El virus oscurece aún más la prostitución

“Muchos asiáticos llegaban al club y mis compañeras se asustaban”. La visibilidad se reduce pero el negocio sigue

 

LUIS DE VEGA

Madrid

30 de marzo de 2020

https://elpais.com/espana/madrid/2020-03-29/el-virus-oscurece-aun-mas-la-prostitucion.html

 

28/03/2020
En la foto, el prostíbulo Sala Kixx en la carretera de Toledo, antes de llegar a Parla, esta mañana.
Madrid, 2020.

 

Una sospechosa tranquilidad lo rodea todo. “No te cagues aquí”, advierte la pintada en espray negro. El mayor mercado del sexo a cielo abierto de Madrid ha sido engullido por el estado de alarma y la pandemia. No hay ni rastro de la prostitución en la Colonia Marconi y el colindante polígono comercial e industrial de Villaverde. “Aquí no quedan ni los perros”, se sonríe un trabajador. Ángel, conductor de la línea T41 de la EMT, conoce bien todas estas calles. “Hace como semana y media que no veo nada”.

¿Qué ha pasado con la prostitución en tiempos del coronavirus? ¿Tienen miedo las mujeres? ¿Tienen miedo los clientes? ¿Es solo menor visibilidad ante el decreto de alarma?

Cientos de mujeres suelen ejercer, muchas obligadas por chulos y redes de trata, en esta zona de la capital. “Quedaban dos estos días en la rotonda de la calle Laguna del Marquesado, pero llamamos a la Junta Municipal y ya no están”, explica Mabel Díaz, de la Asociación de Vecinos de la Colonia Marconi. A algunas las conoce personalmente. Imagina que estarán pasando dificultades para sobrevivir. Este jueves, ni una a pie de calle.

La quietud inusual en el polígono de Villaverde es vista como un arma de doble filo. “Las estamos perdiendo. Se las llevan a otros sitios para mantener la rentabilidad”, alerta Rocío Mora, directora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (Apramp). Bajo la crisis del virus “gana el putero, el proxeneta y la mafia. Ellas pierden. Cada vez están más esclavizadas”.

“Ahora hay más miedo. Además de la transmisión sexual está el coronavirus”, comenta Gabriela, una venezolana de 34 años que hasta unos días antes del estado de alarma trabajó en un prostíbulo con otras 300 mujeres. “Muchos asiáticos llegaban al club y mis compañeras se asustaban” por verlos como personas de riesgo. Los últimos días la falta de clientela fue adelantando varias horas el cierre hasta que no abrió más. “Ahí estábamos todas sentadas y no entraban más de cuatro”. Intuye que entre los demandantes también hay miedo al virus o a ser multados por la Policía.

Apramp ha peinado en las últimas dos semanas 122 pisos, 36 clubes de carretera y 13 polígonos o zonas abiertas como la que rodea la Colonia Marconi. El 80% de los pisos siguen abiertos, el 15% están cerrados y el 5% se están reactivando. Las estadísticas de Médicos del Mundo no son tan detalladas. Creen que con el estado de alarma “la mayoría de clubes de carretera y pisos han cerrado”, según un informe del pasado martes. Eso sí, tienen dudas de que algunos sigan a medio gas.

En la ciudad se ven estos días menos reclamos publicitarios de servicios eróticos sobre los parabrisas de los vehículos. Pero una sencilla consulta en internet basta para comprobar que no han cerrado. En una página web junto a los teléfonos se lee: “Sé responsable ¡Quédate en casa!”. Todo apunta a que es un mensaje de los administradores. “Si es es dentro de Madrid, no hay problema. Mándame la localización por whatsapp”, dice una mujer. “Estamos en Ciudad Lineal. No se necesita reserva anticipada”, reconoce otra.


“Por mi hija volvería a hacerlo” pero “no quiero que vea que su mamá se va a trabajar todas las noches”

GABRIELA, VENEZOLANA DE 34 AÑOS


“El Covid-19 obliga a ejercer cada vez de manera más clandestina”, lamenta Mora. Para que esa maquinaria siga engrasada, teme que se abran nuevos pisos en el extrarradio, alejados del centro de la ciudad y de la presión policial. “La mafia no dejará nunca de exigirles la diaria”, ese peaje al que están encadenadas con las redes.

El confinamiento agrandará esa deuda y muchas recurren estos días a los contactos de clientes habituales para tratar de no quedarse sin ingresos, entiende Médicos del Mundo. “De mis contactos no me ha llamado ninguno en estos días”, afirma Gabriela, que prefiere ocultar su verdadero nombre. Hace unas semanas que dejó de vivir en el club en el que trabajaba y en el que pagaba 80 euros más 5 de luz al día. Media hora en su compañía costaba 125 euros, de los que ella se quedaba con 100.

Ahora se siente extorsionada por su casera, que sabe a qué se dedica y le pide “de forma abusiva” 1.200 euros al mes por un estudio en el que vive con su madre, su hermano y su hija.

Médicos del Mundo advierte de que son muchas las que tienen personas a su cargo y viven en condiciones precarias, sin acceso al sistema sanitario y dependiendo de ayuda hasta para comer. Algunas mujeres, además, tienen los pisos y clubes donde ejercen como lugar de residencia y han de seguir afrontando la renta. Ante el agravamiento de la situación, esta ONG pide al Gobierno que las considere población de riesgo y las apoye con políticas públicas.

“No me gusta tener a uno diferente encima cada día”. Gabriela sueña con recuperar su vida de publicista. Eso sí, lo tiene claro: “Por mi hija volvería a hacerlo” pero “no quiero que vea que su mamá se va a trabajar todas las noches”.

 

La edad de los afectados por el COVID-19

EPIDEMIA DEL CORONAVIRUS

Autora: Guadalupe Moreno

23 de marzo de 2020

https://es.statista.com/grafico/21197/distribucion-de-casos-y-fallecidos-por-covid-19-en-espana/

 

Ayer, el Gobierno de España hizo públicos por primera vez datos referentes a las edades de los infectados y fallecidos por coronavirus en el país con información hasta el 22 de marzo referente a casi 19.000 casos.

Según el documento, el COVID-19 tiene una incidencia similar en las franjas de edad superiores a los cuarenta años, con unos 3.000 casos registrados en cada década de vida aproximadamente. Por ejemplo, 2.919 personas entre 40 y 49 años han sido contagiadas, según los datos disponibles. Respecto a los habitantes menores de 40 años, existe un número descendente de casos positivos conforme la edad se reduce, hasta alcanzar los 129 entre niños de 0 a 9 años.

