Una mujer apuñalada en París, la reacción (¿hipócrita?) de Pécresse e Hidalgo

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

16 de junio de 2019

http://MA.LUMIERE.ROUGE.BLOGS.LIBERATION.FR/2019/06/16/UNE-FEMME-POIGNARDEE-DANS-PARIS-LA-REACTION-HYPOCRITE-DE-PECRESSE-ET-HIDALGO/

El Grupo de Autodofensa de Trabajadoras Sexuales SWAG.

 

¿Se convertirá finalmente la lucha contra la violencia contra las trabajadoras sexuales en un problema político?

 

El viernes por la tarde, nos enteramos del ataque con cuchillo a una joven de 28 años en el Bois de Boulogne. Un artículo del Parisien describía su estado como crítico, entre la vida y la muerte. Esta agresión es tanto más triste cuanto que hace meses que avisamos sobre el aumento de esto actos de violencia. En agosto de 2018, en el mismo Bois de Boulogne, Vanesa Campos fue asesinada.

La Sra. Schiappa había organizado una reunión con DILCRAH para ver cómo se podían mejorar las cosas y no se llegó a nada. Sin duda ocupada en las 24 Horas de Le Mans, no ha reaccionado a este ataque.

Las señoras Pécresse e Hidalgo, sin embargo, se han expresado en Twitter.

La Sra. Pécresse reaccionó primero (de forma tal vez un poco apresurada) hablando de “asesinato”:

Seguida unos minutos después por la señora Hidalgo:

Estas reacciones son una novedad, ya que hasta ahora es muy raro que los políticos de este rango se expresen sobre la violencia cometida contra las trabajadoras sexuales. El contexto de la proximidad de las elecciones municipales puede explicar esto. Pero lo que plantea dudas es la sinceridad de estas respuestas. De hecho, las actuaciones políticas y los votos de estas mujeres políticas siempre han sido dirigidas contra las trabajadoras sexuales y sus demandas.

La señora Pécresse votó a favor de la penalización de los clientes en tanto que diputada y no sigue una política favorable a las mujeres precarizadas y a las minorías. La Sra. Hidalgo es partidaria de la penalización de clientes desde hace mucho tiempo y también aplica una política municipal muy represiva contra el trabajo sexual en París: ordenanzas municipales en el Bois de Boulogne y en el Bois de Vincennes, hostigamiento policial en Belleville, controles en Château Rouge y otros lugares y un alcalde socialista del distrito 13 que ha llegado a filmar a las trabajadoras sexuales para difundir su imagen (no borrosa) en Internet con todas las repercusiones que esto puede tener en su vida. El “apoyo total” del que habla no parece realmente creíble…


En esta carta dirigida a los vecinos del distrito 18 “en relación con la prostitución”, la alcaldesa de París dice exigir la represión de los propietarios de los pisos de trabajadoras sexuales y garantizar la presencia de la policía en el espacio público para la tranquilidad de los residentes.

Con cursos de defensa personal, asesoramiento legal, sistemas de alerta, las trabajadoras sexuales se organizan a través del proyecto Jasmine y de otros grupos contra la violencia sin el apoyo político o financiero de las autoridades. Hay que considerar el hecho de que estas acciones sean dirigidas por las mismas trabajadoras sexuales y que la clase política siga petrificada en una ideología abolicionista que prohíbe cualquier “ayuda a la prostitución”, que supuestamente debe ser abolida y, por tanto, no se deben crear las condiciones que permitan una mayor seguridad en su ejercicio.

STRASS (Syndicat du Travail Sexuel) denuncia este estado de cosas comparando la lucha contra la violencia con la lucha contra el SIDA:

La muerte de Vanesa Campos en agosto pasado, ha ayudado a aumentar la conciencia pública, pero los legisladores se están quedando por detrás de la sociedad. La “salida de la prostitución” no puede ser la única respuesta del gobierno y las autoridades. Es hora de aceptar en el campo de la lucha contra la violencia que es posible reducir los riesgos, como lo hicimos en el campo de la lucha contra el SIDA en los años 1980-90. Aquí también, se trata de la vida o la muerte. Aquí también, debemos cambiar el paradigma.

Apostar todo a la abstinencia y al fin del trabajo sexual no parece funcionar porque el número de trabajadoras sexuales continúa aumentando, incluídas las víctimas de trata y la explotación de menores. Sin embargo, las políticas de penalización han resultado en una escalada continua de la violencia debido a una mayor precariedad y, por lo tanto, un poder de selección más débil, el desplazamiento de los escenarios de trabajo sexual a lugares más remotos y el aislamiento y, por tanto, la menor ayuda mutua entre trabajadoras sexuales.

Hay que creer que la muerte de las trabajadoras sexuales es preferible a considerar cualquier mejora en sus condiciones de trabajo y correr el riesgo de que se piense que se tolera la existencia de la “prostitución”; pero también, de paso, la suya.

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¿Puede estar la prostitución a punto de ser despenalizada en Estados Unidos?

 


Una manifestante frente a una concentración a las puertas del Ayuntamiento en Manhattan de quienes se oponen a la despenalización de la prostitución. Crédito de Estepanie Keith para The New York Times.

 

Por Jesse McKinley

31 de mayo de 2019

 

 

ALBANY – La marihuana se ha generalizado, los juegos de casino están en todas partes y las apuestas deportivas se están extendiendo. ¿Podría ser la prostitución la próxima?

Los legisladores de todo el país están empezando a reconsiderar cómo manejar la prostitución, ya que las peticiones de despenalización están ganando impulso.

Se han presentado proyectos de despenalización en Maine y Massachusetts; se espera que un proyecto de ley similar se presente al Concejo Municipal en Washington DC en junio; y los legisladores de Rhode Island celebraron audiencias en abril sobre una propuesta para estudiar las consecuencias de despenalizar la prostitución.

Nueva York puede ser la siguiente: algunos legisladores demócratas están a punto de proponer un proyecto de ley de despenalización integral que eliminaría las penas tanto para las mujeres como para los hombres que ejercen la prostitución, así como para los clientes a quienes ofrecen sus servicios.

“Se trata de la profesión más antigua y entendemos que no hemos podido disuadirla o terminar con ella en milenios”, dijo la senadora Jessica Ramos, demócrata de Queens que es una de los patrocinadores del plan. “Así que creo que es hora de enfrentar la realidad”.

Parece poco probable que la legislación de Nueva York se apruebe en los próximos meses, pero la idea de la despenalización ya ha acumulado una creciente lista de partidarios destacados, lo que sugiere que podría seguir ganando terreno.

El debate es indiscutiblemente polarizante en muchos círculos, incluso entre las defensoras de las mujeres víctimas de la trata y el abuso sexual que temen que la creación de un camino legal para la prostitución no elimine, sino que en realidad fomente, la trata sexual clandestina.

Y la despenalización ya está despertando una intensa reacción en las capitales de los estados por parte de los oponentes que consideran que las medidas son ingenuas y potencialmente peligrosas.

Aún así, el tema se ha deslizado en la naciente campaña presidencial del Partido Demócrata: a fines de febrero, la Senadora Kamala Harris de California se convirtió en el primer candidato en respaldar alguna forma de despenalización, una idea también presentada por otro contendiente, el ex gobernador de Colorado, John Hickenlooper.

Kate Zen, a la derecha, dirige a un grupo de mujeres a una reunión en Albany para discutir los argumentos para presentar un proyecto de ley que haría legal la prostitución. Crédito Shannon Straney para The New York Times

“Cuando se habla de adultos que consienten, creo que sí, realmente deberíamos considerar que no podemos penalizar el comportamiento consensual siempre que nadie resulte perjudicado”, dijo Harris, en una entrevista con The Root.

Los partidarios de la despenalización ven sus esfuerzos como parte de una mayor liberalización de las costumbres estadounidenses de décadas, como levantar la prohibición de vender alcohol en domingo y legalizar la marihuana. También enmarcan el tema como un acto de reducción de daños para las prostitutas y una admisión tácita de que la aplicación de la ley moderna y la indignación moral antigua han hecho poco para detener la práctica.

“Hemos aprendido esta lección muchas veces con la prohibición del alcohol, la penalización del aborto o incluso la penalización de la marihuana: el mercado negro crea circunstancias oscuras y proporciona cobertura para mucha violencia y explotación”, dijo Kaytlin Bailey, comediante y ex prostituta que se desempeña como portavoz de Decriminalize Sex Work, que se fundó el año pasado.

La prostitución es legal solo en unos pocos condados de Nevada, e incluso allí, la industria de los burdeles tuvo que rechazar recientemente un proyecto de ley que habría prohibido la prostitución en el estado. E incluso los más optimistas de aquellos que presionan para lograr cambios no creen que ningún estado despenalizará pronto completamente la prostitución.

Pero en lugares como Nueva York, donde los demócratas ahora controlan la Legislatura del Estado después de que una gran cantidad de titulares republicanos fueron eliminados en noviembre por los demócratas que actúan en plataformas progresistas, no hay duda de que el ambiente ha cambiado.

En un mitin reciente en Albany para derogar una ordenanza que penaliza el merodear con el propósito de la prostitución, ex trabajadoras sexuales posaron junto a legisladores como el senador Ramos y el asambleísta Richard N. Gottfried, el presidente del comité de salud.

Los organizadores de la protesta consideran su lucha como una batalla por los derechos civiles y económicos, lo que refleja una pasión progresista más amplia por los derechos de los homosexuales y transexuales, así como la reforma de la justicia penal, que también defiende los derechos de las minorías y los inmigrantes ilegales, e incluso la “autonomía física”, la capacidad de llegar a fin de mes por cualquier medio necesario.

“Yo no veía el sexo como el problema”, dijo Jessica Raven, organizadora comunitaria y ex prostituta menor de edad que fue una de las docenas de trabajadoras sexuales que se manifestaron en Albany en mayo. “Veía la falta de vivienda estable como el problema”.

No obstante, algunos defensores de las mujeres víctimas de la trata y el abuso sexual caracterizan tales esfuerzos en Nueva York y en otros lugares como desorientados. Ellos creen que la despenalización total creará una demanda que será llenada por más mujeres.

“La prostitución es inherentemente violenta”, dijo Ane Mathieson, especialista en programas de Sanctuary for Families, una organización con sede en Manhattan que atiende a las víctimas de la violencia doméstica y es parte de una coalición contra la despenalización. “La compra de sexo promueve la trata sexual, promueve el proxenetismo y el crimen organizado, y la explotación sexual de los niños”.


“Esto se trata de la profesión más antigua, y entendemos que no hemos podido disuadirla o ponerle fin”, dijo la senadora Jessica Ramos, demócrata de Queens, que apoya la despenalización del trabajo sexual. Crédito: Cindy Schultz para The New York Times

El impulso para presentar la despenalización como un problema de derechos civiles también afectó a Laura Ramírez, coordinadora de AF3IRM, un grupo feminista internacional, que dijo que estaba “absolutamente consternada por el hecho de que esto se venda como algo que es progresista”.

“Esta legislación propuesta es la legislación más clasista, racista y absolutamente obtusa que jamás hayamos visto”, dijo Ramírez, durante una contraprotesta opuesta a la despenalización en Albany, agregando que “las mujeres y niñas de este estado merecen algo mejor”.

La Sra. Mathieson y otras personas que trabajan con mujeres en el comercio sexual dicen que los partidarios de la despenalización pasan por alto una serie de detalles espantosos sobre la profesión, incluida la violación, el abuso físico por parte de clientes y proxenetas, el uso habitual de drogas y una carga física a menudo devastadora de múltiples parejas sexuales, a veces en el lapso de unas pocas horas.

“Han aceptado una especie de mito de la industria del sexo que habla de prostitutas felices y crímenes sin víctimas”, dijo Dorchen Leidholdt, directora del Centro de Servicios Legales para Mujeres Maltratadas en Sanctuary for Families en Nueva York, y agregó: “Es una fantasía perpetuada y aceptada por los medios de comunicación “.

Si bien es poco probable que la despenalización se apruebe en Nueva York este año, un par de proyectos de ley relacionados con elementos de la prostitución parecen tener una mayor probabilidad de aprobación, incluido uno que eliminaría los delitos no relacionados con la prostitución, como los cargos por drogas, de los registros de las víctimas de trata sexual.

Recientemente avanzó más allá de un comité del Senado. Un segundo proyecto de ley derogaría el delito de merodeo con fines de prostitución, una ley que los activistas dicen que conduce a detenciones injustas de personas, a menudo transgénero, por usar faldas, condones o incluso “caminar siendo trans.”

El gobernador Andrew M. Cuomo, un demócrata, no ofreció ninguna opinión sobre esos proyectos de ley o sobre la despenalización, y dijo que solo revisaría tales propuestas.

Los Estados Unidos siguen a muchos otros países desarrollados al considerar los efectos de despenalizar la prostitución, que es legal en países europeos como Alemania, Suiza y los Países Bajos, y en otras partes del mundo.

Los resultados de tales reformas son mixtos: en Nueva Zelanda, por ejemplo, que despenalizó la prostitución en 2003, un estudio de 2012 descubrió que “la gran mayoría de las personas involucradas en la industria del sexo están en mejores condiciones” con la despenalización. Pero el informe también agregó que “muchas trabajadoras sexuales seguían siendo vulnerables a las ‘condiciones de empleo explotadoras’” y que algunas trabajadoras sexuales estaban siendo obligadas a aceptar clientes “en contra de su voluntad”.

Sin embargo, también encontró que “el número de trabajadoras sexuales, y de trabajadoras menores de edad, no parece haber cambiado significativamente” debido a la despenalización.

John Hickenlooper, ex gobernador de Colorado y candidato demócrata a la presidencia, ha planteado la idea de algún tipo de despenalización. Crédito Kristopher Radder / The Brattleboro Reformer, a través de Associated Press

Algunos opositores a la legalización apoyan una forma de despenalización parcial conocida como el “modelo nórdico” o el enfoque de “terminar con la demanda”, que pone el énfasis en el procesamiento judicial de las personas que compran sexo, pero no de quienes venden sus cuerpos, y ofrece en cambio servicios sociales a las prostitutas.

Dichas políticas tienen partidarios de alto perfil como Gloria Steinem, quien ofreció su apoyo al modelo nórdico en una reciente manifestación en el Ayuntamiento de la ciudad de Nueva York con el objetivo de combatir los esfuerzos en Albany.

“Es crucial despenalizar a las mujeres, hombres y niños prostituidos”, escribió Steinem en una declaración que se leyó en el mitin. “E igualmente crucial, no despenalizar a los proxenetas y tratantes que los explotan”.

Además de las complejidades en torno al tema, algunos opositores de la despenalización total, como Sanctuary for Families, apoyan la eliminación de registros de antecedentes penales y la eliminación de las ordenanzas de merodeo, una posición también sostenida por Decrim NY, la coalición que está tras del impulso general de despenalización en Nueva York.

Los proyectos de ley de despenalización ofrecidos por los legisladores en Massachusetts y Maine crearían sistemas similares al “modelo nórdico”, eliminando las penas para las prostitutas, pero siguiendo penalizando a los compradores y proxenetas.

La patrocinadora de Massachusetts, la representante Kay Khan, una demócrata de Newton, Massachusetts, dijo que su proyecto de ley no solo ayudaría a poner fin al “ciclo de trauma y encarcelamiento” sino que también le ahorraría al estado aproximadamente $ 1 millón por año que podría usarse para servicios como alojamiento.

Pero la senadora estatal Julia Salazar, una demócrata de Brooklyn que realizó una campaña insurgente exitosa para el cargo el año pasado que incluyó la aprobación de la despenalización, dijo que el “modelo nórdico” no resolvía el problema de la prostitución porque aún hacía a las trabajadoras sexuales “cómplices de actividad ilegal”. . ”

“Todavía no traería la industria a la superficie”, dijo.

