Sexo, esclavas y ciudadanas: la política de la lucha contra la trata

 

Bridget Anderson y Rutvica Andrijasevic

Diciembre de 2008

https://www.researchgate.net/publication/42796528_Sex_Slaves_and_Citizens_The_Politics_of_Anti-Trafficking

 

 

Centrarse en los males de la trata es una forma de despolitizar el debate sobre la migración.

 

La trata de personas está en las noticias. Está en la agenda política, tanto a nivel nacional como internacional. Miles de personas, cientos de grupos, docenas de periódicos están decididos a eliminarla. Este enfoque en la trata consistentemente refleja y refuerza la profunda preocupación pública sobre la prostitución / trabajo sexual, y también sobre la inmigración, y el abuso y la explotación que tan frecuentemente implica. Así que, oponerse a esta expresión, o a algunas de las acciones tomadas como respuesta a esta preocupación, es similar a decir que uno respalda la esclavitud o está en contra de lo que todo el mundo considera correcto. La trata de personas es un tema que se supone que nos unirá a todos. Pero creemos que es necesario atravesar la línea de oponerse a lo que todo el mundo considera correcto sin que eso suponga respaldar la esclavitud, porque el pánico moral acerca de la trata está desviando la atención de las causas estructurales del abuso que sufren las trabajadoras migrantes. La preocupación se centra en los malvados malhechores más que en factores más sistémicos. En particular, ignora el enfoque del Estado respecto a la migración y el empleo, enfoque que construye efectivamente grupos de no ciudadanos que pueden ser tratados como desiguales con impunidad.

¿Qué es la trata? Definiciones y la Convención de la ONU

En noviembre de 2000, la Asamblea General de la ONU adoptó la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. El propósito de esta convención era promover la cooperación interestatal en la lucha contra el crimen organizado transnacional y eliminar los “refugios seguros” para sus perpetradores. Se complementa con tres protocolos adicionales, que tratan sobre el tráfico ilícito de migrantes, la trata de personas —especialmente mujeres y niños— y el tráfico de armas de fuego. La definición de trata de personas en el Protocolo contiene tres elementos: se define como una acción, que consiste en “el reclutamiento, transporte, transferencia, albergue o recepción de personas”; como una acción que ocurre mediante ‘la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coerción, de secuestro, de fraude, de engaño, de abuso de poder o de una posición de vulnerabilidad o de dar o recibir pagos o beneficios para lograr el consentimiento de una persona que tiene control sobre otra persona”; y como una acción que se lleva a cabo ‘con el propósito de explotación … (que) … incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución de otros u otras formas de explotación sexual, trabajo o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, servidumbre o extracción de órganos “.

Es importante recordar que el Protocolo de Palermo, como se le conoce, no es un instrumento de derechos humanos. Es un instrumento diseñado para facilitar la cooperación entre Estados para combatir el crimen organizado, más que para proteger o dar una compensación a las víctimas del crimen. Los Estados deben fortalecer los controles fronterizos para evitar la trata y el tráfico. Los controles fronterizos y la cooperación policial, no la protección de los derechos humanos, se encuentran en el centro de ambos protocolos de tráfico y trata. El énfasis está en interceptar a los tratantes y traficantes y en castigarlos y enjuiciarlos. Si bien se alienta a los Estados a ofrecer protección a las personas tratadas, en particular a considerar brindar a las víctimas de trata la posibilidad de permanecer, temporal o permanentemente, en su territorio, las obligaciones reales son mínimas y las disposiciones de protección son débiles. Aunque existen otros instrumentos legales más progresivos que rigen la trata, incluso en estos la protección de las personas tratadas depende de su cooperación con las autoridades.

Las preocupaciones del Protocolo de Palermo con el crimen y las fronteras surgieron en parte de una preocupación más particular sobre la prostitución de mujeres y menores, y hay una referencia especial hecha en el protocolo a la explotación sexual y la explotación de la prostitución de otros. Los medios, las políticas y la investigación sobre la trata se han centrado en su mayor parte exclusivamente en el trabajo sexual, y la trata se asocia comúnmente con la “esclavitud sexual” y el crimen organizado. Periodistas, políticos y académicos representan rápidamente a las mujeres migrantes en la industria del sexo como víctimas de abuso y violencia, y a los tratantes como personas y/u organizaciones mafiosas similares a las que esclavizan a las mujeres en la prostitución. Esto ayuda a instalar la imagen de la trata dentro de un binario simplista y estereotipado de víctima engañada / inocente (mujeres extranjeras) y tratantes malvados (generalmente hombres extranjeros). La trata aparece como una actividad que tiene lugar fuera de cualquier marco social: son los individuos criminales los responsables.

Los gobiernos, particularmente en Europa, también culpan a los tratantes por la proliferación de la migración irregular y el abuso de los trabajadores migrantes. Por ejemplo, en su prólogo al documento del Ministerio del Interior “Reforzando las reglas” (2007), el entonces Ministro del Interior del Reino Unido, John Reid, dijo:

Si no se hace frente a los tratantes de personas que están detrás de las tres cuartas partes de la migración ilegal a este país, las personas vulnerables y a menudo desesperadas quedan a merced de los delincuentes organizados.

La imagen de la Víctima de Trata se utiliza para invocar una reacción emocional y una imagen de grandes cifras, haciéndose eco de los temores de “oleadas” y “hordas” de migrantes (“ilegales”). (Ha habido un cambio reciente en el discurso, por el que la emoción dominante se ha convertido en lástima en lugar de miedo, pero los efectos son muy similares). La representación de la trata como el principal impulsor de la migración ilegal es un desarrollo relativamente nuevo: – contrástense las declaraciones de John Reid con las declaraciones del Ministerio del Interior de 2002, cuando el número de víctimas de trata era “pequeño” y la mayoría de los inmigrantes ilegales se encontraban en el Reino Unido “con su consentimiento” .2 Hay poca evidencia que respalde las cifras que se esgrimen. Por ejemplo, el Departamento de Estado de los EE. UU. estima que entre 600.000 y 800.000 personas son tratadas anualmente a través de las fronteras internacionales, pero la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de los EE. UU. ha criticado severamente éstas y otras estimaciones, describiéndolas como ‘cuestionables’ y basadas en metodologías débiles.3 Señala que, desde 1999, menos de 8.000 migrantes en 26 países han recibido asistencia a través de la Organización Internacional para las Migraciones (que es una de las principales organizaciones intergubernamentales que se ocupan del tema). Hay una brecha significativa entre números estimados y víctimas identificadas, y las estimaciones resuenan con el temor de ser sobrepasados por “ilegales”. Así, en el Reino Unido hay unos 35 lugares para mujeres identificadas como víctimas de trata sexual, y en 2007 solo hubo 17 condenas por delitos de trata, todos por trata sexual. 4

Esta equiparación de migración ilegal y trata no está respaldada por el Protocolo de Palermo. De hecho, los protocolos de la ONU establecen que la entrada a un Estado puede ser legal o ilegal en el caso de la trata (mientras que el tráfico solo puede referirse a la entrada ilegal). También afirman que la trata puede tener lugar dentro de las fronteras nacionales. No es necesario ser “ilegal” para ser tratada, así como tampoco es necesario ser “prostituta”. Por lo tanto, en la práctica, hay problemas de definición cruciales sobre lo que realmente constituye trata que no se han resuelto. Esta falta de claridad no ha impedido el éxito del Protocolo de Palermo; quizás incluso lo haya facilitado. Mientras que la Convención de las Naciones Unidas sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migrantes y sus Familias, aprobada por la ONU en 1990, tenía solo 15 signatarios en julio de 2008, el Protocolo de Palermo tenía en ese momento 117 signatarios.

La trata como “antipolítica”

Esta falta de claridad definitoria permite un deslizamiento constante entre “inmigración ilegal”, “prostitución forzada” y “trata”. Todos están de acuerdo en que la trata y la explotación (sexual) están mal, a pesar del problema sobre lo que realmente significan estas palabras. Esto ayuda a crear un consenso humano fuera del debate político; nadie puede dudar de que la “trata” debe ser eliminada. El deslizamiento sirve para despolitizar las intervenciones contra la trata y evitar que se fije la atención sobre el papel del Estado en la creación de las condiciones en las que ocurre la explotación. Nuestro argumento es que esta despolitización es en realidad una forma de “antipolítica”: 5 introduce de contrabando la política bajo una “agenda humanitaria” aparentemente orientada a la asistencia y protección de las víctimas. La víctima de la trata no es una figura apolítica, como hemos visto: es una que ha sido adoptada por el Estado. La pregunta entonces es: ¿cuáles son las políticas que se están introduciendo de contrabando? Al abordar esto, consideraremos tres áreas clave: la política del sexo, la política del trabajo y la política de la ciudadanía. (El hecho de que éstas puedan ser imaginadas como terrenos separados de compromiso político es quizás en sí mismo el punto más digno de mención).

Politica del sexo

Las negociaciones sobre el Protocolo de Palermo reunieron a Estados y feministas que estaban particularmente preocupados por la prostitución, y hasta hace poco las discusiones políticas y la investigación sobre el trata se han centrado mucho en las actitudes hacia el trabajo sexual en lugar de hacia la migración. Las discusiones sobre el Protocolo en sí mismas se vieron afectadas por el debate polarizado entre quienes podrían denominarse “abolicionistas feministas” y quienes argumentaron desde la perspectiva de los “derechos de las trabajadoras sexuales”. Las abolicionistas argumentan que la prostitución reduce a las mujeres a objetos comprados, y siempre y necesariamente es degradante y perjudicial para las mujeres. Por lo tanto, no reconocen ninguna distinción entre la prostitución “forzada” y la “libre elección”, y sostienen que al tolerar, regular o legalizar la prostitución, los Estados permiten la violación reiterada de los derechos humanos a la dignidad y la autonomía sexual. La prostitución es un “crimen de género”, parte del dominio patriarcal sobre la sexualidad femenina, y su existencia afecta negativamente a todas las mujeres al consolidar los derechos de acceso de los hombres a los cuerpos de las mujeres. Toda prostitución es una forma de esclavitud sexual, y la trata está intrínsecamente relacionada con la prostitución. Desde este punto de vista, las medidas para erradicar el mercado del sexo comercial son simultáneamente medidas contra la trata y viceversa.

Las feministas que adoptan lo que podría denominarse una perspectiva de “derechos de las trabajadoras sexuales” rechazan la idea de que toda prostitución es forzada e intrínsecamente degradante. Ven el trabajo sexual como un trabajo en el sector de servicios y ven las acciones estatales que penalizan o castigan de alguna otra forma a quienes toman la decisión individual de ingresar en la prostitución como una negación de los derechos humanos a la autodeterminación. También desafían fuertemente la simple equiparación de las abolicionistas feministas de la demanda de trata y la demanda de prostitución. Desde este punto de vista, es la falta de protección para las trabajadoras de la industria del sexo, ya sea migrante o no, en lugar de la existencia de un mercado para el sexo comercial en sí mismo, lo que deja espacio para la explotación extrema, incluida la trata. Por lo tanto, la solución al problema radica en sacar de la clandestinidad el sector sexual y regularlo de la misma manera que otros sectores de empleo están regulados.