Respecto a la mortalidad del virus, tal y como sucedió en China, la gran mayoría de los decesos se han producido en las personas de edad más avanzada, con los mayores de 79 años concentrando la mayoría de las muertes, 571 de las 805 registradas hasta el 22 de marzo (esto es, un 67%).

 

Ofensiva policial contra la prostitución en pisos de Palma de Mallorca durante la cuarentena

 

Bastida|@juliobastidag

29 de marzo de 2020

https://www.ultimahora.es/sucesos/ultimas/2020/03/29/1152545/coronavirus-mallorca-ofensiva-policial-contra-prostitucion-pisos-palma.html

 

Un agente de la UCRIF registra un piso.
28-03-2020

 

La declaración del estado de alarma dictado por el Gobierno en todo el territorio español ha provocado el desplome total de la actividad sexual de los clubes de alterne que operan en las islas. No obstante, a pesar del cierre de la totalidad de prostíbulos, el negocio de la prostitución y sus mafias sigue manteniendo los servicios mínimos.

Agentes de la UCRIF ( Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales) de la Policía Nacional han lanzado una ofensiva contra los pisos clandestinos que ejercen su actividad como burdeles. También centran sus esfuerzos en localizar y sancionar a todos aquellos hombres y mujeres que venden su cuerpo a cambio de dinero en casas particulares.

Se trata de un importante número de prostitutas, chaperos y travestís que incumpliendo de forma fragante las restricciones marcadas por las autoridades sanitarias ponen en serio peligro la salud de sus clientes y la suya propia.

El pasado jueves, los funcionarios policiales tuvieron conocimiento de que varios prostíbulos clandestinos mantenían su actividad y seguían captando clientes en las redes sociales y páginas de contactos. Tras visitar Pasion.com follandomallorca.com, los policías contactaron con ellos y establecieron una cita. Una vez en el lugar se realizó oferta de servicios sexuales a cambio de dinero. Acto seguido, los policías se identificaron como agentes de la autoridad y procedieron a sancionar a ocho mujeres que ofertaban sus servicios. La mayoría de ellas eras de origen colombiano las cuales se encontraban en estado de estancia como turistas en España. A todas ellas se les sancionó de forma administrativa por desobediencia.

Fuentes policiales consultadas por Ultima Hora confirman que en la actualidad, en Palma, existen unos 60 pisos particulares donde se ejerce la prostitución femenina y donde trabajan una media de más de tres mujeres. En el caso de la prostitución masculina, el número de clubes de alterne clandestinos, con más de tres chicos trabajando de forma simultánea, ronda la veintena. En Mallorca, unas 400 mujeres y 150 hombres trabajan en el sector de la prostitución.

«Nuestra situación es muy complicada. Yo he pasado de ganar una media de 3.500 a 4.000 euros mensuales a unos 400 euros. No me basta ni para pagar el alquiler del piso», añade Fabiola, una chica de 24 años de nacionalidad colombiana.

Las mujeres relatan que el servicio estándar está en unos 100 euros por servicio. «Cielo, esto es como en todos lados. Si eres joven y guapa puedes pedir más dinero. Por una noche yo he llegado a cobrar 4.000 euros con un ruso. Ahora no tenemos ni para comprar el pan. No tengo nada ahorrado, así como entraba el dinero, me lo he gastado, de modo que no lo tendré fácil para salir de esta situación», señala Rosalía, otra de las chicas consultadas por este diario.

 

Prostitutas, las olvidadas de la crisis

El confinamiento ha dejado sin ingresos a las trabajadoras sexuales, algunas de las cuales están aceptando servicios, con el peligro que conlleva

 

M. H.

28 de marzo de 2020

https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/prostitutas-olvidadas-crisis_1415836.html

 

El confinamiento impuesto por el Gobierno de España ante la crisis sanitaria ha obligado a cerrar muchos negocios, que se devanan los sesos pensando cómo saldrán de esta una vez la situación se normalice. Pero aparte de los más convencionales, la falta de ingresos es compartida por otros sectores, ya complicados habitualmente por la marginalidad, como la prostitución. Las prostitutas también han perdido su vía de ingresos, viniendo además de una situación ya de por sí vulnerable.

Así lo advierten desde el centro Fogaral de Cáritas, una de las oenegés que atienden a estas mujeres en Zaragoza capital. Sus cinco técnicos y 15 voluntarias siguen haciéndolo, y aunque sede esté cerrada por el estado de alarma, siguen teniendo que abrir algunas horas para dar ayuda en efectivo a algunas de lashasta 240 mujeres que atienden al año en la capital aragonesa. El perfil es de personas muy necesitadas, incluso entre las que tienen otro trabajo para completar sus ingresos como prostitutas, y con la actual situación, están yendo a peor.

PROLONGADO

Así lo explica Marta Jiménez, una de las técnicos de Fogaral. «Ya antes del confinamiento, llevaban dos semanas que apenas iban clientes, tenían muy pocos servicios, según nos explicaban. Ahora, claro, han ido a peor, y lo normal sería que no hubiera ninguno, claro. Pero hay inconscientes que al parecer las siguen reclamando, y sabemos que en algunos casos, por extrema necesidad económica, les dicen que sí, con los riesgos que ello conlleva para ellas también al salir a la calle», expone.

Según explica, además de las que trabajan en clubes y pisos cerrados, «los contactos telefónicos existen, y hay hombres que al parecer no entienden que estamos en estado de alarma y siguen solicitando sus servicios. Y algunas lo aceptan, aunque, que sepamos, ninguna de las que atendemos se ha contagiado de coronavirus por esto», explica Jiménez.

Las situaciones de las trabajadoras sexuales son diversas, aunque el problema de fondo, el de la situación actual, sea parecido. Las hay que trabajan «en plaza», que van de forma itinerante a las ciudades para estar un tiempo, y se han quedado atrapadas en la capital aragonesa. Fue el caso, por ejemplo, de un grupo de prostitutas transexuales que la asociación Somos LGTB+ denunciaba esta semana, solicitando fondos. «Son mujeres que ya de por sí están desconectadas del mundo real, y ahora mucho más. Observamos mucha falta de información, y corren muchos bulos. A esto se añade que muchas de ellas son extranjeras y no manejan bien el español, con lo cual aún es más difícil que les lleguen los datos correctos», añade.

