Francia: “Ley de Prostitución: tres años de más”

 

 

 

La ley del 13 de abril de 2016 conocida como de “penalización de clientes”, tiene tres años. Tres años de más para esta ley que penaliza sobre todo a las trabajadoras sexuales y pone en peligro a las personas que dice proteger.

 

https://www.medecinsdumonde.org/fr/actualites/prostitution/2019/04/15/loi-prostitution-trois-annees-de-trop

 

El año pasado, un estudio reveló degradación de las condiciones de vida para las trabajadoras sexuales tras la penalización de los clientes. Un año después, una consulta con las asociaciones que participaron en el estudio confirma amargamente los primeros resultados. Precariedad, movilidad, contagios y deterioro de la salud, aumento de la violencia, el balance general es catastrófico a muchos niveles. Los objetivos de la ley no se han alcanzado, por otra parte. No hay menos trabajo sexual en Francia, y no hay indicios de una disminución de la trata y la explotación de menores desde la implantación de la ley.

 

UNA RELACIÓN DE FUERZAS SIN CAMBIAR: TRABAJADORAS SEXUALES PENALIZADAS

 

Los defensores de la ley habían prometido una “inversión de la carga penal“. En la práctica, sin embargo, las trabajadoras sexuales siguen siendo acosadas por la policía y más penalizadas que los clientes debido a las ordenanzas municipales, o porque prevalecen las políticas de lucha contra la inmigración o de gentrificación de las ciudades.

 

“Los clientes tienen hoy el poder de bajar las tarifas e imponer relaciones sin preservativos.”

 

Se nos había predicho un reequilibrio de la relación de fuerzas entre trabajadoras sexuales y clientes, lo cual no es el caso en absoluto. Como resultado del aumento de la competencia entre las trabajadoras sexuales, los clientes ahora tienen el poder de reducir las tarifas e imponer relaciones sin preservativos.

 

UNA “RUTA DE SALIDA DE LA PROSTITUCIÓN” EN PUNTO MUERTO

 

Se suponía que la ley “protegía” a las trabajadoras sexuales y “abría nuevos derechos” a través de una “ruta de salida de la prostitución”. Tres años después, mientras que el número de trabajadoras sexuales se estima en alrededor de 40.000 en Francia, solo se han establecido unas pocas docenas de rutas de salida.

 

“El número de trabajadoras sexuales se estima en alrededor de 40.000 en Francia”

 

Bien lejos pues de los objetivos del gobierno de 500 a 1.000 personas por año. Desigualdades territoriales y la multiplicación de criterios discrecionales se añaden a la   complejidad administrativa del acceso a esta ruta, por lo que la mayoría de las trabajadoras sexuales nunca accederán a él.

Para las personas que a pesar de todo han podico beneficiarse de la misma, el acceso a un permiso de residencia sigue siendo complicado debido a la obsesión por el control de los flujos migratorios, por no mencionar el acceso a la vivienda que sigue siendo una promesa incumplida. Los medios no están disponibles.

 

UNA LEY IDEOLÓGICA EN DETRIMENTO DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS

 

Constatamos que la ley ha permitido principalmente favorecer a las asociaciones abolicionistas, ya que los subsidios públicos están cada vez más condicionados a apoyar la ley y su componente represivo. Las asociaciones de trabajadoras sexuales y las que defienden su salud han denunciado durante mucho tiempo cualquier forma de penalización como perjudicial para los derechos, la salud y la seguridad de las personas. El trabajo sexual no puede ser tratado únicamente desde la perspectiva de la ruta para “salir de la prostitución” que no satisface las necesidades de las trabajadoras sexuales que continúan trabajando. Deben ser defendidos todos los enfoques de reducción de daños y de salud comunitaria por y para las personas implicadas que han sido desarrollados durante 30 años, en línea con las recomendaciones internacionales y los estudios científicos que defienden su efectividad.

Estas constataciones recurrentes e inaceptables apuntan a la necesidad de rectificar el marco legislativo con urgencia. ¿El informe de evaluación previsto por la ley dirá lo contrario? No se sabe, no existe. Prueba del desinterés y la inacción descarados de los poderes públicos.

 

PUBLICADO EL

15 de abril de 2019.

 

Lista de organizaciones firmantes

Acceptess-T, Act Up-Paris, AIDES, Arcat, Autres Regards, Cabiria, Fédération parapluie rouge, Grisélidis, Le Collectif des femmes de Strasbourg Saint Denis, Médecins du Monde, STRASS (Syndicat du Travail Sexuel).

 

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Francia: ¿Tres años de ley y cuántas falsas promesas?

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

17 de abril de 2019

http://MA.LUMIERE.ROUGE.BLOGS.LIBERATION.FR/2019/04/17/3-ANS-DE-LOI-ET-COMBIEN-DE-FAUSSES-PROMESSES/

 

 

Cuando una ideología lleva a un callejón sin salida y destruye vidas.

 

El aniversario de los tres años de la ley del 13 de abril de 2016 transcurrió sin mucho ruido. El tema del trabajo sexual permite que las personas se entretengan durante los debates televisados, pero a pocos les importa lo que realmente está sucediendo a las personas involucradas, incluidos aquellos que defienden la ley en nombre de “ayudar a las prostitutas” sin nunca intentar evaluar o verificar las consecuencias de su política.

Promesa de evaluación

La ley prevé una evaluación del gobierno después de dos años y esto no se ha hecho. Los defensores dicen que es demasiado pronto para evaluar, que se necesita tiempo para sentir los efectos positivos. Y, de hecho, los efectos positivos todavía no están allí. Sería culpa de los decretos de aplicación que tardaron en publicarse. La penalización de los clientes, de hecho, la medida emblemática de la ley y el interés principal de sus defensores, se aplicó desde el primer día porque no requiere ningún decreto de aplicación.

Esta penalización es denunciada regularmente por las trabajadoras sexuales y las organizaciones de salud. A menudo lo hablamos en este blog, así que lo remito al estudio de LeBail / Giametta para más detalles; esta nota está destinada más a verificar el contenido de las promesas que se han hecho.

Promesa de desaparición gradual de la “prostitución”.

La apuesta de esta ley era que la pérdida de ingresos relacionada con el trabajo sexual llevaría a las trabajadoras sexuales a hacer otra cosa. Esta visión ya era en sí misma una forma de confesión, ya que si el trabajo sexual fuera realmente una “violencia contra las mujeres”, no habría necesidad de alentar a las personas que lo practican a detenerlo buscando destruir o reducir su fuente de ingresos. Por lo tanto, se trata de castigar a las recalcitrantes que se niegan a someterse a la ideología abolicionista mediante el corte de sus suministros de alimentos.

Las feministas abolicionistas a favor de la ley, sin embargo, habían previsto que la presión sobre las trabajadoras sexuales tendría que ejercerse después de la introducción de “ayudas” para “salir de la prostitución”. Se suponía que la penalización de los clientes se aplicaría solo varios meses después de dicho “componente social” para garantizar un período de “reintegración” sin pérdida de ingresos netos. De hecho, sucedió exactamente lo contrario, ya que la penalización de los clientes se aplicó de inmediato y las “ayudas” famosas de la llamada “ruta de salida” no comenzaron a aplicarse más que año y medio después para los primeros departamentos interesados.

Promesa de lucha contra la trata de personas, la explotación y la violencia.

Por lo tanto, es en gran parte por esta razón que, por el momento, no hay una evaluación positiva de estos primeros años durante los cuales solo se aplicó el componente represivo, mientras que se suponía que éste también traería beneficios, entre otras cosas, la progresiva desaparición del trabajo sexual y la trata de seres humanos. Tres años después, no hay indicios de tal desaparición, y el número de víctimas de la trata puede incluso estar batiendo récords.

Cuando las trabajadoras sexuales denuncian precarización y asaltos más frecuentes desde la aplicación de la ley, sus partidarios explican que la violencia ya existía antes, que no fue culpa suya y que las “personas en situación de prostitución” siempre se han quejado de su precariedad. Cuando nos quejamos por el aumento de infecciones, se nos dice que el VIH y las ITS no son lo único que hay en la vida y que se debe tener en cuenta la salud de manera global, ya que la práctica del trabajo sexual sería una forma de deterioro de su salud mental (teoría rechazada por la Haute Autorité en Santé por falta de evidencia). En el peor de los casos, se nos acusa de mentir o no saber lo que decimos debido a nuestra negación psicológica unida a nuestro estrés postraumático, los síndromes de Estocolmo y otras formas de patologización. En todo caso, nadie afirma que la ley haya mejorado nuestras condiciones de trabajo, y los abolicionistas admiten que el propósito de la ley no es mejorar nuestras condiciones de vida, sino animarnos a “salir de la prostitución”. .

Promesa de despenalización de las “prostitutas”.

Se nos dice que la ley ya no penaliza a las “personas prostituidas” o que ha “invertido la carga penal” sobre los clientes. En la práctica, las trabajadoras sexuales siguen siendo penalizadas por las ordenanzas municipales, las leyes de proxenetismo, las políticas contra la migración o la gentrificación de las ciudades. De hecho, a menudo a los clientes les preocupa menos la policía que a las trabajadoras sexuales. Esta tiene órdenes contradictorias y está lejos de haberse vuelto feminista con la ley.

Por ejemplo, en el bosque de Sénart, la policía acosa a las trabajadoras sexuales desde hace más de un año, destruyendo sus chozas, confiscando sus propiedades, insultándolas, mientras que el delito de solicitación ya no existe y no hay ordenanza municipal para explicar estas conductas. Justifican su presencia por la ley de penalización de los clientes, que no aplican, ya que su objetivo es echar a las trabajadoras sexuales cuya visibilidad perturba, contrariamente a los clientes cuyo pasaje es furtivo y similar al de otros caminantes, que extrañamente en este lugar del bosque son solo hombres adultos…

Cuando se aplica, la penalización de los clientes es de hecho principalmente contra las trabajadoras sexuales, para que salgan de un espacio determinado, sabiendo que la mejor manera de perseguirlas es evitar que ganen. dinero haciendo que pierdan su tiempo. Así que tenemos en muchos lugares de Francia policías a los que se les paga por quedarse todo el día o toda la noche frente a las trabajadoras sexuales, sus chozas y sus camionetas, solo para asustar a los clientes y asegurarse de que no pueden trabajar, por lo que terminan abandonando el lugar. Estamos muy lejos de los debates y de la ideología abolicionista que dice “proteger a las víctimas”.

Promesa de mayor poder para las “prostitutas”.

Los defensores de la ley explicaron que permitiría a las “personas prostituidas” tener más poder sobre los clientes al permitirles amenazar con demandarlos. Este punto de vista es un poco estúpido porque cualquiera que amenace a sus clientes con denunciarlos se arriesga a no trabajar muy bien. De hecho, las trabajadoras sexuales diferencian entre un abusador, que no es un cliente, sino posiblemente una persona que se hace pasar por un cliente para agredir, y un cliente que cumple con las condiciones presentadas. Es como llamar a un ladrón de bancos un cliente del banco, y que para combatir los robos de bancos se decidiera que todos los clientes de los bancos deberían ser penalizados, en lugar de detener a los ladrones en cuestión.

El poder de negociación con los clientes en realidad se ha debilitado. Si, antes de la ley, tenías diez clientes que se presentaban durante el día y solo querías hacer tres, podrías elegir a los tres mejores que estuvieran de acuerdo con tus condiciones. Hoy, con la penalización de los clientes y el temor de ser detenidos por la policía, si solo tres clientes acuden a ti en el día, es más probable que los aceptes a todos para mantener tu nivel de ingresos, incluso si son los tres peores clientes que siempre rechazaste, los que negocian los precios o el preservativo. Hay mayor riesgo de que termines por ceder y, a diferencia de lo que se dijo, la ley ha otorgado más poder a los clientes, quienes, aunque pueden tener que pagar una multa, no se arriesgan como las trabajadoras sexuales a perder todos sus ingresos y volver a encontrarse en la calle porque ya no pueden pagar su renta o habitación de hotel.

Promesa de “ayudas” para las personas que quieren dejar el trabajo sexual

Las mayores promesas obviamente se referían a la llamada “ruta de salida de la prostitución”. Tres años después de la ley, unas 150 personas se habrían “beneficiado”, mientras que los defensores de la ley imaginaron ayudar de 500 a 1000 personas por año, con un presupuesto asignado de aproximadamente 5 millones de euros al año, incluidos los primeros años de la ley durante los cuales no hubo “ruta de salida”. Este dinero se utiliza principalmente para “formar” a las autoridades y “sensibilizar” al público sobre las “realidades de la prostitución” tal como lo definen los activistas abolicionistas.

La ruta de salida no funciona muy bien, lo que era predecible desde el principio, ya que se cree que es una forma de control para garantizar que las trabajadoras sexuales, muchas de ellas inmigrantes, no abusen del sistema solo para tener papeles. De hecho, esta ruta es virtualmente irrelevante para las trabajadoras sexuales francesas, o que ya tienen un permiso de residencia, y que, por lo tanto, ya pueden beneficiarse de los derechos sociales previstos en el derecho común. Como recordatorio, la RSA para una persona soltera es de unos 550 euros por mes, o sea mitad más que la asignación proporcionada durante el “recorrido”.

Los parlamentarios y el gobierno anterior tuvieron la generosa idea de que las trabajadoras sexuales podían vivir con 330 euros al mes, pero tenían que sospechar que muchas personas mentirían y continuarían el trabajo sexual en secreto (lo que realmente sucede). y, por lo tanto, habían planeado comisiones departamentales para “acompañar” a las personas y asegurarse de que estuvieran bien comprometidas en este recorrido. Desde que se crearon las comisiones, la mayoría no se reúnen o como mucho lo hacen una vez al año, la mayoría de los departamentos casi no tienen solicitudes, y la mayoría de los recorridos se realizan principalmente en los departamentos de Ile de France.

Los criterios de rechazo y aceptación varían considerablemente de un departamento a otro según la buena voluntad de los prefectos. Varios departamentos son muy claros acerca de su negativa a crear “efecto llamada” al regularizar a las inmigrantes indocumentadas. Por ejemplo, el departamento de Alpes Marítimos rechazó casi todos los casos de mujeres nigerianas que se habían presentado bajo la promesa de obtener documentos y que se encontraban en centros de detención.