La mayoría de los Estados de la UE adoptan un enfoque prohibicionista: prohibir la prostitución y penalizar a las trabajadoras sexuales. Sin embargo, el gobierno sueco tiene un modelo “neoabolicionista”, que el gobierno británico ha estado considerando adoptar. Este penaliza a los compradores de servicios sexuales y prohíbe la compra y el intento de compra de servicios sexuales. Dentro de esta lógica, la prostitución y la trata sexual se consideran una cuestión de oferta y demanda: la oferta es creada por la demanda de los hombres por los servicios sexuales de las mujeres. La solución entonces es restringir la demanda.

La propuesta de penalizar la prostitución para combatir la trata sexual y la explotación de las trabajadoras migrantes en el sector sexual a menudo se basa en una visión simplista de la industria del sexo y la forma en que opera el sector. Centrar los esfuerzos y políticas antitrata en los compradores como aquellos que causan la demanda, y / o en los “tratantes” como explotadores del trabajo de los migrantes, desvía la atención del contexto económico, social y político mucho más amplio dentro del cual se encuentra la industria del sexo; y en particular, para los propósitos de nuestro argumento aquí, desvía la atención del papel que juegan las regulaciones de residencia y empleo en los Estados de destino. Este enfoque también reduce la migración y la participación de las mujeres en la industria del sexo a la idea de la esclavitud (sexual), y simplifica las relaciones sociales al verlas exclusivamente en términos de opresión patriarcal o actividad criminal, sin dejar espacio para la autonomía de las trabajadoras sexuales. Además, agrega fuerza a la idea de que la trata es igual a la migración forzada e ilegal, y fomenta una separación total imaginaria entre las formas de migración “legales” e “ilegales”.

Finalmente, un enfoque en el trabajo sexual como la característica principal de la trata de personas hace poco para disipar el pánico moral que alimenta los temores a la migración ilegal. Por el contrario, refuerza fuertemente la idea de que se requiere una restricción creciente. Quienes defienden la penalización de los clientes no consideran que es precisamente el endurecimiento de los controles de inmigración y las leyes laborales restrictivas lo que crea las condiciones para la proliferación de la ilegalidad y la explotación laboral.

Politica de trabajo

La preocupación del Estado por la trata parece ofrecer un espacio para quienes están preocupados por los derechos humanos y / o laborales de los migrantes; existe una creciente presión para ampliar el debate desde su enfoque en la trata sexual hasta una preocupación más amplia con el trabajo forzado. Aquí, académicos, organizaciones de migrantes y algunos sindicatos, así como la Organización Internacional del Trabajo, han tratado de explotar el terreno común que aparentemente comparten con los gobiernos en su deseo de erradicar la trata y el trabajo forzado.

Un enfoque en los derechos de los trabajadores resalta una serie de contradicciones en el pensamiento del gobierno. Aquí surge un problema clave de lo que en realidad se entiende por “fuerza” y “explotación”. ¿Cómo distinguir la trata de los contratos de trabajo legalmente tolerados (también de las formas legalmente toleradas de explotación de mujeres y niños dentro de las familias)? Las preguntas sobre qué constituye una práctica laboral explotadora son muy controvertidas; de hecho, históricamente han sido y siguen siendo un foco central de la lucha del movimiento laboral organizado para proteger a los trabajadores. En ausencia de un consenso político global sobre los derechos mínimos de empleo, o de las normas transnacionales e intersectoriales con respecto a las relaciones laborales, es extremadamente difícil llegar a un criterio para medir la “explotación”. La mano de obra migrante con bajos salarios está permitida y buscada por los empleadores, precisamente porque puede ser explotada. ¿Cómo trazar una línea en la arena entre los migrantes “tratados” y los migrantes “no tratados sino sometidos al tipo corriente de explotación”? De hecho, dado que el movimiento a través de las fronteras internacionales no es un requisito para que tenga lugar la trata, ¿cómo puede hacerse esta distinción entre los migrantes con trata y los trabajadores explotados en general, y por qué hacerlo? Los abusos pueden variar en severidad, lo que significa que generan un continuo de experiencia en lugar de ser definibles mediante una simple dicotomía. Las ideas sobre el punto preciso en este continuo en el que terminan las formas tolerables de migración laboral y comienza la trata variarán de acuerdo con nuestros valores políticos y morales. Independientemente de si son migrantes o no, los trabajadores no pueden dividirse en dos grupos completamente separados y distintos: aquellos tratados que son sometidos involuntariamente a la miseria de las condiciones de esclavitud en un sector económico ilegal o no regulado, y aquellos que trabajan voluntaria y legalmente en la felicidad y la protección del mundo de la economía formal. Violencia, confinamiento, coerción, engaño y explotación pueden ocurrir y ocurren tanto dentro de los sistemas de trabajo regulados legalmente como en los irregulares, y tanto dentro de los sistemas de migración legales como de los ilegales.

Entonces surge la pregunta de por qué el desplazamiento importa en absoluto en estos debates. ¿Por qué ser forzada a prostituirse o a trabajar en su ciudad natal es menos atroz que ser forzada a prostituirse o trabajar en otro lugar? Es el resultado—la explotación y el abuso— lo que constituye el problema, no dónde tiene lugar. Es aquí donde entra en juego la fusión entre la inmigración ilegal y la trata. Porque permite eludir la cuestión que es clave para los activistas pero que los Estados quieren evitar: ¿cuál es el papel que juegan los controles de inmigración para aumentar la vulnerabilidad a la explotación y el abuso? Ciertos estatus de inmigración crean grupos marginados sin acceso al mercado laboral formal, ni a ninguna de las protecciones generalmente ofrecidas por los Estados a ciudadanos y trabajadores. De este modo, el propio Estado equipa a los empleadores con mecanismos de control y retención laboral que de otro modo no estarían disponibles para ellos y que tienen el potencial de ser fuente de abusos. Pero la atención casi siempre se desvía de esta pregunta hacia los “empleadores malvados”.

La figura del malvado empleador y tratante arroja una sombra sobre el papel del Estado en la construcción de la vulnerabilidad. Para la víctima individual de trata o la víctima de explotación, es el empleador, proxeneta o tratante quien niega el acceso a los derechos sociales básicos, como el tratamiento hospitalario. Pero si estos individuos no negaran el acceso, el Estado lo haría. De hecho, una de las principales fuentes de vulnerabilidad es la restricción del acceso a los derechos sociales legitimada por el Estado. Una realidad altamente política sobre el papel del Estado en la construcción de la vulnerabilidad para los no ciudadanos —una realidad con posibles soluciones políticas— se oscurece al pedir a los Estados que protejan los derechos humanos de las víctimas de la trata. Es notable que no haya una petición similar al Estado para que proteja los “derechos humanos” de los “inmigrantes ilegales”.

Politica de ciudadania

El discurso de la trata debe verse como parte de un intento más general de despolitizar la cuestión de la migración. Los discursos gerenciales también son una parte importante de este proceso: la cuestión pasa a ser la de administrar lo que tiene sentido económico, de nombrar expertos para determinar las sutilezas de la oferta y la demanda de mano de obra. Por lo tanto, la política de migración se convierte en una cuestión de operacionalizar los juicios técnicos en lugar de un proceso político, y la “tranquilidad” consiste en asegurar al público que se tomarán las decisiones técnicas correctas. De hecho, la migración es una de las cuestiones políticas más fundamentales de todas: ¿quién constituye la política?

Esta no es simplemente una pregunta formal: aborda preguntas sobre cómo se crea una política, qué implicaciones tiene.6 La ciudadanía no es simplemente un estatus legal otorgado por el Estado. Es un proceso dinámico y se construye activamente. La ciudadanía es representada por una variedad de actores, y sus actos están habilitados o restringidos por las estructuras sociales y las condiciones materiales de sus vidas. Como argumenta Balibar, podemos ver las demandas de derechos de los trabajadores migrantes como “expresiones parciales pero directas del proceso de creación de derechos, una dinámica que permite que la constitución política sea reconocida como ‘soberanía popular’ o democracia”.

La ciudadanía no es una manifestación abstracta del poder del Estado; está encarnada y representada por individuos que disfrutan, negocian o no negocian los privilegios y / o barreras de la pertenencia a la misma. Es un tema de discusión y se constituye a través de una interacción continua entre las prácticas de ciudadanía y su codificación institucional. La cuestión de los derechos de los trabajadores migrantes es parte de esta interacción política. La negación de que éste es un campo de disputa política, ya sea tratando la migración como una cuestión económica, o considerando los abusos de derechos como originados por individuos independientes, cierra el debate.

Si bien la inmigración ilegal y la trata son frecuentemente presentadas como si fueran la misma cosa por los medios de comunicación y por los sucesivos Ministros del Interior, solo las más victimizadas —aquellas que no pueden actuar por sí mismas— pueden ser calificadas como víctimas de trata y tener derecho a la asistencia y protección del Estado. Para pasar la “prueba” de trata, una debe ser una víctima “verdadera”: herida, sufriente y esclavizada. Dado que las víctimas se definen como aquellas que necesitan ayuda (por parte del Estado, las ONG, la policía o los clientes), no son vistas como sujetos políticos sino como objetos de intervención. Las víctimas no pueden participar en el ámbito de lo político. Otros deben actuar en su nombre, y de hecho ha habido una gran cantidad de organizaciones e iniciativas contra la trata. El lenguaje de la trata borra cualquier idea de lucha y trabaja para estabilizar las transformaciones políticas y sociales provocadas por la migración, ya que confina a los migrantes en la victimización. Esto refuerza la noción de que uno no puede comprometerse con la ciudadanía como un proceso, sino solo con la ciudadanía como un estatus legal formal administrado por un Estado omnisciente.

Sin embargo, incluso la ciudadanía como un estatus legal formal está muy lejos para las víctimas de trata. En primer lugar, es extremadamente difícil obtener el estatus de víctima de trata. En contraste con las grandes cifras que se invocan, el Estado reconoce a muy pocas personas como víctimas de trata. Además, ese estatus conlleva solo derechos temporales. El período de reflexión de treinta días —una oportunidad para que la víctima de trata considere si va o no a tomar acciones legales contra los tratantes y, por lo tanto, evitar la expulsión o la deportación— solo se implementó después de una considerable presión de las ONG. El estatus de víctima de trata no garantiza un derecho automático a permanecer en el Reino Unido; simplemente indica un derecho temporal a la asistencia y a permanecer en el país, que se elimina después de que la víctima ha colaborado con las autoridades para ayudar al procesamiento de los tratantes. Lo que sigue, en el idioma del Ministerio del Interior, es la reintegración y reasentamiento de las víctimas, eufemismo por deportación. La categoría legal de víctima de trata no tiene como objetivo la protección de las víctimas, sino más bien el enjuiciamiento de los tratantes. En su asignación de derechos temporales y condicionales, el estatus de víctima de trata normaliza la exclusión producida a través de políticas laborales y de inmigración restrictivas, y sirve para mantener la organización jerárquica de acceso a los derechos y la ciudadanía.

La referencia a los abusos cometidos por actores individuales —tratantes brutales y empleadores explotadores— oscurece la importancia de la ciudadanía formal / estatus legal, y el papel del Estado en la construcción de la vulnerabilidad a través de la negación del estatus legal. Las medidas y la retórica contra la trata convierten el conflicto político en un parcheo de contradicciones o ajustes negociados de intereses, y la negociación y el parcheo generalmente no son hechos por los migrantes.