Las que vivían en clubes o pisos, según fuentes conocedoras del sector, han tenido que abandonarlos, porque los propietarios los han cerrado para acometer tareas de desinfección e higienización para cuando puedan volver a la actividad. «Algunas se han juntado en pisos y otras se han ido a hoteles», pero esto era antes de que se ordenase su cierre con carácter general, este pasado jueves. «Las que malvivían en pensiones también se han tenido que ir a la calle, y a las que les hayan permitido quedarse en los pisos también les estarán cobrando el alquiler y la manutención», considera Jiménez.

En Fogaral siguen atendiendo telefónicamente a las prostitutas con las que mantenían contacto, para ver sus necesidades más acuciantes. Pero también están teniendo que recibirlas en persona en determinados momentos de la semana, porque entre sus servicios de ayuda y orientación también están las aportaciones económicas, y «algunas no tienen cuenta bancaria ni pueden abrírsela, por lo que tenemos que darles el dinero en efectivo».

No son los casos más generalizados, pero los hay, y la situación les preocupa porque «si antes tenían ingresos bajos, ahora no tienen ninguno. Por el momento estamos apoyando económicamente al mismo número al que ayudábamos, pero si la situación se prolonga otras dos semanas, necesitaremos más fondos», expone la técnico de Fogaral.

TRATA

Entre todas estas preocupantes situaciones, Jiménez destaca una. «nos preocupan las víctimas de trata, porque siguen teniendo que pagar la deuda que contraen con las redes que las traen. Y la gente que las transporta es violenta», advierte la técnico. En la asociación también atienden víctimas de trata, si tienen libertad de movimiento por parte de sus proxenetas, y están en contacto con la Policía.

La situación, en definitiva, se agrava para un sector que, si bien no declara, tampoco puede beneficiarse de ninguna línea de ayuda ante una pérdida total de su medio de vida.

 

Prostitutas encerradas en un drama

Los prostíbulos de Molino de Viento no escapan del confinamiento y tras sus puertas aseguran que se esconde una situación dramática. Muchas han acudido a servicios sociales y otras solo subsisten con un bono de 50 euros de Cáritas.

 David Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

28 de marzo de 2020

https://www.canarias7.es/siete-islas/gran-canaria/las-palmas-de-gran-canaria/prostitutas-encerradas-en-un-drama-HN8935867

 

Imagen tomada estos días en la calle Molino de Viento. Foto: Juan Carlos Alonso

 

Tiempos difíciles en cada rincón de Las Palmas de Gran Canaria. Allá donde la brújula mire encontrará una historia difícil de digerir. Especialmente donde haya colectivos sensibles, como el de la prostitución. Es el caso de Molino de Viento donde el drama, claro está, se encuentra confinado.

Molino de Viento no es el barrio de Reeperbahn en Hamburgo. Tampoco es el Barrio Rojo de Amsterdam. Lugares donde el drama de la prostitución se enmascara con neones y se han convertido en referentes turísticos. Estas casas son de cal vieja. Y ahora esconden situaciones muy complicadas.

Cuentan que más de 40 mujeres han acudido a los servicios sociales del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para solicitar ayuda para soportar la crisis del coronavirus. También, aunque nadie lo quiere reconocer, se habla de casas en las que las están forzando a ejercer a pesar de los estragos que está provocando el virus.

Lo que es una realidad sin debates es que lo están pasando mal. Lo cuenta Juana María Ortega, presidenta de la Asociación de Mujeres Maltratadas y Prostitutas de Las Palmas de Gran Canaria. «Es terrible lo que están pasando. Nadie viene por aquí, ni clientes ni autoridades. Muchas están encerradas en las calles sin guantes ni mascarillas. Sin nada», expone.

Sin clientes no hay ingresos. Esa lógica aplica Ortega, que añade cómo está siendo el mecanismo de subsistencia ante el que están recurriendo. «No hay ni una sola ayuda. Muchas recibieron un bono de 50 euros para un supermercado en Cáritas al principio de esta situación, pero me dirás cuánto tiempo se puede comer con ese dinero. La mayoría ya lo ha gastado en una sola compra», indica.

A Ortega no le consta que hayan acudido a Servicios Sociales, aunque desde este área del Tripartito si indican que «en el casos de las prostitutas las ayudas se dan siguiendo criterios familiares vulnerables. Se les está ayudando si están en esa situación. Se han dado ayudas mediante los bonos para comprar alimentos y productos de primera necesidad».

Es impactante la imagen de Molino de Viento estos días. Como en un barrio antiguo y con más de medio siglo de actividad, su estructura de casas terreras, que algunos esperan ansiosos que caigan al suelo para especular con el terreno, y sus puertas abiertas día y noche hoy solo se percibe soledad y tensión.

Lo dice Juana María Ortega: «Tienen mucho miedo. No quieren salir a la calle porque no tienen las condiciones necesarias», expone durante este tiempo de confinamiento obligado para todos.

Además, denuncia una situación que ya ha ocasionado varios problemas en la zona. «Todas las casas de alterne están cerradas salvo dos en las que se está vendiendo droga. Yo he avisado a la policía para que actúe pero por aquí no ha venido nadie», indica la presidenta de la Asociación de Mujeres Maltratadas y Prostitutas de la ciudad.

Ortega incide en el hambre. «Yo tuve que recoger a una en casa conmigo. Ya Cáritas no tenían nada para ella y le dije que viniera a casa, que donde come una comen dos. Y así estamos», recalca.

Y es que mantiene un discurso claro durante todo el tiempo. «Si la situación sigue así y nadie las ayuda no sé qué va a pasar. Se acabarán comiendo unas a otras. Porque están pasando hambre», quiere enfatizar.

Las consecuencias del coronavirus siguen haciendo estragos sin respetar capas sociales, distinciones de edad o sectores laborales.

