colegio Carlos Pellegrini (la primera egresada transgénero). Pichón Reyna nació en 1992 y se define “como marika transfeminista; militante del deseo y activista de la incógnita”.

Yira yira, una obra sobre la prostitución, con actores trabajadores sexuales en la vida real.

Juan Ejemplo nació en 1991 y también se define como “marika prostituta. Acompañante sexo afectivo, taxiboy, webcamer, actor porno y performer”. Por último, a Sofía Tramazaygues (nacida en 1993) la presentan como “trabajadora sexual/prostituta bisexual y referente del sindicato de trabajadorxs sexuales de la Argentina”.

En la obra, los actores miran a los espectadores a la cara, hacen contacto visual, sostienen la mirada y relatan. Imposible no sentirse interpelado. Sofía, Pichón Larry y Leandra nos llevan a repensar el trabajo más antiguo del mundo.

Pichón Reyna

“La sociedad explota y disfruta del trabajo sexual en la misma medida que lo moraliza y lo desprecia”, explican los autores. “La prostitución se convierte en un mundo complejo donde se cruzan la economía, el sexo, la edad, las relaciones del poder, la clase. En el intercambio de dinero por sexo se entiende que el pago se efectúa por el servicio sexual. Sin embargo, ¿quién paga el precio total de verdad? ¿Los clientes o los/las trabajadores sexuales con su estatus social, inseguridad jurídica y una serie de riesgos que conlleva este trabajo?”.

Zvonimir Dobrović es creador de un innovador festival artístico europeo, Perforaciones. El ciclo nació en 2009 en Croacia, y en 2011 tuvo su primera edición en Nueva York. Desde ese momento se realizó una vez por año, en países como Francia y Grecia.

La obra “Yira yira”, sobre la prostitución.

El festival fue ganador de un premio de la EFFE (European Festival Association) por su programación innovadora y resultó ovacionado por la crítica de medios como The New York Times.

Dobrović impulsó el ciclo junto a una red de organizaciones y productores de la región de los Balcanes con el objetivo de “iniciar y promover la cooperación regional y crear oportunidades locales e internacionales para artistas jóvenes y emergentes”.

Dobrović es también el fundador y director artístico del festival Queer Zagreb, que se lleva a cabo en Croacia desde 2003. Queer Zagreb ha presentado a más de 250 artistas y compañías de más de 40 países. bre curaduría, defensa curatorial y gestión de las artes en todo el mundo.

 

Los dos grilletes de las “esclavas sexuales” en España

 

En España, no existe la esclavitud porque no hay leyes de esclavitud (fueron abolidas en el siglo diecinueve).

Pero si admitimos el uso en sentido figurado de la palabra “esclavitud” para dar a entender violación de derechos humanos —es decir, de derechos fundamentales respaldados por la Constitución— podemos identificar los dos grilletes que aherrojan a las “esclavas sexuales” en España:

  • uno es la Ley de Extranjería
  • el otro es la denegación de derechos laborales.

Y podemos identificar asimismo a las “esclavistas”.

Son las cínicas abolicionistas y sus mafiosos aliados.

 

Más en Las entradas de la Citi.

MUJERES MIGRANTES CONTRA LA VIOLENCIA EN EL MUNDO DEL TRABAJO: Mujeres de Honduras, Guatemala, Nicaragua, Cuba y migrantes internas en el trabajo sexual, en México

 

 

Se puede descargar el informe completo, en formato PDF, aquí:

https://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/informe.mexico.pdf

 

 Mujeres Migrantes contra la Violencia en el Mundo del Trabajo:

Mujeres de Honduras, Guatemala, Nicaragua, Cuba y migrantes internas en el trabajo sexual, en México

© 2019 / Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, “Elisa Martínez”, A.C.