Otros departamentos dicen que rechazan a las personas que ya han solicitado asilo o se han visto obligadas a abandonar el territorio francés, como es el caso de la mayoría de las trabajadoras sexuales inmigrantes que son controladas regularmente por la policía. A veces se les pide que tengan un buen dominio del francés, que ya hayan parado el trabajo sexual durante varios meses para demostrar su compromiso, como si el trabajo sexual no se ejerciera principalmente, como cualquier otro trabajo, para ganar dinero en ausencia de otras fuentes de ingresos, y que las personas pudieran dejar de trabajar de un día para otro durante varios meses, esperando la respuesta de una comisión que se reune de manera muy aleatoria y cuya respuesta llega después de varios meses.

Las personas que son más fácilmente aceptadas son aquellas que ya han logrado detener el trabajo sexual por algún tiempo y han logrado valerse por sí mismas sin la ayuda del Estado. Es necesario creer que las condiciones son tales debido al temor de una reanudación del trabajo sexual que probaría la inutilidad de dicho recorrido o, en todo caso, su ineficiencia. Así que se ha creado un enorme rompecabezas muy costoso en dinero y energía, agotando los recursos asociados que serían más efectivos si ayudaran directamente a las personas sin pasar por el montaje de registros, reuniones y rechazos de la administración.

El Permiso de Residencia Temporal Provisional de 6 meses ni siquiera permite registrarse en la mayoría de los centros de trabajo o encontrar un empleo con un empleador que no quiera correr el riesgo de contratar a alguien que se encuentre de nuevo rápidamente sin papeles. La promesa de asistencia para la vivienda tampoco se mantiene porque los lugares de alojamiento están saturados. El resultado está pues muy mitigado. Bastaría, sin embargo, simplemente regularizar a las indocumentadas para permitirles el acceso al derecho común en lugar de crear un sistema completo de chantaje y control social para controlar que las personas merecen “ayuda” condicionada al buen comportamiento que se espera de ellas, incluso cuando ese trabajo sexual es una actividad perfectamente legal y sujeta a impuestos.

Promesa de hacer una ley para la gran mayoría de las “víctimas”

Nos explicaron que las trabajadoras sexuales que protestaban contra la penalización de los clientes eran una minoría privilegiada no representativa y que la ley defendería a la gran mayoría de las “víctimas”. En realidad, casi todas las trabajadoras sexuales en Francia se oponen a la penalización de clientes y sufren, pero poco importa a los defensores de la ley, ya que solo las personas “salidas de la prostitución” pueden entender y analizar lo que han vivido una vez que experimenten la revelación y la comprensión de que en realidad era violencia.

Las estimaciones oficiales (falsas y probablemente subestimadas) del número de trabajadoras sexuales en Francia varían entre 30.000 y 40.000 personas. Sin embargo, solo un poco más de 150 personas se han beneficiado de la ley a través de la “ruta de salida de la prostitución”. Esto representa, después de tres años, el 0,5% de la población total de trabajadoras sexuales en Francia. A este ritmo, y si ninguna persona nueva decide comenzar el trabajo sexual mientras tanto, podemos estimar que la “abolición de la prostitución” puede ser efectiva, si todo va bien, en 600 años.

El abolicionismo es moralismo

 

Ensayo 11: No es cuestión de moralidad. ¡Sí lo es! Parte 2

Essay 11: It’s Not About Morality. Yes It Is! Part 2

 

INTRODUCCIÓN

A través de los debates legislativos franceses sobre la prohibición de compra de sexo adoptada en abril de 2016 (discutida en el Ensayo 10), se repitió un mantra frecuente y conocido. ¿El mantra? “No es el puritanismo lo que nos guía”. [1] No estamos “debatiendo la moral o la inmoralidad”. [2] “Esta [prohibición de compra de sexo] no es una ley dogmática, esta no es una ley moralista. “[3]” Las morales, y aún menos, el moralismo, no tienen lugar “en nuestro debate. [4] “[Nuestra] comisión de investigación no fue impulsada por ideas sagradas sobre la sexualidad o la diversidad de prácticas sexuales en la actualidad, independientemente de nuestros juicios personales sobre la prostitución” [5].

Las deliberaciones legislativas se derivaron de la suposición de que no hay prostitución voluntaria, que casi todas las prostitutas son objeto de trata y son mantenidas prácticamente en esclavitud, y que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres. ¿No demuestra esto que la defensa de la abolición se sostiene sin necesidad de ninguna moral sexual auxiliar? No. El estándar de reciprocidad del deseo que discutí en el Ensayo 9 resulta ser crucial para una parte importante de la postura abolicionista.

Por ejemplo, para explicar la gravedad de la “violencia” hecha a la prostituta en la mera compra de sexo, las abolicionistas en el parlamento francés apelaron repetidamente al estándar de la reciprocidad del deseo. Una testigo ante la Asamblea, Emmanuelle Piet, presidenta del Colectivo Feminista contra la Violación, sugirió que “[cualquier acto sexual impuesto a una persona que no lo desea podría ser considerado como una violación, incluso si tiene lugar a cambio de dinero”. [6] Su tema fue repetido por un diputado influyente. [7]

Por supuesto, el problema con la prostitución, como señalé en el Ensayo 9, no es el sexo no querido sino el sexo no deseado. Si el sexo “tiene lugar a cambio de dinero”, entonces es parte de una transacción que inicia la prostituta y en la que ella es una parte voluntaria aunque no tenga deseo. Emmanuelle Piat hizo que esta falta de deseo fuera fundamental cuando pasó a invocar explícitamente el estándar de reciprocidad del deseo:

La prostitución ignora el deseo de la prostituta. Es como que al pagar por el acto sexual se olvida de que el sexo se supone que es la reunión de dos deseos. Es un asunto serio pensar que el pago autoriza al cliente a ignorar el deseo de la prostituta. [8]

El sexo es la reunión de dos deseos. Esta suposición explica no solo la gravedad de la violencia contra las prostitutas, sino la violencia misma. Aunque las abolicionistas francesas recitaron una letanía de tipos de violencia cotidiana perpetrada contra prostitutas (golpear, abofetear, confinar, secuestrar, apuñalar, violar, robar), como todos los abolicionistas, fueron más lejos e insistieron en que la prostitución es violencia. ¿Qué puede significar esto? ¿Estaban simplemente haciendo un juego de palabras?

No, estaban construyendo una característica (casi) universal de la prostitución. En la formulación de Claire Quidet, otra testigo ante la Asamblea: “la violencia inherente a la prostitución. . . es someterse a repetidos actos sexuales no queridos [es decir, no deseados] “. [9] Sexo sin deseo: esa es la violencia. El cliente comete violencia contra la prostituta al involucrarla en el sexo que ella no desea.

En su testimonio ante la Asamblea Nacional, Laurence Rossignol, Ministra de Derechos de las Familias, los Niños y las Mujeres, lo expresó de esta manera: “La prostitución es un abuso en sí misma. Requiere la disociación del cuerpo y la persona, la carne y el alma, el deseo y la sexualidad ”. [10] La separación del deseo y la sexualidad es el daño.

Este daño presupone el estándar de reciprocidad del deseo como una norma moral y psicológica. La prostitución es psicológicamente dañina porque separar el deseo del sexo requiere la separación no saludable del cuerpo y la persona (discutí este tema en el Ensayo 9) y esta separación no es saludable debido a la estrecha conexión moral entre el sexo y el deseo.

Pero como señalé en el Ensayo 9, ninguna abolicionista ha defendido en realidad el estándar de reciprocidad del deseo como un imperativo psicológico o moral.

 

Una moralidad sexual feminista

La sexualidad juega generalmente un papel central en los análisis feministas, sin embargo, hay sorprendentemente pocos tratamientos integrales de la moralidad sexual por parte de las feministas (en contraste con los trabajos sobre la “política del sexo”). De hecho, Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex , de Linda LeMoncheck, es el único tratamiento con la extensión de un libro que conozco, y que merece ser leído ampliamente. LeMoncheck es minuciosa. Es extremadamente justa. Opera con un método ético que puede o no galvanizar a los lectores pero que emplea elementos que son ciertamente moralmente básicos. Bosquejaré su argumento aquí.

“La explotación sexual y la erotización del poder figuran en la constitución de la sexualidad humana”, escribe LeMoncheck. [11]

La subordinación heterosexual de las mujeres. . . es una subordinación de la identidad. En una sociedad patriarcal, las mujeres son definidas en términos de [su] heterosexualidad. . . a fin de atender las necesidades y. . . privilegios de los hombres. [12]

No está claro en qué sentido se puede realmente decir que los deseos construídos socialmente de las mujeres están “libres” de formas políticas e ideológicas. [13]

Si los deseos y placeres realmente existentes de las mujeres están “constituidos” por el patriarcado para reflejar una visión masculina del sexo —si para satisfacer las necesidades de los hombres, estos deseos y placeres particulares están integrados en la misma autocomprensión de las mujeres— ¿cómo, entonces, desde un punto de vista feminista, se puede esperar que las mujeres actúen? ¿Qué camino pueden trazar las feministas para que las mujeres expresen su sexualidad? [14]

Este Entendimiento Feminista Fuerte (EFF), como lo denominaré, marca una condición limitante en el enfoque de LeMoncheck. La segunda condición limitante es ésta: una adecuada “filosofía del sexo” feminista debe acomodar las experiencias de mujeres reales que viven la contradicción real de ser tanto los objetos sexuales de la mirada de los hombres como los sujetos definitorios de [su] experiencia sexual como mujeres.

[Las feministas deben tomar en serio] la sexualidad de las mujeres en función de. . . opresión sexual bajo. . . dominación masculina y en función de la liberación sexual de la mujer bajo esa misma condición.

[Una filosofía feminista del sexo debe dar crédito a] aquellos aspectos de las vidas eróticas de las mujeres en las que las mujeres identifican y persiguen lo que les es más placentero [15].

Los deseos y experiencias sexuales de las mujeres varían ampliamente; las mujeres poseen diferentes ideas y diferentes metas; si escuchamos, escucharemos “tantas voces con necesidades eróticas tan diferentes”. [16] Sería un error para las feministas desplegar el EFF de una manera que descarte los deseos y hechos de grandes franjas de mujeres heterosexuales.

En el enfoque de LeMoncheck, lo que una filosofía feminista del sexo le diría a las mujeres que hagan es indeterminado en lo abstracto. Esto se debe a que las mujeres son “tanto objetos subordinados como sujetos activos de [sus] vidas sexuales”. [17] Ningún lado de esta polaridad puede ser menospreciado. Lo que las mujeres quieren y desean, no es menos importante que cualquier interpretación teórica sobre su condición. Por lo tanto, según LeMoncheck, uno debe viajar “dialécticamente” entre estos polos contrarios. Cualquier conclusión de tal viaje dialéctico será altamente específica al contexto. Este enfoque se aplica a los filósofos y teóricos que generalizan sobre la sexualidad y la subordinación, y a los hombres y mujeres individuales a medida que moldean y persiguen sus propios deseos sexuales. La indeterminación producida por este enfoque puede ser desagradable para aquellos que buscan respuestas claras o simples, pero, según LeMoncheck, debe ser apreciada como un subproducto de un método que se mantiene fiel tanto a lo que los individuos valoran como a las circunstancias objetivas en que actúan. [18]

Si el EFF es sólido, entonces las feministas deben querer mejorar la “autodefinición y autonomía sexual” de las mujeres, así como reducir su “victimización”. [19] Las condiciones para que las mujeres definan y actúen no son óptimas, pero las mujeres reales deben vivir y actuar en el mundo tal como es, incluso cuando ellas y otros se esfuerzan por cambiarlo; sus deseos y elecciones no pueden ser omitidos de ninguna concepción de su autonomía.

El enfoque dialéctico de LeMoncheck se deriva de un compromiso epistemológico específico: un compromiso con el punto de vista del no imperialismo. Debes reconocer (i) que tu punto de vista no es el único que vale la pena conocer; (ii) que siempre será parcial; (iii) que otras personas tienen puntos de vista que vale la pena entender (desde su punto de vista, no el tuyo); (iv) que los demás se ven afectados y responden a su punto de vista (aunque quizás no como tú lo entiendes). [20]

Este punto de vista no imperialista ciertamente capta algo fundamental sobre la moralidad: que los individuos son iguales en algún sentido moral básico, que debemos ejercer la caridad para comprenderlos y cosas por el estilo. (No todos los lectores pensarán que este no imperialismo impide el cierre epistemológico, aunque algunos lo hagan).

En el medio del libro de LeMoncheck, la postura no imperialista se transforma en una “ética de cuidado-respeto” en la que buscamos entender el mundo desde el punto de vista de otras personas, responder a ellas como “los individuos particulares que son”, y cuidar activamente su bienestar. [21]

La “ética del cuidado-respeto” opera a diferentes niveles, con más éxito en unos que en otros. Por ejemplo, las secciones largas de Loose Women, Lecherous Men se entregan a las disputas entre las feministas culturales y las feministas radicales sexistas sobre el sexo apropiado; y entre las trabajadoras sexuales y las críticas feministas sobre la legitimidad de la prostitución y el estriptis. En ambos casos, LeMoncheck busca establecer la mejor versión de cada posición, trabajando para dar plena voz a las partes contendientes. Ella hace lo que cada parte debería hacer si fuera guiada por el cuidado y el respeto.

Sin embargo, si las feministas culturales, por ejemplo, tuvieran en cuenta las opiniones de las feministas radicales sexistas de la manera sugerida por LeMoncheck, estarían atendiendo a la “particularidad” de sus oponentes solo de manera indirecta, ya que lo que está en discusión es un punto de vista feminista radical sexista. Detrás del punto de vista hay personas reales, por supuesto, y una preocupación por su bienestar en parte alimenta la ultra-simpatía con la que se insta a las feministas culturales a acercarse al punto de vista. (No hace falta decir que las feministas radicales sexistas necesitan manifestar una ultra-simpatía similar hacia el punto de vista feminista cultural).

En otros lugares, el respeto por el cuidado parece aplicarse directamente a las interacciones individuales. LeMoncheck habla de parejas sexuales que se relacionan entre sí “dentro de los parámetros de cuidado y respeto”: se valoran entre sí en su especificidad, tratan de introducirse en la cosmovisión del otro, buscan promover los objetivos sexuales de sus parejas y se preocupan por su bienestar. [22] Sin embargo, este tratamiento de las relaciones individuales parece demasiado cercano al sexo personal e igualitario favorecido por las feministas culturales, donde las parejas son igualmente afectuosas, comparten intimidad y más. El problema aquí radica en el hecho de que LeMoncheck ya nos ha dicho que tomemos en serio la amplia variedad de decisiones de las mujeres sobre el uso de su sexualidad. Compartir la intimidad es precisamente lo que algunas mujeres no quieren en un encuentro sexual, y no hay nada de malo en eso. [23] Además, ni una mujer ni su pareja sexual pueden querer la intrusión informativa necesaria para comprender los puntos de vista y las ubicaciones sociales de cada uno. Tampoco querrán promover el bienestar mutuo más allá de responder a iniciativas sexuales muy inmediatas, limitadas en el tiempo y en el espacio. Jane no quiere saber que John es un republicano; ¡eso la apagaría totalmente!