Conclusión

Muchas personas sienten una profunda preocupación por la injusticia generalizada que padecen tantas personas, especialmente cuando ocurre cerca de casa y es una clara manifestación de las desigualdades mundiales. Y el entusiasmo con el que se apoyan las campañas y políticas “contra la trata” es una manifestación de tal preocupación. Pero si se quiere terminar con la explotación y el abuso, se deben buscar soluciones que vayan más allá de identificar a las víctimas y encarcelar a los tratantes. Al apuntarse a políticas y campañas contra la trata, existe el peligro de ser engañados por un juego de manos que fusiona ilegalidad y trata, y presenta controles de inmigración cada vez más duros como siendo a favor de los intereses de los migrantes. Los controles de inmigración producen grupos de personas que son “deportables” y, por lo tanto, particularmente vulnerables al abuso. El Estado es responsable del mantenimiento de un marco legal dentro del cual ciertas ocupaciones y sectores están desregulados, y existen fuera de las reglas de protección laboral; y es cómplice al permitir que terceros obtengan ganancias del trabajo de los migrantes, ya sea en el sexo comercial u otros sectores. Por lo tanto, es importante volver a poner al Estado en el análisis y abordar el papel desempeñado por las regulaciones laborales y de inmigración del Estado en la creación de las condiciones en las que la trata y la explotación de la mano de obra migrante pueden florecer.

 

Notas

  1. Por ejemplo, el Convenio del Consejo de Europa sobre la acción contra la trata de seres humanos y la Directiva del Consejo sobre el corto plazo

Sexo, esclavos y ciudadanos

El permiso de residencia hace hincapié en los planes de protección de las víctimas, pero también están condicionados a la cooperación con las fuerzas del orden.

 

  1. Ministerio del Interior, fronteras seguras, refugio seguro. Integración con la diversidad en la Gran Bretaña moderna, HMSO 2002.

 

  1. Oficina de Responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos, Trata de seres humanos: se necesitan mejores datos, estrategias e informes para mejorar los esfuerzos de Estados Unidos contra la trata en el extranjero, US GAO 2006.

 

  1. Hansard, Col. 1263W, respuesta escrita de Vernon Coaker, Subsecretario Parlamentario del Ministerio del Interior, a la Sra. Dari Taylor, MP, 19.3.08.

 

  1. E. Balibar, ¿Nosotros, los pueblos de Europa? Reflexiones sobre ciudadanía transnacional, Princeton University Press 2004.

 

  1. Ibid.
Anuncios

“Enviarlas de vuelta”: trabajadoras sexuales migrantes deportadas de Europa

 

Las políticas contra la trata de personas afirman que apoyan a las mujeres vulnerables; sin embargo, su implementación conduce al encarcelamiento y deportación de trabajadoras sexuales migrantes en Europa.

 

Por Boglárka Fedorkó

19 de agosto de 2019

https://www.opendemocracy.net/en/beyond-trafficking-and-slavery/send-them-back-migrant-sex-workers-deported-from-europe/?utm_source=hootsuite&utm_medium=twitter&utm_term=globalsexwork&utm_content=c45fe4ff -4c51-a6ec-dc7b3140c2d0

 

La policía escolta a personas que van a ser subidas a un avión para ser deportadas en Alemania.
Michael Kappeler / DPA / PA Imágenes. Todos los derechos reservados.

 

 

En junio de 2019, dos trabajadoras sexuales, una de las cuales estaba embarazada, fueron encarceladas durante nueve meses en Irlanda. Las dos mujeres rumanas vendían servicios sexuales en un piso que compartían por seguridad cuando la policía lo allanó. Vender sexo es legal en Irlanda, que ha implementado el llamado modelo sueco de regulación del trabajo sexual. Pero debido a que había dos juntas, la policía pudo acusar a ambas de mantener un burdel, lo cual no es legal.

Este es solo un ejemplo de los riesgos complicados que enfrentan hoy en Europa las trabajadoras sexuales. Esos riesgos no desaparecen bajo el modelo sueco —un marco legal promovido como una forma perfecta de que los estados protejan a las trabajadoras sexuales mientras castigan a sus clientes— como se acaba de demostrar. Independientemente del modelo utilizado, las trabajadoras sexuales, especialmente las trabajadoras sexuales migrantes indocumentadas, siguen estando en alto riesgo de penalización en Europa y, en consecuencia, de encarcelamiento y deportación.

La vigilancia, la elaboración de perfiles y la vigilancia discriminatoria por parte de las autoridades afectan a muchas comunidades de trabajadoras sexuales en Europa. Las trabajadoras sexuales que son migrantes, personas sin hogar, no conformes con el género o personas de color entran en contacto con la policía con más frecuencia que la media. Como resultado, también enfrentan niveles desproporcionados de detención y prisión.

Acoso constante

En países donde la venta de sexo es un delito administrativo o penal, la policía ataca rutinariamente tanto a las trabajadoras sexuales de la calle como a sus clientes. Las trabajadoras sexuales que solicitan en zonas críticas o zonas de ligue son particularmente vulnerables al acoso policial. La evidencia de Serbia muestra un patrón de detención arbitrario por actividades tan leves como merodear en lugares donde las trabajadoras sexuales generalmente solicitan clientes, ofrecer servicios a los transeúntes o incluso poseer condones. . Las leyes no relacionadas con el trabajo sexual, como las regulaciones de tráfico o los delitos de moralidad y orden público, también se usan rutinariamente contra las trabajadoras sexuales en lugares donde vender sexo en sí no es ilegal.

Las trabajadoras sexuales no solo son acosadas en sus lugares de trabajo. El perfil racial y de género las hace vulnerables independientemente de dónde se encuentren o qué estén haciendo. Las mujeres romaníes en los Balcanes, por ejemplo, denuncian el acoso constante de la policía en su vida cotidiana, mientras que las trabajadoras sexuales chinas en París informan que a menudo tienen miedo de abandonar sus hogares y lugares de trabajo. Temen que la policía las acose por su situación migratoria.

En Suecia, la mera suposición de que una persona migrante no se mantendrá por “medios honestos” es motivo suficiente para denegarle la entrada.

Ser perseguidas por la policía es parte de la realidad cotidiana de las trabajadoras sexuales, incluso en países con el modelo sueco. De acuerdo con la evaluación de 2018 de la ley de penalización de clientes en Francia, las ordenanzas municipales que restringen el trabajo sexual a nivel local y los controles regulares de identificación dirigidos a quienes venden sexo hacen que las trabajadoras sexuales sigan siendo penalizadas con mayor frecuencia que sus clientes. Las trabajadoras sexuales a menudo denuncian intimidación por parte de la policía, incluida la presión para que denuncien a los clientes. Si son indocumentadas, con frecuencia son amenazadas con deportación si no obedecen.

Lucha contra la trata: una excusa para las redadas y la vigilancia

Los funcionarios del gobierno con frecuencia justifican este tipo de intervención policial como parte de la lucha contra la trata. En la práctica, sin embargo, está claro que el objetivo principal es vigilar, asaltar y deportar a las trabajadoras sexuales migrantes. En algunos países, las personas sospechosas de ser potenciales trabajadoras sexuales son detenidas y devueltas en la frontera. En Suecia, la mera suposición de que una persona migrante no se mantendrá por “medios honestos” es motivo suficiente para denegarle la entrada. Como las normas suecas declaran abiertamente que las víctimas de trata no deben reintegrarse a la sociedad en Suecia, sino más bien en su país de origen, incluso las personas clasificadas como víctimas de este delito son devueltas a sus países. Estas no son políticas de cuidados. Son políticas de identificación, obstrucción y eliminación.

Sin embargo, no es así como se presentan. Las feministas abolicionistas han abogado por un modelo que utiliza principalmente la justicia penal para “proteger” a las mujeres de la prostitución. El modelo sueco tiene sus raíces en estas campañas. Pero para las trabajadoras sexuales, la policía desempeña un papel represivo más que protector. Es esta discrepancia entre las realidades vividas de las trabajadoras sexuales (migrantes) y una esperanza de clase media blanca en la policía como la salvadora de las mujeres lo que nos ha llevado a políticas contra la trata que exacerban las vulnerabilidades de las trabajadoras sexuales en lugar de apoyarlas. .

La evidencia es clara sobre el impacto de abordar el trabajo sexual como un asunto de justicia penal. Según una nueva investigación, las trabajadoras sexuales que operan en un contexto de vigilancia represiva tienen una probabilidad tres veces mayor de experimentar violencia sexual o física que aquellas a las que se les permite realizar su trabajo. Por lo tanto, las trabajadoras sexuales exigen que los legisladores y las feministas abolicionistas reconsideren su forma de ver la intervención policial con gafas rosadas y, en cambio, escuchen a quienes tienen que hacer frente a las consecuencias de estas políticas todos los días.

 

Reconocimiento

Este artículo ha sido desarrollado por el Comité Internacional por los Derechos de las Trabajadoras Sexuales en Europa (ICRSE) como parte de su proyecto ‘RnR- Rights not Rescue’, con el objetivo de capacitar a las trabajadoras sexuales migrantes para abordar la explotación y la trata en la industria del sexo. El programa, financiado por la Fundación OAK, reúne a trabajadoras sexuales y aliados de organizaciones de derechos de las trabajadoras sexuales en 10 países europeos para el intercambio, la defensa nacional y europea y la generación de conocimiento. Para más detalles sobre el proyecto, visite el sitio web de ICRSE: http://www.sexworkeurope.org

El modelo abolicionista de la prostitución gana peso entre las socialdemócratas alemanas frente a la posición del partido

 

  • La prostitución es legal en Alemania, pero cada vez son más las voces del Partido Socialdemócrata que reclaman, a pesar de la posición oficial de la formación, un cambio de modelo al estilo nórdico, que penaliza a los clientes
  • “El trabajo sexual ni es sexo ni es trabajo. Es una violación de los derechos humanos”, dice Maria Noichl, eurodiputada germana
  • Las asociaciones de trabajadoras sexuales se oponen: “Están llevando una batalla a costa de las trabajadoras del sexo. Ellas creen que saben lo que es bueno para nosotras, es muy arrogante”, explica Stephanie Klee

 

Por Aldo Mas

18 de agosto de 2019

https://www.eldiario.es/sociedad/abolicionismo-prostitucion-abre-socialdemocratas-alemanas_0_931956872.html

 

La prostitución lleva ya casi dos décadas siendo legal en Alemania. La ley que lo permitió fue aprobada por el Ejecutivo germano que lideraba el entonces canciller Gerhard Schröder en 2001, cuando el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) gobernaba en coalición con Los Verdes. La norma estaba destinada a facilitar que quienes la ejercen, en su mayoría mujeres, puedan pagar un seguro médico y cotizar para su jubilación, entre otras cosas. Sin embargo, aunque la posición oficial del partido sigue alineada con ello, cada vez son más las voces que, desde dentro, reclaman un cambio de modelo encaminado a la abolición de la prostitución.

