La juez del mayor caso sobre prostitución imputa a un guardia civil más de 70 delitos

 

La instructora propone a la Xunta personarse como acusación y avisa al Estado de que es responsable subsidiario de la actuación del agente que demandaba sexo a cambio de papeles

 

SILVIA R. PONTEVEDRA

26 de marzo de 2019

https://elpais.com/sociedad/2019/03/25/actualidad/1553538224_348830.html

 

La testigo protegida DPA 123 B llegó a España, desde Brasil, en situación irregular el 19 de octubre de 2006 y el 29 de noviembre conoció su primera redada. Pero aquella no era una auténtica inspección y de ella no quedó constancia policial alguna. El cabo primero de la Guardia Civil Armando Lorenzo Torre, miembro del Equipo de Personas y Emume (mujeres y menores) de Lugo, se presentó presuntamente en el Club Sirena proclamando que era “jefe de extranjería” y ordenó a un compañero fotografiar a las mujeres de una en una. Ellas iban pasando a la cocina para ser retratadas y dar sus datos personales. Y cuando le tocó el turno a DPA 123 B, Lorenzo le preguntó: “¿Qué hace una chica tan guapa ejerciendo la prostitución?”. Ella respondió que lo hacía “por necesidad”. Y el cabo mandó a su compañero que le tomara fotos de cuerpo entero. Después, le pidió a la mujer su número de móvil. Y ahí empezó todo.

Lo siguiente fueron las reiteradas llamadas a la chica y la visita al domicilio de esta, el 18 de diciembre, por parte de Armando Lorenzo. Según un par de testigos él sacó su pistola; la posó sobre una mesa. Le dijo “vengo de deportar a 20 o 30 compatriotas tuyas”, “tus días en España como legal se están terminando, dame el pasaporte que yo te arreglo para tres meses más”. A continuación, aunque ella se negaba, cuenta que la obligó a practicarle una felación y luego la penetró “sin preservativo”. Todo esto se relata en la Operación Carioca, la mayor investigación contra las mafias de proxenetismo que ha tenido lugar en España (310 tomos, 377 testigos) y que hunde sus raíces precisamente en la denuncia de esta joven. Después de una década de instrucción, la juez hace repaso de las actividades del agente (uno de los principales entre los 89 imputados que llegó a sumar la causa desguazada en 50 piezas) y propone en un auto de más de 200 folios el procesamiento del cabo por más de 70 delitos.

La magistrada Pilar de Lara ordena, además, notificar a otras 23 mujeres que tienen derecho a ayudas para personarse en calidad de víctimas de violencia de género. Ofrece a la Xunta de Galicia ejercer la acusación popular y toma una medida nunca aplicada hasta ahora: avisar al abogado del Estado de que la Dirección General de la Guardia Civil es responsable subsidiaria de los presuntos delitos cometidos por este agente y también por su jefe, el brigada Julio Baquero, al que atribuye omisión y cohecho. La juez se basa en que sus actividades eran “ampliamente conocidas por sus superiores jerárquicos”.

El auto de transformación de las actuaciones en proceso sumario dispone el inminente procesamiento de estos dos agentes y de tres proxenetas, entre ellosJosé Manuel García Adán, dueño de los clubes Queen’s y Colina, situado en el epicentro de la trama Carioca. Después el caso pasará a manos de la Audiencia Provincial de Lugo, que debe ratificar la conclusión y ordenar la apertura de juicio oral. La detención de Armando Lorenzo, que entró en prisión y luego quedó en libertad provisional con la prohibición de residir en Galicia, convulsionó a la sociedad lucense.

Una veintena larga de delitos que le atribuía la juez han prescrito o se sobreseen por falta de pruebas, pero entre los que todavía siguen en pie están la supuesta agresión sexual con intimidación y amenaza a la testigo protegida, y 21 delitos de cohecho en relación a otras mujeres a las que presuntamente requería favores sexuales a cambio de regularizarlas para no ser deportadas. De Lara también lo considera autor de delitos de extorsión y de cohecho con respecto a los dueños de los burdeles, por brindarles trato de favor si recibía a cambio beneficios económicos. Le atribuye igualmente revelación de secretos, tráfico de influencias o falsedad documental en la elaboración, por ejemplo, de denuncias falsas contra propietarios de prostíbulos que supuestamente se negaban a pagarle. Por último, la juez tiene en cuenta una docena de supuestos delitos continuados de omisión del deber de perseguir delitos y varios cargos vinculados al “favorecimiento de la prostitución”.

Según la titular del juzgado de Instrucción número 1 de Lugo, el guardia civil no solo hacía funciones de “taxista” en el coche oficial del cuerpo al transportar a mujeres hasta el Queen’s para evitar posibles controles y deportaciones. También se encargaba de derivar a este y al otro burdel que regentaba el proxeneta García Adán a muchas trabajadoras de los clubes en los que había redadas, en vez de llevarlas a “una casa de acogida o una ONG”, reprocha la instructora.

“La actividad presuntamente delictiva del cabo Armando Lorenzo se remonta a su anterior destino en la Unidad Orgánica de Policía Judicial adscrita a la Audiencia Provincial de Lugo, en el que se habría granjeado la confianza y amistad de algún magistrado”, apunta la juez. En el otro mundo que frecuentaba el agente, había mujeres que “rozaban la indigencia”, señala. “La inmensa mayoría eran extranjeras”, jóvenes, “vulnerables”, “se encontraban en España en situación irregular, necesitaban enviar dinero a sus hijos, padres, hermanos y uno de sus principales temores eran las redadas, en las que podrían ser detenidas y expulsadas del país”.

En los clubes trabajan mujeres que “han sufrido violaciones o malos tratos, o simplemente han tratado de escapar de la pobreza de sus países y labrarse un futuro mejor”, recuerda. En consecuencia, defiende De Lara, Lorenzo “abusaba de su superioridad”, pedía favores sexuales para él, para amigos e incluso para los “socios de su hijo”, a veces en fiestas en pisos y otras veces en los clubes. Y se valía, supuestamente, de su estrecha relación con responsables de Extranjería de la Policía Nacional para amañar las órdenes de expulsión y los permisos.

El sumario recoge seguimientos, pinchazos telefónicos y SMS que revelan su supuesta debilidad por mujeres legalmente vulnerables. Mensajes en los que combina las referencias físicas con sus presuntas gestiones burocráticas.

La testigo protegida relató que desde el momento en el que se negó a mantener más contactos con el guardia civil “comenzó a sufrir una situación de acoso por parte de la policía nacional”, hasta que en septiembre de 2008 fue identificada en su domicilio y se le incoó un expediente de expulsión, que se llevó a efecto en marzo de 2009. Armando Lorenzo, asegura la juez, ejercía su influencia, especialmente, en una docena de clubes de la provincia y llegó a cobrar dinero de unos siete. En algunos casos, apunta De Lara, parecía uno más, “como si estuviera en nómina”. Y así, durante años, “construyó una creencia generalizada de que él tenía capacidad para arreglar todo tipo de papeles y documentación relativa a la situación administrativa de extranjeros en España”.

“Antes de acostarme con usted me meto en cemento”

Una mujer venezolana que trabajaba como encargada de un prostíbulo declaró en el juzgado que se sintió “humillada por el abuso de poder”: “¿Cómo es posible que a los que tienes que pedir auxilio sean los que abusan de ti? Es como si vas a tu madre a pedir ayuda y te mete una puñalada”; “no se puede hundir más a los que ya estamos hundidos”. Según esta supuesta víctima del cabo primero, el hombre reclamó sus servicios sexuales y ella se negó. “Tú no quieres colaborar, no te quieres portar bien… pues se te va a acabar el negocito”, la amenazó él presuntamente. “Máteme, pero antes de acostarme con usted me meto en cemento”, asegura ella que le respondió en una ocasión. “Armando cumplió finalmente sus amenazas”, concluye la juez, “porque ella sufrió una redada de la Inspección de Trabajo, que impuso al local una multa elevada, tras lo cual siguieron las redadas y su detención”.

Los clubes que no accedían a las demandas de Armando Lorenzo sufrían “persecución”, “extorsión” y “amenazas”, asegura De Lara. Según la juez, el cabo utilizó a algunas mujeres, en ocasiones bajo “presiones insoportables”, para que testificasen hechos falsos contra propietarios de burdeles y así “eliminar a la competencia en una guerra entre clubes”. Otra testigo venezolana declaró que un día el agente la llevó al cuartel, le dijo que si no cooperaba con una denuncia (falsa) la expulsaría. Y que si lo hacía le daría los papeles, la haría testigo protegida, cobraría una pensión de 300 euros al mes y recibiría ayuda para conseguir un piso.