Además, la reciprocidad del deseo sexual tampoco parece ser un requisito moral necesario. Aunque LeMoncheck considera que el trabajo sexual está cargado de componentes moralmente problemáticos, no descarta el sexo comercial como una opción aceptable para las mujeres. Ella insiste en que las críticas feministas del trabajo sexual deben prestar atención a su complejidad y variedad. [24] Y deben dar crédito a las razones que dan las mujeres para asumirlo. Muchas trabajadoras sexuales “disfrutan del dinero, la flexibilidad y la independencia” que les da su trabajo. [25] No les falta razón al responder a sus críticas feministas como moralizadoras autosuficientes. No les falta razón en “[solo escuchar] desprecio en comentarios paternalistas [por parte de feministas] en el sentido de que para salvar un orgullo herido de otra manera, las trabajadoras sexuales simplemente no quieren confrontar la realidad de su victimización”. [26]

Sin embargo, al igual que la dialéctica de LeMoncheck requiere que las feministas tomen en serio las razones de las trabajadoras sexuales, también requiere que las trabajadoras sexuales tomen en serio el análisis feminista de su situación. Cualesquiera que sean sus razones para ingresar al trabajo sexual, “todas esas mujeres son también identificadas por los hombres como objetos de una sexualidad subordinada”. [27] La ​​trabajadora sexual debe “responsabilizarse de su sexualidad bajo las condiciones del patriarcado”.

[Cuando] una trabajadora sexual. . . elige hacer una vida económicamente mejor para sí misma en el trabajo sexual. . . ella elige actuar por sí misma y no en virtud de cómo otros quieren que ella actúe; pero una mujer que [comprende las exigencias del cuidado y respeto] reconoce sus propias necesidades individuales y las necesidades de los demás. . . . [Ella debería] ver sus acciones en el contexto de una comunidad más grande de mujeres cuyas propias necesidades e intereses pueden entrar en conflicto con las de ella “. [28]

Lo que hace la trabajadora sexual cae en el juego de acuerdos patriarcales inveterados y este es un costo que no se debe ignorar. La trabajadora sexual debe apreciar “por qué las feministas consideran que el trabajo sexual colabora con el enemigo”. [29] Sin embargo, para cualquier mujer en particular, una vez que ella incorpora completamente el panorama más amplio, el balance de consideraciones aún puede favorecer la permanencia en el trabajo sexual, incluso aunque el equilibrio de consideraciones para otra mujer pueda apuntar en una dirección diferente. La dialéctica de LeMoncheck no da lugar a una sola regla aplicable en todos los casos. LeMoncheck se resiste a generalizar. [30]

 

CONCLUSIÓN

Loose Women, Lecherous Men  es un libro demasiado rico y complejo para resumirlo en unos pocos párrafos. Sin embargo, lo que emerge del libro, tanto por su enfoque como por sus conclusiones, no es una garantía especial para el estándar de reciprocidad del deseo. ¿Podrían las abolicionistas renunciar al estándar de reciprocidad del deseo y seguir defendiendo las prohibiciones de compra de sexo? Podrían, por supuesto, pero tendrían que renunciar a su insistencia en que la prostitución es violencia. Esta insistencia, hacia la que las abolicionistas parecen universalmente atraídas, requiere algo como el estándar de la reciprocidad del deseo como un umbral necesario para el sexo defendible. “La prostitución es violencia”, si no es un mero truco de definición, deriva su fuerza de la suposición razonable de que la prostitución involucra sexo no deseado. La norma de reciprocidad del deseo nos dice que el sexo que ella no desea viola a la prostituta: es violencia contra ella.

Lo que sigue siendo cierto es lo siguiente: las abolicionistas afirman o presuponen el estándar de reciprocidad del deseo, pero no ofrecen argumentos serios o defendidos al respecto. “Es simplemente obvio”, según Catherine MacKinnon. Evidentemente eso es suficiente.

 

NOTAS

Nombres cortos para documentos franceses citados en las Notas:

2011 INFORME DE LA COMISIÓN: Rapport d’Information par the Commission des Lois Constitutionelles, de Législation and of l’Administration Générale of the République, en conclusion des travaux d’une mission d’information sur la prostitution en France, N ° 3334, 13 Avril 2011, http: //www.assemblee-nationale.fr/13/rap-info/i3334.asp

LECTURA FINAL: Assemblée nationale, XIVe legislature, Sesión ordinaire de 2015-2016, 06 de abril de 2016, Lutte contre le système prostitutionnel-Conferencia definitiva, http://www.assemblee-nationale.fr/14/cri/2015-2016/20160170 .asp # P765576

AUDIENCIA DEL 5 DE NOVIEMBRE: Comisión especial encargada de examen de la propuesta de lo que se refiere a la seguridad de la prostitución, 5 de noviembre de 2013, http://www.assemblee-nationale.fr/14/cr-csprostit/13-14/c1314010. áspid

[1] Sra. Laurence Rossignol, ministre des familles, de l’enfance et des droits des femmes, “On m’objectera qu’il s’agit d’une position morale, mais, ce n’est pas le puritanisme qui nous guide. ”LECTURA FINAL.

[2] Sra. Marie-George Buffet, “Nous ne sommes donc pas ici en présence d’un débat sur la morale ou sur l’immoralité.” LECTURA FINAL.

[3] Maud Olivier, “[C] e n’est pas une loi dogmatique, ce n’est pas une loi moralisatrice”. LECTURA FINAL.

[4[4] “Pour prendre position au sein de ces expériences et de ces opinions contradictoires, la morale, et encore moins le moralisme, ne sauraient avoir leur place.”. 2011 INFORME DE LA COMISIÓN, pág. 164.

[5] “Ce faisant, the mission d’information n’est animée par aucun présupposé moralisateur quant à la sexualité et à la diversité des pratiques sexuelles qui existent aujourd’hui, chacun ayant par ailleurs un jugement personal sur la prostitution.” 2011 Informe de la comisión, p. 200.

[6] Emmanuelle Piet, “Sans compter que l’on pourrait considera comme un viol tout acte sexuel imposé to person person qui ne désire pas, même s’il a lieu contre de l’argent “, el 5 de noviembre.

[7] M. Charles de Courson, “Tout acte sexuel imposé à une personne qui ne désire pas, fût-il payé, pourrait au fond être considéré comme un viol.” 5 DE NOVIEMBRE AUDIENCIA.

[8] Emmanuelle Piet, “La prostitution fait fi du désir de la personne prostituée. C’est comme si payer l’acte sexuel faisait oublier que celui-ci suppose deux désirs qui se rencontrent. Il est grave de laisser ainsi penser que payer autorise à passer outre le désir de l’autre.”

[9] Claire Quidet, “Il y a enfin la violence intrinsèque et inhérente même à la prostitution, qui est de subir à répétition des actes sexuels non désirés.” . 5 AUDIENCIA DEL 5 DE NOVIEMBRE.

[10] Sra. Laurence Rossignol “La prostitution est une violence en soi. Elle exige la dissociation du corps et de la personne, de la chair et de l’âme, du désir et de la sexualité.” . LECTURA FINAL.

[11] Linda LeMoncheck, Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex (Nueva York: Oxford Unibversity Press, 1997), pág. 7.

[12] Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex, pág. 56.

[13] Loose Women, Lecherous Men, pp. 43, 56, 101.

[14] Un primer grupo feminista radical, Cell 16, llegó a una conclusión expeditiva: las mujeres deberían separarse de los hombres y permanecer célibes. Véase Alice Echols, Daring to Be Bad: Radical Feminism in America, 1967-1975  (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1989), pp. 159-161. Los grupos radicales tempranos como Cell 16 y Redstockings tenían antipatía al lesbianismo. Para ellos, el separatismo lésbico no ofreció ningún avance sobre la heterosexualidad: el sexo homosexual era todavía sexo (Echols, p. 164). ¿Podría el celibato ser una política fácil de seguir después de la revolución feminista? La feminista radical Ti-Grace Atkinson, al imaginar en 1968 cómo sería la vida sexual si no hubiera roles sexuales de género opresivos, preguntó: ¿Por qué el contacto físico con otra persona “sería más placentero que el auto-contacto?” ¿Qué tendría de especial el sexo con otros? El sexo interpersonal tal como lo conocemos, despojado por completo de sus fundamentos institucionales, dejaría de existir. La masturbación sería suficiente. Ver Ti-Grace Atkinson, Amazon Odyssey (Nueva York: Links Books, 1974), pág. 21.

[15] Loose Women, Lecherous Men, pp. 8, 15.

[16] Loose Women, Lecherous Men, pp. 22, 28.

[17] Loose Women, Lecherous Men, pp. 29. Énfasis agregado.

[18] Loose Women, Lecherous Men, p. 20, señalando la parcialidad, la particularidad y la contextualidad de toda investigación filosófica.

[19] Loose Women, Lecherous Men, pp. 25, 29 y en otros lugares.

[20] Loose Women, Lecherous Men, pp. 20, 29.

[21] Loose Women, Lecherous Men, pp. 44, 55, 102, 104.

[22] Loose Women, Lecherous Men, pp. 111, 102-104, 55.

[23] Loose Women, Lecherous Men, p. 39.

[24] Loose Women, Lecherous Men, pp. 118, 134.

[25] Loose Women, Lecherous Men, pp. 113, 141. Recordemos el caso de Perle, una de las prostitutas descritas en el último ensayo, una mujer china en Francia que, después de un período oneroso como sirviente de una familia china, recurrió a la prostitución para que nunca más fuera explotada por un empleador.

[26] Loose Women, Lecherous Men, pp. 135, 143.

[27] Loose Women, Lecherous Men, p. 145.

[28] Loose Women, Lecherous Men, p. 151.

[29] Loose Women, Lecherous Men, p. 151. Por supuesto, si la EFF es sensata, cada acto heterosexual (citas, relaciones, casamientos y demás) tiene un costo político, independientemente de los beneficios para la mujer en particular. Toda mujer debe pensar “en el contexto de una comunidad más grande de mujeres” y “asumir la responsabilidad” por sus actos heterosexuales.

[30] Loose Women, Lecherous Men, p. 152.

Francia se interroga sobre el modelo abolicionista de la prostitución

El Consejo Constitucional debe decidir si la ley de 2016 que penaliza al cliente es constitucional o no

 

Para el abogado principal de los demandantes, Patrice Spinosi, todo eso no es más que una “hipocresía moral peligrosa”. “Lo que decimos es que la opción abolicionista solo será posible en Francia a partir del momento en que se prohíba toda actividad de prostitución. Pero eso no es lo que decidieron los legisladores”, recuerda. “El Consejo debe decidir si esta ley fue hecha para las prostitutas y por su seguridad. Y entonces debe ser derogada”.

 

Por SILVIA AYUSO 

París, 22 de enero de 2019

https://elpais.com/sociedad/2019/01/22/actualidad/1548176471_071212.html

 

 

Menos de tres años después de su entrada en vigor, Francia se interroga de nuevo sobre la conveniencia de la ley que cambió la forma de combatir la prostitución y pasó a penalizar al cliente y no a la trabajadora o trabajador sexual, como hasta entonces. La constitucionalidad de la normativa aprobada en abril de 2016, tras años de debates, fue rebatida este martes ante el Consejo Constitucional. Sea cual sea la decisión de los “sabios” del máximo órgano de consulta sobre constitucionalidad de Francia, esta tendrá un impacto clave en la forma en que el país aborde en el futuro la cuestión de la prostitución. Su fallo se conocerá el 1 de febrero.

La pregunta que deben analizar hasta entonces los miembros del Consejo Constitucional es relativamente directa: la ley que prevé multas de 1.500 a 3.750 euros (para reincidentes) por contratar los servicios de una prostituta, ¿atenta contra derechos constitucionales como la autonomía personal y la libertad sexual, el respeto a la vida privada, la libertad contractual, la libertad comercial o el principio de proporcionalidad de las penas?

Pero las cuestiones que manejan las nueve asociaciones y la treintena de trabajadores sexuales que cuestionan la ley son más complejas.

Prohibir la prostitución o atacarla criminalizando a los clientes, ¿es una actitud moralista, como afirman los detractores de la ley? ¿Es hipócrita y paternalista? ¿Atenta contra el derecho a la emancipación de la mujer y a la libertad de disponer de su cuerpo libremente? Y, sobre todo, ¿empeora la situación de precariedad y vulnerabilidad de las prostitutas? ¿Las pone aún más en peligro?

¿O es la prostitución por el contrario, como afirman los defensores de la ley de 2016, una forma más de abuso, de promoción de la explotación y de la trata humana, así como de violencia contra las mujeres? ¿Constituye su prohibición una defensa de los derechos fundamentales y de la dignidad humana? Voilà, como dicen los franceses, un resumen de los argumentos esgrimidos durante las más de dos horas de audiencia pública este martes ante el Consejo Constitucional.

 

Precarización de la prostitución

Los demandantes de la derogación de la ley, entre los que figuran organizaciones de ayuda a las prostitutas, una treintena de trabajadoras sexuales o la sección francesa de Médicos del Mundo, se basan en un estudio del año pasado sobre los efectos de la normativa que afirma ha empeorado sensiblemente la situación de las trabajadoras sexuales: el 63% declaró que sus condiciones de vida se deterioraron, el 78% que sus ingresos cayeron, el 42% se siente más expuesta a la violencia y al 38% le cuesta más imponer el uso del preservativo, entre otros.

“Esto no va de ideología”, aseguró a EL PAÍS Irène Aboudaram, de Médicos del Mundo Francia. “No es cuestión de estar a favor o en contra de la prostitución, la cuestión es saber cuáles son los dispositivos que las protegen y cuáles las fragilizan. Y estamos constatando que esta ley está fragilizando a las más explotadas, a las que más ayuda necesitan. No es una ley que protege aunque se anuncie como protectora”.