Aún así, agregó que había sido “muy gratamente sorprendida” por la rapidez con que la despenalización ha aumentado “en el discurso público” durante el último año.

A pesar de algunos avances, los logros legislativos en torno a la prostitución a menudo han sido escasos. El proyecto de ley de Maine fue declarado muerto en el Senado del estado a fines de mayo, y otros esfuerzos recientes también se han estancado: en 2017, por ejemplo, la Cámara de Representantes de New Hampshire aprobó un proyecto de ley que establece un comité legislativo para estudiar la despenalización del trabajo sexual, como la actual propuesta en Rhode Island. Pero el proyecto de ley de New Hampshire se estancó en el Senado estatal en medio de una fuerte oposición del gobernador Chris Sununu, un republicano.

La patrocinadora del proyecto de ley, Elizabeth Edwards, dejó el cargo el año pasado, pero dijo que espera que sus antiguos colegas continúen luchando. “Parece un área de política en la que podríamos hacerlo mucho mejor”, dijo.

“Ojalá el mundo supiera que estas son solo personas que están ganando dinero de una manera que creo que es un beneficio social neto”, agregó la Sra. Edwards, una demócrata. “Siempre habrá gente que quiere tener sexo. Es un impulso humano básico. Todo lo que puedes hacer es hacerlo más seguro”.

 

Jeffery C. Mays contribuyó reportando.

Ningún modelo en la práctica: ¿un “modelo nórdico” para responder a la prostitución?

 

 

Crimen, ley y cambio social.

Mayo de 2019, Volumen 71, Número 4, pp 423–439 | Citar como

 

 

 

  • Autores
  • Sarah Kingston
  • Terry Thomas

 

Primera publicación en línea:: 25 de octubre de 2018

https://link.springer.com/article/10.1007/s10611-018-9795-6

 

Resumen

El llamado modelo nórdico para responder a la prostitución ha sido considerado en los debates legislativos en toda Europa e internacionalmente, y algunos lo consideran la mejor práctica para combatir la trata sexual y se cree que apoya la igualdad de género. Sin embargo, cuando cuestionamos la utilización de las leyes de los países nórdicos por los encargados de hacer cumplir la ley, no se está implementando de acuerdo con la ley. Argumentamos que “todo lo que está ocurriendo es la transferencia de retórica e ideología” en estos países ((Stone Politics, 19 (1): 51-59, 1999) en 56). En este artículo, exponemos las grietas en el llamado modelo nórdico, desacreditando así la naturaleza “persuasiva” de un enfoque nórdico unificado de la prostitución. Nos basamos en la transferencia de leyes y en la literatura de derecho comparado para ilustrar los problemas y desafíos de la adopción ingenua de este llamado modelo, argumentando que esto puede llevar a una transferencia no informada, inapropiada e incompleta del modelo nórdico, que luego se convierte en una norma irritante. exacerbando los problemas que trata de resolver.

Introducción

Se ha afirmado que existe un modelo nórdico para responder a la prostitución después de que Suecia, Noruega, Islandia y Finlandia introdujeron una legislación que tipificó como delito la compra de sexo. Este modelo se ha considerado posteriormente como un enfoque político exitoso en muchos países internacionales y europeos, y ha llevado a algunas naciones a promulgar leyes similares. El enfoque adoptado por los países nórdicos se ha identificado como un enfoque de política “neo-abolicionista” a la prostitución [1]. Este enfoque considera que la prostitución es el resultado de la opresión de las mujeres por parte de los hombres y, por lo tanto, el enfoque de política legal que se toma se centra en la penalización de los clientes [2], ya que siempre se asume que son hombres. Este enfoque de política es identificado por algunos como la mejor práctica y, por lo tanto, se ha identificado como un enfoque de política progresivo a seguir internacionalmente. Su consideración generalizada en los debates sobre la prostitución legal y política demuestra la gravedad de un enfoque aparentemente coherente y unificado de la prostitución y que el modelo nórdico tiene importancia internacional.

Por lo tanto, no es sorprendente que otros países hayan buscado inspiración en este modelo. La ministra de Justicia e Igualdad de la República de Irlanda, la diputada Frances Fitzgerald, identificó el modelo como un enfoque a seguir al debatir el proyecto de ley de la República de Irlanda, antes de que se convirtiera en ley [3]. En Canadá, el modelo se discutió a lo largo de los debates parlamentarios antes de que la compra de servicios sexuales se convirtiera en un delito penal [4]. Más recientemente, en las presentaciones del Reino Unido presentadas al Comité de Asuntos Internos de la Cámara de los Comunes (2016), el Tercer informe sobre la prostitución identificó el modelo nórdico como un posible enfoque a seguir [5].

Sin embargo, cuando investigamos las leyes de prostitución de los países nórdicos y la utilización de estas leyes por parte de los encargados de hacer cumplir la ley, es evidente que las leyes no se están implementando. Por lo tanto, esto pone en duda la afirmación de que existe un enfoque unido y convincente de la prostitución. Más bien, la evidencia sugiere que los enfoques en estos países nórdicos son dispares, y que Noruega, Finlandia e Islandia enfrentaron muchos problemas y desafíos cuando adoptaron el enfoque de política adoptado por Suecia. En particular, los encargados de hacer cumplir la ley no utilizan y aplican la ley. En este sentido, afirmamos que “todo lo que está ocurriendo es la transferencia de retórica e ideología” en estos países nórdicos ([6] en 56).

En este artículo, realizamos una revisión sistemática de la implementación de la ley por parte de los países nórdicos para penalizar la compra de sexo. Nuestra contribución original a estos debates se basa en la transferencia de leyes y la literatura de derecho comparado, así como en la investigación académica que ha documentado los debates de implementación post-legislativa. Exponemos las grietas en el llamado modelo nórdico, desacreditando así la naturaleza persuasiva de un enfoque nórdico unificado de la prostitución. Iluminamos los problemas y los desafíos de la adopción ingenua de este llamado modelo, argumentando que esto puede llevar a una transferencia no informada, inapropiada e incompleta del modelo nórdico, que luego se convierte en una norma irritante, lo que exacerba aún más los problemas que trata de resolver. Por lo tanto, instamos a los gobiernos a que aprendan las lecciones de los problemas y desafíos de la adopción del modelo nórdico, en lugar de transferir el enfoque de políticas por razones puramente ideológicas.

Comenzamos el artículo examinando los antecedentes de la afirmación de que existe un modelo nórdico. Luego examinamos la importación internacional del modelo nórdico. Luego cuestionamos la implementación de estas leyes por parte de los encargados de hacer cumplir la ley, así como los problemas y desafíos asociados con la adopción del modelo. Finalmente, el artículo considera las razones por las cuales el modelo nórdico sigue teniendo importancia internacional y las implicaciones que esto tiene.

Antecedentes del modelo nórdico

Se ha sugerido que la introducción de un delito penal por la compra de servicios sexuales en Suecia, seguida más tarde por Noruega e Islandia, y parcialmente en Finlandia, significa un enfoque nórdico unificado de la prostitución [7]. Las afirmaciones de que existe un modelo nórdico se han identificado en los medios de comunicación, los debates políticos y los círculos políticos. La investigación del Comité de Asuntos Internos de la Cámara de los Comunes del Reino Unido (2016) sobre la prostitución ha generado presentaciones escritas que han identificado un modelo nórdico [5]. Las ONG y las organizaciones basadas en los derechos también han hecho referencia a la existencia de este modelo [8], y algunos grupos lo identifican como ‘un enfoque basado en los derechos humanos y la igualdad de género también conocido como el “modelo sueco”‘ ([9] en 1 ).

Este modelo a veces se conoce como el modelo sueco porque Suecia fue el primer país en introducir una legislación que creó un delito para la compra de sexo en 1999 [10]. La ofensa, según lo establecido en el Código Penal Sueco, Capítulo 6 s.11, lo convierte en un delito ‘cualquier persona que: obtiene relaciones sexuales casuales a cambio de un pago, es sentenciada por la compra de servicios sexuales a una multa o prisión que no exceda un año’ ‘[11]. La legislación en Suecia se introdujo para “actuar como un elemento disuasorio para quienes compran servicios sexuales, de modo que el número de compradores disminuya” ([12] en 1). El gobierno sueco creyó que:

Se considera que la prostitución causa graves daños tanto a las personas como a la sociedad en su conjunto. La delincuencia a gran escala, incluida la trata de personas con fines sexuales, las agresiones, la procuración y el tráfico de drogas, también suele asociarse con la prostitución … la penalización de la compra de servicios sexuales podría dificultar que varios grupos o individuos en otros países establezcan actividades más extensas actividades de prostitución organizadas en Suecia (ibid: ([12] en 1).

También se consideró que la existencia de la prostitución socavaba la posición de las mujeres en la sociedad y que la nueva ley enviaría un mensaje importante a nivel internacional:

es vergonzoso e inaceptable que, en una sociedad con igualdad de género, los hombres obtengan relaciones sexuales casuales con las mujeres a cambio de un pago y que Suecia, al introducir una prohibición en la compra de servicios sexuales, también envió una señal importante a otros países destacando nuestra perspectiva sobre la compra. Servicios sexuales y prostitución ([13] en 4).

Se creía que la ley “marca la actitud de Suecia hacia la prostitución”, ya que el gobierno cree que “no es un fenómeno social deseable” ([13] en 9). Se esperaba que esta actitud y enfoque de la prostitución serían adoptados por otros países y, como Levy ha afirmado:

Desde la introducción de la ley, Suecia ha realizado grandes esfuerzos para exportar la legislación, impactar e influir en el derecho, la filosofía política y académica y el debate a nivel internacional ([14] en 1).

El gobierno sueco realizó dos revisiones para demostrar la efectividad de las leyes y su implementación en la práctica después de diez años [13, 15]. La primera revisión comparó la prevalencia supuesta de la prostitución en Suecia con Noruega y Dinamarca antes de la introducción de la prohibición y concluyó que la prevalencia era tres veces mayor en Noruega y Dinamarca que en Suecia después de la prohibición [13]. La segunda revisión fue parte de un plan de acción del Gobierno contra la prostitución y la trata de personas con fines sexuales, y nuevamente concluyó que la demanda se había reducido [15], y que en general “la prohibición de la compra de servicios sexuales ha tenido el efecto deseado y es un instrumento importante para prevenir y combatir la prostitución y la trata de personas con fines sexuales ‘([12] en 1). La evaluación e implementación de la ley para prohibir la compra de servicios sexuales se consideró, por lo tanto, un éxito [16]. Después de implementar leyes similares en 2009, Noruega presuntamente presenció una reducción dramática similar en la prevalencia de la prostitución callejera [16] .1 Es esta emulación de política legal, así como la introducción de un delito similar en Finlandia e Islandia, 2,3 lo que ha llevado a algunos a afirmar que existe un modelo nórdico.

Importacion internacional

El éxito percibido del enfoque de la política nórdica ha llevado a otros países a considerar la transferencia al modelo nórdico. Los llamamientos a adoptar este modelo legal se deben a la creencia de que este enfoque aborda la desigualdad de género, la trata y la explotación. Por ejemplo, la eurodiputada Mary Honeyball y ponente de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo publicó un informe sobre la explotación sexual y la igualdad de género el 3 de febrero de 2014; Entre otras cosas el informe dice que:

Considera que la forma más eficaz de combatir la trata de mujeres y mujeres menores de edad para la explotación sexual y mejorar la igualdad de género es el modelo implementado en Suecia, Islandia y Noruega (el llamado modelo nórdico) [22].

Aunque la Unión Europea siempre ha dicho que las políticas y leyes sobre la prostitución están fuera de su competencia y que, por lo tanto, son un asunto para países individuales, todavía se han hecho intentos para aprobar leyes paneuropeas.4 Por lo tanto, se ha afirmado que hay un fuerte viento que sopla desde Suecia y otros países nórdicos:

Apoyo el modelo sueco (también utilizado en Islandia y Noruega), y he escrito un informe para el comité de mujeres del Parlamento Europeo que lo defiende. Hoy votamos el informe para que llegue al parlamento el próximo mes, enviando una fuerte señal de que el viento sopla en dirección de Escandinavia [23].

Los debates sobre políticas de prostitución internacional se han vuelto cada vez más interesados ​​en lo que se ha denominado el modelo sueco y nórdico. En Escocia y Luxemburgo, aunque los planes para adoptar este modelo fueron rechazados, el modelo sueco y nórdico se identificó en las discusiones políticas y durante las visitas realizadas a Suecia [24, 25, 26, 27, 28]. Este interés se demuestra mediante la introducción de leyes algo similares en Irlanda del Norte5 e Inglaterra y Gales6, donde se penalizó la compra de servicios sexuales de una prostituta sometida a la fuerza. En Francia, después de dos años de debate, el Senado francés introdujo la ley por la que la compra de sexo era un delito y el delincuente es responsable de una multa y otras sanciones [31, 32, 33, 34]. En las etapas de consulta de este proyecto de ley, una delegación de activistas, que formó parte de la Asamblea Nacional en Francia, estableció un grupo de trabajo que, entre otras cosas, realizó una visita a Suecia para comprender cómo se estaba implementando la ley y qué impacto La ley tenía sobre las trabajadoras sexuales [35]. En los debates parlamentarios franceses se reconoció que Finlandia, Noruega e Islandia habían seguido el modelo sueco y esta ley había cambiado las actitudes y comportamientos en estos países [35].

Otros países europeos, como la República de Irlanda, han mostrado sus intenciones de adoptar este enfoque legislativo. En junio de 2013, la Comisión de Justicia, Defensa e Igualdad del Parlamento irlandés emitió un informe en el que recomendaba una reforma de la legislación sobre la prostitución, con disposiciones que penalizan la compra de servicios sexuales [36]. El comité visitó Suecia para ver cómo funcionaba su ‘Ley de Compra de Sexo’ y recibió un gran apoyo para el enfoque sueco de los grupos de campaña en Irlanda.7 En 2017, Irlanda se convirtió en otro país que convirtió la compra de sexo en un delito penal .8 La ministra de Justicia e Igualdad, Frances Fitzgerald declaró en su discurso ante el Departamento de Justicia e Igualdad que “Irlanda será la séptima jurisdicción en introducir leyes dirigidas a la compra y despenalizar a quienes prestan el servicio sexual” ([3] en 1 ).

Al igual que con otros países, las preocupaciones sobre la trata parecen haber dado impulso a esta búsqueda. La ministra de Justicia e Igualdad, la diputada Frances Fitzgerald, declaró: “Mi principal preocupación, al presentar estas disposiciones, es reivindicar los derechos humanos de las personas objeto de trata con fines de explotación sexual”, la ley del comprador sexual dice que es “la más efectiva”. herramienta para prevenir y combatir la trata de seres humanos ‘([37] en 1). Teresa Whitaker, de la Sex Workers Alliance of Ireland , dijo que estos movimientos ignoran a las mujeres que deciden vender sexo y, a su vez, como “este movimiento está arrasando … en toda Europa, se ha convertido en una cruzada moderna” ([38] en 1).

La importación internacional del modelo nórdico sigue siendo considerada por otros países de Europa. Sin embargo, el grado en que existe un modelo nórdico coherente es cuestionable, sobre todo porque las leyes nórdicas operan en contextos diferentes y no están implementadas en la legislación existente o por los profesionales de la misma manera. Por lo tanto, el grado en que se puede afirmar que existe un modelo de política nórdica debe considerarse con cautela. Para examinar críticamente si existe un llamado modelo nórdico unificado entre los países nórdicos, la siguiente parte del artículo considerará estas leyes en su entorno regulatorio.