“A través de la liberalización de principios de siglo asumimos que el trabajo sexual era como cualquier otra profesión”, dice a eldiario.es la diputada del SPD en el Bundestag Leni Breymaier. Para ella, sin embargo, la prostitución no lo es. Ella forma parte del grupo de mujeres del SPD que hace campaña para la aplicación del ‘modelo nórdico’, una solución abolicionista implementada en Suecia desde hace 20 años y puesta en marcha en países como Noruega, Islandia o Francia según la cual se puede castigar con multas y hasta con penas de prisión a quien consume sexo a cambio de dinero. En último término, la idea que subyace a esta perspectiva es que la prostitución es una forma de violencia sobre la mujer en sí misma. Por el contrario, el modelo legalizador distingue entre la prostitución forzada y voluntaria y apuesta por el establecimiento de un marco legal que mejore las condiciones laborales de las mujeres que ejercen.

A este debate se refería el pasado 2 de junio, en el Día Internacional de la Trabajadora Sexual, la eurodiputada germana Maria Noichl, otra mujer socialdemócrata que, como Breymaier, quiere que Alemania adopte este modelo. “El trabajo sexual ni es sexo ni es trabajo. El trabajo sexual es una violación de los derechos humanos”, según la también presidenta del grupo de trabajo de las mujeres socialdemócratas. Entre otras figuras del SPD favorables al ‘modelo nórdico’ destaca Herta Däubler-Gmelin, ex ministra de Justicia de la era Schröder.

Pese a las buenas intenciones que Breymaier ve en la liberalización de la prostitución de principios de siglo, a su entender, han aflorado problemas relacionados con que el trabajo sexual sea legal en Alemania. “Casi al mismo tiempo [que la legalización], la Unión Europea fue ampliada al este, lo que ha creado la posibilidad de que cientos de miles de mujeres jóvenes del este europeo hayan sido traídas a Alemania y a otros países para trabajar por poco dinero en burdeles y en las calles”, expone Breymaier.

Entre las condiciones laborales que esta política denuncia figuran casos de mujeres trabajando “16 horas al día”, en jornadas en las que “la penetración en todas las aperturas del cuerpo cuestan 30 euros”. Peor aún es que “a menudo trabajen en ambientes de criminalidad, con sus propias leyes, jueces y ejecutores”, abunda.

La postura oficial del partido

Sin embargo, su posición sobre la prostitución no es la mayoritaria en el SPD, partido que gobierna en Alemania en coalición con la conservadora Unión Cristiano Demócrata (CDU), la formación de la canciller Angela Merkel. “No todas las mujeres en el SPD tienen esta posición”, pero “hay comités individuales en el SPD, como por ejemplo en Karlsruhe o en Baden-Wurtemberg” donde la postura abolicionista se está integrando, según Breymaier.

Desde el Bundestag, el grupo parlamentario de los socialdemócratas –el segundo más grande de la Cámara Baja alemana–, sin embargo, desestiman la idea de que el ‘modelo nórdico’ sea conveniente. La de Breymaier y compañía son sólo “opiniones individuales de socialdemócratas” que no han hecho que el partido cambie, según indican a eldiario.es fuentes parlamentarias del SPD.

“Para nosotros, el derecho de la autodeterminación de las mujeres y de los hombres es el objetivo más importante. Hay gente que lleva a cabo esta actividad conscientemente y con la intención de hacerlo. Acusar a todas las prostitutas de no haber elegido por ellas mismas esa actividad va en contra del derecho de autodeterminación de mujeres y hombres”, argumentan oficialmente en el SPD.

Breymaier y sus compañeras díscolas del SPD se esfuerzan en poner de relieve las zonas grises que aún existen en la prostitución pese a la legislación implementada en 2002. Por ejemplo, se desconoce el número exacto de personas que la ejercen. En la prensa germana pueden leerse datos que van desde las 200.000 personas hasta las 400.000, pero no hay exactitud pese a que en 2017 se implementó una reforma que implicaba la necesidad de registrarse a las personas que se prostituyen en Alemania. “El mundo es mejor lugar con esa reforma que sin ella, pero esta ley no es suficiente. El legislador asume que el caso normal de prostitución es el de la prostituta libre y que la excepción es la prostitución forzada”, apunta la diputada del SPD, que apunta a que hubiera deseado una mayor protección para casos de “mujeres demasiado jóvenes” o “de mujeres embarazadas”.

“Una batalla a costa de las trabajadoras del sexo”

Sin embargo, este convencimiento se enfrenta a la idea opuesta de parte de las fuerzas progresistas y, más notablemente, de las organizaciones de trabajadoras sexuales, como Hydra o la Asociación Federal de Servicios Sexuales (BSD, por sus siglas alemanas). Stephanie Klee, trabajadora sexual, habla en nombre de la BSD. No oculta su enfado cuando responde a eldiario.es. “Yo les reprocho a la Sra. Breymaier y a todos los que se oponen a la prostitución lo siguiente: están llevando una batalla a costa de las trabajadoras del sexo. Ellas creen que saben lo que es bueno para nosotras, es muy arrogante”, dice Klee.

Para ella, soluciones como el ‘modelo nórdico’ “cambian la tolerancia en la sociedad, cambian el cómo la gente se relaciona y lleva a las trabajadoras del sexo a la clandestinidad y a situaciones más peligrosas porque no permite que haya abiertamente encuentros con los clientes. Esto es algo que sabemos por la experiencia sueca”.

Organizaciones como la de Klee defienden la liberalización de la prostitución y la mejora de la situación legal y social de las prostitutas, al igual que Amnistía Internacional, organización que en el debate alemán aparece del lado de quienes siguen apostando por que el trabajo sexual sea legal. En la BSD reconocen que puede haber abusos en ámbito del trabajo sexual, pero apuntan a que no por ello se debería prohibir la actividad. En esta lógica, la solución ante esto es legislar más y mejor.

Klee no parece pensar que, de momento, que las ideas abolicionistas vayan a imponerse en Alemania. Recientemente, su organización protagonizó una acción de información sobre el trabajo sexual en el que participaron prostitutas y artistas frente a la Estación Central de trenes de Berlín. Duró dos semanas. “Hubo mucha interacción con la gente que pasaba por allí. Debatimos mucho y logramos, en la mayoría de los casos, el respeto de nuestros interlocutores”, recuerda Klee.

“No se puede practicar de modo seguro”

Frente a ello, en su lucha por implementar el ‘modelo nórdico’ en Alemania, las voces abolicionistas del SPD cuenta con el apoyo de organizaciones feministas como Terre des Femmes o Sisters. La propia Breymaier es, antes que diputada en el Bundestag, co-fundadora de Sisters. En Terre des Femmes ven con buenos ojos los esfuerzos de Breymaier. Esta organización “está pidiendo la aplicación del modelo abolicionista y la prohibición de la compra de sexo desde 2014”, recuerda a eldiario.es Andrea Tivig, responsable para temas de tráfico de mujeres y prostitución.

“Nos alegramos de que en el SPD haya una evolución y que haya políticas o personas que se hayan dado cuenta de que no puede ir bien el modo con que Alemania ha lidiado con la prostitución”, sostiene Tivig. En Terre des Femmes también ven el “sistema de la prostitución como una violencia contra las mujeres”. En su día, en esta organización pensaron que la legalización traería mejoras para quienes trabajan en este ámbito. “Siempre pensamos que un mundo sin prostitución sería lo mejor, pero pensamos que a las mujeres se las tenía que ayudar. Sin embargo, la legalización ha puesto de manifiesto que la prostitución no se puede practicar de un modo seguro”, apunta.

No obstante, voces como las de la Asociación Federal de Servicios Sexuales (BSD) echan de menos que representantes de la postura contraria no se hayan acercado al artístico punto de información montado por la organización y lamentan la falta de diálogo con los sectores opositores a que la prostitución sea legal. “¿Por qué tienen miedo a hablar con nosotras?”, se pregunta Klee. Ella y compañía parecen contar, eso sí, con buena parte del apoyo del progresismo germano. “En Alemania, al contrario que en otros países, Los Verdes y en otros partidos de la izquierda también se suele ser muy crítico con el modelo abolicionista”, señala Tivig.

 

“Muchos dicen que es plata fácil. No es así.”

 

El trino del ñacundá rodando en la oscuridad

Continuamos con la temática particular del mes, las aves y la nocturnidad. También, como se viene desarrollando, se presenta una historia paralela con la gente que tiene su empleo de noche y como los pájaros, viven la madrugada. En este caso, una trabajadora sexual cuenta parte de su vida. “Muchos dicen que es plata fácil. No es así”, afirma.

 

Facebook: PAULO FERREYRA

Por Paulo Ferreyra
Colaboración: Abel Fleita
Especial para El Litoral

18 de agosto de 2019

https://www.ellitoral.com.ar/corrientes/2019-8-18-1-0-0-el-trino-del-nacunda-rodando-en-la-oscuridad

 

Al igual que las diferentes especies abordadas (…) adaptado a un vuelo sigiloso, indetectable para sus presas.

 

“La noche no es buena”

Silvia Mareco es trabajadora sexual. Vive en Formosa, Capital. Tras algunos mensajes de WhatsApp hablamos por teléfono. Ella estaba por salir del supermercado en el momento que sonó su celular y la conversación arrancó en un buen clima sobre las distintas clases de vino, vino espumante y champagne.

Lleva más de 30 años como trabajadora sexual. Sobre sus inicios, cuenta que no fue fácil. “En principio una no nace sabiendo. Una al comienzo no sabe nada. Por circunstancias de la vida, por una u otra cosa, por una compincha, una chica conocida —compañera del trabajo doméstico— comencé a trabajar de noche. Había quedado embarazada y tenía un hijo. Por circunstancias que empujan a pensar en el niño que estás criando —te hablo desde mi lugar y de otras madres que conozco— una tiene que sacar al niño adelante y yo no quería que el sufriera lo que yo sufrí. Cuando vos no tenés mamá nadie te quiere”, advierte. Su madre había fallecido cuando era pequeña y eso la marcó desde muy chica.

“Me fui a Buenos Aires y conocí a una compañera que trabajaba de empleada doméstica. Ellas se escapaban a los prostíbulos, nadie la obligaba, a mi nadie nunca me obligó. Así empecé, iba a tomar algo. Los primeros días no hacía nada porque tenía muchos nervios. Pero después al pensar que podés sacar adelante a tu niño y que él no sufra frío, hambre, maltrato… Pensaba que podía brindarle una mejor educación y todo lo que yo no pude tener. Así una va entrando, sin querer. No te diste cuenta y entraste”. Silvia habla con voz clara, precisa, hace pocas pausas y pone acento en algunos silencios sobre sus propias palabras.

“No es plata fácil”

“Este trabajo no es fácil. Porque bancarte un tipo, soportarlo, no es plata fácil. Muchos dicen que es plata fácil, pero no lo es. Se sufre mucho. Hay prejuicios. Hoy en día quizás ya no hay tantos, pero hace 30 ó 40 años había mucho prejuicio y la gente te juzga. Antes agachábamos la cabeza”, explica.