 

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Evelin contra Goliat

 

La sentencia que da la razón a una trabajadora de un local de alterne muestra que regular la prostitución no es equiparable a las posturas proderechos

 

Por Paula Sánchez Perera (Colectivo Hetaira)

3 de Abril de 2019

https://ctxt.es/es/20190403/Politica/25377/Paula-Sanchez-Perera-prostitucion-alterne-sentencia-tribunal-superior-de-Madrid-Evelin-Rochel.htm?utm_campaign=lecturas-de-fin-de-semana-115-5-de-marzo&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

 

Salón de la Rue des Moulins (1894).
Henri de Toulouse-Lautrec

 

A principios de mayo del pasado año, en un Juzgado de lo social de Madrid, un juez espetaba: “Si quieren ustedes hacer activismo, váyanse a la calle con pancartas, pero no en los juzgados, hombre”. Ahora el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dado la razón a Evelin Rochel: entre ella y el club de alterne Flowers sí había una relación laboral.

Evelin, trabajadora sexual del alterne por cuenta ajena y de la prostitución por cuenta propia, mujer migrante colombiana e integrante del sindicato OTRAS, comenzó su andadura sindicalista ya a finales de 2016. Entonces el club quiso endurecer las condiciones laborales y Evelin lideró una protesta, organizando a unas cincuenta compañeras para finalmente negociar con el jefe que aquellas condiciones no se les aplicarían a las trabajadoras antiguas. Pero Evelin ya estaba en el punto de mira. A mediados de febrero de 2017 una discusión con un cliente se convirtió en la excusa perfecta para despedirla. El empresario la citó en su despacho, junto a una persona de cada departamento –trabajadoras de alterne, limpieza, seguridad, etc.– para dar ejemplo, y le dijo que tenía hasta esa misma tarde para abandonar el club. Sin embargo, Evelin no cedió y se atrincheró en su habitación durante una semana, pero le negaron el cobro de la habitación porque sabían que no pagar la estancia en un “hotel-discoteca” es motivo de sobra para echarla. Si era una huésped, como dicen los empresarios, ¿por qué tenía que trabajar 12 horas seguidas en el local? Si no era una asalariada, ¿cómo se puede despedir a alguien que no trabaja para ti? Finalmente, abandonó el club escoltada por la Guardia Civil. El despido es también un desahucio porque, como es habitual para todo el colectivo de trabajadoras sexuales, sin contrato laboral no pueden alquilar y terminan viviendo en su habitación de trabajo. Despido sin finiquito ni indemnización ni derecho a paro después de quince años trabajando para el mismo grupo, eso sí, habiendo cotizado pagándose su seguridad social como falsa autónoma.

En 1995 la reforma del Código Penal despenalizó el proxenetismo no coactivo, pero desde 2003 la presión del movimiento abolicionista consiguió de nuevo tipificarlo. Así, si en aquellos años la inspección de trabajo comprobaba que las mujeres brindaban servicios laborales de alterne bajo la dirección del empresario –remunerados a través de las comisiones por el consumo de copas–, se multaba a la empresa y se le obligaba a darles de alta en la seguridad social. A partir de 2007 se va generalizando la estrategia maestra: sustituir el sistema de la retribución del 50% de las copas por el de las “plazas de hotel”, pasando a pagarles ellas a los empresarios por el alquiler de la habitación. Así, si no existe remuneración, tampoco relación laboral, las mujeres seguirían trabajando bajo sus condiciones y encima gratis. Brillante. La misma jurisprudencia les avalaba en su actuación porque los tribunales de manera recurrente concluían que la ilicitud del contrato de prostitución lastraba la validez del contrato del alterne. Así las cosas, como se prostituyen en el mismo espacio en el que alternan no pueden darlas de alta y cumplen la ley porque en España el alquiler de habitaciones no se considera proxenetismo. (En Francia y en Suecia, por ejemplo, sí, por eso a las prostitutas se las desahucia y desaloja de sus propias casas).

Sin embargo, la novedosa sentencia del TSJ de Madrid recoge varios hechos probados que certifican que Evelin, como sus compañeras, trabajaban bajo las directrices de la empresa, sujetas a un horario y a una jornada laboral: no se podían acercar a un cliente hasta que este consumiera; se hacían sorteos a las cinco de la tarde con la habitación gratis como premio para incitarlas a iniciar la jornada laboral; y se realizaban registros en las habitaciones para que no guardasen alcohol. Primero, los beneficios de la empresa, pues, como reconoce la sentencia, los empresarios que se dedican a la venta de alcohol, se lucraban del trabajo de las prostitutas. Así, concluye la sentencia sobre este punto: “y es que considerar que se trataba de un trabajo sin derecho a contraprestación, sería tanto como admitir la esclavitud”.

La sentencia, estimatoria en parte, reconoce la relación laboral aun cuando se ejerza la prostitución en el mismo local y aun cuando no se produzca remuneración, pues entiende que la falta de remuneración, más que invalidar la relación laboral, constituye una vulneración más. Además, esta sentencia abre la veda para el encuadre en un convenio laboral, como podría ser la categoría profesional de auxiliar de servicios del convenio colectivo de hospedaje de la Comunidad de Madrid, según la propuesta de Juan Jiménez-Piernas, abogado laboralista de Evelin y activista del Colectivo Hetaira. Esta sentencia, de sentar jurisprudencia, ampararía a las trabajadoras bajo la cobertura de la Seguridad Social y favorecería la regularización de muchas migrantes. También implicaría que pudieran contar con una prestación y unos derechos laborales básicos (salario, nocturnidad, descansos, etc.), ayudaría a reducir la vulnerabilidad del colectivo y facilitaría, en el caso de que así lo deseen, poder abandonarla. En otras palabras, les posibilitaría la salida del círculo vicioso de la indefensión social y jurídica y la clandestinidad. Sin embargo, todos estos beneficios acabarán en papel mojado si el Supremo no ratifica la sentencia. Hay varias razones para pensar que tenemos las de perder porque no nos enfrentamos a cualquiera. El dueño del local implicado, el Flowers, Antonio Herrero Lázaro, ya fue absuelto en el 2015 por el Supremo de un supuesto delito –entre otros– de soborno a policías para que le avisaran de las redadas. En vez de la posible pena de 8 años de cárcel se le impuso una multa que no llegaba a los 1.000 euros.

Gracias a la identificación habitual de la postura proderechos con el regulacionismo –posturas no solo diferentes, sino antagónicas– en lugar de que el foco de atención esté situado en los empresarios y en el genuino regulacionismo, recae en cambio sobre las trabajadoras que se organizan. Solo así se explica que en 2004, cuando se legalizó la patronal del alterne, ningún colectivo abolicionista llevase ante la Audiencia Nacional a esa patronal –Mesalina–. En cambio, cuando el Ministerio de Trabajo aprobó los estatutos del sindicato OTRAS sí se intentó ilegalizar por esta vía. Mientras se cree a pies juntillas que estos señores esperan con ansia la regularización, no se advierte que la situación actual les resulta muchísimo más beneficiosa: un limbo jurídico con una mayoría migrante sin acceso a derechos civiles y sociales sale muy, muy rentable. Por eso el estribillo recurrente que escuchábamos en aquellos juicios laborales incidía en que el club solo era una discoteca independiente y las trabajadoras, meras huéspedes del hotel. Por otro lado, esa insistencia invisibiliza que España ya presenta de facto ingredientes definitorios de una regulación, como la zonificación del ejercicio. Como denuncia Evelin, existe una conexión perversa entre sancionar la prostitución callejera mientras se dan licencias a los clubes de alterne, de modo que se obliga a las mujeres a trabajar para terceros, bajo sus condiciones, pero sin reconocimiento de la relación laboral. Esta es justo la fórmula perfecta que tantos años lleva reclamando la patronal del alterne ANELA: prohibir la prostitución callejera y tener a las mujeres en sus clubes como falsas autónomas. Si se regulase a la alemana por y para los empresarios, mejor para ellos, pero descriminalizar, otorgar derechos y trabajar por incrementar las alternativas laborales es otra cosa bien distinta. Esta es la diferencia básica entre las posturas regulacionistas y las proderechos. Es decir, las regulaciones son leyes específicas del comercio sexual pensadas desde una mentalidad de orden y salud públicas con el objetivo de beneficiarse de los ingresos de la prostitución, mientras las posiciones proderechos buscan la despenalización de todo su universo –a excepción de la trata de personas y la prostitución de menores–, y el reconocimiento de derechos, cuyo modelo definitivo ha de ser diseñado por sus protagonistas. La diferencia estriba en dónde se pone el foco, si en beneficiar a los empresarios y a la población bienpensante o a las mujeres que la ejercen.