 Ningún modelo en la práctica: falla de implementación

Las afirmaciones de que existe un modelo nórdico deben verse con escepticismo cuando examinamos la implementación de los fundamentos de la ley en el entorno regulatorio. Aunque parece haber un argumento razonado de que existe un enfoque de política común para la prostitución, ‘una vez que interroguemos el entorno regulatorio, es probable que encontremos que las normas que realmente guían el trato diario son bastante diferentes a las reglas que se han logrado. La notoriedad en los libros de leyes ‘([39] en 199). De hecho, una vez que examinamos la implementación de la ley, es evidente que estos países nórdicos han experimentado problemas posteriores a la transferencia, cuando aquellos cuya función es aplicar la ley no lo hacen. Por lo tanto, el contexto en el que se transfiere una norma legal es fundamental para su implementación y adopción exitosas. Como explica Hage, el funcionamiento de los fundamentos de la ley depende de cómo los agentes legales lo utilizan en su trabajo. Y esto, a su vez, depende de la cultura general del país o región dentro del cual la ley y los agentes legales deben funcionar “([40] en 50). Por lo tanto, aunque se ha introducido una legislación para que sea un delito pagar por el sexo, no necesariamente se está implementando, lo que socava la afirmación de que en la práctica existe un “modelo” coherente.

Como resultado, Dolowitz y Marsh afirman que las transferencias de leyes pueden llevar al fracaso de la ley [41]. Sugieren que hay tres factores que pueden llevar al fracaso de la ley: transferencia no informada, transferencia incompleta y transferencia inapropiada. La primera, transferencia no informada, surge cuando un país toma prestada la ley de otro pero no tiene información suficiente sobre cómo funciona. La segunda, transferencia incompleta, se produce cuando no se transfieren los elementos clave de la ley. En tercer lugar, la transferencia inapropiada tiene lugar cuando el país prestatario pasa por alto o ignora los contextos económicos, políticos, sociales e ideológicos críticos. Zweigert y Kotz identifican que cuando se considera una transferencia de una ley de un país a otro, se deben hacer dos preguntas importantes: primero si ha resultado satisfactoria en su país de origen y, segundo, si funcionará en el país donde se ha propuesto adoptarla ‘([42] en 17). La siguiente parte del artículo, por lo tanto, examinará la ley en contexto para explorar si existe un modelo coherente en la práctica.

¿Transferencia no informada?

La adopción del enfoque sueco de la prostitución sin tener en cuenta la información suficiente sobre los efectos negativos podría llevar a la transferencia no informada de la política legal, ya que “si hubiera habido un análisis más exhaustivo … es probable que el gobierno se hubiera dado cuenta de algunos de los inconvenientes”. ‘([41] en 18–19). Una consecuencia de la transferencia mal informada de la política legal, podría llevar a lo que Teubner describe como un “irritante legal” [43], ya que “la transferencia intentada no solo fracasará sino que exacerbará aún más los problemas a los que se dirige una ley” ([44] en 228). Las investigaciones han demostrado que el enfoque sueco tiene una serie de consecuencias negativas que deberían ser consideradas por los países prestatarios, así como el impacto negativo que este enfoque ha tenido en otros países nórdicos.

Los efectos negativos del enfoque sueco han incluido el aumento de la vulnerabilidad de quienes venden servicios sexuales y de víctimas de la trata. Algunos incluso han afirmado que el gobierno sueco ignora y hace la vista gorda a los efectos negativos de la ley. Como dijo un entrevistado en el estudio de Levy, “no pensaron realmente en los efectos que esto tendrá en la vida de las personas”. Y aún cierran sus ojos y oídos ante el efecto que ha tenido “([24] en 64). En Suecia, se ha argumentado que, en lugar de reducir la explotación y el abuso, la ley ha hecho que las trabajadoras sexuales sean más vulnerables a la explotación [45]. Se ha demostrado que quienes venden servicios sexuales en la calle en Suecia tardan menos tiempo en negociar con los clientes, lo que reduce su capacidad para evaluar los riesgos potenciales [46]. Estudios previos en Suecia y el Reino Unido han demostrado que la aplicación de la ley puede llevar a la industria a la clandestinidad, lo que puede conllevar mayores riesgos tanto para las trabajadoras sexuales como para sus clientes mientras intentan evadir el procesamiento policial [47, 48, 49]. Del mismo modo, en Francia, las investigaciones de Le Bail y Giametta han demostrado cómo la penalización de los clientes en Francia ha incrementado los niveles de violencia y los riesgos que enfrentan quienes venden sexo y cambió la relación de poder en favor de los clientes que se sienten más capaces de hacer demandas e imponer condiciones [50].

Los efectos negativos de adoptar el enfoque sueco también se pueden observar en Noruega, donde el informe Pro Sentret indicó que la ley para penalizar a los clientes hace que las trabajadoras sexuales sean mucho más susceptibles a la violencia porque la industria del sexo se oculta aún más para evitar el enjuiciamiento penal [51]. Según este informe de 2012, el 59% de las participantes dijeron que habían experimentado violencia después de la introducción de la ley de compra de sexo ([51] en 4). Al responder al informe, la miembro del Parlamento del Partido Conservador, Anniken Hauglie afirmó que “la realidad es que la ley ha dificultado las cosas para las mujeres en la prostitución” [52]. En contraste, la investigación ha demostrado que la despenalización en Nueva Zelanda ha permitido a quienes venden sexo determinar qué servicios proporcionarán y cuáles no, a qué clientes prestarán servicios, así como a negociar prácticas sexuales más seguras [53]. Su posición legal significa que, cuando se producen casos de explotación, pueden llevar su caso a un tribunal de derechos humanos o mediante otros procesos legales [54].

Otro problema asociado con el enfoque sueco es la base de evidencia sobre la cual se ha racionalizado. Se ha sugerido que su introducción era necesaria para combatir la trata sexual. La creencia sostenida es que al reducir la demanda de prostitución, la trata sexual se reduciría. Esta es una suposición interesante cuando exploramos investigaciones realizadas donde la compra de sexo no está tipificada como delito, como en Nueva Zelanda, que encontró que solo el 4% de las trabajadoras sexuales encuestadas informaron que habían sido obligadas a trabajar [55]. En cambio, los críticos del modelo sueco han argumentado que la penalización de la compra de sexo en Suecia no ha conducido a una reducción en el alcance de la trata. Como la Alianza Global contra el Tráfico de Mujeres ha afirmado, “no hay pruebas de que criminalizar o penalizar de otro modo a los clientes de las trabajadoras sexuales ha reducido la trata de personas o el trabajo sexual” ([56] en 1). En cambio, la penalización de los clientes ha hecho que las trabajadoras sexuales sean más vulnerables a la explotación [45], y las víctimas de la trata de personas son más reacias a denunciar su explotación a la policía por temor a las represalias de los tratantes y por su inherente desconfianza hacia las autoridades. Además, en Finlandia, el sargento jefe Kenneth Eriksson afirma que la ley finlandesa es contraproducente ya que los clientes son disuadidos de reportar posibles evidencias de trata sexual y explotación a la policía, ya que ellos mismos temen el procesamiento penal ([57] en 28). A pesar de estas consecuencias negativas, un informe encargado por el Ministerio de Justicia de Finlandia indicó claramente su apoyo a una prohibición total de la compra de sexo (actualmente, en Finlandia opera una prohibición “parcial”). Su preferencia es seguir el modelo sueco, que se considera que tiene pocos problemas, es menos ambiguo y tiene poco impacto negativo en las trabajadoras sexuales [20].

La afirmación de que “la prohibición de comprar servicios sexuales ha reducido la demanda de sexo y, por lo tanto, ha contribuido a reducir el alcance de la prostitución en Noruega” ([58] 11), también se ha sometido a un examen crítico. Por ejemplo, aunque la investigación ha identificado que la prevalencia de la compra de sexo tiende a ser mayor en países donde la prostitución es legal, los autores también resaltan que es probable que las tasas de autoinforme sean más bajas en un país donde la prostitución es ilegal y esto explica por lo tanto estas tasas de prevalencia más bajas [59]. De hecho, las investigaciones han demostrado que en los países donde la prostitución es ilegal, la industria se oculta más a medida que los involucrados tratan de evitar ser identificados o procesados ​​por las autoridades [48, 60]. Una consecuencia de esto puede ser el “cambio espacial” donde la prostitución se desplaza a espacios menos visibles: gracias a los desarrollos tecnológicos, quienes venden sexo no abandonan la industria, sino que adaptan sus prácticas para evitar el procesamiento [61]. Por lo tanto, la aparente reducción de la prostitución es simplemente un reflejo de la invisibilidad de la industria desde espacios públicos o visibles.

El cambio espacial y el deseo de evitar el enjuiciamiento también pueden ayudar a explicar la investigación que ha identificado que en los países donde la prostitución es legal, las tasas de trata también son más altas [62]. Las investigaciones sobre clientes masculinos del sexo comercial han indicado su renuencia a reportar casos de posible explotación o abuso a las autoridades en el Reino Unido porque pueden enfrentar un proceso judicial [63]. Además, aunque la investigación realizada por Kotasdam y Jakobsson encontró que las tasas de trata sexual son más altas en los países donde la prostitución es legal, también reconocen que, en los países con una gran cantidad de recursos, las capacidades mejoradas de aplicación de la ley y los sistemas legales pueden estar en mejores condiciones para detectar y procesar la trata sexual [64]. La investigación también ha demostrado que algunas migrantes que venden servicios sexuales han reclamado su condición de víctima para obtener acceso a los recursos y evitar la deportación, lo que complica aún más los hallazgos de las tasas de prevalencia de la trata sexual [46, 65].

La ineficacia y legitimidad potencial del enfoque de política legal sueca o nórdica, sin embargo, no ha sido ignorada por otros países. Por ejemplo, en Luxemburgo, el gobierno luxemburgués rechazó un proyecto de ley que penalizaría la compra de sexo en 2014 porque se creía que la ley podría aumentar los peligros para las trabajadoras sexuales, ya que serían más propensas a trabajar solas si la ley era aprobada [28]. Según el eurodiputado luxemburgués Cécile Hemmen “No vamos a aplicar el modelo sueco u otro. En cuanto a la prostitución, la idea del gobierno es encontrar un enfoque adaptado a Luxemburgo ‘[66]. Del mismo modo, Dinamarca, país nórdico, no ha tipificado como delito penal la compra de sexo a pesar de las campañas de los grupos de mujeres y políticos para cambiar la ley [67].

Transferencia incompleta e inapropiada

La simple adopción de un modelo de otro país, porque parece funcionar, no tiene en cuenta los problemas sociales más amplios y, por lo tanto, puede no funcionar en otro país. La transferencia de leyes puede ser un proceso diverso y multifacético que puede estar plagado de muchos desafíos y problemas, y puede estar mediado por un contexto social, histórico, cultural particular. Canton y McFarlane argumentan:

Al igual que cada ley es única, diferentes áreas de la política pública plantean sus propios desafíos para la transferencia. Esto es cierto de la justicia penal. Hay variaciones considerables entre las diferentes naciones en sus puntos de vista sobre los orígenes del crimen y sobre cómo el Estado y la comunidad deben responder a los delincuentes … Cada vez se reconoce más que la trayectoria del desarrollo de leyes de justicia penal depende de una amplia gama de normas, leyes y políticas económicas e influencias sociales, culturales y emocionales, interactuando entre sí de manera incierta ([68] en 1-2).

Los problemas que puede la transferencia de políticas legales pueden incluir “organización económica”, “diferencias en contextos institucionales políticos”, “el papel desempeñado por los medios de comunicación” y “un conjunto particular de ‘rasgos culturales’” ([69] en 442 –3). Como argumentan Stenson y Edwards, “si se debe evitar la emulación ingenua de leyes, se debe prestar mayor atención … al concepto de “filtro social”([44] en 228). De hecho, el intento de adopción del modelo nórdico puede ser rechazado por la nación anfitriona debido a su incompatibilidad con los valores sociales y culturales de ese país. Esto se observó en el Reino Unido cuando los acuerdos de Estados Unidos de acceso abierto al registro de delincuentes sexuales, conocido como ‘Notificación a la Comunidad’ (o ley de Megan) fueron rechazados en el parlamento en 1997. Como Alun Michael (por la oposición) afirmó ‘Podemos aprender algunas lecciones de los Estados Unidos [pero] … nuestra cultura, ley, servicio de policía y otros servicios son diferentes ‘[70].

Muchos estudios legales comparativos han demostrado que las leyes transferidas o copiadas no han funcionado debido a la resistencia a la plena aplicación de la ley o debido al incumplimiento por parte de los legisladores o los encargados de hacer cumplir la ley [39]. Utilizando el ejemplo del mercado de consumo en Europa y las crecientes directivas de armonización del mercado para los consumidores, Brownsword describe cómo “aunque se pueden copiar las directivas, no se copian en la práctica de la misma manera” ([39] en 198 ).

Por lo tanto, los problemas con la implementación del modelo nórdico también pueden ocurrir después de la transferencia cuando aquellos cuya función es utilizar la ley no lo hacen porque no pueden, no quieren o son ineptos. A pesar del enfoque legal de la aplicación de la ley centrada en los clientes en Francia, quienes venden sexo son aún procesadas con más frecuencia ​​y enfrentan la intimidación y amenazas de la policía [50]. En Suecia, a pesar de que la venta de sexo no es un delito penal, las investigaciones han demostrado la manera parcial y discriminatoria en que la policía responde y trata con quienes venden servicios sexuales [71]. La creencia de que una persona que vende servicios sexuales no puede ser violada fue expresada por los oficiales de policía en la investigación de Levy en Suecia [14], y se hizo eco en una investigación en Inglaterra [72]. En Inglaterra y Gales, Kingston y Thomas descubrieron que la policía no estaba usando la ley parcial que penalizaba a los hombres por comprar servicios sexuales a mujeres víctimas de trata. La policía no pudo detectar si una trabajadora sexual era víctima de explotación o coerción porque la ley tampoco es necesaria, la policía no recibió la capacitación adecuada para identificar a las víctimas o debido a la incapacidad / falta de voluntad de las trabajadoras sexuales para denunciar su victimización a la policía [ 73]. Por lo tanto, aunque la falta de pagar por el sexo puede ser procesada, aquellos cuya función es hacer cumplir esta ley, la policía, no lo están haciendo.

De manera similar, en Noruega, a pesar del éxito aparente de los grupos de activistas para lograr un cambio en la ley, los críticos han argumentado que ha habido una falta de apoyo político a la ley y la consiguiente falta de implementación de la legislación por parte de la policía [74] . En septiembre de 2013, los partidos políticos noruegos como el Partido Liberal (Venstre), el Partido Conservador (Høyre), el Partido del Progreso populista de derecha (Fremskrittspartiet) y el Partido Verde (Miljøpartiet de Grønne) hicieron todo lo necesario para revocar la Ley de Compra de Sexo. Durante su campaña electoral [74]. Stø y Håland afirmaron que faltaba apoyo político para que la ley penalizara a los clientes ([74] en 4). Como afirman:

Nunca podríamos haber imaginado cuán fuerte sería la oposición a la Ley de Compra de Sexo de Noruega cuando se implementó por primera vez el 1 de enero de 2009: por parte de la policía, que apenas la aplica; por los políticos, que han hecho de levantar la prohibición parte de sus promesas electorales; y por los medios de comunicación, que proporcionan una plataforma para los opositores de la ley y para quienes elogian la prostitución… No es ningún secreto que se implementó la Ley de Compra de Sexo contra la voluntad de los líderes del Partido Laborista y del Partido de la Izquierda Socialista. El ministro de Justicia en ese momento, Knut Storberget, era un fuerte opositor a la nueva ley y al que estaba dispuesto a implementarla. Sabiendo esto, puede que no sea una sorpresa que la ley se haya aplicado de manera muy relajada.