 

Sobrevivían con la prostitución y la “cuarentena total” las acorraló: cómo impacta el aislamiento en travestis y trans

Se calcula que entre el 80 y el 90% de las travestis y trans viven de la prostitución. Sin ningún medio de subsistencia, también sufren la amenaza de desalojo inminente de los hoteles en los que viven. Están dentro de los grupos más afectados por el aislamiento, por eso el jueves, el presidente habló de ellas en una entrevista

 

Por Gisele Sousa Dias

28 de marzo de 2020

gsousa@infobae.com

https://www.infobae.com/coronavirus/2020/03/28/sobrevivian-con-la-prostitucion-y-la-cuarenta-total-las-acorralo-como-impacta-el-aislamiento-en-travestis-y-trans/

 

“Me explota el teléfono”, advierte la activista travesti Alma Fernández antes de decir “hola”. Sólo hace falta conocer una estadística para saber qué le piden en esos mensajes: se calcula que entre el 80 y el 90% de las travestis y mujeres trans subsiste o subsistió con la prostitución.Eso quiere decir que cobran por día y que la “cuarentena total” las dejó sin ingresos y, en muchos casos, bajo amenaza de desalojo de los hoteles en los que ya pagaban precios abusivos.

“Estamos viviendo todo esto con mucha preocupación porque hay un llamado constante de chicas travestis y trans de todo el país pidiendo ayuda para comer. La situación es tan insostenible que algunas salen igual a las zonas rojas, lo que se convirtió en una nueva excusa para que la policía las maltrate y las humille, como en la época de los edictos policiales”, describe. Habla de las figuras, derogadas hace más de 20 años, que sometieron a esta población a detenciones sistemáticas y a distintas formas de violencia institucional.

“Nosotras vivimos siempre en el aislamiento social. La sociedad nos enseñó a vivir de noche, a ocultarnos. Hay muchas pidiendo alimentos yotras que están a punto de quedar en situación de calle porque las quieren desalojar. El aislamiento social nos hace más clandestinas de lo que ya éramos. Volvimos a vivir con miedo, volvimos a vivir el día a día”.

Ayer mismo ocho mujeres trans que viven en el Hotel Saavedra resistieron un desalojo, mientras el dueño les sacaba las cosas a la calle. El tema tomó repercusión, por lo que el gobierno de la Ciudad resolvió entregarles una cuota de emergencia. Las ocho serán incorporadas a un amparo colectivo que fue presentado por el Ministerio de Defensa de la Ciudad (en el que ya hay otras 300) para que el gobierno porteño les garantice una vivienda digna.

La situación es tan delicada que el jueves por la noche, durante la entrevista que dio en la Televisión Pública, el presidente Alberto Fernández habló del tema. “Días atrás me llegó al celular un mensaje de alguien que me decía que era una persona transgénero y me planteaba que estaban en una situación de mucha debilidad porque no tenían planes. Lo llamé a Daniel Arroyo (ministro de Desarrollo Social) para ver cómo era esa situación. Identificamos que había 8.000 personas en esa situación y ya estamos definiendo cómo los planes llegan a ellos también”, dijo.

Alba Rueda, subsecretaria de Políticas de Diversidad de la Nación, fue activista trans antes de ser funcionaria. “Muchas chicas ya estaban viviendo muy al día y ahora que no pueden salir están atravesando situaciones económicas muy complejas. En los centros urbanos muchas viven en hoteles, que ahora amenazan con echarlas si no pagan. En algunas provincias, como en Salta, entre las que no tienen posibilidades de subsistir y salen otra vez a chambeartenemos denuncias abusos policiales, que las sacan con balazos de goma”,describe en diálogo con Infobae.

Y continúa: “También hay chicas trans migrantes que tenían sus documentos en trámite y ahora están indocumentadas. Todo esto muestra cómo la desigualdad se profundiza todavía más en momentos de crisis”. A esta situación hay que sumar que la enorme mayoría no tiene obra social y, al no haber accedido nunca a un trabajo formal, tampoco tienen jubilación.

Según cifras oficiales, antes de las medidas de aislamiento obligatorio por la pandemia de coronavirus, había unas 1.000 personas travestis y trans inscritas en el programa “Hacemos Futuro”. Desde que comenzó el aislamiento, trepó a 8.000 (mujeres y varones). Son 8.500 pesos que, en una situación habitual, tardarían dos meses en empezar a cobrarse.Quienes están trabajando en el tema aseguran que el cobro sería a fin de mes o a comienzos de abril (el mail para quien necesite asistencia es subsediv@mingeneros.gob.ar).

Desde la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, informaron que también ingresaron al Programa “Potenciar Trabajo” las primeras 2.725 personas trans en estado de vulnerabilidad (se pueden inscribir acá).

“No nos abandonen”

El tema es tan dramático y tan urgente que distintas ONG salieron a hacerle frente a la emergencia. Entre ellas, “100% Diversidad y Derechos” y “La Rosa Naranja” (junto a las que integran el espacio Orgullo y Lucha), crearon la Red LGBTI+ “Nos cuidamos entre todes”, que incluye una campaña de donaciones, la asistencia a personas LGBTI+ en situación de extrema vulnerabilidad social, el acompañamiento al ingreso a los subsidios estatales de emergencia y el monitoreo de las políticas públicas específicas. Quienes quieran hacer donaciones pueden hacerlo acá.

Esta semana entregaron 60 kits de ayuda a la población trans de las zonas de Constitución, Villa Crespo y Morón, y están coordinando la distribución de 150 bolsones más en Constitución. Los próximos días, en alianza con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) harán lo mismo con 260 kits, especialmente a población trans migrantes.

Nadir cardozo es activista trans y trabaja como promotora de salud y Derechos Humanos en la Fundación Huésped. “Es una situación muy preocupante”, dice a Infobae“Casi el 90%de las compañeras hacen trabajo sexual o están en situación de prostitución. Viven el hoteles porque no tienen recibos de sueldo o garantías propietarias para alquilar y pagan hasta 1.000 pesos diarios por una piecita. El aprovechamiento de los propietarios es histórico pero ahora quedan en la calle si no pueden pagar”.

Fueron muchas las organizaciones que se hicieron eco del pedido #NoNosAbandonen que hicieron por las redes sociales y salieron a asistirlas. Lo hicieron también desde el bachillerato popular trans Mocha Celis, desde Ammar, desde Casa Trans y desde ATTA (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina), la entidad a la que Nadir también pertenece.

Los problemas de vivienda van todavía más lejos: hace una semana, una pareja de mujeres trans lesbianas presentó un hábeas corpus planteando que iban a ser desalojadas en dos días y que necesitaban permiso para viajar a Costa del Este sin ser detenidas, donde un familiar podía alojarlas durante el aislamiento. Primero habían ido a pedir el permiso a la comisaría donde les dijeron que, “de no tener donde residir, debían alojarse en un lugar para indigentes”. El juez lo rechazó porque consideró que un hábeas corpus no era procedente en un caso como éste.