 

Equipo:

  • – Elvira Madrid Romero
  • – Jaime Alberto Montejo Bohórquez
  • – Rosa Icela Madrid Romero
  • – Arlen Palestina Pandal
  • – Ricardo Enrique Guerrero Vázquez

 

Editado por Chus Álvarez Jiménez

 

Elaborado por Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, “Elisa Martínez”, A.C. con el apoyo y la colaboración de la Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW por sus siglas en inglés)

http://brigadaac.mayfirst.org/

Twitter: @brigadaelisa

Facebook: Brigada Callejera Elisa Martínez

http://www.gaatw.org

 

“A las trabajadoras sexuales y aliadas que luchamos por un mundo del tamaño de nuestros sueños. A quienes sumaron fuerzas con nosotras y se nos adelantaron en el camino hacia la eternidad. También, a quienes nos han inspirado y al pasar de largo por nuestro territorio, nos dotaron de esperanza y nuevos bríos para seguir firmes hasta la victoria siempre.” 

 

Brigada Callejera retoma el planteamiento del sociólogo Francisco Gómezjara de que “[a]sí como el sistema prostituye la vida, (vuelve cínica mercancía las relaciones co- tidianas, científicas, políticas, sexuales, productivas), la prostitución lo rebasa y reivindica el amor, la aventura, la espontaneidad y lo sorpresivo. Empuja al hombre [y la mujer] contemporáneo[s] a reivindicar de una vez por todas, al placer no manipulado.” 1

  1. “Sociología de la prostitución”, Francisco Gómezjara, Editorial Fontamara, México, 1978, página 212.

Índice

1.   Introducción                                                                                   7

2.    Contexto                                                                                      11

3.    Metodología                                                                                17

4.    Resultados                                                                                  19

5.    Conclusiones                                                                              43

6.    Acciones para el cambio                                                             46

7.   Anexos                                                                                          50

8.    Siglas                                                                                            57

 

México es un país donde la violencia de género y la provocada por el crimen organizado, (heredada de otras administraciones), no baja y donde las medidas tomadas durante casi un año por la nueva administración federal, parecen no funcionar.

  

Introducción

“Reconociendo las múltiples violencias que viven hoy las mujeres que se dedican al trabajo sexual, no hay que imaginar que prohibir el trabajo sexual va a terminar con ellas. Al contrario, las prohibiciones agudizan las violencias.”

Dra. Marta Lamas Encabo, feminista y académica.

El presente estudio se ha realizado bajo   el proyecto “Mujeres migrantes contra la violencia en el mundo del trabajo” y se ha llevado a cabo de forma paralela por ocho organizaciones en seis países de América Latina (México, Guatemala, Colombia, Perú, Brasil y Argentina).

El objetivo ha sido explorar las violencias de género en el mundo del trabajo para entender su naturaleza desde la propia perspectiva de las trabajadoras migrantes y conocer las estrategias que ellas mismas implementan para afrontarlas. La intención final al realizar este trabajo es la de apoyar y promover acciones que contribuyan positivamente a cambiar la realidad presentada y mejoren las condiciones de vida y trabajo de las trabajadoras migrantes.

En este documento se presenta el análisis de la investigación de campo desarrollada por Brigada Callejera con 40 trabajadoras sexuales migrantes organizadas y que se encuentran en procesos de lucha contra la discriminación y otras expresiones de violencia hacia ellas. La metodología utilizada en la investigación se basa en la Investigación Acción Participativa Feminista y nos permite establecer el impacto de los diferentes indicadores analizados sobre la vida de las trabajadoras sexuales.