En Islandia, Stø y Håland informan que el movimiento feminista todavía está luchando para que la policía utilice la ley contra los compradores de servicios sexuales [74]. Un grupo clandestino llamado “Stóra Systir” (“Big Sister”) publicó anuncios falsos en sitios web como einkamal.is, mypurplerabbit.com., Raudatorgid.is y publicó anuncios clasificados que ofrecían “masajes” en el diario Fréttabladid. Obtuvieron los nombres de 56 hombres, 117 números de teléfono y detalles de 29 correos electrónicos de hombres que habían mostrado interés en comprar servicios sexuales durante un período de tres semanas. El grupo afirmó que habían decidido tomar medidas y exponer a los hombres debido a la inacción de la policía [75].

En Suecia, del trabajo de Levy se desprende claramente que hay muchos profesionales que no apoyan la ley sueca y han criticado duramente la evaluación de la ley por parte del gobierno sueco [14]. Como afirmó un participante de su estudio, “con mucho es la peor mierda que he leído entre los informes comisionados … es extremadamente pobre y está lleno de contradicciones e inconsistencias” ([14] en 55). El Instituto Sueco también ha reconocido la evidencia de la falta de apoyo a la ley y la división en la opinión pública en Suecia, quienes afirman que:

A pesar de la posición oficial, todavía hay un debate en Suecia sobre las actitudes hacia la prostitución. Quienes defienden la prostitución argumentan que es posible diferenciar entre prostitución voluntaria y no voluntaria, que los adultos deberían tener el derecho de vender libremente y comprar sexo libremente, y que la prohibición de la compra de servicios sexuales representa una posición obsoleta basada en la moralidad sexual ([13] en 5).

Al igual que con las leyes que se instauran, su implementación por parte de los profesionales no es automática. Esto se puede ver muy claramente en el caso de la Ley de delitos y trastornos del Reino Unido de 1998 (ss. 14 a 15) que permite a las autoridades locales solicitar órdenes de toque de queda locales para niños menores de 10 años en áreas específicas. Posteriormente, ninguna autoridad local en Inglaterra y Gales ha tratado de usar este poder. Se podría argumentar que la adopción y transferencia del enfoque de la política legal sueca fue una forma de “transferencia coercitiva” ([76] en 344), y ha resultado en un “fracaso de implementación” ([41] en 21). Como no hay apoyo para su introducción en algunos países, se ha producido un fallo en su implementación por parte de los profesionales. Estos debates de implementación posteriores a la transferencia evidentemente resaltan la utilización fragmentada, inconsistente e incoherente de la ley por parte de los encargados de hacer cumplir la ley y la falta de apoyo por parte de otros profesionales. Como resultado, la función de la ley no se pone en práctica.

Discusión

La transferencia de políticas legales y públicas sigue siendo vista como una estrategia útil a emplear y se afirma que su uso ha crecido en el contexto de los avances en la tecnología que ha permitido la comunicación internacional y el aprendizaje mutuo mucho más fácil [41]. En un mundo cada vez más interconectado y dependiente, puede que no sea sorprendente que hayan surgido políticas globales para abordar problemas como las presiones económicas mundiales, ya que los responsables de legislar van a otras naciones para ver cómo funcionan las leyes, los procesos y las instituciones para enfrentar los problemas sociales. Como lo sugieren Zweigert y Kotz, “el aislamiento nacional está en decadencia” [42].

La influencia de los “procesos de política global” en el desarrollo de la política de prostitución no es nada nuevo, ya que Skilbrei y Holmstrom señalan que los países no son circuitos cerrados en los que se hacen leyes [7]. “Copiar”, la política de otro país y “promulgar un programa más o menos intacto” ([77] en 27) no se limita a la ley de prostitución; se ha observado en muchas áreas de la reforma del bienestar, la justicia penal y la política pública [41, 76]. Esto ha llevado a algunos a argumentar que es un “fenómeno en crecimiento” ([41] en 5). Su existencia también se ha documentado en áreas de control de delitos, y se puede observar en áreas como “correcciones privatizadas, vigilancia de”tolerancia cero” y sentencias de “tres huelgas”([78] en 129); estrategias de lucha contra el terrorismo [79]; y la justicia juvenil [80]. Asimismo, la transferencia de políticas legales ha sido bien documentada dentro de Europa. De hecho, Zweigert y Kotz han sugerido que “la armonización de las leyes … tiene un significado cada vez mayor” ([42] en 24).

Por lo tanto, es probable que seamos testigos del continuo interés internacional en adoptar el modelo nórdico. No solo por el papel fundamental que los grupos feministas continúan desempeñando en las discusiones políticas internacionales sobre la prostitución. La desigualdad de género, los derechos de las mujeres y las preocupaciones sobre la trata sexual a menudo han constituido la razón para que los países consideren la adopción del enfoque nórdico. De hecho, en Noruega, Finlandia e Islandia está claro que los grupos feministas hicieron campaña en los respectivos gobiernos para penalizar la compra de sexo y estas iniciativas tuvieron éxito. En Noruega, las campañas de grupos feministas, como el Frente de Mujeres de Noruega y otros grupos como la Confederación de Sindicatos de Noruega, trataron de persuadir al gobierno noruego durante muchos años de que legislara para hacer que la compra de sexo fuera ilegal [81]. La influencia de los grupos de activistas también se puede ver en Islandia, cuando la primera ministra Jóhanna Sigurðardóttir afirmó que Islandia había seguido el camino sueco para hacer que la compra de sexo fuera ilegal, después de una campaña de nueve años de duración del movimiento de mujeres y parlamentarias ([82 ] a las 8). Sigurðardóttir explicó más tarde:

Llevó aproximadamente diez años aprobar una ley en el Parlamento para prohibir la prostitución o, más bien, pagar favores sexuales. Esto se debió a un gran esfuerzo de los movimientos de mujeres de los partidos políticos y también al fuerte apoyo de un grupo que lucha contra la violencia sexual. Las encuestas de opinión pública también mostraron que la mayoría de la población islandesa quería que se aprobara esta ley, ya que el 70 por ciento quería prohibir la prostitución. Esta fue una legislación muy importante y detener la trata de personas fue una motivación clave detrás de esta lucha ([83] en 1).

Posteriormente, Islandia prohibió los clubes de striptease en 2010, lo que llevó a algunos a afirmar que Islandia era el “país más feminista del mundo” ([84] en 1).

En los Estados Unidos, los grupos feministas han hecho campaña contra la legalización de la prostitución durante muchos años, argumentando que es una forma de violencia contra las mujeres y que los clientes son “malvados” [85]. Del mismo modo, en el Reino Unido, la campaña de grupos como Object Now ha hecho campaña al gobierno durante muchos años para avanzar hacia la creación del delito de pagar por sexo y no limitar el delito a quienes pagan por tener relaciones sexuales con alguien que es obligado o forzado.

En el momento de redactar este informe, la investigación del Comité de Asuntos Domésticos de la Cámara de los Comunes del Reino Unido (2016) sobre la prostitución y la investigación del Ministerio del Interior en este campo aún están en curso. La investigación del Comité, entre otros términos de referencia autoimpuestos, buscaba discutir si las sanciones penales en relación con la prostitución deberían seguir afectando más a quienes venden sexo, en lugar de a quienes lo compran. De las pruebas escritas enviadas a la investigación ya se desprende claramente que el modelo nórdico se presenta como una posible forma de avanzar. La investigación también ha identificado en sus términos de referencia el reconocimiento de la prostitución por parte del Servicio de Prosecución de la Corona como violencia contra las mujeres. Al igual que con la retórica ideológica evidente en los debates políticos nórdicos, las preocupaciones sobre la trata sexual, la desigualdad de género y la posición de las mujeres en la sociedad parecen haber alimentado este enfoque sobre aquellos que compran sexo, pero específicamente en los hombres.

En esta etapa, se podría sugerir que Inglaterra y Gales se encuentran actualmente en una fase de aprendizaje de lecciones sobre la transferencia de leyes, ya que el Ministerio del Interior ha reconocido algunas de las desventajas de los diferentes modelos de leyes de prostitución. El aprendizaje de la lección se describe como aprender de las posibles consecuencias negativas de adoptar una ley y, por lo tanto, el cambio institucional no siempre tiene lugar [76]. Sin embargo, también se podría sugerir que Inglaterra y Gales ya han adoptado un enfoque híbrido, similar a Finlandia, cuando introdujo el s.14 de la Ley de Policía y Crimen de 2009. Esta ley hizo un delito de pagar los servicios sexuales de una prostituta que ha sido objeto de conducta explotadora; esta ofensa es una de “responsabilidad estricta”. Investigaciones anteriores ya han identificado la no implementación de esta ley por parte de los encargados de hacer cumplir la ley [73]. Por lo tanto, instamos a la Oficina central a realizar más investigaciones sobre el uso de esta ley existente antes de considerar si se debe introducir una prohibición total en la compra de servicios sexuales para evitar una transferencia no informada, inapropiada e incompleta.

Observamos con interés las deliberaciones y recomendaciones que se presentarán y la respuesta del gobierno del Reino Unido a su debido tiempo. Aunque se ha demostrado que no existe un modelo nórdico coherente, la importación internacional del supuesto modelo nórdico continúa a medida que los países buscan en estas naciones una solución legal a la trata sexual y a la desigualdad de género y una reducción general de la prostitución. Sin embargo, si los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley utilizarán una ley para penalizar la compra de sexo requiere una mayor consideración, ya que, si no se hace, esto puede llevar a una transferencia no informada del modelo nórdico y, por lo tanto, a una transferencia incompleta por parte de los profesionales.

 Conclusión

Los comentaristas han sugerido que la adopción del modelo sueco por Islandia, Finlandia y Noruega demuestra la existencia de un modelo nórdico para lidiar con la prostitución. Aunque hay diferencias entre las leyes en estos países nórdicos, las leyes siguen desempeñando la misma función: que la compra de sexo es un delito penal. En este sentido, Noruega, Finlandia e Islandia han emulado el enfoque de política legal adoptado en Suecia, conservando la funcionalidad de la ley pero haciéndolo de formas ligeramente diferentes [77]. Sin embargo, cuando comenzamos a examinar estas leyes en su entorno regulatorio, comenzamos a ver que la función de la ley no está totalmente cumplida; socavando así la afirmación de que existe un modelo nórdico coherente.

Este artículo ha demostrado que existe un modelo nórdico en la ley pero que no se está implementando, ya que aquellos que están asignados para implementar la legislación no lo están haciendo y no apoyan la ley, socavando la afirmación de que existe un modelo coherente. En cambio, argumentamos que las variaciones en el entorno regulatorio de estos países nórdicos no se tienen en cuenta cuando se afirma que existe un modelo nórdico. Más bien, lo que hemos visto es que hay un fuerte apoyo político para la tipificación como delito penal porque se cree que eso ayuda en la lucha contra la trata sexual y la desigualdad de género en general, pero hay falta de voluntad o capacidad para implementar esta ley. Claramente entonces, ‘las reclamaciones de leyes y prácticas de transferencia deben ser tratadas con cierto escepticismo si todo lo que está ocurriendo es la transferencia de retórica e ideología’ ([6] en 56).

El artículo también ha demostrado las razones por las cuales el modelo nórdico no está funcionando. Primero, el modelo nórdico no reduce la demanda, la trata sexual, la violencia o la explotación. Más bien, actúa como una ley irritante que exacerba estos problemas. El modelo tampoco contribuye a la igualdad de género, porque la base de evidencia en la que se basa el enfoque de la ley no reconoce la investigación que muestra que las mujeres y las parejas pagan por sexo y que los hombres y las personas trans venden servicios sexuales [86]. Si los países prestatarios tampoco consideran estos temas, afirmamos que esto se traduce en una transferencia no informada. Finalmente, la falta de implementación de la ley por parte de los encargados de hacer cumplir la ley resulta en una transferencia incompleta e inadecuada debido a la falta de apoyo a la ley por parte de los profesionales y la falta de implementación. Estas grietas identificadas en el modelo nórdico, aparentemente unificado y coherente, como su nombre sugiere, por lo tanto socavan su capacidad de persuasión. Por lo tanto, instamos a los países a que aprendan lecciones de los problemas y desafíos de la adopción del modelo nórdico que se han documentado aquí.

 

Notas al pie

 

  1. 1. El Código Penal Civil General de Noruega se modificó en 2009 con una nueva Sección 202a que “en efecto penaliza (ed) la compra de actividad sexual o un acto sexual” ([17] en 1).

 

  1. 2. La sección 8 del Código Penal de Finlandia tipificó como delito comprar sexo a una persona explotada o obligada a ejercer la prostitución en 2006 [18]. Bajo este delito, una víctima se define como alguien que está “controlada para obtener ganancias” o es una víctima de trata [18, 19]. Esta prohibición parcial surgió como un compromiso después de intensos debates parlamentarios en los que el modelo sueco fue considerado como un enfoque para su promulgación en Finlandia [20].

 

  1. 3. En 2009, Islandia modificó su Código Penal para incluir el delito de pagar por servicios sexuales. El Código Penal lo convierte en un delito: “Cualquier persona que pague, o se comprometa a pagar o prestar consideración de otro tipo, por prostitución será multada o encarcelada por hasta 1 año” (Capítulo XXII. [Delitos sexuales], Ley 40 / 1992, Art. 12, citado en [21]).

 

  1. 4. Véase, por ejemplo, un intento de aprobar una moción para una resolución de conformidad con la Regla 120 del Reglamento por el eurodiputado italiano Lorenzo Fontana en julio de 2013 sobre la implementación de un marco común para gestionar y regular la prostitución (B7–0372 / 2013, 18.7 .2013).

 

  1. 5. El artículo 64A de la Orden sobre delitos sexuales de 2008, enmendado por el Proyecto de ley sobre la trata y la explotación de personas [29].

 

  1. 6. s.14 La Ley de Policía y Delincuencia de 2009 [30].

 

  1. 7. Ver por ejemplo http://www.turnofftheredlight.ie/).

 

  1. 8. La Ley de Derecho Penal (Delitos Sexuales) de 2017, Parte 4, sección 25, modificó la Ley de Derecho Penal de 1993 mediante la inserción de S.7A Pago, etc., por la actividad sexual con una prostituta.

 

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¿ES ÉSTE EL ABOLICIONISMO QUE QUIERO?

Publicado 6th February por ambar il

https://supervivientesdeprostitucion.blogspot.com/2019/02/es-este-el-abolicionismo-que-quiero.html

 

 

Me llamo Ambar. Soy superviviente de trata y prostitución. Como tal soy muy consciente de los condicionantes que me llevaron a entrar en esa espiral, (en mi caso los abusos sexuales que sufrí en mi infancia), y de todo lo que implicó en mi vida.
Y por ello quiero la abolición de los condicionantes que llevan a la prostitución.

Precisamente por haberla vivido durante tantos años, también soy consecuente y reconozco la que era mi realidad en esos momentos (y la que es ahora), lo que hubiera necesitado (y necesito), y lo que me perjudicó (y perjudica) basándome en ella, en esa y en esta realidad.