Varones trans

La situación también es delicada, aunque con distintos matices, para los varones trans. Quien lo explica a Infobae es Santiago Merlo, coordinador de la “Casa de varones trans y familias” de Córdoba. Él, junto a otros activistas, obtuvieron un permiso para poder llevar alimentos para quienes quedaron sin ningún medio de subsistencia.

“La mayoría de nosotros subsistimos haciendo comida a pedido, algunos son artistas o sonidistas en eventos, otros hacen changas, como cortar el pasto o trabajos de electricidad, otros cuidan a personas mayores y 2 de cada 5 ejercen el trabajo sexual”, describe. Absolutamente todos sus modos de subsistencia se vieron afectados por las medidas de aislamiento. También el de Santiago, que es docente y subsistía dando charlas que se cancelaron.

“A los que ya estaban en una situación de fragilidad los mató. A los que la estábamos piloteando, volvimos a retroceder varios escalones”. Su familia, de hecho, sacó un crédito para que él pueda pagar el alquiler de la Casa trans, que es donde vive.

La situación detonó otros riesgos, incluso para la salud mental: “Varios volvieron a entornos de violencia. Algunos tuvieron que volver a las casas de sus ex parejas por no tener donde vivir; otros tuvieron que volver con sus familias fingiendo ser quiénes no son porque no saben o no aceptan su identidad de género. Me encontré yendo a repartir alimentos a las casas de compañeros trans y, cuando sale el padre a recibirme, preguntarle ‘¿está su hija?’. Para nosotros es volver a la invisibilidad. Es muy duro tener que volver a fingir y encima no los puedo abrazar”.

Están juntando plata para comprar comida o para no quedar en la calle pero también para pagar las hormonas garantizadas por la Ley de identidad de género, que no en todos lados están consiguiendo. A Santiago le angustia ver cuánta gente sólo está pensando en su cuarentena personal -cómo hacer gimnasia en casa, cómo decorar macetas-. “Yo creo que podrían unirse y ver qué están necesitando los otros. Creo que esa solidaridad es la única forma de de que nos podamos salvar de verdad”.

 

Trabajadoras sexuales, las más marginalizadas en la crisis del coronavirus

 

AMÉRICA LATINA

Por Francisco Lucotti

27 de marzo de 2020

https://mundo.sputniknews.com/america-latina/202003271090933517-trabajadoras-sexuales-las-mas-marginalizadas-en-la-crisis-del-coronavirus/

 

Son, mayoritariamente, mujeres independientes, madres solas, cabezas de hogar y sin educación formal en situaciones de precarización total. El miedo al contagio de COVID-19 las ha dejado sin clientes y, obviamente, sin recursos para la cuarentena. Se enfrentan a la versión más cruda del abandono que viven las mujeres más vulnerables.

 

Mónica Lencina es trabajadora sexual desde hace 20 años, pero ahora sale a caminar las calles no en busca de clientes, que sabe que no va a encontrar, sino en busca de donaciones que ella se encarga de repartir entre sus compañeras, sabiendo que no hay cuarentena obligatoria que pueda detener la más elemental necesidad.

“Muchas compañeras viven del día a día, entonces se hace complicada la situación porque estamos completamente paradas, más para las que son jefas de hogar con hijos a cargo y tienen que poner el plato de comida en la mesa”, dijo a Sputnik Mónica, referente de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), a cargo de dos de sus cinco hijos, además de uno de sus 13 nietos.

Lencina explica que las prohibiciones a la libre circulación de personas y el temor por infectarse de coronavirus ha eliminado la demanda de los servicios que ofrece este colectivo de mujeres, que difiere en esencia de los servicios sexuales virtuales, que han visto un aumento en su consumo.


“Nos ayudamos entre nosotras. Hemos aprendido que nadie nos va a venir a dar una mano más que nosotras mismas, entonces pedimos donaciones a quienes sabemos que nos apoyan para los casos más urgentes, algunas compañeras que realmente la están pasando muy mal”, mencionó.


La Ammar es una agrupación que nuclea a más de 6.500 trabajadoras sexuales en todo el país y está adherida a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). Desde hace 25 años militan por la regularización laboral de quienes ejercen la prostitución para evitar así las persecuciones y conquistar derechos.

En Argentina la prostitución no está penada por la ley siempre y cuando se ejerza en el ámbito privado, pero sí está prohibida la promoción en la vía pública, el proxenetismo (lucrar con la actividad de terceros) y la trata de personas. Sin embargo, no es considerada un trabajo formal, por lo que carece de la protección de derechos laborales.

En Uruguay, en cambio, la prostitución está regulada como trabajo sexual desde 2002, lo que les permite ejercer a quienes estén registradas en alrededor de 7.000 bares o whiskerías habilitadas o en áreas urbanas delimitadas o “zonas rojas”, pero el control del negocio suelen ser hombres y las mujeres no reciben un ingreso fijo, seguro ni pensión en situación de cuarentena.


“Aquellas compañeras que tienen hijos tienen un poco de ayuda estatal, pero las que no tienen ningún tipo de asistencia que las ampare son las que están más ‘en el horno’, incluidas las compañeras trans”, dijo a Sputnik Karina Núñez, fundadora de la Organización de Trabajadoras Sexuales (Otras) de Uruguay.


Núñez aseguró que tuvo conversaciones con la vicepresidenta, Beatriz Argimón, y con el ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, quienes le prometieron apoyo al colectivo, pero hasta el momento no han vuelto a recibir respuesta del Gobierno nacional.

La activista mencionó que sí han recibido apoyo de parte de los gobiernos departamentales de Montevideo, Canelones y Paysandú y mayoritariamente de centrales gremiales, militantes políticos, organizaciones de la sociedad civil y agrupaciones feministas para entregar canastas de víveres.

“No veo interés en nosotras, nunca vi interés de parte del Estado, no espero mucho más, por eso apelo a las redes sociales y a las redes solidarias que creo que es por donde vamos a recibir más apoyo”, solicitó.

Las situaciones en Latinoamérica son similares pese a las particularidades de cada país. En países donde la reclusión obligatoria no está todavía impuesta, como Brasil y México, las trabajadoras sexuales siguen saliendo a la calle aunque los espacios públicos estén cerrados y haya menos clientes.

Desde Paraguay, Chile, México y Colombia, por ejemplo, alzan su voz, reclaman y se movilizan a través de las redes.