“Empecé cuando tenía 21 años y hoy tengo 52. Te digo que no es fácil. Cuando vivía en Buenos Aires era distinto. Es una ciudad grande, nadie te conoce, nadie te ve, nadie se preocupa por tu vida. No existís. En un pueblo chico es totalmente distinto. Era difícil. En Formosa era feo. Después me ponía a pensar que no vivo de las habladurías, los comentarios me entraban por un oído y me salían por otro. Sobreviví. Nunca pedí ayuda. Me banqué sola la tristeza, el hostigamiento, el estar sola. Sobreviví. Tengo compañeras con las que nos conocemos hace muchos años, buenas madres. Siempre hay buenas madres”, resalta y hace silencio para tomar aire, habla de corrido ahora con energía, bronca, dolor, tristeza, alegría, orgullo. “Siempre hay buenas madres”, insiste.

Con el tiempo Silvia cuenta que se puede salir, aunque nada sea fácil. La marginación es un bicho raro que está presente sin importar el tiempo. “La marginación está. Hoy vendo cosas. Soy vendedora ambulante, vendo mates, termos, bombillas, sábanas, ojotas, lo que se me presenta”.

“Te voy a decir algo”, me dice y baja por un instante el tono. Sobre el trato con los hombres ella pone los puntos en claro, suelta las palabras más lentas como poniendo puntos en cada expresión. “El cliente es como vos trabajás con ellos. Al cliente una no lo conoce. Viene uno y me pregunta, por ejemplo, ‘¿cuánto cobras?’. Le digo el precio y lo que incluye el servicio por esa plata. Todo además con cuidado extremo, con preservativo. Hay que usarlo. Ahí el cliente lo toma o lo deja, porque después nosotras tenemos que tener carácter para manejar a un tipo en la pieza o donde sea que lo tome al servicio. A su casa no hay que ir. Es regla, a su casa no hay que ir”, advierte.

“A la casa del cliente no hay que ir. Siempre a un hotel. Porque una así tiene la posibilidad de pedir auxilio. Si el tipo se hace el vivo y quiere otra cosa cerramos los corsos y nos vamos. Pero el cliente es como vos lo hacés, ellos prueban y si una afloja, pierde. Tengo carácter. Pero la vida me hizo así, si no los tipos hacen lo que quieren con una mujer”, advierte.

Ella está hoy junto a la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos, una organización que lucha por los derechos de las mujeres en situación de prostitución o explotación sexual. “Hay chicas que necesitan ayuda. Tenemos este grupo que, si Dios quiere, a partir del mes que viene algunas chicas van a cobrar para poder estudiar. Una compañera me conectó y gracias a este grupo estamos haciendo algunas cosas. Siempre que puedo voy y retiro los preservativos y reparto a las compañeras. Nosotras no generamos violencia, charlamos, charlamos mucho con las chicas y ellas me preguntan. Nos ayudamos. Hay muchas chicas jóvenes que ingresan hoy como trabajadoras sexuales por la droga”, cuenta.

“Más respeto”

Silvia abrió otro panorama de lo que es la noche, nos trajo su experiencia y su relación con la noche no es buena. “La noche para mí no es buena. Nunca fue buena. Nunca…”, repite. “Creí durante mucho tiempo que eso era lo mejor. Una cree que no te queda otra cosa por hacer. Si una trata de salir sale, pero si una está apretada con la plata porque hay que pagar la obra social, la tarjeta, donde vivo, las cuentas… Entonces no queda otra que ir a pararte en una esquina donde sabés que podés llegar a levantar a un tipo. Mi relación con la noche no es buena. Nunca fue buena. Toda mi vida trabajé de noche. Este trabajo no es bueno para nadie. Pero una sale. Con el tiempo una sale”. Terminamos la charla y seguimos con otros temas. Hablamos sobre la situación de la calle, los bandos, las zonas de la ciudad. Silvia vuelve sobre las palabras de esta charla y dice: “Ah…”, como quien olvida algo. “Hay que decir que dejen de maltratar a las mujeres. Incluso entre compañeras que se dejen de maltratar. Hay que respetarse”, concluye.

 

Detenido por violar a una joven que ejerce la prostitución en un club de alterne logroñés

 

La víctima fue agredida en la cabeza, tronco y extremidades, lo que le provocó, entre otras lesiones, la rotura de la mandíbula.

 

Publicado el 16 de Agosto de 2019

EL INDEPENDIENTEredaccion@elindependiente.com

https://www.elindependiente.com/sociedad/2019/08/16/detenido-violar-joven-ejerce-prostitucion-club-alterne-logrones/

Y en Europa Press:

https://m.europapress.es/la-rioja/noticia-detenido-agredir-sexualmente-lesionar-joven-ejerce-prostitucion-club-alterne-logrono-20190816113708.html

 

La Policía Nacional ha detenido al presunto autor de una agresión sexual, y lesiones, a una joven que ejerce la prostitución en un club de alterne de Logroño. En el momento de la detención, el autor, un hombre de 51 años, presentaba erosiones compatibles con el ataque ejercido sobre la víctima.

Tal y como ha informado la Policía Nacional, el 3 agosto, el presunto agresor acudió a un club de Logroño, “con intención de demandar los servicios de una prostituta”.

“Tras acordar con la víctima un servicio sexual previo pago pactado, y ante la negativa de ésta a determinadas prácticas sexuales, la agredió sexualmente y, posteriormente, le dio una brutal paliza”. La agresión, en cabeza, tronco y extremidades, le provocó, entre otras lesiones, la rotura de la mandíbula. El presunto autor abandonó el lugar como si no hubiera pasado nada

Según relató la víctima en dependencias policiales, el denunciado la obligó, mediante el uso de la fuerza, a mantener relaciones sexuales no deseadas, a pesar de que ésta le manifestó su negativa a un servicio sexual concreto demandado por éste. La mujer intentó, sin éxito, zafarse del agresor, que le sometió en contra de su voluntad a tales prácticas e, inmediatamente después, la tendió en la cama y la propinó una brutal paliza en todo el cuerpo, a base de puñetazos, en rostro y cuerpo, tal y como publica Europa Press.

Por fin, consiguió encerrarse en el baño de la habitación completamente ensangrentada. Tras los hechos, y una vez que el agresor había abandonado el local, “la víctima relató lo acontecido al responsable del local, quien le aconsejó denunciar los hechos, si bien su estado de aturdimiento se lo impidió en un primer momento”, siguiendo esta misma fuente.

Así, “no fue hasta transcurridas más de 48 horas, cuando la joven se encontraba deambulando por la vía pública, todavía aturdida por los traumatismos sufridos por la agresión, cuando solicitó ayuda a una patrulla policial, narrando parte de lo ocurrido y activándose seguidamente los protocolos establecidos por Policía Nacional ante delitos de naturaleza sexual”.

La Unidad de Familia y Mujer de la Jefatura Superior de Policía de La Rioja se hizo cargo inmediatamente, una vez activado el protocolo policial, iniciando la investigación de los hechos y la práctica de las diligencias policiales que se fueron llevando a cabo desde ese momento.

La víctima, en su declaración ante los investigadores, aportó de su agresor solamente su descripción física pues se trataba de un desconocido con el que nunca antes había mantenido relaciones de ningún tipo.

Los investigadores de la UFAM aportaron a las unidades policiales de la Brigada de Seguridad Ciudadana en servicio las 24 horas y sobre todo a las de noche, la descripción física de esta persona al objeto de que establecieran un dispositivo de identificación y localización del autor de los hechos.

Se centraron en las zonas donde se encuentran este tipo de establecimientos, presumiendo que el autor de los hechos podría personarse de nuevo en alguno de ellos, hasta que varias dotaciones localizaron a una persona que se correspondía con la descripción.

Una vez identificada, aportaron los datos a los investigadores, los cuales realizaron las diligencias oportunas de las que, como resultado, esta persona resultó reconocida por la víctima así como por los trabajadores del local donde sucedieron los hechos, siendo inmediatamente detenido, el 8 de agosto, y puesto a disposición judicial.

En el momento de la detención, el autor presentaba erosiones en sus nudillos, propias del ataque desproporcionado y violento ejercido sobre la víctima. El hombre de nacionalidad española y de 51 años de edad, carece de antecedentes policiales y es residente en La Rioja.

 

Amigos gais: no os estáis poniendo bien los enemas

 

En el colectivo gay existe la creencia errónea de que hay que ponerse una lavativa antes del sexo. Sin embargo, los médicos aseguran que con esta práctica podrías fastidiarte el colon.

 

Por Brian Moylan; traducido por Mario Abad

27 de junio de 2017

https://www.vice.com/es/article/gyp48w/amigos-gais-no-os-estais-poniendo-bien-las-lavativas

IMAGEN VÍA LIA KANTROWITZ

 

Como muchos otros pasivos, mi amigo George* tiene una anécdota espeluznante sobre los enemas. “Una vez conocí a un tipo por Grindr”, me contó. “Llegué a su casa y llamé a la puerta. Cuando me abrió y me saludó, solté un tosido y de repente se me escapó un montón de agua sucia que se me había quedado dentro de la lavativa. Y se oyó mucho. Tuve que entrar corriendo en su casa y meterme directo en el lavabo. Los calzoncillos se quedaron hechos un cuadro y tenía mierda por todas las piernas. Huelga decir que aquello fue antimorbo total. Y sí, me dejé los calzoncillos sucios allí”.

Aprender el ancestral arte de las lavativas —ya sea mediante enemas o enchufándose la manguera de la ducha en la cavidad rectal antes de ser empotrados— es todo un ritual de iniciación sagrado por el que todo pasivo debe pasar.

Al igual que los culos que irrigan, hay lavativas de todas las formas y tamaños, desde botellas con suero salino listas para su uso hasta complejísimos dispositivos para conectar a la ducha, solo aptos para veteranos.

Sí, amigos, esa es la cruda realidad de meterse rabos por el culo: si no quieres decepcionar al activo y acabar con un follón apestoso, lo mejor que puedes hacer es aplicarte un enema antes. O eso, al menos, es lo que piensan muchos gais.

Por el bien de todos los pasivos, decidí preguntar a varios médicos qué habría que hacer para evitar historias de terror como la que vivió George. ¿Cuál es la mejor forma de lavarse la retaguardia? La respuesta me sorprendió, y es que, según los expertos, lo mejor sería no ponerse lavativas.

“Por lo general yo aconsejo a mis pacientes que cubran esas sábanas tan caras con una toalla y lo hagan así”, explica el doctor Dr. Stephen Goldstone, profesor clínico de cirugía adjunto del hospital Mount Sinai y especialista en enfermedades ano-rectales y salud de hombres homosexuales. Goldstone es también autor de The Ins & Outs of Gay Sex: A Medical Handbook, así que algo sabe, del tema.

El doctor Evan Goldstein, fundador de Bespoke Surgical, un centro médico y de bienestar donde visita a hombres homosexuales, aportó un caos hipotético muy útil. “Imagina que pones en fila a diez tíos con los que vas a hacer de activo”, explica, describiendo lo que vendría a ser una noche normalita en The Eagle. “Aunque ninguno de ellos se hubiera preparado, nueve de ellos estarían limpios”.

Una lavativa te limpia más de lo necesario para practicar sexo y, de paso, te ensucia más el culo

Por tanto, al contrario de lo que te hayan dicho, no hace falta remojarse el ojete antes de una sesión de bombeo. Todo se reduce a un tema de anatomía. Como dice el doctor Goldstein, las heces se alojan en el colon sigmoide, la parte del intestino grueso más cercana al recto y el ano. Ahí hay un músculo que evita que la caca llegue al recto y al ano hasta que sea el momento de… pues eso, de hacer caca.