Este abolicionismo que llevo viendo, escuchando y leyendo desde hace dos años, cuando empecé a romper el silencio acerca de esta etapa de mi vida en la prostitución, no aborda como propuesta abolicionista uno de los grandes condicionantes previos de entrada a la prostitución, para muchas niñas y mujeres, incluso para muchos chicos y trans: la prevención de los abusos y agresiones sexuales en la infancia, entre otros.
Y sí, siempre he sido muy crítica con ello. Siempre.

Este abolicionismo también quiere perseguir el proxenetismo y la trata, esto es genial y lo aplaudo porque hay que prohibir, condenar y erradicar ambas.
Pero no aplaudo el que quiera sancionar y multar al putero, al menos no como está ahora la situación de la prostituta (escasez de prevención, de ayudas y alternativas), y sin estudiar previamente donde aplicar esta medida.

Si eres o has sido puta sabes perfectamente que la persecución al putero implica en muchos casos la persecución a la prostituta. Por eso creo necesario estudiar en que ámbito aplicar esta penalización.

Ni a mi ni a muchas otras mujeres nadie nos ayudó a no acabar en ello previamente. Tampoco hasta ahora, nadie nos ofreció ni ofrece alternativas de salida. Nadie nos ayuda a reconstruir nuestra vida después, cuando, quieres o consigues salir SOLA de esa espiral.

Entonces, me planteo, que si mi realidad en ese momento era esa porque no tenía, porque no quería otra, ¿qué pasa si lo único para lo que me habían hecho creer que era válida y que era lo único que quería o me veía capaz de hacer, con lo que sobrevivía y vivía, fuera perseguido por la policía y tuviera que esconderme más aún para hacerlo?

Como puta, ¿en que me solucionaría la vida que se multe al putero? Ni estando explotada por proxenetas, porque probablemente en muchos casos como también me ocurrió a mi, no queda otra opción que “elegir” ser explotada sexualmente por terceros, (porque no tienes ni derecho a alquilarte una vivienda ni a ser sujeto social ni de derecho), voy a ver alternativas, ni ayuda de ningún tipo porque NO las hay, o son muy escasas y/o están mal enfocadas.

La multa al putero estaría bien si fuera rodeada de medidas REALES, preventivas antes de llegar a ello, para que se evitara que niñas, mujeres, trans, acabaran en la prostitución. Educación sexual y emocional en las escuelas. Medidas de apoyo y protección a la prostituta cuando ya estuvieras en ella. No criminalizarlas y convertirlas en objetivos de una caza de brujas.
Alternativas de salida y ayudas factibles para reconstruir tu vida.
En definitiva, repito, ayuda a la prostituida y prostituta antes, durante y después.

Pero por ahora no es así. Esta solución en concreto que propone el abolicionismo puede perjudicar más que beneficiar.

Me pregunto también si el dinero incautado a los puteros va destinado a las prostitutas.

¿El estado qué hace con el dinero de las supuestas multas? ¿Es una ayuda directa a las putas? Ya te digo yo que no. Intermediarios de por medio, a la prostituta le llega poco o nada. ¿No es acaso esto proxenetismo también?
Teniendo en cuenta que si lo multas a él y a mi me sigues dejando tirada y olvidada antes, durante y después, ¿que coño hago yo con mi vida si no veo ni tengo otra salida? ¿Alguien se plantea esta cuestión? ¿Los países se plantean esta cuestión?

Pienso que la abolición debería llevarse a cabo de manera natural, progresiva, no a golpe de multas. Con políticas fuertes de prevención de los condicionantes previos, TODOS, con educación emocional y sexual, con medidas reales y efectivas por parte del estado, de ayuda a las prostituidas y prostitutas, no revictimizándolas, precarizándolas y marginándolas más, como ocurre en muchos casos y en los que, como ex-prostituta me incluyo.

La abolición debería abordarse, junto con la persecución y condena de proxenetas y la explotación sexual, de la mano sobretodo de nosotras, las propias prostitutas y ex-prostitutas.
Siendo coherentes TODAS con las realidades de nuestras historias y con la realidad de lo que implica la prostitución y eso sí, pidiendo y pudiendo ser escuchadas TODAS por igual, no castigando ni silenciando a las que su realidad no coincide con la que se quiere oír.
Tendiendo puentes y encontrando puntos en común por los que luchar al unísono en favor del eslabón más débil, la prostituta, para que no tenga que llegar a ello y si llega, protegerla y ayudarla a salir si así lo desea.
No abandonarla antes, durante y después como está ocurriendo ahora.

En conclusión, soy plenamente consciente de que mis palabras a lo mejor no gustarán a algunos sectores del feminismo y/o del abolicionismo, pero estoy cansada de toda una vida sometida y violentada por unas circunstancias o por otras, por unas personas o por otras.
Cansada de no poder decir lo que pienso o como lo siento desde la propia experiencia porque al final tu vida es eso, tu vida, tu historia y nadie quiere ni va a ponerse en tu lugar, ni para lo bueno, ni mucho menos para lo malo.

Ámbar IL.

 

Publicado 6th February por ambar il

 

Francia: “Ley de Prostitución: tres años de más”

 

 

 

La ley del 13 de abril de 2016 conocida como de “penalización de clientes”, tiene tres años. Tres años de más para esta ley que penaliza sobre todo a las trabajadoras sexuales y pone en peligro a las personas que dice proteger.

 

https://www.medecinsdumonde.org/fr/actualites/prostitution/2019/04/15/loi-prostitution-trois-annees-de-trop

 

El año pasado, un estudio reveló degradación de las condiciones de vida para las trabajadoras sexuales tras la penalización de los clientes. Un año después, una consulta con las asociaciones que participaron en el estudio confirma amargamente los primeros resultados. Precariedad, movilidad, contagios y deterioro de la salud, aumento de la violencia, el balance general es catastrófico a muchos niveles. Los objetivos de la ley no se han alcanzado, por otra parte. No hay menos trabajo sexual en Francia, y no hay indicios de una disminución de la trata y la explotación de menores desde la implantación de la ley.

 

UNA RELACIÓN DE FUERZAS SIN CAMBIAR: TRABAJADORAS SEXUALES PENALIZADAS

 

Los defensores de la ley habían prometido una “inversión de la carga penal“. En la práctica, sin embargo, las trabajadoras sexuales siguen siendo acosadas por la policía y más penalizadas que los clientes debido a las ordenanzas municipales, o porque prevalecen las políticas de lucha contra la inmigración o de gentrificación de las ciudades.

 

“Los clientes tienen hoy el poder de bajar las tarifas e imponer relaciones sin preservativos.”

 

Se nos había predicho un reequilibrio de la relación de fuerzas entre trabajadoras sexuales y clientes, lo cual no es el caso en absoluto. Como resultado del aumento de la competencia entre las trabajadoras sexuales, los clientes ahora tienen el poder de reducir las tarifas e imponer relaciones sin preservativos.

 

UNA “RUTA DE SALIDA DE LA PROSTITUCIÓN” EN PUNTO MUERTO

 

Se suponía que la ley “protegía” a las trabajadoras sexuales y “abría nuevos derechos” a través de una “ruta de salida de la prostitución”. Tres años después, mientras que el número de trabajadoras sexuales se estima en alrededor de 40.000 en Francia, solo se han establecido unas pocas docenas de rutas de salida.

 

“El número de trabajadoras sexuales se estima en alrededor de 40.000 en Francia”

 

Bien lejos pues de los objetivos del gobierno de 500 a 1.000 personas por año. Desigualdades territoriales y la multiplicación de criterios discrecionales se añaden a la   complejidad administrativa del acceso a esta ruta, por lo que la mayoría de las trabajadoras sexuales nunca accederán a él.

Para las personas que a pesar de todo han podico beneficiarse de la misma, el acceso a un permiso de residencia sigue siendo complicado debido a la obsesión por el control de los flujos migratorios, por no mencionar el acceso a la vivienda que sigue siendo una promesa incumplida. Los medios no están disponibles.

 

UNA LEY IDEOLÓGICA EN DETRIMENTO DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS

 

Constatamos que la ley ha permitido principalmente favorecer a las asociaciones abolicionistas, ya que los subsidios públicos están cada vez más condicionados a apoyar la ley y su componente represivo. Las asociaciones de trabajadoras sexuales y las que defienden su salud han denunciado durante mucho tiempo cualquier forma de penalización como perjudicial para los derechos, la salud y la seguridad de las personas. El trabajo sexual no puede ser tratado únicamente desde la perspectiva de la ruta para “salir de la prostitución” que no satisface las necesidades de las trabajadoras sexuales que continúan trabajando. Deben ser defendidos todos los enfoques de reducción de daños y de salud comunitaria por y para las personas implicadas que han sido desarrollados durante 30 años, en línea con las recomendaciones internacionales y los estudios científicos que defienden su efectividad.

Estas constataciones recurrentes e inaceptables apuntan a la necesidad de rectificar el marco legislativo con urgencia. ¿El informe de evaluación previsto por la ley dirá lo contrario? No se sabe, no existe. Prueba del desinterés y la inacción descarados de los poderes públicos.

 

PUBLICADO EL

15 de abril de 2019.

 

Lista de organizaciones firmantes

Acceptess-T, Act Up-Paris, AIDES, Arcat, Autres Regards, Cabiria, Fédération parapluie rouge, Grisélidis, Le Collectif des femmes de Strasbourg Saint Denis, Médecins du Monde, STRASS (Syndicat du Travail Sexuel).

 

Francia: ¿Tres años de ley y cuántas falsas promesas?

 

Por THIERRY SCHAFFAUSER

17 de abril de 2019

http://MA.LUMIERE.ROUGE.BLOGS.LIBERATION.FR/2019/04/17/3-ANS-DE-LOI-ET-COMBIEN-DE-FAUSSES-PROMESSES/

 

 

Cuando una ideología lleva a un callejón sin salida y destruye vidas.

 

El aniversario de los tres años de la ley del 13 de abril de 2016 transcurrió sin mucho ruido. El tema del trabajo sexual permite que las personas se entretengan durante los debates televisados, pero a pocos les importa lo que realmente está sucediendo a las personas involucradas, incluidos aquellos que defienden la ley en nombre de “ayudar a las prostitutas” sin nunca intentar evaluar o verificar las consecuencias de su política.

Promesa de evaluación

La ley prevé una evaluación del gobierno después de dos años y esto no se ha hecho. Los defensores dicen que es demasiado pronto para evaluar, que se necesita tiempo para sentir los efectos positivos. Y, de hecho, los efectos positivos todavía no están allí. Sería culpa de los decretos de aplicación que tardaron en publicarse. La penalización de los clientes, de hecho, la medida emblemática de la ley y el interés principal de sus defensores, se aplicó desde el primer día porque no requiere ningún decreto de aplicación.

Esta penalización es denunciada regularmente por las trabajadoras sexuales y las organizaciones de salud. A menudo lo hablamos en este blog, así que lo remito al estudio de LeBail / Giametta para más detalles; esta nota está destinada más a verificar el contenido de las promesas que se han hecho.

Promesa de desaparición gradual de la “prostitución”.

La apuesta de esta ley era que la pérdida de ingresos relacionada con el trabajo sexual llevaría a las trabajadoras sexuales a hacer otra cosa. Esta visión ya era en sí misma una forma de confesión, ya que si el trabajo sexual fuera realmente una “violencia contra las mujeres”, no habría necesidad de alentar a las personas que lo practican a detenerlo buscando destruir o reducir su fuente de ingresos. Por lo tanto, se trata de castigar a las recalcitrantes que se niegan a someterse a la ideología abolicionista mediante el corte de sus suministros de alimentos.

Las feministas abolicionistas a favor de la ley, sin embargo, habían previsto que la presión sobre las trabajadoras sexuales tendría que ejercerse después de la introducción de “ayudas” para “salir de la prostitución”. Se suponía que la penalización de los clientes se aplicaría solo varios meses después de dicho “componente social” para garantizar un período de “reintegración” sin pérdida de ingresos netos. De hecho, sucedió exactamente lo contrario, ya que la penalización de los clientes se aplicó de inmediato y las “ayudas” famosas de la llamada “ruta de salida” no comenzaron a aplicarse más que año y medio después para los primeros departamentos interesados.

Promesa de lucha contra la trata de personas, la explotación y la violencia.

Por lo tanto, es en gran parte por esta razón que, por el momento, no hay una evaluación positiva de estos primeros años durante los cuales solo se aplicó el componente represivo, mientras que se suponía que éste también traería beneficios, entre otras cosas, la progresiva desaparición del trabajo sexual y la trata de seres humanos. Tres años después, no hay indicios de tal desaparición, y el número de víctimas de la trata puede incluso estar batiendo récords.

Cuando las trabajadoras sexuales denuncian precarización y asaltos más frecuentes desde la aplicación de la ley, sus partidarios explican que la violencia ya existía antes, que no fue culpa suya y que las “personas en situación de prostitución” siempre se han quejado de su precariedad. Cuando nos quejamos por el aumento de infecciones, se nos dice que el VIH y las ITS no son lo único que hay en la vida y que se debe tener en cuenta la salud de manera global, ya que la práctica del trabajo sexual sería una forma de deterioro de su salud mental (teoría rechazada por la Haute Autorité en Santé por falta de evidencia). En el peor de los casos, se nos acusa de mentir o no saber lo que decimos debido a nuestra negación psicológica unida a nuestro estrés postraumático, los síndromes de Estocolmo y otras formas de patologización. En todo caso, nadie afirma que la ley haya mejorado nuestras condiciones de trabajo, y los abolicionistas admiten que el propósito de la ley no es mejorar nuestras condiciones de vida, sino animarnos a “salir de la prostitución”. .

Promesa de despenalización de las “prostitutas”.

Se nos dice que la ley ya no penaliza a las “personas prostituidas” o que ha “invertido la carga penal” sobre los clientes. En la práctica, las trabajadoras sexuales siguen siendo penalizadas por las ordenanzas municipales, las leyes de proxenetismo, las políticas contra la migración o la gentrificación de las ciudades. De hecho, a menudo a los clientes les preocupa menos la policía que a las trabajadoras sexuales. Esta tiene órdenes contradictorias y está lejos de haberse vuelto feminista con la ley.

Por ejemplo, en el bosque de Sénart, la policía acosa a las trabajadoras sexuales desde hace más de un año, destruyendo sus chozas, confiscando sus propiedades, insultándolas, mientras que el delito de solicitación ya no existe y no hay ordenanza municipal para explicar estas conductas. Justifican su presencia por la ley de penalización de los clientes, que no aplican, ya que su objetivo es echar a las trabajadoras sexuales cuya visibilidad perturba, contrariamente a los clientes cuyo pasaje es furtivo y similar al de otros caminantes, que extrañamente en este lugar del bosque son solo hombres adultos…

Cuando se aplica, la penalización de los clientes es de hecho principalmente contra las trabajadoras sexuales, para que salgan de un espacio determinado, sabiendo que la mejor manera de perseguirlas es evitar que ganen. dinero haciendo que pierdan su tiempo. Así que tenemos en muchos lugares de Francia policías a los que se les paga por quedarse todo el día o toda la noche frente a las trabajadoras sexuales, sus chozas y sus camionetas, solo para asustar a los clientes y asegurarse de que no pueden trabajar, por lo que terminan abandonando el lugar. Estamos muy lejos de los debates y de la ideología abolicionista que dice “proteger a las víctimas”.

Promesa de mayor poder para las “prostitutas”.

Los defensores de la ley explicaron que permitiría a las “personas prostituidas” tener más poder sobre los clientes al permitirles amenazar con demandarlos. Este punto de vista es un poco estúpido porque cualquiera que amenace a sus clientes con denunciarlos se arriesga a no trabajar muy bien. De hecho, las trabajadoras sexuales diferencian entre un abusador, que no es un cliente, sino posiblemente una persona que se hace pasar por un cliente para agredir, y un cliente que cumple con las condiciones presentadas. Es como llamar a un ladrón de bancos un cliente del banco, y que para combatir los robos de bancos se decidiera que todos los clientes de los bancos deberían ser penalizados, en lugar de detener a los ladrones en cuestión.