La Brigada Callejera es una organización defensora de trabajadoras sexuales que cuenta con treinta años trabajando y que, a través de acciones directas, civiles y pacíficas, “da cobijo y ayuda a trabajadoras sexuales. Les brinda atención médica, psicológica y alfabetización, así como apoyo en su regularización migratoria de forma gratuita. También atiende a trabajadoras sexuales que han sufrido abusos, extorsiones y detenciones ilegales, además de combatir la trata de personas y prevenir el VIH y el SIDA. El trabajo de la organización se ha centrado en dignificar su actividad sin juzgarlas, en una estrategia pensada para combatir la discriminación. La Brigada está ubicada en el barrio de La Merced, uno de los principales polos de trabajo sexual en la capital del país y en Tapachula, Chiapas, epicentro de múltiples migraciones.”2

El objetivo específico de la investigación mexicana, es documentar las percepciones de las trabajadoras sexuales entrevistadas sobre las condiciones laborales, que facilitan o promueven situaciones de violencia de género hacia ellas, así como establecer quiénes son los sujetos sociales que las violentan. A este respecto los testimonios de las participantes hablan de representantes del Estado mexicano, patrones, líderes, compañeras de trabajo, vecinos, iglesias y clientes.

México es un país donde la violencia de género y la provocada por el crimen organizado, (heredada de otras administraciones), no baja y donde las medidas tomadas durante casi un año por la nueva administración federal, parecen no funcionar. Un país donde la crisis migratoria ha rebasado a instituciones públicas, agencias de cooperación internacional y organizaciones de la sociedad civil. Con respecto a las trabajadoras sexuales, la situación de violencia que les afecta, es similar a la de otras mujeres.

Los testimonios de las trabajadoras sexuales migrantes que participaron en este estudio retratan un caso de violencia sistémica, patrocinada desde las estructuras del Estado mexicano, que privilegia la obtención de la máxima ganancia de empresarios y políticos y que ignora su responsabilidad para garantizar una vida libre de violencia hacia este grupo de mujeres. A dicha práctica empresarial corporativa3 (…)

 

Se puede descargar el informe completo, en formato PDF, aquí:

https://www.nswp.org/sites/nswp.org/files/informe.mexico.pdf

 

Conclusiones

“De niña me casaron muy chica en mi comunidad indígena y luego me metieron al talón. Ahora, veo las cosas diferentes porque ya conozco mis derechos y antes no. Allí está la diferencia.”

Las prácticas del Estado proxeneta se manifiestan claramente en los testimonios de las trabajadoras que hablan de imposiciones como el control sanitario obligatorio, cobros ilegales, medidas judiciales que afectan su rol materno.

Por un lado mantiene un carácter tributario unilateral, al recaudar tributos a las trabajadoras sexuales (incluso de manera ilegal), pero sin reconocer los derechos de las contribuyentes. Se imponen además altas multas por ejercer el comercio sexual en lugares no autorizados y un control sanitario bajo cobros irregulares y también muy altos. En ese sentido, el control sanitario se erige como un mecanismo de humillación, señalamiento y negación de derechos sexuales y laborales. Las inspecciones sanitarias impuestas a la fuerza, se llevan bien con el cobro de cuotas y estos dos conceptos de autoridad refuerzan la disciplina y el manejo “legal” de la prostitución forzada.

En los códigos civiles y familiares, se establece que las mujeres que ejercen la prostitución pierden la patria potestad de los hijos menores de 12 años. Esto no solamente viola los derechos de la madre, sino que deja a las trabajadoras a merced de los padrotes que utilizan este hecho como amenaza, y además va en contra del interés superior de la niña o el niño y su derecho a permanecer con su madre.

Las trabajadoras que participaron en este estudio consideran que los patrones de violencia buscan disciplinarlas como mujeres y para ello les imponen condiciones laborales que atentan contra su dignidad. Al respecto una de ellas indica que:

  • (i)nfluye que seamos mujeres, nos crían sumisas, no permiten que la mujer salga adelante y se supere más que nuestros maridos o hermanos, nos creen débiles, nos ven solas y por eso se encajan más. No nos creen en casa que fuimos violentadas y nos tiran a la calle.”

Asimismo, las trabajadoras consideran que las personas que de una u otra forma se relacionan con ellas, creen que ejercer este trabajo les resta derechos y las hace más proclives a la violencia tanto del Estado como de particulares. Uno de los testimonios recogidos asegura que:

la sociedad no acepta el trabajo sexual, cree que somos sucias e indignas y creen que es un trabajo fácil. Además, al estar en la calle, sufrimos más riesgos. Nosotras manejamos el concepto de trabajadoras sexuales, pero la sociedad nos llama putas y si nos quejamos de una violación, nos dicen que nos lo merecíamos y no nos levantan las denuncias.”