Eso significa que no debería haber rastro de heces por ahí dentro cuando se produzca la penetración, a no ser que el tío esté tan bien equipado como Jon Hamm y Justin Theroux juntos.

Y ahora seguramente estarás pensando, Sí, pero cuando me hago una lavativa, me sale un montón de caca de ahí abajo. Y es cierto, porque los enemas están pensados para personas que tienen problemas de estreñimiento, no para los pasivos. Cuando nos aplicamos una lavativa, la fuerza del chorro hace que el agua llegue hasta el colon sigmoide.

Esos empujones constantes que hacen falta para expulsar toda esa agua pueden fastidiar los esfínteres y provocar daños irreparables en los movimientos intestinales

Allí el agua se mezcla con las heces almacenadas y al final lo expulsamos todo junto, que es el propósito de los enemas. Una lavativa te limpia más de lo necesario para practicar sexo y, de paso, te ensucia más el culo. Para colmo, muchos repiten el proceso hasta que el agua sale limpia. Esto es el equivalente a vaciar una piscina entera para deshacerse de cuatro hojas que han caído, en lugar de usar una red para cogerlas.

Los expertos señalaron que tampoco los enemas que venden en farmacias están pensados para usarse con frecuencia. “Ese tipo de enemas no son ninguna maravilla”, añadió Goldstein. Dañan la zona y pueden irritar las células del recto. Además, genera un montón de mucosidad y provoca sequedad en la zona rectal”. Esa sequedad puede provocar fisuras que, a su vez, propician el contagio de ITS.

El doctor Goldstone añade que aplicarse lavativas con demasiada frecuencia puede provocar otros problemas a largo plazo. “Los enemas pueden causar muchos problemas si se aplican a diario. Te pueden alargar el colon, lo que a la larga puede derivar en estreñimiento”, explica. Sí, tus temores son ciertos: esos empujones constantes que hacen falta para expulsar toda esa agua pueden fastidiar los esfínteres y provocar daños irreparables en los movimientos intestinales. Goldstone añade que estos síntomas a menudo no son evidentes hasta que es demasiado tarde.

Recordad: solo hace falta limpiar unos pocos centímetros, no todo el intestino

“Ahí está el peligro”, apunta. “No supone una amenaza para tu vida, pero es un fastidio que te puede hacer sentir muy incómodo y desgraciado”.

Entonces, ¿qué habría que hacer? Pues seguramente, nada. Ambos médicos recomendaron simplemente ducharse antes del sexo y usar agua para limpiar el ano y un poco el interior. Si eso no bastara, probablemente la dieta que llevas no sea la más adecuada. Prueba a incorporar algo de fibra para dar más consistencia a las heces comiendo hortalizas de hoja verde o suplementos.

El doctor Goldstein, no obstante, señala que cada culo es distinto y que puede que haga falta experimentar un poco para averiguar la dosis de fibra necesaria y el mejor momento para tomarla.

Está claro que, si te metes muy a menudo en la madriguera del conejo, al final te lo vas a encontrar, y no pasa nada

Para aquellos que siguen creyendo que hay que limpiarse el culo de alguna manera antes del sexo, Goldstein aconseja que lo mejor es hacerse lavativas con una perilla y agua corriente, aplicando muy poca presión. “La gente tiende a apretar mucho la perilla y a meterse el agua a toda presión”, advierte Goldstein. Recordad: solo hace falta limpiar unos pocos centímetros, no todo el intestino.

En cualquier caso, los dos expertos coinciden en que cualquier culo debería estar listo para un poco de movimiento imprevisto. Si no lo crees, prueba a meterte un dildo ahí detrás y sácalo. Si sale limpio, estás perfecto. Si no, plantéate ajustar la dieta con un aporte extra de fibra.

¿Qué dice de la cultura gay esa obsesión con lavarse el trasero? Pues que tenemos que relajarnos (pero sin usar poppers). En el colectivo gay es habitual que se creen expectativas totalmente irreales, desde el canon del cuerpo ideal al “valor” dela masculinidad; lo mismo pasa con la expectativa de que el sexo anal sea siempre impoluto.

Está claro que, si te metes muy a menudo en la madriguera del conejo, al final te lo vas a encontrar, y no pasa nada. Como dice el doctor Goldstone, “hagas lo que hagas, no deja de ser un ano. No puedes convertirlo en algo que no es”.

 

*Se ha cambiado el nombre para preservar la intimidad del inocente.

Sigue a Brian Moylan en Twitter.

 

Nota de la Citi:

Y también “para aquellos que siguen creyendo que hay que limpiarse el culo de alguna manera antes del sexo” o para los casos en los que se produzca la excepción de que “el tío esté tan bien equipado como Jon Hamm y Justin Theroux juntos”, en este otro artículo se explican las técinicas de limpieza:

https://elestantedelaciti.wordpress.com/2018/06/13/como-limpiar-tu-culo-antes-del-sexo-anal/

 

 

Proponen instalar cabinas sexuales en el histórico aeropuerto Tempelhof de Berlín

 

Por Matthew Robinson

12 de agosto de 2019

Proponen instalar cabinas sexuales en el histórico aeropuerto Tempelhof de Berlín

 

28 de junio de 2019, Berlín: el antiguo aeropuerto de Tempelhof en Tempelhofer Feld parece estar desierto. Foto: Paul Zinken / dpa (Foto de Paul Zinken / alianza de imágenes a través de Getty Images)

 

(CNN) — El antiguo aeropuerto berlinés de Tempelhof ha sido testigo de algunos eventos importantes en su época: fue un campo de aviación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, fue el sitio del puente aéreo de Berlín durante la Guerra Fría, y más recientemente un refugio de emergencia para los refugiados que huyen de Siria.

En 2008, fue retirado del servicio y transformado en un parque gigantesco, y ahora se puede ver a los berlineses patinar por sus antiguas pistas en las noches de verano.

Pero el aeródromo pronto puede asumir un papel menos íntegro, si un político local se sale con la suya.

El alcalde del céntrico distrito berlinés de Mitte propuso instalar “Verichtungsboxen”, cabinas donde las prostitutas puedan encontrarse con clientes, en el aeropuerto, en un intento por mejorar la seguridad de las trabajadoras sexuales de la ciudad. Estos incluyen cabinas de ‘drive-through’ (servicio al auto), donde los clientes pueden conocer a las trabajadoras sexuales sin bajarse de sus vehículos.

Stephan von Dassel, el alcalde que representa al Partido Verde, está intentando combatir la prostitución en Kurfürstenstrasse, una calle de lujo en Mitte con una historia de trabajadoras sexuales.

“Los residentes y las empresas han estado pidiendo una prohibición de la prostitución callejera durante muchos años”, escribió en un comunicado. Sin embargo, señala que el Senado de Berlín se ha negado a implementar restricciones regulatorias “porque teme un deterioro de la situación general”.

Ahora está proponiendo una restricción a la prostitución callejera en el distrito, en lugar de ofrecer puestos de trabajadoras sexuales en áreas controladas en un intento, dice, de mejorar la vida de “residentes y trabajadoras sexuales” por igual.

Dassel, quien ha pasado dos años investigando el tema en Kurfürstenstrasse, advierte que la prostitución callejera no regulada está llevando a los hombres a “buscar servicios sexuales a un precio tan bajo” que las prostitutas tienen que participar en servicios sexuales como un “negocio a granel para para ganar un ingreso básico “.

Él dice que solo una minoría de las trabajadoras sexuales en la calle están recibiendo consejos de salud y han sido registradas como trabajadoras sexuales; la cantidad de lugares donde las trabajadoras sexuales pueden participar en actos sexuales en privado está disminuyendo; y la visibilidad de los proxenetas está teniendo un “impacto negativo en la seguridad de los residentes”, dice.

Mientras que algunos políticos en Berlín han propuesto instalar las cabinas debajo de un puente ferroviario de U-Bahn cerca de Kurfürstenstrasse, Dassel quiere ponerlas más lejos, por ejemplo, en el Zentraler Festplatz, un recinto ferial al aire libre en el distrito de Wedding, o en el antiguo aeropuerto de Tempelhof en Kreuzberg.

Sarah Tiba, una residente de Berlín que vive en el centro de Mitte, dijo a CNN que la prostitución “siempre se ha integrado en la vida de Berlín”.

Agregó que si bien las trabajadoras sexuales siempre han sido visibles cerca de su departamento, entre Oranienburger Strasse y Hackescher Markt, su visibilidad parece haber disminuido en los últimos meses, y expresó su preocupación por la propuesta de trasladarlas a áreas controladas lejos del centro.

“Parecía controlado aquí”, dijo. “Siento que lo está trasladando a un lugar donde es menos inconveniente para la gente rica. Me sentí feliz cuando estuvieron bien en una esquina, en lugar de alejarlas de la vista. Los hombres que fueron con ellas fueron muy visibles, así que se sintió como un poco de control. Pero si se mueve fuera de la vista, podría ser menos seguro”.

Las cabinas de sexo aparecieron por primera vez en la ciudad de Utrecht en los Países Bajos a mediados de la década de 1980, y el concepto se extendió posteriormente a múltiples ciudades europeas.

Fue adoptado por la ciudad de Colonia, en el oeste de Alemania, en 2001, donde la instalación cuenta con una entrada cerrada, cámaras de seguridad y botones de alarma en cada cabina. El modelo también se ha introducido en Essen, Bonn y Zúrich.

Dassel argumenta que la situación actual de las trabajadoras sexuales en Kurfürstenstrasse es “inhumana”, y al negarse a actuar, el estado de Berlín está tolerando la “prostitución forzada, la violencia contra las mujeres y la drogadicción”.

En particular, señala los informes del servicio de ambulancias Charité de la ciudad, que dice que las trabajadoras sexuales están expuestas a la violencia diaria y significativa de los proxenetas, mientras que solo un porcentaje muy pequeño de ellas denuncian abusos.

Dassel dice que las cabinas sexuales reguladas podrían mejorar la seguridad y las condiciones de trabajo para las trabajadoras sexuales, al tiempo que reducen el “impacto negativo de la prostitución en el entorno residencial”.

Linda Porn: hay más racismo en el porno que en la prostitución

 

Linda Porn ROBERT BONET.

 

  • La prostitución fue la vía de acceso a España para Linda Porn, natural de México e impulsora del sindicato OTRAS de trabajadoras sexuales
  • “El cine porno español no acepta a las latinas, ni siquiera nos verás en el porno más feminista”

 

Pau Rodríguez

12 de agosto de 2019

https://www.eldiario.es/catalunya/Linda-Porn-racismo-porno-prostitucion_0_929507690.html

 

Puta, artista y migrante. Así se define Linda Porn (Ciudad de México, 1980), que con 25 años consiguió llegar a España para ser actriz a través de la industria del sexo. Era ‘table dancer’ –bailarina de barra americana– en la capital mexicana para pagarse los estudios, y fue en el club en el que trabajaba donde le pasaron el contacto para viajar a Madrid, donde ya vivían su hermana y su madre.