El poder de negociación con los clientes en realidad se ha debilitado. Si, antes de la ley, tenías diez clientes que se presentaban durante el día y solo querías hacer tres, podrías elegir a los tres mejores que estuvieran de acuerdo con tus condiciones. Hoy, con la penalización de los clientes y el temor de ser detenidos por la policía, si solo tres clientes acuden a ti en el día, es más probable que los aceptes a todos para mantener tu nivel de ingresos, incluso si son los tres peores clientes que siempre rechazaste, los que negocian los precios o el preservativo. Hay mayor riesgo de que termines por ceder y, a diferencia de lo que se dijo, la ley ha otorgado más poder a los clientes, quienes, aunque pueden tener que pagar una multa, no se arriesgan como las trabajadoras sexuales a perder todos sus ingresos y volver a encontrarse en la calle porque ya no pueden pagar su renta o habitación de hotel.

Promesa de “ayudas” para las personas que quieren dejar el trabajo sexual

Las mayores promesas obviamente se referían a la llamada “ruta de salida de la prostitución”. Tres años después de la ley, unas 150 personas se habrían “beneficiado”, mientras que los defensores de la ley imaginaron ayudar de 500 a 1000 personas por año, con un presupuesto asignado de aproximadamente 5 millones de euros al año, incluidos los primeros años de la ley durante los cuales no hubo “ruta de salida”. Este dinero se utiliza principalmente para “formar” a las autoridades y “sensibilizar” al público sobre las “realidades de la prostitución” tal como lo definen los activistas abolicionistas.

La ruta de salida no funciona muy bien, lo que era predecible desde el principio, ya que se cree que es una forma de control para garantizar que las trabajadoras sexuales, muchas de ellas inmigrantes, no abusen del sistema solo para tener papeles. De hecho, esta ruta es virtualmente irrelevante para las trabajadoras sexuales francesas, o que ya tienen un permiso de residencia, y que, por lo tanto, ya pueden beneficiarse de los derechos sociales previstos en el derecho común. Como recordatorio, la RSA para una persona soltera es de unos 550 euros por mes, o sea mitad más que la asignación proporcionada durante el “recorrido”.

Los parlamentarios y el gobierno anterior tuvieron la generosa idea de que las trabajadoras sexuales podían vivir con 330 euros al mes, pero tenían que sospechar que muchas personas mentirían y continuarían el trabajo sexual en secreto (lo que realmente sucede). y, por lo tanto, habían planeado comisiones departamentales para “acompañar” a las personas y asegurarse de que estuvieran bien comprometidas en este recorrido. Desde que se crearon las comisiones, la mayoría no se reúnen o como mucho lo hacen una vez al año, la mayoría de los departamentos casi no tienen solicitudes, y la mayoría de los recorridos se realizan principalmente en los departamentos de Ile de France.

Los criterios de rechazo y aceptación varían considerablemente de un departamento a otro según la buena voluntad de los prefectos. Varios departamentos son muy claros acerca de su negativa a crear “efecto llamada” al regularizar a las inmigrantes indocumentadas. Por ejemplo, el departamento de Alpes Marítimos rechazó casi todos los casos de mujeres nigerianas que se habían presentado bajo la promesa de obtener documentos y que se encontraban en centros de detención.

Otros departamentos dicen que rechazan a las personas que ya han solicitado asilo o se han visto obligadas a abandonar el territorio francés, como es el caso de la mayoría de las trabajadoras sexuales inmigrantes que son controladas regularmente por la policía. A veces se les pide que tengan un buen dominio del francés, que ya hayan parado el trabajo sexual durante varios meses para demostrar su compromiso, como si el trabajo sexual no se ejerciera principalmente, como cualquier otro trabajo, para ganar dinero en ausencia de otras fuentes de ingresos, y que las personas pudieran dejar de trabajar de un día para otro durante varios meses, esperando la respuesta de una comisión que se reune de manera muy aleatoria y cuya respuesta llega después de varios meses.

Las personas que son más fácilmente aceptadas son aquellas que ya han logrado detener el trabajo sexual por algún tiempo y han logrado valerse por sí mismas sin la ayuda del Estado. Es necesario creer que las condiciones son tales debido al temor de una reanudación del trabajo sexual que probaría la inutilidad de dicho recorrido o, en todo caso, su ineficiencia. Así que se ha creado un enorme rompecabezas muy costoso en dinero y energía, agotando los recursos asociados que serían más efectivos si ayudaran directamente a las personas sin pasar por el montaje de registros, reuniones y rechazos de la administración.

El Permiso de Residencia Temporal Provisional de 6 meses ni siquiera permite registrarse en la mayoría de los centros de trabajo o encontrar un empleo con un empleador que no quiera correr el riesgo de contratar a alguien que se encuentre de nuevo rápidamente sin papeles. La promesa de asistencia para la vivienda tampoco se mantiene porque los lugares de alojamiento están saturados. El resultado está pues muy mitigado. Bastaría, sin embargo, simplemente regularizar a las indocumentadas para permitirles el acceso al derecho común en lugar de crear un sistema completo de chantaje y control social para controlar que las personas merecen “ayuda” condicionada al buen comportamiento que se espera de ellas, incluso cuando ese trabajo sexual es una actividad perfectamente legal y sujeta a impuestos.

Promesa de hacer una ley para la gran mayoría de las “víctimas”

Nos explicaron que las trabajadoras sexuales que protestaban contra la penalización de los clientes eran una minoría privilegiada no representativa y que la ley defendería a la gran mayoría de las “víctimas”. En realidad, casi todas las trabajadoras sexuales en Francia se oponen a la penalización de clientes y sufren, pero poco importa a los defensores de la ley, ya que solo las personas “salidas de la prostitución” pueden entender y analizar lo que han vivido una vez que experimenten la revelación y la comprensión de que en realidad era violencia.

Las estimaciones oficiales (falsas y probablemente subestimadas) del número de trabajadoras sexuales en Francia varían entre 30.000 y 40.000 personas. Sin embargo, solo un poco más de 150 personas se han beneficiado de la ley a través de la “ruta de salida de la prostitución”. Esto representa, después de tres años, el 0,5% de la población total de trabajadoras sexuales en Francia. A este ritmo, y si ninguna persona nueva decide comenzar el trabajo sexual mientras tanto, podemos estimar que la “abolición de la prostitución” puede ser efectiva, si todo va bien, en 600 años.

El abolicionismo es moralismo

 

Ensayo 11: No es cuestión de moralidad. ¡Sí lo es! Parte 2

Essay 11: It’s Not About Morality. Yes It Is! Part 2

 

INTRODUCCIÓN

A través de los debates legislativos franceses sobre la prohibición de compra de sexo adoptada en abril de 2016 (discutida en el Ensayo 10), se repitió un mantra frecuente y conocido. ¿El mantra? “No es el puritanismo lo que nos guía”. [1] No estamos “debatiendo la moral o la inmoralidad”. [2] “Esta [prohibición de compra de sexo] no es una ley dogmática, esta no es una ley moralista. “[3]” Las morales, y aún menos, el moralismo, no tienen lugar “en nuestro debate. [4] “[Nuestra] comisión de investigación no fue impulsada por ideas sagradas sobre la sexualidad o la diversidad de prácticas sexuales en la actualidad, independientemente de nuestros juicios personales sobre la prostitución” [5].

Las deliberaciones legislativas se derivaron de la suposición de que no hay prostitución voluntaria, que casi todas las prostitutas son objeto de trata y son mantenidas prácticamente en esclavitud, y que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres. ¿No demuestra esto que la defensa de la abolición se sostiene sin necesidad de ninguna moral sexual auxiliar? No. El estándar de reciprocidad del deseo que discutí en el Ensayo 9 resulta ser crucial para una parte importante de la postura abolicionista.

Por ejemplo, para explicar la gravedad de la “violencia” hecha a la prostituta en la mera compra de sexo, las abolicionistas en el parlamento francés apelaron repetidamente al estándar de la reciprocidad del deseo. Una testigo ante la Asamblea, Emmanuelle Piet, presidenta del Colectivo Feminista contra la Violación, sugirió que “[cualquier acto sexual impuesto a una persona que no lo desea podría ser considerado como una violación, incluso si tiene lugar a cambio de dinero”. [6] Su tema fue repetido por un diputado influyente. [7]

Por supuesto, el problema con la prostitución, como señalé en el Ensayo 9, no es el sexo no querido sino el sexo no deseado. Si el sexo “tiene lugar a cambio de dinero”, entonces es parte de una transacción que inicia la prostituta y en la que ella es una parte voluntaria aunque no tenga deseo. Emmanuelle Piat hizo que esta falta de deseo fuera fundamental cuando pasó a invocar explícitamente el estándar de reciprocidad del deseo:

La prostitución ignora el deseo de la prostituta. Es como que al pagar por el acto sexual se olvida de que el sexo se supone que es la reunión de dos deseos. Es un asunto serio pensar que el pago autoriza al cliente a ignorar el deseo de la prostituta. [8]

El sexo es la reunión de dos deseos. Esta suposición explica no solo la gravedad de la violencia contra las prostitutas, sino la violencia misma. Aunque las abolicionistas francesas recitaron una letanía de tipos de violencia cotidiana perpetrada contra prostitutas (golpear, abofetear, confinar, secuestrar, apuñalar, violar, robar), como todos los abolicionistas, fueron más lejos e insistieron en que la prostitución es violencia. ¿Qué puede significar esto? ¿Estaban simplemente haciendo un juego de palabras?

No, estaban construyendo una característica (casi) universal de la prostitución. En la formulación de Claire Quidet, otra testigo ante la Asamblea: “la violencia inherente a la prostitución. . . es someterse a repetidos actos sexuales no queridos [es decir, no deseados] “. [9] Sexo sin deseo: esa es la violencia. El cliente comete violencia contra la prostituta al involucrarla en el sexo que ella no desea.

En su testimonio ante la Asamblea Nacional, Laurence Rossignol, Ministra de Derechos de las Familias, los Niños y las Mujeres, lo expresó de esta manera: “La prostitución es un abuso en sí misma. Requiere la disociación del cuerpo y la persona, la carne y el alma, el deseo y la sexualidad ”. [10] La separación del deseo y la sexualidad es el daño.

Este daño presupone el estándar de reciprocidad del deseo como una norma moral y psicológica. La prostitución es psicológicamente dañina porque separar el deseo del sexo requiere la separación no saludable del cuerpo y la persona (discutí este tema en el Ensayo 9) y esta separación no es saludable debido a la estrecha conexión moral entre el sexo y el deseo.

Pero como señalé en el Ensayo 9, ninguna abolicionista ha defendido en realidad el estándar de reciprocidad del deseo como un imperativo psicológico o moral.

 

Una moralidad sexual feminista

La sexualidad juega generalmente un papel central en los análisis feministas, sin embargo, hay sorprendentemente pocos tratamientos integrales de la moralidad sexual por parte de las feministas (en contraste con los trabajos sobre la “política del sexo”). De hecho, Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex , de Linda LeMoncheck, es el único tratamiento con la extensión de un libro que conozco, y que merece ser leído ampliamente. LeMoncheck es minuciosa. Es extremadamente justa. Opera con un método ético que puede o no galvanizar a los lectores pero que emplea elementos que son ciertamente moralmente básicos. Bosquejaré su argumento aquí.

“La explotación sexual y la erotización del poder figuran en la constitución de la sexualidad humana”, escribe LeMoncheck. [11]

La subordinación heterosexual de las mujeres. . . es una subordinación de la identidad. En una sociedad patriarcal, las mujeres son definidas en términos de [su] heterosexualidad. . . a fin de atender las necesidades y. . . privilegios de los hombres. [12]

No está claro en qué sentido se puede realmente decir que los deseos construídos socialmente de las mujeres están “libres” de formas políticas e ideológicas. [13]

Si los deseos y placeres realmente existentes de las mujeres están “constituidos” por el patriarcado para reflejar una visión masculina del sexo —si para satisfacer las necesidades de los hombres, estos deseos y placeres particulares están integrados en la misma autocomprensión de las mujeres— ¿cómo, entonces, desde un punto de vista feminista, se puede esperar que las mujeres actúen? ¿Qué camino pueden trazar las feministas para que las mujeres expresen su sexualidad? [14]

Este Entendimiento Feminista Fuerte (EFF), como lo denominaré, marca una condición limitante en el enfoque de LeMoncheck. La segunda condición limitante es ésta: una adecuada “filosofía del sexo” feminista debe acomodar las experiencias de mujeres reales que viven la contradicción real de ser tanto los objetos sexuales de la mirada de los hombres como los sujetos definitorios de [su] experiencia sexual como mujeres.

[Las feministas deben tomar en serio] la sexualidad de las mujeres en función de. . . opresión sexual bajo. . . dominación masculina y en función de la liberación sexual de la mujer bajo esa misma condición.

[Una filosofía feminista del sexo debe dar crédito a] aquellos aspectos de las vidas eróticas de las mujeres en las que las mujeres identifican y persiguen lo que les es más placentero [15].

Los deseos y experiencias sexuales de las mujeres varían ampliamente; las mujeres poseen diferentes ideas y diferentes metas; si escuchamos, escucharemos “tantas voces con necesidades eróticas tan diferentes”. [16] Sería un error para las feministas desplegar el EFF de una manera que descarte los deseos y hechos de grandes franjas de mujeres heterosexuales.

En el enfoque de LeMoncheck, lo que una filosofía feminista del sexo le diría a las mujeres que hagan es indeterminado en lo abstracto. Esto se debe a que las mujeres son “tanto objetos subordinados como sujetos activos de [sus] vidas sexuales”. [17] Ningún lado de esta polaridad puede ser menospreciado. Lo que las mujeres quieren y desean, no es menos importante que cualquier interpretación teórica sobre su condición. Por lo tanto, según LeMoncheck, uno debe viajar “dialécticamente” entre estos polos contrarios. Cualquier conclusión de tal viaje dialéctico será altamente específica al contexto. Este enfoque se aplica a los filósofos y teóricos que generalizan sobre la sexualidad y la subordinación, y a los hombres y mujeres individuales a medida que moldean y persiguen sus propios deseos sexuales. La indeterminación producida por este enfoque puede ser desagradable para aquellos que buscan respuestas claras o simples, pero, según LeMoncheck, debe ser apreciada como un subproducto de un método que se mantiene fiel tanto a lo que los individuos valoran como a las circunstancias objetivas en que actúan. [18]

Si el EFF es sólido, entonces las feministas deben querer mejorar la “autodefinición y autonomía sexual” de las mujeres, así como reducir su “victimización”. [19] Las condiciones para que las mujeres definan y actúen no son óptimas, pero las mujeres reales deben vivir y actuar en el mundo tal como es, incluso cuando ellas y otros se esfuerzan por cambiarlo; sus deseos y elecciones no pueden ser omitidos de ninguna concepción de su autonomía.

El enfoque dialéctico de LeMoncheck se deriva de un compromiso epistemológico específico: un compromiso con el punto de vista del no imperialismo. Debes reconocer (i) que tu punto de vista no es el único que vale la pena conocer; (ii) que siempre será parcial; (iii) que otras personas tienen puntos de vista que vale la pena entender (desde su punto de vista, no el tuyo); (iv) que los demás se ven afectados y responden a su punto de vista (aunque quizás no como tú lo entiendes). [20]

Este punto de vista no imperialista ciertamente capta algo fundamental sobre la moralidad: que los individuos son iguales en algún sentido moral básico, que debemos ejercer la caridad para comprenderlos y cosas por el estilo. (No todos los lectores pensarán que este no imperialismo impide el cierre epistemológico, aunque algunos lo hagan).