En los juicios de Evelin nosotras éramos retratadas por la patronal como abolicionistas. Así, las testigos insistían en que habían decidido ejercer la prostitución y el pleito giraba en torno a esta discusión bizantina, la de la libertad, mientras la vulneración de derechos y el abuso de poder quedaban en segundo plano. Este es el resultado de simplificar los discursos hasta reducirlos a un par dicotómico, abolición o regulación, que viene muy bien para hacer campaña electoral, pero no para realizar análisis políticos a la altura de la complejidad de las circunstancias. La cooptación de nuestros discursos alcanzó tal punto, que el abogado de la defensa llegó a citar a una de las nuestras, a Lucía Fernández, para revalidar su posición, al tiempo que afirmaba que “no están desamparadas, ganan hasta 15.000 euros al mes, ¿qué tipo de explotación es esa?”. Los derechos laborales no cuentan en prostitución, porque en este terreno de blancos y negros del debate mediático –de libres o esclavas– solo aquella que no la escogió, la víctima de trata –que tiene su reputación sexual intacta–, puede ser una buena víctima. El resto, aunque sean víctimas de explotación laboral, no cuentan. Si se piensa que la solución estriba en prohibir definitivamente el alterne, háganse cargo de las mujeres que retornarán a las colas del hambre, de los servicios sociales, o peor, a espacios todavía más clandestinos a merced de proxenetas.

Se puede reconocer la capacidad de decisión de la Otra, como un ser humano pleno, vulnerable pero agente activo a la vez, y eso es distinto a convertir esa libertad en un argumento político como hace Ciudadanos. Porque una cosa es despenalizar y dotar de derechos a un colectivo, acabar con la criminalización y la estigmatización del sector, y otra diferente es defender una regulación específica del mercado con sus impuestos, también especiales, y tan altos que en la práctica solo puedan asumirla los empresarios, como en Alemania. Porque una cosa es una ley hecha y evaluada por las putas desde una perspectiva de derechos humanos y reducción del daño como en Nueva Zelanda, y otra blindar la prostitución a terceros, como en Holanda. El feminismo blanco fue desde su cuna liberal y burgués, pero un feminismo interseccional, que reconozca las múltiples opresiones que nos atraviesan, entiende que a menudo pesa más el racismo institucional y el miedo a la deportación que el lastre de tener que trabajar para un tercero. Un feminismo con conciencia de clase entiende que decir que algo es un trabajo no significa decir que sea maravilloso, porque cierta izquierda curiosamente solo romantiza el trabajo y obvia la explotación inherente al capital cuando habla de prostitución. A quienes se les acusa de estar financiadas por proxenetas –como a Hetaira o a integrantes del sindicato OTRAS– son paradójicamente las que llevan a los empresarios a juicio. Cuando la gente deje de escuchar el ruido de lo que las putas feministas “son” para oír lo que dicen, entonces comprenderemos que las vidas de las mujeres mejoran a fuerza de conquistar derechos.

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Paula Sánchez Perera es activista del Colectivo Hetaira.

 

 

Manifestación Feminista del #8M por los derechos laborales de las trabajadoras sexuales

 

http://www.tiffotos.com/trabajo-sexual/?fbclid=IwAR352snDwziZBkdIHvd7zqMF8OXq0zplJY2Len7TXATcodUVjw46DtcCD38

Trabajadoras sexuales en lucha por el reconocimiento de sus derechos

 

Durante la manifestación por el 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, en Madrid, la Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales AFEMTRAS y la Organización de Trabajadores Sexuales, el sindicato OTRAS, acudieron con sus pancartas a reivindicar su derecho a la dignidad y sus derechos como trabajadores. Tienen que arriesgarse a dar la cara ellas mismas, ya que el movimiento feminista les da la espalda y les niega cualquier reconocimiento. Les acusa de promover la violación y el proxenetismo. Las líderes abolicionistas pretenden criminalizar aun más la prostitución.

Según antropólogos, el origen de la explotación de las mujeres se situaría en las raíces de nuestro desarrollo evolutivo. Las antiguas tribus de cazadores recolectores, de pocos indivíduos, recurrirían al intercambio de mujeres con otras tribus. De este modo evitarían la endogamia en los pequeños clanes al introducir nuevos genes en las descendencias. También se cree que se procuraba la compañía de las mujeres de la tribu a los viajeros como signo de hospitalidad, que también aportaría nuevos genes al clan. Esta hospitalidad se agradecería con regalos para el clan por parte de los viajeros, lo que marcaría el origen del proxenetismo, más que de la prostitución.

 

Mariano Tudela sitúa el origen de la prostitución en los rituales religiosos de Caldea:

“(…)Vayamos por partes. Indiquemos que hospitalidad y prostitución van muy unidas en los primeros tiempos; casi se puede decir que se complementan. Pero no nos precipitemos, empero, y digamos que las dos partes de Caldea, al unirse por mandato de Nemrod, exhiben, como característica más acusada, la recién inventada y descubierta prostitución. Y, además, la prostitución primitiva con sus dos vertientes perfectamente diferenciadas: la hospitalaria y la religiosa. “

La evolución al neolítico incorporó a la cultura el concepto de propiedad en los asentamientos estables. Se empezó a practicar la apropiación de las mujeres por parte de los hombres, y su sometimiento a los trabajos domésticos, evidencias de esto se encuentran en los hayazgos arquológicos. En las escavaciones de los asentamientos más antiguos aparecen restos femeninos con las articulaciones deformadas, lesiones relacionadas con actividades concretas, señal de una vida de trabajo intenso e ininterrumpido, que no se aprecian en los restos masculinos. Es el origen del patriarcado y la represión sexual (los hombres ya no desean criar herederos descendientes de terceros e impiden a sus mujeres relacionarse con otros varones), una forma de organización social que implica el abuso que se ha ido perpetuando hasta la actualidad. Este sistema se asimila como un valor cultural inspirado en los modelos de comportamiento difundidos entre la mitología local.

 

Bien entrados en el siglo XXI, aun tenemos que convivir con legislaciones influenciadas por las antiguas tradiciones y las supersticiones nacidas de los primeros ejercicios de propaganda política, como la que contempla nuestro universo sexual, que nos define como especie, como espiritualmente nocivo para poder justificar la represión sexual hacia el colectivo femenino y su sometimiento a los caprichos de los hombres. Arabia Saudí es un ejemplo conocido por todos.

El movimiento abolicionista, compuesto por colectivos que se oponen a la descriminalización y normalización de los servicios sexuales, está arraigado en el poso del abrahamismo original. Se entiende desde un prisma moralista que ignora todos los estudios sobre biología, anatomía humana, psicología, sociología, e incluso la Historia. Las investigaciones sólo corroboran lo positivo que es mantener relaciones sexuales con naturalidad, bueno para el indivíduo y, consecuentemente, para toda la comunidad. En una sociedad heterogénea, que abraza el enriquecimiento de la diversidad cultural, es ridículo insistir en que las relaciones entre adultos deban ceñirse al modelo tradicional propuesto desde los colectivos más supersticiosos.

En las sociedades civilizadas, la tolerancia a la diversidad sexual es un hecho. En las sociedades más primitivas, la represión sexual todavía se practica con extrema crueldad, y siempre contra las mujeres. Son las mujeres que reivindican su libertad, su sexualidad y su derecho a disfrutarla quienes son objeto de ataques y vejaciones.

En España no estamos alejados de las culturas menos desarrolladas. Aun se estigmatiza a las personas que disfrutan abiertamente de su libertad sexual (recién adquirida hace apenas 40 años, con la caída del régimen católico franquista, tras un período de transición cultural revolucionaria). Y en este contexto, las personas que ofrecen servicios sexuales, además de estar estigmatizadas, se ven condenadas a la marginalidad, a la indefensión legal y el desamparo al no recibir protección por parte de las autoridades. Sin sus derechos reconocidos, las trabajadoras sexuales son vulnerables ante los malos tratos, las estafas, los abusos policiales y las redes de trata de las mafias del sector. Miles de trabajadoras sexuales son violadas, asesinadas, torturadas o simplemente desaparecen cada año en todo el mundo sin que se investiguen sus casos.

El estigma de la prostitución es acusado. En el sector del trabajo sexual es extraño encontrar trabajadores que se atrevan a reconocer su actividad públicamente, por las graves repercusiones que pueda tener, y muy raro encontrar valientes que levanten la cara para defender su dignidad y sus derechos básicos como personas. Luchar para filtrar el poso cultural del patriarcado, encostrado en nuestras más profundas raíces evolutivas, no está siendo fácil ni agradecido. Es un combate doloso y lleno de sacrificios, pero se van consiguiendo avances por todo el mundo. Los trabajadores sexuales están aprendiendo a organizarse para defender su derecho a la dignidad y el reconocimiento de su actividad como un aporte importante y necesario para la sociedad.