 También consideran que su condición de migrantes hace que sus derechos se vean mermados. “Por ser migrantes, no nos dan trabajo en otros lados, por eso estamos en la prostitución. Nos echan migración para que les tengamos miedo, hasta el padrote lo hace. Además, como venimos de afuera y no conoces a muchas personas, se aprovechan de una por estar solas. Las propias compañeras también nos discriminan”, argumentó una de las entrevistadas. A las mexicanas que migraron dentro del país también se les discrimina. Por ejemplo, “(e)n Oaxaca, sólo pueden trabajar las mujeres que nacieron allí o que demuestren que son vecinas de allí, con documento del municipio que se cobra bien caro cuando saben a qué nos dedicamos.”

Las participantes comentan que la manera de enfrentar la violencia es defendiéndose de las agresiones y poniendo la denuncia; organizándose entre ellas y exigiendo mayor seguridad por parte de la policía y los dueños de los negocios. En ese sentido, una de las participantes recalcó que las mujeres:

debemos aprender a defendernos, hacer la denuncia, aunque a veces no nos la levantan. Pedir ayuda a las instituciones y quejarnos con organizaciones como la Brigada Callejera, pedir ayuda a las demás compañeras y poner un alto a quienes nos agredan. Conocer nuestros derechos, es fundamental para defendernos.”

No obstante, también consideran imprescindible que se haga justicia y se metan presos a padrotes y policías corruptos y a quienes encubren a tratantes y explotadores.

Las trabajadoras sexuales mencionaron que cuentan con algunos grupos de apoyo y derechos humanos como alcohólicos anónimos, el colectivo feminista Cihuatlahtolli, la Unión y Fuerza de Mujeres Trans de Chihuahua y Brigada Callejera. En algunos casos también mencionaron responsables gubernamentales como el cónsul de Guatemala de Tapachula, Chiapas. A este respecto, se señaló en varias ocasiones la necesidad de financiar a las organizaciones de trabajadoras sexua- les y a las que les prestan algún tipo de asistencia para fortalecer su lucha contra la discriminación y la violencia. Una de las participantes lo expresa así:

que ustedes (Brigada Callejera) y otras organizaciones como la suya, puedan pagar a su personal para que nos visiten con más frecuencia, eso hace que el gobierno nos respete un poco más y que dueños o encargados abusivos, nos respeten como debe de ser.” 

A partir de los testimonios recogidos, Brigada Callejera considera que para derrotar las prácticas de Proxenetismo de Estado referidas en este estudio, es necesaria la organización autónoma y fuerte de las propias trabajadoras sexuales y el apoyo de otros sectores sociales solidarios y aliados.

Debemos acordar con nuestras compañeras, con quienes nos apoyan como ustedes, con las encargadas de los negocios y con gente del gobierno que nos respeta, mejores condiciones en donde nos ocupamos con los clientes para que el trabajo no se nos haga tan duro. Ya lo hemos hecho antes y podemos hacerlo ahora que tenemos más fuerza. Si no, se nos puede ir toda la vida en renegar y pelearnos con todo el mundo.” Así mismo, “(n)ecesitamos hacernos escuchar y como somos la nota roja de todos los periódicos y de las redes sociales, nos tendrán que escuchar y algunas de nuestras exigencias serán resueltas si marchamos.”

 Además, se debe abolir el control sanitario del VIH/Sida e ITS, que es el pilar fundamental de todo el engranaje del Proxenetismo de Estado.