En el medio del libro de LeMoncheck, la postura no imperialista se transforma en una “ética de cuidado-respeto” en la que buscamos entender el mundo desde el punto de vista de otras personas, responder a ellas como “los individuos particulares que son”, y cuidar activamente su bienestar. [21]

La “ética del cuidado-respeto” opera a diferentes niveles, con más éxito en unos que en otros. Por ejemplo, las secciones largas de Loose Women, Lecherous Men se entregan a las disputas entre las feministas culturales y las feministas radicales sexistas sobre el sexo apropiado; y entre las trabajadoras sexuales y las críticas feministas sobre la legitimidad de la prostitución y el estriptis. En ambos casos, LeMoncheck busca establecer la mejor versión de cada posición, trabajando para dar plena voz a las partes contendientes. Ella hace lo que cada parte debería hacer si fuera guiada por el cuidado y el respeto.

Sin embargo, si las feministas culturales, por ejemplo, tuvieran en cuenta las opiniones de las feministas radicales sexistas de la manera sugerida por LeMoncheck, estarían atendiendo a la “particularidad” de sus oponentes solo de manera indirecta, ya que lo que está en discusión es un punto de vista feminista radical sexista. Detrás del punto de vista hay personas reales, por supuesto, y una preocupación por su bienestar en parte alimenta la ultra-simpatía con la que se insta a las feministas culturales a acercarse al punto de vista. (No hace falta decir que las feministas radicales sexistas necesitan manifestar una ultra-simpatía similar hacia el punto de vista feminista cultural).

En otros lugares, el respeto por el cuidado parece aplicarse directamente a las interacciones individuales. LeMoncheck habla de parejas sexuales que se relacionan entre sí “dentro de los parámetros de cuidado y respeto”: se valoran entre sí en su especificidad, tratan de introducirse en la cosmovisión del otro, buscan promover los objetivos sexuales de sus parejas y se preocupan por su bienestar. [22] Sin embargo, este tratamiento de las relaciones individuales parece demasiado cercano al sexo personal e igualitario favorecido por las feministas culturales, donde las parejas son igualmente afectuosas, comparten intimidad y más. El problema aquí radica en el hecho de que LeMoncheck ya nos ha dicho que tomemos en serio la amplia variedad de decisiones de las mujeres sobre el uso de su sexualidad. Compartir la intimidad es precisamente lo que algunas mujeres no quieren en un encuentro sexual, y no hay nada de malo en eso. [23] Además, ni una mujer ni su pareja sexual pueden querer la intrusión informativa necesaria para comprender los puntos de vista y las ubicaciones sociales de cada uno. Tampoco querrán promover el bienestar mutuo más allá de responder a iniciativas sexuales muy inmediatas, limitadas en el tiempo y en el espacio. Jane no quiere saber que John es un republicano; ¡eso la apagaría totalmente!

Además, la reciprocidad del deseo sexual tampoco parece ser un requisito moral necesario. Aunque LeMoncheck considera que el trabajo sexual está cargado de componentes moralmente problemáticos, no descarta el sexo comercial como una opción aceptable para las mujeres. Ella insiste en que las críticas feministas del trabajo sexual deben prestar atención a su complejidad y variedad. [24] Y deben dar crédito a las razones que dan las mujeres para asumirlo. Muchas trabajadoras sexuales “disfrutan del dinero, la flexibilidad y la independencia” que les da su trabajo. [25] No les falta razón al responder a sus críticas feministas como moralizadoras autosuficientes. No les falta razón en “[solo escuchar] desprecio en comentarios paternalistas [por parte de feministas] en el sentido de que para salvar un orgullo herido de otra manera, las trabajadoras sexuales simplemente no quieren confrontar la realidad de su victimización”. [26]

Sin embargo, al igual que la dialéctica de LeMoncheck requiere que las feministas tomen en serio las razones de las trabajadoras sexuales, también requiere que las trabajadoras sexuales tomen en serio el análisis feminista de su situación. Cualesquiera que sean sus razones para ingresar al trabajo sexual, “todas esas mujeres son también identificadas por los hombres como objetos de una sexualidad subordinada”. [27] La ​​trabajadora sexual debe “responsabilizarse de su sexualidad bajo las condiciones del patriarcado”.

[Cuando] una trabajadora sexual. . . elige hacer una vida económicamente mejor para sí misma en el trabajo sexual. . . ella elige actuar por sí misma y no en virtud de cómo otros quieren que ella actúe; pero una mujer que [comprende las exigencias del cuidado y respeto] reconoce sus propias necesidades individuales y las necesidades de los demás. . . . [Ella debería] ver sus acciones en el contexto de una comunidad más grande de mujeres cuyas propias necesidades e intereses pueden entrar en conflicto con las de ella “. [28]

Lo que hace la trabajadora sexual cae en el juego de acuerdos patriarcales inveterados y este es un costo que no se debe ignorar. La trabajadora sexual debe apreciar “por qué las feministas consideran que el trabajo sexual colabora con el enemigo”. [29] Sin embargo, para cualquier mujer en particular, una vez que ella incorpora completamente el panorama más amplio, el balance de consideraciones aún puede favorecer la permanencia en el trabajo sexual, incluso aunque el equilibrio de consideraciones para otra mujer pueda apuntar en una dirección diferente. La dialéctica de LeMoncheck no da lugar a una sola regla aplicable en todos los casos. LeMoncheck se resiste a generalizar. [30]

 

CONCLUSIÓN

Loose Women, Lecherous Men  es un libro demasiado rico y complejo para resumirlo en unos pocos párrafos. Sin embargo, lo que emerge del libro, tanto por su enfoque como por sus conclusiones, no es una garantía especial para el estándar de reciprocidad del deseo. ¿Podrían las abolicionistas renunciar al estándar de reciprocidad del deseo y seguir defendiendo las prohibiciones de compra de sexo? Podrían, por supuesto, pero tendrían que renunciar a su insistencia en que la prostitución es violencia. Esta insistencia, hacia la que las abolicionistas parecen universalmente atraídas, requiere algo como el estándar de la reciprocidad del deseo como un umbral necesario para el sexo defendible. “La prostitución es violencia”, si no es un mero truco de definición, deriva su fuerza de la suposición razonable de que la prostitución involucra sexo no deseado. La norma de reciprocidad del deseo nos dice que el sexo que ella no desea viola a la prostituta: es violencia contra ella.

Lo que sigue siendo cierto es lo siguiente: las abolicionistas afirman o presuponen el estándar de reciprocidad del deseo, pero no ofrecen argumentos serios o defendidos al respecto. “Es simplemente obvio”, según Catherine MacKinnon. Evidentemente eso es suficiente.

 

NOTAS

Nombres cortos para documentos franceses citados en las Notas:

2011 INFORME DE LA COMISIÓN: Rapport d’Information par the Commission des Lois Constitutionelles, de Législation and of l’Administration Générale of the République, en conclusion des travaux d’une mission d’information sur la prostitution en France, N ° 3334, 13 Avril 2011, http: //www.assemblee-nationale.fr/13/rap-info/i3334.asp

LECTURA FINAL: Assemblée nationale, XIVe legislature, Sesión ordinaire de 2015-2016, 06 de abril de 2016, Lutte contre le système prostitutionnel-Conferencia definitiva, http://www.assemblee-nationale.fr/14/cri/2015-2016/20160170 .asp # P765576

AUDIENCIA DEL 5 DE NOVIEMBRE: Comisión especial encargada de examen de la propuesta de lo que se refiere a la seguridad de la prostitución, 5 de noviembre de 2013, http://www.assemblee-nationale.fr/14/cr-csprostit/13-14/c1314010. áspid

[1] Sra. Laurence Rossignol, ministre des familles, de l’enfance et des droits des femmes, “On m’objectera qu’il s’agit d’une position morale, mais, ce n’est pas le puritanisme qui nous guide. ”LECTURA FINAL.

[2] Sra. Marie-George Buffet, “Nous ne sommes donc pas ici en présence d’un débat sur la morale ou sur l’immoralité.” LECTURA FINAL.

[3] Maud Olivier, “[C] e n’est pas une loi dogmatique, ce n’est pas une loi moralisatrice”. LECTURA FINAL.

[4[4] “Pour prendre position au sein de ces expériences et de ces opinions contradictoires, la morale, et encore moins le moralisme, ne sauraient avoir leur place.”. 2011 INFORME DE LA COMISIÓN, pág. 164.

[5] “Ce faisant, the mission d’information n’est animée par aucun présupposé moralisateur quant à la sexualité et à la diversité des pratiques sexuelles qui existent aujourd’hui, chacun ayant par ailleurs un jugement personal sur la prostitution.” 2011 Informe de la comisión, p. 200.

[6] Emmanuelle Piet, “Sans compter que l’on pourrait considera comme un viol tout acte sexuel imposé to person person qui ne désire pas, même s’il a lieu contre de l’argent “, el 5 de noviembre.

[7] M. Charles de Courson, “Tout acte sexuel imposé à une personne qui ne désire pas, fût-il payé, pourrait au fond être considéré comme un viol.” 5 DE NOVIEMBRE AUDIENCIA.

[8] Emmanuelle Piet, “La prostitution fait fi du désir de la personne prostituée. C’est comme si payer l’acte sexuel faisait oublier que celui-ci suppose deux désirs qui se rencontrent. Il est grave de laisser ainsi penser que payer autorise à passer outre le désir de l’autre.”

[9] Claire Quidet, “Il y a enfin la violence intrinsèque et inhérente même à la prostitution, qui est de subir à répétition des actes sexuels non désirés.” . 5 AUDIENCIA DEL 5 DE NOVIEMBRE.

[10] Sra. Laurence Rossignol “La prostitution est une violence en soi. Elle exige la dissociation du corps et de la personne, de la chair et de l’âme, du désir et de la sexualité.” . LECTURA FINAL.

[11] Linda LeMoncheck, Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex (Nueva York: Oxford Unibversity Press, 1997), pág. 7.

[12] Loose Women, Lecherous Men: A Feminist Philosophy of Sex, pág. 56.

[13] Loose Women, Lecherous Men, pp. 43, 56, 101.

[14] Un primer grupo feminista radical, Cell 16, llegó a una conclusión expeditiva: las mujeres deberían separarse de los hombres y permanecer célibes. Véase Alice Echols, Daring to Be Bad: Radical Feminism in America, 1967-1975  (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1989), pp. 159-161. Los grupos radicales tempranos como Cell 16 y Redstockings tenían antipatía al lesbianismo. Para ellos, el separatismo lésbico no ofreció ningún avance sobre la heterosexualidad: el sexo homosexual era todavía sexo (Echols, p. 164). ¿Podría el celibato ser una política fácil de seguir después de la revolución feminista? La feminista radical Ti-Grace Atkinson, al imaginar en 1968 cómo sería la vida sexual si no hubiera roles sexuales de género opresivos, preguntó: ¿Por qué el contacto físico con otra persona “sería más placentero que el auto-contacto?” ¿Qué tendría de especial el sexo con otros? El sexo interpersonal tal como lo conocemos, despojado por completo de sus fundamentos institucionales, dejaría de existir. La masturbación sería suficiente. Ver Ti-Grace Atkinson, Amazon Odyssey (Nueva York: Links Books, 1974), pág. 21.

[15] Loose Women, Lecherous Men, pp. 8, 15.

[16] Loose Women, Lecherous Men, pp. 22, 28.

[17] Loose Women, Lecherous Men, pp. 29. Énfasis agregado.

[18] Loose Women, Lecherous Men, p. 20, señalando la parcialidad, la particularidad y la contextualidad de toda investigación filosófica.

[19] Loose Women, Lecherous Men, pp. 25, 29 y en otros lugares.

[20] Loose Women, Lecherous Men, pp. 20, 29.

[21] Loose Women, Lecherous Men, pp. 44, 55, 102, 104.

[22] Loose Women, Lecherous Men, pp. 111, 102-104, 55.

[23] Loose Women, Lecherous Men, p. 39.

[24] Loose Women, Lecherous Men, pp. 118, 134.

[25] Loose Women, Lecherous Men, pp. 113, 141. Recordemos el caso de Perle, una de las prostitutas descritas en el último ensayo, una mujer china en Francia que, después de un período oneroso como sirviente de una familia china, recurrió a la prostitución para que nunca más fuera explotada por un empleador.

[26] Loose Women, Lecherous Men, pp. 135, 143.

[27] Loose Women, Lecherous Men, p. 145.

[28] Loose Women, Lecherous Men, p. 151.

[29] Loose Women, Lecherous Men, p. 151. Por supuesto, si la EFF es sensata, cada acto heterosexual (citas, relaciones, casamientos y demás) tiene un costo político, independientemente de los beneficios para la mujer en particular. Toda mujer debe pensar “en el contexto de una comunidad más grande de mujeres” y “asumir la responsabilidad” por sus actos heterosexuales.

[30] Loose Women, Lecherous Men, p. 152.

Francia se interroga sobre el modelo abolicionista de la prostitución

El Consejo Constitucional debe decidir si la ley de 2016 que penaliza al cliente es constitucional o no

 

Para el abogado principal de los demandantes, Patrice Spinosi, todo eso no es más que una “hipocresía moral peligrosa”. “Lo que decimos es que la opción abolicionista solo será posible en Francia a partir del momento en que se prohíba toda actividad de prostitución. Pero eso no es lo que decidieron los legisladores”, recuerda. “El Consejo debe decidir si esta ley fue hecha para las prostitutas y por su seguridad. Y entonces debe ser derogada”.

 

Por SILVIA AYUSO 

París, 22 de enero de 2019

https://elpais.com/sociedad/2019/01/22/actualidad/1548176471_071212.html

 

 

Menos de tres años después de su entrada en vigor, Francia se interroga de nuevo sobre la conveniencia de la ley que cambió la forma de combatir la prostitución y pasó a penalizar al cliente y no a la trabajadora o trabajador sexual, como hasta entonces. La constitucionalidad de la normativa aprobada en abril de 2016, tras años de debates, fue rebatida este martes ante el Consejo Constitucional. Sea cual sea la decisión de los “sabios” del máximo órgano de consulta sobre constitucionalidad de Francia, esta tendrá un impacto clave en la forma en que el país aborde en el futuro la cuestión de la prostitución. Su fallo se conocerá el 1 de febrero.

La pregunta que deben analizar hasta entonces los miembros del Consejo Constitucional es relativamente directa: la ley que prevé multas de 1.500 a 3.750 euros (para reincidentes) por contratar los servicios de una prostituta, ¿atenta contra derechos constitucionales como la autonomía personal y la libertad sexual, el respeto a la vida privada, la libertad contractual, la libertad comercial o el principio de proporcionalidad de las penas?

Pero las cuestiones que manejan las nueve asociaciones y la treintena de trabajadores sexuales que cuestionan la ley son más complejas.

Prohibir la prostitución o atacarla criminalizando a los clientes, ¿es una actitud moralista, como afirman los detractores de la ley? ¿Es hipócrita y paternalista? ¿Atenta contra el derecho a la emancipación de la mujer y a la libertad de disponer de su cuerpo libremente? Y, sobre todo, ¿empeora la situación de precariedad y vulnerabilidad de las prostitutas? ¿Las pone aún más en peligro?