El sindicato OTRAS nace en España ante la necesidad de las trabajadores sexuales de una organización capaz de representarles con poder para negociar convenios colectivos, así mejorar las condiciones de los trabajadores sexuales que trabajan por cuenta propia o ajena en hoteles o clubs, garantizar el respeto por sus derechos laborales, protección y amparo por parte de las instituciones responsables de la seguridad.

Citando a Conxa Borrell, Secretaria General de OTRAS:

-“Nuestros derechos los conseguimos a través del sindicalismo, como se han conseguido los derechos de todos los trabajadores y todas las trabajadoras a nivel global. Sin sindicatos no habría una jornada de 8 horas, sin sindicatos no habría fines de semana, sin sindicatos no habría pagas dobles, sin sindicatos no habría vacaciones. Por lo tanto, la importancia de crear un sindicato en este sector era muy fuerte, y era una demanda que las trabajadoras del sector nos venían haciendo desde hace mucho tiempo. No es fácil crear un sindicato, no es fácil crear algo desde la nada, y crear un sindicato de trabajo sexual no ha sido fácil. No está siendo fácil. Pero estamos seguras de una cosa, y es de que la fuerza de la razón nos acompaña (…)”-

 

Web del sindicato OTRAS:

http://sindicatootras.org/

 

Contacto con AFEMTRAS en Facebook:

https://www.facebook.com/Afemtras-1073000382756369/

Sindicato OTRAS en el B.O.E.

https://www.boe.es/boe/dias/2018/08/04/pdfs/BOE-B-2018-40130.pdf

 

by T.I.F Fotos the Ibán – TIFFotos.com

 

Crónica puta podemita

 

Por María José Barrera

21 de marzo de 2019

https://bit.ly/2CsRovS

 

María José Barrera, cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS)

 

Hace años, antes de que Podemos se presentara a las  Elecciones Europeas, participé en mi primera asamblea de Podemos en mi barrio, Cerro Amate de Sevilla. Fui apoderada en aquellas elecciones y, cuando comenzaron a organizarse los círculos, llevé una pregunta al de mi barrio sobre los clubs de alterne. Era sobre el  cambio de denominación de los clubs de alterne que gestiona el Ayuntamiento (entonces creía que lo llevaba urbanismo, pero las concede medio ambiente). Esta pregunta como muchas otras (sobre las licencias de clubs, la evaluación del plan contra la prostitución, etc) fueron llevadas al pleno del Ayuntamiento de Sevilla a través de ‘Participa Sevilla’ gestionadas desde el Círculo Feminista formado por  Participa y Podemos Sevilla. Así estuve un par de años participando, donde se decidió que fuera representante de Participa Sevilla, en el Consejo de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla, al que solo asistí en 2 ocasiones: el día de la presentación y el 26 de Septiembre 2017, día que juré en el Consejo que iban a escuchar a las putas en la calle.

Hasta el nacimiento del CPS (Colectivo de Prostitutas de Sevilla) la relación con Participa Sevilla fue muy buena: siempre nos atendieron y llevaron nuestras preguntas al pleno y averiguaron cómo estaban dados de alta los clubs, entre otras cuestiones… pero la relación ya no fue tan buena desde el momento en que se abrió el debate sobre prostitución en la organización (en el que fui muy respetuosa por no terminar con la paz interna, que siempre se ha sujetado con pinzas). Finalmente el posicionamiento se aceleró por el pacto con IU.

Las vías por las que intentamos que nuestras demandas fueran escuchadas en el trabajo del programa de Adelante Andalucía tuvo como consecuencia la destitución de compañeras aliadas de sus cargos internos. Fueron atendidas y aprobadas las enmiendas abolicionistas presentadas por el Partido Feminista, pero no fueron tenidas en cuenta ni se incluyeron las del CPS,  alegando que no había tiempo.

Este rechazo a nuestras demandas por parte de Podemos Andalucía me pareció vergonzoso, puesto que el CPS nunca ha llevado el debate ni a Participa Sevilla ni a Podemos Sevilla y mucho menos al programa autonómico. Dijeron que no tuvieron tiempo de contactar con nosotras antes de realizar el programa, pero tampoco tuvieron en cuenta ninguna propuesta de las que hicimos a través de los procesos participativos de elaboración del programa por el reconocimiento de los derechos laborales. En ese momento respetamos los acuerdos, aun entendiendo que el posicionamiento se debe coordinar y trabajar desde la organización a nivel estatal teniendo en cuenta a todas las voces, incluida la nuestra, como partido asambleario que somos.

Según va pasando el tiempo y se van dando los posicionamientos con respecto a prostitución, me doy  cuenta de que en los partidos de izquierda parece haber referentes feministas y abolicionistas que imponen su visión del feminismo como la oficial del partido.

Estoy harta que estás señoras que dicen ser representantes del feminismo de izquierdas acusen a trabajadoras sexuales de proxenetas, de responsables de trata y captadoras de mujeres entre otras cosas. Injuriando contra las activistas visibles y las organizaciones de Trabajadoras Sexuales olvidándose de esa sororidad que tanto presumen sin ninguna empatía a mujeres con familias a sus espaldas que estamos poniendo el cuerpo en pro de compañeras que sufren una violencia institucional provocada por las decisiones que se toman en estos espacios todas las putas politizadas somos acusadas de proxenetismo sin ninguna prueba y de cosificar los cuerpos de otras compañeras cuando en estos espacios estas señoras cosifican su cerebro promoviendo el acoso policial hacia nuestros cuerpos en nuestros espacios de trabajo y promoviendo la violencia hacia nosotras en los espacios feministas  como así se ha hecho visible en la manifestación en Sevilla el 25 de noviembre, en las asambleas preparatorias del 8M en Ca la Dona, en la asamblea estatal del 8M en Valencia, entre otras. Estos referentes abolicionistas tienen o han tenido cargos públicos que se pavonean de hablar con todos los sujetos políticos, pero se marchan cuando las putas hablan en primera persona en actos y también las bloquea en redes sociales. Obviando así y dejando de lado a las personas sobre las que hablan y para las que legislan. No les quito el carnet de feminista porque eso ya lo hacen ellas con nosotras es lo que tenemos las inclusivas no rechazamos a nadie.

En Podemos ha ocurrido lo mismo  organizan una comisión de estudio sin expertas y sin putas en activo, sin recomendaciones de informes, sino de artículos de opinión. Imponiendo el posicionamiento abolicionista de sus referentes en el Círculo Feminista Estatal ejerciendo la violencia a quien no comulga con ellas. Este Círculo está dividido en grupos de trabajo uno de ellos es de prostitución  formado por personas mayoritariamente abolicionistas, que pretendían trabajar sin metodología, en base a artículos de opinión la gran parte de sus referentes y sin abrir participación, es decir, sin las putas ni las bases de podemos ni representación territorial sin que las mujeres que formamos podemos seamos conocedoras de estos mecanismos de decisión. Copado por abolicionista que nos  difama y violenta a todas aquellas personas del círculo que no sean abolicionistas como bien han mamado de sus referentes.

Los espacios virtuales de este círculo de feminismos estatal, han estado cerrados a las trabajadoras sexuales. Yo llevo esperando desde el día 10 de diciembre mi incorporación al grupo de trabajo y aún no he podido acceder mientras otras personas se incorporaron después de esa fecha.

El acceso está hasta hoy controlado por abolicionistas rancias que se niegan rotundamente a que exista participación de voces diferente a la suya, impidiendo que se dé un debate real, no pueden hablar por nosotras sin nosotras. Lo peor es ver como quienes deciden por nosotras votantes podemita están disfrazando esto de ser un proceso democrático cuando lo han  manipulado desde el primer minuto han bloqueado accesos y han echado para atrás todo el trabajo de compañeras no abolicionistas.

Somos nosotras, las prostitutas, trans, gitanas, racializadas, paradas, obreras, etc. Nosotras, las que durante años hemos estado levantando los círculos en toda España y levantando a Podemos, quienes debemos liderar los procesos que tocan nuestros derechos.

Podemos nació como una herramienta al servicio del pueblo y no es el pueblo quien tiene que estar al servicio de Podemos.  Somos nosotras, las prostitutas, trans, gitanas, racializadas, paradas, obreras, etc. Nosotras, las que durante años hemos estado levantando los círculos en toda España y levantando a Podemos, quienes debemos liderar los procesos que tocan nuestros derechos.