​En Guatemala, donde hay toque de queda nocturno, comenzaron a trabajar de día, pero en todo el continente, sin importar si hay o no cuarentena obligatoria, las acciones solidarias con estos colectivos en riesgo social se expanden.

 

Campaña de recogida de fondos de (N)OMADAS: covid.19 antirracista

 

Donaciones aquí:

https://www.gofundme.com/f/nomadas-covid19-antirracista?utm_source=customer&utm_medium=copy_link-tip&utm_campaign=p_cp+share-sheet

 


Desde (N)O.M.A.D.A.S. hacemos un llamamiento
 a todas las personas confinadas en la comodidad de sus hogares. Esta situación de encierro no nos afecta a todas por igual. Personas sin hogar, migrantes en situación irregular, trabajadoras sexuales, solicitantes de asilo… Todas las personas que estaban siendo hostigadas por el sistema, lo están ahora más. Han visto interrumpidos sus ingresos, no recibirán ningún tipo de ayuda por parte de la administración, o ésta será absolutamente insuficiente; y les pedimos que no salgan a la calle a buscarse la vida.

Estamos hablando de una situación excepcional, de personas que tienen una urgencia alimentaria y necesitan una solución inmediata; personas que no pueden sobrevivir quedándose en casa.

Quienes se dedican a los cuidados, trabajadoras internas, trabajadoras sexuales, trabajadoras sin contrato, y un largo etcétera, no van a recibir ningún tipo de ayuda ni indemnización.

Los procesos de regularización de muchas personas migrantes, que tenían todos los requisitos para conseguir sus papeles, se han detenido porque han cerrado las oficinas de atención.

Sin una solución, es cuestión de tiempo que quienes se encuentren en esta situación se echen a la calle. Si para detener esta epidemia es necesario que todas nos quedemos en casa, vamos a contribuir para que, en efecto, esto sea posible.

Necesitamos vuestra ayuda para atender las emergencias que nos están llegando, para personas que no pueden permitirse, ni siquiera, hacer una compra básica.

 Nuestros objetivos son:

–          Facilitar recursos económicos y de subsistencia básica a personas migrantes, disidencias sexuales, o pertenecientes a los sectores más precarizados que han visto agravada su situación por este arresto domiciliario colectivo.

–          Realizar el pago mensual de la sede de (N)OMADAS. Ésta es un espacio disponible de forma gratuita para construir red y establecer alianzas entre colectivos de migrantes, racializadas, oprimidas, y precarizadas. Donde también se pueden hacer cursos, charlas, talleres, presentaciones…  Con Wi-Fi, teléfono, sofás, tés e infusiones, puntos de carga para el móvil, ropa, cocina, instalaciones para el aseo personal…

El espacio (N)OMADAS  se sostiene de forma autogestionada. Todas las actividades que teníamos programadas para mantenerlo han sido canceladas (kafetas, cenadores, mercaditos…). Y este espacio va a ser fundamental para afrontar la crisis social que se avecina, y que se va a cebar de nuevo con las personas más machacadas por el sistema.

Ahora más que nunca, la solidaridad y trabajar en comunidad, son nuestras únicas opciones de supervivencia colectiva.

Todo sobre (N)O.M.A.D.A.S:

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Instagram: @nomadas.vlc

 

Citas clandestinas y cuarentena con clientes: las prostitutas, desprotegidas ante el virus

El coronavirus lo ha parado todo, también la prostitución, dejando a su suerte a miles de mujeres que la ejercen en españa, voluntaria o forzosamente

 

MARÍA ZUIL

26 de marzo de 2020

https://www.elconfidencial.com/espana/2020-03-26/coronavirus-prostitucion-clientes-mafias_2517987/

 

“Estamos desesperadas, no sabemos a quién acudir, nadie piensa en nosotras nunca pero ahora especialmente estamos completamente invisibilizadas”. Vera, prostituta de Murcia, no ha recibido llamadas de ningún cliente desde que empezó el estado de alarma. “Lo que más me preocupa es el alquiler, si esto se alarga no sé hasta cuándo podré pagarlo. Tengo compañeras que se han ido a pasar la cuarentena con un cliente por un precio reducido, y otras que siguen ejerciendo con clientes habituales porque si no, no tienen con qué vivir. Si esto se alarga tendré que hacer lo mismo, con precaución”.

Su situación se repite por toda España. Con el confinamiento, las luces de todos los clubes de carretera se han apagado, los pisos de alterne están más escondidos que nunca y los anuncios de prostitución ya no atraen a nadie. Nada diferente al resto de sectores si no fuese porque en la prostitución no hay ni ERTE ni ayudas sociales.

La crisis actual está siendo especialmente dramática para las víctimas de trata. Sin ningún ingreso, su deuda con las mafias sigue aumentando porque deben seguir pagando la ‘diaria’: la cuota que abonan por su alojamiento y manutención y que puede oscilar entre los 50 y los 70 euros. “A otras las están expulsando directamente de los pisos o burdeles, a pesar de que muchas vienen de fuera y no conocen otra cosa que el sitio donde las tienen: ni su entorno, ni el idioma”, explica Julene Larrañaga, portavoz de Médicos del mundo. “Ha bajado muchísimo la demanda, pero hace dos días nos pidieron más preservativos… Y a muchas no les queda otra que seguir ejerciendo”.


Su deuda con las mafias aumenta porque deben seguir pagándoles aunque no tengan ingresos


A pesar de que la actividad está paralizada, todavía hay quien se la salta. “Nos han llegado casos de ‘puteros’ que están montando fiestas particulares o que siguen con sus locales de manera clandestina. De hecho, lo que estamos viendo es que se las están llevando del centro de las ciudades al extrarradio, donde hay menos control policial”, señala Rocío Mora, trabajadora social de la asociación de ayuda a víctimas de trata Apramp.

Desde el inicio del estado de alarma, las ONG no pueden hacer las rutas donde controlan el estado de las mujeres dentro de las redes de prostitución, por lo que todos sus esfuerzos se vuelcan ahora por mantener el contacto a través de WhatsApp. “Tenemos mucho miedo de que se las lleven y las perdamos la pista, porque los proxenetas mantienen su poder y aislamiento para aumentar su deuda y poder mantener la explotación cuando el estado de alarma finalice”, añade Mora. “Algunas ni siquiera han oído hablar del coronavirus ni conocen las herramientas ni protocolos para evitar el contagio”.