“Para entrar a Europa todos tenemos estrategias, por supuesto ilegales. Está la patera y está como vine yo”, resume. Ella llegó para hacer de prostituta. Lo hizo perfectamente consciente, recalca: “Como otras compañeras latinoamericanas, no vinimos víctimas de tráfico”. “Quienes están contra la prostitución no pueden entender que una mujer tenga el trabajo sexual en su proyecto migratorio”, añade.

Linda Porn, que es impulsora del sindicato OTRAS de trabajadoras sexuales (declarado ilegal recientemente por la Audiencia Nacional), niega que la mayoría de sus compañeras sean víctimas de trata, pero acepta que lo son de explotación, que se resume en jornadas de más de 12 horas para saldar la deuda de miles de euros con el contacto que las trajo a España. “Y si nos tienen cogidas no es porque amenacen a nuestra familia, sino porque no tenemos documentación, somos migrantes”, expresa, y argumenta que si en vez de acabar con la prostitución se cambiara la ley de extranjería, este problema desaparecería.

De hecho, ni siquiera es partidaria de regular la prostitución, puesto que esto seguiría dejando a las trabajadoras migrantes al margen del sistema.

Afincada ahora en Castelldefels después de años en Madrid y Barcelona, esta mujer sigue alternando el trabajo sexual con el de artista y performer, a menudo mezclándolos. Recientemente ha estrenado una pieza audiovisual en el museo MUSAC de León en el que cuenta su proceso migratorio mientras se introduce un dildo por la vagina.

Más que en la prostitución, donde se asume que la mayoría de trabajadoras son extranjeras –latinoamericanas, asiáticas, africanas de la Europa del este, etc.–, Linda Porn asegura que es en su experiencia como actriz cuando más episodios de racismo ha sufrido. “Las latinoamericanas tenemos muy pocas opciones en el teatro o el cine, siempre vinculadas a estereotipos”, lamenta. Lo mismo le ha ocurrido en la industria pornográfica, afirma. “El cine porno español no acepta a las latinas, ni siquiera nos verás en el porno más feminista”, concluye.

 

En Panamá, MILD: Mujeres Independientes Luchando por sus Derechos

 

 

9 de agosto de 2019

https://www.nswp.org/featured/mild-mujeres-independientes-luchando-por-sus-derechos?utm_source=hootsuite&utm_medium=twitter&utm_term=globalsexwork&utm_content=56ccdb30-65c6-4de9-b55b-455112f61543

 

 

Cuéntanos sobre tu organización.  

Soy Juana R. Torres (Dulce Ana), presidenta y fundadora de Mujeres Independientes Luchando por sus Derechos. También soy conocida como Dulce Ana y soy de nacionalidad hondureña y vivo en Panamá. He ejercido el trabajo sexual desde muy joven. Empecé en bares por contrato y lo hice ahí por mucho tiempo, sin embargo, decidí independizarme y salir a trabajar a la calle para ser independiente y no tener que pagar comisiones por el contrato. A partir de ahí pude visibilizar y experimentar en carne propia la violencia que simplemente por ser trabajadora sexual vivimos; en indistintas ocasiones nuestros derechos son violentados en nuestros hogares, en la vía pública y en sitios de trabajo públicos.

En Panamá el trabajo sexual no es penalizado, pero tampoco es reconocido como un trabajo. Sin embargo, siempre estamos luchando para que nuestro trabajo sea reconocido igual que cualquier otro empleo a nivel nacional.

En uno de mis días de trabajo observé que algunas compañeras no tenían acceso a la salud. La policía nos reprimía por estar trabajando en la calle. Desde luego, si alguna de nosotras no tenía documentos era arrestada con el fin de extorsionarnos, quitándonos todo nuestro dinero o muchas veces nos pedían el carnet de salud. Si no los teníamos, éramos llevadas a la cárcel, cobrándonos de multa un dólar al día. Nuestra desigualdad lograba que solo quienes tenían para pagar su multa podían salir y las demás pues teníamos que esperar el tiempo de arresto. Todo esto me llamó la atención.

Siempre me ha gustado la defensa de los derechos humanos. Siempre quise y anhelaba defender los derechos humanos de quienes necesitaban un servicio de acompañamiento, entonces tuve la idea de formar un grupo de compañeras. Les pregunté por qué ellas no tenían un carnet de salud. Me contestaron que ellas querían asistir a un centro de salud, pero que tenían muchos problemas para poder tener acceso a este. A partir de esto nos fuimos organizando en grupos entre pares, para en conjunto acudir por nuestro carnet de salud, el cual en algunas ocasiones es requisito laboral. Debido a esto, tomamos la iniciativa de organizarnos como grupo de personas trabajadoras sexuales y desde entonces continuamos en pie de lucha con nuestras compañeras.

A partir de ahí me invitaban a participar en temas de salud e información sobre diferentes temas; eran mis primeros talleres de formación y prevención en enfermedades de transmisión sexual. El grupo estaba creciendo y nos acercamos al Doctor Quintero para solicitar que nos sensibilizara en algunos temas de suma importancia en el trabajo sexual, entre ellos la prevención del VIH y otras ITS. Así participamos en cursos de educadoras pares y replicamos nuestros conocimientos con nuestras compañeras en los lugares de trabajo. A partir de esta necesidad decidimos conformar la Asociación MILD: Mujeres Independientes, Luchando por sus Derechos, la cual se formó en el mayo del 2015, con el objetivo de luchar para que la comunidad, clientes y autoridades respeten nuestros derechos como ciudadanas panameñas.

Yo, Dulce Ana, estoy dispuesta a seguir adelante ya sea en contra de la corriente para seguir avanzando por una mejor calidad de vida. La mayoría de los miembros de MILD no tenemos posibilidades de estudios, debido a escasos recursos económicos y la falta de oportunidades. Muchas de nosotras no tenemos en donde descansar, mucho menos un lugar propio. La pasamos afuera buscando como ejercer nuestros servicios para lograr un ingreso económico, bien sea durante el día o la noche. Es por eso que muchas de nosotras no tenemos las mismas oportunidades.

MILD se ha dado la tarea de continuar apoyando a otras compañeras, hablándoles sobre temas como violencia intrafamiliar, violencia doméstica, también temas de autoestima, discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Ahora somos conocidas como organización y a la vez me ha formado como una figura pública, ya que por primera vez hay alguien que lucha por los derechos humanos de las mujeres trabajadoras sexuales. He viajado a otros países en Latinoamérica participando en talleres y foros para continuar aprendiendo acerca de nuestros derechos humanos y compartiendo nuestras experiencias.

Actualmente MILD forma parte de la NSWP y de la Plataforma Latinoamericana de Personas que Ejercen el Trabajo Sexual (PLAPERTS), en donde nuestra voz es escuchada y participamos en conjunto como movimiento latinoamericano para lograr mejorar nuestras condiciones en el trabajo sexual. Estar organizadas a nivel nacional, regional y mundial es una excelente herramienta para lograr estos cambios y trabajar siempre en conjunto para vivir libres de estigma y discriminación. Actualmente estamos implementando la herramienta SWIT, misma que se desarrolla en varios países a nivel regional y mundial.

¿Qué tipo de servicios ofrece tu organización?

Una de nuestras principales actividades la realizamos entre pares en nuestros lugares de trabajo. Consiste en sensibilizar y apoyar a las compañeras para que accedan a los beneficios de las clínicas amigables, ya que la mayoría de las clínicas de salud no cuentan con los servicios adecuados para la atención integral de nuestra salud, el acceso a pruebas de detección de VIH y otras ITS libres de estigma y discriminación, y el acceso a medicamentos.

Como organización llevamos a cabo pláticas de sensibilización con servidores públicos, policías y autoridades con el objetivo de disminuir la violencia que vivimos en los operativos que se realizan en nuestros lugares de trabajo. Gracias a esta sensibilización hemos logrado que las compañeras acudan a denunciar la violencia que vivimos.

MILD trabaja en conjunto con otras organizaciones aliadas que nos apoyan con donaciones de métodos anticonceptivos, preservativos, lubricantes etc. y para incrementar los conocimientos en materia de prevención del VIH y otras ITS con el uso correcto y consistente del condón en el trabajo sexual y en sus relaciones personales.

Uno de nuestros objetivos principales como MILD es tener un refugio para las compañeras de la tercera edad y compañeras que no tengan donde vivir. Un lugar de atención entre pares en donde MILD pueda dar asesoría en los temas más importantes para el correcto desarrollo de nuestra personalidad y del ejercicio del trabajo sexual y los derechos sexuales y reproductivos. Un lugar donde pues podamos seguir adelante con nuestros sueños de ser mejores en un futuro para lograr algunas metas que se nos presenten.

¿Tu organización hace trabajo político o campañas? ¿De qué tipo? 

Desde el inicio de MILD el objetivo ha sido mejorar las condiciones en las que se desempeña el trabajo sexual en Panamá. Para esto es necesario trabajar en la incidencia política. He implementado pláticas y foros con instituciones y autoridades para sensibilizarles acerca de nuestros derechos y el derecho a ejercer el trabajo sexual como un trabajo, haciendo énfasis en la importancia del acceso a la salud y a métodos de prevención gratuitos, así como la atención a nuestra salud integral libre de estigma y discriminación. Esto ha tenido buenos resultados, sin embargo aún tenemos un gran vacío con la policía que continúa violentándonos, discriminándonos y estigmatizándonos, prohibiéndonos el libre tránsito por algunas calles de Panamá.

Como grupo hemos participado en foros con universidades y grupos de apoyo en donde la población ha podido escuchar nuestras problemáticas desde nuestra propia voz. Esta ha sido una excelente oportunidad para visibilizarnos y sensibilizar a la comunidad sobre nuestra decisión de ejercer el trabajo sexual y los derechos que se nos vulneran debido al estigma y discriminación.

Todas las campañas que realizamos son muy importantes y cada una de ellas es enriquecedora. Siempre logramos identificar problemáticas actuales; acompañamos a nuestras pares en la denuncia, y fortalecemos sus conocimientos. Estas campañas son exitosas y las llevamos a cabo al menos dos veces por semana en los lugares de trabajo. Es importante mencionar que también incluimos a dueños de los bares, personal de seguridad, taxistas y comunidad que nos frecuenta, con el objetivo de sensibilizarlos para tener lugares de trabajo sexual seguros, libres de estigma y discriminación.

¿Cómo incluyen significativamente a las trabajadoras sexuales en la organización?

La capacitación constante entre pares ha sido la clave para lograr que las integrantes de MILD sean educadoras pares con conocimientos de prevención y atención de nuestra salud integral, así como la prevención de la violencia y como levantar denuncias ante violaciones de derechos humanos, tanto en nuestros lugares de trabajo como en nuestra vida diaria. De esta forma siendo educadoras pares, acudimos a nuestros lugares de trabajo para que nuestras compañeras conozcan del tema. Somos también promotoras de salud poniendo al alcance condones y lubricantes en paquetes accesibles acompañados de información tanto del uso del condón como de los lugares de atención a su salud gratuitos a los que pueden acudir. Invitamos a nuestras compañeras a integrarse a la organización y a formarse como educadoras pares para la prevención de violencia y atención a la salud en el trabajo sexual.