Podemos ya no es la herramienta de cambio que era. Las bases y la cúpula se masculinizan y envejecen. Pasan a estar más interesados en problemas e intereses personales o de “familia” que en nuestros problemas como pueblo. Podemos  ha dejado de interesarse por aquellas personas que se posicionan fuera del partido, pero dentro de la izquierda, para convertirse en una herramienta de autorrepresentación.

La alianza de extrema derecha amenaza estas futuras elecciones y por ello muchas tendremos que ir a votar con la nariz tapada, tragando coaliciones que no apoyamos, dando nuestro voto a representantes que sólo se interesan por seguir manteniendo una silla para imponer su ideología.

Pero para seguir construyendo a la izquierda tenemos que estar las trabajadoras sexuales, las gitanas, las obreras, las amas de casa, las trabajadoras del hogar, las trans, los hombres y mujeres en paro, las racializadas, las discapacitadas, las analfabetas, la gente del campo…. Todas esas personas para las que no hacéis política.

Sin putas, trans, racializadas, gitanas no hay feminismo. Nada por nosotras sin nosotras. Ni os pedimos paso ni os pedimos permiso: exigimos nuestros derechos. No tenemos bandera política, pero nos sobra orgullo para luchar hasta conseguir nuestros derechos.

Nos vemos en las calles… queda mucha zorroridad que repartir y mucho orgullo puta como para rendirnos cuando ya no tenemos nada que perder.

 

M José Barrera
21 de marzo 2019

 

¡YA ESTÁ AQUI LA FANZINE PRODERECHOS! 

 

 

 

Este símbolo se va hacer visible durante #8M en muchas ciudades donde el movimiento feminista inclusivo hará visible su apoyo a la lucha #TransMaricaBolloPuteril SIN LAS PUTAS, LAS TRANS, LAS RACIALIZADAS, LAS INDÍGENAS, LAS GITANAS, LAS MORAS… NO HAY FEMINISMO. FORMAMOS PARTE DE ÉL, NO PEDIMOS PERMISO, NO PEDIMOS PASO, EXIGIMOS OKUPAR NUESTRO ESPACIO LEGÍTIMO DENTRO DEL FEMINISMO. Estamos en un momento histórico en el movimiento feminista donde las alianzas tienen la responsabilidad de visibilizar a estos colectivos. Nos avalan años de lucha, defendiendo nuestro derechos y apoyando hasta a quien no nos consideran feministas. Este #8M las putas volverán a las calles como siempre, pero este año será diferente porque muchas ciudades no necesitarán putas organizadas para alzar la voz por nuestros derechos, estaremos presentes a través de nuestras #aliadas #SinPutasNoHayFeminismo

Marijose Barrera Marquez

Cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla

 

 

https://aliadastransfeministas.wordpress.com/2019/03/05/descarga-fanzine/

 

En esta primera edición llena de zorroridad, hemos recopilado textos y materiales de compañeras trabajadoras sexuales y aliadas en la lucha proderechos de todas las mujeres, todos los días. Puedes descargar la versión para imprimir aquí. Esta es una fanzine colaborativa de libre reproducción, distribución y venta para cubrir costes de impresión.

¡IMPRIME Y DIFUNDE!

 

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@AliadasTransFem

 

María José Barrera: “Las putas no pedimos permiso; pedimos paso”

 

Por Anna Solé Sans

Barcelona. Viernes, 8 de marzo de 2019

https://www.elnacional.cat/es/sociedad/huelga-feminista-maria-jose-barrera-putas-pedimos-paso_361374_102.html

 

Foto: Sergi Alcàzar

 

 

“A las putas nos quieren sacar del movimiento feminista porque políticamente no interesamos”. Así se expresa la exprostituta y fundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, Maria José Barrera. “El movimiento feminista no quiere que las trabajadoras sexuales formemos parte de él”.

Barrera explica que no las dejan participar y opina que el 8-M es abolicionista. “Estamos diciendo que el 8-M haremos huelga de consumo, de educación, pero nadie dice nada de las putas”. Cuenta que el año pasado, fueron a la manifestación de Sevilla con sus hijos con las caras tapadas: “No éramos bienvenidas. Nos hacían fotos como si fuésemos algo raro, nos mapeaban en las redes sociales. El día del orgullo salimos con una pancarta y vinieron en busca de nosotras. Las abolicionistas parecían paparazzis”.

Así, reclama que “no somos un colectivo vulnerable porque tenemos unos ovarios como dos carretas. Somos un colectivo marginado por la sociedad. Por los políticos, por los colectivos feministas, estamos olvidadas por los sindicatos…”.

Los estudios indican que hasta el 90% de las prostitutas que ejercen esta actividad lo hacen de manera forzada. Pero Barrera no está de acuerdo. “¿Estos datos de dónde los sacan? Los da la policía. ¿Y cómo cuentan? 1, 2, 3, 4 y 45 son víctimas de trata. Cuando lo seríamos todas. Las ‘víctimas de trata’ son inmigrantes no documentadas. Nosotras no hablamos. Entran y te separan”. Y expone que “cuando llegan, no sé si te habrás dado cuenta, pero en las redadas las mujeres salen menos difuminadas. Al hombre y a la mujer les tapan la cara, pero a las mujeres menos. Y cuando las enseñan apuntan a la ropa, tetas y culo. ¿Eso no cosifica el cuerpo?”.

Barrera cuenta que el ejercicio libre y consentido de la prostitución no es delito y que quiénes la trabajan no son víctimas. Resalta que simplificar y confundir la trata de seres humanos o la violencia de género con la prostitución, no contribuye a proteger a las verdaderas víctimas de estos delitos.

“¿A mí sólo me invaden mi cuerpo cuando soy puta?”, se pregunta. “Mira, no. También cuando mi novio me obliga a follar. También cuando vives con un maltratador y estás aguantando sabiendo que es un maltratador y tienes que mantener relaciones sexuales con él. No lo dejas porque no tienes alternativa laboral. Cuando decidimos que con nuestro cuerpo hacemos lo que nos da la gana es porque tenemos derechos. Las putas pedimos derechos”.

“Nos hacen las pruebas del sida en guetos”

Barrera comenta que las prostitutas evitan ir a los servicios sociales por miedo a que les quiten sus hijos. Aun así, remarca que se pueden organizar “como cualquier mujer monoparental. Un niño va al cole a tomar las clases lectivas, pero ¿cuántas hacemos uso de la guardería, del comedor o alguna extraescolar para ganar más tiempo?”.

“Y no he terminado”, subraya. Porque tomar la decisión de ir a los servicios sociales o no, no es para Barrera lo más difícil. Una de las otras cosas que preocupa a las trabajadoras sociales es el hecho de ir al médico. “Tú llegas allí y le dices que eres puta. A partir de entonces,todo lo que tu tengas está relacionado con el coño. Te duele una muela y está relacionado con eso. ¿Te duele la garganta? Pues también. ¿Tienes problemas psicológicos? Eso es porque eres puta. A ti, te joden en tu trabajo, vienes con problemas laborales y te dan la baja por ansiedad. A mí se me señala”.

No vamos a los servicios sociales porque tenemos miedo de que nos quiten a nuestros hijos

“Nos hacen las pruebas del sida en guetos” y destaca que ir a hacerse un análisis es complicado. Ir al médico, para ellas, “no sólo tiene que ver con el sida o las enfermedades de transmisión sexual. Quizá estaría bien una revisión ginecológica”, reclama.

Barrera también echa de menos educación y pedagogía en los clientes y en los clubes. Asegura que no ha “visto jamás un cartel en las puertas de los clubes diciendo que el condón no se negocia”, y se queja que “nadie educa al cliente, pero a nosotras nos enseñan a poner condones con la boca”. Aunque éste no es el único problema con el que se encuentran las trabajadoras sexuales en los clubes donde trabajan. Según explica, las comidas son un problema. “Tenemos una alimentación de mierda. He visto los huevos cambiar tres veces de color”. “Si trabajamos hasta las 5 de la mañana, ¿quién baja a desayunar a las 7 o las 8?”, demanda.

“No he visto jamás un cartel en las puertas de los clubes diciendo que el condón no se negocia”

El estigma social que recae sobre las trabajadoras sexuales llega, sin embargo, a todos los niveles. Así, explica que no reciben el mismo trato que otras chicas. “Cuando te violan, no es lo mismo si eres puta. La gente no sale a protestar por ello”. “Hay un estigma muy fuerte”, remarca. “Hay víctimas de primera y víctimas de segunda. Y las putas somos víctimas de segunda”. Precisamente por eso, la consigna y la petición que resalta Barrera es bien clara: “Las putas no pedimos permiso, pedimos paso”.