Se las están llevando del centro de las ciudades al extrarradio, donde hay menos control policial


Por ejemplo, en un hotel del polígono Marconi (conocido en Madrid por la prostitución), descubrieron que proxenetas rumanos custodiaban bajo vigilancia a las mujeres en sus habitaciones para que no saliesen y, remitido el contagio, puedan ejercer otra vez. En otros burdeles, ha tenido que presentarse la Policía para que cesasen su actividad, ajenos al cierre de los establecimientos. “Hay un reclamo por parte del putero y las mafias se encargan de que sea accesible, porque son una materia prima más, desechable, para ellos”, añade Mora. “Y no les va a importar nada que cojan el coronavirus, igual que no les importa cuando se quedan embarazadas”.

A las circunstancias económicas y sociales se une además la elevada exposición al contagio en la que se encuentran. “Se está vulnerando su derecho a la salud. Estamos todos en alarma, nos piden alejarnos dos metros, y ellas siguen confinadas en clubs y con prostituyentes que siguen yendo”, apunta Larrañaga. 

Sin ERTE ni ayudas

Hace unos días, el club de alterne catalán Paradise, el más grande de toda Europa, anunció un ERTE que afecta a 69 trabajadores. Ninguno de ellos es una trabajadora sexual. La prostitución no es una actividad reconocida en España, por lo que las mujeres que la ejercen no pueden regularizar su situación ni tener contratos en regla y, por tanto, recibir prestaciones sociales.


No quieren ir a los servicios sociales ni a bancos de alimentos porque temen dar sus datos y que los usen para deportarlas


Además, tampoco pueden acceder a las ayudas de emergencia debido a que la mayoría se encuentran en situación irregular. “No quieren ir a los servicios sociales ni a bancos de alimentos porque temen dar sus datos y que los usen para deportarlas, como ya ha pasado alguna vez. No entendemos por qué se los piden si no es para eso, solo nos consta que Cruz Roja en Madrid no lo está haciendo”, explica Concha Borrel, prostituta independiente y portavoz del sindicato no oficial de trabajadoras sexuales OTRAS, desde donde han lanzado una campaña de recogida de fondos para hacer frente a las necesidades de las mujeres que acuden a ellas. “Somos unas cien pero estamos ahora mismo atendiendo a todas las que podemos, afiliadas o no, porque hay muchas ya con problemas graves pagar el alquiler, la comida, o enviar dinero a las familias que dependen de ellas. Nos estamos teniendo que ayudar entre nosotras”.

Las que peor están, dicen, son las que ejercían directamente en la calle, que fueron las primeras en notar el descenso y en quedarse sin opciones para obtenerlos por otra vía. “Hay algunas que están empezando a ofrecer shows eróticos online, pero muchas no saben ni usarlo, no tienen internet o comparten habitación y no tienen espacio donde hacerlo”, añade Borell, quien calcula que su situación puede que no remonte hasta octubre. “Cuando se levante el confinamiento tardará un tiempo a notarse porque todavía habrá miedo al contagio. Y ya nos vamos a verano, cuando se van de vacaciones, septiembre tampoco porque hay muchos gastos… Es que no sé de qué vamos a vivir”, dice desesperada.


Muchas de ellas nos han dicho que quieren volver a su país de origen pero no tienen manera de hacerlo


Tampoco está claro qué ocurrirá con las mujeres que siguen viviendo en los burdeles a partir de este jueves. En España, se calcula que hay tres burdeles por cada hospital público, aunque oficialmente están registrados como hostales, por lo que les afecta el cierre de este tipo de locales, así como hoteles, que decretó el Gobierno el jueves pasado con una moratoria de una semana. “Por lo que sabemos y hemos consultado, estas mujeres tienen su domicilio ahí, viven ahí y en principio no podrían echarlas, pero no está claro tampoco”, añaden desde OTRAS.

“El Gobierno, que tan preocupado está por las ‘mujeres prostituidas’,no está ayudando a nada, nos han dejado fuera del paquete de medidas. Pedimos algo para poder salir del paso como el resto, una prestación o una renta básica como se está diciendo”, reclaman desde OTRAS.

Según cálculos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en España podría haber cerca de 12.000 víctimas de trata, una actividad que mueve en torno a cuatro millones de euros diarios. Sin embargo, otras fuentes estiman que el número de prostitutas puede llegar a las 100.000 en todo el país, de las cuales algo menos de la mitad estarían dentro de redes de explotación. Desde las ONG reclaman para ellas que se las incluya en las políticas de apoyo económico y psicosocial así como alternativas habitacionales donde pasar la crisis. “Hace falta un apoyo urgente porque están alejadas de sus familias y redes sociales. Muchas de ellas nos han dicho que quieren volver a su país de origen pero no tienen manera de hacerlo”, apunta Larrañaga. “Se encuentran solas, invisibilizadas y ahora también, aisladas”.

 

Coronavirus en México pone en aprietos a las sexoservidoras

En la Ciudad de México se declaró el cierre de varios lugares públicos y las medidas pueden endurecer en las próximas semanas por el COVID-19

 

Por Gardenia Mendoza 

24 de marzo de 2020

Coronavirus en México pone en aprietos a las sexoservidoras

 

MÉXICO.-  Antes de que el coronavirus empujara a los habitantes de la Ciudad de México a sus casas, Claudia Chávez, una trabajadora sexual de la zona centro, podía tener entre cuatro o cinco clientes al día; ahora, pasan las horas lentamente y no logra enganchar a ninguno. Lleva varias semanas así: ella se maquilla, usa ropa coqueta, va de un lado a otro por las calles y… ¡nada!

Lo peor es que se ha endeudado pidiendo dinero prestado por aquí y por allá porque el hambre aprieta y su mamá, la hermana y cuatro niños que dependen de ella esperan que la cosa mejore con todo y que la  enfermedad (COVID-19) embiste en los últimos días en la capital mexicana con cientos de contagios.

Las autoridades se han visto obligadas a tomar medidas cada vez más radicales. A partir del pasado lunes quedan suspendidas las actividades en museosbaños de vapor, gimnasios, templos, cines, teatros, centros nocturnos, bares, restaurantes… Sólo permanecerán abiertos los centros de abasto de alimentos y mercados.

Con cuarenta años arriba, Claudia se pregunta sobre la utilidad de que haya comida disponible si ella no logra hacerse de clientes. La semana pasada pescó a uno, pero cada día que pasa nota que los hombres  no se quieren arriesgar porque la recomendación para evitar el contagio es tajante: guardar distancia. Al menos un metro como dicta la Organización Mundial de la Salud.