 

 

Carmen Machi: Hay una ignorancia supina sobre la prostitución

Concha Barrigós

13 de enero de 2020

https://www.lavanguardia.com/vida/20200113/472869598758/carmen-machi-hay-una-ignorancia-supina-sobre-la-prostitucion.html

 

Madrid, 13 ene (EFE).- Carmen Machi protagoniza a partir del 17 de enero “Prostitución”, una obra de Andrés Lima nacida tras dos años de investigación en calles y clubes que “cambiará la mirada” hacia esa actividad: “no se habla de ella y si se habla es con una ignorancia supina”, sostiene la actriz en una entrevista con Efe.

Machi comparte este “espectáculo teatral-musical-documental”, que estrena de forma absoluta el Teatro Español, con Nathalie Poza y Carolina Yuste y entre las tres hacen unos 36 personajes: “todas prostitutas y chaperos aunque no hay personajes masculinos”, subraya la madrileña, que ya ha hecho ese papel en cuatro películas y en la obra “Juicio a una zorra”.

“Ahora el objetivo, la mirada, es muy diferente. El espectáculo nace en la calle y va hacia el teatro. Son varios perfiles, testimonios de seres humanos que la ejercen. Ya el nombre de la obra deja las cosas claras. El único tema es la prostitución y eso la hace muy diferente, única”, detalla.

A partir de textos de Virginie Despentes —”Durmiendo con el enemigo” e “Imposible violar a una mujer tan viciosa”— Amelia Tiganus —”La rebelión de las putas”— y Juan Cavestany —”Natural”—, Lima ha construido un montaje en el que ha contado también con las declaraciones de Ana María, Isabela, Lucía, Alexa, Alicia, Lukas y la Señora Rius.

Lo que el espectador verá en escena, explica la actriz, son distintas situaciones, distintos testimonios y las propias opiniones de quienes ejercen la prostitución, obtenidas a partir de un trabajo que ha llevado dos años de visitas a clubes y a calles para hablar con ellas y que se ha traducido en un “espectáculo teatral puro”.

“Hay testimonios y discursos a favor y en contra de la prostitución, en la misma clave del debate feminista. Son historias que apelan directamente al espectador sin que nosotros tomemos partido porque eso sería ridículo”, recalca.

Entre las prostitutas, precisa, las hay que están “completamente a favor” y quienes “desgraciadamente no pueden hacer otra cosa”.

Ella, asegura, cambia “cada 10 minutos” de opinión al respecto y está encantada de que sea así: “lo fabuloso del teatro es que de una bofetada de realidad en vivo. Es muy difícil ponerte en la piel de alguien que lo hace aunque seas una ‘escort’ que gana mucho dinero”.

Lo que sí sostiene es que la prostitución en España “está muy normalizada y que hay una estigmatización enorme en torno a ella. No se habla y si se habla es con una ignorancia supina”.

“Estoy al lado de ellas. Soy capaz de ver a la mujer, al ser humano que hay debajo pero no tengo una opinión porque como actriz que soy me pasaría la vida opinando de mis personajes”, argumenta.

En cualquier caso, su personaje principal es “muy libre, muy potente y abierto y es muy probable que cambie la mirada hacia la prostitución. Estoy convencida. Marcará un punto y aparte tanto por su crudeza como por su humanidad”, ha añadido.

La trata, el tráfico y explotación sexual de mujeres y niñas y sus “derivadas”, es decir, inmigración ilegal, drogas o violencia de género tienen su espacio en la pieza como lo tienen las “bases del problema”, es decir la industria alrededor de la venta de sexo, “la industria de placer”.

La actriz está ensayando la película que empezará a rodar con Isabel Coixet, “Nieve en Benidorm”, y cuando termine las funciones de “Prostitución” viajará a Islas Mauricio para rodar con Quim Gutiérrez y a las órdenes de Paco Caballero “Amor de madre”: “no está mal el cambio, no”, se ríe.EFE

cb/aam

 

“Gano 1500 dólares al día”: cómo es ser escort y asistente de prostitutas en México

Esta es la historia de Angélica, una venezolana viviendo en la Ciudad de México.