Ni Ámsterdam ni Alemania

“No lo queremos. Ninguna quiere Ámsterdam. Las putas no queremos Alemania. Nosotras estamos de acuerdo con el derecho de las putas”. Según su opinión, en Ámsterdam se ha regulado la prostitución para terceros, es decir, para empresarios. “Las putas de ahí no están ni organizadas ni representadas. Están en asociaciones y en clubes”.

“En Ámsterdam te dan un carné como puta y hay clientes que le han hecho fotos”. “Ámsterdam es una vergüenza. Eso no es prostitución. Eso no es trabajo sexual. Eso es ocio y libertinaje y gente riéndose de las putas”, sentencia

 

Evelyn, la prostituta rebelde: su histórica victoria en el mayor burdel de Madrid

 

El TSJ concluye, en una sentencia en la que usa el término “esclavitud”, que hay relación laboral entre prostituta y empresa. El Flowers recurrirá.

 

Por David López Frías  @lopezfrias

27 febrero de 2019

https://www.elespanol.com/reportajes/20190227/evelyn-prostituta-rebelde-historica-victoria-burdel-madrid/379463286_0.html

 

El 2 de marzo de 2017, la prostituta colombiana Evelyn Rochel se atrincheraba en la habitación 113 del mayor prostíbulo de Madrid: la Sala Flowers. La empresa la quería echar por incumplir unas normas y ella se resistía a marcharse. El despido, además, tenía carácter de desahucio porque ella vivía en el burdel. Tras muchos problemas, Evelyn se acabó marchando de allí escoltada por la policía. Pero denunció a la empresa para que se reconociese su relación laboral. Aseguraba que estaba viviendo en un régimen de esclavitud. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid le ha dado la razón.

El TSJ, en una sentencia histórica en la que le da la razón a David contra Goliat, ha reconocido la relación laboral entre Evelyn Rochel y la Sala Flowers. Algo inédito hasta la fecha en España. Y es que, dada la situación alegal en la que se encuentra el ejercicio de la prostitución en nuestro país, el vínculo entre una trabajadora sexual y el prostíbulo en cuestión no está definido.

Se prohíbe, eso sí, el proxenetismo. Es decir, lucrarse con el dinero obtenido por otra persona que se prostituya. Es por eso que los clubes aseguran que las trabajadoras de sus locales son chicas de alterne. Es decir, chicas que hacen compañía a los hombres para que consuman más durante su estancia. La prostitución, dice el Supremo, es otra actividad distinta.

 

La trampa de los tres supuestos

Para que haya relación laboral, tienen que darse (sobre el papel) tres supuestos: que haya una actividad, que se realice bajo unas directrices (horario, normas, etc) y que haya una retribución. Antes, las chicas de alterne percibían una comisión por cada copa que se tomaba el cliente con ellas. Pero los clubes dejaron de pagar esta comisión en 2007. Con ello eliminaban el factor “retribución” y la relación dejaba de ser laboral.

Evelyn Rochel, no obstante, defendía que ella estaba sujeta a unas normas, a unos horarios y a una serie de instrucciones obligatorias que partían de los propietarios del club, lo que la convertía en una trabajadora del local. “Nos obligaban a trabajar un montón de horas con los tacones puestos que son incomodísimos, tenías que bajar cuando te dijesen…”

La sentencia del TSJ le ha dado la razón. Considera probado que existió una relación laboral entre la prostituta indicando que “la ausencia de retribución no es obstáculo para la existencia de una relación laboral, constando en el hecho probado segundo que antes de 2007 si se abonaban comisiones, por lo que colige que existió una novación nula, contraria a la imposibilidad de la trabajadora de disponer o renunciar a derechos”.

La magistrada del TSJ prosigue diciendo que “la actora desempeñaba para la demandada esa misma actividad de alterne que es a la que se dedica la discoteca en la que se desempeñaba por ella y por otras trabajadoras, siendo esencial la presencia de éstas para atraer a los clientes que sin duda acuden buscando su compañía, que es la que determina que consuman copas en dicha discoteca, y es el titular del negocio el que se lucra de ello, por lo que la ajenidad de su trabajo es evidente, así como su inserción en la organización empresarial, porque sus servicios se realizaban en el local del negocio, en el horario fijado por la empresa y sometida a sus instrucciones“.

 

Esclavitud

La sentencia es especialmente dura con el club de alterne al mencionar la palabra esclavitud, la misma que empleó Evelyn con los medios cuando denunció su situación. Recoge la sentencia que aunque las chicas ya no cobren comisiones por las copas, “el trabajo ha seguido teniendo lugar en las mismas condiciones y la empresa se ha lucrado de él, habiendo por tanto la trabajadora cumplido con sus obligaciones y siendo acreedora del salario que se había de abonar, tal y como hacía inicialmente, y es que considerar que se trataba de un trabajo sin derecho a contraprestación, sería tanto como admitir la esclavitud“.

El abogado laboralista de Evelyn, Juan Jiménez-Piernas, considera que esta sentencia es un hito porque “aúna tres pretensiones: que se declare la existencia de relación laboral en el alterne aún cuando se ejerza la prostitución en el mismo local; que se declare la existencia de esa relación laboral aún cuando falta una nota característica de la misma como es la retribución, y por último, impone la necesidad de encuadrar a estas chicas en un convenio colectivo. Nosotros proponemos el Hostelería y Hospedaje de la Comunidad de Madrid, en categoría de auxiliar de servicios”.

 

El Flowers va a recurrir

La sentencia es recurrible ante el Supremo y eso es lo que van a hacer desde el Flowers. Su gabinete jurídico lo ha adelantado. “Estamos preparando el recurso para el Supremo. Pero además, hemos hecho un par de escritos duros contra la ponente. Emplea un término como esclavitud y no estamos en absoluto de acuerdo. Ya hubo una demanda penal por eso y se archivó. Las chicas ejercen allí la prostitución libremente, pueden salir cuando quieran, pueden entrar a la hora que decidan y en algunos casos cobran más de 13.000 euros netos al mes. Es una falta de respeto hacia la gente que de verdad está esclavizada”, cuenta el abogado del Flowers.

En lo que sí coincide con el abogado de Evelyn es en que “la situación de estas personas se tiene que regular. Tienen que permitirles darse de alta como autónomas, cotizar a la Seguridad Social… Lo contrario es un problema para todos. Para las chicas y para las empresas”, concluye.

 

“No quiero dinero; exijo dignidad”

Mientras el prostíbulo prepara el recurso, Evelyn Rochel se muestra feliz por la sentencia. Ya dijo en su momento que no iba buscando dinero y así lo ha repetido. Asegura que si ha llegado hasta el final de este proceso es “por dignidad, por respeto hacia las mujeres y hacia mi profesión. Soy prostituta, no quiero andar con rodeos de otros nombres… Ni alternadora, ni nada. Prostituta. Trabajadora y persona. Por eso tengo mis derechos, los reivindico y los defiendo”, explica, redundando en “la necesidad de equilibrar la relación que tenemos con los jefes, lo absurdo que es pagarle a tu jefe por trabajar, que te metan en la misma habitación a convivir con otra colega que al fin y al cabo es alguien que no conoces de nada, algunas veces hasta durmiendo en la misma cama”.

La sentencia, si la confirma el Supremo, puede dar lugar a que la situación de miles de mujeres que trabajan como prostitutas en locales de alterne, cambie radicalmente. Al menos en el ámbito de la regulación laboral. Evelyn, aquella prostituta que se atrincheró en una habitación del burdel y que se la jugó para denunciar su situación, confía. Pero será el Supremo el que decida.

 

Soy prostituta y no doy servicios a hombres cisheterosexuales

 

Solo admite como clientes a mujeres y personas trans, no binarias o con diversidad funcional.

 

Por Ana Iris Simón

24 de enero de 2019

https://www.vice.com/es/article/vbwgjd/prostituta-solo-para-mujeres-trans-queer-no-binarias?utm_campaign=sharebutton

 

Imagen vía Ivy de Luna

 

Ivy de Luna tiene 23 años y después de terminar la carrera de Magisterio empezó a ejercer como asistente sexual para personas con diversidad funcional, a la vez que se estrenaba como actriz porno y webcamer. “Creo que fue por la carrera que decidí dedicarme al trabajo sexual”, dice. “Allí me di cuenta de que la educación sexual en nuestra sociedad deja mucho que desear y de que es algo de lo que todos deberíamos hacernos cargo”.