“Esta ley no puede hacer más precaria la situación porque ha suprimido la represión de las prostitutas, que antes podían ser detenidas y multadas por su actividad. Eso ya no existe”, replica Grégoire Théry, secretario general de Mouvement du Nid, una organización que lucha por la abolición de la prostitución y que junto a organizaciones feministas defiende la ley de 2016. Una normativa, agrega, que no solo multa a los clientes, también prevé todo un dispositivo de acompañamiento para quienes quieran salir del mundo de la prostitución, aunque subraya que todavía no está todo en marcha. “Por primera vez en la historia de Francia, todos los prefectos tienen la obligación de crear un dispositivo departamental. En mayo de 2018 solo había 32, hoy tenemos 64. Hasta el año pasado, solo habían dejado la prostitución 62 personas, hoy son más de 130. Solo ahora empieza esta ley a mostrar sus efectos sociales”, sostiene.

 

Un desafío clave

Según Théry, el desafío planteado ante el Consejo Constitucional es enorme. “Si se deroga la prohibición de comprar un acto sexual, consagraremos el derecho de los hombres a imponer un acto sexual por dinero (…) que es una forma de violencia. Los legisladores lo han reconocido, los franceses hoy lo reconocen, la prostitución es una forma de violencia sexual y no podemos dar impunidad total a los que compran sexo”, sostiene.

Para el abogado principal de los demandantes, Patrice Spinosi, todo eso no es más que una “hipocresía moral peligrosa”. “Lo que decimos es que la opción abolicionista solo será posible en Francia a partir del momento en que se prohíba toda actividad de prostitución. Pero eso no es lo que decidieron los legisladores”, recuerda. “El Consejo debe decidir si esta ley fue hecha para las prostitutas y por su seguridad. Y entonces debe ser derogada”.

 

“No, el ejercicio del trabajo sexual no es en sí mismo violencia”

 

 

En una tribuna en “Le Monde”, un grupo de trabajadoras sexuales responde a una columna publicada anteriormente en el periódico que era favorable a mantener la penalización de los clientes. Este grupo afirma: “Son las condiciones bajo las cuales lo ejercemos lo que lo hace peligroso. “

 

Por Colectivo

18 de enero de 2019

https://www.lemonde.fr/societe/article/2019/01/18/non-l-exercice-du-travail-sexuel-n-est-pas-en-soi-une-violence_5411261_3224.html?fbclid = IwAR0BglTqh5zDqJiXjKu24ewJWKSR_63Zuerna925tx4jaJk-85c6rKnyF4o

 

“Combatir el sexismo y la violencia no se puede hacer sin las trabajadoras sexuales, ni en su detrimento, porque no se puede hacer educación sobre igualdad o feminismo pisoteando los derechos humanos básicos de ciertas categorías de mujeres” Philippe Turpin / Photononstop

 

 

Tribune En un foro publicado en Le Monde el 9 de enero titulado “Ley de prostitución: Despenalizar sería un desastre”, médicos abolicionistas creen ser expertos en nuestras vidas, especialmente “sexuales y de relaciones”, que obviamente no conocen. Muy preocupados por es estado de nuestras bocas, vaginas y rectos, nos llaman “personas compradas”.

También citan las palabras de un ginecólogo sacadas de un informe de la Inspección General de Asuntos Sociales (IGAS), mencionando nuestras “vulvas deformadas” y nuestras “vaginas con cicatrices”, amalgamando casos de violencia extrema con el conjunto de las trabajadoras sexuales, como si la actividad sexual regular pudiera destruir nuestros genitales. Esto daría risa si no fuera un asunto tan serio.

Les respondemos: dejad de instrumentalizar nuestro supuesto sufrimiento, real o imaginario; dejad de usar vuestras posiciones de autoridad para estigmatizarnos y generalizar. Nuestras bocas, vaginas y rectos, penetrados o no, no os pertenecen. Y la desmesura de vuestras palabras debería haceros perder todo crédito.

No hay evidencia científica

Todas las autoridades sanitarias nacionales e internacionales (OMS, ONUSIDA, The Lancet), todas las asociaciones que trabajan por la salud (Médecins du monde, Aides, Planning familiar) recomiendan la despenalización del trabajo sexual. Es por esta razón que un pequeño grupo de médicos prohibicionistas, cerca de la mitad de los cuales trabajan con organizaciones contra la prostitución, se ha lanzado al rescate contra toda evidencia científica.

Dejad de usar nuestro supuesto sufrimiento, real o imaginado; dejad de usar vuestras posiciones de autoridad para estigmatizarnos y generalizar

Se basan en un extracto de los informes de la Inspección General de Asuntos Sociales (IGAS) o la Organización Mundial de la Salud (OMS) sin tener en cuenta su totalidad. Por lo tanto, vamos a citarlos para restaurar los hechos. En su resumen, el IGAS no habla de una “diversidad y gravedad de los problemas relacionados con la prostitución”, sino de “varias patologías que no son necesariamente directamente atribuibles a la práctica de la prostitución”, o incluso de riesgos de “una agudeza muy variable según los modos y las condiciones de ejercicio, y según el perfil de las personas”. La OMS no dice que “despenalizar la prostitución sería un desastre”, sino que “todos los países deberían centrarse en despenalizar el trabajo sexual”.

Se atreven a escribir que nada permite en 2019 afirmar la existencia de un aumento de la violencia después de la penalización de los clientes, a pesar de los asesinatos de nuestras compañeras, a pesar de nuestros numerosos testimonios, de los informes en aumento de las asociaciones, o incluso del estudio de evaluación de la ley publicado en abril de 2018. ¿Cómo estas personas, habitualmente tan rápidas para instrumentalizar las violencias que vivimos, de repente prefieren negar las que sufrimos a causa de la ley?

No es contrario a nuestra dignidad humana

No, el ejercicio del trabajo sexual no es en sí mismo violencia. Son las condiciones en las que lo ejercemos las que lo hacen peligroso, y es precisamente por eso que la penalización de los clientes nos expone más a esa violencia. No, el ejercicio del trabajo sexual no es contrario a nuestra dignidad humana. Son indignas las leyes prohibicionistas, las discriminaciones, la difamación y la estigmatización que sufrimos.

No, nuestra expectativa de vida no es de solo cuarenta años, como se afirma sin pruebas. Basta con leer el informe de la Alta Autoridad de Salud sobre nuestra población para convencerse, o simplemente con escucharnos. No sufrimos peor salud que el resto de la población, excepto por la exposición más frecuente a la agresión debido al hecho de que tenemos que escondernos para ejercer.

El uso de drogas no es mayor entre las trabajadoras sexuales que entre el resto de la población general, excepto el tabaco y el cannabis, como se informó en este estudio, según el cual nuestro consumo excesivo es comparable al de los desempleados y trabajadores pobres. Porque, sí, esta actividad permite a las más vulnerables de entre nosotras vivir y acceder a la autonomía económica.

 Miedo al estigma médico

Además, llamamos la atención de la profesión médica, especialmente del sector ginecológico, sobre el temor sistemático que tenemos a decir nuestras actividades a nuestros médicos, así como sobre los malos tratos que sufrimos tan pronto como los sanitarios saben que somos trabajadoras sexuales Esto nos lleva a descuidar nuestra salud por temor al estigma médico contra nosotras.

No, el ejercicio del trabajo sexual no es contrario a nuestra dignidad humana. Son las leyes prohibicionistas, la discriminación, la difamación y el estigma los que son indignos.

El procedimiento implementado en la tribuna a la que respondemos es impactante: sus autores utilizan su autoridad médica para decir que “del 80% al 95% de nosotras habríamos sido víctimas de violación en la infancia”. Nuevamente, estas cifras no se basan en ningún estudio científico y son deshonestas, porque ¿de qué se trata, si no de invalidar nuestros discursos con el pretexto de que solo seríamos víctimas incapaces de discernimiento y análisis?

Recordemos lo que el movimiento #metoo ha sacado a la luz: los abusos sexuales son masivos y estructurales. Afectan a la población en general, sean trabajadoras sexuales o no. Lo que esto revela es que el sexismo afecta a toda nuestra sociedad, y que esta realidad concierne a todas las mujeres.

Que hayamos sido violadas o no, no cambia nada el hecho de que nadie puede negar nuestra capacidad para tomar decisiones como personas adultas, incluido el ejercicio de nuestra profesión, independientemente de nuestros sentimientos, positivos o negativos, en cuanto a su ejercicio. Combatir el sexismo y la violencia no se podrá hacer sin las trabajadoras sexuales, ni en su detrimento, porque no se puede hacer feminismo o educación en igualdad pisoteando los derechos humanos fundamentales de ciertas categorías de mujeres. Incluso si trabajan con sus genitales.

 

Tribuna colectiva de 130 trabajadoras sexuales, prostitutas/os, escorts activas/os o retiradas/os.

Entre las primeras firmantes (se respetan las presentaciones que desean las personas involucradas): Marianne Chargois (trabajadora sexual durante quince años), Samantha Avrillaud (prostituta en el Bois de Vincennes), Carole Ben Amar (prostituta en el Bois de Vincennes), Fathy Ben Soussan (prostituta en el Bois de Vincennes), Christine Lyon (trabajadora sexual durante treinta años, 53 años), Giovanna Rincon (trans-feminista-seropositiva y trabajadora sexual), Isabelle Rouget (prostituta en el Bois de Vincennes), Thierry Schaffauser (trabajador sexual), Sonia Verstappen (trabajadora sexual, treinta y seis años de actividad).

Lista completa de firmantes:

http://snapfest.fr/index.php/2019/01/21/tribune-depenaliser-pour-respecter-les-vies-des-travailleuses-du-sexe/

La penalización del trabajo sexual normaliza la violencia, según una revisión

 

Según los datos, las trabajadoras sexuales tienen tres veces más probabilidades de experimentar violencia por parte del cliente cuando se penaliza el comercio.

 

Insignias que promueven la despenalización del trabajo sexual de Scarlet Alliance, la organización de trabajadoras sexuales en Australia. Fotografía: Michael Wickham para The Guardian.

 

Por Sarah Boseley editora de salud

11 de diciembre de 2018

https://www.theguardian.com/society/2018/dec/11/criminalisation-of-sex-work-normalises-violence-review-finds?CMP=twt_gu

 

Una revisión de primera importancia ha encontrado que las trabajadoras sexuales son más propensas a sufrir problemas de salud, violencia y abuso en los países donde su comercio está penalizado.

La revisión, realizada por investigadores de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, encontró que las trabajadoras sexuales que sufrían represión policial, incluidos la detención, el encarcelamiento y la extorsión por parte de los agentes, tenían tres veces más probabilidades de experimentar violencia sexual o física por parte de un cliente y era dos veces más probable que tuvieran VIH u otra infección de transmisión sexual que aquellas que vivían en países donde se toleraba el trabajo sexual.

Las trabajadoras sexuales que temen que la policía las detenga, a ellas o a sus clientes, es más probable que participen en encuentros arriesgados, que no pueden tomarse el tiempo necesario para hablar con un cliente antes de subir a un automóvil o negociar los términos con anticipación, según encontraron los investigadores.

Su salud y seguridad corrían peligro, no solo en los países donde se penalizaba el trabajo sexual, sino también en Canadá, que introdujo el “modelo nórdico” iniciado por Suecia, en el que el cliente puede ser detenido acusado de un delito pero no la trabajadora sexual.

Publicado en la revista PLOS Medicine, el artículo de Lucy Platt, profesora asociada en epidemiología de la salud pública, y Pippa Grenfell, profesora asistente de sociología de la salud pública, es una revisión de los datos de 33 países. Incluyeron comentarios de trabajadoras sexuales que participaron en algunos de los estudios.

“No podrían haber diseñado mejor una ley para hacerla menos segura”, dijo una trabajadora sexual. “Es como si tuvieras que ocultarte, no puedes hablar con un chico, y no hay discusión sobre lo que estás dispuesta a hacer y por cuánto. La negociación tiene que tener lugar después, lo que siempre es mucho más aterrador. Está diseñada para hacer peligroso el trabajo sexual. No creo que fuera la intención original, pero eso es lo que hace “.

Otra mujer que trabajaba en las calles de Canadá dijo que ya no podía hablar a través de la ventanilla de los coches para asegurarse de que los clientes parecían seguros. “Debido a que tengo tanto frío y me sentía acosada, me subí a un coche al que normalmente no me habría subido. El chico no me miró a la cara de frente. Y me limité a entrar porque tenía frío y estaba cansada de estar parada allí. Y ¿sabes? puso algo en mi garganta. Y tuve que hacerlo por nada”.

Francia, Islandia, Irlanda del Norte, Noruega, la República de Irlanda y Suecia también penalizan al cliente. Guatemala, México, Turquía y el estado estadounidense de Nevada han regulado el trabajo sexual, lo que permite mejores condiciones para algunas, pero peor para las muchas que operan fuera de los acuerdos regulados.

Un hombre en el Reino Unido dijo que la situación ideal era trabajar en locales compartidos, donde todos tenían compañerismo y mayor seguridad. Pero, aunque la compra y venta de servicios sexuales es legal, eso puede infringir la ley. “Debido a la situación legal, tienes que ser muy, muy cuidadoso. Porque obviamente eso es operar un burdel, lo que tiene … consecuencias realmente peligrosas en estos días “, dijo.

Nueva Zelanda es el único país que ha despenalizado el trabajo sexual, en 2003, aunque no es legal para las inmigrantes. Las trabajadoras sexuales dijeron que eran más capaces de rechazar clientes e insistir en el uso del condón, mientras que las relaciones con la policía eran mejores. “Siempre tenemos policías que suben y bajan por la calle cada noche”, dijo una mujer. “Incluso los hacemos venir para asegurarnos de que estamos bien y seguras… de que contamos con personal de atención y que están tomando placas de registro y la identidad de los clientes”. Así que … eso cambió totalmente la calle, lo cambió todo “.

Grenfell dijo: “De nuestra revisión se desprende que la penalización del trabajo sexual normaliza la violencia y refuerza las desigualdades de género, raciales, económicas y otras. Se necesita urgentemente la despenalización del trabajo sexual, pero también se deben abordar otras áreas.

“Se requiere una acción política más amplia para abordar las desigualdades, el estigma y la exclusión que enfrentan las trabajadoras sexuales, no solo en los sistemas de justicia penal, sino también en los sectores de salud, violencia doméstica, vivienda, bienestar, empleo, educación e inmigración”.

La penalización de los clientes atenta contra los derechos fundamentales de las trabajadoras sexuales

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

16 de noviembre de 2018

http://ma.lumiere.rouge.blogs.liberation.fr/2018/11/16/anticonstitutionnellement/

 

¡Inconstitucionalmente!