¿O es la prostitución por el contrario, como afirman los defensores de la ley de 2016, una forma más de abuso, de promoción de la explotación y de la trata humana, así como de violencia contra las mujeres? ¿Constituye su prohibición una defensa de los derechos fundamentales y de la dignidad humana? Voilà, como dicen los franceses, un resumen de los argumentos esgrimidos durante las más de dos horas de audiencia pública este martes ante el Consejo Constitucional.

 

Precarización de la prostitución

Los demandantes de la derogación de la ley, entre los que figuran organizaciones de ayuda a las prostitutas, una treintena de trabajadoras sexuales o la sección francesa de Médicos del Mundo, se basan en un estudio del año pasado sobre los efectos de la normativa que afirma ha empeorado sensiblemente la situación de las trabajadoras sexuales: el 63% declaró que sus condiciones de vida se deterioraron, el 78% que sus ingresos cayeron, el 42% se siente más expuesta a la violencia y al 38% le cuesta más imponer el uso del preservativo, entre otros.

“Esto no va de ideología”, aseguró a EL PAÍS Irène Aboudaram, de Médicos del Mundo Francia. “No es cuestión de estar a favor o en contra de la prostitución, la cuestión es saber cuáles son los dispositivos que las protegen y cuáles las fragilizan. Y estamos constatando que esta ley está fragilizando a las más explotadas, a las que más ayuda necesitan. No es una ley que protege aunque se anuncie como protectora”.

“Esta ley no puede hacer más precaria la situación porque ha suprimido la represión de las prostitutas, que antes podían ser detenidas y multadas por su actividad. Eso ya no existe”, replica Grégoire Théry, secretario general de Mouvement du Nid, una organización que lucha por la abolición de la prostitución y que junto a organizaciones feministas defiende la ley de 2016. Una normativa, agrega, que no solo multa a los clientes, también prevé todo un dispositivo de acompañamiento para quienes quieran salir del mundo de la prostitución, aunque subraya que todavía no está todo en marcha. “Por primera vez en la historia de Francia, todos los prefectos tienen la obligación de crear un dispositivo departamental. En mayo de 2018 solo había 32, hoy tenemos 64. Hasta el año pasado, solo habían dejado la prostitución 62 personas, hoy son más de 130. Solo ahora empieza esta ley a mostrar sus efectos sociales”, sostiene.

 

Un desafío clave

Según Théry, el desafío planteado ante el Consejo Constitucional es enorme. “Si se deroga la prohibición de comprar un acto sexual, consagraremos el derecho de los hombres a imponer un acto sexual por dinero (…) que es una forma de violencia. Los legisladores lo han reconocido, los franceses hoy lo reconocen, la prostitución es una forma de violencia sexual y no podemos dar impunidad total a los que compran sexo”, sostiene.

Para el abogado principal de los demandantes, Patrice Spinosi, todo eso no es más que una “hipocresía moral peligrosa”. “Lo que decimos es que la opción abolicionista solo será posible en Francia a partir del momento en que se prohíba toda actividad de prostitución. Pero eso no es lo que decidieron los legisladores”, recuerda. “El Consejo debe decidir si esta ley fue hecha para las prostitutas y por su seguridad. Y entonces debe ser derogada”.

 

“No, el ejercicio del trabajo sexual no es en sí mismo violencia”

 

 

En una tribuna en “Le Monde”, un grupo de trabajadoras sexuales responde a una columna publicada anteriormente en el periódico que era favorable a mantener la penalización de los clientes. Este grupo afirma: “Son las condiciones bajo las cuales lo ejercemos lo que lo hace peligroso. “

 

Por Colectivo

18 de enero de 2019

https://www.lemonde.fr/societe/article/2019/01/18/non-l-exercice-du-travail-sexuel-n-est-pas-en-soi-une-violence_5411261_3224.html?fbclid = IwAR0BglTqh5zDqJiXjKu24ewJWKSR_63Zuerna925tx4jaJk-85c6rKnyF4o

 

“Combatir el sexismo y la violencia no se puede hacer sin las trabajadoras sexuales, ni en su detrimento, porque no se puede hacer educación sobre igualdad o feminismo pisoteando los derechos humanos básicos de ciertas categorías de mujeres” Philippe Turpin / Photononstop

 

 

Tribune En un foro publicado en Le Monde el 9 de enero titulado “Ley de prostitución: Despenalizar sería un desastre”, médicos abolicionistas creen ser expertos en nuestras vidas, especialmente “sexuales y de relaciones”, que obviamente no conocen. Muy preocupados por es estado de nuestras bocas, vaginas y rectos, nos llaman “personas compradas”.

También citan las palabras de un ginecólogo sacadas de un informe de la Inspección General de Asuntos Sociales (IGAS), mencionando nuestras “vulvas deformadas” y nuestras “vaginas con cicatrices”, amalgamando casos de violencia extrema con el conjunto de las trabajadoras sexuales, como si la actividad sexual regular pudiera destruir nuestros genitales. Esto daría risa si no fuera un asunto tan serio.

Les respondemos: dejad de instrumentalizar nuestro supuesto sufrimiento, real o imaginario; dejad de usar vuestras posiciones de autoridad para estigmatizarnos y generalizar. Nuestras bocas, vaginas y rectos, penetrados o no, no os pertenecen. Y la desmesura de vuestras palabras debería haceros perder todo crédito.

No hay evidencia científica

Todas las autoridades sanitarias nacionales e internacionales (OMS, ONUSIDA, The Lancet), todas las asociaciones que trabajan por la salud (Médecins du monde, Aides, Planning familiar) recomiendan la despenalización del trabajo sexual. Es por esta razón que un pequeño grupo de médicos prohibicionistas, cerca de la mitad de los cuales trabajan con organizaciones contra la prostitución, se ha lanzado al rescate contra toda evidencia científica.

Dejad de usar nuestro supuesto sufrimiento, real o imaginado; dejad de usar vuestras posiciones de autoridad para estigmatizarnos y generalizar

Se basan en un extracto de los informes de la Inspección General de Asuntos Sociales (IGAS) o la Organización Mundial de la Salud (OMS) sin tener en cuenta su totalidad. Por lo tanto, vamos a citarlos para restaurar los hechos. En su resumen, el IGAS no habla de una “diversidad y gravedad de los problemas relacionados con la prostitución”, sino de “varias patologías que no son necesariamente directamente atribuibles a la práctica de la prostitución”, o incluso de riesgos de “una agudeza muy variable según los modos y las condiciones de ejercicio, y según el perfil de las personas”. La OMS no dice que “despenalizar la prostitución sería un desastre”, sino que “todos los países deberían centrarse en despenalizar el trabajo sexual”.

Se atreven a escribir que nada permite en 2019 afirmar la existencia de un aumento de la violencia después de la penalización de los clientes, a pesar de los asesinatos de nuestras compañeras, a pesar de nuestros numerosos testimonios, de los informes en aumento de las asociaciones, o incluso del estudio de evaluación de la ley publicado en abril de 2018. ¿Cómo estas personas, habitualmente tan rápidas para instrumentalizar las violencias que vivimos, de repente prefieren negar las que sufrimos a causa de la ley?

No es contrario a nuestra dignidad humana

No, el ejercicio del trabajo sexual no es en sí mismo violencia. Son las condiciones en las que lo ejercemos las que lo hacen peligroso, y es precisamente por eso que la penalización de los clientes nos expone más a esa violencia. No, el ejercicio del trabajo sexual no es contrario a nuestra dignidad humana. Son indignas las leyes prohibicionistas, las discriminaciones, la difamación y la estigmatización que sufrimos.

No, nuestra expectativa de vida no es de solo cuarenta años, como se afirma sin pruebas. Basta con leer el informe de la Alta Autoridad de Salud sobre nuestra población para convencerse, o simplemente con escucharnos. No sufrimos peor salud que el resto de la población, excepto por la exposición más frecuente a la agresión debido al hecho de que tenemos que escondernos para ejercer.

El uso de drogas no es mayor entre las trabajadoras sexuales que entre el resto de la población general, excepto el tabaco y el cannabis, como se informó en este estudio, según el cual nuestro consumo excesivo es comparable al de los desempleados y trabajadores pobres. Porque, sí, esta actividad permite a las más vulnerables de entre nosotras vivir y acceder a la autonomía económica.

 Miedo al estigma médico

Además, llamamos la atención de la profesión médica, especialmente del sector ginecológico, sobre el temor sistemático que tenemos a decir nuestras actividades a nuestros médicos, así como sobre los malos tratos que sufrimos tan pronto como los sanitarios saben que somos trabajadoras sexuales Esto nos lleva a descuidar nuestra salud por temor al estigma médico contra nosotras.

No, el ejercicio del trabajo sexual no es contrario a nuestra dignidad humana. Son las leyes prohibicionistas, la discriminación, la difamación y el estigma los que son indignos.

El procedimiento implementado en la tribuna a la que respondemos es impactante: sus autores utilizan su autoridad médica para decir que “del 80% al 95% de nosotras habríamos sido víctimas de violación en la infancia”. Nuevamente, estas cifras no se basan en ningún estudio científico y son deshonestas, porque ¿de qué se trata, si no de invalidar nuestros discursos con el pretexto de que solo seríamos víctimas incapaces de discernimiento y análisis?

Recordemos lo que el movimiento #metoo ha sacado a la luz: los abusos sexuales son masivos y estructurales. Afectan a la población en general, sean trabajadoras sexuales o no. Lo que esto revela es que el sexismo afecta a toda nuestra sociedad, y que esta realidad concierne a todas las mujeres.

Que hayamos sido violadas o no, no cambia nada el hecho de que nadie puede negar nuestra capacidad para tomar decisiones como personas adultas, incluido el ejercicio de nuestra profesión, independientemente de nuestros sentimientos, positivos o negativos, en cuanto a su ejercicio. Combatir el sexismo y la violencia no se podrá hacer sin las trabajadoras sexuales, ni en su detrimento, porque no se puede hacer feminismo o educación en igualdad pisoteando los derechos humanos fundamentales de ciertas categorías de mujeres. Incluso si trabajan con sus genitales.

 

Tribuna colectiva de 130 trabajadoras sexuales, prostitutas/os, escorts activas/os o retiradas/os.

Entre las primeras firmantes (se respetan las presentaciones que desean las personas involucradas): Marianne Chargois (trabajadora sexual durante quince años), Samantha Avrillaud (prostituta en el Bois de Vincennes), Carole Ben Amar (prostituta en el Bois de Vincennes), Fathy Ben Soussan (prostituta en el Bois de Vincennes), Christine Lyon (trabajadora sexual durante treinta años, 53 años), Giovanna Rincon (trans-feminista-seropositiva y trabajadora sexual), Isabelle Rouget (prostituta en el Bois de Vincennes), Thierry Schaffauser (trabajador sexual), Sonia Verstappen (trabajadora sexual, treinta y seis años de actividad).

Lista completa de firmantes:

http://snapfest.fr/index.php/2019/01/21/tribune-depenaliser-pour-respecter-les-vies-des-travailleuses-du-sexe/

La penalización del trabajo sexual normaliza la violencia, según una revisión

 

Según los datos, las trabajadoras sexuales tienen tres veces más probabilidades de experimentar violencia por parte del cliente cuando se penaliza el comercio.

 

Insignias que promueven la despenalización del trabajo sexual de Scarlet Alliance, la organización de trabajadoras sexuales en Australia. Fotografía: Michael Wickham para The Guardian.

 

Por Sarah Boseley editora de salud

11 de diciembre de 2018

https://www.theguardian.com/society/2018/dec/11/criminalisation-of-sex-work-normalises-violence-review-finds?CMP=twt_gu

 

Una revisión de primera importancia ha encontrado que las trabajadoras sexuales son más propensas a sufrir problemas de salud, violencia y abuso en los países donde su comercio está penalizado.

La revisión, realizada por investigadores de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, encontró que las trabajadoras sexuales que sufrían represión policial, incluidos la detención, el encarcelamiento y la extorsión por parte de los agentes, tenían tres veces más probabilidades de experimentar violencia sexual o física por parte de un cliente y era dos veces más probable que tuvieran VIH u otra infección de transmisión sexual que aquellas que vivían en países donde se toleraba el trabajo sexual.

Las trabajadoras sexuales que temen que la policía las detenga, a ellas o a sus clientes, es más probable que participen en encuentros arriesgados, que no pueden tomarse el tiempo necesario para hablar con un cliente antes de subir a un automóvil o negociar los términos con anticipación, según encontraron los investigadores.

Su salud y seguridad corrían peligro, no solo en los países donde se penalizaba el trabajo sexual, sino también en Canadá, que introdujo el “modelo nórdico” iniciado por Suecia, en el que el cliente puede ser detenido acusado de un delito pero no la trabajadora sexual.

Publicado en la revista PLOS Medicine, el artículo de Lucy Platt, profesora asociada en epidemiología de la salud pública, y Pippa Grenfell, profesora asistente de sociología de la salud pública, es una revisión de los datos de 33 países. Incluyeron comentarios de trabajadoras sexuales que participaron en algunos de los estudios.

“No podrían haber diseñado mejor una ley para hacerla menos segura”, dijo una trabajadora sexual. “Es como si tuvieras que ocultarte, no puedes hablar con un chico, y no hay discusión sobre lo que estás dispuesta a hacer y por cuánto. La negociación tiene que tener lugar después, lo que siempre es mucho más aterrador. Está diseñada para hacer peligroso el trabajo sexual. No creo que fuera la intención original, pero eso es lo que hace “.

Otra mujer que trabajaba en las calles de Canadá dijo que ya no podía hablar a través de la ventanilla de los coches para asegurarse de que los clientes parecían seguros. “Debido a que tengo tanto frío y me sentía acosada, me subí a un coche al que normalmente no me habría subido. El chico no me miró a la cara de frente. Y me limité a entrar porque tenía frío y estaba cansada de estar parada allí. Y ¿sabes? puso algo en mi garganta. Y tuve que hacerlo por nada”.

Francia, Islandia, Irlanda del Norte, Noruega, la República de Irlanda y Suecia también penalizan al cliente. Guatemala, México, Turquía y el estado estadounidense de Nevada han regulado el trabajo sexual, lo que permite mejores condiciones para algunas, pero peor para las muchas que operan fuera de los acuerdos regulados.

Un hombre en el Reino Unido dijo que la situación ideal era trabajar en locales compartidos, donde todos tenían compañerismo y mayor seguridad. Pero, aunque la compra y venta de servicios sexuales es legal, eso puede infringir la ley. “Debido a la situación legal, tienes que ser muy, muy cuidadoso. Porque obviamente eso es operar un burdel, lo que tiene … consecuencias realmente peligrosas en estos días “, dijo.

Nueva Zelanda es el único país que ha despenalizado el trabajo sexual, en 2003, aunque no es legal para las inmigrantes. Las trabajadoras sexuales dijeron que eran más capaces de rechazar clientes e insistir en el uso del condón, mientras que las relaciones con la policía eran mejores. “Siempre tenemos policías que suben y bajan por la calle cada noche”, dijo una mujer. “Incluso los hacemos venir para asegurarnos de que estamos bien y seguras… de que contamos con personal de atención y que están tomando placas de registro y la identidad de los clientes”. Así que … eso cambió totalmente la calle, lo cambió todo “.

Grenfell dijo: “De nuestra revisión se desprende que la penalización del trabajo sexual normaliza la violencia y refuerza las desigualdades de género, raciales, económicas y otras. Se necesita urgentemente la despenalización del trabajo sexual, pero también se deben abordar otras áreas.

“Se requiere una acción política más amplia para abordar las desigualdades, el estigma y la exclusión que enfrentan las trabajadoras sexuales, no solo en los sistemas de justicia penal, sino también en los sectores de salud, violencia doméstica, vivienda, bienestar, empleo, educación e inmigración”.