Tendemos a desexualizar muchos cuerpos, como por ejemplo los de las personas con diversidad funcional o los de las personas gordas, y de igual manera tendemos a pensar que los niños no tienen sexualidad. Y así, al crecer, nos encontramos repitiendo patrones abusivos en nuestras relaciones sexuales y afectivas, construyendo nuestro deseo a partir de unos cánones de belleza y funcionalidad opresores. Con esto no estoy diciendo que sea responsabilidad de las trabajadoras sexuales enseñar a tener una sexualidad libre y comunicativa a la población, pero creo que en mi caso particular jugó un papel importante a la hora de decidirme a ser trabajadora sexual”, añade.

Desde que empezó a ejercer la prostitución, Ivy solo ofrece servicios a mujeres, personas trans, no binarias o con diversidad funcional.

 

VICE: Hola, Ivy. En tus redes vi que ofrecías “servicios de acompañamiento“. ¿Tienen algo de diferente a un servicio sexual o es solo un eufemismo?
Ivy de Luna: 
Es un eufemismo que yo no querría haber puesto, lo puse porque Twitter nos penaliza a las trabajadoras sexuales con medidas que nos invisibilizan. Instagram directamente nos cierra la cuenta, pero Twitter nos impone una especie de castigo que consiste en que cuando la gente busca nuestro nombre de usuario no nos puede encontrar para seguirnos, sino que tiene que encontrar retuits o likes que nos haya hecho otra persona para dar con nosotras. Para evitar ese castigo puse “servicio de acompañamiento” en vez de que era puta. Pero vaya, que soy puta, puta.

Ofreces tus servicios a personas trans, no binarias, mujeres y personas con diversidad funcional, pero no a hombres cisheterosexuales.
Sí, y sé que parto del privilegio pudiendo elegir no trabajar de puta con hombres cisgénero, igual que decidiendo dónde trabajo e incluso pudiendo decidir dedicarme a la prostitución, pero de momento tengo otros curros con los que puedo ir tirando sin aceptar a hombres como clientes. Sin embargo, soy consciente de que no todas las trabajadoras sexuales podemos elegir y mis compañeras que trabajan con hombres cis no son menos válidas ni están más oprimidas por ello.

En mi caso, supongo que ha tenido algo que ver que, aunque las agresiones sexuales que he sufrido a lo largo de mi vida han sido fuera del trabajo, nunca como actriz porno o como asistente sexual de gente con diversidad funcional, por el momento el sexo con hombres cishetero no es algo a lo que quiera exponerme. Con esto no estoy diciendo que las compañeras que sí que lo hacen estén expuestas a violencia porque lo más jodido de nuestro trabajo en realidad es el estigma, la putofobia y los discursos abolicionistas que dicen que la prostitución es “pagar por violar” y otras barbaridades. No nos violan, pagan por tener una experiencia sexual con nosotras, como podría ser cualquier otro tipo de experiencia. No “vendemos nuestro cuerpo” más que otras compañeras que trabajan ocho horas levantando pesos increíbles, por ejemplo. En un sistema capitalista es algo que nos afecta a todas.

¿Elegir a ciertos colectivos como clientes y discriminar a otros es en tu caso una decisión política, además de laboral? ¿Parte de un activismo?
No me gusta hablar de discriminación cuando no se trata de un grupo socialmente oprimido. Hay un montón de compañeras maravillosas que atienden a hombres cis. Pero a mí su posición de poder en el mundo no me hace sentir cómoda y es por eso que no trabajo con ellos por el momento. Y sí, es política. Lo decidí así porque el deseo es una construcción social y se nos dice qué cuerpos tenemos que desear, qué prácticas son válidas y cuáles no y al final esto viene de una sociedad opresora y excluyente que creo que tenemos que cambiar. Creo que todo el mundo que quiera tener acceso al propio cuerpo y al de otras personas siempre que haya consentimiento debería poder hacerlo y por eso empecé a trabajar con gente con diversidad funcional.

También entiendo que a la hora de contratar los servicios de una trabajadora sexual hay factores de género como el tema de la brecha salarial, en el caso de las mujeres cis, o el acceso a los trabajos mainstream, por decirlo de alguna manera, que les están vetados a las personas visiblemente trans o a algunas compañeras racializadas, así que entiendo que ofrecer este tipo de servicio a colectivos oprimidos viene condicionado por todo eso.

No aceptas como clientes a varones cisheterosexuales pero sí a hombres trans. ¿Qué los hace diferentes para ti?
El hecho de estar oprimidos y no tener todos los privilegios del mundo. Cuando pienso en acostarme con un hombre cis pienso en un hombre cis, hetero, blanco, sin diversidad funcional, neurotípico… Y eso no me hace sentir cómoda, pero creo que con un hombre trans o con diversidad funcional no es igual para mí. Aun así, soy consciente de que estar oprimido por algo no te exime de ser una persona con conductas machistas, por ejemplo, porque de hecho todos las tenemos por cómo se nos ha socializado. Yo misma tengo que revisar día a día mis privilegios como blanca, como cis, como persona sin diversidad funcional física…

¿Hay una demanda real de prostitución por parte de mujeres? Apenas hay datos ni estudios publicados al respecto.
Creo que lo que hay es un cierto tabú. Bueno, tabú no es la palabra, porque se habla de sexo, pero a menudo no de la mejor manera. De hecho, yo aún no tengo demasiada demanda pero bueno, sabía que era algo a lo que me exponía. Por eso trabajo en otros curros y voy tirando con eso, aunque me plantearía trabajar con hombres cishetero si mi situación fuera más precaria.

¿Notas que las clientas tienen vergüenza o reparo al contratar tus servicios o al relacionarse contigo?
Tengo en mente el caso de una chica que no me volvió a llamar después de la primera vez que nos vimos, pero es un caso particular, no lo que me pasa siempre.

¿Por qué crees que las mujeres no hemos consumido tradicionalmente prostitución? ¿Significa eso que es un producto directo de la sociedad patriarcal, como apuntan algunos?
Esa es la eterna pregunta. Supongo que si no hubiese ni patriarcado ni capitalismo ni racismo ni ninguna de las múltiples opresiones que nos atraviesan tampoco existiría el trabajo asalariado, así que si vamos a abolir el trabajo sexual, entonces abolimos todos los trabajos asalariados. Yo no veo una relación directa entre el heteropatriarcado y la prostitución, pero sí que creo que es el heteropatriarcado el que nos ha impedido durante años, o al menos el que nos ha querido impedir a las sexualidades y géneros disidentes experimentar con nuestra sexualidad. Supongo que debe de ser en gran parte por eso por lo que las mujeres no hemos buscado el servicio de una trabajadora del sexo, además de porque, al ser un intercambio económico entran en juego factores económicos: si las mujeres no tienen el mismo sueldo que un hombre cis, es más complicado acceder a según que servicios, por ejemplo. Y de igual manera ocurre con las personas trans, racializadas, las personas con diversidad funcional…

¿Es posible una prostitución feminista?
Claro. Creo que, evidentemente, no todo el mundo puede ser puta porque eso le empodere. Hay muchas personas que son prostitutas porque o no tienen papeles, o no las contratan por tener unos rasgos no occidentales, o son visiblemente trans y no las cogen en los curros… Sin embargo, creo que ellas también pueden vivir la prostitución de manera empoderada aunque no sea desde el privilegio blanco y el discurso sex positive, cosa que me parece bien, también, pero esta no es toda la realidad y las otras compas no son ni menos feministas ni están más sometidas al patriarcado ni “ay, pobrecitas”.

¿Crees que las mujeres empezarán a consumir más prostitución?
Ojalá, yo estaría encantadísima de que me llegaran más clientas. Espero que todas las reivindicaciones que estamos haciendo las trabajadoras sexuales sirvan también para eso. No vamos a dejar de dar guerra y queremos que se despenalice nuestro trabajo de una vez por todas.

 

Alemania: las leyes de protección de las prostitutas se muestran impotentes

 

En el cambio de milenio, el gobierno alemán promulgó leyes destinadas a aumentar la protección social de las trabajadoras sexuales en Alemania. Pero un nuevo informe muestra que la legislación está lejos de tener el efecto deseado.

18 de febrero de 2019

https://p.dw.com/p/3DYdP

 

De acuerdo con un informe publicado el lunes, solo una pequeña fracción de las prostitutas que trabajan en Alemania se han beneficiado de las leyes que les permiten registrarse en la seguridad social.

De las aproximadamente 200.000 mujeres que trabajan como prostitutas en Alemania, solo 76 mujeres se registraron en los servicios estatales en 2018, informó el diario Welt, citando la respuesta del gobierno a una pregunta realizada por el partido Demócratas Libres (FDP), favorable a los derechos de las prostitutas.