 

El lunes 12 de noviembre de 2018 el Consejo de Estado ha hecho pública una resolución favorable a la tramitación de una Cuestión Prioritaria de Constitucionalidad (CPC) contra la penalización de la compra de servicios sexuales. Este era un paso necesario antes de que el Consejo Constitucional estudie la cuestión. Esto quiere decir que de aquí a tres meses, el tiempo legal establecido para responder, la penalización de los clientes podría ser derogada en Francia.

La asociación católica Mouvement du Nid había presentado un argumentario para oponerse al carácter fundamentado de la demanda e intentar bloquear su transmisión al Consejo Constitucional, pretendiendo representar una misión de servicio público y los intereses de las “víctimas”, pero su intervención no ha sido considerada de recibo.

Por el contrario, por lo que concierne al interés de actuar de los requirientes, la Señora Iljic, relatora pública, ha considerado que no era oportuno criticar el de la asociación Médicos del Mundo, en la medida en que el de las cinco personas físicas y la asociación STRASS asociadas en el requerimiento era indiscutible.

 

 

Las tres condiciones requeridas para la tramitación de la CPC han sido consideradas cumplidas, pero es sin duda la que se refiere al carácter fundamentado de los principios contitucionales invocados la que reviste mayor importancia.

Las asociaciones que representan a las trabajadoras sexuales invocan desde hace tiempo los efectos nocivos de la penalización de los clientes sobre el derecho a la salud y la seguridad de las personas. Se han añadido otros argumentos para defender el principio de autonomía personal, de libertad sexual y de respeto a la vida privada, pero son los principios de libertad de empresa y de proporcionalidad de las penas las que más peso han tenido a causa de su carácter “fundamentadamente nuevo”. La relatora, en efecto, ha declarado:

 “desde el momento en que el legislador no ha creído oportuno hacer de la prostitución una actividad ilícita, parece que la penalización de los que han recurrido a estos servicios atenta contra la libertad de empresa de las prostitutas”.

Recordemos que, en efecto, las trabajadoras sexuales seguimos siendo condenadas por “trabajo disimulado” cuando no declaramos nuestros ingresos al fisco o a la URSSAF, y que la justicia reconoce, por tanto, el trabajo sexual como una actividad económica legal en su forma autónoma. Existe, pues, una incoherencia jurídica al dificultar el ejercicio de una actividad legal y fiscalmente imponible.

Las trabajadoras y los trabajadores sexuales de Francia estamos esperando con impaciencia la decisión del Consejo Constitucional, esperando que ponga fin a los perjuicios sufridos por la penalización de nuestros clientes.

 

Putecismo

 

 

 

 

1.- ¿Qué es la prostitución?

La prostitución es el intercambio de sexo por dinero u otros bienes, al margen del matrimonio.

2.- ¿En qué se diferencia del matrimonio?

En el matrimonio se busca la reproducción y la crianza de los hijos, y no solo la satisfacción sexual. Por esa razón se limita el número de participantes y se firma un contrato a largo plazo.

3.- ¿Es mala la prostitución?

La prostitución consta de sexo y dinero. El sexo es bueno y el dinero también, por lo que la prostitución en sí no puede ser algo malo. Cualquier cosa que se puede hacer legítimamente de manera gratuita, se puede hacer también legítimamente cobrando por ella. 

4.- No siendo mala en sí misma, ¿hay algo que haga mala la prostitución? 

La violencia machista de algunos clientes, la violencia institucional del Estado, la explotación laboral ejercida por terceros, la discriminación social, hacen sufrir a las prostitutas. Pero este sufrimiento causado a las prostitutas no significa que la prostitución en sí sea mala, sino que la hacen mala los malvados que no nos respetan.

5.- No tener otra opción para sobrevivir que la prostitución, ¿significa que ésta es mala?

No. Eso significa que el sistema económico y social en el que vivimos es malo, ya que permite que exista la pobreza. 

6.- ¿Somos malas las prostitutas?

La prostitución no es mala porque no hace daño a nadie, por lo tanto las prostitutas no somos malas.

7.- ¿Es “inmoral” la prostitución?

La moralidad o inmoralidad de algo se establece con referencia a una ley moral. Algunas religiones que subestiman a la mujer consideran inmoral el sexo fuera del matrimonio y, por tanto, la prostitución. Pero, en un Estado aconfesional, las leyes morales solo obligan a quienes voluntariamente las aceptan.

8.- ¿Es ética la prostitución?

El principio básico de la ética es el respeto a los demás y, por tanto, la prostitución es ética, pues no hace daño a nadie y, por tanto, debe ser igualmente respetada por todos, por el mismo principio ético.

9.- Entonces, ¿por qué se usa “puta” como insulto para las mujeres e “hijo de puta” para los hombres?

Porque la sociedad desprecia injustamente a las prostitutas: es lo que se llama “estigma de puta.”

Además, la palabra “puta” es una herramienta que el patriarcado utiliza como insulto para oprimir y aleccionar a la mujer que se rebele ante cualquier norma que establezca lo que el sistema no considera adecuado y haga peligrar así su control sobre ella. Cualquier mujer que decida vivir su vida y su sexualidad a su manera es considerada puta.

10.- ¿Qué significa “estigma”?

Marca o señal en el cuerpo, especialmente la impuesta con un hierro candente como signo de esclavitud o de infamia. Para las prostitutas, es una marca simbólica, pero igualmente infamante y de por vida, infligida por los prejuicios de la sociedad. 

11.- ¿Por qué marca la sociedad a las prostitutas con el estigma de puta?

La sociedad se basa en la ficción hipócrita de que el sexo es algo sucio que solo debe ser usado para la reproducción dentro del matrimonio y no para buscar placer, al tiempo que necesita un mínimo de libertad sexual que permita el placer sexual que es inseparable de la vida. La solución a este dilema es cargar sobre las prostitutas toda la culpa y el desprecio de lo que realmente es la conciencia de su propia naturaleza como sociedad, para así mantener la imagen de sí misma como limpia y virtuosa. Cuanto más evidente es la mentira, con más fuerza debe la hipocresía marginar y castigar a quien es en sí misma la verdad: la prostituta.

12.- ¿Es nocivo el estigma?

Las personas estigmatizadas son aisladas, devaluadas, rechazadas y vilipendiadas. Experimentan discriminación, insultos, ataques e incluso asesinatos. La interiorización del estigma es lo que más daño hace a las prostitutas. Induce sentimientos de pérdida de valor personal, de culpa, de vergüenza, de fatalismo… Paraliza a la prostituta en su lucha por conseguir sus derechos y facilita la explotación y la aceptación resignada de leyes injustas. Limita seriamente la calidad de vida, al obligarla a llevar muchas veces una doble vida y a ocultarse como si fuera una delincuente.

13.- ¿Cómo podemos librarnos del estigma?

Como seres sociales que somos, nos vemos reflejadas en los demás. Sólo nuestras hermanas, las putas empoderadas, nos devolverán el reflejo de lo que realmente somos: mujeres luchadoras y valientes que no debemos avergonzarnos por lo que hacemos ni humillarnos ante nadie. En la soledad no nos libraremos del estigma, ni nos librarán de él las “salvadoras” que nos proponen el camino de las víctimas indefensas.

Esto en cuanto al estigma interior, el más venenoso. Del estigma exterior, del injusto castigo que nos impone la sociedad, nos libraremos cuando consigamos que las leyes sean justas con nosotras.

14.- ¿Es compatible la denominación “puta” con la liberación?

La palabra “puta” es el estigma en sí mismo. Solo venciéndola se vence el estigma. Y se la vence de dos maneras: impidiendo su uso normalizado por la sociedad, por los medios de comunicación y, a la vez, apropiándonos nosotras del mismo, es decir, transformando el “estigma de puta” en el “orgullo de puta”. Para nosotras y entre nosotras, el glorioso nombre de puta; para los de fuera, el glorioso nombre de trabajadora sexual.

15.- ¿Desde cuándo las putas somos “trabajadoras sexuales”?

A finales de la década de 1970, la activista neoyorkina Carol Leigh acuñó el término “trabajo sexual”. “El uso del término ‘trabajo sexual’ marca el comienzo de un movimiento”, escribió Carol Leigh. “Reconoce el trabajo que hacemos en lugar de definirnos por nuestra condición”. Desde entonces, el término ha sido progresivamente utilizado, en primer lugar por el movimiento que reivindica el reconocimiento de sus derechos, y luego por académicos, instituciones y medios de comunicación de todo el mundo.

16.- Entonces ¿el trabajo sexual es un trabajo como cualquier otro?

Ningún trabajo es como cualquier otro: cada uno es según la naturaleza del servicio que presta. Pero todos tienen en común que son reconocidos como trabajo por las leyes. La naturaleza del trabajo sexual es, como su nombre indica, sexual, pues sexual es el servicio que presta; y todavía no ha sido reconocido legalmente como trabajo por eso mismo: por su naturaleza sexual, que los jueces en su sentencias han considerado que es ilícita, indigna e inmoral.

Existen relaciones laborales que reúnen todos los requisitos de la prestación de trabajo pero que, por sus especiales características, se rigen por normativas propias. Se trata de las relaciones laborales especiales. A éstas sólo se les aplicará la normativa laboral general en aquellos aspectos no contemplados en la norma específica que regula dicha relación. Estas relaciones laborales especiales son, entre otras, la alta dirección, el servicio del hogar. los deportistas profesionales y los estibadores portuarios.

El trabajo sexual sería una relación laboral especial en la que lo primero sería el respeto a la libertad sexual de la trabajadora y, por tanto, la autoridad empresarial sería limitada (horarios, etc.). Asimismo, no sería ofertado en las oficinas de empleo. Es lo que ocurre (en contra de lo que dice la propaganda abolicionista) en los países en los que la prostitución por cuenta ajena tiene consideración de trabajo. Además, sería precisa una regulación estricta de los propietarios de burdeles (según el modelo de Nueva Zelanda), que deberían obtener un certificado de validez temporal, demostrando carecer de determinados antecedentes delictivos, además de otras obligaciones.

17.- ¿Es cierto que la prostitución no puede ser considerada trabajo porque es ilícita, indigna e inmoral?

Los jueces deben administrar las leyes y basar en éstas sus sentencias.

Ilícito es igual que ilegal, luego la prostitución no es ilícita porque no es ilegal.

Dignidad es “el valor de la persona que se manifiesta en la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida”, luego lo indigno es negarnos a las prostitutas nuestra dignidad en una sentencia.

Inmoral es lo que atenta contra la moral… ¿Qué moral? ¿La moral personal de los jueces? La moralidad tiene una dimensión subjetiva   mientras que la ley tiene un carácter objetivo y, en consecuencia, un acto solo se convertirá en ilícito si encaja con lo que expresa una norma jurídica.

La negación a las prostitutas de nuestros derechos laborales es un ataque al Estado de Derecho y a la Constitución. Es un ataque a nuestros derechos humanos.

18.- ¿Cuáles son los marcos legales del trabajo sexual en el mundo?

Son cuatro: prohibición, regulación/legalización, abolición y despenalización.

19.- ¿En qué consiste la prohibición?

En los Estados prohibicionistas, se considera a la prostituta una delincuente que debe ser castigada por la ley y perseguida por la policía, sufriendo castigos que llegan a la pena de cárcel y obligandola a trabajar en la clandestinidad, donde puede ser objeto de todo tipo de abusos por terceros, por clientes e incluso por la misma policía. Es el caso de Estados Unidos.

20.- ¿En que consiste la regulación/legalización?

Los Estados que regulan la prostitución reglamentan (legalizan) estrictamente el ejercicio de la prostitución mediante medidas que lesionan los derechos humanos de las trabajadoras sexuales estigmatizándolas negativamente, tales como el registro obligatorio, los controles sanitarios obligatorios, la limitación del derecho a la libre circulación… De hecho, la regulación puede considerarse una prohibición parcial, que afecta a todas aquellas prostitutas que, por una u otra razón, no se someten a las normas regulatorias.

21.- ¿En que consiste la abolición?

El régimen abolicionista considera a la prostituta una víctima incapaz de decidir sobre su propia vida que debe ser protegida, y penaliza a todos aquellos que ella necesita para hacer su trabajo: terceras partes y clientes. De hecho, aunque diga lo contrario, penaliza indirectamente a la prostituta, ya que la obliga a trabajar en condiciones de clandestinidad que ponen en riesgo su seguridad. Y también la penaliza directamente, aunque afirme lo contrario, al separarla de sus hijos, estigmatizarla a los ojos de la sociedad e incluso, en algunos casos, privarla de libertad para su “rehabilitación”.

22.- ¿En qué consiste la despenalización?

La despenalización (también llamado modelo proderechos) elimina de las leyes toda referencia a la prostitución y a las prostitutas, que pasan a depender de las leyes generales, que son consideradas suficientes para establecer para ellas los mismos derechos y deberes que tienen todos los ciudadanos. Es el modelo vigente en Nueva Zelanda, donde además se aprobó una Ley de Prostitución que, con el fin expresado de proteger a las trabajadoras sexuales, regula el funcionamiento de los burdeles y a los operadores de los mismos, que deben solicitar un certificado demostrando que carecen de antecedentes penales.

El modelo de Nueva Zelanda es el preferido por las trabajadoras sexuales de todo el mundo.

23.- ¿Qué modelo tenemos en España?

España siguió el modelo abolicionista, con penalización del proxenetismo aún con consentimiento de la prostituta, desde 1956 hasta 1995, año en el que la prostitución fue totalmente despenalizada. Sin embargo, desde 2003 vuelve a seguir el modelo abolicionista, aunque moderado en su aplicación por los jueces, que solo castigan el proxenetismo coactivo. No obstante, en los últimos años, se han ido introduciendo medidas punitivas para algunas de las prostitutas que ejercen en la calle, mediante la Ley Mordaza y las ordenanzas municipales de algunos ayuntamientos, siguiendo una tendencia penalizadora que recuerda a la de los últimos años de la etapa abolicionista franquista con su Ley de Peligrosidad Social.

Hay una intensa actividad por parte del lobby abolicionista que intenta reimplantar de forma plena el modelo abolicionista, añadiendo además a la penalización de todo tipo de proxenetismo la penalización de los clientes, lo que se conoce como “modelo sueco”.

24.- Realmente, ¿se puede penalizar la prostitución?