 

Por Diego Urdaneta

17 de julio de 2018

TODAS LAS FOTOS POR MARÍA VILLASMIL.

Artículo publicado por VICE México.

https://www.vice.com/es_latam/article/d3ez7k/gano-1500-dolares-al-dia-como-es-ser-escort-y-asistente-de-prostitutas-en-mexico

 

“El precio por coger es de 130 dólares la hora, además del taxi”, me cuenta Angélica* con un porro de marihuana en la mano. “Si el cliente quiere anal, el precio es de 300 dólares y el trío está en 150 dólares”, me dice con las piernas cruzadas. Angélica emigró de Venezuela y actualmente es asistente de prostitutas y escort en la Ciudad de México. “Gano 1500 dólares al día, dependiendo de los clientes, puede ser más o menos”.

Angélica me recibió en casa de su mejor amigo. Tiene pelo negro, ojos claros y unas uñas largas que hacen ruido cada que escribe en la pantalla de su celular, que no suelta mientras habla conmigo. “Me levanto. Desayuno. Prendo el teléfono, veo los 500 mensajes de Whatsapp y agendo las citas“, me cuenta mientras intercambia miradas entre su iPhone y yo. “Es mi herramienta de trabajo”.

“¿Cómo conseguiste este trabajo?”, le pregunto, mientras exhala humo y descansa el quinto porro de marihuana del día sobre un cenicero. “Mi prima está en México y me dijo que viniera. Le hice caso y entré como turista al país. Aquí me confesó que se prostituía y que las asistentes que había tenido la habían tratado de robar, así que me metió como su asistente. Ahora también soy escort. No tenemos ningún padrote, todo es entre ella, nuestros clientes y yo”.

La situación legal de Angélica en el país es inestable. Como emigrante, conozco las dificultades actuales para conseguir estancia legal en México para los venezolanos. “Quiero hacer el trámite para pedir asilo. Quiero decir que tengo una enfermedad grave. Un amigo lo hizo y le dieron la permanencia. Tengo conocidos doctores y me van a dar todo el papeleo que necesito para presentarlo a inmigración”, me confiesa.

Angélica toma una tarjeta del metro, enrolla un billete de 10 dólares y arma un par de líneas de cocaína. “¿Quieres?”, me pregunta antes de inhalar una raya. Su prima y socia, me cuenta, es quien maneja más clientes. La mayoría son doctores, empresarios o ingenieros, casados y solteros. “A veces, cuando llevo a alguno para que entre a la habitación y tenga sexo, me ven y me dicen que también quieren coger conmigo, y de ahí voy sacando mis propios clientes”.

Además de ser asistente y escort, Angélica también trabaja en un bar. Es su trabajo fijo, cuenta. Ahí se sienta, conversa y toma tragos con los clientes hasta que cierra el lugar. Hay noches en que se puede sentar a tomar hasta con cinco clientes distintos. “Me pagan todo lo que bebo, además, el local me paga por todo lo que los clientes consuman y el 50 por ciento del costo de cada trago”, me cuenta. “Si algún chico quiere verme por fuera del local, eso ya es diferente”.

Los mexicanos tienen el pene chiquito y duran como cinco minutos.

“¿Te aburres del sexo?”, pregunto, pensando en cómo se puede tener una vida sexual a nivel personal cuando tu trabajo es tener sexo. Angélica se ríe de mi pregunta y me dice que es muy distinto. “Cuando trabajo es eso: trabajo. No pienso en otra cosa, sólo en que el cliente termine y ya. Además, los mexicanos tienen el pene chiquito y duran como cinco minutos”, asegura. “Aunque una vez me tocó un chico mexicano de 23 años que sí duró la hora completa”.

Prendo un cigarro junto a la ventana del departamento donde platicamos. Abajo, en la calle, veo un auto que no se ha movido desde que llegué. “Es mi Uber personal”, me dice, “mi chofer”. Angélica tiene a su disposición a una persona de su confianza que la lleva a donde necesite y le paga de 50 a 75 dólares al día. “Tengo que moverme mucho y traigo mucho efectivo conmigo, por eso tengo chofer”.