En 2002, entró en vigor la legislación conocida como la “ley de prostitución” (“Prostitutionsgesetz”) que permitía a las trabajadoras sexuales registrarse para obtener un seguro de salud estatal, pensiones y prestaciones por desempleo, una medida destinada a mejorar la situación social y legal de las trabajadoras.

Leyes de protección fallidas

El responsable de derechos humanos del FDP, Gyde Jensen, dijo que la respuesta del gobierno a su pregunta mostró que los objetivos previstos de la ley no se habían alcanzado.

“Los objetivos previstos no se cumplieron”, dijo Jensen a Welt. “Simplemente no ha habido una mejora medible”.

En su respuesta a la pregunta, el gobierno dijo que el impacto limitado de la legislación podría deberse al hecho de que muchas prostitutas se registraron en una categoría profesional diferente a la necesaria para obtener beneficios, a fin de poder continuar trabajando de forma anónima.

Una segunda ley relacionada con la prostitución promulgada en 2017 requería que las prostitutas se registraran con sus autoridades locales y se sometieran a revisiones médicas periódicas. Fue vista como una forma de luchar contra la prostitución forzada. Sin embargo, la medida también ha tenido un éxito limitado hasta el momento, según el informe del periódico, que agrega que en el primer semestre de 2017 solo 6.959 mujeres se registraron.

Es legal vender sexo en Amsterdam, pero no esperes los mismos derechos que los demás trabajadores

 

La famosa ciudad holandesa permisiva está reprimiendo la prostitución, reubicando a las trabajadoras sexuales y discriminando a aquellas personas que trabajan en la industria.

 

Por GENEVA ABDUL

19 de febrero de 2019

https://foreignpolicy.com/2019/02/19/its-legal-to-sell-sex-in-amsterdam-but-dont-expect-the-same-rights-as-other-self-employed-workers- Países Bajos-legal-prostitución-trabajadoras del sexo /

 


Una prostituta espera a los clientes detrás de su ventana en el barrio rojo de Ámsterdam el 8 de diciembre de 2008. (ANOEK DE GROOT / AFP / GETTY IMAGES)

 

AMSTERDAM— Durante décadas, el barrio rojo de Ámsterdam ha atraído a millones de turistas, trabajadoras sexuales y propietarios de negocios. Sin embargo, los mal reputados callejones del vecindario De Wallen —llenos de cafeterías y vitrinas con trabajadoras sexuales con poca ropa— pronto podrían enfrentar una transformación a medida que los funcionarios del gobierno local se esfuerzan por implementar una nueva política, con el objetivo de aumentar el número de permisos de trabajo sexual más allá de De Wallen en un intento por brindar oportunidades a las trabajadoras sexuales en otra parte.

Desde la legalización de la prostitución en 2000, los Países Bajos han estado cada vez más alerta en la lucha contra la trata de personas y otras formas de actividad delictiva. Pero los críticos dicen que el gobierno actual no ha logrado demostrar el vínculo entre el comercio sexual y el aumento de la delincuencia. En 2009, un conjunto de medidas destinadas a preservar el barrio central de De Wallen en Ámsterdam y frenar las tasas de delincuencia dieron como resultado el Proyecto 1012: un plan de desarrollo urbano de una década de evolución que lleva el nombre del código postal del área. El proyecto limitó notablemente el trabajo sexual a dos calles: Oude Nieuwstraat y Oudezijds Achterburgwal. Esto cerró muchas cafeterías y 112 vitrinas de trabajadoras sexuales, lo que resultó en una especie de gentrificación del comercio sexual, empujando a muchas trabajadoras sexuales hacia el trabajo ilegal o al extranjero, a Bruselas.

Aunque los Países Bajos han sido un líder mundial en la despenalización del trabajo sexual, el estigma que rodea a la profesión continúa.

Aunque los Países Bajos han sido un líder mundial en la despenalización del trabajo sexual, el estigma que rodea a la profesión continúa. A medida que el proyecto de revitalización del vecindario empujó a las trabajadoras sexuales más lejos, a menudo ya no interesa a muchas trabajadoras independientes registrarse bajo la Ordenanza Municipal de Ámsterdam, tal como lo exige la ley para ser considerada legal. Esto se debe a que las trabajadoras sexuales a menudo enfrentan preocupaciones de seguridad, temen que su línea de trabajo se haga pública y temen perder sus hogares, sus hijos y otros medios de obtener ingresos.

Para abordar este problema, los miembros del consejo local de la ciudad, Alexander Hammelburg, del partido D66 de centro-izquierda y Femke Roosma del partido GroenLinks (GreenLeft), están considerando implementar una nueva política para aumentar el número de permisos más allá del distrito rojo, en la esperanza de establecer más hoteles anónimos, burdeles, o “cualquier cosa diferente de las ventanas estándar”, equipados con vigilancia externa y botones de emergencia, según Hammelburg. Pero ese enfoque choca con lo que muchas trabajadoras sexuales exigen cada vez más: la capacidad de citar clientes en internet y trabajar desde casa.

Para muchas trabajadoras sexuales que han construido una comunidad en el área y para quienes los turistas son clientes, los cambios potenciales son vistos como un intento de compensar los cierres de ventanas, en lugar de una adaptación a la industria sexual moderna en la era digital y un esfuerzo para otorgarles derechos similares a los que disfrutan otros trabajadores independientes.

A medida que el plan de desarrollo llegó a su fin este año, el abismo entre las trabajadoras sexuales de Ámsterdam y el ayuntamiento se ha ampliado. “El trabajo sexual se amalgama constantemente con la trata de personas”, dijo Velvet December, coordinadora de defensa de Proud, una organización dirigida por trabajadoras sexuales con sede en Ámsterdam. “Esto, y la dicotomía que se le atribuye a las categorías de trabajadoras sexuales, —la “prostituta feliz” y la ” pobre víctima”, no dejan espacio para las realidades que enfrentamos y para abordar los problemas que vemos”, agregó.

December, que trabaja para De Stoute Vrouw (La mujer traviesa), la única agencia de escorts lesbianas en el país, se hace eco de las preocupaciones que han afectado a la industria del trabajo sexual. Las trabajadoras sexuales son vistas principalmente como objetos de deseo o causa de actividad delictiva, y se culpa a la industria por sexualizar a las mujeres con fines de lucro, pero en realidad sus llamamientos para el cambio no son diferentes de los de las trabajadoras no sexuales. Solo quieren un derecho a la autonomía económica y moral.

Aunque a menudo se elogia a los Países Bajos por integrar a la industria del sexo en su mercado laboral, el trabajo en sí permanece en la periferia de la economía informal.

Aunque a menudo se elogia a los Países Bajos por integrar a la industria del sexo en su mercado laboral, el trabajo en sí permanece en la periferia de la economía informal, lo que December dijo que a menudo se conoce como “criminalización a través de la puerta trasera”. El problema para los gobiernos no es solo tratar de mejorar la vida de las trabajadoras sexuales, sino también garantizar que las necesidades y prioridades de las trabajadoras sexuales se consideren e incluyan en normativas futuras.

Desde que Femke Halsema se convirtió en la primera alcaldesa de Ámsterdam en julio de 2018 —habiendo actuado anteriormente como miembro de la Cámara de Representantes de GroenLinks y como líder parlamentario del partido— Proud ha sido incluida en más discusiones relacionadas con la política de prostitución. Sin embargo, a otras trabajadoras sexuales y dueños de negocios les preocupa que se les culpe por actividades delictivas y se les obligue a irse como consecuencia del turismo excesivo, ya que los concejales de la ciudad han considerado establecer un máximo en el número de personas que entren en el área y restringir o regular los viajes en grupo, en respuesta al aumento registrado en la ciudad de 26 millones a 34 millones de turistas de 2013 a 2017.

En un momento en que los anuncios en línea para el trabajo sexual están tomando cada vez más prioridad sobre trabajar en la calle o alquilar una ventana, y con los cambios en el mercado que permiten que más trabajadoras del sexo trabajen desde su casa —o en espacios privados y anónimos— los legisladores están considerando aumentar el número de permisos más allá del barrio rojo. Pero aún tienen que considerar la posibilidad de permitir que las trabajadoras sexuales reserven clientes en línea, una práctica actualmente prohibida para las trabajadoras sexuales por una Ordenanza General Municipal. “Queremos crear oportunidades adicionales fuera del área turística”, explicó Hammelburg, miembro del consejo de la ciudad, sugiriendo que una transición a la esfera digital no iría más allá de favorecer llevar a los clientes a los escaparates y burdeles permitidos más allá de De Wallen, reduciendo las multitutes de turistas en la zona.