Realmente, no, ya que el acto de prostitución no puede existir a los ojos de la ley, dado que pertenece de pleno derecho al ámbito de las libertades individuales, pertenece a la vida íntima de las personas y la intimidad está protegida por la ley; toda penalización necesita, por tanto, basarse de forma exclusiva en la figura de la prostituta, mujer estigmatizada a la que se le pueden retirar sus derechos fundamentales mediante un acto administrativo.

Es decir, el primer paso es marcar a una mujer como prostituta y, a continuación, negarle los derechos que tienen todas las mujeres.

Así, la penalización de la prostitución de calle convierte a la policía en policía controladora de la moral de las mujeres, con poderes para discriminar a simple vista a las mujeres que son putas de las que no lo son y castigar a las “inmorales” por el solo hecho de estar en la calle.

25.- ¿Qué es el abolicionismo?

El abolicionismo es una corriente ideológica sectaria fruto de la alianza de las llamadas “feministas radicales” con los sectores más reaccionarios de la derecha. Las abolicionistas buscan la prohibición de la prostitución (lo que ellas llaman “abolición”) mediante la negación a las prostitutas de nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas, Esta incapacitación contraria a nuestros derechos fundamentales las lleva a considerar a los clientes como violadores y como proxenetas a todos quienes reciban dinero de nuestra parte; de esta forma, pretenden imponer por ley el bloqueo económico total de las trabajadoras sexuales. Para conseguir sus fines, atacan a cualquier trabajadora sexual que desafíe el estigma y dé la cara defendiendo su libertad de elección.

El abolicionismo utiliza su influencia en partidos políticos y medios de comunicación e intenta sin descanso impedir que nos organicemos para defender nuestros derechos, prestando así un gran servicio a quienes se aprovechan económicamente de nosotras. Promueven con su propaganda la violencia contra nosotras, y se lucran económicamente de las subvenciones de las instituciones públicas que controlan.

El abolicionismo ataca directamente la libertad sexual de las mujeres y debe ser tipificado por tanto en el Código Penal como delito contra dicha libertad. Las abolicionistas promueven campañas de odio contra las prostitutas y deben ser procesadas por delito de odio.

26.- ¿Todas las feministas son abolicionistas?

No, en absoluto. Aunque las abolicionistas han conseguido influir en importantes sectores del feminismo, los sectores defensores de los derechos de las mujeres, incluído el derecho a prostituirnos, mantienen su posición en defensa de las trabajadoras sexuales y son nuestras firmes aliadas.

27.- ¿Cuál es el papel de las aliadas en nuestra lucha?

Las aliadas (y los aliados) tienen su propia agenda (derechos humanos, feminismo…), más amplia que la nuestra. Ellas no luchan directamente por sus propios intereses, como nosotras, sino que lo hacen de forma totalmente altruista, por lo que merecen todo nuestro reconocimiento. Su colaboración es totalmente necesaria para el éxito de nuestra lucha, pero no debemos olvidar que sólo nosotras podemos ser las protagonistas de nuestra propia liberación. Es indispensable que creemos organizaciones constituídas y dirigidas de forma independiente por nosotras mismas.

28.- ¿Qué organizaciones de trabajadoras sexuales hay ahora mismo en España?

Asociación Feminista de Trabajadoras Sexuales (AFEMTRAS), Colectivo de Prostitutas de Sevilla (CPS), Putas Libertarias del Raval, Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) y Colectivo Caye. También hay un sindicato: Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) y una sección sindical (de la IAC Catalunya): Unión Sindical de Trabajo Sexual (USTS). Organizaciones formadas por trabajadoras sexuales y aliadas son Colectivo Hetaira y Colectivo de Ayuda a Trabajadoras del Sexo (CATS).

29.- ¿Dónde reside la fuerza de la organización de trabajadoras sexuales?

En el fuerte vínculo que nos une, como compañeras que somos en el puterío. Es lo que se ha llamado “zorroridad”, fusionando las palabras sororidad (que es el sentimiento de hermandad entre todas las mujeres que defiende el feminismo) y zorra.

Somos putas feministas y la zorroridad es nuestra fuerza.

30.- ¿Qué es la trata de personas?

La trata de personas se define como “la captación, el traslado, el transporte, la acogida o la recepción de una persona utilizando la violencia, amenazas, engaño, rapto, el abuso de poder o abuso de la situación de vulnerabilidad u otros elementos de coacción con el fin de someterla a explotación y lucrarse con su actividad.

“Esa explotación incluye la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual.

“El consentimiento dado por la víctima no será tenido en cuenta cuando se den las circunstancias mencionadas.”

En España, está tipificada la trata de personas con fines de explotación sexual en el art.177 bis del Código Penal.

Hay algunos aspectos de esta tipificación que a veces no son comprendidos.

El más importante, quizás, es que la víctima de trata da su consentimiento a esa operación de traslado, consentimiento que es invalidado por un juez —pues solo un juez puede determinar quién es víctima de trata— si aprecia que ha habido violencia, amenazas, vulnerabilidad, etc. Estas coacciones no pueden ser de tal intensidad como para haberse violado el libre consentimiento de la persona, pues en ese caso no sería trata, sino secuestro (art.164 del C.P.).

El delito de trata es un delito “de intención” que se consuma en el momento en el que la víctima y el tratante cierran su trato, independientemente de que llegue a producirse la entrega en el lugar de explotación. Los delitos que se produzcan desde el momento de esta entrega, relacionados con la explotación, son independientes del delito de trata.

Todo trabajo asalariado en el sistema capitalista es explotación por definición, ya que del mismo el empresario obtiene su beneficio, es decir, se lucra. Explotación sexual es la explotación laboral de las prostitutas expresada desde el punto de vista abolicionista, que considera que la prostitución no es trabajo. En ningún caso explotación sexual es sinónimo de violencia de género o violación, delitos que tienen su propia tipificación independiente.

La víctima de trata no se considera a sí misma víctima, pues nadie se considera víctima de sus propias decisiones. Ha optado por la que ha considerado su mejor opción dadas sus circunstancias. Esto choca con la necesidad del Estado de conseguir un número mínimo de sentencias condenatorias por trata que le permita aprobar el examen que el Departamento de Estado de los Estados Unidos hace anualmente a todos los países. Ante esta necesidad, se opta por presionar a las presuntas víctimas de trata para que pasen a considerarse víctimas y denuncien , aprovechando la situación de vulnerabilidad en que las coloca la Ley de Extranjería, y utilizando métodos como la amenaza de deportación, la retirada de sus hijos, si los tienen, o las falsas promesas de permiso de residencia y trabajo.

No se debe confundir la trata, pues, con las situaciones de abuso a las que se ven sometidas las trabajadoras sexuales inmigrantes, que son consecuencia de la clandestinidad que las impone la Ley de Extranjería y la falta de reconocimiento de derechos laborales, circunstancias ambas que las dejan indefensas ante los dueños de los clubes.

31.- Y ¿por qué dicen las abolicionistas que trata sexual y prostitución son la misma cosa?

Desde el punto de vista distorsionado de la realidad que tienen las abolicionistas se puede deducir esa afirmación, ya que las abolicionistas dicen que todas las prostitutas, por el hecho de serlo, somos vulnerables y objeto de coacción, con lo que se cumplirian las condiciones para ser consideradas víctimas de trata. Como además alientan la confusión generalizada entre los delitos que se producen en el lugar de trabajo y que llegan a los tribunales (y que pueden ser espeluznantes, como palizas, violaciones, abortos forzados, etc.) y el delito de trata, que ya hemos visto que no tiene nada que ver, concluyen que eso demuestra que la prostitución es en sí misma violencia y coacción, y así lo difunden en su propaganda.

Bien es cierto que, si se aceptara el dogma abolicionista de que las prostitutas no somos dueñas de nuestros actos, no se cumplirían las condiciones para ser consideradas víctimas de trata, ya que la condición del delito de trata es que exista el libre consentimiento (si no, sería secuestro). Solo podríamos ser consideradas víctimas de trata de niñas, ya que en los menores no existe la posibilidad de libre consentimiento y de hecho, eso es lo que ocurre: que para las abolicionistas las prostitutas somos niñas.

Nuestro eslogan ¡TRABAJO SEXUAL NO ES TRATA! defiende nuestra dignidad frente al intento de las abolicionistas de negar nuestra capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas.

32.- ¿Es delito la explotación de la prostitución ajena?

Según la actual legislación española, sólo es delito la explotación de la prostitución ajena si se hace mediante coacción (art.187 del C.P.). Exactamente, si se hace a través de la imposición de “condiciones gravosas, desproporcionadas o abusivas” o si se aprovechan de “una situación de vulnerabilidad personal o económica”. La apreciación acerca de cuándo concurren dichas circunstancias queda abierta a la interpretación de los jueces.

Las abolicionistas defienden la penalización de todo tipo de explotación de la prostitución ajena (también llamada “proxenetismo”) y no sólo de la coactiva. De llegar ser así, todo trabajo sexual por cuenta ajena sería condenado a la clandestinidad, con el empeoramiento de condiciones que eso supondría para las trabajadoras sexuales. Además, interpretado de forma amplia el “proxenetismo”, podría alcanzar a todo el que recibiera dinero de la trabajadora, desde su pareja o sus hijos hasta su casero o el servicio de seguridad, como ya ocurre en otros países.

El movimiento pro derechos de las trabajadoras sexuales defiende la despenalización de las terceras partes (nombre preferible al estigmatizado de “proxenetas”), dentro del ámbito general de total despenalización de la prostitución, aunque con la garantía del reconocimiento de derechos laborales para las prostitutas y, preferiblemente, la promulgación de una Ley como la de Nueva Zelanda que regule a los propietarios de burdeles.

33.- ¿Qué es el tráfico de personas?

El tráfico de personas es el delito consistente en facilitar el paso clandestino de la frontera a un inmigrante a cambio de una remuneración. Podría llamarse “contrabando de personas”.

En el tráfico de personas, al contrario que en la trata, no hay víctima, pues la relación del inmigrante con el traficante se extingue una vez atravesada la frontera y no existe intención de posterior explotación, como en la trata. Además, en la trata no es preciso que exista paso de fronteras, pues puede ocurrir en territorio español, sin necesidad de que éste sea lugar de origen, tránsito o destino.

Es muy frecuente la confusión entre los términos “tráfico” y “trata”, facilitada a veces porque en inglés trata se dice “trafficking” (y tráfico se dice “smuggling”). Ante la duda, recordad siempre que en el delito de tráfico de personas no existe víctima.

34.-   ¿Hasta qué punto sufren explotación las trabajadoras sexuales en los clubes y pisos?

En el sistema capitalista, todos los trabajadores sufren explotación: explotación laboral. La diferencia entre el valor de lo que producen y el salario que reciben es el beneficio con el que se lucra el empresario. Esta explotación, vista desde el punto de vista de la clase dominante que controla el Estado, es legal, legítima, decente, digna y moral.

Las trabajadoras sexuales a terceros sufren pues, como cualquier otro trabajador, explotación laboral.

Pero la explotación laboral puede ser modulada por la relación de fuerzas entre trabajadores y empresarios. La lucha de los trabajadores a lo largo de muchos años han conseguido los derechos laborales que permiten que la relación salarios y condiciones de trabajo / beneficios empresariales sea objeto de negociación.

Las trabajadoras sexuales nos vemos injustamente desposeídas de nuestros derechos laborales y de nuestra capacidad de negociación, por lo que podemos decir que nos vemos sometidas a sobreexplotación laboral.

35.- Y, las compañeras “de deuda” ¿sufren algún tipo particular de explotación?

Las trabajadoras sexuales inmigrantes —como el resto de personas inmigrantes— casi siempre tienen que endeudarse para poder financiar su proyecto migratorio. Cuando el acreedor es el mismo empresario, como suele ocurrir a las trabajadoras sexuales que trabajan en clubs, aparece la posibilidad de abusos. El empresario puede imponer unas condiciones económicas a la trabajadora que haga que su deuda no termine nunca de desaparecer e incluso aumente. Es lo que se llama “peonaje por deuda”. Este abuso es posibilitado por la Ley de Extranjería, que pone a la trabajadora sexual inmigrante en manos del empresario, que es su único “protector” frente a la policía que intentaría deportarla. Porque la deportación es lo que más teme la trabajadora sexual inmigrante, ya que la devolvería a la situación de pobreza de la que intenta escapar, agravada aún más por la deuda contraída.

La explotación particular que pueden sufrir las compañeras “de deuda” es posibilitada por la Ley de Extranjería, ley rechazada por todos los defensores de los derechos humanos. Por eso, nuestra primera reivindicación como trabajadoras sexuales, solidarizándonos con las más vulnerables de nuestro colectivo, debe ser la ¡DEROGACIÓN DE LA LEY DE EXTRANJERÍA!

El segundo factor que permite los abusos contra las prostitutas “de deuda” es la falta de derechos laborales y, en particular, del derecho a la libre sindicación. Porque en una situación de recuperación de la totalidad de nuestros derechos humanos, las condiciones laborales en los burdeles serían objeto de negociación y vigilancia por parte de los sindicatos que, además, tendrían por ley derecho al libre acceso a los clubs y a hablar libremente con las trabajadoras, lo que evitaría los abusos derivados de la falta de información.

36.- También dicen que la prostitución es “violación pagada”…

Una de las razones por las que las abolicionistas dicen que en la prostitución no existe la libre decisión es porque, según ellas, hacer algo a cambio de dinero por necesidad de dinero es actuar bajo coacción. Eso lo dicen solo para el trabajo sexual, claro. “El dinero es como el cuchillo en el cuello”, llegan a decir. Pero la coacción que realmente existe es la de quienes niegan a las mujeres pobres alimento, vestido y vivienda, para ellas y para quienes dependen de ellas, si no es a cambio de dinero. La auténtica violencia es la pobreza.

Con esta opinión, las abolicionistas revelan su ideología de clase acomodada. Se revelan como las portavoces de la clase dominante explotadora que no está dispuesta a que las mujeres se liberen del paro y de sus salarios de miseria.

37.- … y “violencia de género”.

Es lo mismo que decir que es “violación pagada”. Pero como saben que ningún juez considerará a un cliente de prostitución como violador, rebajan la “violación” de las prostitutas (según defienden) a una mera “violencia de género” que puede saldarse con una multa. Esto es lo que han conseguido que vote el Parlamento Europeo en 2014 y, aunque no es más que una recomendación a los Estados, las abolicionistas españolas se aplican con entusiasmo a multar y estigmatizar a los “puteros” con la vista puesta en una Ley estatal que aplique en España el “modelo sueco”.