La amenaza del COVID-19 ha dejado a alrededor de 800,000 trabajadoras sexuales de todo el país en una cama de vulnerabilidad, advirtió en estos días la organización Brigada Callejera que brinda apoyo en diversas zonas rojas del país, principalmente en la Ciudad de México, donde la prostitución está parcialmente regulada con permisos laborales.

En la capital mexicana se calcula que alrededor de 70,000 mujeres y transexuales ejercen la prostitución, el 90% en establecimientos mercantiles y 10% en las calles.

Jaime Montejo, director de Brigada Callejera, advierte que la situación de estas personas se está volviendo muy precaria y necesitan ayuda urgente: despensas de comida y hasta albergues porque muchas de ellas viven en la calle, donde buscan parques, rincones del metro o aprovechan el hotel que se pagó por sus servicios para descansar un rato.

Diversas enfermedades también acechan a esas chicas. Claudia Chávez, por ejemplo, tiene un mal intestinal, del cual, no recuerda el nombre pero sí los síntomas: un agudo dolor en el estómago acompañado de inflamación del vientre,   una barriga poco estética para su trabajo. Para aliviarse debe tomar siete medicamentos que la hacen gastar a mares. Sale dinero y no entra, el camino a una catástrofe y lo sabe.

“Claro que estoy en riesgo, pero ¿qué vamos a hacer”, advierte una de esas tardes en que merodea en busca de incautos. “Hoy no me he persignado y ya estoy preocupada”.

Efecto dominó

Daniela Morales, una mujer transgénero, reconoce que son tiempos de vacas flacas en el mundo. Mucho más en el sexoservicio. Lleva tres días paseando, yendo de aquí para allá. Antier logró un cliente que pagó poco, unos seis dólares en su equivalente en pesos. El precio de su trabajo es regularmente más alto, pero tuvo que ajustarlo dados los tiempos del COVID-19.

Al hacer cálculos matemáticos de lo que gastó para transporte, el esfuerzo de maquillaje y el alto riesgo de contraer el coronavirus, tomó una decisión coyuntural: no saldrá a talonear más. Se quedará en casa. Por suerte y por sus habilidades en la costura una casa productora que hace el vestuario de la serie La Casa de las Flores la llamó para que bordara un vestido de novia.

“Me cayó del cielo”, cuenta a este diario.

Se sentará a entretejer hilos y pensar. En que sus ahorros le alcanzarán para comer huevos, frijoles y tortillas. Si acaso extrañará no salir algún domingo a comer pollo Kentucky Fried Chicken o barbacoa. No es de salir de antros, ni gasta mucho, entonces su preocupación se centra en dos cosas: no poder pagar la renta y en una tía que vive en Papantla, Veracruz, que depende económicamente de ella.

“Ya no ve, no camina, tiene diabetes, apenas come: pesa 32 kilos y no voy a poder enviarle dinero”, lamenta con un nudo en la garganta porque el resto de la familia tampoco puede hacerse cargo. Trabajaban en una cafetería escolar y recién cerraron las escuelas. “Le dejé mientras 800 pesos (unos 35 dólares)”.

El apuro del alquiler es otro asunto que le quita el sueño. El casero es un abogado refunfuñón del que no se fía y en cualquier momento podría echarlos: a ella y al matrimonio con el que comparte un departamento en la colonia Agrícola Oriental porque la mujer es estudiante y el esposo vende zapatos por comisión y ahora nadie compra .

“No pasa nada, me acostumbro a todo”, se dice a sí misma y echa pá lante, optimista.

Daniela no se encuentra entre las sexoservidoras que se exponen al contacto físico con usuarios para cubrir las necesidades básicas como ocurre con Claudia Chávez y otras 300 de condiciones muy precarias.

“Muchas de ellas viven en la calle todo el tiempo”, advierte Jaime Montejo cofundador y activista de Brigada Callejera.

La organización aboga porque el gobierno tome las riendas de estos casos extremos con apoyos para la despensa y una parte pequeña para renta, por lo menos.

Madre

“Dan ganas de salir corriendo”, dice Raquel Rizo, una madre nicaragüense que trabaja en un bar al que popularmente se les conoce como “de ficheras”. Chicas que acompañan a hombres a beber en las mesas con la opción  de llega a más, pero en este días ella no quiere ni que la rocen porque cualquier contagio del coronavirus lo llevaría a casa, donde dos chiquillos de dos y siete años la esperan.

Por eso se encerró a cal y canto con ellos, con frijoles, arroz y aceite. Se inscribió en una empresa para hacer encuestas por internet, donde le pagan 10 veces menos de lo que saca como fichera, pero algo es algo mientras entretiene a los niños en un cuarto de azotea.

La mayoría de las sexoservidoras en México viven en espacios de uno o dos cuartos, sin baño completo y algunos sin drenaje o agua caliente, con techos de lámina o asbesto. Aún así tienen una ventaja frente a Raquel: familias extensas con la abuela, hijas, nietas y otros parientes.

La nicaragüense, en cambio, se la tiene apañar sola como emigrante. Encerrada en el cuarto con sus niños  intenta sacar un poco de plata haciendo encuestas por internet,donde gana 10 veces menos como fichera, con las criaturas desesperadas al lado.

“Antes los llevaba al super y al parque y ahora no: esto está bien feo”, lamenta. “No sé si reir o llorar con mis hijos”

PERFIL 

  • 800,000 personas trabajan en el sexo, según el último censo oficial publicado en 2010.
  • 200,000 eran menores de 18 años y aportan el 2% del Producto Interno Bruto (PIB),
  • Pobres o en pobreza extrema: 100%
  • El 82% son jefas de familia, solteras, viudas, divorciadas o separadas. Nivel educativo de primaria incompleta o analfabetas.
  • El 94% tienen entre uno y seis dependientes económicos.
  • El100% cuenta con celular
  • Han trabajado como amas de casa, jornaleras agrícolas, obreras, limpiadoras, vendedoras, maquiladoras, comerciantes o lavadoras de ropa ajena.
  • Muchos de sus hijos no asisten a escuelas o desertan.
  • Se movilizan en transporte público, organizan fiestas en sus vecindades, vacacionan en su lugar de origen y ven televisión tres horas al día.

FUENTE: Brigada Callejera. Estudio completo AQUÍ.