En cuanto me dice lo del efectivo pienso en que su estatus legal en México es de turista (seis meses). Para abrir una cuenta de banco como extranjero, te piden el FM3 (tarjeta de residencia temporal), por lo que le pregunto dónde guarda su dinero. “No tengo cuenta de banco pero quiero abrir una, porque no he ahorrado por tener mucho dinero en efectivo a la mano, lo gasto más rápido”.

Tener dinero en efectivo, ser turista, el tipo de trabajo, ser mujer en esta ciudad y los casos de feminicidios en México hacen que le pregunte sobre su seguridad personal. “Cada vez que voy a ver a un hombre tengo miedo. Por eso trato de quedarme con los mismos clientes: para no arriesgarme y evitar a los hombres que son dementes”, asegura. Angélica se acerca al plato donde está la cocaína e inhala nuevamente, después abre la cuarta cerveza de nuestra plática. Le pregunté sobre sus hábitos de consumo y si esto le generaba algún problema con sus clientes.

Angélica tiene un protocolo de seguridad: “primero voy con alguien y reviso la habitación y el baño. Si todo está bien, ya me esperan hasta que termine el servicio”. Si otra chica está dando el servicio, tienen una llamada activa, donde Angélica escucha lo que sucede, como si estuvieran en altavoz. “A veces nos escribimos y tenemos una especie de código: si me envía dos letras (cualquier par de letras que no coincidan), es que hay algo malo”.

“¿Quieres una cerveza?”, me pregunta y acepto. Su prima es su socia. “Yo trabajo para ella y ella trabaja para mí”, me dice mientras camina al refrigerador. Cuando ella le consigue servicios, ella la cuida y viceversa. No les gusta trabajar con ningún padrote porque de esta manera son sus propias jefas y trabajan a su ritmo. “Hay semanas en las que no trabajamos”.

Angélica gasta su dinero en renta, restaurantes, ropa, uñas, transporte, drogas y alcohol. Su prima y ella toman demasiado, cuenta. “Tenemos como 300 clientes fijos, entonces, dinero siempre hay” y confiesa que en un día le pueden llegar hasta 600 mensajes por Whatsapp. Me cuenta que actualmente vive un poco retirada de la Ciudad de México por culpa de unos hombres. “Se ponen celosos y esto genera problemas”, asegura mientras destapa una cerveza venezolana. Le pregunto dónde las consigue porque no las he visto. ”Me las regalan mis clientes”.

Actualmente tiene 500 dólares ahorrados, pero asegura que si empieza a trabajar el lunes, esa semana se resuelve todo. Me cuenta que tal vez no ha abierto una cuenta de banco porque se levanta muy tarde. “Puedo durar dos o tres días despierta”, dice, “y luego paso tres días durmiendo”. Me pregunta sobre mi vida en Venezuela y qué hacía allá. Le cuento de mis estudios y los trabajos que tuve allá. Se interesa y me confiesa que estudió ingeniería industrial allá pero dejó la escuela en el último semestre de la carrera. Las protestas y la situación en general del país le complicaron asistir a la universidad. “¿Cómo te mantenías en Venezuela”, le pregunto. “Vendía marihuana, perico y MDMA. Necesitaba dinero y comencé a vender”.

Sus padres creen que se gana la vida vendiendo comida venezolana. ”¿Quieres unos tequeños?”, me pregunta y mis ojos se iluminan al escuchar el nombre de este platillo típico venezolano. Le digo que sí y me acerca una bandeja con ocho tequeños, los cuales comí desesperadamente. Aseguro que tenía mucho tiempo sin probar unos tan buenos y sonríe, pues ella los preparó.

Angélica quiere dejar la prostitución y abrir un restaurante venezolano. “Pronto lo lograré”, me dice antes de destapar otra cerveza.

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