38.- ¿Por qué llaman siempre “puteros” a nuestros clientes?

Llamar puteros a nuestros clientes es llamarnos a nosotras putas con todo el desprecio y el odio que sienten hacia nosotras. Intentan reforzar al máximo nuestro estigma con el fin de contagiar del mismo a nuestros clientes. Porque, como nos quieren tanto, nos quieren librar de nuestros “maltratadores” y dejarnos así sin la fuente de nuestro sustento. Pero nosotras no odiamos a los hombres y, desde luego, no consideramos maltratadores a nuestros clientes. Odiamos, como mujeres, la violencia machista, y los malos clientes, y reclamamos nuestros derechos para poder defendernos de éstos. Las abolicionistas quieren enviarnos a la clandestinidad para que solo los malos clientes se atrevan a desafiar sus multas. Las abolicionistas quieren abolir la prostitución exterminando a las putas.

39.- Las putas, ¿somos agente político?

Las putas empoderadas —es decir, conscientes de nuestra dignidad, nuestros derechos y la fuerza de nuestra unidad— somos agente político de primer orden, porque nuestra causa es la causa de la liberación de las mujeres, de la liberación de las clases oprimidas y de la defensa de las libertades democráticas como garantía de derechos humanos; y porque, además, somos la piedra de toque de esas luchas:

  • estar con las putas es estar con las mujeres, con los oprimidos y con la democracia,
  • estar contra las putas es estar con el patriarcado, con el capital y con el totalitarismo fascista.

40.- Una puta empoderada, ¿debe necesariamente presentarse en público como tal?

No, de ninguna manera. El empoderamiento es un proceso personal que lleva desde la vergüenza de puta hasta el orgullo de puta. El empoderamiento es colectivo, y cada una participa en el mismo según sus circunstancias, sin que eso suponga una jerarquización de compromisos. Aquéllas que dan la cara y actúan como portavoces de todas nosotras merecen el máximo reconocimiento y son indispensables para avanzar, pero tambíén actúan con valentía las que participan en manifestaciones o ruedas de prensa bajo máscaras y, también, cualquiera de nosotras que, en su fuero interno, se atreve a desafiar el estigma.

41.- ¿Existe una jerarquia entre las trabajadoras sexuales?

No, de ninguna manera. El estigma de puta nos marca a todas por igual. Hacer distinciones entre “prostitución de supervivencia”, “prostitución bajo explotación laboral” o “prostitución autónoma” con el fin de dar más valor a la libre decisión de unas que a las de otras es un error que sólo lleva a la división. Cada una tiene sus motivaciones personales y todas son igualmente respetables. El estigma de puta que a todas nos oprime por igual también nos une a todas por igual como hermanas.

42.- ¿Cuáles son nuestras reivindicaciones políticas?

Seis reivindicaciones políticas resumen la lucha por nuestros derechos, por el reconocimiento de nuestra dignidad, por la total despenalización del trabajo sexual y por la protección frente a todo tipo de explotación.

43.- (1) Derogación de la Ley de Extranjería

Porque sin ella, aún después de que consigamos los derechos laborales, los dueños de los clubs se seguirían lucrando a costa de las trabajadoras sexuales en situación irregular, sin derechos ni opción a establecerse por cuenta propia.

¡Ninguna persona es ilegal!

44.- (2) Derogación de la Ley Mordaza y de las ordenanzas municipales antiputas

Porque esas leyes no sancionan ninguna conducta en particular, sino que dan poderes especiales a la policía para actuar como policía moral y clasificar arbitrariamente a las mujeres en putas y no putas, multando y extorsionando a las primeras por hacer lo mismo que hacen las segundas.

¡Por la democracia y contra el régimen talibán!

¡Todas somos iguales!

¡La calle es de todas!

45.- (3) Reconocimiento del carácter laboral del trabajo sexual

Una ocupación con la que nos ganamos el sustento es trabajo porque esa es la definición de trabajo. Nos niegan el carácter laboral de la prostitución por cuenta ajena haciendo la falsa dicotomía entre alterne y prostitución, cuando todo el mundo sabe que son inseparables. La hipocresía judicial nos condena a la sobreexplotación laboral al negarnos los derechos laborales, que son derechos fundamentales.

¡Trabajo sexual es trabajo!

46.- (4) Regulación estricta de los dueños de burdeles

Exigimos una ley que regule a los dueños de burdeles “para salvaguardar nuestros derechos humanos, protegernos de la explotación y promover nuestro bienestar, nuestra salud y nuestra seguridad”, como dicen los primeros artículos de la Ley de Reforma de la Prostitución de Nueva Zelanda, que tomamos como modelo.

¡Basta de respaldo legal a la patronal para que nos explote laboralmente sin control!

47.- (5) Tipificación del abolicionismo como delito contra la libertad sexual

Tan delito contra la libertad sexual es forzar a alguien a ejercer la prostitución como forzar a alguien a abandonarla contra su voluntad. Exigimos la tipificación del abolicionismo como delito contra la libertad sexual (Título VIII del Libro II del Código Penal). El abolicionismo conspira continuamente contra nuestra dignidad, es decir, contra nuestro derecho constitucional a decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestra propia vida. Mientras el abolicionismo no sea penalizado, la libertad sexual de las mujeres estará bajo continua amenaza.

¡Por la libertad, contra el totalitarismo!

48.- (y 6) Apartar de nuestras leyes cualquier alusión a “considerar irrelevante el consentimiento” de cualquier persona.

Y, por tanto, supresión del párrafo 3ª del art. 177 bis del Código Penal. El consentimiento no es otra cosa que la dignidad de la persona que es el fundamento mismo de la legitimidad de la Constitución. Considerar irrelevante el consentimiento de cualquier persona es atentar contra sus derechos fundamentales y hace nula por inconstitucional cualquier ley que se base en esa consideración. Esa negación del consentimiento —de la dignidad— de las prostitutas es la clave del intento abolicionista de convertirnos en una especie de “raza inferior”, de cosificarnos y deshumanizarnos, y constituye una amenaza no solo para nosotras, sino para la esencia misma de la democracia.

¡Nuestro cuerpo, nuestra decisión!

¡Las mujeres no somos niñas!

49.- Y para terminar, ¿debo creer y estar de acuerdo con todo lo que he leído en este Putecismo?

No necesariamente. Leer, reflexionar, volver a leer y debatir es el método, pero mi única maestra es mi experiencia y mi único guía, mi instinto.

 

 

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Se terminó este Putecismo el día 2 de octubre de 2018,

bajo la auspiciosa mirada de la muy veneranda,

divina entre las divinas,

Afrodita Porné.

 

 

 

 

 

La millonaria abolicionista: la cruzada de la heredera del petróleo Swanee Hunt para acabar con el trabajo sexual

 

Por STEPHEN LEMONSON

27 de septiembre de 2018

HTTPS://FRONTPAGECONFIDENTIAL.COM/SWANEE-HUNT-SEX-WORK-DEMAND-ABOLITION/

 

¡Aquí está Swanee! La heredera del petróleo Swanee Hunt en una conferencia de 2012 patrocinada por Women’s eNews (Lindsay Aikman / Michael Priest Photography a través de Flickr)

 

Swanee Hunt ha usado su gran fortuna para impulsar una agenda que busca abolir el sexo comercial entre adultos que consienten.

La trabajadora sexual y bloguera con sede en Seattle Maggie McNeill dedicó una publicación reciente en su sitio The Honest Courtesan a un documento intrigante: dos páginas supuestamente extraídas de un informe preparado para Demand Abolition, un grupo que tiene como objetivo erradicar el comercio sexual en Estados Unidos. El grupo fue fundado por Swanee Hunt, ex embajadora en Austria y la hija más joven del difunto magnate petrolero de Texas HL Hunt.

Las páginas, que parecen haber sido preparadas por la prominente firma de relaciones públicas Luntz Global, contienen las recomendaciones y los fundamentos de la firma con respecto a la terminología que el grupo anti trabajo sexual emplea en sus mensajes.

Como señala McNeill, Demand Abolition proporciona financiamiento a los organismos policiales con la disposición de que esos organismos trabajarán en concierto con el grupo para enfatizar la aplicación de la ley en la parte de la demanda del intercambio de sexo comercial y para adoptar su terminología.

Por ejemplo, el documento sugiere el uso del término “compra de sexo” en lugar de “prostitución”, porque “la prostitución es una ‘zona gris’. La compra de sexo pone la responsabilidad en el comprador”.

También: “Reconocer la posibilidad de que una pequeña minoría de mujeres en el comercio sexual esté allí por su propia voluntad”. El razonamiento declarado: “El público todavía considera que esto es una opción para algunas personas: negarlo es decir que su opinión es incorrecta y perdemos credibilidad”.

Y: “Usar ‘prostitución forzada’ en lugar de solo ‘prostitución’.” Justificación: “Decir ‘prostitución forzada’ es lo correcto porque la mayoría de las mujeres en el comercio sexual son obligadas. Elimina cualquier ambigüedad que el público pueda tener sobre la libertad de elección “.

Además, el documento sugiere diez “Frases para 2015”, que incluyen “Sin compradores, no hay negocio”, “La trata y la prostitución están indisolublemente vinculadas” y “La prostitución está en SU ​​vecindario, y en el mío”.


Parte del supuesto informe de Luntz Global preparado para el grupo Demand Abolition de Swanee Hunt (captura de pantalla a través de The Honest Courtesan)

 

Gran parte del lenguaje usado en el sitio web de Demand Abolition se hace eco de los consejos contenidos en el documento.

Además, escribe McNeill, “he escrito durante años sobre la compra por parte de Hunt de la oficina del fiscal de Seattle, y dos excelentes artículos a principios de este año profundizaron en el alcance de esta subversión depravada e ilegal del llamado sistema de justicia”.

Luntz Global tiene el mismo nombre de su fundador, el famoso encuestador republicano Frank Luntz, un sabio de la opinión pública, responsable de crear frases resbaladizas para el Partido Republicano, como “cambio climático” en lugar de calentamiento global, e “impuesto a la muerte”, en lugar de impuesto de patrimonio. La compañía utiliza grupos de enfoque específicos para emitir un juicio sobre qué frases y puntos de conversación son más efectivos.

Ni Luntz Global ni Demand Abolition respondieron a solicitudes repetidas de Front Page Confidential  para autenticar el documento. McNeill se negó a violar su acuerdo de confidencialidad con su fuente.

Pero una revisión de las declaraciones anuales de Demand Abolition con el Internal Revenue Service revela que en 2014, el grupo pagó $ 60.000 a Luntz Global Partners por “consultoría estratégica”. (En términos del presupuesto del grupo, eso es una gota en el cubo: Demand Abolition pagó casi $ 10 millones en 2014 para transmitir su mensaje.)

Dejando a un lado las cuidadosas distinciones descritas en el documento que McNeill adquirió, la propaganda en línea de Demand Abolition fusiona los términos trata sexual y prostitución, una táctica común entre los grupos contra el trabajo sexual.

 

Hunt afirma que la distinción entre trata sexual y prostitución consensual de adultos es “problemática” y “más ficción que realidad”.

 

En realidad, los dos términos tienen significados diferentes, que están codificados en las leyes estatales y federales. La prostitución es en gran parte penalizada a nivel local e involucra a adultos que consienten el intercambio de dinero por sexo. Por otra parte, la trata sexual está definido por la ley federal como hacer que un menor se involucre en un acto sexual comercial o que un adulto haga lo mismo a través de la fuerza, el fraude o la coerción.

En “Deconstrucción de la demanda: la fuerza motriz de la trata sexual”, un manifiesto de 2013 que es alojado de forma notoria en la página de inicio de Demand Abolition, Hunt afirma que la distinción entre la trata sexual y la prostitución adulta consensual es “problemática” y “más ficción que un hecho”.

Como lo ve Hunt, “la trata es, a efectos prácticos, a menudo intercambiable con la prostitución, ya que la mayoría de los proxenetas usan ‘fuerza, fraude o coerción’ y los menores no pueden consentir legalmente…   Establecer exactamente quién en un momento dado está en la minoría de adultos que venden ‘voluntariamente’ sus cuerpos no es un ejercicio pragmático o confiable, y es algo que nos distrae insidiosamente de la tarea de detener el abuso de la gran mayoría”.

Hunt también frunce el ceño sobre “el uso de la pornografía para masturbarse” y parece tener una sombría visión del deseo sexual masculino en general. En cuanto al derecho de las trabajadoras sexuales a tomar decisiones por sí mismas, opina que “cada decisión debe ser ponderada en términos del efecto general en la comunidad, incluso a costa del impacto en la libertad personal”.

 

Que se entere el comprador de sexo

Las donaciones de Demand Abolition a las agencias policiales han asegurado el tipo de actuación contra los “compradores sexuales” que Hunt favorece.

En un artículo innovador publicado en The Intercept, Alison Bass, profesora de periodismo en la Universidad de West Virginia y autora de Getting Screwed: Sex Work and the Law, detalla cómo las donaciones de Demand Abolition a las agencias policiales de varias ciudades ayudaron a financiar redadas locales de puteros.

Bass descubrió que desde 2013 hasta 2018, la Red de Empoderamiento Contra la Explotación Sexual (CEASE) de Demand Abolition donó millones de dólares a organizaciones sin fines de lucro y agencias públicas de todo el país.

Pero como Bass también descubrió, el dinero vino con condiciones. Al obtener registros públicos de la oficina del fiscal de distrito en el condado de King (Seattle), Bass demostró cómo los $ 191.667 en donaciones de Demand Abolition durante un período de cuatro años permitieron a la organización dictar plazos para que los fiscales y las fuerzas del orden ejecutaran redadas contra los clientes del comercio sexual.

Las donaciones de Demand Abolition a la policía llegaron con condiciones: plazos, cuotas y uso frecuente del término “trata sexual” (picturexv a través de Flickr)

 

Se informó que los fiscales del Condado de King modificaron su lenguaje para adaptarse a la ideología de Demand Abolition y permitieron que los consultores contratados por Demand Abolition reescribieran comunicados de prensa, insertando la palabra “trata sexual” a pesar del hecho de que los fiscales preferían el término “explotación sexual comercial”.

 

Los fiscales del condado de King firmaron declaraciones en las que declaraban que estaban de acuerdo con la ideología de Demand Abolition respecto a los efectos dañinos de la industria del sexo comercial.