Muchas mujeres que nos dedicamos al trabajo sexual no  tenemos la  misma oportunidad de asistir a algún evento o taller por falta de capacitación en los temas a tratar en estos foros y eventos. Hemos identificado este vacío y constantemente estamos capacitando a nuestras compañeras para que sepan cómo poder incidir en estos foros y lograr que nuestra voz sea escuchada. Sin embargo, la falta de recursos económicos para contar con un espacio adecuado para la organización en donde podamos brindar los servicios a nuestras pares es un gran obstáculo en el cual tenemos que trabajar para lograrlo.

Cuéntanos sobre un gran desafío en el que hayas trabajado recientemente, por ejemplo, una campaña o un gran evento.

Asistí a un foro de derechos humanos en diciembre 2018 en Panamá en el cual expuse el tema de violencia hablando desde mi propia experiencia. El interés de las personas que asistieron fue notable y logré sensibilizarlos sobre el tema de trabajo sexual y la violencia que vivimos como mujeres que lo ejercemos. Esta ha sido una de mis mejores participaciones y motivaciones, ya que además logré incrementar mis conocimientos en temas que indirectamente se relacionan con el trabajo sexual.

¿A qué retos se enfrenta tu organización?

Nuestro principal reto es obtener la personería jurídica. No es fácil. Requiere de dinero, y procedimientos que por el momento son una barrera para lograrlo. Sin embargo no deja de ser una prioridad para nosotras ya que contar con personería jurídica nos brinda la oportunidad de poder acceder a proyectos y financiamientos nacionales para el fortalecimiento organizacional y de nuestras compañeras. Poder acceder a programas y financiamientos contribuiría a mejorar nuestras condiciones como organización y como personas que ejercemos el trabajo sexual.

La personería nos permitiría crecer como organización nacional con derechos de igualdad, con puntos focales en cada provincia o barriada y así lograr una mejor inclusión a nivel nacional,  siendo nosotras mismas parte de la solución y no del problema. En ocasiones me he reunido con personas del gobierno para dialogar sobre esta iniciativa ya que también quisiéramos una infraestructura equipada para poder brindar atención integral a nuestras compañeras que acuden a la organización para recibir atención, información o métodos de prevención.

Un otro reto es lograr sensibilizar a las autoridades para disminuir la violencia policial de la cual somos víctimas y lograr el reconocimiento de nuestro trabajo, garantizando las condiciones laborales a las cuales tenemos derechos.

¿Tiene la organización un mensaje para el movimiento por los derechos de las trabajadoras sexuales? ¿Y las personas fuera del movimiento?

Las personas que ejercemos el trabajo sexual somos objeto de derechos al igual que cualquier ciudadano. El estar organizadas en grupos, formar organizaciones y a la vez integrar redes o movimientos con nuestras pares es sin duda la mejor herramienta para lograr el empoderamiento de nuevas líderes en el movimiento. Nuestra voz debe de ser escuchada en todos los lugares en donde se involucre el tema de trabajo sexual, y debemos participar en los lugares de toma de decisiones y elaboraciones de leyes, mandatos o reglamentos que puedan poner en vulnerabilidad nuestro entorno.

La unión y la fortaleza se adquieren a través del trabajo en conjunto. MILD continuará luchando para que nuestros derechos sean respetados, y nuestro trabajo sea reconocido a nivel nacional, y para que podamos trabajar y vivir libres de violencia, estigma y discriminación. El trabajo sexual es un trabajo al cual tenemos derecho como opción laboral, dejando de ser víctimas para ser responsables. Trabajar en conjunto es una estrategia efectiva que permite nuestro pleno desarrollo como personas exitosas.

 

 

El Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo responde a las abolicionistas sobre su labor

 

El colectivo CATS, que lucha por ayudar a las trabajadoras del sexo, se defiende de las acusaciones expresadas por el Front Abolicionista del País Valencià.

 

Nacho, Fuensanta y Vera, de la asociación CATS, durante la rueda de prensa. BEATRIZ BADENAS

 

Por BEATRIZ BADENAS

@BETI_SMITH

9 de agosto de 2019

https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/cats-responde-abolicionistas#

 

La asociación CATS (Comité de Apoyo a las Trabajadoras Sexuales) lleva diecisiete años funcionando y hace más de seis años que fue declarada de utilidad pública. Como explica Nacho, su coordinador, la actividad de la asociación gira en torno a dos ejes: por un lado se dedica a la atención integral a las trabajadoras, que incluye asistencia sanitaria, social, jurídica y de extranjería, así como la orientación para la búsqueda de un trabajo diferente si se desea. Cuentan también con un teléfono de asistencia las 24 horas y luchan contra la trata. Para ello se apoyan en un equipo multidisciplinar con personal de medicina, de trabajo social, de educación social y jurídico. El segundo eje de trabajo de CATS es la sensibilización social, para lo que se fijan como objetivos “dar a conocer la realidad de las personas que ejercen la prostitución y luchar contra el estigma que sufre este colectivo”, precisa Nacho.

“El proyecto pretende un acercamiento a la realidad de la prostitución de la mano de las trabajadoras del sexo” explica el comunicado

Las investigaciones que llevan a cabo en la asociación son de acción participativa, una línea de trabajo en Sociología que es marco del proyecto que ha levantado el revuelo: Discriminación, estigma y discurso de odio en prostitución. Fuensanta Gual, directora de la asociación CATS, dice que es un “riguroso y ambicioso proyecto cuyo objetivo es un acercamiento a la realidad de la prostitución de la mano de quienes realmente conocen la realidad y a quienes nadie pregunta, las trabajadoras del sexo”.

No es la primera vez que reciben subvenciones, el proyecto ha tenido la puntuación necesaria y quieren aclararlo “para no tener mala prensa”, resume la directora. Como explican en el comunicado, un “lobby abolicionista que pertenece al sector más fundamentalista del feminismo está actuando para desacreditar a esta ONG y aducen que considerar la prostitución un trabajo es defender o normalizar la violencia contra las mujeres”. Además, señalan que el Front Abolicionista pide expresamente “que se excluya a CATS de recibir subvenciones de la Conselleria”.

Según el comunicado, las abolicionistas citan acuerdos que no luchan contra la prostitución sino contra la Trata y la Explotación Sexual, lucha de la que participa el movimiento abolicionista y que también forma parte del trabajo de CATS. Los acuerdos que les acusan de no cumplir son el Convenio de Estambul, el de Varsovia, o el Pacto Valenciano contra la Violencia de Género.

“Recurrir al Estatuto de los Trabajadores impediría muchos abusos” explica la directora

“Intentar criminalizar —lo llaman abolir— la prostitución no acaba con la violencia, sino que expone mucho más a las trabajadoras sexuales a sufrir crímenes y abusos”, dice la asociación. Para CATS, reconocer la prostitución como un trabajo es la única manera de acceder a derechos laborales, tener instrumentos legales. “Recurrir al Estatuto de los Trabajadores impediría muchos abusos, ya que la prostitución no es un trabajo como otro cualquiera, sino que se ejerce a menudo en condiciones precarias y difíciles”, declaran.

Según esta asociación, “el neoabolicionismo pretende ayudar a estas mujeres para que abandonen la prostitución” —continúa explicando el comunicado— “sin considerar que eso implica a menudo trabajos aún más duros y peor pagados, como son los dedicados a mujeres sin estudios o inmigrantes”. Finalmente, expresan que al Front abolicionista “no le interesa preguntarles a ellas, a las trabajadoras sexuales, a pesar de que cada vez son más las que se atreven a vencer el estigma y alzar su voz”. Y añaden que “se están creando cada vez más asociaciones de trabajadoras y trabajadores sexuales”.

Nacho, su coordinador, apunta que es necesario distinguir el regulacionismo de los pro-derechos, pues “la patronal de empresarios aboga por la prohibición en calles, carreteras y pisos mientras que sí es legal en clubs de alterne, sus negocios”. Sin embargo, lo que el coordinador observa es que “ahora que se mueven las trabajadoras como sindicato, llegan las difamaciones”. Para él, el hecho de que los feminismos luchen por los derechos de las mujeres y se esté impidiendo hablar a una parte de ellas solo por ser trabajadoras sexuales “es discurso de odio”. Desde el comunicado, consideran que “este lobby abolicionista nos ha proporcionado, gratis, el primer ejemplo de discurso de odio” y esperan incluirlo en la publicación final.

“Las abolicionistas hablan de ideas subjetivas y no de datos objetivos, su lenguaje es confuso, la información falsa y hacen populismo” opina Vera

Vera, trabajadora sexual migrante no comunitaria, lleva catorce años en este oficio y lo ha ejercido en doce países distintos. Cuenta que el trabajo sexual existe en todos los países sin excepción y piensa que “las abolicionistas hablan de ideas subjetivas y no de datos objetivos, su lenguaje es confuso, la información es falsa y hacen populismo”. Declara que la violencia que ha sufrido durante su carrera no ha venido de parte de los clientes, sino de la policía, las autoridades y las abolicionistas. Para ella, CATS supone “un espacio seguro tanto para la parte médica como jurídica” y piensa que las abolicionistas “ignoran las evidencias. Es importante basarse en informaciones objetivas y no en creencias”.

Durante su experiencia en países donde se han creado leyes abolicionistas como Suecia, Noruega o Islandia, ha podido constatar la forma en que estas leyes afectan a las trabajadoras sin solucionar el problema. Tienen miedo a la policía porque “nos echan a la calle de los pisos y hoteles incluso en mitad de la noche, no tienen servicios de control de las enfermedades de transmisión sexual, los clientes son más violentos porque saben que ellas temen a la policía y, en definitiva, esta situación propicia que sea más difícil denunciar el tráfico y ayudar a esas personas”. Un ejemplo que pone Vera es que “en países como Suecia, dos prostitutas juntas ya son consideradas proxenetas”, a lo que añade que “nunca he conocido a una víctima de trata, ¿de dónde salen los números del 90% de trabajadoras sexuales obligadas?”.

“Todo el mundo tiene una opinión pero las prostitutas nunca podemos decir nada”

Fuensanta opina que hace falta “desmontar el mito de que la mayoría son víctimas de trata, esto no tiene una base estudiada y por eso se está llevando a cabo este estudio del que hablamos”. Además la directora considera que “este movimiento es imparable, pues aunque no se comprenda, se debe respetar y escuchar a las trabajadoras del sexo”.

En cuanto a las experiencias de abolicionismo, Vera indica que en países con veinte años de antigüedad “las trabajadoras sexuales no es que no se hayan eliminado, sino que las cifras han aumentado”.

La delegada territorial de Otras en València, interviene desde los asistentes a la rueda de prensa para señalar que “todo el mundo tiene una opinión pero las prostitutas nunca podemos decir nada” en protesta por la desacreditación de las abolicionistas que, dice Vera en un momento de la rueda de prensa “antes no eran nuestras enemigas”.

La asociación CATS atiende a unas 2000 personas al año en el sureste de España (Murcia y sur de Alicante) y dice la directora que “cada vez son más las que, además de buscar ayuda, quieren hablar”. Con el proyectoDiscriminación, estigma y discurso de odio en prostitución quieren“acercarse a la realidad, saber si el trabajo sexual autónomo es real o no, si la trata es real o no basándonos en hechos empíricos, investigando la realidad para que hablen los datos”, concluye Fuensanta.

Ahora tienen miedo de futuras subvenciones y han pedido reunirse con Mónica Oltra.