 

Como explicó un consultor en un correo electrónico a los fiscales, “Eliminar todas las referencias a la trata sexual perjudicará nuestra capacidad para captar la atención de los periodistas”.

Los fiscales del condado de King firmaron comunicdos en los que declaraban que estaban de acuerdo con la ideología de Demand Abolition respecto a los efectos dañinos de la industria del sexo comercial. Y en una controvertida redada de 2016 que involucró a once hombres y un sitio web llamado The Review Board (en el que los clientes publicaban revisiones de sus encuentros con trabajadoras sexuales), los fiscales presentaron cargos penales sin precedentes en el Estado, tales como promover la prostitución en segundo grado.

Aunque el caso de The Review Board no incluyó las denuncias de fuerza o coerción, la policía y los fiscales se refirieron a las redadas como implicando “trata sexual” y “esclavitud sexual”. Bass citó a expertos legales que dijeron que la oficina del fiscal había superado las líneas éticas en su asociación con Demand Abolition. Tres acusados ​​en el caso de The Review Board ​​demandaron al Condado de King por difamación, citando la influencia ejercida sobre la oficina del fiscal por la organización de Hunt.

Demand Abolition financió programas similares a través del CEASE en otras jurisdicciones, especialmente en el Condado de Cook (Chicago), Illinois, donde el Sheriff Tom Dart lidera una Iniciativa de Supresión Nacional de Puteros (NJSI) semestral. Dart considera que la iniciativa es una redada masiva de “trata sexual”, sin tener en cuenta el hecho de que la operación rara vez atrapa a ningún tratante sexual. Comunicados de prensa de la oficina de Dart sobre la redada agradecen a Demand Abolition por su respaldo.

En una entrevista, Bass dijo a Front Page Confidential que Demand Abolition detuvo su campaña para influir en los fiscales “porque se dieron cuenta de que estaban cruzando la línea”.

De hecho, el sitio web de Demand Abolition habla sobre el programa en pasado, indicando que la “financiación y supervisión directa de la organización terminó en marzo de 2018” (aunque continúa “colaborando de manera informal” con las ciudades colaboradoras en un esfuerzo por “combatir la demanda de servicios pagados sexo”).

En su artículo, Bass explicó que Demand Abolition ha alentado a los legisladores estatales y federales a promulgar leyes más severas que penalizan la prostitución, como la Ley de Trata Sexual en Línea (FOSTA, por sus siglas en inglés) que el Congreso aprobó a fines de marzo de 2018. La ley esencialmente convierte en un delito federal anunciar la prostitución en línea.

Bass rechaza la premisa de Demand Abolition de que las mujeres adultas no pueden consentir en ser parte del comercio sexual. Los menores en la industria del sexo comercial son automáticamente considerados víctimas de trata de personas bajo la ley federal. Pero Bass dice que la mayoría de las trabajadoras sexuales en los Estados Unidos que tienen más de dieciocho años no son víctimas de la trata.

“Están vendiendo sexo por elección”, dijo Bass a Front Page Confidential. “Y por eso es erróneo llamar a esto ‘trata’. Y no me importa lo que dice la Demand Abolition; eso no es lo que dice la ley “.

 

H.L. Hunt: Rico, bígamo

Swanee Hunt creó el Programa de Mujeres y Políticas Públicas en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard, donde, según el sitio web de la escuela, posee el título de Profesora de Política Pública Eleanor Roosevelt.

En sus roles de activista, académica y filántropa, Hunt ha apoyado el empoderamiento de las mujeres en general, la equidad de género en los Estados Unidos y la difícil situación de las mujeres en Ruanda. Es una demócrata de toda la vida que ha contribuido con millones de dólares a los políticos y las causas del partido. En más de una ocasión, ella admitió que una donación de $ 250.000 en 1992 a la campaña de Bill Clinton para presidente ayudó a allanar el camino para que el presidente Clinton la nombrara embajadora en Austria en 1993.

El padre de Swanee Hunt, magnate del petróleo e infame bígamo HL Hunt, circa 1965 (a través de Wikimedia Commons [dominio público])

La última de quince niños engendrados por el multimillonario de Texas, elmagnate del petróleo y ferviente anticomunista Haroldson Lafayette “H. L.” Hunt Jr., quien murió en 1974 a la edad de 85 años, Swanee Hunt tiene acceso a incontables millones de dólares. Ella utiliza parte de ese dinero para financiar su fundación Hunt Alternatives, que reportó casi $ 60 millones en desembolsos de 2011 a 2016 (incluida la financiación de Demand Abolition), según documentos públicos presentados ante el IRS.

Alison Bass describe a Hunt como una “feminista de la segunda ola”, refiriéndose a las feministas que llegaron a la madurez en la década de 1960, algunas de las cuales ven la prostitución y la pornografía como las consecuencias de una sociedad dominada por hombres.

Ella compara a Hunt con feministas prominentes como Gloria Steinem, Catharine MacKinnon y Andrea Dworkin, que creen que todo trabajo sexual es explotador y que objetiva a las mujeres.

Bass cree que si bien el trabajo sexual puede ser explotador, algunas mujeres se sienten empoderadas por él.

 

Para Hunt, las trabajadoras sexuales son víctimas femeninas que necesitan ser rescatadas de los proxenetas masculinos y de los puteros, que deben ser controlados por la ley.

 

“Muchas de ellas lo están haciendo por razones económicas y porque pueden ganarse la vida mucho mejor”, dijo Bass a Front Page Confidential. “Y les permite una mayor flexibilidad: si son madres solteras que están criando hijos o están tratando de pagar la matrícula para sus estudios, ese tipo de cosas”.

Para Hunt, por otro lado, las trabajadoras sexuales son víctimas femeninas que necesitan ser rescatadas de los proxenetas masculinos y de los puteros, quienes deben ser controlados por la ley.

En una entrevista de 2016 con CNN, Hunt explicó que ella comenzó con Demand Abolition en 2008 y viajó a Suecia y Noruega para investigar lo que se conoce como el “modelo nórdico”, en el que las agencias policiales se enfocan en el lado del consumidor del sexo comercial consensual.

“Entonces, miramos este modelo y dijimos: ‘¿Funcionaría esto en los Estados Unidos?'”, Dijo Hunt a CNN. “Caramba, tendríamos que obtener todas estas leyes que dicen que es ilegal que los hombres compren [sexo]. Y luego descubrimos, no, no tenemos que hacerlo: las leyes ya están ahí “.

En “Deconstruyendo la demanda”, Hunt refuerza sus argumentos a favor de una guerra contra los compradores de sexo citando una serie de mitos sobre la prostitución y el trata sexual que han sido refutados repetidamente pero que, sin embargo, persisten.

Hunt afirma que la edad promedio de las niñas que entran en la prostitución es de trece años; que hasta 300,000 niños se venden por sexo cada año en los Estados Unidos; y que la trata sexual es un negocio de $ 9,5 mil millones al año. Los tres presuntos factoides han sido desacreditados hace mucho tiempo.

Hunt también saca a relucir la falsa afirmación de que el Super Bowl “impulsado por el machismo” de la National Football League equivale a un espectáculo de trata sexual. La afirmación, una de las favoritas de la heredera multimillonaria Cindy McCain, compañera de Hunt, ha sido completamente desacreditada.

Aunque Hunt realmente parece querer ayudar a las mujeres, los esfuerzos de Demand Abolition están haciendo que el trabajo sexual sea más peligroso, no menos, según muchos defensores de los derechos de las trabajadoras sexuales. Esos defensores sostienen que la aprobación de FOSTA y la confiscación del gigante de los anuncios en línea Backpage.com, ambas acciones apoyadas por Hunt, han robado a las trabajadoras sexuales la capacidad de evaluar a los clientes y compartir información en línea sobre los malos clientes.

Bass señaló un estudio realizado en 2017 por investigadores de las universidades de Baylor y West Virginia, que encontró que los anuncios para adultos en Craigslist redujeron la tasa general de homicidios para mujeres en más del 17 por ciento en promedio.

En lugares donde la prostitución no está criminalizada, dijo Bass, las trabajadoras sexuales cooperan con la policía para capturar a los verdaderos tratantes de sexo y tienen más probabilidades de practicar sexo seguro, lo que resulta en tasas más bajas de infección por VIH.

Pero puede que en la visión del mundo de Hunt esté influyendo algo más que el feminismo radical.

Su padre, H.L. Hunt, era un infame filántropo que mantenía dos familias secretas además de la que compartía con su primera esposa, Lyda Bunker Hunt.

Swanee es la hija de la mujer que se convertiría en la segunda esposa de Hunt, Ruth Ray Hunt, luego de la muerte de la primera Sra. Hunt. En su acertadamente titulada Memoria de 2006, Half-Life of a Zealot —cuya escritura afirma que le ahorró “interminables horas de psicoterapia”— Swanee Hunt describe cómo su madre, una mujer intensamente religiosa, era una mujer mantenida que era “completamente dependiente de mi padre” y vivía con sus cuatro hijos, incluida Swanee, en una casa de Dallas a poca distancia de la mansión donde HL vivía con Lyda Bunker Hunt.

El petrolero multimillonario visitaba a su segunda familia cuando su primera esposa estaba fuera jugando al bridge, Swanee Hunt escribe en sus memorias. Ella describe la “angustia” de su madre ante la situación, y señaló que debido a eso, Ruth Ray Hunt estaba convencida de que era “una vergüenza para sus hijos”.

(Para complicar aún más las cosas, después de la muerte de Hunt, se reveló que el pícaro multimillonario, que según se dice fue el modelo de JR Ewing en la serie de televisión Dallas, tenía otra familia en Florida con una mujer llamada Frania Tye, con quien engendró cuatro hijos. Frania afirmó haberse casado en secreto con Hunt en 1925.)

La relación de su madre con H.L. fue un misterio en los primeros años de la vida de Swanee, y ella admite haberse preguntado de niña por qué “no tenía un padre como los niños de la puerta de al lado”, uno que regresaba a casa al final del día, la tiraba al aire, y la llevaba sobre sus hombros.

Tales reminiscencias lacrimosas pueden agregarle algún contexto a su jeremiada antiprostitución.

Tomemos, por ejemplo, este pasaje de “Deconstrucción de la demanda”:

Con la mayoría de las parejas monógamas, la fidelidad incluye no solo abstenerse de tener relaciones sexuales con otra persona, sino también honestidad y transparencia. Sin embargo, comprar sexo es, en gran medida, un asunto secreto que requiere una red de engaños que involucran la ubicación, el tiempo y el dinero. A menudo, los compradores tratan de convencerse a sí mismos y a los demás de que son infieles porque sus parejas no satisfacen sus necesidades, desplazando la culpa. Aun así, la culpa se interpone entre los dos y provoca otros daños o destruyen su relación. Cuando sale la verdad, las parejas se pueden romper. Las vidas de los niños son tensas y pueden desilusionarse con sus padres.

Francia: Cifras policiales record sin igual confirman la explosión de explotación y trata

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

9 de septiembre de 2018

HTTP://MA.LUMIERE.ROUGE.BLOGS.LIBERATION.FR/2018/09/09/DES-CHIFFRES-POLICIERS-RECORDS-INEGALES-CONFIRMENT-LEXPLOSION-DE-LEXPLOITATION-ET-DE-LA-TRAITE/

 

 

Los casos de trata de personas en la industria del sexo casi se duplicaron entre 2016 y 2017.

 

Hace menos de un mes escribimos sobre el aumento de la explotación en la industria del sexo a pesar de la penalización de los clientes. A principios de este año, el Bus des Femmes alertó sobre un aumento del 33% en el número de víctimas de trata de personas seguido por la asociación de 2016 a 2017. En junio, el fiscal del Tribunal de Apelaciones de París escribió en una tribuna sobre el aumento del “proxenetismo de ciudades” y sobre el aumento en el número de menores explotados. El estudio de Hélène Le Bail del CNRS y de Calogero Giametta publicado en abril de 2018 estaba preocupado por un posible aumento de la explotación, debido a una mayor movilidad y una mayor dependencia de los intermediarios desde la penalización de los clientes. Sin embargo, los investigadores deseaban mantener la cautela mientras esperaban la publicación de los datos policiales.

En una encuesta del periodista Stéphane Sellami para el periódico Le Point, publicada hace tres días, las conversaciones con los líderes de la Oficina Central para la Represión de la Trata de Personas (OCRTEH) y de la Brigada para la Represión del Proxenetismo (BRP) confirman los hallazgos anteriores y aportan nuevas cifras nunca vistas. El fenómeno apodado “proxenetismo de ciudades” por la policía apareció en 2015. Jean Marc Droguet de OCRTEH explica:

“En aquel momento, este tipo de proxenetismo permanecía bajo observación porque no estaba muy extendido. Pero hoy, estamos viendo la aparición de redes estructuradas “.

Cuando se le preguntó acerca de un posible vínculo con la nueva ley que penaliza a los clientes, Jean-Paul Mégret de la BRP dependiente de la policía judicial de París responde: 

“Esta ley ha promovido el desarrollo de la prostitución en Internet con tasas equivalentes a las que se aplican en la calle”, y agrega: “Esta ley no ha tenido los efectos deseados. Lo que ha hecho sobre todo ha sido echar a las chicas de la calle para hacerlas ir a hoteles o apartamentos, y ahora todo está pasando por la ciberprostitución.”

En cuanto a las cifras, el artículo de Le Point dice:

“En 2016, los agentes de policía de BRP gestionaron diez casos de proxenetismo de ciudades y catorce un año después. Desde el comienzo de este año, ‘la actividad se ha disparado’, dice un oficial de policía de este servicio especializado. El mismo hallazgo alarmante por parte de OCRTEH: en 2016, se gestionaron cuarenta y seis expedientes; en 2017 fueron ochenta y siete “.

Habitualmente, OCRTEH gestionaba alrededor de 40 casos de trata por año. 87 casos en 2017 representan un récord. Los partidarios de la ley siempre podrán decir que eso significa un mejor trabajo de la policía para identificar estos delitos, o que los representantes de la policía siempre han demostrado ser desfavorable a la penalización de los clientes, ya que no les ayudaba en nada para luchar contra la trata y la explotación Por el contrario, la policía siempre ha tendido a considerar esta medida como una pérdida de tiempo y energía cuando los medios deberían centrarse en combatir el trabajo sexual forzado.

Se sigue esperando el informe de evaluación del gobierno, que se esperaba que fuera publicado en abril de 2018. Cada día se acumulan nuevas pruebas que confirman un balance de la ley cada vez más negativo.